sexta-feira, julho 13, 2012

Tres reflexiones y tres metarreflexiones sobre el Capítulo General de la FSSPX



Ante todo quisiera decir que se ha procurado desde A Casa de Sarto el mantenerse a un lado del Capítulo General de la FSSPX. Miles y un servidor creemos infinitamente más en el poder de la oración, del ayuno (aunque un servidor no cumpla todo lo que debiera en este respecto) o del sacrificio, que en el de la verborrea internetera. Parece que algunos han hecho del grito, del ruido, de la cacofonía y de la logorrea su status normal. En A Casa de Sarto hemos creído que esto no era, ciertamente, lo más cristiano.
No voy a exhibir ningún galón, pero ahí están las informaciones sobre temas de la FSSPX, donde nuestras fuentes en Roma y Menzingen nos han permitido estar siempre bien informados. Pudiéramos haber hablado más del Capítulo General, pero decidimos no hacerlo. No es nuestra misión ni es el sitio de A Casa de Sarto, donde –con la proa enfilada hacia los 10 años de funcionamiento- sólo hemos tratado de cooperar humildísimamente desde la Doctrina a la salvación de las almas. Ni más ni menos es nuestro propósito. Llamar la atención para la pureza de la Fe, pero sin creernos puros. Reivindicar la Tradición, pero sabiendo que no por ello éramos mejores. Antes bien, por haber recibido la gracia de la Fe y la gracia rarísima de la Tradición en estos momentos de la historia, estamos obligados a más. Quien es católico a la vieja usanza, tradicional, es el que recibió 10 talentos. Sin embargo les garantizo que quien firma este artículo es un pecador redomado de tomo y lomo, y públicamente lo confieso, así que si algún alma caritativa tiene a bien rezar por mí, para que me arrepienta más y mejor y enderece mis caminos, no sabe cuantísimo se lo agradezco.

No sólo fuimos los primeros en dar alguna noticia, creo casi que a nivel mundial, sino que hemos señalado algunas informaciones erróneas de otros porque la mentira ya era flagrante. Quien quiera mirar entradas anteriores, va a encontrar un buen elenco donde esto se prueba. A diferencia de otros, irresponsables en el menor de los casos, muy irresponsables, que se permiten dar opiniones como si fueran dogmas o de aquellos que hacen caso al rumor, la calumnia, la mentira y la sedición, y las promueven, con lo grave que esto es, nosotros seguimos con nuestro perfil bajo y dándole las gracias a nuestra media de 300 lectores diarios. Ojalá que este pequeño esfuerzo de A Casa de Sarto sirva para edificarles más. A mí ya la sola amistad de mi hermano en la Fe Miles, con cuya coincidencia en asuntos cruciales y difíciles no deja de sorprenderme y asombrarme, y el saberme que no estoy casi solo, como pensaba en el ya distante 2003, me compensa de todo. Que en el Cielo me imputen estos ratos dedicados a esta modestísima bitácora como dedicados al apostolado, y que esto pague por alguno de mis muchos pecados.

Basta de introducción.

En relación al Capítulo General de la FSSPX la primera reflexión que se me ocurre es que Monseñor Fellay se ha negado a firmar nada con Roma en tres ocasiones de cuatro, si la memoria no me falla. Escribo a vuelapluma ya llegando al aeropuerto y a punto de salir para Gran Bretaña, y con una pésima y lentísima conexión a internet en el móvil, así que no puedo corroborar lo dicho. Mi memoria me dice que, más o menos en Septiembre, el Superior General de la Hermandad de San Pío X rechazó en una primera ocasión las ofertas de Roma. Hubo una segunda negativa allá por Enero del 2012, si mi memoria no me falla. Justamente ahí se produjo un acercamiento de posturas que dio lugar a un borrador que era firmable por ambas partes, como nos contaban nuestras fuentes romanas. Aunque poquísima gente sabía el texto preciso (nosotros tampoco), sí parecían saberse algunos parámetros del mismo. Personalmente pensé que era correcto y deseable firmarlo, y así lo sigo pensando, porque los parámetros de los que nos habían informado eran que se respetaba el apostolado de la Hermandad y que no había imposiciones. Apenas quedaba el asunto de la erección de nuevas casas, que querían someter a la aprobación de los Obispos Diocesanos (verdaderas bestias negras en la práctica de la FSSPX), lo cual era un escollo no menor pero que estoy seguro con buena voluntad por ambas partes se hubiera podido solventar. Lamentablemente cuando todo parecía abocado a que se firmara en algún momento del mes de Junio (se barajaron incluso las fechas del 16 y del 29 de dicho mes), Roma hizo una maniobra torticera y taimada donde ponía a Fellay a los pies de los caballos. Monseñor Fellay, lógicamente, no podía firmar algo que comprometía a la Hermandad en su apostolado, que le imponía inaceptables trágalas con respecto al Vaticano II y al Novus Ordo (aspecto este que había desaparecido ya en Enero y del que, en aras a un bien mayor, se obviaba) y que, de hecho, era peor que el preámbulo inicial que se manejó durante el otoño pasado. En esa maniobra torticera vaticana estaban implicados varios, pero jugaron un papel destacable Ladaria (el herejote del Pecado Original, y al parecer, ¡pobre Cataluña!, obispable de Barcelona, a quien ya aludimos veladamente en A Casa de Sarto por sus escritos donde sostiene que el Pecado Original no se transmite por la descendencia, sino que acontece “por la inmersión en la Historia” [sic]) y Becker, el jesuita, cuyo nombramiento ya resultó en extremo polémico. Hubo más cosas, como la presión de la Conferencia Episcopal alemana, pero quiero centrarme en lo sustancial según las informaciones de que disponemos de fuentes romanas en A Casa de Sarto. Reiteramos lo dicho en A Casa de Sarto: la culpa en este momento de la no-firma del “acuerdo” la tiene sólo y en exclusiva Roma, que la boicoteó.

Sea como fuere, pregunto a esos que están contra el posible “acuerdo” que Fellay había ayudado a forjar y le califican de traidor. ¿Es un traidor quien se niega a firmar aquello que compromete? ¿Es un traidor quien tiene claras líneas que no pueden cruzarse e imposiciones por las que no va a pasar? ¿Es un traidor quien ha defendido lo mejor que ha podido o ha sabido, y de buena fe, como los hechos avalan, a la institución de la que es Superior General? ¿O son más bien traidores quienes filtran noticias, mienten abyectamente, hacen daño al bien común y –sobre todo- no es que están contra ESTE “acuerdo”, sino contra cualquier “acuerdo” porque para ellos la de facto única raison d’être de su existencia es el oponerse a Roma?

¿Es posible para un católico, que se dice tal, el querer permanecer fuera de la Iglesia de modo permanente o cuasi-permanente, más aún si el estado de necesidad ya no se da? ¿Por qué no se marchan los que así piensan y forman su propia secta veterocatólica, o novocatólica, o protestante, si así les place?

Segunda y terceras reflexiones. El nombramiento de Di Noia y de Müller. Del Cardenal Müller, sustituto de Levada, se pueden decir varias cosas, todas ellas ciertas: simpatizante de la Teología de la Liberación, odiador a muerte de la Tradición y más aún de la FSSPX y antiguo Obispo de Ratisbona, justamente el sitio donde tuvieron lugar los polémicos juicios contra Monseñor Williamson. De Augustine Di Noia se pueden decir otras: buen tomista, amante del fútbol americano, buen gourmet y con claras simpatías hacia la Tradición y hacia la FSSPX (y bastante incapaz para el italiano, a pesar del tiempo que lleva en Roma). Dejemos de lado las desafortunadísimas, y puntuales, declaraciones de Monseñor Di Noia acerca de su deseo de “convertir a la FSSPX al pensamiento conciliar”. Me temo que eso no se va a dar porque ya empiezan a abundar en Roma mentes preclaras que se van distanciando y separando del pensamiento conciliar, y que van a más, pese a los tóxicos deseos de Su Excelencia; y ni los miembros de la FSSPX ni los seglares que recibimos su apostolado estamos por tal labor de autodemolición no ya de la FSSPX, sino de la Iglesia, que es lo verdaderamente importante. En todo caso, justo es decirlo, consta a esta bitácora que Di Noia ha cooperado y ayudado de manera discreta a la FSSPX en varias instancias desde dentro de Roma, lo que ha supuesto más de un disgusto y quebradero de cabeza para Monseñor Di Noia.

Hay, sin embargo, particularidades romanas (digamos claro: putadas sublimes de guante blanco) que no pueden pasarse por alto. Di Noia ha ocupado, en virtud de su Episcopado, el despacho de Pozzo, todavía Presidente de Ecclesia Dei, pese a que Monseñor Di Noia es el Vicepresidente. Ahora Pozzo se va a ir a tomar por saco, en román –o romano- paladino –de palacio-, porque ni siquiera tiene lugar en el siempre exiguo espacio de Ecclesia Dei. En Roma están francamente descontentos de la pésima labor llevada a cabo por Monseñor Pozzo, quien además ha interferido constantemente en el mandato que había recibido de llevar a buen puerto la regularización de la FSSPX con sus continuas pretensiones al Episcopado. Me temo que Pozzo se va a quedar sin ser Obispo. Por tóxico. Y se va a ir a tomar por saco de Ecclesia Dei, aunque sea –me temo que ya sólo nominalmente- el Presidente. Por tóxico también. Bien merecido. Y, según nos cuentan, el Papa está notoriamente cabreado con Pozzo. No es para menos. En resumen: las altas instancias romanas desaprueban la no regularización de la FSSPX, y de modo discreto –al más puro estilo romano- asumen que han cometido errores con respecto a cómo han llevado este tema.

En teoría Müller debería llevar el expediente de la FSSPX. Con tamaño enemigo, la posibilidad de una regularización está prácticamente descartada. Pero … siempre hay un pero. Como nos han advertido delicadamente desde el Vaticano, una instancia de orden inferior no tiene obligación de remitir a la superior un expediente si quien está al frente de la instancia inferior es un Obispo. Y, ¡hete aquí!, que Di Noia es Obispo. La maniobra del nombramiento de Monseñor Di Noia no sólo es una desautorización de Pozzo, sino una neutralización de Müller a este respecto. El día que Di Noia lidie con el expediente de la FSSPX no tendrá que pasárselo a Müller. Pozzo (que no era Obispo) tenía que pasar el expediente a Levada, sí o sí. Di Noia, que es Obispo, no tiene que pasarle dicho expediente a la Congregación presidida por Müller. Di Noia lidia con el caso, y ahí se queda, que para eso es Obispo. Y dominico, para más señas.
Esto supone que las altas instancias romanas han vuelto a reabrir una ventana de esperanza para una posible regularización de la Hermandad, “acuerdo” que dicen (incorrectamente, dicho sea de paso). El mensaje es tan sutil como importante, pero Roma vuelve a desear tender una mano.

Y ahora tres metarreflexiones.

Perdónenme los que me leen habitualmente por mis repeticiones. Pero no puedo dejar de decir, por penúltima vez, que mucho –y cada día más- me acuerdo de Castrillón. El verdadero calibre de Su Eminencia quizás sólo emerja del todo después de muerto. Hombre bueno, y generoso, manejó con increíble prudencia y sabiduría el tema de la FSSPX. Me dice alguien muy, muy cercano a Monseñor Fellay que en la más estricta intimidad ahora le echa de menos a SE Castrillón Hoyos. Espero que Fellay entienda que tiene que purgar sus errores. Su error craso de no haber hecho más caso a Castrillón. ¡Cuántos problemas nos hubiéramos evitado todos! Pero la obstinación, y la arraigada tendencia a la procrastinación, de Monseñor Fellay ha llevado a esto. Me dicen que Monseñor Fellay está pasando por un auténtico purgatorio personal. Bien merecido en algún aspecto y estoy seguro que le hará mucho bien espiritual. Pero tristemente sufren otros muchos por sus errores, muchos inocentes, y, además, hubiera sido evitable.

En segundo lugar el sempiterno affaire Williamson. ¿Hace falta que vuelva a molestar a mis lectores habituales que es el Obispo de los cuatro que mejor me cae, y con diferencia? ¿Hace falta que diga que es un caballero, un señor, un gentleman y un Obispo de punta a punta? ¿Hace falta que insista que es, de los cuatro Obispos de la FSSPX, el que tiene más sentido y virtud de la Romanitas, aunque últimamente lo ejerza poco? ¿Hace falta que diga que no comparto sus puntos de vista sobre el genocidio contra los judíos? ¿Es necesario insistir que su imprudencia puso a toda la Iglesia a los pies de los caballos de ciertos judíos, tan poderosos como malintencionados y anticristianos? ¿Hace falta que reitere que últimamente ha perdido los estribos y está actuando de manera no sólo incorrecta, sino gravemente lesiva para el bien común no sólo de la FSSPX sino de la Iglesia? ¿Hace falta que sostenga una vez más que no me ha parecido nada bien cómo le ha tratado Monseñor Fellay y que creo que el Superior General no ha sido a veces justo con Monseñor Williamson? ¿Hace falta que exprese lo obvio, que es una situación y caso muy difícil y peliagudo de manejar para Monseñor Fellay? ¿Hace falta que les cuente mi dolor por la pérdida, en términos pragmáticos, de su Episcopado?

¿Quieren que les diga que echo de menos a Monseñor Williamson? ¿Quieren que, en baja voz, afirme que la soledad y el aislamiento de Monseñor Williamson están siendo muy lesivas para él y más todavía para la FSSPX y que muchas de las barbaridades con que se ha prodigado últimamente no hubieran sido proclamadas urbi et orbi de no haber estado tan aislado y acosado?

En tercer lugar, es cierto, hay ríos de tinta virtual en el internet sobre la interna que está aconteciendo en la Hermandad. Es obvio que hay disensiones. Pero poco, o nada, se habla de las disensiones y la interna brutal que está aconteciendo en Roma. Ahí se está dando la lucha real, la lucha del mal contra el Bien. La lucha de los enemigos de Cristo y de la Iglesia contra los verdaderos amantes de Nuestro Señor y de Su Esposa Mística. Más nos valdría fijarnos en esta lucha que en las menudencias de la Hermandad. En este último caso, encima, se entremezclan algunos asuntos personales con otros, lo cual no es muy edificante (pero Pozzo es un caso de esto en Roma también).

Mis queridos lectores: la lucha es ya abiertamente apocalíptica. Y está en el corazón de la Iglesia, en Roma, no en Menzingen. Ofuscarse por un detalle, un detalle crucial, como el de la Hermandad y verlo todo a través del prisma de la FSSPX es harto peligroso. Para empezar es un paradigma erróneo: creer que la Iglesia es la FSSPX. Y, lamentablemente, hay quien implícita o explícitamente lo piensa.

Y en Roma a nombrar Cardenales liberacionistas como Müller y a barajar como obispables para Barcelona a herejes y heresiarcas, como Ladaria. Creo que últimamente se ha puesto de moda llamar “conservadores” a los herejes, como Ladaria, y “progresistas” a los heresiarcas. ¿Será Müller uno de estos últimos?
Quo vadis, Roma?

CODAS: (1) Por cierto, Roma … ¡ya vale con los Obispos portugueses! A ver si se nombra uno, sólo uno, que sea medianamente potable. Porque lo de la Patria hermana lusa ya clama al Cielo. ¡Qué Episcopado más rastrero, ruin, mezquino e ignorante! (2) ¿Y para cuándo la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón? Ya sé que mis fuentes romanas me dicen que este Papa ha rehusado hacerla. Pero es mi misión seguir recordando los deseos de la Santísima Virgen. Oportuniter et importuniter.

Rafael Castela Santos

segunda-feira, julho 09, 2012

O apelo do belo



De entrevista que concedeu à CNS, as interessantes reflexões do Cardeal Burke sobre a Missa Tradicional de rito latino-gregoriano e a aplicação do “Summorum Pontificum”. Ainda que não compartilhe do entusiasmo que Sua Eminência a dada altura manifesta acerca do “Novus Ordo”, tudo o mais que afirma é merecedor da maior atenção.

segunda-feira, julho 02, 2012

"A Canticle for Leibowitz", de Walter M. Miller, Jr.



Publicado originalmente no ano de 1960 e desde então objecto de sucessivas reedições, “A Canticle for Leibowitz”, da autoria de Walter M. Miller, Jr. é um livro que surpreende muitíssimo pela positiva o leitor: dividido em três histórias distintas mas interligadas - “Fiat Homo”, “Fiat Lux” e “Fiat Voluntas Tua” -, ambientadas em três épocas diferentes (respectivamente nos anos de 2560, 3174 e 3781 depois de Cristo), a sua trama decorre num mundo pós-guerra atómica ocorrida em finais dos anos 60 do século XX, tendo por centro de acção uma abadia da imaginária Ordem de São Leibowitz, localizada no que é hoje o deserto do Utah, cujos respectivos monges se dedicam à preservação de todo o conhecimento científico existente previamente à catástrofe atómica com a finalidade de salvaguardá-lo para as gerações vindouras, tudo num ambiente de profunda e rigorosa ortodoxia católica muito semelhante ao dos actuais mosteiros beneditinos tradicionalistas.

“A Canticle for Leibowitz”, muito mais do que um simples livro de ficção científica, categoria em que habitualmente é enquadrado, é uma autêntica metáfora do papel civilizador da Igreja Católica no decurso da História, muito em especial nas épocas de barbárie, sejam estas de barbárie em sentido estrito ou em sentido mais lato decorrente da decadência moral do género humano.

