terça-feira, outubro 02, 2007

Altar y Trono en imágenes invertidas

Los pocos, pero fijos, lectores de A Casa de Sarto saben que un servidor es monárquico convencido y saben, también, que no utilizo esta bitácora para entrar en politiquerías. Sin embargo a veces hay cosas más allá de la superficialidad epidérmica de las politiquerías de la prensa que conviene señalar.
El demoledor ataque del matutino británico The Times contra Su Majestad Don Juan Carlos I ha tenido muchísimo eco en la prensa española y no poco en la prensa internacional también. Empero el ataque, que plantea asuntos interesantes, como la poca transparencia financiera de la Casa Real, el estilo de vida jet-set, etc., y que no entra en otros asuntos que la gente habla en España a nivel de calle (por ejemplo los líos de faldas del Rey, sus corruptelas y “tajadas” económicas, el abuso de poder sobre periodistas ejercido por la Casa Real, el nunca suficientemente aclarado papel de Don Juan Carlos en el intento de golpe de Estado de 1981 o sus amistades peligrosas con varios prófugos de la Justicia, encarcelados y demás). Personalmente creo que algunas de estas cosas no están probadas, así que no puedo sino dudar de ellas, pero de otras existe suficiente evidencia como para que sean innegables.
Tampoco entra el diario inglés en lo que es un secreto a voces en España: que el Rey ha apoyado descaradamente a los socialistas y que ha sido muy partidario y partidista. Un Partido Socialista obrero expañol que a día de hoy es más furibundamente republicano que nunca (si es que alguna vez dejó de serlo). ¿Es esta una alianza natural o más bien un contubernio contra-natura?
Tampoco entra (ni entraría) The Times en el perjurio del Rey (recordemos que la Monarquía alfonsina fue restaurada por imposición de Franco, contra el sentir mayoritario de aquella España de entonces), quien juró los Principios Fundamentales del Movimiento de Franco, y a quien luego le faltó tiempo para conculcarlos. Ni entra en que la firma del Rey, que ostenta el título de “Su Católica Majestad”, estampa y rubrica muchas de las criminales leyes españolas, entre las que descuella –pero no es la única- la del aborto. Ley refrendada por el Rey que ha permitido la impunidad del asesinato de cientos de miles de niños, inocentes donde los haya, en los vientres de su madres dejando así a Herodes a la altura de un miserable amateur. Balduino, aunque algo cobardón, evitó bañar sus manos en sangre inocente. Tengo para mí que este perjurio o estas firmas son infinitamente más graves que los otros pecados –también graves y mortales- de debilidad de los que algunos le acusan (que, insisto, yo personalmente no puedo creer porque no hay suficiente evidencia).
Juan Carlos I va ya mayor y su salud empieza a flaquear. En poco tiempo, aunque hago votos que esto sea cuanto más tarde mejor, también Su Majestad comparecerá ante el Altísimo y ante Él no habrá más que el alma desnuda de su Majestad. No habrá tráfico de influencias, ni patentes de corso, ni nada de nada. Cristo, Rey de Reyes, de Quien viene el poder del Rey de España, y Don Juan Carlos. Frente a frente. Y en ese momento se sellará el destino de Su Majestad por toda la Eternidad. Más joven que él su predecesor, nuestro Rey y Emperador Don Carlos I de España y V de Alemania, sin lugar a dudas el hombre más poderoso del mundo de aquel entonces, dejó todo el oropel y el poder de esta vida por la austeridad del Monasterio de Yuste. A día de hoy, y dado el bagaje aportado, yo no quisiera estar en el pellejo de Don Juan Carlos en esa hora suprema ante el Altísimo que para él ya, por ley de vida, está cerca.
Hace años en A Casa de Sarto, cuando iniciaba mi colaboración junto a JSarto en esta bitácora, escribí un post sobre la boda del Príncipe que recibió mucho silencio por respuesta. Allí sacaba a colación un texto del Marqués de Valdeiglesias sobre la Casa de los Borbones:

“Parecía que sólo la construcción completa y acabada de un sistema monárquico, que no se agotara con la colocación de un Rey en la cúspide, podía dar la solución del problema. Ni el mando de uno ni la entrega a las pasiones volubles de la plebe. Ambas cosas son construir sobre arena. ¡Desgraciado del hombre que se fía de las aclamaciones que pueda la masa tributarle en un momento! Fernando VII recibió el nombre del Deseado. Su retorno a España fue aclamado con fervor. Con el mismo fervor que acompañó a Isabel II durante casi todos los años de su reinado sin perjuicio de que a su caída se escribiera en todas las paredes: ‘Cayó para siempre la raza espúrea de los Borbones en justo castigo de su perversidad’ y fuera inútil que una y otra vez se borrara el infamante letrero porque volvía invariablemente a aparecer como expresión del sentir unánime de un pueblo. ‘El destino de la Casa de Borbón es fomentar las revoluciones y morir en sus manos’, dijo Donoso Cortés. ¿Es un sino personal o es una prueba de su incapacidad para organizar convenientemente el Estado?”

