terça-feira, agosto 19, 2008

Haverá consternação dos povos

Leia este artigo completo aqui.

«Muitos acontecimentos recentes podem ser interpretados à luz de alguma profecia dos Evangelhos. Mas nunca, que me lembre, assistimos a um acontecimento onde a profecia poderia perfeitamente ser uma manchete de jornal. (...) Não estou querendo dizer que o mundo vai acabar em pouco tempo. Muito tempo pode decorrer antes do fim do mundo, durante o qual os sinais vão se seguindo para alertar aos católicos atentos sobre a marcha do tempo e do fim dos tempos. Mas não me venham também dizer que não há motivos para se tomar uma atitude forte. O mundo necessita da conversão de milhões e milhões de homens ao único Deus e Senhor Nosso, Jesus Cristo, e sua Igreja Una, Santa, Católica e Apostólica (que não é a invenção de Vaticano II). Evidentemente esta linguagem de conversão, fim do mundo, única Igreja etc. já foi abandonada pelos bispos de Vaticano II há quarenta anos. Após todo esse tempo pregando o falso ecumenismo, como podemos esperar que os bispos chamem o povo à conversão?
Por isso eles vão continuar “comendo e dançando, casando e dando-se em casamento (vivendo do sexo)” e serão levados para o lugar do choro e do ranger dos dentes.
Mas “o meu justo vive da Fé”. Tenhamos pois os olhos da Fé sobrenatural, da dócil submissão de nossas almas à verdade revelada por Deus que é o único modo de vigiar que nos foi dado pelos céus. Vigiar é estar atento às palavras reveladas e mover nossos corações a um amor tão intenso por Deus, nEle mesmo, que possamos deixar de lado tantos atrativos para o pecado e para o abandono da oração. Rezemos o Terço, busquemos no Santo Sacrifício da Missa, a verdadeira, a católica, tridentina, o alimento para a nossa fé. Porque este é o único critério dado por Nosso Senhor para o dia do seu retorno. Ele vai separar os homens entre os que têm fé e os que abandonaram a verdade divina. Mais do que nunca, este ano, Nosso Senhor quis que no tempo do Natal, meditássemos na sua segunda vinda.
A Igreja nos traz, na semana do Natal, uma pequena frase que é cantada hora e outra como antífona: “Jacet in praesépio et in coelo regnat - deita-se na manjedoura aquele mesmo que reina nos Zeus”. Foi essa a recomendação que procurei dar aos fiéis esses dias de confusão pelo bramido do mar e das ondas, e que deixo para nossos leitores: adoremos a Nosso Senhor com verdadeira submissão, atitude de dobrar nossa cabeça altiva e estúpida diante deste Rei que governa o mundo da gruta de Belém, da Cruz de Jerusalém, como do céu. Aproximemo-nos da gruta, estejamos em torno da manjedoura, junto com os pastores. Que nossas almas, ali, respirem fundo de alívio, de esperança, porque o Senhor falou neste Natal terrível e manifestou-se aos homens - Fale, Senhor, que vosso servo escuta! »

Dom Lourenço Fleichman, OSB

(RCS)

domingo, agosto 17, 2008

Crónica de persecución a cristianos IV

Hoy me quedo sin palabras. Otras veces suelo amalgamar varios ejemplos de persecución a cristianos, entre los que siempre destacan los musulmanes, aunque no son los únicos. Hoy basta un ejemplo: Un padre saudí mató a su hija porque ésta se convirtió al Cristianismo.
El Islam es lo que es: una religión inmisericorde. De igual manera que a menudo las muertes en el Islam son precedidas de la ignominia y es frecuente que los hombres sean violados por otros hombres para deshonrarlos –y luego matarlos-, a esta pobre chica que se convirtió a Cristo –Verdadero Dios y Verdadero Hombre- le cortaron la lengua antes de matarla. Muerte horrible, pues la quemaron en la hoguera. No me da hoy la pluma para comentar, así lo dejo a otros con más entereza.
El Islam será nuestro castigo próximamente, por cierto. Poco castigo, quizás, para nuestra apostasía y el brutal colapso moral que nos corroe.
A ti, chica desconocida, de nombre desconocido, que eres mártir, que eres testigo: ruega por nosotros.
¡Señor, atrae a los pueblos hoy día en las tinieblas del Islam para que retornen a Ti!

Rafael Castela Santos

sexta-feira, agosto 15, 2008

Se o sacrifício da Missa se extinguisse

“Se o sacrifício da Missa se extinguisse, não tardaríamos a recair no estado depravado onde se encontravam os povos manchados pelo paganismo e esta será a obra do Anticristo. Ele usará de todos os meios para impedir a celebração da Santa Missa, afim de que este grande contrapeso seja abatido e que Deus ponha fim a todas as coisas, não tendo mais razão para fazê-las subsistir.
Podemos facilmente compreender porque, depois do protestantismo, vemos as forças diminuírem no seio das sociedades. A guerras civis eclodiram, trazendo com elas a desolação e isso unicamente porque a intensidade do sacrifício da Missa diminuiu. É o começo do que acontecerá quando o diabo e seus sequazes forem desencadeados por toda a terra levando a inquietação e a desolação como Daniel nos advertiu.”

Dom Guéranger (Explication de la Sainte Messe)

(RCS)

quinta-feira, agosto 14, 2008

El catolicismo es nuestra historia

El texto original fue sacado de aquí.

«Ese vínculo que une nuestra vida con la vida de la Patria nos obliga a mucho. A lo primero que nos obliga es a conocerla, y no se puede amar lo que se ignora. De aquí voy a deducir una consecuencia: que si es necesario conocer a la nación para amarla, hay que conocer su vida íntima, hay que conocer la directriz de su historia, el principio vital que ha informado su ser y todas las manifestaciones de su genio, y para conocer eso, cuando se trata de España, hay que conocer la Religión Católica.
Pero ¿es verdad que la Religión Católica constituye el elemento predominante y directivo de la Patria y de la nación española? Para negarlo, a fin de eludir la consecuencia de la enseñanza religiosa obligatoria, hay que negar su historia, es decir, negar a España, no tengo más que trazar ante vosotros las líneas más grandes y más generales de esa historia para demostraros que la Religión Católica es la inspiradora de España, la informadora de toda su vida, la que le ha dado el ser, y que sin ella no hay alma, ni carácter, ni espíritu nacional.
Salimos de la unidad externa y poderosa de Roma, que tendió su mano por España, cerca de seis siglos, pero ni con su inmensa red administrativa y militar, ni con la transfusión de su lengua y de su derecho, no con terribles hecatombes que dejaron pavesas y escombros en lo lugares que fueron ciudades heroicas, pudo salvar las diferencias de las razas iberoceltas y de las colonizadoras fenicias y helénicas, que, apoyadas en la diversidad geográfica, latían bajo su yugo, recibiendo su poderosa influencia, pero también devolviéndola y comunicándola en la literatura y en el Imperio. Fué necesaria una unidad más fuerte y más íntima que llegase hasta las conciencias y aunase en un dogma, en una moral y en un culto de almas, y las iluminase con la palabra de los Apóstoles, y las ungiese con sangre de mártires, y las limpiase de la ley pagana en los circos y en los concilios, estrechándolas con una solidaridad interna, que, por ministerio de la Iglesia y del tiempo, se convertirá en alma colectiva. Por eso, cuando el caudillaje militar de los bárbaros se repartió los girones de la púrpura imperial sobre el cadáver de Roma, la Iglesia se interpuso entre el godo, arriano y rudo, y el hispanorromano, católico y culto, y venció a los vencedores, infundiéndoles la fe y el saber de los vencidos.
Cegó en los Concilios Toledanos el abismo que los separaba, formando aquel Código singular, el mejor de su época, el Fuero Juzgo, donde brotaba ya, rompiendo la corteza absolutista, el germen de la Monarquía cristiana, con la diferencia del Rey y del tirano, y se armonizaban los tres grande elementos de la civilización que empezaba: el romanismo, el germanismo y el cristianismo, superior y más poderoso que los dos. Suprimió la ley de castas y la separación familiar, sembrando la semilla de la nacionalidad en un surco tan hondo que podrá crecer y prosperar bajo las olas de la invasión musulmana. Y cuando esa invasión se desborda y las legiones sarracenas se apoderan de las islas y de las grandes ciudades del Mediterráneo, y saltan el Pirineo y hacen temblar a Europa, ¿quien salva la civilización de una catástrofe, organizando la lucha secular de la Reconquista? ¿quién la dirige? ¿de dónde salen los grandes ejércitos que van a pelear desde las montañas hasta las llanuras y de las llanuras hasta el mar? Salen de las cuevas de los eremitas y tienen su base de operaciones en los monasterios de las montañas. Esa reconquista, que es la cruzada de Occidente, no es una serie de guerras como las cruzadas de Oriente, es una sola campaña, un inmenso campo de batalla, donde se dan cita las generaciones y los siglos, guiados por el mismo plan que va trazando la Iglesia con la Cruz en el suelo peninsular. El ejército central sale de la cueva del Auseva; el de la izquierda, baja de los Santuarios de la Burunda y de San Juan de la Peña; el de la extrema izquierda recibe un impulso de los que se extienden por la Marca Hispánica y acampa en Ripoll, y el de la derecha aparecerá en la frontera de Portugal más tarde, sembrando los templos de etapas de su jornada. ¿Y que sucede cuándo los ejércitos avanzan? Alfonso II, apoyándose en algunos núcleos de resistencia que han quedado intactos en Galicia, llevará un día sus fronteras hasta el Miño; Ramiro II, las llevará, después de la memorable batalla de Simancas, hasta el Duero; Alfonso VI, las llevará hasta el Tajo, y Alfonso el Batallador, hasta las Riberas del Ebro, desde Tudela a Zaragoza; y las huestes que recorren la orilla del Mediterráneo, que tendrá que agitarse debajo de sus garras, llegarán con Berenguer IV hasta la desembocadura del Ebro, arrojando a los dominadores más allá de la Ribera de Tortosa; y las que siguen la línea del Atlántico llegaron con Alfonso Enríquez a la desembocadura del Tajo, que los lanzará a la desoladora llanura del Alemtejo. Y cuando una nueva invasión, que parece que trae el desierto y la traslada por encima del estrecho, nos ataca, todos los reyes avanzarán unánimes, porque Alfonso IX de León entrega parte de sus guerreros y se queda de reserva con los demás, y entonces será la Iglesia la que extienda sus mantos de los caballeros de sus órdenes militares para que cubran la tierra empapada con su sangre en el Centro peninsular y puedan pasar sobre ella los reyes confederados alrededor de la Cruz y llevarla en triunfo por el paso del Muradal hasta las colinas de las Navas, y descender después, con un santo que esconde el sayal del armiño, hasta el Guadalquivir, y llegar más tarde a la vega de Granada, y ponerla en sus adarves. Y no se parará allí a dormir el sueño de la victoria realizada, bajo pabellones de laurel; se asomará al mar para cautivarle y educarle con su fe y su genio, y se detendrá un momento a descansar en el pórtico de la Rábida para convertirle en pórtico de un Nuevo Mundo, y, por medio de un sublime terciario, Colón, que anda buscando dinero para una nueva cruzada, protegido por tres frailes, Fray Juan Pérez, Fray Antonio de Marchena y Fray Diego de Deza, y por una reina que lleva por apellido el de la Iglesia, cruzará por rumbos desconocidos el Océano y podrá el nombre de la Virgen, ofreciéndole su empresa a la carabela que dirige; el de San Salvador a la primera isla que descubre, el de Santa Cruz a la primera nave que construye en la Isabela; y al desembarcar en Cádiz, después del segundo viaje, cubrirá su cuerpo con el sayal del franciscano. Y será entonces cuando los guerreros emularán la fe de la legión de misioneros más heroicos que el mundo ha conocido; y, con el ardor del P. Olmedo o el P. Zumárraga, y Anchieta y Montoya, el gran Cortés, apenas pasado Tabasco, pondrá el nombre de Veracruz a la primera ciudad que levante el continente mejicano. Y cuando aquel glorioso aventurero, cuyo centenario vamos a celebrar, Vasco Núñez de Balboa, saliendo de Santa María de Darién con un puñado de españoles, y dominando tribus indias que le secundan o se dispersan, atraviesa, ante los mismos naturales consternados, ríos que se desbordan, pantanos que tienen la muerte en la superficie y en el aire, y selvas jamás cruzadas, itinerario que produce espanto en el ánimo de los viajeros modernos, cuando, después de exceder las fuerzas humanas, ve tenderse ante sus ojos el inmenso mar del Sur como un espejo que quiere reflejar tanto heroísmo, antes de penetrar en él con la espada en la mano o tomar posesión de sus aguas en nombre de los monarcas españoles, caerá de rodillas al lado de su Capellán Andrés de Vera, y entonará aquel Te Deum que con ellos entonará toda nuestra raza, acompañados por el murmullo solemne de las olas del Océano, que pronto va a quedar cautivo entre los brazos de nuestra costa y estrechado por nuestros genio.
Por la Iglesia fuimos con el P. Urdaneta y Elcano a dar la vuelta al planeta, y con San Francisco Javier a evangelizar millones de hombres más allá de las fronteras donde pasaron las victorias de Alejandro.
Por la Religión fuimos a pelear en los pantanos de Flandes, para contrabalancear el poder de la protesta, que hubiera sucumbido sin la hora trágica en que se hundió la Invencible; por ella hicimos la última cruzada de Lepanto; fue nuestra nación, como se ha dicho muy bien, la amazona que salvó a la raza latina de la servidumbre protestante, y la libertad y la moral del servo arbitrio, de la fe sin obras, de la predestinación necesaria, con los teólogos de Trento y con los tercios que pelearon en todos los campos de batalla de Europa; y nosotros fuimos los que todavía, al comenzar el siglo XIX, en las luchas napoleónicas, salvamos a Europa de la tiranía revolucionaria del César, como se ha reconocido, pues fue un francés, Chateaubriand, quien dijo con razón que los cañones de Bailén habían hecho temblar todos los gabinetes europeos.
Y en las contiendas de los siglos XIX y XX, ¿no es verdad que todo gira alrededor de la Cruz? Nuestras luchas civiles, nuestras contiendas políticas, o por afirmaciones o por negaciones, todas se refieren a la Iglesia; y nuestros enemigos de hoy mismo, si se suprimiera el Catolicismo en España, se quedarían asombrados, se quedarían absortos mirándose unos a otros, al encontrarse sin programa. El grado de odio y de opresión a la Iglesia, lo que se ha de cercenar de sus derechos, lo que se han de limitar sus facultades, ese es el programa de los que se llaman anticlericales, de modo que aún como negaciones viven en esa afirmación soberana.»

Juan Vázquez de Mella, 1913

(RCS)

domingo, agosto 10, 2008

A situação presente dos cristãos

“Resulta daí que a situação presente dos cristãos se assemelha mais e mais à dos primeiros cristãos que lutaram por sua fé em um Império Romano cujas forças se conjuravam todas contra eles. Não estamos somente situados numa sociedade cuja alma não é mais cristã, mas cuja forma mesma não o é mais. Nem nossa moral pública se acorda com a que o Estado tolera, nem nossa moral privada com a que se pratica em torno de nós (...)
Não vivemos como os outros, porque de um país onde a pornografia faz viver tantos jornais, onde o nudismo se extravasa dos teatros para as bancas das ruas, onde os crimes mais revoltantes são cotidianamente absolvidos pelos júris dos cidadãos honestos que os julgam em sua alma e consciência, onde todas as formas de exploração industrial, comercial, bancária se expõem à luz do dia – poder-se-á dizer tudo que se queira, salvo que ele representa, mesmo aproximadamente, a imagem de uma sociedade cristã.
Mas o mais grave é que não vivendo como os outros, nós não pensamos mais como eles. Isto é o mais grave, porque de todas as rupturas é a mais profunda. A desordem moral não é privilégio de nossa época; ela existiu sempre, mesmo na Idade Média; mas então ela era considerada como uma desordem, enquanto em nossos dias pretende-se instalar como a ordem mesma. Não é o fato de sua ocorrência o que nos deve espantar; é o fato de que progressivamente ela se faz legalizar. Por outro lado, nada se lhe opõe; desde que o Estado não reconhece nenhuma autoridade espiritual acima dele, não tem outro recurso senão o de laissez-faire ou de decretar uma moral em seu proveito.”

Etienne Gilson, Pour un Ordre Catholique (cit. in «Laicismo e Universidade», A Ordem nov/50)

(RCS)

sábado, agosto 09, 2008

¿Anglicanos? ... ¿Ecumenistas? ... Não, obrigado.

La estupidez enorme, mezcla de pensamiento desiderativo y falta de lógica y coherencia, que acompaña al discurso ecumenista se amplifica en el Cardenal Kasper. Lo del ecumenismo en versión kasperiana suena a eso de que una señora está “un poco embarazada”. Me temo que no. O está embarazada, o no lo está. No hay gradación en ciertos temas. Ni tampoco término medio. No en cuestiones de principios. O uno está con la Fe o no lo está. Las palabras de Kasper, desde luego, no están con la Fe. Ni con la Verdad. Bueno, ¿acaso Kasper alguna vez estuvo con la Fe o con la Verdad?
En el siempre excelente sitio de fatima.org podemos leer este extracto que resume a las mil maravillas (el original completo, cuya autoría corresponde a Christopher Ferrara, está aquí) la vacuidad del ecumenismo, versión Kasper 0.666:

«[T]he Anglican Communion contains significant elements of the Church of Jesus Christ,” said Kasper. Yes, and a junkyard contains “significant elements” of an automobile. But what good are they without the functioning whole? Aside from a valid baptism, which (as the Catholic Church teaches) any heretic can provide, the Anglican Church has no “elements” to offer: no priesthood and no episcopate (as Pope Leo XIII infallibly decreed in Apostolicae Curae [1896]) and thus no valid Mass, and certainly no authentic teaching of the Gospel.»

