quarta-feira, setembro 11, 2013

A vueltas con Siria en clave castellaniana


He aquí que Damasco dejará de ser ciudad; será montón de ruinas.” (Is 17, 1)

 
El Padre Castellani sostenía que los EEUU eran (y son) el V Imperio, el último Imperio. El del Anticristo. El otro día leía a mi amigo Miles dar vueltas sobre su propia perplejidad de lo que supuso la Guerra Fría, y los que nacieron en ella y veían a los EEUU como un bastión anticomunista. Lo cierto es que la dialéctica comunismo-anticomunismo, y en este último el motor principal es el capitalismo liberal, es falsa: ambas filosofías (la exportada por EEUU desde la Revolución de 1776 y de manera más fehaciente desde la victoria de la facción de Nueva Inglaterra en la Guerra de Agresión Yanqui, y el comunismo) comparten secularismo, inmanentismo y materialismo radical.

Y aún cosas peores.

De todas maneras, no hay que enfatizar el tema en los EEUU. Los anglosajones, como pueblo, originariamente optaron por un camino de perdición. Posiblemente al, como raza, abdicar de la Gracia sacramental. Hecho que sucedió en las islas británicas, por cierto. De otro lado, a día de hoy, la Commonwealth es una realidad. Como también son realidades las relaciones íntimas entre Inglaterra y EEUU, incluyendo el hecho de sus élites compartidas. En definitiva, el V Imperio tiene muchos tentáculos a ambos lados del Atlántico y en los países que a su órbita pertenecen. Los países anglosajones funcionan todos ellos más al unísono de lo que parece, como demuestra el caso del Echelon (véase también este otro hiperenlace sobre el Echelon), el sistema de espionaje más logrado a nivel global que sólo países anglosajones e Israel comparten. Lamentablemente en Israel también prevalece Tel-Aviv sobre Jerusalén, el materialismo craso, inmanentista y secularista sobre lo religioso y sobre el respeto al Decálogo como referente. De manera que a todos ellos les une la moral púnica, la misma que Yahvé tanto abominara en el Antiguo Testamento. Y un curioso, o no tanto, odio compartido a la contemplación.

Razón no le faltaba al Padre Castellani para pensar así sobre el Quinto (V), y último, Imperio. En verdad que Castellani era profeta, como demostrara para con sus compatriotas.

Voy a hacer una reflexión: ligar las actitudes del V Imperio con la de los cuatro pecados que claman venganza al Cielo. Son pecados cuya maldad es tan grave que atraen la ira del Todopoderoso. Que nadie diga que esto es doctrina filo-lefebvriana, periclitada o demodé, que el texto oficial del Catecismo de la Iglesia lo sigue recogiendo en su Canon §1867.

El primer pecado es la muerte del inocente. Los Estados Unidos imponen a marchamartillo, vía ONU, la “salud sexual reproductiva”, que ni es salud ni reproductiva. Se oponen a cuanto suponga vida, pero favorecen cuanto suponga muerte; sacrificio de los nascituri a la demoníaca Diosa Astarté, como hacían los cartagineses. Los anglosajones combaten a cuantos se oponen a esto, sean polacos, nicaragüenses o irlandeses. De hecho, como ya he dicho en alguna ocasión, los EEUU son la Nueva Cartago, guste o no guste leer esto. En los EEUU los opositores al aborto son considerados gente peligrosa. La intensificación de la presión abortista en Hispanoamérica es un ejemplo, y resulta enormemente curioso seguir la pista de quiénes financian a las asociaciones, y quiénes están detrás de ellas, pero a menudo son conocidas fundaciones yanquis y multinacionales radicadas en el V Imperio. Como ejemplo, también, es lo acontecido en Irlanda, donde han persistido en referéndum tras referéndum hasta conseguir implantar el aborto. Huelga decir que ya no habrá más consultas plebiscitarias. No es pues sorprendente que esta gente dé vivas a Satán en sus manifestaciones.

En segundo lugar la sodomía, pecado nefando, que ellos nefariamente propagan. Si algún país, como es el caso de Rusia, plantea algún tipo de cortapisa a estos temas (como no dar derechos parentales a los homosexuales o para que cese el acoso propagandístico de esta gente), se ceban contra ellos. Por no hablar del escándalo, del pecado gravísimo de escándalo, perpetrado por el V Imperio contra los niños. ¡Ay … de quien escandalizare a uno de estos pequeñuelos! Pero las “pussy riots” pueden provocar actos de sacrilegio, que ellas sí tienen las bendiciones del V Imperio. ¿Quién está detrás del apoyo a las “pussy riots” o a las organizaciones gays? Nuevamente, me temo, instituciones y organizaciones vinculadas al V Imperio. Es curioso, o no tanto, que este V Imperio ataque a rusos o a musulmanes, que se oponen de manera abierta a este tipo de prácticas. Hemos llegado a un punto donde plantear abiertamente estos temas en nuestros países es, sencillamente, tabú. Por fortuna existe un país donde el Patriarca Kiril puede hablar sin tapujos, aunque su representante en el Consejo de Europa también dijo las verdades del barquero. Y unos políticos, los rusos, que plantan cara al pensamiento políticamente correcto.

En tercer lugar la defraudación al trabajador en su justo salario. Pecado que llega hasta la aberración de pagar más al vago que al trabajador, lo cual es un insulto incalificable. Pecado que empuja a muchos, incluso norteamericanos, a no tener hijos. Pecado que se ejemplifica quizás mejor que nada en la destrucción de la clase media. Pecado en que algunos conspicuos ricos, del V Imperio, se glorían. Pecado que se extiende por la confiscación, mejor dicho, el robo, a través de los impuestos, al punto de negar a muchos una vida digna e independiente. Porque la usura, pecado gravísimo, corroe todo: hasta destruye el propio capitalismo, sistema apoyado a ultranza por el V Imperio. En una palabra: la injusticia social en cualquiera de sus formas como modo de vida. Y en otra: el caos económico a que estamos abocados. Ahora bien, como sostiene Alain Sorel al hablar de Siria, la oligarquía de la usura tiene su agenda política, no es una mera agenda económica.

En cuarto lugar la opresión de la viuda, el huérfano y el extranjero. En una palabra, la opresión del débil e indefenso, algo de lo que los EEUU han hecho gala. Pobres y débiles a los que se plantea exterminar, sin más. Pobres, débiles e indefensos a los que se simplemente se extorsiona. Algo que no hacen sólo contra los individuos, sino también contra las naciones. Y el hecho es que los Estados Unidos están sirviendo para exterminar a todos los cristianos de Oriente Medio, la cuna de la Cristiandad. Sistemáticamente se ponen en contra de los países cristianos: defienden al Sudán islámico frente al Sudán cristiano, apoyan a la musulmana indonesia contra Timor Este, tienen turbios negocios con los turcos, y siempre en contra de los griegos, están con Marruecos contra España. ¿Qué ha supuesto la “primavera árabe”? Cierto que ni Sadam Hussein, ni Gadafi, ni Mubarak eran santos varones, pero había un respeto en esos países a las minorías cristianas que no se da en en las naciones sunnitas (no olvidemos que los Omeya constituyeron a los sunnitas sobre el asesinato) a que tanto apoyan los yanquis, como Arabia Saudita. Respeto a los cristianos que, aunque Assad tampoco sea ejemplar en muchos aspectos, sí se da en Siria. Hoy día nadie más débil e indefenso, nadie más viuda, más huérfano, más extranjero, que el cristiano en Oriente Medio. Hasta de la misma Tierra Santa han sido prácticamente extirpados.

J Edgar Hoover, que fuera director del FBI en los años cincuenta, avisó tímidamente de lo que se venía:

“The individual is handicapped, by coming face-to-face, with a conspiracy so monstrous, he cannot believe it exists. The American mind, simply has not come to a realization of the evil, which has been introduced into our midst. It rejects even the assumption that human creatures could espouse a philosophy, which must ultimately destroy all that is good and decent.”

Porque precisamente se trata de eso: de la destrucción de todo cuando es bueno y decente (y bello). Rasgo este típico de Satanás, rasgo típico del V Imperio, que promueven la fealdad dondequiera que van.

La nota distintiva anglosajona es la mentira, pues su pecado capital social prevalente es la hipocresía, y las mentiras sobre Siria las hay a pares (por ejemplo en este hiperenlace o bien en este otro). Triste afiliación con el Padre de la mentira, el Príncipe de la mentira. Pero también la conculcación de cualquier resto del Orden Romano, incluso pasado por ese molino destructor de Kant, en que había que dado el Derecho Internacional en tiempos modernos. Otro dato distintivo, y patognomónico, de estos anglosajones de hoy día: la destrucción del Katejón, de ese resto de Orden Romano que todavía subsistía –admitamos que ya en muy pequeñas dosis- pero que precisaba su erradicación la llegada el Ánomos, del Anticristo. Triste afiliación, de nuevo, con el Príncipe de la mentira. Y la violencia inusitada, siempre violencia, siempre crueldad. Como ratifica el historial bélico de los EEUU. Una historia militar, por cierto, plagada de mentiras. Como nos ilustra, a propósito de Siria, Juan Manuel de Prada en su artículo “Chusma”, donde desvela la soez calaña moral del V Imperio.

El V Imperio tiene que implosionar para que el Ánomos venga. Y ya hay síntomas que apuntan hacia una implosión.

Por otro lado, algunos escenarios geopolíticos son temibles, pero en todos ellos hay que entender la bipolaridad musulmana entre sunnitas y chiítas. : ¿alguien cree en su sano juicio que Irán se quedará de brazos cruzados si Siria es atacada? No, y dudo mucho personalmente que empiecen por atacar Israel porque no tienen esa capacidad de penetración, aunque algún misil todavía no suficientemente probado pudieran mandar a Tierra Santa. Atacarían más bien a sus enemigos probados, los que les están haciendo la vida imposible desde hace siglos, los estados sinvergüenzas del Golfo, incluyendo Arabia Saudita. Otros sunnitas, los pakistaníes, atacarían –posiblemente con armamento nuclear- a Irán por detrás, posiblemente a petición de los saudíes, y la India se vería forzada a entrar en guerra por su alta dependencia energética de Irán y su sempiterno conflicto con los pakistaníes. Asia ardería y habría una crisis energética global sin precedentes.

¿Alguien cree que Rusia y China permanecerían impávidas? No, y Rusia posiblemente atacase a Europa occidental, esa panda de títeres tan secuaces del V Imperio como los anglosajones, tan decadentes como malcriados y hedonistas; algo que, por cierto, está en el Mensaje de Fátima y en el imperativo de expandir el hinterland que necesariamente tiene que estar manejando el Alto Estado Mayor ruso. Rusia contaría con el apoyo de tropas chinas, porque su deficiencia es el número de hombres para acometer esa empresa, con independencia de que los rusos son conscientes que no pueden confiar del todo en China. Quién sabe si China, incluso, no se metiera en una aventura transpacífica. A partir de ahí, todo horror es posible.

Muerte y odio por doquier, rasgos satánicos, características anticrísticas, todas ellas exportadas por obra y gracia del V Imperio.

Es llegada la hora de la purificación (Zc 13). El peligro de la Tercera Guerra Mundial está ahí. Y cuando digo mundial digo eso: mundial. Pero sabemos que estas pruebas anuncian algo mejor (Lc 21, 28). Y no olvidemos el ejemplo de los mártires, porque esta posibilidad es objetivamente cada vez más cercana para cada uno de nosotros. Ellos, nuestros hermanos cristianos sirios, ya están dando testimonio desde la cuna de la Cristiandad.


“The crisis is over; we have lost. This is no longer just a prediction, it is a simple observation: Rome has been desecrated. We are in the age of darkness. Triumphalist reactions are in vain. The modern world and the Church deserve the punishment that God is raining down on us.”

Por eso, para fortalecernos en esta hora del trance, y para no perder la esperanza, volvamos sobre el Apokalypsis. De la mano de Castellani, por supuesto. O con algún ilustre comentador suyo.

Y para quien nada sepa del Padre Castellani puede empezar por aquí.

 
Rafael Castela Santos
 

 

segunda-feira, setembro 09, 2013

A peregrinação ao Santuário de Nossa Senhora da Penha e o perdão dos pecados


Custa-me a crer como é enorme a ignorância religiosa da generalidade dos jornalistas dos grandes meios de comunicação social: noticiar que o Papa Francisco perdoou os pecados de todos os que participaram na peregrinação ao Santuário de Nossa Senhora da Penha, em Guimarães, neste último fim-de-semana, como se porventura aí tivesse sido administrada uma gigantesca absolvição penitencial colectiva, é um disparate inqualificável, que ademais tem o gravíssimo inconveniente de espalhar a confusão nos espíritos dos fiéis menos esclarecidos, os quais são a maioria em Portugal…
Quanto aos pecados propriamente ditos, estes perdoam-se:
- se mortais (os decorrentes da violação directa, voluntária e deliberada da lei moral, praticados com pleno conhecimento, suficiente reflexão e total assentimento), através da sua confissão verbal no sacramento da Penitência; ou, excepcionalmente, por um acto de contrição perfeito;
- se veniais (os resultantes de violação negligente da lei moral, isto é, se cometidos sem pleno conhecimento, sem suficiente reflexão e sem total assentimento), também mediante a assistência ao Santo Sacrifício da Missa.
De resto, para finalizar, não compreendo como quem de direito - esta história do perdão dos pecados através da simples participação na peregrinação andava a ser propalada há já uns dias nos meios de comunicação social - não lhe pôs cobro de imediato, repondo a verdade e impedindo que o equívoco ganhasse o terreno que ganhou…


domingo, setembro 08, 2013

Missa Tradicional em directo

Através do sítio “Live Mass”, a partir de duas paróquias sob o cuidado pastoral da Fraternidade Sacerdotal de São Pedro (FSSP) - uma em Sarasota, Flórida, Estados Unidos; outra em Guadalajara, México -, é possível assistir em directo à celebração da Missa Tradicional de rito latino-gregoriano. Trata-se de uma ligação utilíssima e importantíssima para quem esteja impossibilitado de comparecer pessoalmente a uma Missa Tradicional (e, em Portugal, encontramo-nos quase todos nessa situação), e por isso merecedora de todo o apoio e divulgação possíveis. Enfim, aos interessados, que se espera sejam muitos, recorda-se que a diferença horária entre a Flórida e Portugal é de cinco horas, e entre o México e Portugal é de seis horas.

terça-feira, setembro 03, 2013

Por uma Filosofia Tomista

Procedo à divulgação do início, no próximo mês de Outubro, do curso “on-line" “Por uma Filosofia Tomista”, a ser leccionado pelo Professor Carlos Nougué. É minha intenção pessoal frequentá-lo.
***
 

 
“A felicidade última do homem está na contemplação da Verdade.”
Santo Tomás de Aquino

 
[Comunicado 1]
 
Em meados de outubro deste ano, estará disponível em site próprio o Curso on-line Por uma Filosofia Tomista, de 60 horas (o equivalente a um curso de extensão universitária).
 
DADOS GERAIS DO CURSO


      1) O Curso se dividirá em 30 vídeos-aula de 2 horas cada uma.
2) Todos os vídeos-aula estarão gravados antes do início do Curso, mas só se postarão no site dois por semana, por óbvias razões didáticas. Permanecerão todos no site até cinco meses depois do início do Curso. (Informar-se-á oportunamente o endereço do site.)
3) Haverá, ademais, ao longo dos mesmos cinco meses, vídeos-aula extras, de duração variada, com a resolução das dúvidas enviadas pelos alunos ao e-mail cursos@carlosnougue.com.br. (É também a este e-mail que se deve escrever para solucionar quaisquer outras dúvidas relativas ao Curso. Neste caso, responderá nosso responsável operacional: Marcel Assunção Barboza.)
4) Os vídeos estarão em nosso site em duas versões: uma de alta resolução; a outra de resolução um pouco inferior, para os alunos cujo computador não suporte a primeira.  
5) Na seção Material de Estudos do site, fornecer-se-ão também textos, outros vídeos e bibliografia.  
6) O Curso fornecerá certificado (particular) ao fim dos cinco meses.


EMENTA DO CURSO


        I) Apresentação geral: A necessidade de uma Filosofia tomista.
II) Preâmbulo 1: Resumo da História da Filosofia – Do impulso grego ao abismo moderno.
III) Preâmbulo 2: Se Santo Tomás era filósofo e/ou teólogo.
IV) Preâmbulo 3: A essência da doutrina de Santo Tomás, ou se o tomismo é um aristotelismo.
V) Preâmbulo 4: Como estudar a Filosofia, e em ordem a quê.
VI) Introdução geral à Filosofia, ou seja, a seus conceitos elementares (já aqui se implicam noções da Lógica, da Física e da Metafísica):
1) O que é conhecer 2) O ente e os primeiros princípios; 3) A quididade das coisas; 4) O essencial e o acidental; 5) Substância e acidentes; 6) A questão do an sit; 7) Ente e esse (ser ou ato de ser); esse e existência – uma primeira aproximação; 8) Divisão e definição; 9) Se os acidentes são entes e têm quididade; 10) Se as coisas artificiais têm quididade.
VII) Introdução à Lógica:
1) A simples apreensão; 2) As propriedades das coisas; 3) O juízo ou composição; 4) As causas; 5) O silogismo; 6) Em defesa da Lógica; 7) Se a Lógica é arte ou ciência; 8) As propriedades da Lógica; 9) O método da Lógica; 10) Lógica e Gramática.
VIII) Intermédio: A ordem das ciências e das artes.
IX) Introdução à Física geral:
1) O que é a natureza; 2) Os princípios da natureza: ato e potência, etc.; 3) O sujeito da Física Geral; 4) Existência e esse – segunda aproximação; 5) Em defesa da Física Geral aristotélico-tomista; 6) Se e em que caducou esta ciência; 7) O método da Física Geral; 8) Que classe de ciência é a Física moderna; 9) O que pensar da Biologia, da Psicologia, etc., atuais; 10) Uma crítica a Jacques Maritain.
X) Introdução à Metafísica:
1) Se tal ciência existe ou é válida ou necessária; 2) O sujeito da Metafísica; 3) Ente e esse – segunda aproximação; 4) As propriedades da Metafísica; 5) O método da Metafísica; 6) Diferença entre Teologia (ou Metafísica) e Sacra Teologia, e se elas se opõem; 7) As provas da existência de Deus; 8) O tratado de Deus uno.
XI) Apêndices:                                                                               
1) Os transcendentais; 2) Se o mal é algo; 3) A alma humana e sua imortalidade; 4) A Política e sua ordem ao Fim último do homem; 5) O mundo poderia ter sido criado ab aeterno (desde a eternidade)?


CURRÍCULO DE CARLOS NOUGUÉ

      I) Dados pessoais:
Nome: Carlos (Augusto Ancêde) Nougué;
Nacionalidade: brasileira;
Idade: 61 anos.
II) Qualificações profissionais:
1) Professor de Filosofia por diversos lugares;
2) Professor de Tradução e de Língua Portuguesa em nível de Pós-graduação (UGF);
3) Tradutor de Filosofia, Teologia e Literatura (do francês, do latim, do espanhol e do inglês);
4) Lexicógrafo.
III) Prêmio e indicações para prêmio:
• Prêmio Jabuti de Tradução/1993;
Indicação ao Prêmio Jabuti/1998;
• Finalista do Prêmio Jabuti/2005 pela tradução de D. Quixote da Mancha, de Miguel de Cervantes (edição oficial do Quarto Centenário da edição princeps).
IV) Responsável pelos seguintes blogs:


SUBSCRIÇÃO PARA O CURSO


      1) Valor total:
a) ou R$ 300,00 em até 6 parcelas sem juros no cartão de crédito;
b) ou R$ 280,16 por pagamento à vista mediante débito on-line ou boleto bancário.
Observação: Ambas as formas de pagamento se farão, em nosso próprio site, mediante o PagSeguro.
2) Ao pagarem, os alunos-subscritores receberão automaticamente uma senha de acesso aos vídeos-aula (regulares e extras) e ao material de estudo.
3) O período de subscrição começará entre três a duas semanas antes do início do Curso.
Observação geral 1: Até o fim de setembro próximo, informar-se-á a data efetiva do início do Curso.
Observação geral 2: Até o início do Curso, enviar-se-á semanalmente novo comunicado à mesma mailing list.

domingo, setembro 01, 2013

Da Síria, dos Estados Unidos e da Rússia

Se há vinte cinco anos alguém me tivesse dito que chegaria o dia em que eu, entre os Estados Unidos e à Rússia, tomaria o partido da Rússia, responderia que a pessoa que tal afirmava havia perdido o juízo; porém, com a questão da Síria, esse dia chegou mesmo.
Superado o interregno da guerra fria, no qual nasci, cresci e me formei, vejo os Estados Unidos e a Rússia paulatinamente regressarem às suas essências de sempre, que, de resto, jamais abandonaram de todo.
Os Estados Unidos, conforme Hergé os retratou em “Tintin na América”, reassumem-se como uma Ianquilândia inescrupulosa e abandidada, dominada por mesquinhos interesses plutocráticos, de dedo nervoso sempre pronto a premir o gatilho da conflagração bélica, transformados que estão num autêntico braço armado da república universal ou nova ordem mundial. Desde o incidente com o couraçado “Maine”, em 1898, no porto de Havana, passando pelo afundamento do transatlântico “Lusitania” (1915) e por Pearl Harbour, até à invasão instigada do Koweit, à agressão à Sérvia através do Exército de Libertação do Kosovo e à existência das pretensas armas de destruição maciça do Iraque, o rol da infâmia “yankee” é imenso. A este, vem agora juntar-se-lhe o suposto e absurdo uso de armas químicas pelas legítimas autoridades sírias, pretexto oportuno para os Estados Unidos intervirem no único país de maioria muçulmana do Próximo Oriente onde ainda existe uma importante comunidade cristã livre e, com a sua política imediata ou mediatamente anticristã de protecção fáctica a grupos radicais islâmicos, erradicarem em definitivo da vida síria aquela comunidade cristã (à imagem do que fizeram antes no Kosovo, no Iraque e, em parte, no Egipto).
Por seu turno, a Rússia, alijada a canga sovietista, surge cada vez mais, tanto na frente interna como na frente externa, como a última grande esperança do Ocidente e refúgio da alma deste. Libertada das amarras do passado, a Rússia redescobre a sua essência, onde uma profunda religiosidade cristã se mescla com um intenso fervor patriótico, que não admite concessões e muito menos transige com agressões. A Rússia de hoje é cada vez mais a Rússia de sempre, a Santa Rússia! O que não faria ela se convertida no seu todo ao Catolicismo, “nec minus, nec plus, nec aliter”?!
 
A ler também:

quinta-feira, agosto 29, 2013

Reflexão sobre a obediência


Em remate ao artigo “Lex dubia non obligat”, de autoria de Roberto de Mattei, já publicado neste espaço, deixo abaixo uma reflexão do Padre Castellani sobre a obediência, a qual constitui uma autêntica e preciosa obra-prima do pensamento católico tradicional hispânico, que continua a ter total aplicação aos dias que vão correndo. Vale mesmo a pena lê-la integralmente! Como de costume, os destaques são de minha autoria.
***
 La "santa obediencia" es una gran virtud. Pertenece al género de las virtudes morales, que se discute si en el cristiano son infusas o no son infusas; y a la especie de la virtud de la "Religión"; al cuarto mandamiento, Primera Tabla; deberes para con Dios, y no para con el prójimo: los padres representan a Dio
(...)
 No hay que confundir la obediencia con la paciencia. Tener que hacer cosas absurdas por fuerza, no es obediencia sino paciencia. Y si se acaba la paciencia (porque la paciencia se acaba, algunas veces depende incluso de las fuerzas físicas), surge una singular especie de "desobediente".
 De la santa obediencia (del poder de hacerse obedecer) se puede abusar, como de cualquier otra cosa. Si no existieran hoy día abusos, no solamente históricos (como nos consta), sino también teóricos de la santa obediencia, no nos meteríamos en este espinoso tema.
 "¡Calla, calla, tapa, tapa!" Hay tiempos de callar y tiempos de hablar. O somos o no somos teólogos... periodistas.
 Es conocida y famosa en la literatura ascética la Carta de la Obediencia, de San Ignacio de Loyola. Es una especie de tratadito apologético de esta virtud a los Estudiantes Jesuitas de Coimbra, impregnada de una vehemente exhortación. Escrita por Luis de Polanco, género retórico, sin errores teológicos, por supuesto, pero sin la teología completa de esta virtud; la cual no era su fin, desde luego. No es un escrito "científico", sino oratorio, exhortatorio.
 Con ejemplos, ponderaciones y discursos trata de la excelencia de esta virtud, a la cual llama "ciega"; y da medios para practicarla. No está aquí la decantada frase perinde ac cadaver, aunque sí la comparación con el bastón de hombre viejo, de tanta menta. Dice que la obediencia es una virtud que trae consigo a las otras, las imprime y las conserva; que el que la posee a la perfección está en estado de perfección evangélica; que se apoya en la virtud teologal de la fe y se le parece. Todo esto es verdad incontestable.
 Mas la "carta" no define el fin específico de la virtud de la obediencia, su esencia filosófica, ni su dependencia de las otras virtudes. Apunta si de paso, sin explicación nada, sus topes extremos, que son el absurdo y el pecado; vale decir: no se puede obedecer en lo que es ilícito; y no puede haber "obediencia de entendimiento" delante de algo manifiestamente falso.
 Notemos de paso que la expresión "obediencia de entendimiento" es metafórica y no exacta. La obediencia es una virtud de la voluntad y su sujeto no puede ser el entendimiento. "Obediencia de entendimiento" sólo puede significar obediencia en la que (por justas razones o sin ellas) se suspende el ejercicio del entendimiento. En suma, la voluntad puede hacernos cerrar los ojos; pero no puede hacer que veamos árboles azules o ranas con pelos, a ojos vistas.
 No es necesaria ni es posible esta carta (mediocre y tosca en su teología, pero correcta en puridad) para explicar los abusos actuales de la santa obediencia, a que nos referimos arriba: basta para ello la pícara condición humana, y el apetito de mandar, tan fuerte en el hombre como los otros apetitos; y aún más fuerte a veces en los que han renunciado (mal) a otros apetitos -en virtud de la "ley de compensación". Hay casos en que la perra de la lujuria, echada por la puerta, vuelve sigilosamente por la ventana...
 El abuso no procede de aquí, como estiman Chesterfield, Huxley y otros muchos; pero es posible que el abuso una vez existente haya encontrado punto de apoyo en la unilateralidad del documento, en su incompletud teológica, su exageración encomiástica y sus ejemplos simplistas, que si no son tomados cum mica salis, pueden hacer concluir erróneamente. Es sabido que toda práctica (viciosa o no) tiende siempre a hacerse su teoría o a tomarla prestada en cualquier parte.
 La práctica viciosa con respecto a la obediencia religiosa se podría resumir en estas proposiciones teóricas-falsas:
 - La obediencia es la principal de las virtudes.
 - La obediencia suple a las otras virtudes.
- La obediencia suple, por ende, a la conciencia; se puede abandonar la propia conciencia (y es fácil, cómodo y seguro) en manos ajenas.
 Esto es falso y llevaría a una monstruosidad; a la obstrucción de la espontaneidad vital del hombre y, por tanto, de toda moral; y a la substitución, por lo jurídico y lo mecánico, de la vida interior, propia de cristianismo. Cristo liberó la conciencia humana del yugo insoportable de la religión exterior y formalista del fariseo; nos liberó de "la Ley", como repite hasta el cansancio San Pablo.
 Santo Tomás advierte (y es obvio) que el hombre está obligado a consultar su conducta con su propia razón; pues no será por la conciencia de otro que será juzgado por Dios, sino por la propia. Abandonar y suprimir el ejercicio de la propia razón en cuanto a lo más importante de la vida, la propia conducta moral, sería una mutilación y un crimen -lo mismo que sacarse los ojos-, si es que fuera posible físicamente extirpar la propia conciencia del todo.
 No dice esto la "carta" ciertamente; pero no se puede negar que sus expresiones místicas y ponderativas tiran hacia allá y dan asa a la interpretación que Pascal, Chesterfield y Huxley le dan, de donde salió la vulgar calumnia contra los jesuitas, de "suprimir la personalidad humana". Demasiadamente preocupado por reducir al súbdito que obedece a poco, Polanco olvida al superior que manda demasiado.
Pero mandar demasiado existió mucho antes que esta carta: siempre. Es una acariciada tendencia de la condición humana, la voluntad de poderío. Hay tres tipos de esos hombres que los españoles llaman mandamás: el inepto, el prepotente y el perverso.
 Hay hombres que abusan de la autoridad, por lo mismo que tienen poca, como esos hombres sexualmente débiles que son extremadamente salaces. Teniendo pocos dones de mando, pocas luces o poco prestigio o poca energía y constancia, en suma, poca aptitud nativa, y estando (indebidamente, por cierto) en puesto de autoridad, para mantenerla no tienen más remedio que exagerarla, haciendo alcaldadas, como dicen; y levantando mucho la voz en el Ordeno y mando. ¡El sargentón! El temor de no ser obedecidos o la semiconciencia de no merecer el mando, los hace mandones. Son más ridículos que temibles: el "comisario de campaña" puebla los sainetes argentinos.
 El segundo tipo es más de temer, el prepotente. Ha sido ganado por el deleite de imponer su voluntad, que es un deleite como cualquier otro, y aún mayor que otros. Hay religiosos que por el hecho de haberse encerrado y haber renunciado a la mujer, se estiman ya libre del todo del mundo y sus pasiones: algunos de ellos caen en las pasiones espirituales, que son más peligrosas que las carnales -sobre todo cuando no han purgado a fondo (por la noche obscura) la raíz de las carnales. A algunos, las renuncias que han hecho les han dejado en el fondo una cicatriz, y a veces una verdadera úlcera de ressentiment; que busca sigilosamente "compensaciones"; y las halla. El poder corrompe siempre a aquel que lo desea; este hombre convierte a su prójimo en instrumento, y, por tanto, deja de ser su hermano. La angurria del mando, la sensualidad del poder, es una pasión tan peligrosa y más grave que la otra sensualidad; pero vaya usted a contar esto a uno de estos mandamases cuando ya se ha encaprichado y ha comenzado a endiosarse. El gusto de meterse en la vida y la persona del prójimo, de ser juez de sus actos y aun pensamientos, de cortarlo a la propia medida, de recoger la gloria del trabajo y del valer ajeno, de sentársele encima a uno que vale más que nosotros, se vuelve una pasión devoradora, que fácilmente se ciega y se ignora a sí misma, disfrazándose. Este mandamás todo lo hacer por Dios, por la Iglesia y por la Orden...
 "Los Calzados (de aquel tiempo) -escribe San Juan de la Cruz- están tocados del vicio de la ambición, mas todo lo que hacen lo coloran de religión y celo del servicio divino: de manera que son incorregibles."
 De esta pasión nacen los manejos por mantenerse en el poder, el ocultar fracasos, la simulación, el compadrazgo y el rasque con los otros sarnosos, las camarillas, la animosidad a los que pueden oponerse o simplemente ven claro; los informes falsos, la intriga, la mentira y la venganza; destrúyese como consecuencia inevitable la fraternidad y después toda caridad, incluso la simple convivencia.
 La pasión del mando conduce a la perversidad: el tercer tipo de hombre que abusa de la autoridad es el perverso, el que destruye para tener la sensación de que él es dueño, de que él es más, es decir, en el fondo, de que es Dios: porque es el vicio capital de la soberbia lo que está aquí en el fondo. El gran caractólogo Klagues, en su penetrante estudio acerca de la perversidad, caracteriza al perverso como una "voluntad pura", un querer por querer, una monstruosa adjudicación del prójimo al propio capricho, solamente por ser capricho mío:
 La maté porque era mía...
 Y si ella renaciera
 Otra vez la mataría...
 Eso se ha visto; y no sólo por desgracia en el pobre gitano de la copla; esa ebriedad de la voluntad propia que únicamente se nutre ya de sí misma, que llega hasta la voluptuosidad de destruir, lo cual es perversidad; por la sencilla razón de que el destruir algo es el supremo acto de dominio. Los asesinatos repetidos y sin motivo alguno de los perversos clásicos, de un Jack-the-Ripper y un Bela Kiss -para no hablar de un Tiberio-, tienen en el fondo esta pasión llevada a la locura; pero existe mucho más frecuente el tipo "negativo", el funcionario destructor, que odia a todo lo que sobresale y siente un sordo rencor a la vida -"dolor del bien ajeno", como definen a la envidia. Es sabido que la ley del tirano es abatir toda cabeza que sobresalga. Haec lex tiranni est: onme excelsum in regno cadat.
 "La envidia es la roña de los claustros" -dijo Unamuno-; mas cuando la envidia existe en los claustros, sobre todo esa envida general del "lebenracher" -que dice el alemán-, es mucho peor que una roña. Afortunadamente no existe, sino por excepción, según creemos.
 Bastan estas ligeras indicaciones acerca de los tres tipos de "mandamás", el sargentón, el prepotente y el tirano, para comprender lo que vuelve a la "santa obediencia" una cosa non sancta, y la destrona de su categoría de virtud y de perfección humana, convirtiéndola en un "instrumento", que puede llegar a ser instrumento de muerte.
 La pobre Carta de la Obediencia, como dijimos, no puede haber sido causa de esta desviación tan grande, carece de toda proporción con ella; sería un absurdo manifiesto creerlo. Mas bien, es plausible que haya sido ella misma un efecto del entronizamento en Occidente del "hombre prometeico" sobre el "hombre yoanneo" -que diría Schubert-, que suelen marcarlo como visible en este mismo tiempo, en el Renacimiento; es decir, el entronizamento de la acción sobre la contemplación, del derecho sobre la caridad, de lo exterior sobre lo interior en la cristiandad; la devoración de lo psicológico y lo personal, por lo jurídico, lo legal y lo automático -la "juridicidad" eclesiástica, los códigos, reglamentaciones y edictos excesivos substituyendo a las relaciones flexibles y humanas de la amistad; la burocracia impersonal e impasible en el gobierno de la Iglesia. "No os llamaré siervos, sino amigos" -dijo Cristo.
Sea ello como fuere, la cuestión es que la obediencia es una virtud moral, que sólo puede permanecer virtud en el ámbito de la caridad y en acuerdo con la prudencia. La virtud cardinal de la prudencia regula todas las otras; la virtud teologal de la caridad las inicia y las corona. Sin esto no hay virtud verdadera, sino simulacros de virtudes; las virtudes no-donantes que odió Nietzsche.
 No sería virtud alguna obedecer a un loco, evidentemente: como no lo es dejarse guiar por un ciego. Ponemos el caso extremo para que se vea lo que queremos decir. Si el loco tiene el poder y puede castigarme, me someteré para evitar mayores males, si acaso, pero eso no es virtud de obediencia. Es el caso que dice el hijo de Martín Fierro:
Dice creo San Francisco,
O quizá fue Sancho Panza,
Esta notable alabanza:
Que un superior bueno es ángel,
 Pero un malo es semejante
 A un loco con una lanza.
Prudencia es la recta regulación de lo por hacer; es la percepción de medios y fines. Si un medio no es apto para un fin, ni la autoridad del superior ni la "obediencia" (o sumisión) del súbdito cambiarán la naturaleza de las cosas, a la cual respeta siempre la prudencia. La obediencia versa siempre acerca de medios, no de fines. Entonces es el caso de manifestar su error al superior (cuando hay verdadera convivencia) o bien substituir el medio indicado por el medio apto, lo cual se llama interpretar la voluntad del superior..., lo cual supone a su vez que el superior fue sincero.
(...)
 Y éste es el otro caso en que no funciona más la obediencia, ni puede ser virtud, cuando no existe el ámbito y la atmósfera de la caridad, por lo menos en su grado mínimo. Rota la convivencia, luego no se puede hablar de obediencia.
Obedecer a un enemigo sería locura; porque un enemigo tira a destruirme. Sería suicidio. De modo que cuando surgen en un claustro oposiciones, animosidades personales y rencores -que pueden llegar al odio profundo-, hablar de obediencia o desobediencia es el cuento del tío. Lo peor para las víctimas de estas situaciones es que no surgen ellas de golpe, ni son claras al instante, sino que "devienen". Después de pasadas se ve claro; pero mientras devienen, la perplejidad de conciencia es una gran tortura, sobre todo para una conciencia delicada -porque la Iglesia tiene el poder de obligar "en conciencia", poder tanto más fuerte cuanto más fe y amor tiene el obligado. La tortura de la perplejidad de conciencia - the divided soul de los psicólogos -, es una de las peores que existen, dice Juan de la Cruz.
(...)
En resumen, esto es teología elemental, y aun puro buen sentido: la virtud de la obediencia no puede existir sino dentro de la caridad y junto a la prudencia. La caridad es el núcleo central del cristianismo -amar a Dios y amar al prójimo- y debe iniciar, acompañar y coronar todas las virtudes. Lo malo en el fariseísmo -que es substracción de la caridad- es que conserva las formas y las palabras de ella. "Extreme todos los recursos y finuras de la caridad, y después impóngale el precepto" -oímos decir una vez. El precepto era imposible e inhumano; pero se extremaron todos los recursos y finuras de la caridad: después se aplastó al tipo por "desobediente". Esto es una cosa muy seria dentro de la Iglesia; es peor que un crimen. Es el pecado contra el Espíritu Santo.
Padre Leonardo Castellani, in “El Ruiseñor Fusilado”, Buenos Aires, Ediciones Penca, 1975 - páginas 29 a 36.