Hubo un tiempo en que los Reyes eran, por encima de todo, los Jueces Supremos del Reino y, ante todo, los defensores de los pobres frente a nobles y poderosos. Muerto Balduino I, Rey de Bélgica, ya no queda Rey alguno en Europa que tenga un mínimo de bagaje ético que le respalde. Digámoslo claramente: Don Juan Carlos I, llamado “Su Católica Majestad” no ha refrendado su Trono del ejemplo ético y moral que hubiera debido acompañarle como católico primero y como Rey después. En estos tiempos de partitocracia plutocrática (creo que a esto lo llaman “democracia”), de Monarquías vaciadas de sentido y significado, lo único que puede dar sentido y significado a la Monarquía es, precisamente, el ejemplo moral y la solidez ética.
Desde hace varios siglos se sigue un ataque orquestado contra el Altar y el Trono. El Altar –poder espiritual, alma-, el Sacrificio incruento de Cristo en la Santa Misa, ha caído con la degradación litúrgica acarreada por el Vaticano II. El Trono, cuerpo y poder temporal, no informado por el alma ha caído en el naturalismo más burdo. Naturalismo que lo precipita en la corrupción inherente a todo lo que es simplemente humano y carente de lo sobrenatural. Lo que hoy nos queda, una Misa degradada y contaminada (válida en ocasiones, eso sí), y un Rey (todavía Rey, eso sí) sin respaldo ético son meramente imágenes invertidas, del Altar y del Trono.
Me produce una grandísima tristeza ver la caída de la Monarquía en España. Grandísima. Desearía con todo mi corazón que el Príncipe Don Felipe pudiera verse inspirado en reyes santos, como San Luis de Francia, San Fernando de León y Castilla, San Eduardo de Inglaterra, San Enrique de Alemania, o San Esteban de Hungría y la todavía no canonizada Isabel la Católica. Particularmente en reyes y reinas de nuestro entorno, como Fernando III o las Isabeles de Castilla y Portugal, deberían buscar el ejemplo y la inspiración. Si Don Felipe renunciase a mucho de lo que él, y Doña Letizia, han hecho … porque pueden, porque deben, porque mientras hay vida hay esperanza, podrían aglutinar lo mejor de España y dirigirnos y llevarnos hacia una vida virtuosa de la que ellos debieran ser los máximos adalides. Es aquí, en la vida virtuosa, donde está la felicidad de los ciudadanos del Reino, no en otra cosa. De esta manera neutralizarían la maldición que parece existir sobre la Casa de los Borbones y atraerían sobre sí unas Gracias y unas bendiciones celestiales que las palabras humanas apenas acertarían a explicar y aún muy burdamente.
¿Qué ha acontecido a Don Felipe, cuyos últimos años no han sido nada ejemplares? ¿Qué ha pasado a nuestro Príncipe, quien de adolescente era capaz de parar un domingo las vacaciones de invierno de la Casa Real para asistir a Misa? ¿Qué demonios se operó en él durante su estancia en Norteamérica? Estoy absolutamente seguro que si Don Felipe se conquistase ética y moralmente, y Doña Letizia le siguiera en esto, acabaría por reconquistar la confianza del pueblo español. Porque el Tradicionalismo político español, sabedor de la flaqueza humana, siempre ha declarado lo obvio: que la legitimidad de ejercicio está por encima de la legitimidad dinástica. Y si la legitimidad de ejercicio deja de existir …
Que reflexionen también en la Casa Real portuguesa, tan dado Don Duarte y su entorno a contemporizar con los poderes de este mundo, a hacer gala de un escandaloso respeto humano y a postergar y olvidar la Tradición política y religiosa del país hermano.
Dios acaba por destrozar aquellas Casas Reales que no cumplen con su cometido. La historia así lo prueba y lo seguirá probando. Torres muy altas ya cayeron y otras, como la Monarquía inglesa, tienen ya sus días contados. El oficio de Rey es un alto llamado para servir a la Patria y a sus súbditos, no para servirse de ellos. El primer deber que tienen los Reyes es cumplir con el Decálogo y ayudar a hacerlo cumplir, siquiera sea sólo con el ejemplo. Insisto: en estos tiempos de Monarquías vaciadas de significado sólo el ejemplo ético y moral puede otorgarles de nuevo el significado que jamás debieron perder.
El padre de la mentira, Satanás, sólo puede invertir lo que es de Dios. Un Trono invertido ya no es de Dios, sino del Príncipe de este mundo. Y el Príncipe de este mundo no tolera a ningún otro príncipe ni Rey. Tolera sólo a su mal remedo de hijo unigénito, el Anticristo. Pero éste, seguro, es republicano.
Y en el Infierno (imagen invertida del Cielo), que se puede empezar a vivir en esta tierra, no hay Monarquía: sólo tiranía (imagen invertida de la Monarquía). Porque al Trono y al Altar le une lo mismo: el sacrificio. El sacrificio por la Patria –que comienza por lo personal- y el Sacrificio incruento de Dios. Lo demás, ya digo, son imágenes invertidas. Es decir, satánicas.

Rafael Castela Santos

quarta-feira, setembro 26, 2007

Nos trilhos do Padre Julio Meinvielle


Do blogue do Corcunda:

A Doutrina Católica não acredita que as esferas política e moral existam de forma separada, que a política possa fazer algo que não seja impedir o Mal e promover a Justiça.

A solução para o Político remeter o Catolicismo para a esfera da crença privada foi o Modernismo de que Maritain foi o máximo expoente, que postulou a total independência da esfera política. Segundo esta perspectiva a política tem uma dimensão própria e dependente apenas da vontade dos cidadãos (…), em clara oposição com toda a Doutrina da Igreja que sempre concebeu a justiça como matéria pública e não matéria privada de expressão pública.

Nunca percebi como pode um Católico saber que a Doutrina Religiosa que o anima defende estas posições e desprezá-las em função de uma liberdade individual (autonomia) que surge com a tentativa de destruir tudo o que a Igreja significa, nem sequer percebi como é que se pode aceitar que estas posições “modernistas” se tornem maioritárias, mesmo quando em total contradição com a Igreja. Ao contrário do que muitos pensam, a Tradição faz parte da Revelação e não é substituível por um conjunto de apreciações de pensadores modernos que contradizem essa linha. Isso simplesmente não é Catolicismo.

Nem o liberalismo, nem o modernismo-católico, são soluções para o que quer que seja. Se um modernista-católico aceita a injustiça do político, simplemente porque deixámos de ter uma sociedade de cristãos, só posso dizer que esse é um pensamento frustrado, porque nada pode criar. Quando esta posição se cola ao pensamento liberal e à sua apologia de que a educação para o satanismo, para o hedonismo, para o homicídio, é uma questão privada ou de defesa do interesse estatal, é evidente o factor que predomina nesse pensamento, em clara oposição a dois milénios de história. O totalitarismo liberal é tão mau como os outros...

Fraternidade de Cristo Sacerdote e de Santa Maria Rainha


Na nova dinâmica conquistada pela tradição católica, de que se falou no artigo anterior, a nós portugueses, deve merecer particular atenção o aparecimento de um novo instituto religioso tradicional - a Fraternidade de Cristo Sacerdote e de Santa Maria Rainha - sedeado em Pontevedra, Galiza, Espanha, cujos objectivos são explicados pelo próprio fundador nesta entrevista que concedeu aos nossos amigos do blogue "Creer en México".

Eis aqui uma boa oportunidade de os católicos tradicionais do Norte de Portugal, em especial das zonas do Porto, Braga (que aconteceu ao rito bracarense?) e Viana do Castelo, poderem assistir com alguma periodicidade à celebração do Santo Sacrifício da Missa segundo o rito latino-gregoriano, tridentino ou de São Pio V, e desta maneira furarem o bloqueio que o episcopado português impiamente deseja continuar a impor à Missa tradicional.