Dicho esto, y recomendando la lectura completa de dicho artículo, sigo teniendo que esta funesta manía del pueblo inglés de creerse diferentes, y superiores, a los demás les va a matar. Si es que no les ha matado ya. Porque muertos están quienes han apostatado de la Gracia sobrenatural, como los anglicanos, quienes carecen de los canales de la Gracia, que no son otros que los Sacramentos.
La “peculiaridad” inglesa, la maldita splendid isolation –algo sobre lo que llevan batiendo tambores desde que rompieron con Roma-, no tiene más que una razón de ser: mantener la ruptura con la Santa Iglesia Católica. En tiempos medievales no era así. En lo que sólo un pueblo contaminado de Protestantismo hasta la médula pudo denominar Dark Ages, todos teníamos nuestras peculiaridades; pero todos –al mismo tiempo- estábamos unidos en la Cristiandad. Cristiandad que tenía su traducción en el orden temporal en el Sacro Imperio Romano-Germánico, el mismo Imperio que tanto laudara y que tanto admirara y con el que tanto soñara el magnífico Alfred the Great, auténtico epígono de Carlomagno en las Islas Británicas.
De todo esto, y más, han dado buena cuenta Hilaire Belloc en su libro Why did the Reformation happen? y el Padre Miguel Poradowski en su enjundioso opúsculo Sociología del Protestantismo.
Me temo, eso sí, que la resistencia interna de ciertos anglicanos a no ser iguales al resto de los católicos es un vector de primera magnitud en su permanencia en el mal. Ponen sus peculiariedades, las diferencias que todos tenemos, por encima de esa común unión, de esa Comunión, que es la Iglesia Católica. Kasper no habla palabras de Verdad a estos anglicanos, muchos de ellos –en especial los autodenominados anglocatólicos y buena parte de la High Church y de los descendientes del Movimiento de Oxford- bastante proclives al Catolicismo. Y conste, que esto no tiene nada que ver con permitirles quizás ciertas formas en los ritos y en sus rezos, que esto podría ser admitido por Roma, que siempre es generosa en estos temas.
El tema es de mayor gravedad de lo que parece. El retorno de Inglaterra al seno de la Iglesia Católica no es cualquier retorno, porque Inglaterra es parte del epicentro del mal. Me explico: Inglaterra es un puntal básico –desde luego el primigenio-, incluso más aún que los Estados Unidos, del Quinto Imperio, el que allana el camino al Anticristo, que tanto pavor causaba al anglófilo favorito de A Casa de Sarto: el Padre Leonardo Castellani. Cualquier separación o flirteo con algo distinto de Roma ciega las fuentes de la Gracia y “sin Mí no podéis hacer nada”, dijo Nuestro Señor.
La Inglaterra regenerada, aquella que entrevió el Santo Cura de Ars, aquella que anticiparon Newman y Chesterton, esa isla espléndida de Santidad y belleza que anticipaba el santo francés, esa isla en la que volvería a brillar el Monasticismo con más brillo que en ningún otro punto de la Cristiandad –como otrora fuera el caso-, es una Inglaterra romana. Católica y romana. Sin paliativos. Una Inglaterra que no parece corresponder mucho con esa visión forjada a base de componenda, grandes dosis de respeto humano, retazos de verdad, integridad desgarrada, comemierdez, ostpolitik y politiquería de la peor especie que nos propone Kasper.
Una Inglaterra parte consustancial de la Cristiandad, de la que nunca debió separarse. Una Inglaterra católica, romana –muy romana, romanísima- y apostólica. Roma, el Imperio Romano que ha subsistido en la Catolicidad, es el Katechón. Y Britania fue ya parte noble de este Imperio Romano y de esa Roma Eterna. A ellos ha de retornar. Todo lo que Inglaterra haga –de pensamiento, palabra, obra y omisión- por no reconstruir este Katechón, que tan bien y con tantísimo acierto contribuyó a dañar, acabará volviéndose contra ella. Flaco favor le hacen a Inglaterra, Mary’s Dowry, quienes no le invitan a re-unirse a la Cristiandad de una vez por todas. Mejor sería a los ingleses y a los anglicanos sinceros que buscan de verdad a Cristo y a su Esposa Mística no creer a Kasper, nombre sinónimo de lobo con piel de cordero.
Nadie como Chesterton en nuestros tiempos supo comprender la naturaleza católica del alma inglesa, aunque la Reforma y el Imperio Británico la hubiesen pervertido. Y nadie como el privilegiado cerebro del Cardenal Newman supo ver que no había sino Protestantismo quintaesenciado en el Anglicanismo. Su periplo y estudio de lo que los Anglicanos llaman The Divines, sus teólogos fundacionales, por así decirlo, que le llevó no pocos años, le confirmó que la Verdad está únicamente en la Iglesia Católica. Insisto: flaco favor hace Kasper a los Anglicanos de buena fe que sinceramente buscan a Cristo y a su Iglesia.
La única Ekumene universal posible es aquella que tiene por piedra angular la Silla de Pedro. No hay otra: Tu es Petrus.
En cuanto a Kasper bien podría introducirse sus diluciones ecumenistas (o ecomunistas, ¡vaya Vd. a saber!) de la Verdad en la parte final de su cardenalicio tracto digestivo y dejarlas allí para uso personal e intransferible por los siglos de los siglos, hasta que pueda depositarlas finalmente en cierto lago de azufre, donde dichas diluciones corresponden, así como su autor si no se retracta y enmienda. Si así lo hiciera quedaríamos enormemente agradecidos a Su Eminencia. Entretanto, dado su empecinamiento ecumenista de la peor especie, no nos queda opción alguna sino lamentar que su señora madre lo trajera a este mundo.

Rafael Castela Santos

sexta-feira, agosto 08, 2008

Farsa

Bruno Oliveira Santos químicamente puro.

“Nenhum afecto por Karadzic, mas as vendettas judiciais sempre me incomodaram. O comandante muçulmano de Srebrenica, Naser Oric, que massacrou várias aldeias sérvias no leste da Bósnia, foi mandado em paz pelos juízes do Tribunal Internacional. A mesma sorte bafejou o líder militar dos albaneses do Kosovo, Ramush Haradinaj, que se envolveu directamente no assassinato, rapto e tortura de civis sérvios. As farsas devem ser denunciadas.
A Reconquista Cristã só foi possível porque nesses tempos medievos ainda não havia Estados Unidos da América, nem NATO, nem Tribunal Internacional em Haia. Passou assim sem punição o ataque feroz aos muçulmanos. Noutras circunstâncias, o território dos Francos seria bombardeado pelos yankees e o Carlos Martel severamente punido, se não por crimes contra a humanidade, ao menos por posse ilegal de armas. Ao mesmo tempo, em Haia, alinhados por filinhas, sentar-se-iam os réus: Fernando Magno, o famoso Cid, Afonso Henriques, o cruzado Osb, Fernão Gonçalves, Geraldo Sem-Pavor, D. Sancho, D. Fuas Roupinho, D. Paio Peres Correia, D. Martim Fernandes — e os demais membros desta trupe de bandidolas sem escrúpulos que correu com os mouros à espadeirada.”

BOS

(RCS)

quinta-feira, agosto 07, 2008

A mis "Madrecitas"

Sí, a mis Madrecitas de los Conventos tradicionales del Oasis (Barcelona) y las Carmelitas de Quiévrain (Bélgica), todas ellas monjas de clausura, que cuidan de mí cuando incluso yo no cuido de mí, que rezan por mí cuando yo rezo poco y mal. A ellas, mis pararrayos divinos, y de las que tan cerca me siento, este biznieto del Trueno, de Santiago Apóstol, quiere repetir –y rezar nuevamente- esta parte final del Pontifical Romano sobre la Bendición y Consagración de Vírgenes:

“Auctoritate omnipotentis Dei, et beatorum Petri et Pauli Apostolorum ejus, firmiter, et sub interminatione anathematis inhibemus, ne quis praesentes virgines, seu sanctimoniales a divino servitio, cui sub vexillo castitatis subjectae sunt, abducat, nullus earum bona surripiat, sed ea cum quiete possideant. Si quis autem hoc attentare praesumpserit, maledictus sit in domo, et extra domum; maledictus in civitate, et in agro; maledictus vigilando, et dormiendo; maledictus manducando, et bibendo; maledictus ambulando, et sedendo; maledicta sint caro ejus, et ossa, et a planta pedis usque ad verticem non habeat sanitatem. Veniat super illum maledictio hominis, quam per Moysen in lege filiis iniquitatis Dominus permisit. Deleantur nomen ejus de libro viventium, et cum justis non scribatur. Fiat pars et hereditas ejus cum Cain fratricida, cum Dathan, et Abiron, cum Anania, et Saphira, cum Simone mago, et Juda proditore, et cum eis, qui dixerunt Deo: Recede a nobis, semitam viarum tuarum nolumus. Pereat in die judicii; devoret eum ignis perpetuus cum diabolo, et angelis ejus, nisi restituerit, et ad emendationem venerit. Fiat, fiat.”

Rafael Castela Santos

quarta-feira, agosto 06, 2008

Carta abierta a Nuno

Estimado Nuno:

En referencia a sus recientes comentarios en nuestras cajetillas (caixinhas) donde me invita a mantener un debate sobre los asuntos que Vd. plantea y que haga una exposición básica de las líneas argumentales de la Tradición, le comunico lo siguiente.

1. No tengo por costumbre responder a los comentaristas, salvo casos muy puntuales donde se me pide alguna información concreta. El asunto es fundamentalmente de tiempo para mí: mis energías no están dedicadas a mantener debates. Si quisiera debate y un planteamiento dialéctico de mis exposiciones utilizaría un foro, no una bitácora. Le ruego me disculpe pero mis obligaciones familiares, personales y profesionales no me permiten este intercambio. No es nada personal ni tampoco motivado por miedo a abordar ciertos asuntos, sino que debo priorizar dentro de mis obligaciones, y existen cosas mucho más importantes para mí que esta bitácora.

2. En relación a la exposición de los aspectos básicos de la Tradición tampoco creo que una bitácora sea el lugar más idóneo. Empero hay cantidad de documentos y escritos que pueden ser de utilidad no sólo en A Casa de Sarto sino en muchos de nuestros enlaces y también en otras páginas que no tenemos enlazadas en el internet. Creo que al final tenemos que volver a los libros. La lectura pausada y meditada de algunos pocos volúmenes proporcionaría suficiente entendimiento sobre el por qué y las razones de la Tradición. Aunque sea muy sucintamente permítame darle un itinerario –que de todo corazón le invito a recorrer a Vd. y a cualquiera que quiera comprender la esencia de la Tradición, porque no es extenso- que puede serle de utilidad para ver cuáles son los aspectos básicos de la Tradición:

2.1. En relación a la crisis actual de la Iglesia posiblemente el libro mejor a este respecto sea Iota Unum, de Romano Amerio. En este enlace tiene el texto completo. La comprensión de las claves de la actual crisis me parece fundamental.
2.2. Referente al itinerario del Vaticano II, su evolución y lo que allí se cocía, un volumen enormemente ilustrativo es El Concilio del Papa Juan, de Michael Davies, que resume las razones de la Tradición en nuestros tiempos. De los libros que le recomiendo éste es el único que precisa comprar, pues todos los demás son de descarga gratuita en el internet. No obstante, para ir abriendo boca, vayan aquí algunos extractos de El Concilio del Papa Juan.
2.3. En cuanto a los aspectos doctrinales una introducción muy sucinta, pero que va al núcleo del problema, es la Carta abierta a los católicos perplejos, de Monseñor Lefebvre, donde también puede encontrar en portugués su texto completo.
2.4. En lo que se refiere a los aspectos puramente litúrgicos del Novus Ordo, el Breve Examen Crítico de los Cardenales Ottaviani y Bacci es una formidable exposición de razones por las cuales no aceptamos la Nueva Misa. También está ahí el texto completo.
2.4. Relativo al Tradicionalismo más integral, mas holístico, es decir, a las consecuencias en los ámbitos político, social y cultural, una formidable introducción a este tema es el librito ¿Qué es el Carlismo?, de Francisco Elías de Tejada, Rafael Gambra y Puy Muñoz, que aunque se centra en el caso español, los principios son de tipo universal.

3. Mi amigo y hermano en la Fe JSarto es un lector empedernido y extremadamente conocedor de este tipo de temas y si quiere escribirle un correo electrónico a nuestra dirección de e-mail, estoy seguro que él le podrá dar abundante bibliografía en portugués (o español, inglés o francés) sobre cualquier tema de estos en los que Vd. desee profundizar.