Em “Fiat Homo”, ambientada no ano de 2560, o mundo retroagiu a um estado próximo ao que já viveu durante os anos de 600 a 1000 da nossa era. A sofisticada civilização material do século XX desvaneceu-se por completo. Hordas de perigosos nómadas primitivos e ignorantes devastam a maior parte do que foi outrora o território dos Estados Unidos da América. Numa abadia católica do deserto do Utah, os monges da Ordem de São Leibowitz (São Leibowitz ou Isaac Edward Leibowitz, engenheiro electrotécnico judeu que no último quartel do século XX, já depois da guerra atómica, se converteu ao Catolicismo, que dedicou o resto da sua vida à missão que viria a ser também a da ordem de que foi fundador - a salvaguarda de todo o conhecimento científico - e que morreu martirizado) mantêm aceso o farol da civilização no meio das trevas em que o mundo mergulhou.

Em “Fiat Lux”, passada no ano de 3174, o mundo ascendeu a um nível civilizacional idêntico ao dos anos de 1600 a 1800. Na Abadia de São Leibowitz, o seu abade trava intenso debate com um cientista, representante de um mundo onde o secularismo recomeça as suas razias, que sustenta a incompatibilidade entre a fé e a razão, entre a fé e o conhecimento científico, conseguindo contradizê-lo e refutá-lo por completo. Entretanto, a mesma abadia é o primeiro edifício em doze séculos a ter iluminação eléctrica…

Por fim, em “Fiat Voluntas Tua”, decorrida no ano de 3781, o mundo encontra-se novamente num zénite civilizacional. A humanidade reiniciou as viagens espaciais (actividade estudada na Abadia de São Leibowitz) e existem colónias humanas instaladas noutros planetas habitáveis; porém, o perigo da ocorrência de outra guerra atómica, num planeta Terra dividido em dois grandes blocos geopolíticos em constante escalada belicista, é enorme. Nesta conjuntura, o último abade da Abadia de São Leibowitz, em face do trágico desenrolar dos acontecimentos e dos dilemas por estes colocados, vê-se forçado a confrontar amargamente um médico, funcionário público de um Estado totalmente irreligioso, em defesa de vida humana e contra aquilo a que hoje chamamos de “cultura da morte”. Esta última história é sem dúvida a melhor e a mais emocionante das três que compõem “A Canticle for Leibowitz”, aquela que mais apela à consciência do leitor contemporâneo, nela impressionando o modo como logo em 1960 Walter M. Miller, Jr., de resto autor de vasta cultura católica, anteviu e figurou a tendência niilista anticristã que se afirmaria nas sociedades ocidentais nas décadas seguintes.

Por todo o exposto, “A Canticle for Leibowitz” é leitura que se recomenda vivamente, ideal para ser feita nos dias de férias de Verão que se aproximam. Sublinhe-se que este livro está traduzido para português sob o título “Um Cântico a Leibowitz”, tendo em Portugal sido alvo de uma primeira tradução na extinta “Colecção Argonauta”, encontrando-se presentemente disponível no mercado em edição da responsabilidade da “Europa-América”.


domingo, julho 01, 2012

Los PIGS juegan mejor al fútbol



El original de Religión en Libertad (ReL) se puede encontrar aquí.

Escribía Chesterton que «aquellos países de Europa en los cuales todavía existe la influencia de los sacerdotes, son precisamente los países que todavía cantan y bailan al aire libre con arte y coloridas vestimentas. La doctrina y la disciplina católicas puede que sean murallas; pero son murallas que cercan un campo de juegos.»
Se trata de un misterio teológico que podría dar argumento a mil sesudos ensayos; pero los hechos de la experiencia son más elocuentes que cualquier ensayo: allá donde la Reforma protestante triunfó, con la promesa de aliviar a los hombres de los cilicios y penitencias impuestos por la disciplina católica, los hombres dejaron de cantar y bailar; y allá donde la Reforma protestante fue derrotada los hombres siguieron cantando y bailando como si tal cosa. Se ha intentado de muy diversos modos «naturales» explicar esta paradoja; pero tales explicaciones resultan a la postre antinaturales, como ocurre siempre que se excluye el elemento sobrenatural. Y la mejor prueba de ello la tenemos en los propios países de tradición católica renqueante, en los que, sin cambiar las circunstancias naturales (clima, alimentación, etcétera), se ha ido infiltrando, a medida que se «protestantizaban», el gas venenoso de la infelicidad y la desesperación.
Un amigo loco me dice que, leída en clave teológica, esta «crisis económica» podría interpretarse como el último zarpazo de la Reforma protestante sobre los países que todavía cantan y bailan, a los que por despecho llaman PIGS; zarpazo de bestia moribunda y boqueante, mas no por ello menos lesivo y feroz. Según este amigo loco, todas las penalidades que a los llamados PIGS nos infligen los países de la Reforma tendrían su origen en un rencor de índole sobrenatural; pero ni toda su bilis acumulada de siglos bastará, a juicio de mi amigo, para que dejemos de cantar y bailar. Y como mi amigo loco -además de teólogo- es futbolero, me aventura esta hipótesis sobre la Eurocopa:

- Portugal venció a Holanda, refugio de la herejía calvinista; España tumbó a Francia, que vendió su primogenitura por un plato de lentejas revolucionarias; Italia dio boleto a la Pérfida Albión, nido del antipapismo; y vengó la derrota sufrida por Grecia (amadísima hermana, de la que sólo nos separa el Filioque) vapuleando a los fatuos alemanes, que inocularon el veneno luterano en la Cristiandad. En esta Eurocopa se demuestra que los PIGS jugamos mejor al fútbol, porque Dios está de nuestra parte ...

- ¡Curiosa y peregrina teoría! –lo interrumpo-. ¿Y qué nos deparará entonces la final entre Italia y España?

Aquí mi amigo loco esboza un mohín atribulado y me devuelve la pregunta:
- ¿Tú quién crees que reúne más méritos ante el cielo?

- Hombre ... En España no hay pueblo ni aldea donde la devoción a la Virgen no tenga una advocación distintiva. España evangelizó el Nuevo Mundo e impulsó la Contrarreforma. Recordarás aquel apóstrofe de Menéndez Pelayo: «España, luz de Trento, martillo de herejes, cuna de San Ignacio ...».

- Ya. Pero eso son glorias pretéritas, ensuciadas por el morbo laicista de los últimos siglos. Y, además ... –aquí mi amigo hace una pausa compungida-, ellos tienen al Papa. Contra la primacía de Roma no valen glorias pretéritas.

Confiando que mi amigo se equivoque en su pronóstico para la final, me adhiero sin embargo su diagnóstico general: los PIGS jugamos mejor al fútbol, pues no en vano somos países que todavía cantan y bailan, por mucho que les joda a los hijos de la grandísima ... Reforma.

Juan Manuel de Prada

sábado, junho 30, 2012

Un texto apocalíptico de Benedicto XVI sobre la Iglesia



She will no longer be able to inhabit many of the edifices she built in prosperity. As the number of her adherents diminishes . . . she will lose many of her social privileges ... As a small society, [the Church] will make much bigger demands on the initiative of her individual members ... 
It will be hard-going for the Church, for the process of crystallization and clarification will cost her much valuable energy. It will make her poor and cause her to become the Church of the meek ... 


The process will be long and wearisome as was the road from the false progressivism on the eve of the French Revolution -when a bishop might be thought smart if he made fun of dogmas and even insinuated that the existence of God was by no means certain ... But when the trial of this sifting is past, a great power will flow from a more spiritualized and simplified Church. Men in a totally planned world will find themselves unspeakably lonely. If they have completely lost sight of God, they will feel the whole horror of their poverty. Then they will discover the little flock of believers as something wholly new. They will discover it as a hope that is meant for them, an answer for which they have always been searching in secret.

And so it seems certain to me that the Church is facing very hard times. The real crisis has scarcely begun. We will have to count on terrific upheavals. But I am equally certain about what will remain at the end: not the Church of the political cult, which is dead already, but the Church of Faith. She may well no longer be the dominant social power to the extent that she was until recently; but she will enjoy a fresh blossoming and be seen as man's home, where he will find life and hope beyond death.

Joseph Ratzinger, "The Church Will Become Small," in Faith and the Future (San Francisco: Ignatius Press, 2009).

domingo, junho 24, 2012

La civilización de la muerte



Y esto aquí, en Gran Bretaña, una de las sociedades más degradadas de Europa, más profundamente agnósticas. Una sociedad bien troquelada por enemigos, secretos y otros no tanto, de la Iglesia Católica. Una sociedad cuyo Príncipe de Edimburgo, consorte de la Reina, está determinado a reducir a la población de la tierra a 500 millones. Parece que ha comenzado por su propio país.
Por cierto. Hace poco más de una década hubo un rechazo brutal a las nuevas leyes holandesas sobre el asesinato programado de ancianos, mal llamado eutanasia (eutanasia significa etimológicamente “buena muerte”). Ahora trabajar en áreas de geriatría en mi querida Gran Bretaña y defender la vida supone remar contracorriente de una manera increíble. ¡Qué cambio operado en menos de 15 años! ¡Qué ingeniería social más eficiente! Claro, que con matices, esto ya empieza a ser moneda de uso corriente en toda Europa. 
¿Cuál es el fruto de semejante planteamiento? El mencionado: muerte, muerte y muerte. Odio, odio y odio. Y desesperación.
Hubo un Rabino hace 2000 años, verdadero Hombre y verdadero Hijo de Dios, que era Vida, Vida y Vida. Amor, Amor y Amor. A los niños, a los ancianos … a todos. Y esperanza, claro está.
Busquen Vds. mismos las diferencias y díganme cómo se reedifica esta otrora perla monástica de la Cristiandad que fueron las Islas Británicas. 

Rafael Castela Santos

sábado, junho 23, 2012

Contraste de informaciones


For the record: La información que circula por ahí de que Monseñor Fellay ha firmado un preámbulo o acuerdo, que salió ayer, y que luego ha sido traducida al portugués por Fratres in Unum, ha sido contrastada por A Casa de Sarto en fuentes autorizadas del Vaticano y de Menzingen.
Tanto en Roma como en Suiza se niega que haya habido tal firma. En lo que a este colaborador de esta bitácora de A Casa de Sarto concierne, por tanto, dicha información no es cierta.
Sería óptimo que en momentos tan delicados como los actuales la gente contrastase informaciones y no se dejase llevar de los bulos y rumores que por ahí circulan. Y sería óptimo que en vez de verter tantos ríos de tinta sobre el tema de la posible regularización, o no-regularización, en vez de tantas estridencias, tanta cacofonía y tanto caos venido a menudo de la mentira, la sedición y el orgullo, nos centrásemos en esas armas cristianas que San Pablo (Ef 6, 11-18) nos señala para hacer frente a las dificultades:


"Revestíos de las armas de Dios para poder resistir a las acechanzas del Diablo. Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los Principados, contra las Potestades, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, contra los Espíritus del Mal que están en las alturas. Por eso, tomad las armas de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y después de haber vencido todo, manteneros firmes. ¡En pie!, pues; ceñida vuestra cintura con la Verdad y revestidos de la Justicia como coraza, calzados los pies con = el Celo por el Evangelio de la paz, embrazando siempre el escudo de la Fe, para que podáis apagar con él todos los encendidos dardos del Maligno. Tomad, también, el yelmo de la salvación y la la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios; siempre en oración y súplica, orando en toda ocasión en el Espíritu, velando juntos con perseverancia e intercediendo por todos los santos."


¿O acaso alguien no pensaba que en este tema, también, hay mucho diablo, y hasta diablos encarnados, metidos en todo ello?

Rafael Castela Santos

A ecumenite radical com os dias contados

A ecumenite radical, um dos piores legados do espírito pós-conciliar, parece ter os dias contados. Comprova-o a recente declaração do Cardeal Kurt Koch, nada menos do que Presidente do Conselho Pontifício para a Unidade dos Cristãos, afirmando ser impossível comemorar o V Centenário da Reforma, por não ser possível comemorar um pecado. Grande declaração, que seria impensável a este nível ainda há não muito! Com Bento XVI, a Igreja institucional está de facto a mudar, ainda que porventura lentamente, para bem melhor.

sexta-feira, junho 22, 2012

¿Dos Iglesias?



Interesante extracto, y bien traída cita, del Padre Julio Meinvielle, cortesía del maestro artillero Padilla, en su Catapulta
Evidentemente esto ha de interpretarse en un sentido profundo, no en el sentido oficial o canónico. Pero lo cierto es que el misterio del pusillus grex está ahí. Y el misterio de una nueva religión, hecha a medida e instrumento del Anticristo, también. 

“Cómo se hayan de cumplir, en esta edad cabalística, las promesas de asistencia del Divino Espíritu a la Iglesia y cómo se haya de verificar el portae inferi non prevalebunt, las puertas del infierno no han de prevalecer, no cabe en la mente humana. Pero así como la Iglesia comenzó siendo una semilla pequeñísima (5), y se hizo árbol y árbol frondoso, así puede reducirse en su frondosidad y tener una realidad mucha más modesta. Sabemos que el mysterium iniquitatis ya está obrando (6); pero no sabemos los límites de su poder. Sin embargo, no hay dificultad en admitir que la Iglesia de la publicidad pueda ser ganada por el enemigo y convertirse de Iglesia Católica en Iglesia gnóstica. Puede haber dos Iglesias, la una de la publicidad, Iglesia magnificada en la propaganda, con obispos, sacerdotes y teólogos publicitados, y aun con un Pontífice de actitudes ambiguas; y otra, Iglesia del silencio, con un Papa fiel a Jesucristo en su enseñanza y con algunos sacerdotes, obispos y fieles que le sean adictos, esparcidos como “pusillus grex” por toda la tierra. Esta segunda sería la Iglesia de las promesas, y no aquella primera, que pudiera defeccionar. Un mismo Papa presidiría ambas Iglesias, que aparente y exteriormente no sería sino una. El Papa, con sus actitudes ambiguas, daría pie para mantener el equívoco. Porque, por una parte, profesando una doctrina intachable sería cabeza de la Iglesia de las Promesas. Por otra parte., produciendo hechos equívocos y aun reprobables, aparecería como alentando la subversión y manteniendo la Iglesia gnóstica de la Publicidad.
La eclesiología no ha estudiado suficientemente la posibilidad de una hipótesis como la que aquí proponernos. Pero si se piensa bien, la Promesa de Asistencia de la Iglesia se reduce a una Asistencia que impida al error introducirse en la Cátedra Romana y en la misma Iglesia, y además que la Iglesia no desaparezca ni sea destruida por sus enemigos (7).
Ninguno de los aspectos de esta hipótesis que aquí se propone queda invalidado por las promesas consignadas en los distintos lugares del Evangelio. Al contrario, ambas hipótesis cobran verosimilitud si se tienen en cuenta los pasajes escriturarios que se refieren a la defección de la fe. Esta defección, que será total, tendrá que coincidir con la perseverancia de la Iglesia hasta el fin. Dice el Señor en el Evangelio: “Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará fe en la tierra?” (8).
San Pablo (9) llama apostasía universal a esta defección de la fe, que ha de coincidir con la manifestación del “hombre de la iniquidad, del hijo de la perdición”.
Y esta apostasía universal es la secularización o ateización total de la vida pública y privada en la que está en camino el mundo actual. La única alternativa al Anticristo será Cristo, quien lo disolverá con el aliento de su boca. Cristo cumplirá entonces el acto final de liberar a la Historia. El hombre no quedará alienado bajo el inicuo. Pero no está anunciado que Cristo salvará a muchedumbre. Salvará sí a su Iglesia, “pusillus grex” (10), rebañito pequeño, a quien el Padre se ha complacido en darle el Reino”.

Notas
(4) Sólo aquellas cosas que son necesarias para la salvación (Santo Tomás, Suma Teol. 1-2. 106, 4, ad. 2).
(5) Mt., 13, 32.
(6) 2 Tes., 2, 7
(7) Las promesas están contenidas de modo particular en: Mt., 16, 13-20; 28, 1820; Juan, 14, 16-26.
(8) Lc., 18, 8.
(9) II Carta a los cristianos de Tesalónica, 2, 3. (10) Le., 2, 32.
(10) Lc., 2,32

Julio Meinvielle
(De la cábala al progresismo, Editora Calchaquí, Salta, 1970, pp. 461-463)

quinta-feira, junho 21, 2012

Entrevista do Cardeal Burke à CNS



Importantes palavras, num momento crucial, de um Cardeal amigo da causa da Tradição: a regularização canónica da FSSPX é possível e tem de ser procurada, mau grado os contratempos que possam suceder durante o caminho a percorrer.

quarta-feira, junho 20, 2012

Algunos de los peores escenarios posibles



1. División y ruptura de la FSSPX. Posible. Gracias al maquiavelismo político de Roma. Y en su maquiavelismo político no tienen el más mínimo reparo de involucrar lo intocable, la doctrina.
2. Anulación y supresión de la FSSPX. Posible. Gracias al odio satánico de los Obispos hacia la Tradición. Los obispos (¡¡!!) alemanes encabezan la iniciativa.
3. Desquiciamiento de la FSSPX. Posible. Gracias a la estupidez sublime desplegada por algunos miembros prominentes (y otros no tanto) de la FSSPX. Aunque también nos convenga algo de autocrítica.
4. Fuego “amigo”. Y por parte del Opus Dei (original aquí). No sólo es posible. Me ha tocado experimentarlo en propia carne de gente con la que mucho discrepo, pero a quien quiero y mucho aprecio. En fin, algún día se sabrán las andanzas del Cardenal Herranz en relación a la FSSPX.
5. Esta lista es más larga. No es posible, sino seguro.
¿Soluciones humanas, si es que tal cosa existe? No lo sé, pero supongo que una intervención directa del Papa escoltado por alguno de los pocos en que puede confiar, como el Cardenal Burke. De lo contrario precipitación directa, directísima, hacia la dispersión del pueblo santo, como profetiza el Apokalypsis. Precipitación, también, hacia la supresión del Santo Sacrificio de la Misa.
Y Rusia sin ser consagrada al Inmaculado Corazón de María. ¡95 años sin hacer caso a la Santísima Virgen!
¡Qué Dios nos dé fuerzas! A nosotros, ya, no nos va quedando mucho. La oración y la penitencia.
Que no es poco.