De facto, é tristíssimo que Portugal, país de tão arraigadas tradições católicas, por força dos seus maus bispos, se esteja a transformar numa "aldeia de Astérix" do modernismo. Mas o triunfo da Missa de sempre há-de chegar também a terras lusitanas: não só pelo apostolado dedicado da Fraternidade Sacerdotal de São Pio X entre nós, mas sobretudo de Fátima e por Fátima!

A nova dinâmica da Missa de sempre


De Madrid a Chicago, de Santiago do Chile (foto) a Londres, de Viena a Saint Louis, do Loreto a Nova Iorque, um pouco por todo o mundo, o Motu Proprio "Summorum Pontificum" já começou a produzir excelentes frutos, dando à Missa Tradicional um relevo e dinamismo como a mesma não possuía há quarenta anos, e isto mau-grado o desesperado esforço desenvolvido pelos muitos hereges modernistas ainda existentes ao nível episcopal, os quais tudo têm feito para perturbar a normal vigência do mesmo Motu Proprio. Na verdade, ainda não compreenderam que este existe para ser aplicado, e não interpretado restritivamente…


Fotografia via El Soldado Romano.

segunda-feira, setembro 24, 2007

Estrategia contra la blasfemia


"Profanación del Santísimo Sacramento en Fuensalida (Toledo). Exposiciones blasfemas en Madrid, Castellón e Ibiza -éste último caso en un templo desconsagrado, propiedad de la Iglesia- usufructuado por el Ayuntamiento. O sea, para fastidiar. Ningún político, ni socialista ni popular, ha elevado la voz contra ninguno de estos desafueros, salvo la alcaldesa de Ibiza, pero para renegar de la infame censura artística que algunos pretenden. (¿Cómo van a hacerlo los del PP, si la exposición de Madrid ha sido acogida en un centro municipal de Cultura, del alcalde pepero Ruiz-Gallardón?). Precisamente, mientras el mismo alcalde, junto al socialista Felipe González, participaba en un acto de homenaje a ese gran tolerante que fue Jesús Polanco, la televisión de la Cuatro, se anuncia por todo Madrid con una vulgar parodia de la Última Cena, con el salutífero objetivo de promocionar la última estupidez telebasuril del grupo Polanco.
En el entretanto, al otro lado del Atlántico, la histórica catedral de Buenos Aires volvía a ser atacada con panfletos insultantes por gentes tan tolerantes como los gays y las feministas, mientras los medios informativos ocultaban “piadosamente” la escena.
Parece claro: la última batalla por los derechos, la libertad y la dignidad del hombre no será ni la vida, cimiento de otros muchos derechos, ni la familia, el refugio contra la opresión modernista, ni la educación, que no deja de ser una consecuencia del derecho de familia. No, la gran batalla que se avecina será la de la libertad religiosa. El Enemigo no va ahora a por la Iglesia, va a por Dios, por lo que orienta sus baterías contra la forma consagrada, contra la Eucaristía.
Con total impunidad, porque el blasfemo sabe que el cristiano no puede responder a la injuria con la injuria ni a la violencia con violencia. Por eso la blasfemia es tan cobarde. Pero provoca un dolor intenso y no conlleva riesgo alguno. Por eso, los corazones audaces, creyentes o no, desprecian la blasfemia, como lamentable práctica de progres sin agallas.
En España, el obispo Cañizares habla, directamente, de un intento de “eliminar” a la Iglesia. Un hombre pequeño puede precisar a un hombre grande, así que permítame mi admirado prelado matizar: no creo que el objetivo actual sea eliminar a la Iglesia sino a Dios: no es anticlericalismo, es pura Cristofobia. Por eso, los ataques más canallas se centran en la Eucaristía.
Y resultaría cómico, si no fuera trágico, porque, si resulta imposible eliminar a la Iglesia, a Dios no digamos.
En el entretanto, parafraseando al fervoroso Felipe González cuando afirmaba aquello de “¿Crisis en Europa? Más Europa”, la respuesta a la blasfemia es: “¿Ataques a la Eucaristía? Más amor a la Eucaristía, más sacar al Santísimo del Sagrario y exponerlo en la Custodia, más confesores a todas horas, más misas a todas horas, aunque los curas tengan que oficiar muchas veces al día”.
Por cierto, la iglesia madrileña de San Pascual Bailón se quedó pequeña para recibir a los fieles que siguieron el llamamiento de este monasterio de clarisas, ubicadas al lado de La Cibeles en Madrid, sobre una Noche en Blanco de adoración al Santísimo, el pasado sábado 22. Toda una alternativa a la Noche en Blanco del alcalde Gallardón, el que financia exposiciones blasfemas."

Eulogio López

(El artículo original se puede encontrar aquí)

(RCS)

sexta-feira, setembro 21, 2007

Um documento ultrajante


A carta que o Cardeal-Patriarca de Lisboa, Dom José Policarpo, escreveu aos sacerdotes que exercem o seu ministério no Patriarcado de Lisboa é um documento ultrajante, prodígio de perfídia e cinismo, e monumento de farisaísmo heresiarca.

Saído do punho de um modernista radical impenitente e totalmente dominado pela hermenêutica da ruptura antitradicional inerente ao espírito do V2, confirma os piores receios que atempadamente aqui expusemos no artigo intitulado Os Bispos Portugueses e o Motu Proprio "Summorum Pontificum": impossibilitado de ignorar a vontade do Papa Bento XVI, ao invés do que sucedeu com a do Papa João Paulo II e o "Ecclesia Dei", o Patriarca de Lisboa tenta porém interpretá-la tão restritivamente quanto possível, com o desiderato final prático de continuar a boicotar o direito legítimo dos sacerdotes católicos de oficiarem sem restrições o Santo Sacrifício da Missa segundo o rito tradicional latino-gregoriano, e o dos fiéis de a este assistirem sem impedimentos.

Ademais de subverter genericamente toda intenção papal que presidiu à promulgação do "Summorum Pontificum", suscitam particulares interrogações as pretensões de Dom José Policarpo de limitar ao máximo a admissão de fiéis às Missas privadas, de apurar factualmente os motivos que levam estes a preferir e a pedir o rito tradicional, e de impedir a celebração da Missa Dominical de acordo com o rito tradicional, as quais se têm de reputar como notoriamente abusivas e sem qualquer apoio na letra e espírito do Motu Proprio de Sua Santidade.

Na verdade, o Papa convida vivamente os bispos a satisfazerem os desejos dos fiéis nesta matéria - cfr. artigo 7º do "Motu Proprio" - , reconhecendo de forma expressa na carta que escreveu àqueles primeiros o seguinte:

" (…) [podia-se] supor que o pedido do uso do Missal de 1962 se limitasse à geração mais idosa que tinha crescido com ele, mas entretanto vê-se claramente que também pessoas jovens descobrem esta forma litúrgica, sentem-se atraídas por ela e nela encontram uma forma, que lhes resulta particularmente apropriada, de encontro com o Mistério da Santíssima Eucaristia."

Assim, das duas uma: ou Dom José Policarpo não sabe interpretar um texto que também o tem por destinatário, o que é pouco provável; ou, então, está em flagrante e deliberada desobediência a Bento XVI, o que já se nos afigura muito plausível, e em perfeita consonância com a sua prática modernista. Por isto, é inadmissível que o Patriarca de Lisboa ouse falar no pseudo-cisma de Monsenhor Lefebvre, insistindo com má fé num lugar comum repetidas vezes desmentido por Roma, sem primeiro auto-examinar os frutos do seu próprio comportamento. É caso para dizer, com São Mateus (Mt. 7, 3-5): "Por que reparas no argueiro que está na vista do teu irmão, e não vês a trave que está na tua vista? Como ousas dizer ao teu irmão: "Deixa-me tirar o argueiro da tua vista", tendo tu uma trave na tua? Hipócrita, tira primeiro a trave da tua vista e, então, verás melhor para tirar o argueiro da vista do teu irmão".

São múltiplas as questões que a infame carta de Dom José Policarpo levanta, as quais os católicos do Patriarcado de Lisboa - se acaso vierem a ser efectivamente lesados nos seus legítimos direitos assegurados pela Bula "Quo Primum", de São Pio V e reconfirmados pelo "Summorum Pontificum", de Bento XVI - não deverão hesitar em pôr à consideração e julgamento da Comissão Pontifícia Ecclesia Dei, pois a esta incumbe zelar pelo bom cumprimento das disposições do "Motu Proprio" - cfr. o seu artigo 12º.

De facto, já não estamos nos anos 70, na altura do calamitoso pontificado de Paulo VI, quando se encontravam em Roma personagens sinistras como Bugnini, Villot, Casarolli e outras, época durante a qual os hereges modernistas tiveram praticamente rédea livre para implodir a Santa Igreja Católica. De uma vez por todas, esse tempo acabou!

Sobre o tema, recomendamos também a leitura do que escreveram os nossos amigos do Vetus Ordo (um excelente blogue católico tradicional português) e da Gazeta da Restauração.

segunda-feira, setembro 17, 2007

Abusos litúrgicos e São Tomás de Aquino


No passado dia 8 de Setembro, centenário da publicação da grande encíclica "Pascendi Dominici Gregis", de São Pio X, por um feliz acaso - porque efectivamente de um feliz acaso se tratou -, por volta das quatro horas e meia da tarde, tive a oportunidade de me encontrar a rezar por uns breves momentos na Capelinha das Aparições, no Santuário de Fátima.

Apercebi-me de que se preparava a celebração de uma Missa - de rito paulino, como é óbvio… -, com a numerosa participação de membros de um grupo juvenil cujo nome não consegui fixar, embora me recorde que nos pólos uniformizados que vestiam alguns deles tivessem nas costas uma face estilizada de Cristo, a qual de uma maneira pouco inocente recordava a do bandido e assassino comunista Ernesto "Che" Guevara, enquanto outros tomavam posição no coro da Capelinha guarnecidos de um vasto número de guitarras, pandeiretas e até um tambor!

De imediato, compreendi que estava à beira de principiar mais uma manifestação dos abusos e excessos típicos da nova liturgia modernista aberta ao homem e mundo, pelo que rapidamente me afastei do local, o mesmíssimo onde em Agosto de 2005 os peregrinos da Fraternidade Sacerdotal de São Pio X foram perturbados e enxovalhados tão-só por nele terem pretendido rezar da forma que a Igreja sempre rezou, o que diz bem das prioridades de quem sobre o dito tem autoridade directa.

Claro que não censuro os jovens que participam nestas manifestações - vítimas das circunstâncias da pobre época que lhes calhou viver, as quais nunca os deixaram conhecer o verdadeiro Catolicismo - e ainda menos julgo as suas intenções subjectivas, tarefa que incumbe exclusivamente a Deus; mas objectivamente não posso deixar de criticar a Reitoria do Santuário de Fátima, que, com soberbo desprezo por todas as determinações que Roma tem vindo a emanar sobre matéria litúrgica, permite que este tipo de tristes eventos continue a ocorrer.

Ora, tendo dedicado parte do tempo das minhas últimas férias à leitura da "Suma Teológica", de São Tomás de Aquino (a II Secção da II Parte - Questões 57 - 122, correspondente ao volume VI publicado pelas Edições Loyola, de São Paulo), o acontecimento que acima relato não pôde deixar de me trazer à memória os ensinamentos do Doutor Angélico acerca do uso do canto e música no louvor a Deus, e também sobre a hipótese de no culto do Deus verdadeiro poder haver algo de pernicioso, isto a propósito do "novus ordo" e seus abusos.

Assim, transcrevo de tal obra, da questão 91, artigo 2, a resposta que São Tomás dá à 4ª objecção:

(…) deve-se dizer como ensina Aristóteles: "Para ensinar não se deve usar flautas nem instrumentos semelhantes, como a cítara e outros, mas tudo que possa contribuir para os ouvintes serem bons", até porque esses instrumentos musicais movem mais a alma para o deleite do que para a formação da boa disposição interior. No Antigo Testamento, usavam-se esses instrumentos, quer porque o povo era mais grosseiro e carnal, e por isso deviam ser estimulados por tais instrumentos, como também pelas promessas terrenas; quer porque esses instrumentos materiais eram figurativos.

De seguida, cito a resposta emitida na questão 93, artigo 1:

Agostinho também escreveu que a mais perniciosa das mentiras é a dita contra a religião cristã. Consiste a mentira em contradizer com sinais externos a verdade. Assim como se pode significar algo mediante as palavras, pode-se também, mediante acções. Foi acima estabelecido que o culto religioso consiste externamente em acções significativas. Poderá, pois, o culto externamente manifestado, quando propõe alguma mentira, ser pernicioso.

(…) deve-se dizer que sendo Deus a verdade, somente invocam Deus os que lhe prestam um culto autêntico em espírito e verdade: um culto que contenha falsidade não será invocação salvífica de Deus.

Enfim, extraio da resposta proferida na questão 94, artigo 2:

Sendo o culto exterior sinal do interior, assim como é pernicioso uma mentira quando se afirma em palavras o contrário da fé que nutre na alma, também é perniciosa a falsidade quando no culto exterior se manifesta a alguém o contrário do que lhe vai no coração.

De facto, como é recomendável a leitura de São Tomás de Aquino: poderoso antídoto contra todas as falácias dos modernistas, e verdadeiro deleite para o espírito, o que não se ganharia na actualidade se todos os católicos com possibilidades para tal o lessem regularmente!

segunda-feira, setembro 10, 2007

A lei do número e a defesa da tradição


O nosso amigo da "Gazeta da Restauração" mostra-se desolado pelo facto de a sua iniciativa "Tradicionalistas em Portugal" estar a correr mal, dado haver obtido até ao momento apenas vinte e uma respostas positivas.

Pessoalmente, não encararia com tal negativismo esse resultado: sem prejuízo de reconhecer que a ignorância religiosa é extrema em Portugal, estribando-se a fé da maior parte dos católicos portugueses exclusivamente numa piedade natural sem qualquer aprofundamento em termos doutrinários (passando, assim, a muitos desapercebida a importante questão dos ritos e da "lex orandi, lex credendi"), e também de saber que a iniciativa foi publicitada num meio - os blogues - acessível apenas a uma minoria activa, que antes de ser activa é minoria, a realidade é que a defesa da tradição católica nunca foi papel desempenhado por maiorias.

Efectivamente, um dos maiores gozos que a tradição me dá é o total desprezo que a mesma nutre pela lei do número e pelo reino da quantidade, ou seja, pela mentalidade democrática contemporânea que supõe ser a verdade definida pela vontade de cinquenta por cento mais um, e não pela adequação da inteligência à revelação, à consciência e à realidade.

Não fora assim, e como compreender que apenas dois bispos do episcopado do mundo então cristianizado - Santo Atanásio e Santo Hilário de Poitiers - se tenham oposto com determinação à heresia ariana que negava a natureza divina de Cristo, em matéria na qual até o próprio Papa - Libério - tergiversou? Ou que de todos os bispos ingleses, tão-só São João Fisher haja contrariado os erros de Henrique VIII? Ou ainda que somente a intervenção providencial de outros dois bispos - Monsenhor Marcel Lefebvre e Dom António de Castro Mayer - tenha impedido que, na segunda metade do século XX, os hereges modernistas e progressistas destruíssem a doutrina tradicional católica e a pedra angular que a corporiza em toda a plenitude - a Santa Missa de rito latino-gregoriano?

Não, vinte e uma pessoas interessadas na Santa Missa parece-me um número muito bom, e que se torna tanto melhor sabendo que alguns sacerdotes católicos portugueses já se começam a acercar da Fraternidade Sacerdotal de São Pio X, manifestando o desejo de aprenderem a celebrar segundo o rito tradicional.

Por esta razão, estou em condições de informar que a mesma Fraternidade Sacerdotal de São Pio X, a exemplo do que já sucedeu em outros países europeus, vai iniciar nos próximos dias a distribuição de um DVD, com narração em língua portuguesa - ver fotografia a cima -, a cada um e todos os sacerdotes nacionais, onde se ensina a oficiar em conformidade com o rito latino-gregoriano, tridentino ou de São Pio V.

Desejo para esta iniciativa o máximo sucesso, e que a mesma possa contribuir para a efectiva implantação a curto-prazo no nosso País, do Motu Proprio "Summorum Pontificum", de Sua Santidade o Papa Bento XVI.

domingo, setembro 09, 2007

Cem anos de "Pascendi Dominici Gregis"


Há exactamente cem anos, no dia 8 de Setembro de 1907, São Pio X publicava a magistral encíclica "Pascendi Dominici Gregis", através da qual denunciava e condenava solenemente a heresia modernista, bem como os métodos utilizados pelos propagadores da mesma.

Tal heresia, mau-grado os avisos proféticos daquele Santo Papa, conduziria a Igreja ao longo do século XX, e muito especialmente após o Concílio V2, para o estado de caos e semi-destruição que nela presentemente persiste, pese embora o esforço desenvolvido pelo Pontífice actualmente reinante, Bento XVI, para inverter tal estado de coisas.

Ora, num triste tempo em que os cargos de responsabilidade na Igreja, muito em especial ao nível episcopal, continuam a ser ocupados por modernistas, ou seja, como São Pio X lhes chamava, por inimigos internos do Catolicismo, os quais não hesitam em lutar com tenacidade infernal contra toda e qualquer tentativa de restauração católica, nada mais oportuno do que conhecer o retrato que deles e das suas práticas é feito em tal encíclica pelo Papa que tinha por mote "Tudo instaurar em Cristo", encíclica de que aqui se deixa o trecho inicial:

A missão, que nos foi divinamente confiada, de apascentar o rebanho do Senhor, entre os principais deveres impostos por Cristo, conta o de guardar com todo o desvelo o depósito da fé transmitida aos Santos, repudiando as profanas novidades de palavras e as oposições de uma ciência enganadora. E, na verdade, esta providência do Supremo Pastor foi em todo o tempo necessária à Igreja Católica; porquanto, devido ao inimigo do género humano nunca faltaram homens de perverso dizer (At 20,30), vaníloquos e sedutores (Tit 1,10), que caídos eles em erro arrastam os mais ao erro (2 Tim 3,13). Contudo, há mister confessar que nestes últimos tempos cresceu de sobremaneira o número dos inimigos da Cruz de Cristo, os quais, com artifícios de todo ardilosos, se esforçam por baldar a virtude vivificante da Igreja e solapar pelos alicerces, se dado lhes fosse, o mesmo reino de Jesus Cristo. Por isto já não Nos é lícito calar para não parecer faltarmos ao Nosso santíssimo dever, e para que se Nos não acuse de descuido de nossa obrigação, a benignidade de que, na esperança de melhores disposições, até agora usamos.

E o que exige que sem demora falemos, é antes de tudo que os fautores do erro já não devem ser procurados entre inimigos declarados; mas, o que é muito para sentir e recear, se ocultam no próprio seio da Igreja, tornando-se destarte tanto mais nocivos quanto menos percebidos.

Aludimos, Veneráveis Irmãos, a muitos membros do laicato católico e também, coisa ainda mais para lastimar, a não poucos do clero que, fingindo amor à Igreja e sem nenhum sólido conhecimento de filosofia e teologia, mas, embebidos antes das teorias envenenadas dos inimigos da Igreja, blasonam, postergando todo o comedimento, de reformadores da mesma Igreja; e cerrando ousadamente fileiras se atiram sobre tudo o que há de mais santo na obra de Cristo, sem pouparem sequer a mesma pessoa do divino Redentor que, com audácia sacrílega, rebaixam à craveira de um puro e simples homem.