4. En Portugal o en Brasil nadie como algún Sacerdote de la Hermandad de San Pío X podrá explicarle de manera personal todas estas dudas y cuestiones que Vd. plantea. Le invito a que se ponga en contacto con la Fraternidad de San Pio X en Portugal o en Brasil concierte alguna entrevista o encuentro con alguno de sus Sacerdotes.

5. Créame que siento de veras no poder dedicarle más tiempo, como sería mi deseo. Espero que la compañía de los anteriores autores que le sugiero, mucho más capaces que mi pobre exposición y desde luego más autorizados que mi persona, satisfagan todas sus cuestiones.

Queda suyo en Cristo Rey y María Reina,

Rafael Castela Santos

terça-feira, agosto 05, 2008

Domingo estarei aqui



Em Saint-Nicholas-du-Chardonnet, a grande igreja parisiense da Fraternidade Sacerdotal de São Pio X. Assim o permita Deus! E a capital francesa, em tempo de "Summorum Pontificum", oferece mais um excelente conjunto de motivos para visitá-la.

O imperador da doutrina católica


Para assinalar a passagem do quarto centenário do nascimento do Padre António Vieira, a Imprensa Nacional iniciou a publicação de uma edição crítica completa dos "Sermões" do ilustre sacerdote da Companhia de Jesus, num total de quinze volumes a serem lançados até ao final de 2010.

Do que pudemos constatar da leitura do primeiro volume já editado, trata-se um excelente trabalho com o elevado nível de qualidade a que a Imprensa Nacional nos habitou e que possibilita um melhor conhecimento do pensamento doutrinário de Vieira, numa altura em que muitos o tentam abusivamente transformar num protomodernista, defensor do falso ecumenismo e do internacionalismo revolucionário.

Ora, a este propósito, é bem sintomática a parte final do texto com que D. José Policarpo, Cardeal-Patriarca de Lisboa, prefacia a presente edição (a única coisa menos boa desta), pretendendo alinhar Vieira com o malfazejo "espírito do Vaticano II". Porém, pregasse hoje algum sacerdote numa igreja sob jurisdição do Patriarcado como Vieira pregava no seu tempo e o Patriarca olissiponense mandá-lo-ia calar de imediato, por tal pregação ser completamente contrária àquele "espírito".

Na verdade, se nos "Sermões" Vieira é um incontestável mestre da língua portuguesa, nos mesmos ele é antes de mais, e acima de tudo, um imperador da autêntica doutrina tradicional católica! E onde mais poderia Vieira proclamar nos dias que correm o que proclamava no seu tempo, se não nos priorados da Fraternidade Sacerdotal de São Pio X?!

Vejamos:

"Para que fez Deus Portugal, e para que levantou no mundo esta Monarquia, senão para desfazer Ídolos, para converter idólatras, para desterrar idolatrias? Assi o fizemos, e fazemos, com glória singular do nome Cristão nas Ásias, nas Áfricas, nas Américas. Mas como se os mesmos Ídolos se vingaram de nós, nós derrubámos as suas estátuas, e eles pegaram-nos as suas cegueiras. Cegos, e com olhos abertos, como Ídolos: Oculos habent, e non videbunt. Cegos, e com olhos abertos, como o Povo de Israel: Populum caecum, et oculos habentem. Cegos, e com olhos abertos, como Saulo: Apertis oculis nihil videbat. E cegos finalmente, e com os olhos abertos, como os Escribas e Fariseus: Ut videntes caeci fiant" (Do "Sermão da Quinta Quarta-Feira da Quaresma", pregado em Lisboa, em 1669).

"Oh quem me dera ter agora neste auditório a todo o mudo! Quem me dera que me ouvira agora Espanha, que me ouvira França, que me ouvira Alemanha, que me ouvira a mesma Roma! Príncipes, Reis, Emperadores, Monarcas do mundo, vedes a ruína dos vossos reinos, vedes as aflições, e misérias dos vossos vassalos, vedes as violências, vedes as opressões, vedes os tributos, vedes as pobrezas, vedes as fomes, vedes as guerras, vedes as mortes, vedes os cativeiros, vedes a assolação de tudo? Ou vedes, ou não o vedes. Se o vedes, como o não remediais? E se não o remediais, como o vedes? Estais cegos. Príncipes Eclesiásticos, grandes, maiores, supremos, e vós, ó Prelados que estais em seu lugar, vedes as calamidades universais, e particulares da Igreja, vedes os destroços da Fé, vedes o descaimento da Religião, vedes o desprezo das Leis Divinas, vedes a irreverência dos lugares sagrados, vedes o abuso dos costumes, vedes os pecados públicos, vedes os escândalos, vedes as simonias, vedes os sacrilégios, vedes a falta de doutrina sã, vedes a condenação, e perda de tantas almas dentro, e fora da Cristandade? Ou o vedes, ou o não vedes. Se o vedes, como o não remediais? E se não o remediais, como o vedes? Estais cegos. Ministros da República, da Justiça, da Guerra, do Estado, do Mar, da Terra, vedes as obrigações que se descarregam sobre o vosso cuidado, vedes o peso que carrega sobre vossas conciências, vedes as desatenções do governo, vedes as injustiças, vedes os roubos, vedes os descaminhos, vedes os enredos, vedes as dilações, vedes os subornos, vedes os respeitos, vedes as potências dos grandes, e as vexações dos pequenos, vedes as lágrimas dos pobres, os clamores, e gemidos de todos? Ou o vedes, ou o não vedes? Se o vedes, como não remediais? E se não o remediais, como o vedes? Estais cegos. Pais de família, que tendes casa, mulher, filhos, criados, vedes o desconcerto, e descaminho das vossas famílias, vedes a vaidade da mulher, vedes o pouco recolhimento das filhas, vedes a liberdade, e más companhias dos filhos, vedes a soltura, e descomedimento dos criados, vedes como vivem, vedes o que fazem, e o que se atrevem a fazer, fiados muitas vezes na vossa dissimulação, no vosso consentimento, e na sombra do vosso poder? Ou o vedes, ou o não vedes? Se o vedes, como não remediais? E se não o remediais, como o vedes? Estais cegos. Finalmente, homem Cristão, de qualquer estado, e de qualquer condição que sejas: vês a Fé, e o Carácter, que recebeste no Baptismo, vês a obrigação da Lei que professas, vês o estado em que vives há tantos anos, vês os encargos da tua conciência, vês as restituições que deves, vês a ocasião de que não te apartas, vês o perigo da tua alma, e de tua salvação, vês que estás actualmente em pecado mortal, vês que se te toma a morte nesse estado, que te condenas sem remédio; vês que se te condenas, hás-de arder no Inferno, enquanto Deus for Deus, e que hás-de carecer do mesmo Deus por toda a eternidade? Ou vemos tudo isto, Cristãos, ou não o vemos? Se o não vemos, como somos tão cegos? E se o vemos, como o não remediamos? Fazemos conta de o remediar algu hora, quando há-de ser esta hora? Ninguém haverá tão ímpio, tão bárbaro, tão blasfemo, que diga que não. Pois se o havemos de remediar algu hora, quando há-de ser esta hora? Na hora da morte? Na última velhice? Essa é a conta que lhe fizeram todos os que estão no Inferno, e lá estão, e lá estarão para sempre. E será bem que façamos nós também a mesma conta, e que nos vamos após eles? Não, não, não queiramos tanto mal a nossa alma. Pois se algum dia há-de ser, se algum dia havemos de abrir os olhos, se algum dia nos havemos de resolver, porque não será neste dia?

Ah Senhor, que não quero persuadir aos homens, nem a mi (pois somos tão cegos), a Vós me quero tornar. Não olheis, Senhor, para nossas cegueiras, lembrai-Vos dos Vossos olhos, lembrai-Vos do que eles fizeram hoje em Jerusalém. Ao menos um cego saia hoje daqui alumiado. Ponde em nós esses olhos piedosos; ponde em nós esses olhos misericordiosos; ponde em nós esses olhos Omnipotentes. Penetrai, e abrandai com eles a dureza destes corações: rasgai, e alumiai a cegueira destes olhos; para que vejam o estado miserável de suas almas; para que vejam quanto lhes merece essa Cruz, e essas Chagas; e para que lançando-nos todos a Vossos pés, como hoje fez o cego, arrependidos com ua firmíssima resolução de nossos pecados, nos façamos dignos de ser alumiados com Vossa Graça, e Vos ver eternamente na Glória"
(Do mesmo "Sermão da Quinta Quarta-Feira da Quaresma").

"Escreveste em ambos os Testamentos a necessidade, e merecimento das boas obras: e virá um Lutero, que não só negue serem necessárias as boas obras para a salvação, mas se atreva a dizer que todas as boas obras são pecado (e pudera acrecentar), pecado, em que nunca pecou Lutero. Assi o ensinaram ele, e Calvino (aqueles dous monstros mais que infernais do nosso século) para tirar do mundo a oração, o jejum, a esmola, a castidade, a penitência, os sufrágios, os Sacramentos: pregando contra o que Cristo pregou, e escrevendo contra o que duas vezes escreveu; e formando novas tentações contra o mesmo Cristo das mesmas Escrituras, com que Ele Se defendeu das tentações, para que se veja quanto se adiantaram os homens nas artes de tentar, e quanto atrás deixaram ao mesmo Demónio" (Do "Sermão no Sábado Quarto da Quaresma", pregado em Lisboa, em 1652).

segunda-feira, agosto 04, 2008

Ataques socialistas a la Iglesia en España


De la persecución del Partido Socialista Obrero Español a la Iglesia Católica se pueden escribir cientos de miles de páginas. Ahora y siempre, porque sus persecuciones durante la República fueron también sonadas. En este enlace hay una excelente síntesis de los últimos cuatro años, desde que los socialistas se hicieron con el poder. Merece la pena repasarlo.
Es curioso, pero los partidos socialistas europeos suelen tener por símbolo el puño y la rosa. Más allá de la simbología oficial y oficiosa al uso está el hecho de que en la simbología cristiana la rosa representa la Virgen María. Es curioso, repito, que los socialistas tengan en un puño y aprisionado al símbolo de la Santísima Virgen, icono señero de la Santa Madre Iglesia.
Mientras tanto los socialistas españoles no paran de dar ayudas, facilidades y demás a los no católicos, muy especialmente a los musulmanes. Tamaña aberración, contra la mayoría del pueblo español –lo que desafía incluso la “regla democrática”-, no es al azar.
Si alguien sabe de alguna página en el internet donde se resuma la actuación de la izquierda portuguesa en relación a la Iglesia Católica le agradecería sobremanera que nos dejara constancia de la misma en las cajas de comentarios.