Rafael Castela Santos

Kosovo y Metohija



Ese es el nombre completo de una región: Kosovo y Metohija. Una región de un país cristiano: Serbia. De hecho la cuna de ese país: Serbia. Una región que está plagada de arte, generalmente monasterios. Mejor dicho: una región que está plagada de monasterios destruidos a manos de musulmanes.
Una región donde se perpetró una fechoría enorme: la de los ataques y bombardeos de la OTAN en Serbia y la del robo de Kosovo a Serbia.
Ahora ya la prensa oficial se hace eco del desastre de los monasterios ortodoxos en Kosovo: ¡a buenas horas, mangasverdes! Los monjes cercados, atrincherados, sin poder salir; salvo con protección militar, claro. Monjes que suplican a los militares de la OTAN que no se vayan: la ida del contingente militar condena a estos monjes a la muerte cruel a mano de los musulmanes.
Musulmanes de Bosnia que no se cortan en pedir una Yihad: Lo cual no es óbice para que los seguidores de Mahoma hayan convertido Kosovo en una plataforma del narcotráfico.
Y Occidente como siempre: levantando altares a las causas y cadalsos a las consecuencias.
El oxímoron es que Metohija significa “tierra de Dios”. Ahora es tierra de Alá. Claro que, como todo lo que toca el V Imperio, el anglosajón, el último, se vuelve tierra de Satanás. La causa es quien a hierro mata: la consecuencia es que, ese mismo, a hierro muere. ¿O creemos los (w)otánicos occidentales que no pagaremos por nuestras fechorías jugosamente bañadas en sangre, y sangre inocente las más de las veces?
¡Viva Serbia! ¡Viva Kosovo cristiano y serbio!

Rafael Castela Santos

PS Lo de “(w)otánicos” está dicho con referencia al dios pagano nórdico-germánico Wotan, también llamado Odín. Dios de la guerra. Y, curiosamente, el que acaba en las batalla del fin del mundo, en Ragnarök, dirigiendo las fuerzas del norte contra lo que dicha mitología pagana llama “las fuerzas del caos”. Suena a Gog y Magog, ¿verdad?

sábado, junho 16, 2012

"A Viagem do Centurião", de Ernest Psichari


Se é certo que um grande livro pode ser sempre lido em qualquer altura da vida, não é menos certo que em relação a muitos deles há momentos ideais para fazê-lo. Nestes segundos inclui-se um título como “A Viagem do Centurião”, de Ernest Psichari. Terminei há não muito a sua leitura e fiquei com a tremenda sensação de tê-lo feito com mais de um quarto de século de atraso. Pensei: eis aqui um livro que deveria ter lido entre os dezoito e os vinte e poucos anos, durante as despreocupadas férias de Verão que então gozava anualmente algures no sudoeste alentejano. Supri a falta agora. Valeu a pena. Até nestes pequenos detalhes a minha geração e a que se lhe seguiu foram vítimas da desaparição da cultura de matriz estruturalmente católica que, ao menos no seio da Igreja e entre os seus fiéis, existiu até ao termo do Concílio Vaticano II.

“A Viagem do Centurião” é de facto um grande e notável livro, narrando a história de um oficial do exército colonial francês - Maxence, “alter ego” de Psichari - e do seu percurso espiritual, feito eminentemente durante a sua longa comissão de serviço militar no deserto da Mauritânia (local onde aparentemente existia apenas silêncio e solidão…), percurso que o leva da indiferença até à firme convicção religiosa católica. Foi obra que teve poderosa influência na geração católica de entre-guerras, em especial em França, marcando figuras tão diversas como Maritain (o Maritain de “Theonas” e “Antimoderne”, por suposto), Henri Massis ou George Bernanos, entre muitos outros. Em Portugal, membros de primeira importância da intelectualidade católica como João Ameal ou o Padre Moreira das Neves não escondiam a sua admiração pela “Viagem” e por Psichari.

Abaixo deixo um trecho deste belíssimo livro (os destaques são meus), retirado do capítulo intitulado “A finibus terrae ad Te clamavi”, bem exemplificativo do alto grau de espiritualidade do seu autor.

***


Mais le troisième cercle fut le Tiris, avec la faim, l’extrême pauvreté, l’immense abandon. Maxence s’éloignait de la terre. Sa vie ralentie n’avait plus qu’une faible pulsation. Et dejà plus rien d’humain ne restait en lui, qui s’avançait dans le rêve sans fin de la lumière surnaturelle. Parfois, se ressaisissant, il disait, les poings sous le menton : « Voyons, où en sommes-nous ?... Réfléchissons… » Mais les poings retombaient, et la voix intérieure disait : « Plus tard… Maintenant, laissons agir le silence, qui est le maître… » Et vraiment qu’étaient les épreuves et tous les cercles de la douleur, en regard de ce bien immense qu’il possédait ?... Malheur à ceux qui n’ont pas connu le silence ! Le silence est un peu de ciel que descende vers l’homme. Il vient de si loin qu’on ne sait pas, il vient des grands espaces interstellaires, des parages sans remous de la lune froide. Il vient de derrière les espaces, de par delà les temps - d’avant que furent les mondes et de là où les mondes ne sont plus. Que le silence est beau !... C’est une grande plaine d’Afrique, où l’aigre vent tournoie. C’est l’océan Indien, la nuit, sous les étoiles… Maxence les connaissait bien, ces vastes espaces semblables aux fleuves sans bords du Paradis. Et cette grande descente, au fil du temps, quand d’abord le silence clôt les lèvres, et puis pénètre jusqu’à la division de l’âme, dans les régions inaccessibles où Dieu repose en nous. Et quand il sortait de cette retraite, comme le solitaire quitte sa cabane pour admirer l’ouvrage de création, déjà c’était pour dire : Tout Vous confirme, ò Père céleste. Il n’est point une heure, si sombre qu’elle soit, où Vous ne soyez présent, il n’est point une épreuve qui ne soit une preuve de Vous. Que je meure de soif dans ce désert, et je dirai encore que ce jour est béni - car je Vous ai vu présent dans votre justice comme je Vous ai vu présent dans votre miséricorde, et je n’ai pas préoccupation des apparences, qui sont la soif et la faim et la fatigue, mais de Vous, qui êtes la réalité. O mon Dieu, aidez-moi à marcher sur la route où Vous-même m’avez engagé, vous souvenant de la Parole de votre Fils qui a dit : « Ce n’est pas vous qui M’avez choisi, mais c’est Moi qui vous ai choisi. »

Ernest Psichari, in « Le Voyage du Centurion», Paris, Louis Conard, 1936, páginas 148 a 150.

Foto superior: Psichari no deserto da Mauritânia.