Pasmem, embora homens de tal casta, que Nós os ponhamos no número dos inimigos da Igreja; não poderá porém, pasmar com razão quem quer que, postas de lado as intenções de que só Deus é juiz, se aplique a examinar as doutrinas e o modo de falar e de agir de que lançam eles mão. Não se afastará, portanto, da verdade quem os tiver como os mais perigosos inimigos da Igreja. Estes, em verdade, como dissemos, não já fora, mas dentro da Igreja, tramam seus perniciosos conselhos; e por isto, é por assim dizer nas próprias veias e entranhas dela que se acha o perigo, tanto mais ruinoso quanto mais intimamente eles a conhecem. Além de que, não sobre as ramagens e os brotos, mas sobre as mesmas raízes que são a Fé e suas fibras mais vitais, é que meneiam eles o machado.

Batida pois esta raiz da imortalidade, continuam a derramar o vírus por toda a árvore, de sorte que coisa alguma poupam da verdade católica, nenhuma verdade há que não intentem contaminar. E ainda vão mais longe; pois pondo em obra o sem número de seus maléficos ardis, não há quem os vença em manhas e astúcias: porquanto, fazem promiscuamente o papel ora de racionalistas, ora de católicos, e isto com tal dissimulação que arrastam sem dificuldade ao erro qualquer incauto; e sendo ousados como os que mais o são, não há consequências de que se amedrontem e que não aceitem com obstinação e sem escrúpulos. Acrescente-se-lhes ainda, coisa aptíssima para enganar o ânimo alheio, uma operosidade incansável, uma assídua e vigorosa aplicação a todo o ramo de estudos e, o mais das vezes, a fama de uma vida austera. Finalmente, e é isto o que faz desvanecer toda esperança de cura, pelas suas mesmas doutrinas são formadas numa escola de desprezo a toda autoridade e a todo freio; e, confiados em uma consciência falsa, persuadem-se de que é amor de verdade o que não passa de soberba e obstinação. Na verdade, por algum tempo esperamos reconduzi-los a melhores sentimentos e, para este fim, a princípio os tratamos com brandura, em seguida com severidade e, finalmente, bem a contragosto, servimo-nos de penas públicas.

Mas vós bem sabeis, Veneráveis Irmãos, como tudo foi debalde; pareceram por momento curvar a fronte, para depois reerguê-la com maior altivez. Poderíamos talvez ainda deixar isto desapercebido se tratasse somente deles; trata-se porém das garantias do nome católico.

Há, pois, mister quebrar o silêncio, que ora seria culpável, para tornar bem conhecidas à Igreja esses homens tão mal disfarçados.

E visto que os modernistas (tal é o nome com que vulgarmente e com razão são chamados) com astuciosíssimo engano costumam apresentar suas doutrinas não coordenadas e juntas como um todo, mas dispersas e como separadas umas das outras, afim de serem tidos por duvidosos e incertos, ao passo que de facto estão firmes e constantes, convém, Veneráveis Irmãos, primeiro exibirmos aqui as mesmas doutrinas em um só quadro, e mostrar-lhes o nexo com que formam entre si um só corpo, para depois indagarmos as causas dos erros e prescrevermos os remédios para debelar-lhes os efeitos perniciosos.

sábado, setembro 08, 2007

Ahora a Polonia ... ¿Cuándo le tocará al resto?

El Parlamento Europeo ha condenado a Polonia por homofobia. En varios países ya se ha condenado a la cárcel a ministros protestantes y a Sacerdotes católicos por predicar contra la homosexualidad. Incluso en Israel se ha reprimido duramente a la comunidad judía ortodoxa este verano por oponerse a la manifestación “gay” que desecró Jerusalem.
Dado que esta gente aplica el principio de la gradualidad lo lógico es esperar que uno de los próximos ataques sea uno, bastante frontal, contra la misma Iglesia.
Por muchas explicaciones ridículas que quieran soltar, las Sagradas Escrituras son clarísimas con respecto a la homosexualidad y Nuestro Señor Jesucristo fue también clarísimo al insistir que todo pecador es una persona querida y amada que debe abandonar su vida de pecado si no quiere perecer eternamente:

“Do mesmo modo também os homens, deixando o uso natural da mulher, arderam em desejos uns para com os outros, cometendo homens com homens a torpeza, e recebendo em seus corpos a paga devida ao seu desvario. Como não se preocupassem em adquirir o conhecimento de Deus, Deus entregou-os aos sentimentos depravados, e daí o seu procedimento indigno. São repletos de toda espécie de malícia, perversidade, cobiça, maldade; cheios de inveja, homicídio, contenda, engano, malignidade. São difamadores, caluniadores, inimigos de Deus, insolentes, soberbos, altivos, inventores de maldades, rebeldes contra os pais. São insensatos, desleais, sem coração, sem misericórdia. Apesar de conhecerem o justo decreto de Deus que considera dignos de morte aqueles que fazem tais coisas, não somente as praticam, como também aplaudem os que as cometem.” (Rom 1, 27-32)

Sobre la homosexualidad (que no sobre los homosexuales, a los que se invita a abandonar ese pecado que clama venganza al Cielo) también San Pablo predicaba oportuniter et importuniter.

Rafael Castela Santos

domingo, setembro 02, 2007

Un joven dominico

El otro día me encontré con un joven Dominico. Me confesó que le gusta y le atrae la Misa Tridentina, pero me decía (¡es como para rasgarse las vestiduras!) que durante toda su formación jamás estudió Latín con los Dominicos. Apenas un año de Latín durante la Secundaria y lo que él, de manera autodidacta, ha estudiado. Como me consta que A Casa de Sarto es leída en Roma voy a soltar una maldad: ¿Y por qué no permitir en el interim que se diga la Misa Tridentina en lengua vernacular? Una medida provisional, 7 años digamos, hasta que muchos de estos Sacerdotes puedan dominar el Latín. Eso sí: Misa Tridentina bien traducida, sin aberraciones tipo “pro multis” traducidas como “por todos” o cosas por el estilo.
En el caso de nuestro joven Dominico su otro gran temor era las represalias a que se vería sometido por la Comunidad y su Superior, un hombre ciertamente hostil a la Tradición. De este caso también saca uno la conclusión de que hay mucho individuo tóxico por ahí (sí, también hay Curas y Obispos tóxicos) que van a hacer todo cuanto esté en sus manos para obstaculizar la Misa Tridentina.

Rafael Castela Santos

sexta-feira, agosto 31, 2007

quarta-feira, agosto 29, 2007

Metapolítica y metarreflexión sobre el Motu Proprio

En el post anterior de A Casa de Sarto traíamos a colación las dulces palabras del Santo Padre, encomendándonos a vivir ese ethos, ese espíritu, cristiano que

“se expressa com a bondade do coração, com a humildade, a mansidão e a misericórdia, o amor pela justiça e a verdade, o empenho sincero e honesto pela paz e a reconciliação”

Pero, como nos recuerda el Papa, que nadie se engañe, porque ese espíritu requiere

“empenho, abnegação, mortificação do próprio egoísmo”

Y Benedicto XVI remata faena señalando el límite entre los salvados y los no-salvados: no hay sitio en el Cielo para lo que el Santo Padre denomina “agentes de iniquidad”:

“Os «agentes de iniqüidade» serão excluídos, enquanto que serão acolhidos todos que tenham realizado o bem e buscado a justiça, à custa de sacrifícios.”

Para ellos es el “fuego y condenación eternas”, la “gehenna” y el “llanto y crujir de dientes” por toda la Eternidad que ya advirtiera nuestro Señor Jesucristo. A nosotros nos queda ahora escoger entre el bien y el mal … y sellar con nuestros actos y nuestras obras nuestra elección.
Empero es muy difícil al hombre el poder cumplir con el plan sobrenatural si no es mediante la ayuda de la Gracia. Esta Gracia viene a través de los Sacramentos, en especial de la Santa Misa y la Sagrada Eucaristía, que es el Sacramento –por así decirlo- central, hacia el que todos los demás convergen. Así el Bautismo nos capacita para la Eucaristía, la Penitencia repara nuestra alma herida devolviéndole la santidad necesaria para recibir a Nuestro Señor Jesucristo, la Confirmación nos fortalece en la defensa de lo de la Eucaristía emerge, el Matrimonio trae nuevas almas que participen en la Eucaristía, el Orden Sacerdotal confiere el poder de consagrar y, por tanto, de hacer posible la Eucaristía y la Extremaunción no es más que la última Eucaristía, el viático final que nos permite cruzar esa frontera de la muerte hacia la vida eterna en las mejores condiciones posibles.
La debacle litúrgica ocasionada por el Vaticano II ha cegado no pocas de estas Gracias y no pocos de estos Sacramentos. El Sacramento consta de materia y forma, y a menudo esta última ha sido pervertida, contaminada y/o adulterada. De ahí la necesidad de una pureza litúrgica que, además, expresa una pureza doctrinal.
Por esto me pareció que la metarreflexión de Monseñor Ricardo Williamson, de auténtico calado metapolítico y apokalyptico, sobre la significación del Motu Proprio no puede ser soslayada. De hecho un servidor suscribe plenamente lo que este agudísimo Obispo de Parque Jurásico (como gusta llamarse a sí mismo) nos dejaba:

“Let me give you a controversial scenario. You do not have to believe in it, but here it is. Mankind’s present desperate situation can be compared only to that of Noah’s time, just before the Flood. Our televidiot civilization, now worldwide, can only crash. God cannot allow it to go on sleep-walking millions of souls into Hell. When it crashes, Catholics are going to be running through the streets, screaming for a priest to confess their sins. There are not going to be enough liturgically perfect priests of the S**X to go round. Therefore God is preparing a number of priests – known only to himself – outside the S**X for those dramatic days. The ‘Motu Proprio’, enabling them to pick up the true rite of the Mass at least in private, is an important step in that preparation. Let us pray with all our hearts for all such priests, and for the Pope ! Kyrie Eleison.”

Porque ésa, y no otra, puede ser la dura realidad cuando la humanidad ha hecho todo lo que puede y más para merecer un Castigo Divino de proporciones cósmicas. En esta época de escasez de vocaciones, y más todavía de Sacerdotes buenos y dignos, la Misericordia de Dios también se manifiesta de esta manera.
Sigamos rezando para que el Santo Padre pueda siquiera aliviar este Castigo implacable que ya se avecina mediante la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María colmando así el deseo expreso de Nuestra Señora. Nosotros, entretanto, permanezcamos fieles en nuestro rezo diario del Rosario y renovemos nuestras consagraciones individuales y familiares al Inmaculado Corazón de María.

Rafael Castela Santos

[Nota: el Señor Obispo hace un juego irónico de palabras del inglés al escribir “S**X” como se escribiría en dicho idioma “f***” para significar “fuck”, es decir, un tabú. De igual modo “S**X” sería la “SSPX” o “Sociedad de San Pío X”, que muchos –incluso filotradicionalistas- consideran poco menos que tabú también.]

segunda-feira, agosto 27, 2007

A verdadeira amizade com Cristo abre-nos a porta do Céu

Queridos irmãos e irmãs:

A liturgia de hoje também nos propõe uma palavra de Cristo iluminadora e ao mesmo tempo desconcertante. Durante seu último caminho para Jerusalém, alguém lhe disse: «Senhor, são poucos os que se salvam?. E Jesus respondeu: «Façam tudo para entrar pela porta estreita. Pois eu afirmo a vocês que muitos vão querer entrar, mas não poderão» (Lc 13, 23-24). O que significa esta «porta estreita»? Por que muitos não conseguirão entrar por ela? Trata-se talvez de uma passagem reservada só a alguns eleitos? De fato, este modo de raciocinar dos interlocutores de Jesus, olhando bem, é sempre atual: sempre está a tentação de interpretar a prática religiosa como fonte de privilégios ou de seguranças. Na realidade, a mensagem de Cristo vai exatamente na direção oposta: todos podem entrar na vida, mas para todos a porta é «estreita». Não há privilégios. A passagem à vida eterna está aberta a todos, mas é «estreita» porque é exigente, requer empenho, abnegação, mortificação do próprio egoísmo.
Uma vez mais, como nos domingos anteriores, o Evangelho convida-nos a considerar o futuro que nos espera e ao qual devemo-nos preparar durante nossa peregrinação terrena. A salvação, que Jesus obrou com sua morte e ressurreição, é universal. Ele é o único Redentor e convida todos ao banquete da vida imortal. Mas com uma única e igual condição: a de esforçar-se em segui-lo e imitá-lo, carregando, como Ele fez, a própria cruz e dedicando a vida ao serviço dos irmãos. Única e universal, portanto, é esta condição para entrar na vida celestial. No último dia – recorda também Jesus no Evangelho – não seremos julgados segundo supostos privilégios, mas segundo nossas obras. Os «agentes de iniqüidade» serão excluídos, enquanto que serão acolhidos todos que tenham realizado o bem e buscado a justiça, à custa de sacrifícios. Não bastará, portanto, declarar-se «amigo» de Cristo, louvando-se de falsos méritos: «comemos e bebemos contigo, e ensinaste em nossas praças» (Lc 13, 26). A verdadeira amizade com Jesus se expressa na forma de viver: se expressa com a bondade do coração, com a humildade, a mansidão e a misericórdia, o amor pela justiça e a verdade, o empenho sincero e honesto pela paz e a reconciliação. Este, poderíamos dizer, é o «documento de identidade» que nos qualifica como seus autênticos «amigos»; este é o «passaporte» que nos permitirá entrar na vida eterna.
Queridos irmãos e irmãs: se queremos também nós passar pela porta estreita, devemos empenhar-nos em ser pequenos, isto é, humildes de coração como Jesus. Como Maria, Mãe sua e nossa. Ela, em primeiro lugar, detrás do Filho, percorreu o caminho da Cruz e foi elevada à glória do Céu, como recordamos há alguns dias. O povo cristão a invoca como Ianua Caeli, Porta do Céu. Peçamos-lhe que nos guie, em nossas eleições diárias, pelo caminho que conduz à «porta do Céu».