Rafael Castela Santos

terça-feira, julho 29, 2008

Un primer aniversario

El Padre Don Luis Joaquín Gómez Jaubert es el Asesor Canónico de Ecclesia Dei para todo el mundo hispano. Nos parece relevante reproducir este artículo del recientemente nacido Diario Ya con motivo del primer aniversario del Motu Proprio que ilustra la progresión del la Misa Tridentina en España. Quizás una de las notas más llamativas es que este renacer de la Misa Tridentina está aconteciendo entre gente joven que no ha conocido más que la debacle postconciliar y que nunca había tomado contacto con la Tradición litúrgica.
Sí discrepamos de Don Luis Joaquín en lo que él llama “cierto recelo del clero”. Esto es un eufemismo. En España, como en Portugal, hay una oposición más bien frontal del Alto Clero. Sólo podemos esperar que Roma actúe con firmeza contra quienes obstaculizan lo que es un deseo claro del Santo Padre: la liberalización sin condiciones ni restricciones de la Misa Tridentina.
Cosa muy distinta, para disgusto de los lobos con piel de cordero que proliferan en el Episcopado español, es la respuesta de mucha gente. Y gente joven, a Dios gracias. Un misterioso designio del Espíritu Santo hace que la Misa Tridentina cada vez atraiga a más. En las recientes Ordenaciones Sacerdotales en Toledo dos recién ordenados ya han manifestado su preferencia por la Misa Tridentina, así como un Diácono también recién ordenado. En muchas Misas Tridentinas, como en la de Salamanca, el grupo más numeroso –con mucho- es el que va entre 20 y 30 años, gente que es imposible que conociera la Misa Tridentina de su infancia. Un antiguo Capellán militar, harto de la mediocridad de la Iglesia oficial, se ha venido con la Hermandad de San Pío X. Y así más y más ejemplos, entre los que se incluyen varios Sacerdotes que dicen a hurtadillas la Misa Tridentina por miedo a las represalias de sus Obispos.
En este día de Santiago –cuando escribo estas líneas- dan ganas de rogar a Dios, como hizo el Apóstol a Cristo, que caiga fuego sobre todos estos obispos, obispetes, obispillos de medio pelo, mala leche y colmillo retorcido cuyo único esfuerzo es en pro del modernismo y de anegación de la verdadera Fe y la Liturgia que mejor la expresa que, por cierto, no es otra que la Misa Tridentina.
Bien es cierto que en España hay alguna honrosísima excepción de Obispos sensatos y cabales … pero en Portugal … ¿hay siquiera una sola excepción?
Mal rayo parta a todos los que se oponen (de pensamiento, palabra, obra u omisión y también de mala leche modernista, hijoputez taimada, cobardía meti-culosa y cabronería sibilina) a la Tradición y al deseo explícito del Santo Padre, especialmente a los Obispos.

Rafael Castela Santos

«Se cumple, el día 7 del presente mes, el primer año de la aparición del texto pontificio Motu proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI otorgando carta de ciudadanía al rito latino de celebración de la Santa Misa y de la totalidad de los sacramentos, llamado Tradicional, y ahora presentado como modo extraordinario o gregoriano esta última denominación en referencia a san Gregorio Magno (590-604) que elaboró el armazón del citado rito aunque el canon data de san Gelasio (492-496) y las partes más importantes se remontan al Papa de origen hispano san Dámaso (366-384), nunca abrogado y cuya última pequeña reforma fue realizada por el Beato Juan XXIII, con una antigüedad, por tanto, más que milenaria o todavía mejor enraizado en los primeros siglos de la Iglesia. No deja de impresionar la actividad vertiginosa que, en algunas naciones, se ha producido por la aplicación de este documento bien sobre los pilares de comunidades preexistentes al Motu proprio, que ya gozaban de su celebración, bien sobre los edificados por otras nuevas forjadas al amparo de la iniciativa papal en todos los continentes. Estados Unidos, Francia, Italia son buena muestra de lo expuesto.
Las declaraciones continuadas del Cardenal Castrillón Hoyos, a la sazón Presidente de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei a la que se ha encomendado la vigilancia de la aplicación del texto pontificio y el auxilio a los que, interesados en la misma, no encuentran eco a sus legítimas peticiones en sus iglesias locales, nos presentan a un Vicario de Cristo deseoso de que los dos modos, ordinario y extraordinario del rito latino, sean conocidos por sacerdotes y seminaristas y los dos celebrados en todas las parroquias.
Es verdad que no en la totalidad de las diócesis la recepción del documento, durante este año de vigencia, ha sido la idónea ni en algunas su aplicación se ha producido siguiendo las pautas trazadas por el mismo. Hay como un cierto recelo en buena parte del clero que no termina de considerar entre sus objetivos pastorales lo que significa la expresión “derechos de los fieles”. El Motu Propio papal va más allá de una imposición, que es el modo que parece que algunos entienden como única manera de hacer posible la obediencia en la Iglesia, y por supuesto de una proposición. Es ley que reconoce un derecho. No es un privilegio ni un indulto, términos que podrían aplicarse, ejemplo que elijo sólo por su difusión, a la concesión no universal de la comunión en la mano prohibida en algunas diócesis, sino un verdadero derecho universal que no puede ser vetado y que configura el correspondiente deber por parte de quien ha de atender a aquel o aquellos que reclaman en sus diócesis el reconocimiento del citado derecho a participar de los Sacramentos con los rituales de 1962.
España goza con la oferta de la posibilidad de asistir a la Santa Misa según el modo extraordinario en las diócesis pastoreadas por cardenales, excepción de Valencia, es decir Toledo, Madrid, Barcelona y Sevilla y algunas pocas diócesis, que espero citar sin exclusiones Pontevedra, La Coruña, Albacete, Murcia, Pamplona, Palma de Mallorca y Tenerife. Aunque peticiones, desde hace varios meses, firmadas por numerosos fieles, se han presentado en Oviedo (Gijón) y Salamanca. Otras, entre las que se encuentra Málaga, cuentan con muchos seguidores a la espera. También, en nuestra Nación, hay dos comunidades religiosas acogidas al derecho de participar en esta liturgia tradicional: el Oasis Jesús Sacerdote, Monasterio de clausura femenino, en Barcelona, con suficientes vocaciones para otra nueva fundación en España, y la Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina en Galicia.
No es un capricho de este Papa, como ciertos medios nos quieren hacer ver. Ya Juan Pablo II, como han recordado sus colaboradores, preparaba un texto parecido. Es la respuesta a una necesidad que favorezca a la sacralidad del culto, ausente en algunos ambientes eclesiales, por los abusos denunciados por todos los papas desde Pablo VI, y que aporta las riquezas de un tesoro que es patrimonio de toda la Iglesia.»

Luis Joaquín Gómez Jaubert, Pbro.

(RCS)

