quarta-feira, Março 16, 2005

La esencia anticristiana del nazismo

Una abominación como el nacionalsocialismo fue condenada por los Papas. No es extraño que fuera la Alemania católica la que votara en contra de Hitler, mientras que la Alemania protestante la que le apoyara. La documentación más prolija se encuentra en The Persecution of the Catholic Church in the Third Reich (Facts and Documents translated from the German) siendo el título original en alemán Der Todfeind des Christendums (Anónimo. Burns Oates, 1942). Este libro demuestra la sistemática destrucción del Catolicismo por parte del nazismo alemán. Si esto, que soslaya los últimos cuatro años y medio de nazismo, no es suficiente, no tiene más que recurrir a los discursos de Monseñor Von Galen, que desde Alemania alzó la voz contra un régimen cuyo núcleo era esencialmente satánico y contrario a la Doctrina de Nuestro Señor Jesucristo.
Constance Cumbey hizo un estudio formidable sobre la New Age en su libro The Hidden Rangers of the Rainbow. En este libro, en su octavo capítulo, se hace un formidable estudio entre las concomitancias entre el nacional-socialismo y la New Age. No es pues extraño que el nazismo no sólo reivindicara un orden pagano en todos los sentidos, sino que desatara una horrible persecución contra la Iglesia Católica. Tampoco es extraño que los nazis tuvieran las extrañas filiaciones con el catarismo, como demostrara Jean Michel Angebert en su panegírico libro Hitler y la tradición cátara, publicado por Plaza y Janés y hoy ya inencontrable, salvo en alfarrabistas. Tampoco es extraño que los nazis tuvieran verdadera obsesión por ciertas religiones orientales, como hiciera Otto Rahn. O tampoco resulta inaudito que el núcleo duro del nacionalsocialismo, como las SS, se configuraran como sociedades secretas.
El nacional-socialismo es una creación primariamente protestante. Puede verse el protestantismo como la reacción de la civilización germánica contra la civilización latina, esta última asimilada por la cosmovisión cristiana. Hans G. Huyn reprodujo (pgs 206-207) los mapas de 1951 de Erik von Kuehnelt en Freiheit oder Gleichheit, demostrando que el apoyo al nacionalsocialismo fue mayoritariamente protestante y cómo los católicos se opusieron a él.
El partido nazi alemán (NSDAP) tiene más bien poco de original: es un transvase, una fotocopia, de un partido de extrema izquierda checo que existía más de veinte años antes de la fundación del NSDAP. «Cuando a finales del siglo XIX se acentuaron las tensiones nacionales bajo la monarquía de Austria, algunos diputados del Reichsrat, dirigidos por Klofác, Stribrny y Franke, se separaron en Bohemia y Moravia del Partido Socialdemócrata y constituyeron, en 1896, el Partido Nacional Socialista Checo (NSSC, Národne Socialistická Strana Ceská) con rancios antecedentes taboritas, una secta husita checa nacionalista y, diríamos hoy, de extrema izquierda, que en el renacentista siglo XV se lanzaron contra los alemanes y la Iglesia Católica y quemaron vivos a muchos enemigos. Al año siguiente de fundarse el partido, Praga fue el escenario de violentos desmanes de intención antialemana y antisemita.» (pg 183). Incluso, comenta el autor, como muchos de los que andaban metidos en el NSSC acabaron en el NSDAP, por ejemplo Kreb o Rudolf Jung. Asimismo el NSDAP tiene un precedente, fundado en Aussig, el DAP (Deutsche Arbeiterpartei), que se declara «un partido nacional y liberal». «Podía ese programa ser suscrito por cualquier partido socialista de orientación socialdemócrata. Y es seguro que en él no había indicio alguno de “conservadurismo” o de tendencias tradicionalistas». (pg. 194) Desde luego hay un hecho: la intimísima conexión entre el nazismo y el gnosticismo. De hecho el gnosticismo más extendido en nuestros días es el movimiento New Age (Nueva Era o N.A.). «En todos los sentidos, y a todos los efectos prácticos, el movimiento New Age aparece como un revival del nazismo.» En estas mismas páginas se comenta, por ejemplo, cómo una de las líderes indiscutibles de la teosofía y la N.A., Alice Bailey, admitió que Hitler había sido un discípulo y una tentativa fallida. Las raíces esotéricas del nacionalsocialismo, no son otras que las de la Teosofía.
La comparación entre el nazismo y la New Age, que le animamos a leer y guardar en su ordenador para futuras referencias, no deja lugar a dudas. Puede ser leída aquí.

Otra bibliografía utilizada para la elaboración de este artículo ha sido:
Huyn, H. Sereis como dioses. Eiunsa. Barcelona: 1991.
Cumbey, Constance. The Hidden Dangers of the Rainbow (The New Age Movement and the coming Age of Barbarism). Huntington House. Lafayette : 1983. Pgs. 99-120.

Rafael Castela Santos

0 comentários: