segunda-feira, maio 13, 2013
domingo, maio 12, 2013
Um navio regressando ao seu porto
A leitura da história de perseverança exemplar do Padre Paul Lourdelet, sacerdote diocesano francês que, nos quase
setenta anos decorridos desde a sua ordenação, jamais celebrou outra Missa que
não a de rito latino-gregoriano, trouxe-me à memória o belíssimo texto do grande escritor
católico argentino Hugo Wast, extraído do seu livro “Navega hacia alta mar”,
que abaixo transcrevo.
***
Todo sacerdote joven me parece un buque que parte por primera vez hacia
alta mar.
Todo sacerdote viejo me parece un buque que va llegando al puerto.
Me he cruzado en el mar, en uno de los siete mares del mundo, con dos
buques, uno viejo y otro nuevo.
No sé por qué razones siempre que veo un buque viejo me pongo a
imaginar las aventuras, los peligros, las tormentas que ha pasado; y delante de
uno nuevo, todo lo que le aguarda.
Me he cruzado con dos, el uno viejo y el otro nuevo.
El viejo iba llegando al puerto, con su casco despintado, sus velas en
jirones, sus masteleros en astillas, pero con su proa tajante y su timón
obediente y firme, de modo que se mantenía en la buena ruta.
El otro recién botado al agua, navegaba hacia alta mar, relumbrante,
con su arboladura nueva, sus cuerdas blancas, sus velas sonoras y al viento,
que le daba en el costado. El agua hervía en espuma, bajo su quilla que abría
un profundo surco en las olas.
Todo le sonreía, el sol, el cielo, la brisa, que cantaba en sus
obenques, las ligeras nubes que le daban sombra, los delfines que danzaban a su
alrededor y las gaviotas que se posaban en sus jarcias. Y él avanzaba libre y
ufano, hacia los misterios del primero de los siete mares, seguro de sus lonas,
de sus maderas y de sus forros de cobre y de su timón nuevo.
Y yo rogué por él, que antes de llegar al puerto tenía que humillar la
soberbia en el Atlántico, cerrar los ojos y oídos a los espejismos y a los
cantos de las sirenas en el Mediterráneo; dominar la ira en el Rojo;
sobreponerse a la gula en el Índico; desafiar los tifones de la envidia en el
Mar de la China; despreciar las mordeduras de la avaricia en el Pacífico;
luchar contra el frío del alma en el Ártico; y vencer la pereza en el Mar de
Sargazos, que más que un mar es la plaga de todos los mares.
Cuando veo un sacerdote viejo, deslucido en su traje y en su palabra,
distraído como quien tiene el corazón en otra parte, sordo a los rumores de la
tierra y atento a las voces que le hablan en sueños como a Samuel, pienso que
invita a cantar un Te Deum, porque es un navío que ha pasado ya las tormentas
de los siete mares.
Cuando veo uno joven, que emprende su periplo, impaciente de surcar los
océanos, con demasiada confianza en la altura de sus mástiles y en lo pulido de
sus cascos y en la gallardía de sus lonas; que mira poco el cielo para orientar
su rumbo y mucho las máquinas que fabrican los hombres, tengo miedo por él.
Y más si es artista; y mucho más si es elocuente; y muchísimo más si es
ingenuo y ama el ruido, y cree que le falta tiempo y puede dejar hoy esta
rúbrica, mañana este rezo, después esta meditación, ser impuntual en la hora de
su Misa; ser distraído en su breviario.
¡Ay! ¡Cuántos mares y cuántos escollos delante de su proa y qué lejos
el puerto!
Llegará, sin duda, si deja de mirar la brújula de los hombres y levanta
el corazón hasta la Estrella de la Mañana.
Llamamos
así a la Virgen, pero es también una de las más preciosas advocaciones de
Jesús, que dice de Sí Mismo en el último capítulo del Apocalipsis: “Yo Soy
Jesús, la espléndida y luminosa Estrella de la Mañana”.
Museu Machado de Castro, em Coimbra
Estive há poucas semanas no Museu Machado de Castro, em Coimbra, reaberto ao público depois de obras de restauro que
demoraram largos anos. Trata-se de uma visita que recomendo vivamente a todos
os que a possam fazer, sendo as magníficas colecções de escultura, pintura e
alfaias litúrgicas do Museu merecedoras de demorada contemplação, tanto pelo
seu valor artístico intrínseco, como pelo facto de as mesmas serem uma prova
iniludível de que a tradição é o factor que une todos os autênticos crentes católicos
não só no espaço mas também no tempo.
Foto: sacra de altar do século XVII exposta no Museu.
segunda-feira, abril 29, 2013
Judas a quem caem as máscaras
Depois do Arcebispo Piero Marini, agora também o Cardeal Schönborn e o Padre Federico Lombardi vieram defender o reconhecimento jurídico das uniões de homossexuais. Não causa qualquer estranheza que as personagens em causa sustentem tal posição: confirma-se tão-só serem mais dois Judas a quem a máscara caiu de vez, em especial, Schönborn.
Doravante, começa-se a compreender melhor o motivo mais profundo da abdicação do Papa Bento XVI: cercado por gente de tão funesto calibre, a sua margem de manobra era nula. E percebe-se igualmente melhor o que o Papa então reinante pretendia dizer quando afirmava que os piores inimigos da Igreja estão no interior desta e que muitos dos seus membros cometem pecados contra a unidade da mesma Igreja.
De resto, não se alvitra a razão que leva bispos e presbíteros católicos a manifestarem-se a favor do reconhecimento jurídico das uniões de homossexuais, já que estas:
a) são contrárias à ordem natural e ao bem comum do todo social;
b) têm o seu centro de existência baseado num comportamento que constitui um pecado grave contra a lei moral;
pelo que em caso algum é lícito a um crente católico, qualquer que seja o seu estado de vida, apoiar o poder civil vigente no reconhecimento de tais uniões e, ainda menos, pretender beneficiar dos efeitos práticos que delas possam decorrer.
Perante estes sucessivos pronunciamentos em favor do reconhecimento jurídico das uniões de homossexuais feitos por importantes membros da hierarquia eclesiástica, factualidade que indicia notoriamente uma acção tramada e concertada, dir-se-á, utilizando uma metáfora de cariz futebolístico, que a bola está agora no campo do Papa Francisco. A este incumbirá pôr termo a esta onda que começa preocupantemente a agigantar-se. Será o primeiro grande desafio do seu pontificado e a primeira grande prova à afirmação da sua efectiva ortodoxia.
No entretanto, agradeçamos incessantemente a Deus a graça de nestes tempos tenebrosos nos haver concedido os sacerdotes da Fraternidade Sacerdotal de São Pio X, pois para estes o conselho evangélico do “Sim, sim! Não, não!” não oferece quaisquer dúvidas. Comprova-o o vídeo infra, bem demonstrativo da coragem destes pastores católicos que acompanham as suas ovelhas e não as desamparam no bom combate pela verdade.
sexta-feira, abril 26, 2013
Para reflectir
Quem está realmente em plena comunhão com a Igreja Católica?
Os sacerdotes e religiosos da FSSPX que dão testemunho da verdade, nas ruas de Paris, em defesa da instituição natural do casamento, o que valeu a um deles - irmão religioso - ser selvaticamente agredido pelos esbirros policiais às ordens do jacobino Hollande (ver esta peça impressionante, sobretudo a partir do minuto 4:19)? Ou o Arcebispo Piero Marini que, ademais de atacar com notória cobardia e evidente despeito a pessoa do Papa Bento XVI, em entrevista concedida ao jornal costa-riquenho “La Nación”, à revelia do magistério tradicional da Igreja, defendeu publicamente o reconhecimento jurídico das uniões de homossexuais?
Por mim, não tenho quaisquer dúvidas de que em plena comunhão com a Igreja Católica está quem faz o que a Igreja sempre fez e ensina o que a Igreja sempre ensinou. E esse, aqui, não é o caso do Arcebispo Piero Marini, muito longe disso…
quinta-feira, abril 25, 2013
Alguns aforismos de Nicolás Gómez Dávila sobre a democracia
Excelentes para desenfastiar do dia de hoje.
***
- La democracia es una religión antropoteísta. Su
principio es una opción de carácter religioso, un acto por el cual asume al hombre
como Dios. Su doctrina es una teología del Hombre-Dios, su práctica es la
realización del principio en comportamientos, en instituciones y en obras.
- La popularidad de un gobernante, en una democracia,
es proporcional a su vulgaridad.
- La democracia ignora la diferencia entre
verdades y errores; solo distingue entre opiniones populares y opiniones
impopulares.
-Hay que repetirlo y repetirlo: la esencia de
la democracia es la creencia en la soberanía de la voluntad humana.
- El capitalismo es deformación monstruosa de
la propiedad privada por la democracia liberal.
- Mientras no lo tomen en serio, el que dice la
verdad puede vivir un tiempo en democracia. Después, la cicuta.
- Errar es humano, mentir democrático.
- La democracia sería una inocentada si no
fuese el disfraz de una blasfemia.
- Mientras más graves sean los problemas, mayor
es el número de ineptos que la democracia llama a resolverlos.
- La democracia, en tiempo de paz, no tiene
partidario más ferviente que el estúpido, ni en tiempo de revolución
colaborador más activo que el demente.
- La democracia sólo tolera dos partidos: el
vocero de las ideas estúpidas, el protector de las codicias sórdidas.
- El mesías anunciado por los profetas de la
democracia decomonónica resultó meramente el aborto del anticristo.
- “Patriota”, en las democracias, es aquel que
vive del Estado; “egoísta” aquel de quien el Estado vive.
- Un hervidero de gusanos en el cadáver de una
sociedad es síntoma de salud, según el demócrata.
- Si el comunismo denuncia la estafa burguesa,
y el capitalismo al engaño comunista, ambos son mutantes históricos del principio
democrático, ambos ansían una sociedad donde el hombre se halle, en fin, señor
de su destino.
- Para la democracia individualista
y liberal, la volición del hombre es libre de obligaciones internas, pero sin
derecho de apelar a instancias superiores contra las normas populares, contra
la ley formalmente promulgada, o contra el precio impersonalmente establecido.
El demócrata individualista no puede declarar que una norma es falsa, sino que
anhela otra; ni que una ley no es justa, sino que quiere otra; ni que un precio
es absurdo, sino que otro le conviene.
- La veneración de la riqueza es
fenómeno democrático. El dinero es el único valor universal que el demócrata
puro acata.
- Los mandatarios burgueses del
sufragio prohíjan el estado laico, para que ninguna intromisión axiológica
perturbe sus combinaciones. Quien tolera que un reparo religioso inquiere la
prosperidad de un negocio, que un argumento ético suprima un adelanto técnico,
que un motivo estético modifique un proyecto político, hiere la sensibilidad
burguesa y traiciona la empresa democrática.
Nicolás Gómez Dávila, in “Sentencias
Doctas de un Pensador Antimoderno o de un Auténtico Reaccionario”, Santa Fe de
Bogotá, 2001, compiladas pelo Dr. Alejandro Ordóñez Maldonado, páginas 17 a 20.
segunda-feira, abril 22, 2013
Obra Completa do Padre António Vieira
O início da publicação da obra completa do Padre António Vieira constitui uma magnífica notícia para todos os
cultores da língua portuguesa, onde quer que eles se encontrem. Porém, aproveite-se
a ocasião para sublinhar que os escritos do insigne jesuíta não existem para
ser apreciados apenas de um ponto de vista estético, formalístico ou, quando
muito, à luz de uma releitura que transforma o seu autor num protomodernista,
num falso ecumenista e num internacionalista revolucionário.
Ao invés, como já aqui escrevi em tempos, se Vieira é um incontestável mestre da língua portuguesa, na sua obra - em especial, nos “Sermões” - ele é antes de mais, e acima de tudo, um imperador da autêntica doutrina tradicional católica! Vieira é um dos nossos! Um tradicionalista! Portanto, fruamo-lo e formemo-nos na leitura da sua obra!
Pistas para abordar o pontificado do Papa Francisco
Neste espaço, somos certamente
papistas, mas não somos papólatras e ainda menos papófobos. Em todo o caso,
não temos quaisquer obsessões - num sentido positivo ou negativo - com a pessoa do Papa. Por
isso, com a devida vénia ao blogue “InfoCaótica”, transcrevemos o texto abaixo,
notável por toda a prudência verdadeiramente católica que nele perpassa.
***
I. Francisco es el
Papa. Se debe proceder ante él como ante todos los Vicarios de Cristo.
II. Pedir a Dios que
no incidan en el pontificado de Francisco los aspectos más negativos de Jorge
Bergoglio. Que sea el Papa que necesita la Iglesia, a pesar de la madera que
hay detrás.
III. Reconocer todo
cuanto de bueno, bello y verdadero sostenga y obre desde su Sede, sin
papolatrías, ni adulaciones.
IV. No confundir
gestos y opiniones con magisterio eclesial o actos de gobierno.
V. Distinguir la vera
realidad (Francisco) de las campañas multimediáticas sobre el nuevo Pontificado
(espíritu de Francisco). Atender no a lo que digan los medios sobre Francisco,
sino lo que diga y obre el Papa.
VI. Recordar que la
resistencia a los errores, confusiones y felonías de los Pastores, es
obediencia a una Autoridad superior.
VII. Estar atento a
las enseñanzas del Apocalipsis para crecer en la perspectiva escatológica. No a
la multitud de aparicionismos, videntes o revelaciones privadas, de dudoso
origen, que más conducen a la demencia que a la salud.
Reeditados "Os Disparates do Mundo", de G. K. Chesterton
Por boa iniciativa da “Aletheia”,
a obra “Os Disparates do Mundo”, de G. K. Chesterton, encontra-se de novo à
disposição dos leitores portugueses. Trata-se de um livro muito querido neste
espaço, autêntico “vade mecum” contra a ditadura do relativismo e a tirania do
niilismo contemporâneos, hoje ainda mais actual do que na época em que foi publicado
pela primeira vez (1910) na defesa que faz dos valores civilizacionais simples,
mas fundamentais, de uma sociedade autenticamente cristã. Leitura
recomendadíssima.
domingo, março 31, 2013
A Ressurreição de Cristo meditada pelo Padre Leonardo Castellani
“Y al tercer día resucitó de entre los muertos”: no quiere decir que Cristo Nuestro Señor haya estado tres días en el sepulcro, sino que muerto el Viernes revivió y salió del sepulcro el Domingo temprano; estuvo en el sepulcro más de 30 y menos de 40 horas.
La Resurrección de Nuestro Señor es un suceso histórico, el suceso sostenido por mayor peso del testimonio histórico que ningún otro en el mundo.
Los cuatro Evangelistas narran los hechos del
Domingo de Pascua en forma enteramente impersonal, lo mismo que el resto de la
vida de Cristo; no hay exclamaciones, comentarios, afectos, asombros ni gritos
de triunfo. Los Evangelios son cuatro crónicas enteramente excepcionales: el
cronista anota una serie de hechos en forma enteramente enjuta y escueta. Aquí
los hechos son las apariciones de Cristo redivivo; al cual vieron, oyeran y
tocaron los que habían de dar testimonio.
Este testimonio se puede resumir brevemente en
las siguientes cabezas:
1º Hay cuatro documentos diferentes, escritos
en diferentes tiempos y sin connivencia mutua, cuyos autores no tenían el menor
interés en fabricar una enorme e increíble impostura; al contrario, arriesgaban
la vida contando lo que contaron.
2º Los Fariseos y Pilatos no hicieron nada; y
tenían que haber hecho cosas, de ser una impostura; sería una impostura
facilísima de reventar: bastaba exponer el cadáver, y juzgar y sentenciar a los
impostores. Al contrario, hicieron trampas y violencias para hacerlos callar.
3º En la mañana de Pentecostés, los antes
amilanados Apóstoles salieron audazmente a predicar a la multitud que Jesús era
el Mesías y había resucitado. En la multitud había muchos testigos presenciales
de los hechos de Cristo, incluso de su pasión y muerte. La multitud creyó a los
Apóstoles.
4º En el espacio de una vida de hombre, en todo
el vasto Imperio Romano existían grupos de hombres que creían en la
Resurrección de Cristo, y se exponían por creerlo y confesarlo a los peores
castigos.
5º Tres siglos más tarde todo el Imperio
Romano, es decir, todo el mundo civilizado creía en la Resurrección de Cristo;
y la religión cristiana era la Religión oficial de Roma; para llegar a eso,
millares y aun millones de mártires; y entre ellos los 12 primeros Testigos,
habían dado la vida en medio de tormentos atroces. “Creo a testigos que se
dejan matar” - decía Pascal en el siglo XVII.
Había incrédulos en el Imperio Romano, por
supuesto: siempre los habrá. Contra ellos hacía san Agustín su famoso argumento
de “los Tres Increíbles”.
“INCREIBLE es que un hombre haya resucitado de
entre los muertos; INCREIBLE es que todo el mundo haya creído ese increíble;
INCREIBLE es que 12 hombres rústicos y sencillos y plebeyos, sin armas, sin
letras y sin fama, hayan convencido al mundo, y en él a los sabios y filósofos,
de aquel primer INCREIBLE.
“El primer INCREIBLE no lo queréis
creer; el segundo increíble no tenéis más remedio que verlo; de donde tenéis
que admitir el 3er. INCREIBLE. Pero ese tercer increíble es un portento tan
asombroso como la Ressurrección de un muerto”.
Así decía san Agustín; y esto es lo
que el Concilio Vaticano llama “el
milagro moral” de la Iglesia.
Padre Leonardo Castellani, in “El Rosal de
Nuestra Señora”, Buenos Aires, Ediciones Nuevas Estructuras, 1964 - páginas 103
a 105.sábado, março 30, 2013
sexta-feira, março 29, 2013
A Paixão de Cristo meditada pelo Padre Leonardo Castellani
El viaje de Jesus hacia el Calvario
Alrededor de las doce del día fue Nuestro Señor
crucificado; y murió alrededor de las tres de la tarde.
Cuando le anunciaron la muerte, Pilatos se
extrañó de lo pronto; mejor podría haberse extrañado que no hubiese muerto
antes.
Tres veces cayó bajo la Cruz, según la
Tradición, en el empinado camino que, desde hace veinte siglos, llamamos la Vía
Dolorosa; la Tradición también nos ha transmitido el episodio de la compasiva
mujer Berenice, que llamamos la Verónica; y los Evangelios nos narran el breve
diálogo con un grupo de mujeres solimitanas, llorando ellas y amonestando El; y
la ayuda forzada del hombre de Cirene, Simón,
a quien obligaron a llevar por un trecho la cruz. Tan rendido aparecía
Cristo que los verdugos temieron muriese en el camino: el infierno quería su
plan, quería su presa: los judíos querían un Crucificado no un muerto de
cansancio. Muchos azotes y golpes recibió sin duda al detenerse o al caer,
antes de llegar a la cima de aquella loma.
Allí lo desnudan y lo clavan con cuatro garfios
en una cruz de cuatro brazos; había también cruces en forma de T y en forma de
X; pero sabemos que esta era una cruz “inmíssa”; porque sobre la cabeza de
Jesús había un letrero ordenado por Pilatos que decía en arameo en griego y en
latín: “El Rey de los Judíos”.
La cruz era un suplicio atroz: ya el traspasar
con clavos la delicada estructura huesosa de las manos y de los pies, es algo
diabólico; pero poner después el cuerpo suspendido y tirando por su peso desas
cuatro heridas, es algo indecible. La cruz era un suplicio satánico.
Satanás existe. La crueldad llevada a esos
extremos no está en la condición natural del hombre. Hay en la historia del
hombre muchas cosas que non son humanas (y que por cierto parece andan
resucitando en nuestros días), que parecen indicar una inteligencia fría como
el hielo y terriblemente enemiga de la natura humana. Esos suplicios atroces,
la cruz, el empalamiento, el reventar los ojos o cortar las manos, habían sido
inventados en el Oriente, en medio del culto de los ídolos, que era el culto de
los demonios; no digamos nada de los sacrificios al dios fenicio Baal - Molock,
en que se arrojaban niños vivos en un boquerón de bronce candente; con razón el
pueblo de Israel tenía horror a los pueblos convecinos. Los Romanos al comienzo
fueron un pueblo sobrio, sensato y sano; y eso los llevó a la grandeza; pero ya
en tiempo de Cristo habían comenzado los sangrientos juegos del anfiteatro y
habían tomado de los persas el suplicio de la cruz, prohibiendo empero se
aplicara a ningún ciudadano romano. Más tarde cayeron más bajo, en las 10
persecuciones a los cristianos, que duraron tres siglos y fueron realmente
satánicas. Después se quebró y pereció el Imperio de Julio César.
“Eso nos es Humano”, decimos nosotros; y
decimos más de lo que sabemos. No es bestial tampoco; es superhumano y
superbestial.
“Soy gusano y no hombre”.
“Los que pasaban se burlaban de mí, y me hacían
visajes: ha creído en Dios y Dios lo abandona; si Dios lo ama, que lo salve”.
“Traspasaron mis manos y mis pies y se pueden
contar todos mis huesos”.
Los profetas se habían quejado ya por Cristo;
pero Cristo debía hablar también, y habló como quien era. Colgado atrozmente de
cuatro heridas, febriciente y agotado, el extraordinario moribundo dijo siete
palabras divinas, que fueron su testamento. Las tres primeras fueron para los
demás, para dar todo lo que le quedaba; las otras fueron acerca de sí mismo,
para acabar su misión en la tierra, lo cual también era dar. Perdonó a todos, a
sus verdugos, al Buen Ladrón en la cruz; y entregó a su misma Madre al
discípulo Amado, y en él a todos nosotros: dio la redención al mundo, el
paraíso inmediato a un pecador, su Madre Santísima a toda la Humanidad; y
después tuvo sed.
“Padre, perdónalos, no saben lo que hacen”.
“Hoy mismo estarás conmigo en el Paraíso”.
“Mujer, he ahí a tu hijo. Esa es tu madre”.
Después dijo “Tengo sed”: la fiebre lo
consumía. Le dieron con una esponja en una caña vinagre mezclado con mirra,
sustancia amarga, que antes de la Crucifixión Jesús no quiso tomar, porque
embotaba los sentidos de los reos; y aquí no hizo más que probar; para que se
cumpliera lo dicho por el profeta David: “Me dieron hiel de comer; y en mi sed
me abrevaron con vinagre”.
El sol se había oscurecido en medio del día,
probable mente después de la tercera palabra, y las tinieblas cubrieron la tierra
durante tres horas, imagen de la desolación del alma de Cristo y la de su
Madre.
No podía haber eclipse en ese día y hora, pues
era luna llena, el 15 de Nisán, y la luna estaba por tanto frente al sol y no
interpuesta entre el sol y la tierra; de modo que, según la leyenda cristiana,
un sabio Senador de Atenas, que fue más tarde san Dionisio Aeropagita, exclamó
al ver ese eclipse imposible: “O un Dios padece, o la máquina del mundo perece”.
En medio de la oscuridad, Cristo exclamó de
nuevo: “Todo se ha cumplido” o “Está hecho” con una sola palabra griega “Teleéstathai”;
y después dijo en arameo, la lengua común: “Eli, éli, lachma sabachtáni” de las
cuales se burló un burlón de los que allí estaban burlándose villanamente sin
cesar de los dolores ajenos: “A Elías llama éste, vamos ver se viene Elías a
salvarlo”; más él y todos los demás entendieron perfectamente: “Mi Dios, mi
Dios ¿por qué me abandonaste? que es el comienzo del Psalmo 21; y es como un
resumen lírico de toda la vida y la pasión de Cristo.
Esta palabra expresa la tremenda desolación del
alma de Cristo, comparable al mismo infierno; pero no es una palabra de
desesperación y derrota, como dicen algunos impíos actuales; al contrario, el Psalmo
21 de David, que es una sorprendente profecía de la Pasión de Cristo, termina
con un grito de consuelo y esperanza. Cristo probablemente recitó en voz baja
todo el Psalmo, diciendo en voz alta solamente el primero hemistiquio, el cual
conecta esta sexta palabra con la anterior: “Hecho está”; donde dijo que su
misión redentora estaba hecha y todas las profecías perfectamente cumplidas.
“Mi Dios mi Dios ¿por qué me abandonaste?”
“Lejos de Ti mi grito y mi plegaria…”
El Psalmo en sus dos terceras partes describe
la situación deste Crucificado, asombrosamente identificado; por las burlas
blasfemas de los judíos (“confió en Dios, que Dios lo libre”) la sed que le
quema las fauces (“seca está como teja mi garganta”) sus vestidos repartidos
por los soldados (“echaron a las suertes mis vestidos”) y sobre todo la frase
inconfundible: “Traspasaron mis manos y mis pies”; mezclado todo esto con
frases de casi frenética esperanza; una mezcla de horror y de consuelo.
“pero yo soy gusano no soy hombre…
burla del pueblo escarnio de la plebe
estoy entre animales, toros bravos
entorno; y el léon de fieras fauces.
Libra Señor mi vida de la espada
mi túnica de las garras de los perros…”
En medio destas quejas suena al mismo tiempo
como en un contrapunto la esperanza, como un violín de doble cordaje:
“En ti esperaron nuestros padres
Esperaron y los libraste
Llamaron y quedaron salvos
No quedaron avergonzados.
En tus manos desque nací
Desde el Seno Materno estoy en Ti
Anunciaré tu nombre a mis hermanos
En las reuniones te engrandeceré
Te he de alabar en la nutrida iglesia
Ante los tuyos mis votos daré…”
En el último tercio desta patética oración, se
anuncian los frutos: la creación de la Iglesia, la conversión de las Gentes y
el “pueblo nuevo” que ha de nacer; y termina el poema de David, diciendo:
“Estas cosas es Dios quien las ha hecho”.
Al terminar de repasar este resumen de su vida,
con voz alta y muy fuerte clamó Cristo: “Padre,
en tus manos encomiendo mi espíritu”; y reclinando la cabeza, entregó el
espíritu. No es un desesperado este hombre: el Centurión romano, que lo vio
todo, exclamó “Realmente este hombre era Hijo de Dios”.
Se acabó la Redención del hombre. La luz
volvió. Y el sol iluminó al lado de la Cruz a una mujer de pie, la Madre de
Dios; a otra mujer prostrada a sus pies, María Magdalena, símbolo de la
humanidad pecadora; y a pocos pasos el apóstol san Juan, símbolo de la
humanidad inocente.
A cierta distancia de allí, aterradas y
llorosas, estaban las Santas Mujeres y José de Arimatea.
Padre Leonardo Castellani, in “El Rosal de
Nuestra Señora”, Buenos Aires, Ediciones Nuevas Estructuras, 1964 - páginas 83
a 89.
quinta-feira, março 28, 2013
Ao Supremo Capitão caído em batalha
A impressionante cerimónia
do “arrastre de caudas” realizada todos os anos, na Quarta-Feira Santa, na Sé
Catedral de Quito, no Equador. Mais pormenores aqui.
terça-feira, março 26, 2013
Acerca do salário justo
As recentes declarações públicas
do Primeiro-Ministro Passos Coelho, do seu conselheiro económico António Borges
e de Belmiro de Azevedo, as dos dois primeiros defendendo a necessidade de se
manter o salário mínimo no seu actual patamar (na certeza de que o ideal até
seria reduzi-lo) e a do terceiro não vislumbrando qualquer espécie de problema numa
economia assente na mão-de-obra barata, não podem estar mais afastadas do ideal
social cristão. De facto, tais declarações, propugnando políticas que reduzem
com perversidade o trabalho a um mero factor de produção, que promovem o seu esmagamento
em benefício do capital e que propõem a concomitante transferência de
rendimentos das classes popular e média para a classe plutocrática, contrariam
em absoluto a doutrina católica tradicional sobre esta matéria.
Ora, tendo sempre bem presente
que na mesma doutrina católica tradicional o não pagamento do salário justo ao
trabalhador é um dos quatro pecados de bradar ao Céu (verdade tão esquecida,
como tantas outras, num país onde a maior parte da população continua a
declarar-se nominalmente católica, mas também a ignorar quase tudo acerca da religião
que diz professar), convém recordar qual seja esse conceito de salário justo
nas palavras sábias que abaixo se transcrevem do Padre Júlio Meinvielle,
notável estudioso desta temática, com vista a uma profunda reflexão da
corrente situação nacional.
***
Ante todo, hay que
recordar que el derecho del obrero al justo salario es uno de los derechos más
sagrados. Oíd cómo habla el apóstol Santiago (V. 1-6):
"Ea -dice- ricos,
llorad, levantad el grito en vista de las desdichas que han de sobreveniros".
2. Podridos están
vuestros bienes y vuestras ropas han sido roídas de la polilla.
3. El oro y vuestra
plata se han enmohecido; y el orín de estos metales dará testimonio contra vosotros
y devorará vuestra carne como un fuego. Os habéis atesorado ira para los
últimos días.
4. Sabed que el jornal
que no pagásteis a los trabajadores que segaron vuestras mieses está clamando
contra vosotros, y el clamor de ellos ha penetrado los oídos del Señor de los
ejércitos.
5. Vosotros habéis
vivido en delicias y en banquetes sobre la tierra, y os habéis cebado a
vosotros mismos como las víctimas que se preparan para el día del sacrificio.
6. Vosotros habéis
condenado al inocente, y le habéis muerto sin que os haya hecho resistencia alguna".
Así hablaban los apóstoles
condenando la explotación del pobre; nadie se extrañe pues, de oír palabras de
dura condenación para el monstruo capitalista que se ha emborrachado y se
emborracha con el sudor del jornalero.
¿Qué se entiende por
justo salario debido al obrero, o mejor: ¿cuál es el salario mínimo cuyo límite
no se puede en ningún caso rebajar sin cometer una flagrante injusticia?
León XIII y Pío XI han
determinado la cuestión en forma tan acabada, que no permite enunciar nada
nuevo al respecto.
El trabajo -sobre todo
en el obrero y empleado- es el ejercicio de la propia actividad enderezado a la
adquisición de aquellas cosas necesarias para los varios usos de la vida, y
principalmente para la propia conservación.
El hombre que emplea
su trabajo vive de su trabajo: tiene derecho a una existencia humana, digo más:
tiene derecho a una existencia humana y cristiana. No se le puede utilizar como
una máquina o como una mercancía o como un burro de carga o simplemente como un
animal elegante. Por tanto, si trabaja, esto es: si emplea sus fuerzas en lo de
otro hombre, tiene derecho a que éste le proporcione los recursos necesarios
para una vida humana, digna del hombre.
Una vida humana: por
tanto, lo necesario al menos para el sustento propio de un obrero frugal y de
buenas costumbres (León XIII) y la de su familia (Pío XI). Porque es humano,
esto es: propio del hombre, vivir él y vivir en familia con la mujer y con los
hijos. El salario familiar absoluto se le debe a todo trabajador. El jefe de
familia es una sola cosa, un solo ser con su esposa y con sus hijos. A él
incumbe sustentarlos. Mientras la mujer y los hijos tengan hambre, es el padre
quien sufre y siente el hambre. Por esto dice S. S. Pío XI: "es un crimen abusar
de la edad infantil y de la debilidad de la mujer; es gravísimo abuso que la
madre (lo mismo dígase de la niñez que vaga en la venta callejera) se vea
obligada a ejercitar un arte lucrativo, dejando abandonados en casa sus
peculiares cuidados y quehaceres, y sobre todo la educación de los hijos
pequeños".
Obsérvese que el
salario familiar, como salario mínimo, se le debe a todo obrero, aunque sea
soltero, porque es el salario humano, que se le debe como a hombre. Si no se
casa, es asunto que sólo a él le interesa. El empresario le debe el salario
humano, que es, al menos, el salario familiar.
Una vida humana: pero
no es vida humana la que no tiene más que lo estrictamente necesario para el
sustento de cada día, la que no puede ahorrar en previsión del mañana. Luego el
justo salario reclama algo más de lo estrictamente necesario para el sustento
diario de la familia. De aquí que Pío XI diga que "ayuda mucho al bien
común que los obreros y empleados lleguen a reunir poco a poco un modesto
capital mediante el ahorro de alguna parte de su salario, después de cubiertos
los gastos necesarios".
En el mínimo salario
justo se incluye además un tratamiento humano y cristiano. Tratamiento humano:
"y por esto débese procurar que el trabajo de cada día no se extienda a
más horas de las que permiten las fuerzas. Cuánto tiempo haya de durar este
descanso, se deberá determinar teniendo en cuenta las distintas especies de
trabajos, las circunstancias de tiempo y de lugar y la salud de los obreros mismos".
(León XIII).
Tratamiento humano:
por esto entiendo que se ha de reprobar la división de trabajo impuesta por la
"taylorización". No es tolerable que el hombre se someta a la
repetición maquinal, automática, de un mismo gesto, sin iniciativa propia. El
hombre no es, como se imaginaba y decía Taylor, un hombre buey. Tiene derecho a
la nobleza humana.
Tratamiento, además de
humano, cristiano. Porque como el obrero ha sido rescatado por Cristo, y es amado
por Cristo de modo especial, ya que también El fué obrero, tiene derecho a que
se le considere como cristiano y se le den las facilidades para que cumpla con
sus deberes religiosos y santifique los días del Señor.
El salario mínimo
explicado no se le puede negar por ningún motivo y en ningún caso, aunque su
negación la autorizase la legislación civil. "Si acaeciese alguna vez
-dice León XIII- que el obrero obliga- do de la necesidad o movido del miedo de
un mal mayor, aceptase una condición más dura, que contra su voluntad tuviera
que aceptar por imponérsela absolutamente el amo o el contratista, sería eso
hacerle violencia, y contra la violencia reclama la justicia". (León
XIII). No faltan ahora, con la desocupación, quienes explotan la poca demanda
de brazos para remunerar injustamente el trabajo del operario. Abuso pernicioso.
Si una empresa no tiene recursos para pagar el salario debido, tampoco puede
exigirle un trabajo ordinario. Sólo le puede exigir el trabajo que le remunera.
Si disminuye el salario debajo de lo justo, disminuya en igual proporción la
cantidad de trabajo.
Hasta aquí hemos
tratado de determinar rápidamente el salario mínimo, cuyo límite no se podrá
rebajar sin una funesta violación de la estricta justicia.
¿Se contentará con
esto un empresario? De ningún modo. Como lo dice el Código de la Unión Internacional
de Estudios Sociales de Malinas: "El salario mínimo no agota las
exigencias de la justicia. Por encima del mínimum, diversas causas principales
importan, sea por justicia, sea por equidad, una mejora. Así, p. ej. una
producción más abundante o la prosperidad más o menos grande de la empresa,
exigen un aumento en el salario. Además que ha de existir una jerarquía en los
salarios, según la función económica que se desempeñe. No es justo que el
trabajo del picapedrero sea igualmente remunerado que el del electrotécnico".
Padre Júlio Meinvielle, in "Concepción Católica de la Economía", Buenos Aires, Cursos de Cultura Católica, 1936 - páginas 29 a 31.
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