sexta-feira, junho 15, 2012

De aquellos pseudorromanos que intentan sabotear la regularización de la FSSPX



La lectura del último comunicado de la Hermandad me deja bastante frío y con no poco malestar. Las últimas noticias me hacen sospechar que pudiera haber en Roma quien intenta que no haya ningún arreglo. No sé por qué. Quizás sea por esa alusión al Novus Ordo, que parece un tanto extraña. Quizás porque un día después se mantiene un silencio sepulcral por ambas partes que no presagia nada bueno, salvo un viento glacial. Quizás sea por la salida rápida de Monseñor Fellay del Vaticano, tan presto a hablar últimamente. Quizás por ese volver atrás que supone una nueva ronda de comunicaciones. Quizás sea yo. A secas.
Pongámonos en lo peor. Pongámonos en que a última hora –y no me refiero a los que desde dentro de la FSSPX objetan no ya a un posible acuerdo, sino a cualquier acuerdo posible, y de cuyas opiniones el internet está lleno- algunos cartagineses, digo … romanos, consiguieran poner a Monseñor Fellay en una posición tal que no pudiera aceptar el acuerdo. Es una posibilidad hipotética, claro está, pero merece ser tenida en cuenta. En ese caso lo más posible es que el status quo siguiera siendo el actual. O no. Puede que a partir de ese momento la horda antirromana que pulula en Roma declarase la veda levantada para disparar contra todo lo que huela a Tradición. De eso en última instancia se trata, ¿no?
A tantos que critican a Monseñor Fellay yo me atrevo a recordarles que él no va a firmar algo que hipoteque el futuro del FSSPX y niegue el pan y la sal a todos los que tengan una postura tradicionalista. Monseñor Fellay, eso sí, ganaría unidad dentro de la FSSPX, algo socavada últimamente. No hay mal que por bien no venga.
La cuestión de siempre, si estos romanos devenidos en púnicos saboteasen tal acuerdo, es qui prodest? ¿Para qué? ¿Con qué objetivo? Mucho anda revuelto en la Iglesia oficial, aquella que cada dos por tres cortocircuita al Papa.
La respuesta a estos arcanos se puede encontrar en las zahúrdas de Plutón. Donde habitan los hijos de mala madre, los hijos de la Gran Bretaña, los hijos de la Bestia por cuyas venas corre la sangre de Belcebú, de Maozim y de Asmodeo. Zahúrdas que tienen sucursal, e importante, en el Vaticano. Lugares por los que transitan esos orcos que, autodenominándose católicos, no creen en el Pecado Original o le ponen sordina.
Como dice el Profeta Daniel: “Deum autem Maozim in loco suo venerabitur” (Dan 11, 38). Sólo digo que, a lo peor, si no hay acuerdo, la culpa necesariamente no tiene por qué ser de la FSSPX. 
Que el Sagrado Corazón de Jesús nos proteja.

Rafael Castela Santos

Curiosa...

...esta norma dos estatutos do novo Ordinarato Anglicano Católico da Austrália. Para bom entendedor... E, entretanto, rezemos.

quarta-feira, junho 13, 2012

Frases de Santo Antônio de Lisboa



Original neste lugar.

“Deus é Pai de todas as coisas. Suas criaturas são irmãos e irmãs.”
“É viva a Palavra quando são as obras que falam.”
“Quando te sorriem prosperidade mundana e prazeres, não te deixes encantar; não te apegues a eles; brandamente entram em nós, mas quando os temos dentro de nós, nos mordem como serpentes.”
“Uma água turva e agitada não espelha a face de quem sobre ela se debruça. Se queres que a face de Cristo, que te protege, se espelhe em ti, sai do tumulto das coisas exteriores, seja tranqüila a tua alma.”
“A paciência é o baluarte da alma, ela a fortifica e defende de toda perturbação.”
“Ó meu Senhor Jesus, eu estou pronto a seguir-te mesmo no cárcere, mesmo até a morte, a imolar a minha vida por teu amor, porque sacrificaste a tua vida por nós.”
“Como os raios se desprendem das nuvens, assim também dos santos pregadores emanam obras maravilhosas. Disparam os raios, enquanto cintilam os milagres dos pregadores; retornam os raios, quando os pregadores não atribuem a si mesmos as grandes obras que fazem, mas à graça de Deus.”
“Ó Senhor, dá-me viver e morrer no pequeno ninho da pobreza e na fé dos teus Apóstolos e da tua Santa Igreja Católica.”
“Neste lugar tenebroso, os santos brilham como as estrelas do firmamento. E como os calçados nos defendem os pés, assim os exemplos dos santos defendem as nossas almas tornando-nos capazes de esmagar as sugestões do demônio e as seduções do mundo.”
“Quem não pode fazer grandes coisas, faça ao menos o que estiver na medida de suas forças; certamente não ficará sem recompensa.”

terça-feira, junho 12, 2012

San Juan de Sahagún



 
Original aquí.
Otro escrito más corto, introductorio, sobre este Santo puede encontrarse en este otro sitio.

 
Las nobles piedras de Salamanca cantan la leyenda áurea de San Juan de Sahagún. El comparte, juntamente con Santa Teresa, el patronazgo de la ciudad. Las calles de Tentenecio, Traviesa, Pozo Amarillo, Padilleras, plaza de la Concordia multiplican su recuerdo de taumaturgo y pacificador de las discordias de otros tiempos. Fueron sus padres dos próceres leoneses, don Juan González del Castrillo y doña Sancha Martínez, cuyo seno, estéril durante mucho tiempo, floreció en hermosura y olor de santidad. Después de una novena de preces, ayunos y limosnas Santa María de la Puente les hizo el regalo deseado. Juan nació probablemente en el año 1430 o 1431, estando ausente del hogar su padre en la guerra de Juan II contra les moros. El niño fue educado por los monjes benedictinos del pueblo nativo, Sahagún. Como se le vio inclinado a los estudios eclesiásticos, nadie contrarió su vocación. Muy joven recibió la tonsura y estudió artes y teología, favoreciéndose de las rentas de un beneficio que cobraba su padre, aunque pronto, por delicadeza de conciencia, renunció a él. Por sus buenas prendas puso los ojos en él el obispo de Burgos, Alonso de Cartagena, que le tomó para su familiar y camarero. El mismo le ordenó de sacerdote y le hizo canónigo de la catedral. Pero ni el canonicato ni otros beneficios le dieron el sosiego que andaba buscando para vivir más unido a Dios. Renunció, pues, a todo, dejando el palacio episcopal, y tomó cura de almas en la parroquia de Santa Gadea, o Santa Águeda, famosa en nuestra historia medieval por los juramentos de los nobles. Allí el Cid Campeador tomó juramento al rey Alfonso VI de no haber tomado parte en la muerte de Sancho, su hermano y predecesor.
El estudio, el ministerio de la predicación, las atenciones pastorales, el socorro de los pobres, dieron buena ocupación al nuevo párroco. Pero pronto un viento extraño le empujó de allí, como a un pájaro que no encuentra su nido. Y a Salamanca le guió la Providencia para ser allí su predicador de la paz y taumaturgo. Sin duda la causa de su traslado fueron los estudios. Probablemente tenía entonces unos veintisiete años de edad. El antiguo canónigo de Burgos se hizo pobre estudiante de cánones. Mas pronto le dio a conocer el resplandor de su buena estrella.
Al año siguiente de llegar allí fue invitado a predicar en la fiesta de San Sebastián, patrono del famoso colegio de San Bartolomé, y agradó tanto su panegírico que le hicieron ingresar en él como capellán interno. Todavía una estatua del frontispicio recuerda al antiguo y glorioso capellán. En aquel colegio, fundado a principios del siglo XV para estudiantes pobres y virtuosos por don Diego de Anaya, obispo de Salamanca, quince colegiales y dos capellanes, vestidos de manto y beca, con certificado de limpieza de sangre, vivían sometidos a una rígida disciplina. Por los muchos personajes que salieron del colegio para las letras, la Iglesia y los altos puestos de la nación, se divulgó la frase: “Todo el mundo está lleno de bartolómicos”. Juan de Sahagún levantó a mucha honra el grupo. En el Memorial antiguo del colegio, contra costumbre, se estampa este elogio en su favor: "Este es aquel verdadero israelita en quien no se halló engaño, y que por su bondad y honestidad de vida y por la entereza de sus costumbres fue nombrado capellán de adentro".
A los recuerdos del colegio va unido el emblema del ciprés luminoso, porque un día de trabajo y fatiga, recogida ya la comunidad para el descanso de la noche, vínosele a la memoria que le faltaba por rezar una parte del oficio divino, y lleno de sobresalto, tomando el breviario a toda prisa, se disponía a salir de la habitación en busca de luz cuando comenzó a entrar en su habitación un chorro luminoso de claridad, que, filtrándose por el ramaje del ciprés del claustro, le llenó de alegría el alma y la celda para cantar sin molestar a nadie las divinas alabanzas. Aquel ciprés, perpetuado en relieves y pinturas, fue tenido en mucho respeto y de él se tomaron astillas para hacer imágenes del Santo, Unos tres o cuatro años duró la permanencia de Juan en el colegio, dedicándose al estudio, a la cura de almas y predicación de la divina palabra. Alojóse después en casa de un virtuoso sacerdote llamado Pedro Sánchez, dedicándose de lleno a la predicación. Iba con sencillo traje de clérigo, de color pardo durante la semana y de azul celeste en los días de fiesta. Fue entonces como el predicador oficial de Salamanca, y vivió sostenido por la caridad pública. Una penosísima dolencia y difícil operación de la que salió bien dieron el último rumbo a su espíritu.
A este episodio alude con estas palabras, que refiere el padre Antolínez: “Lo que pasó aquella noche entre Dios y mi alma Él sólo lo sabe; y luego, a la mañana, fuíme a San Agustín (a lo que creo), alumbrado por el Espíritu Santo, y recibí este hábito”.
Lucía entonces en Salamanca como un foco de sabiduría y santidad el convento de San Agustín, y allí, el 18 de junio de 1463, vistió el hábito el bachiller fray Juan de Sahagún. Con sus treinta y tres años de edad, mezclado entre compañeros oscuros y jovencitos, púsose bajo la dirección del padre Juan de Arenas, maestro de novicios, celebrado por su virtud, grande espíritu y penitencia. El nuevo novicio abrazó con alegría los oficios humildes en que se ejercitaban los aspirantes a la perfección religiosa. Al antiguo canónigo de Burgos y predicador de Salamanca le tocó hacer de refitolero, cuidando de la limpieza de las escudillas y de los vasos. Servía el vino a la comunidad, e hizo famosa la cuba de San Juan de Sahagún, que después de dos siglos todavía se guardaba con veneración en el convento, según el testimonio del padre Vidal, por haber multiplicado milagrosamente el vino. El día 28 de agosto, fiesta de San Agustín, de 1464 rubricó el acta de su profesión, afiliándose a la Orden agustiniana.
Siempre fray Juan se mostró como un religioso observante, modelo de virtudes, afable con todos, devotísimo del Santísimo Sacramento y amigo del coro y de la oración. “Estaba en el coro como un ángel”, dice un biógrafo suyo. Fue hombre de mucha paz y de equilibrio interior. Amaba el estudio, sobre todo el de la Sagrada Escritura, algunos de cuyos pasajes apuntó y comentó de su puño y letra,
Aunque amigo del retiro, un suceso trágico le sacó a la calle.
Dos nobles caballeros, de la familia de los Manzanos, dieron muerte, y a uno alevosamente, a dos hijos de una viuda principal, llamada doña María de Monroy. Los asesinos huyeron a Portugal pero María –llamada la Brava-, disfrazándose de varón y sirviéndose de espías, descubrió su paradero y allí los buscó y mató y, cortándoles las cabezas, las trajo a Salamanca y las puso en la iglesia sobre el sepulcro de sus dos hijos. Al fin se amansó y lavó con lágrimas de arrepentimiento su venganza. Pero la consecuencia de aquel suceso fue la división de Salamanca en dos bandos guerreros. Los apellidos de los Manzanos y Monroyes se hicieron bandera de discordia y turbulencia.
Todo es armas, todo espantos,
afrentas, voces, injurias,
venganzas, asombros, furias,
heridas, muertes y llantos.
Dice un poeta describiendo aquella situación.
En el convento de San Agustín se comentaban con pena los sucesos de la ciudad, abrasada de odios. Sobre todo a fray Juan le daban pena tantos pecados, tanto desorden y miseria pública. Había que purificar la ciudad con lágrimas, oraciones, penitencias y palabras de fuego. Y se decidió a levantar la voz y dar la batalla del amor, lanzándose a la calle a predicar la paz. Como predicador era ameno, dulce y persuasivo. “Vamos a oír al fraile gracioso”, decían las gentes embelesadas. Pero sabía también sacar los registros pavorosos de la elocuencia. Arrullaba y tronaba a la vez. Y comenzó su apostolado pacífico predicando en las iglesias y en las calles. Se metía por las casas, hablaba a las personas de más influencia, amenazaba a los más turbulentos, cantaba la bienaventuranza de la paz y de los pacíficos. A voces todo el día gastaba en su trabajo, sin acordarse de volver a casa a tomar los alimentos.
Era una misión peligrosa y dura, en que tuvo que oír muchos insultos y palabrotas sucias y padecer persecución por la verdad. Dos atrevidos mozos, instigados por uno de los más turbulentos caballeros de la ciudad, quisieron una vez apalearle, pero, llegada la hora, se quedaron con las manos yertas y alzadas, temblando de pavor.
A la postre, fray Juan cosechó el fruto de su siembra, mereciendo la bienaventuranza de los hombres pacíficos. En 1476 los dos bandos contrarios con juramento se perdonaron y abrazaron en testimonio de concordia. Unos veintidós apellidos ilustres –los Maldonados, Anayas, Acebedos, Nietos, Arias, Enríquez, etc.- firmaron un documento público, “deseando el bien e paz e sosiego de esta ciudad, e por quitar escándalos, ruidos e peleas e otros males e daños dentre nosotros, e por nos ayudar a fazer buenas obras unos a otros, queremos y prometemos de ser todos de una parentela e verdadera amistad e conformidad e unión”. Todavía la Casa y la plaza de la Concordia de Salamanca recuerdan este hecho social importante, en que tuvo tanta parte el humilde fraile agustino.
Fray Juan fue un predicador libérrimo y sincero, perseguido por la verdad y la justicia. En un sermón predicado en Alba de Tormes habló con tanto rigor contra los señores que tenían vasallos, que sus palabras se tomaron como una descortesía contra los nobles. Pero el valiente fraile respondió a las quejas del duque: “Sepa vuestra señoría que al predicador conviene hablar la verdad y morir por ella, e reprender los vicios y ensalzar las virtudes”. Por la misma libertad evangélica fue arrojado de la villa de Ledesma, donde cantó verdades muy claras a los nobles que maltrataban a los colonos y dependientes. Afrontó también serenamente los agravios y maledicencia de las mujeres elegantes, por haber reprendido su liviandad en el vestir.
Aunque la Orden le ocupó en algunos cargos como el de prior y consejero provincial varias veces, no por eso dejó sus obras de celo y misericordia. Los huérfanos, los enfermos de las casas y hospitales, las viudas le tuvieron por su bienhechor. Miró con particular lástima a las mujeres extraviadas, y con sus sermones en la iglesia de San Lázaro logró el cambio de muchas, a las que recogió y mantuvo con sus socorros hasta conseguirles un estado decoroso, porque para él la pureza de las costumbres era la sal de las ciudades.
Los milagros dieron auge a su autoridad y fuerza a su palabra.
Libró de la peste a su pueblo y curó a muchos enfermos. Todavía una lápida e inscripción de la calle llamada del Pozo Amarillo recuerda un famoso milagro con que salvó la vida a un niño que en él se cayó. La madre comenzó con gritos a pedir socorro, sin que nadie la oyera, cuando se presentó el bendito fraile. La llevó al brocal del pozo y sin titubear fray Juan alargó la correa hacia lo hondo de él, y al punto el agua subió, trayendo en la superficie al niño, el cual, asido de la correa, salió libre y sano. Arremolinóse la gente gritando: “¡Milagro, milagro!”, y el buen fraile, para huir de las aclamaciones de la multitud, echó a correr hacia la inmediata plaza de la Verdura y, tomando allí una banasta de pescado que estaba vacía, se la puso en la cabeza en la forma que acostumbran los muchachos para jugar al toro, y, corriendo, comenzó a gritar: “¡Al loco, al loco!” Toda la chiquillería se fue detrás de él con grande algazara y diversión. Así el milagro acabó en una fiesta y algarabía increíble.
Fray Juan no se hizo viejo, pues el 11 de junio de 1479, a los cuarenta y nueve años, murió en el convento de San Agustín, sospechándose que acabó sus días envenenado. Una despechada mujer a la que privó de la compañía de su amante, traído a buen camino con una plática que pronunció el año 1479 en la iglesia de San Blas, juró venganza contra él. “Yo haré que no acabes el año”, dijo la irritada hembra. Y así fue que murió secándose todo, con señales que todos afirmaron que le habían dado veneno con que muriese.
Premió su muerte el Señor con la pena y el regocijo general de Salamanca, enviando una copiosa lluvia a los campos, después de muchas rogativas a las que se había asociado el bendito enfermo. Fue sepultado debajo del coro del convento de San Agustín, y pronto su sepulcro fue centro de devoción y de milagros. “Después de la muerte de este Santo religioso excede de doscientos el número de los milagros que fueron vistos ante su sepulcro”, dice el Beato Alonso de Orozco, testigo de algunos. Fue beatificado en 1601 por Clemente VIII y canonizado el 15 de julio de 1691 por Inocencio XII, con grandes festejos cívicos y religiosos en Salamanca y otras partes. La misma ciudad costeó en 1692 una urna de plata primorosamente cincelada para guardar los restos del Santo, los cuales, después de varias translaciones, se colocaron en el año 1835 en la catedral, donde se veneran todavía en el altar mayor al lado del Evangelio, así como en el lado de la Epístola otra urna similar contiene algunas reliquias de Santo Tomás de Villanueva.
Salamanca honra a San Juan de Sahagún por su Patrón especial y la España eucarística le cuenta entre sus extáticos adoradores del Divino Sacramento. Su lentitud en la celebración de la misa se debía a sus visiones. Dios le hablaba y se le manifestaba en la Santa Hostia. Por eso fue tan extremadamente celoso de la pureza interior. Antes de celebrar solía confesarse siempre, aunque algunos sacerdotes le acusaron de ello; pero él se mantuvo en su costumbre, porque admiraba, adoraba y amaba el candor de la Hostia santa, de la Hostia pura, de la Hostia inmaculada de nuestros altares.

 
Victorino Capánaga, ORSA




segunda-feira, junho 11, 2012

Antisemitismo … por Castellani



El antisemitismo es el odio ciego al judío por el hecho de ser judío. Sin necesidad que lo condene la Iglesia, el antisemitismo es abominable, y lo curioso es que también es natural. En el hombre caído todo lo natural que no se vuelve sobrenatural es abominable, por lo menos en el plano teológico, sobre todo cuando está más cerca del polo animal que del polo racional: como el apetito sexual sin sacramento. Antisemitismo es propalar escandalosamente los crímenes de algunos judíos, como si entre los cristianos no hubiese criminales, tratantes de blancas incluso. Antisemitismo es achacar a los judíos todos los males de la época, para golpear el mea culpa en el lomo ajeno. Antisemitismo es envidiar las riquezas de los judíos. Antisemitismo es reprocharles sin misericordia, olvidando los propios defectos, sus defectos raciales, que a veces pueden ser hasta inculpables, y a veces son virtudes desharrapadas.
Antisemitismo es enfurecerse contra el reinado que presta al judío el ídolo Pluto, sin recordar que nuestros padres pusieron las condiciones de posibilidad de ese reinado, al rechazar, obedeciendo a la herejía liberal, el reinado de Cristo en la Argentina, que es la otra alternativa necesaria. Porque no hay más que dos señores, o Dios o las riquezas. No podéis servir a dos señores.
Nuestros padres comieron fruta ácida y nosotros tenemos la dentera. Tenemos encima la carga inmensa de los pecados de nuestros padres, y esa carga nacional no podemos levantarla solos, necesitamos Dios y ayuda, porque está escrito: ¿Quién puede levantar pecados sino Dios solo? Por eso, por mucho que urja entre nosotros el problema judío, no podemos olvidar ni la justicia ni la caridad.
Los antisemitas argentinos no son malignos, la mayoría son buenos muchachos, el verdadero antisemita envenenado es raro entre nosotros. Pero es bueno describirlo de todos modos premedicare potius quam curare, curarse en salud, como dicen.
El antisemita odia sobre todo al judío pobre, al judío mísero, grasiento y tacaño, que es justamente el que está llevando el peso de la maldición del Pretorio, y es por tanto presa de Dios. Está prohibido en la Escritura castigar a un hombre, aunque sea Caín mismo, a quien Dios está castigando: que sea presa de Dios. Maldito sea el que superimpone el yugo al buey que está llevando yugo. Está probado, por otra parte, que al judío rico, elegante y perfumado, con talegas, blasones o mando, el antisemita le da la mano, y hasta, si a mano viene, la mano de su hija; dándose también el caso, de que ese judío renegado ¡es antisemita!. Y paradoja mayor, el antisemita cristiano no se percata que a veces está odiando al judío por la misma razón con que Voltaire, por ejemplo, odiaba a judíos y cristianos; es decir, por una condición religiosa, por la marca que hay en él de divina, aunque sea la marca de la Justicia Divina. O sea que su odio de natural deviene diabólico (todo lo natural bajo la acción del pecado, puede volverse diabólico), odia sin saberlo la imagen de Cristo azotado.
No hay que olvidar que el judío lleva la sangre de Judas pero también la de Cristo, aunque la lleve sobre la cabeza. Hasta el fin del mundo en la raza judía estarán unidos Judas y Cristo. El beso es el signo unitivo por excelencia y el beso de Judas fue aceptado y devuelto por Cristo; y en el beso de Cristo no había odio, aunque sí estaba la Justicia Divina, que es peor que el odio del hombre. Mate un judío, dice el antisemita. Pero Dios dice: ¡Ay de aquél que mate a Caín, porque tendrá un castigo siete veces más grande que Caín! Porque Caín es la presa de Dios. Y esta es la gran dificultad de este problema: que no podemos tratar a Caín como él trató a Abel, pero tampoco podemos reconocerlo como hermano.
Todo esto y cuatro cosas más debe aprender el gobierno cristiano de la Argentina para poder resolver el problema judío; porque el problema judío se debe resolver. La pequeña levadura de la Diáspora arrojada por el confusionismo liberal en la triple harina de la sociedad cristiana, constituye el fermento de revolución y disgregación más activo que existe. Y al decir que el judío es un problema teológico, que no es totalmente solucionable por medidas civiles, mucho menos si son persecutorias e injustas, no significa que el gobernante cristiano se debe cruzar de brazos ante la confusión actual, que daña incluso a los judíos. Al contrario. La solución posible fue hallada por la Cristiandad y actuada eficazmente en otros tiempos, aunque debe ser reencontrada por los tiempos nuestros, porque la historia no es reversible. Esencialmente consistía en tres puntos:
1° Separación (guetto, antaño, hoy día imposible, mañana Estatuto Legal).
2° Prohibición de tener esclavos y discípulos cristianos (manumisión compensada antaño, hoy día jornaleros de Bunge Y Born y alumnas de Sansón Raskowski, mañana corporatismo cristiano).
3° Celo por convertirlos a la fe (ayer Chiesa Santa María in Peschería, hoy conversiones ficticias y poco sólidas, mañana conversión en masa de las reliquias de Israel ante la inminencia del Anticristo).
Pero estas tres cosas solamente obtendrán su efecto total si el mundo actual se convierte, es decir, si realmente hemos de ver nosotros, como predicen los teólogos, la sexta Iglesia del Apocalipsis que se llama Filadelfia, antes que vean nuestros nietos el fin del mundo.
En cuanto a mí, ¿cómo es que dice la difunta Vanguardia y el mal literato que firma Fray Gil, que odio a los judíos y estoy sublevado contra el Sumo Pontífice, si de todos los judíos que conozco uno sólo me resulta antipático; y soy incapaz de malagradecer jamás la digna hospitalidad parisiense de Raisa Maritain? Mal negocio para mí, que necesito de la Madre y de la Sangre de Cristo más que todos los argentinos juntos, dejarme tomar por el odio a la sangre de su madre. “Su madre le salía por todos los poros y él parecía un matorral de rosas – El diluvio de azotes lo desollaba y había un charco enorme en las losas…”.
Los judíos judaicos escupieron al Cristo y lo siguen escupiendo. Pero los cristianos se deben guardar muy bien de escupir a los judíos; de miedo que el esputo encuentre la cara de la Virgen sin Mancilla, que está allí al pie de la Cruz, entre los verdugos, los lamentables hijos de su pueblo, ella, la Madre del Hombre Pecado, la Flor de la Raza Anatema.

Leonardo Castellani


Me atrevo a añadir al Padre Castellani aquello ya conocido de “la salvación viene de los judíos” (Jn 4, 22). No olvidemos nunca esto.
Y estas otras palabras de Jeremías, que se aplican a todos nosotros, hermanos católicos, que hemos apostatado, que hemos abdicado de amar a Dios –esto es, cumplir sus Mandamientos-, que nos enseñoreamos en el pecado, que persistimos en nuestra tibieza … que hemos amontonado tantos pecados y excrementos sobre nuestras cabezas que indefectiblemente tenemos que ser castigados no sólo porque en rigor lo merecemos, sino porque el Castigo Divino que se cierne inminente será salutífero como el Diluvio lo fue para muchos de los que exterminó, y para escarmiento y estímulo a la conversión de los que quedemos. No hemos querido aprender del viejo Israel, del que no siguió a Dios. Un Israel que era sistemáticamente castigado cuando se desviaba de Dios y sus Mandamientos. Pero dejemos a Jeremías, que anticipa el futuro de este nuevo Israel de la Iglesia en la repetición del error craso del viejo Israel:

“Por haber seguido el camino de tu hermana, por eso pondré su cáliz en tu mano. Así dice Yahvé, el Señor: Beberás el cáliz de tu hermana, cáliz hondo y ancho; y serás objeto de burla y escarnio. Serás llena de embriaguez y dolor; pues copa de horror y espanto es la copa de tu hermana mayor, guardiana infiel, que se ha manchado con las inmundicias de las naciones. Lo beberás hasta las heces, y morderás sus pedazos, y te desgarrarás los pechos ... Y una y otra seréis entregadas al tumulto y al saqueo, apedreadas por la multitud y pasadas al filo de sus espadas ... “ (Jer 23, 31-35)

Y es San Pablo, en Romanos, donde nos recuerda el significado, y la certeza profética, de esa conversión de los judíos a la Iglesia:

“¿Por ventura ha repudiado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme? Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia [...] Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos. Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?” (Rom 11, 1-5, 11, 15)
En fin, una recomendación de lectura sobre judíos venidos al catolicismo. Apasionante y esperanzante, más aún teniendo en cuenta lo tétrico de lo que se divisa.
Porque, por negra que sea ahora la noche, hay victoria al final del camino. Victoria de Cristo … gracias a los judíos reconciliados con Él.

RCS