sexta-feira, julho 25, 2008

Portugal y sus varias negaciones de Cristo

Me encantó el texto As três negações de Portugal de Joaquim Maria Cymbron, el cual recomiendo efusivamente. Si alguien quiere comprender lo que voy a escribir a continuación, mejor será que lea el texto antes enlazado primeramente.
Se centra Cymbron en las negaciones más contemporáneas de Cristo por parte de Portugal como nación. La de 1820, que él acertadamente atribuye a un impulso liberal-romántico, la de 1910 –un sórdido experimento radical y masónico- y el odioso, vergonzoso y vergonzante Portugal “avrilino” de 1974, cloaca de vilezas sin nombre.
Hay que señalar que estas negaciones no son del Portugal auténtico, sino del anti-Portugal. La afirmación primera y básica de Portugal es la afirmación de la Fe cristiana frente al invasor musulmán. Afirmación que llega al paroxismo de Alcazarquivir, pero que sigue manteniendo idénticos parámetros. Paroxismo hasta cierto punto, porque la Hispania Tingitana es parte de esas Hispaniae a las que Portugal tiene tan pleno derecho como España. De hecho sólo la terrible fractura del rechazo a Cristo de los hispanos tingitanos, por mor del Islam, nos separa.
Una nación que emerge de aquella Hispania lejana, la provincia más receptiva a la Fe de Cristo de todo el Imperio. Una nación que hunde también sus raíces en aquella síntesis gloriosa de germanos e hispanorromanos de la etapa sueva y luego visigótica, donde se consigue la unidad de jurisdicción y la unidad de impugnación, pero –sobre todo- la unidad religiosa tras la erradicación del arrianismo. Una nación renacida cual ave fénix de la Reconquista, difícil y heroica, de unas tierras cristianas y arrebatadas a los cristianos. Una nación que se afirma con la gesta de un Santo (pronto le hemos de ver en los Altares) como Nuno Alvares Pereira. Una nación que se hace universal en todo el orbe (Brasil, numerosos lugares de Africa y Asia toda) por y para Cristo con la Cruz de Cristo en las velas de sus naves. Una nación que es reconfirmada en Fátima por la Virgen misma … Esa nación no puede negar a Cristo porque encarna a Cristo.
Quien niega a Cristo es el anti-Portugal, el enemigo secular de Portugal que quiere renegar de sus esencias. Sólo un Portugal que quiere dejar de ser Portugal puede renegar de Cristo, porque Portugal –con mucho más mérito que otras Patrias- es de Cristo y por Cristo. Portugal no tiene otro cometido en la Historia que el de ser testigo de Cristo, dar Fe de Cristo. Por tanto negar a Cristo es negar a Portugal. Sin Cristo el verdadero Portugal no existe. Sin Cristo apenas queda un monstruo deforme, un rectángulo sin vida espiritual propia que no llega a ser ni la sombra del verdadero, auténtico y único Portugal posible: un Portugal cristiano.
Yo quiero insistir, y algo apunta Joaquim Maria Cymbron, que esto no sucede de la noche a la mañana. Ese anti-Portugal hunde sus raíces en el absolutismo de la Casa de Braganza, notoriamente menos noble que la Casa de Avís. Porque el absolutismo es ya, de por sí, un atentado contra el orden querido por Nuestro Señor. Y este absolutismo regio acaba desembocando en la figura infame del Marqués de Pombal, quintaesencia ilustrada y enciclopedista que aboca a la infamia de una nación entregada a las ideas extranjeras y extranjerizantes, ajenas a la Tradición Hispánica. Para mí, por tanto, 1820, 1910 o el maldito 1974 son sólo consecuencias. Y consecuencias lógicas. Ese alineamiento temprano de la Casa Real Portuguesa con el absolutismo, luego coronado por la inserción masónica de algunos de sus miembros, no podía desembocar más que en lo que desembocó. Es de aquellos polvos que vienen estos lodos, como dice el popular dicho español.
En nuestros tiempos quizás nadie como António Sardinha ha sabido palpar estos entresijos. La reclamación de António Sardinha de una vuelta a una Tradición Hispánica que hermana (pero ni aglutina ni amalgama) a ambas Patrias ibéricas es un postulado esencial y básico de la regeneración de Portugal. Pocas veces Sardinha vio eso más claro que tras su exilio en España, fundamentalmente en Galicia, donde frecuentaba a esa luminaria de Juan Vázquez de Mella, el gran campeón del Tradicionalismo y Carlismo españoles. Ese reaportuguesar Portugal que el integralismo luso tan sabiamente reclamaba tenía dos coordenadas básicas: Altar y Trono. Un Portugal católico y una Casa Real sirviendo a ese Portugal católico. Digo sirviendo, porque en nuestra Tradición Hispánica el mando es sinónimo de vocación de servicio y la legitimidad de ejercicio está por encima de la legitimidad dinástica; y si la Casa Real no sirve dicho empeño, entonces es mejor deponerles y que sigan con sus repugnantes cuitas sociales en compañía de los poderosos de este mundo.
Las élites portuguesas siguen queriendo beber en las fuentes emponzoñadas de Gran Bretaña y Francia. Un atavismo estúpido anti-hispánico (infinitamente más grave y más dañino que el también estúpido atavismo anti-español) hace que muchos portugueses bien formados vayan a beber en aguas pútridas de conservadurismos de medio pelo, liberalismos a duras penas sostenidos con muletas y reaccionarismos estériles, todos ellos mercancía barata de importación extranjera. Hasta movimientos contrarrevolucionarios como Maurras tienen gérmenes dañinos en sí al inspirarse Acción Francesa en Descartes, autor nocivo para la Cristiandad donde los haya.
No, la Tradición Hispánica –tan de Portugal como de España-, es otra. Nuestra Tradición es fundamental y esencialmente tomista. No en vano el más grande comentador de Santo Tomás fue el portugués Juan (João) de Santo Tomás. Como quizás la figura más egregia del neotomismo moderno sea el castellano Padre Santiago Ramírez, O.P., cuya obra llega a superar en muchos enteros en profundidad y calado al mismísimo Garrigou-Lagrange, O.P. Hasta Cayetano, un italiano, es parte de ese Nápoles hispánico. Ya digo: tampoco en vano.
Sólo la vuelta a las esencias católicas de Portugal ha de garantizar la resurrección de Portugal. Para ello ahí están los autores formidables del Tradicionalismo Hispánico, a ambos lados de la raya. Son los nuestros. Son los que afirman que Portugal es ontológicamente cristiano. Por citar a algunos de los que se pueden caracterizar como autores lusófonos tradicionalistas, que ni mucho menos todos –defensores de la semilla de salvación, de salvación en Cristo y por Cristo- ahí están los nombres de António Sardinha, Henrique Barrilaro Ruas, Luís de Almeida Braga, Gustavo Corção, Julio Fleichman, José Pedro Galvão de Sousa, Arlindo Vega dos Santos, Fraga Teixeira de Carvalho, Ricardo Dip … entre los contemporáneos, por no citar a otros muchos.
No hay otra ruta para Portugal si Portugal quiere seguir siendo y no meramente seguir malviviendo, con una existencia miserable, como acontece en este estercolero socratiano y no-socratiano del Portugal contemporáneo que tanto nos duele a quienes amamos a Portugal.
Entretanto no nos queda sino seguir recurriendo sin tregua y sin pausa a la oración y la penitencia, como la Virgen en Fátima –tierra portuguesa que anticipa la conversión de los infieles musulmanes a la Fe de Cristo- nos recomendó. Porque Portugal es Tierra de Santa María. Ella misma baja del Cielo a reclamar su heredad en Fátima.
Parafraseando las Sagradas Escrituras, las puertas del anti-Portugal no prevalecerán contra el verdadero Portugal. Por una sencilla razón: porque jamás podrán derribar a la Virgen, quintaesencia última de Portugal. Santiago, nuestro Padre en la Fe y el que nos engendró en la Fe a españoles y portugueses, amado y dilecto Apóstol de Nuestro Señor, tuvo ese tremendo consuelo en tierras ibéricas de la Venida en carne mortal de la Virgen a Zaragoza, primera Aparición Mariana del orbe. Y cabe pensar que Santiago, hermano de Juan, tuvo un trato personal y más cercano que ninguno a la Virgen. Santísima Virgen que tiene la Aparición más importante de la historia del mundo en Fátima, sello indefectible de la predilección de la Virgen por Portugal. Entre esos dos extremos, el Pilar y Fátima, ambos unidos en la Madre de Dios, circula la historia de las dos Patrias Madre de las Hispaniae.
En Ella los portugueses bien nacidos y los que amamos a Portugal ciframos la esperanza en un Portugal auténtico del cual el anti-Portugal es sólo imagen invertida, esto es, satánica.

Rafael Castela Santos

quinta-feira, julho 24, 2008

Crisis ¿... o usura?

Eulogio López suele hacer análisis económicos que al menos tienen un componente católico, cosa rarísima de encontrar entre los periodistas económicos. En este análisis desde el periódico económico Hispanidad Eulogio López culpa a la especulación, sobre todo a la especulación financiera, del mal que nos aflige en Europa. Ahíto que está uno del monetarismo, y más todavía del monetarismo que viene de prensa controlada por el Opus Dei (o sus miembros, para que no me digan luego que el Opus no controla nada, que son sólo sus miembros a título personal; recurso retórico similar al de la otras sociedades discretas, por cierto), estos análisis resultan refrescantes.
Hace años que mantengo amistad con un alto cargo del FMI y del Banco Mundial que es un agnóstico redomado, pero un hombre culto, cabal y caballeroso. Hace diez años que él viene pronosticando que la especulación y la burbuja que hemos creado son tan brutales que el crack financiero que va a acontecer en el mundo va a ser brutal, quizás sin precedentes en la historia. Ojalá que este amigo se equivoque por completo, pero él me da razones varias bien fundamentadas que justifican tal aserto. No es el sitio para sintetizar su visión, pero básicamente se trata de haber hecho del dinero un objeto en vez de un instrumento, de haber virado de la producción sensata a la producción insensata y de haber dado preeminencia al capitalismo financiero versus el capitalismo productivo.
A nivel doméstico la economía española se hunde a pasos agigantados, más que otros países del entorno, pero esto es justo castigo a una nación como la española que ha apostatado más que nadie en estos últimos tiempos. En cualquier caso, es la usura la que ha llevado a este status quo que actualmente padecemos. Sea como fuere quizás esta crisis económica sea salutífera para el espíritu. ¡Ojalá! Ahora bien, no es sólo la usura per se, sino que también es nuestra codicia, nuestra avaricia, nuestro materialismo, nuestro consumismo, etc., los que nos han llevado a este monumental desaguisado.
Al final no es tan difícil reconocer que tras un problema económico se esconde un problema espiritual.
Sólo la vuelta no ya a la Tradición, sino a la Tradición de corte tomista, tan hostil a la especulación y tan realista con respecto a las cosas, nos devolverá una mínima dosis de cordura en medio de toda esta locura. Empiezo a comprender a Castellani cuando culpaba a Suárez, en el fondo escotista, del decaimiento de España. Por eso digo que otras soluciones no me parecen muy fundadas. Al fin y al cabo lo platónico nunca ha dado muchas cosas buenas y lo escotista, por ende, tampoco. No en vano Suárez abrió las compuertas –in extremis, y no digo que él mismo fuera consciente de ello- del ultracapitalismo que nos machaca. De ahí la necesidad de volver al realismo templado y ético de Aristóteles y Santo Tomás, pues. Y ambos, sin paliativos, están contra la usura.
Sólo un perverso –luego genocida- como Calvino, expulsado de un Seminario católico en su juventud por su sodomía, pudo pervertir tanto lo aristotélico como para justificar la usura y hasta hacer de la riqueza indebidamente obtenida un signo de predestinación. Es Belloc quien “clava” realmente la auténtica esencia del problema en su libro The Crisis of Civilization:

“In denying the efficacy of good deeds and of the human will, and abnegations, in leaving on one side as useless all the doctrine and tradition of Holy Poverty, Calvin opened the door to the domination of the mind by money. St Thomas had said it centuries before -that if men abandoned the idea of God as the supreme good they would tend to replace Him ... [with] ... material wealth".

De las pocas, poquitas cosas, que uno puede criticar a los Sacerdotes de la Tradición y en particular a los Sacerdotes de la Hermandad de San Pío X, que en mi caso han sido los que me han traído el perdón y reconciliación con Dios en numerosas ocasiones y me han traído el Pan del Cielo, a Cristo mismo, en la Eucaristía -¡Dios bendiga todos los esfuerzos y renuncias de estos hombres y que Dios pague no ciento por uno, sino mil por uno a quienes tanto renunciaron por Cristo!- es que jamás he escuchado un solo sermón contra la usura en una de las Capillas de la Hermandad de San Pío X.
Como soy distributista y, además, desearía que la banca fuera nacionalizada, soy consciente de que mis “macro-propuestas” no van a ser de efecto inmediato. Pero sí que habremos de caminar hacia una forma de economía de la mayor autosubsistencia posible, involucrando no solamente la familia nuclear, sino la familia extendida (algo que en las dos naciones ibéricas todavía puede ser realizado en alguna medida), a hacer trabajos de intercambio de servicios –puenteando los servicios, el gravamen onerosísimo de los impuestos- y ejercitar la mayor austeridad y sobriedad posibles con desdén absoluto hacia cualquier ribete consumista o materialista. No hay otra salida. En ello, empero, recuperaremos lazos humanos y practicaremos la pobreza no sólo porque no nos queda más remedio, sino porque este modelo y estilo de vida que tenemos es insostenible y, sobre todo, es tóxico para el alma.
Pero, insisto, la usura es pecado, y pecado gravísimo, causa de muchos males.

Rafael Castela Santos

terça-feira, julho 22, 2008

Decadencia europea y revitalización islamista

El original (y texto completo) está aquí.

«La generalización e imposición del relativismo moral es la causa inocultable de la decadencia de Europa y de su casi absoluta falta de vigor para enfrentarse a los retos históricos que la agobian, el más acuciante de los cuales es la expansión del fundamentalismo islámico. La fuerza del islamismo en su conjunto radica en el arraigo de los valores morales coránicos y su estricta observancia. Pueden resultarnos repudiables y anacrónicos. Pero ahí reside su vigor frente a una sociedad occidental desguazada de sus propios valores religiosos, no otros que el cristianismo. O para mayor precisión, los mantenidos por la Iglesia católica, cuyo universalismo contradice el internacionalismo, o mundialismo, del relativismo materialista.
¿En qué medida la reactivación del islamismo militante y combatiente forma parte de la estrategia del Nuevo Orden Mundial? Parecerá a muchos un absurdo plantearlo así. Pero no conviene olvidar que el relativismo moral tiene sus raíces ideológicas en la filosofía hegeliana. Y más en concreto en que el Estado, para ser fuerte, necesita crear su propia contradicción. Esta es la sustancia del iluminismo, promotor originario de los dos brazos de la contradicción: el capitalismo liberalista y el capitalismo de Estado marxista. Pero una vez cerrada la tenaza y desparecida esa contradicción, el Nuevo Orden Mundial necesitaba promover otras sustitutorias. Un enemigo con el que infundir miedo y aprovecharlo para la promoción de crisis económicas de las que siempre han sacado provecho máximo los poderos financieros asentados en la sala de los botones de del Nuevo Orden Mundial. »

Ismael Medina

(RCS)

domingo, julho 20, 2008

Indispensáveis bispos ...

«Já faz ao redor de cinqüenta anos que a quase totalidade dos países católicos renunciaram a sê-lo. Todos feridos do mesmo mal –do ateísmo e do laicismo– e perturbados pela desordem social e econômica que nenhum remédio parece conseguir curar. A isso se acrescenta uma terrível decadência moral que vai sendo imposta pelos adversários da Igreja, com mais ou menos êxito conforme o grau de resistência que encontram. Em certas ocasiões, alguns projetos como o aborto, o controle de natalidade, a legalização da homossexualidade e a educação sexual nas escolas não entram em vigor imediatamente pela coragem de certos bispos e políticos; mas, curiosamente, tais projetos nunca são deixados de lado. Os inimigos da Igreja e da Cristandade jogam com o tempo. Sabem que as suas idéias serão impostas mais cedo ou mais tarde, atrasando-as eficazmente e difundindo-as pelos meios de comunicação que eles controlam de modo quase exclusivo.
Durante esses cinqüenta últimos anos fizeram-se, em alguns países, tentativas de salvar a sociedade católica; no entanto, elas não tiveram efeitos duráveis. Existe algo assim como uma maldição que parece esterilizar todos os movimentos de restauração católica, ao mesmo tempo em que os adversários navegam sempre com bons ventos. A que se deve isso?
Numerosos são os leigos católicos que abandonam o combate, vencidos por repetidos fracassos. Enfim, alguns crêem que já não há nada a fazer senão esperar que venham “os acontecimentos” iminentes anunciados por aparições mais ou menos duvidosas. No entanto, nada vem… Pelo contrário, a decadência religiosa, econômica e social continua acelerando-se. Até onde chegarão os inimigos da Igreja? Como conseguem coroar com tanto sucesso seus funestos projetos?
A mesma Igreja está marcada por este sintoma de autodestruição. Por quê? A crise que Ela atravessa tem um lado misterioso, como o teve a Paixão de N. Senhor Jesus Cristo. Pois bem, podem-se apontar com certeza as autoridades culpáveis da morte de Cristo: os chefes dos sacerdotes judeus. Apertaram as mãos das autoridades políticas para condenar o Salvador e eliminar a influencia extraordinária que Ele exercia sobre a multidão, da qual estavam invejosos. São estas autoridades religiosas judias as que levaram Cristo diante dos tribunais civis e conseguiram sua condenação e morte.
Hoje vemos este mesmo concubinato das autoridades religiosas com os dirigentes políticos condenar à morte a sociedade católica. Os papas e os bispos nomeados por eles, impregnados de modernismo e liberalismo desde João XXIII, são os principais responsáveis de uma desintegração da sociedade católica que parece inevitável. Durante o último concílio pensaram ser possível fazer católicos os princípios da Revolução Francesa, tal como o afirmará o próprio Cardeal Ratzinger. É como querer batizar o diabo … Esta união contra natura da Igreja e da Revolução é a causa dos males que abrumam a Igreja e a sociedade civil. Estes princípios preparados nas lojas maçônicas são os que fizeram entrar “a fumaça de satanás” na Igreja e mataram a alma das sociedades católicas.
Não faz muito tempo um bispo que me recebeu no seu escritório confessou que tivera problemas para aplicar algumas reformas e aceitar alguns textos do último concílio. No entanto me disse: “seguindo o Papa, estava seguro de estar na verdade. Por tanto, aceitei tudo”. Com princípios semelhantes, São Paulo não deveria ter resistido a São Pedro e, nesse caso, todos os batizados ainda estaríamos submetidos à circuncisão e às praticas da religião judaica! Santo Atanásio também não deveria ter combatido a heresia ariana, nem deveria ter sido canonizado, apesar da oposição ao Papa. Ao escutar estas objeções, o bispo respirou fundo e conduziu a conversa a outros assuntos…
A Igreja e a sociedade padecem da caída dos bispos que já não têm coragem de ensinar a sã doutrina nem de denunciar o erro. Para muitos, o restabelecimento do reinado social de N. Senhor é um ideal envelhecido ou inalcançável. Por isso louvam o pluralismo religioso na sociedade e o exigem, recusando todo estatuto especial para a Igreja.
Queria comparar os dois textos que seguem, pois sua comparação vale mais do que uma longa explicação. O primeiro é de São Pio X e diz assim:

“Apoiar-se no princípio fundamental de que o Estado não deve cuidar de modo algum da Religião, implica numa grande injúria a Deus (…) Em segundo lugar, a tese de que falamos constitui uma verdadeira negação da ordem sobrenatural (…) Em terceiro lugar, esta tese nega a ordem da vida humana sabiamente estabelecida por Deus, ordem que exige uma verdadeira concórdia entre as duas sociedades, a religiosa e a civil (…). Finalmente, esta tese infringe um dano gravíssimo ao próprio Estado, porque este não pode prosperar nem conseguir estabilidade prolongada se despreza a Religião, que é a regra e mestra suprema do homem para conservar religiosamente os direitos e obrigações.” (1)

O segundo texto é do Cardeal Levada:

“Graças às Constituições dos Estados Unidos, viemos à vida num país que nos garante o direito natural à liberdade religiosa. Todos temos o direito de professar nossa fé de acordo com a nossa consciência. A proibição de que o governo professe uma religião particular lhe impediu de adotar uma atitude ‘desinteressada’ frente a todas as religiões (…) A Igreja, com efeito, reconhece e comparte com entusiasmo a proibição constitucional de reconhecer uma religião do Estado ou de impedir o seu livre exercício”. (2)

Não lhes parece que este último texto está em total ruptura com o ensinamento tradicional da Igreja? Provém de quem hoje é Cardeal da Santa Igreja e foi elevado ao cargo de Prefeito da Sagrada Congregação para a Doutrina da Fé! O Papa Bento XVI, ao voltar faz algumas semanas de uma viagem pelos EUA, retomou quase literalmente estas considerações. Estes são os princípios que condenaram à morte a Cristandade e fizeram vã qualquer tentativa de restauração católica desde faz muitíssimos anos.
A Igreja precisa contar com bispos integralmente católicos que ensinem o mesmo que Gregório XVI, de Pio IX, de Leão XIII, de São Pio X, ou de Pio XII, que a iluminaram com os seus ensinamentos. Estes Papas souberam professar a verdade e denunciar o erro. A Igreja e a sociedade civil precisam de doutores da fé que sejam ardentes, que estejam convencidos de que a Tradição católica não é algo caduco. Dói-nos comprovar que não há nenhum bispo em exercício que tenha lucidez sobre as origens da crise que sofremos. Nenhum aceita ter um juízo crítico sobre os textos do último concílio – ecumenismo, liberdade religiosa, colegialidade – que estão em ruptura com a Tradição. Nenhum quer regressar oficial e habitualmente à Missa tradicional e aos sacramentos que santificaram gerações e gerações de católicos.
Pedimos aos bispos que nos falem do “Deus que se fez homem” e sobre a sua doutrina salvífica, e não do “homem que se fez deus” como acontece com tanta freqüência. Pedimos com urgência que iluminem as nossas inteligências e fortaleçam a nossa vontade, ajudando-nos a amar a Deus e segui-Lo. Basta já de exaltar a consciência humana livre de toda atadura superior!
E foi unicamente porque nenhum bispo se conformava a este papel sublime, que faz 20 anos Dom Marcel Lefebvre sagrou quatro bispos, desejando suprir assim a estas trágicas deficiências. Não queria deixar-nos órfãos depois de sua morte. E essa foi a que assim se chamou “Operação Sobrevivência” (3), a qual resgatou o sacerdócio e a Tradição católica. Onde estaríamos hoje em dia se este ato providencial não houvesse tido lugar? Nosso fundador, no dia 30 de julho de 1988, realizou um ato heróico de caridade consagrando quatro bispos e sacrificando assim sua reputação pelo bem das almas e da Igreja.
Faz já 20 anos que vemos, certamente, alguns avanços positivos como o Motu proprio; mas nos fatos, a situação continua sem mudanças e o erro se fez mais sutil do que nunca… Em julho passado, por ocasião das ordenações sacerdotais administradas aos seminaristas da Fraternidade São Pedro, o Cardeal Castrillón Hoyos exortou no seu sermão aos sacerdotes a concelebrar com seu bispo “ao menos na Missa crismal e quantas vezes isso seja conveniente para manifestar a plena comunhão eclesial”. Nessa mesma linha, faz algumas semanas a Fraternidade São Pedro recebeu uma paróquia pessoal em Roma, mas teve que aceitar em troca que um sacerdote diocesano celebrasse todos os domingos uma Missa nova. Vinte anos atrás o Cardeal Ratzinger exigia como condição a Dom Lefebvre que todos os domingos se celebrasse a Missa de Paulo VI em Saint-Nicolas-du Chardonnet em Paris. Não… a situação não mudou essencialmente depois dessas duas décadas… O Vaticano II continua intocável. Como pode pretender-se que tenhamos confiança diante de fatos que falam por si só? A Fraternidade São Pio X, juntamente com outras congregações tradicionais, é a única que grita as verdades a toda voz e denuncia os erros. Todos os que assinaram um acordo com Roma tiveram que se calar e são inoperantes em ordem à restauração da Tradição. Essa, e não outra, é a triste realidade!
Queridos fiéis, o estado de necessidade continua existindo hoje ainda maior; e mais do que nunca temos a necessidade de contar com os quatro bispos auxiliares da Fraternidade São Pio X para fortalecer-nos na Fé e santificar-nos. Que Deus os fortaleça. Demos-lhes nossos sinceros agradecimentos pela sua constante entrega por nossas almas. Retribuamos-lhes com nossas orações.
Rezemos e façamos penitência pela Igreja e pelo Papa. Supliquemos a Deus que converta os bispos do mundo inteiro para que recuperem e façam valer suas vozes. Disso depende a salvação de milhões de almas e o êxito de toda a restauração católica.
Que Deus os abençoe!»

(1) “Vehementer nos”, 11 de fevereiro de 1906.
(2) Cardeal William Levada: Reflexões sobre o papel dos católicos na vida política e recepção da sagrada comunhão, 13 de julho de 2004.
(3) Dom Marcel Lefebvre, sermão das sagrações episcopais, 30 de julho de 1988.

Christian Bouchacourt, Pbro. (Superior del Distrito de América del Sur, Hermandad de San Pío X)

(RCS)

Núcleo de la Lealtad

Con este nombre, Núcleo de la Lealtad, lleva ya muchos meses funcionando una bitácora que tiene poca producción propia, pero que sin embargo es un sensacional repositorio. El rango de temas que abarca es amplio, pero siempre pivotando sobre la Tradición. En A Casa de Sarto hace tiempo ya que la tenemos enlazada en la columna de la derecha.
Así es la Tradición. Poco amiga de novedades pero con una profundidad como no se puede encontrar en parte alguna. Poca innovación, pero sí crecimiento y aposición orgánica. Porque Tradición no es sinónimo de inmovilismo ni de conservadurismo. Y el Núcleo de la Lealtad está, precisamente, en esas coordenadas.
Núcleo de la Lealtad comparte con este colaborador de A Casa de Sarto el tradicionalismo religioso, pero también el político, el social y el cultural. También quien firma estas líneas suscribe un mismo ideario, ese idem sentire de res-publica que permite que la amistad entre tradicionalistas florezca genuina y espontáneamente. Porque, como decía Santo Tomás de Aquino, sólo pueden ser verdaderos amigos quienes comparten un ethos idéntico.
Insisto: entren en el Núcleo de la Lealtad. Buceen, lean con profusión, “pierdan” horas leyendo el excelente material recopilado en este blog. Hay ya cientos y cientos de páginas aguardando. A buen seguro que no les defraudará.
De tiempo perdido nada de nada.

Rafael Castela Santos

sexta-feira, julho 11, 2008

Passado remoto



Ao ver estas imagens, de que tomei conhecimento através do interessante "Hallowed Ground", veio-me à memória um passado já remoto vivido na minha antiga paróquia lisboeta. Abusos como o acima reportado, e outros bem piores, presenciei-os vezes sem conta. Quase estiolaram a minha fé. Nem por isso julguei alguma vez as intenções subjectivas de quem agia deste modo, coisa que só a Deus compete, apesar de ter sempre crido que tais comportamentos objectivamente nada têm de católico. A Missa, entendida como a renovação não sangrenta do sacrifício de Cristo de Cruz, não podia, nem pode, estar mais longe destas extravagâncias. Porém, mesmo do mal consegui retirar o bem: não fossem tamanhas excentricidades e talvez nunca tivesse encontrado a grandeza e esplendor do Catolicismo tradicional, nem descoberto a sua máxima expressão pública - a Missa de rito latino-gregoriano, tridentino ou de São Pio V. E assim a minha fé salvou-se, ao contrário do que sucedeu com a de muitos outros da minha geração. Pela intercessão de Nossa Senhora e com o auxílio prático da obra erguida por Monsenhor Marcel Lefebvre. Deus às vezes escreve mesmo direito por linhas tortas!

Posto isto, e sabendo que com Bento XVI nunca há fumo sem fogo, sublinho as notícias que nos últimos dias têm vindo a público - e com elas me regozijo -, que dão conta da pretensão do Santo Padre de acelerar não só o processo de reforma da reforma litúrgica, tradicionalizando vigorosamente o rito de Paulo VI, mas também de implementar a celebração da Missa tradicional em todas as paróquias, magníficas novidades avançadas por o "Rorate-Caeli", o "The New Liturgical Movement" e a "Associação Montfort". É caso para dizer uma vez mais: viva o Papa! E que Nossa Senhora auxilie o Sumo Pontífice, para que este leve até ao fim as suas intenções, de modo a que imagens como as que acima mostro, em breve, sejam tão-só passado remoto na vida da Igreja!

sábado, julho 05, 2008

Lisboa: sobre la intolerancia de los "tolerantes"

Hace unos días hubo una conferencia en Lisboa donde se habló de las persecuciones a la Iglesia en distintos países, a saber: Rusia, Portugal, México y España. Entre los conferenciantes estaba el Sacerdote español Don Angel David Martín, historiador. Este Padre se ha especializado en la historia de la persecución a la Iglesia durante la Cruzada y en los años de la ominosa 2ª República española. Allí estaban también Aura Miguel –hablando sobre las persecuciones a los cristianos tras el telón de acero- José Luís Andrade, quien versó sobre los Cristeros mexicanos, o el Padre João Seabra, cuya disertación fue sobre la persecución menos sangrienta pero no menos virulenta en Portugal que aconteció en los años previos hasta que el gran estadista de Salazar trajo de nuevo la paz de Cristo a la nación hermana de Portugal y puso fin a todo ello.
Don Angel David nos invita a ir un paso más allá. Nos invita a reflexionar sobre la intolerancia supina de quienes se proclaman tolerantes. Porque estos tolerantes siempre acaban bañándose en la sangre de los mártires de Cristo. Y es una buena reflexión en estos tiempos en que nuestra actitud como católicos es la de hacernos más y más de un espíritu martirial. La persecución física no puede tardar mucho en caer ahora que toda la artillería del martirio seco y de la persecución ideológica a los cristianos está completamente desplegada.
Nada mejor que ceder la palabra a este excelente historiador.

RCS

Memoria de la intolerancia

“El pasado 28 de junio tuve la fortuna de participar en la ciudad de Lisboa en el Primer Encuentro sobre las persecuciones religiosas del siglo XX organizado por la Asociación Cultural Karol Woytila con el lema: Memoria de la intolerancia. Aura Miguel ―definida en alguna ocasión como la única periodista portuguesa especializada en información sobre la Santa Sede― disertó acerca de la persecución sufrida por católicos y ortodoxos en Rusia y demás países del bloque comunista situados tras el Telón de Acero; el sacerdote João Seabra se ocupó de las conflictivas relaciones Iglesia-Estado en los años de la Primera República portuguesa (1910-1926) un período de gran inestabilidad política en el que se impusieron modelos de laicización estatal imitados después en lugares como la propia Unión Soviética y varias naciones hispanoamericanas. José Luís Andrade expuso detalladamente la epopeya protagonizada por los cristeros en Méjico y al autor de esta reseña le correspondió ocuparse de la persecución religiosa en la Segunda República española (1931-1939) con especial atención a la respuesta dada por la Iglesia que, como es bien sabido, consistió en un apoyo prácticamente sin fisuras al bando nacional en la Guerra Civil y a la nueva situación política creada durante la contienda.
Si evocamos ante nuestros lectores un acto de importancia académica e intelectual como el llevado a cabo el pasado fin de semana en Portugal es, sobre todo, por lo sugerente que resulta el calificativo de intolerancia aplicado a todos aquellos que en el mundo contemporáneo han llevado a cabo una persecución sistemática de cualquier manifestación religiosa. Persecución que ha costado la vida a cientos de miles de personas y que ha sido uno de los principales factores de conflicto en el siglo XX. Persecución que, bajo diversas formas, continúa hoy.
Si algún término han aplicado con reiteración a la Iglesia sus detractores para definirla es el de ser una institución intolerante y que promueve la intolerancia. Y al revés, si hay un valor pregonado por la modernidad laicista es el de la tolerancia. Pero no es solamente que el de tolerancia sea un concepto en sí mismo cuestionable. Para Menéndez Pelayo «La llamada tolerancia es virtud fácil; digámoslo más claro: es enfermedad de épocas de escepticismo o de fe nula. El que nada cree, ni espera en nada, ni se afana y acongoja por la salvación o perdición de las almas, fácilmente puede ser tolerante. Pero tal mansedumbre de carácter no depende sino de una debilidad o eunuquismo de entendimiento». Es que no basta pregonar la tolerancia para ponerla en práctica. No conozco ningún otro lugar ni otra época histórica donde haya existido menos tolerancia que un mundo moderno capaz de persecuciones como las sufridas en Rusia, Méjico y España.
Y es que cuando se adopta la tolerancia como ideología, se abandona ―necesariamente― la tolerancia como virtud. Esta segunda, entendida en su forma clásica, no es sino la aceptación de un mal menor en vistas a evitar uno mayor y, al mismo tiempo, la inspiradora de una conducta respetuosa fundamentada en la humildad que se deriva del conocimiento propio y de las reservas que uno mismo debe imponerse ante el propio juicio. La tolerancia como ideología, en palabras de Alberto Buela, «está vinculada a la sociedad del simulacro, la apariencia, el disimulo, la sospecha, el enmascaramiento». Rasgos, por cierto, típicamente característicos de la sociedad política de nuestros días.”

Angel David Martín, Pbro.

(RCS)