Bento XVI

(RCS)

sábado, agosto 18, 2007

Panorama aterrador

El panorama que describen en estos días en ciertos medios de comunicación, algunos sexólogos, psicólogos y muchos de los denominados expertos en sexo y sexualidad, es realmente catastrófico; si aceptamos sus gráficas e ideas, tendríamos que concluir que ha desaparecido la castidad, la virginidad, el celibato virtuoso en nuestros jóvenes y los padres de familia tendríamos que considerarnos fracasados en la obra principal de nuestra paternidad que es la educación, la superación y la perfección de nuestros hijos.
Pero para nosotros ese espectáculo desolador es inventado y si han victimado a muchos jóvenes, desde el nivel de secundaria, no son la mayoría y sí, en cambio, existen jóvenes, hombres y mujeres, que se enfrentan a la malicia mundana que cuenta con poderes pseudo científicos y financieros para presionar mediante los medios de comunicación, con valentía que los hace caminar con la frente en alto; jóvenes que su actividad sexual queda bajo el principio bellamente expuesto de ser “puros hasta el altar y fieles hasta la muerte”.
Estos jóvenes son verdaderos héroes y hasta mártires incruentos y es a ellos a quienes nos dirigimos. Ellos son héroes, jóvenes de 18, 20 o más años de edad, que aun en medio de los pestilentes bacilos que pueden atacar sus espíritus, han sabido guardar la pureza. Las jóvenes doncellas, que aun en medio de los pantanos de la lujuria del mundo moderno que está podrido hasta el fondo, han sabido conservarse como lirios blancos y perfumados.
Son héroes ustedes, los jóvenes universitarios, estudiantes de secundaria y preparatoria, que a pesar del mal ejemplo de algunos de sus compañeros y de las heces sociales, han sabido ser, contra viento y marea, los triunfadores por medio de la pureza.
Son heroínas también las secretarias, empleadas en oficinas y despachos, que no obstante escuchar de algunas compañeras, de sus jefes bromas de doble sentido y hasta proposiciones indecorosas, y con todo, han estado dispuestas a sufrir mofas, quizás hasta la pérdida del empleo, antes de ceder en un solo punto que les daría aumento de sueldo, un nombramiento, una subida en el escalafón, pero han optado valientemente por la pureza y la virtud de la castidad.
Muchachos, muchachas, son héroes, son heroínas: ¡Dios los bendiga!

Ernesto del Castillo (diario Ocho Columnas, 13 de agosto de 2007)

(RCS)

terça-feira, agosto 14, 2007

Os deuses dos pagãos


Aproveitando o tempo de férias, consegui finalmente ver, em formato DVD, o filme "Apocalypto", realizado por Mel Gibson, que reputo de excelente trabalho, e onde o realizador espelha uma vez mais as suas firmes convicções de católico tradicional, que tanta difamação lhe têm custado por parte de supostos antidifamadores.

É impossível ao espectador atento, perante o desenrolar da acção, não recordar a pouco ecuménica mas muito católica sentença dos Salmos (95, 5) de que "os deuses dos pagãos são demónios". De facto, Gibson critica exemplarmente todo o grau de abjecção e vileza a que o paganismo (crítica extensível, de modo mediato e metafórico, ao neo-paganismo) reduz o homem, conduzindo-o no extremo a um satanismo puro manifestado na consumação de cruéis sacrifícios humanos (a que o neo-paganismo também recorre, mormente através do estímulo à prática do aborto), que não passam de uma horrível inversão do único sacrifício aprazível a Deus - a Santa Missa.

E porque o mesmo Deus não abandona a História dos homens, tal como o paganismo pré-colombiano teve o seu fim por força da intervenção do braço armado da Divina Providência encarnado na catolicidade combatente assumida pelas nações ibéricas (Portugal e Espanha) criadoras de novos mundos cristãos - homenageadas expressamente por Gibson nas cenas finais do filme -, de igual modo o neo-paganismo contemporâneo há-de inexoravelmente chegar ao seu término, pois conforme nos assevera Nosso Senhor (Mt 16, 18) as portas do Inferno não prevalecerão, e como profetiza Malaquias (1, 11), do nascente ao poente da Terra todas as nações aclamarão o seu Rei - Cristo - e praticarão o único sacrifício louvável aos olhos de Deus.

sexta-feira, agosto 10, 2007

De las Obras de Misericordia

“La palabra misericordia se deriva de compadecer la miseria ajena. Pero nadie puede ser misericordioso con otro si vive mal y no es, por tanto, misericordioso consigo mismo. Quien es malo para sí, ¿para quién será bueno?
Ningún pecado puede ser redimido con las limosnas, si se persiste en él. La indulgencia, fruto de la limosna, se concede sólo cuando se desiste de realizar obras perversas. Es verdad que las obras de misericordia tienen capacidad de purgar todos los pecados; pero sólo si quien usa de misericordia procura no pecar. Por lo demás, no hay perdón de los pecados cuando la misericordia se lleva a cabo para cometerlos después tranquilamente.
No es limosna la que se hace más por causa de gloria que de misericordia. En efecto, según sea la intención con que cada uno la hace, así acepta o no la limosna el Señor. Por eso, quien apetece alabanza en este mundo por sus buenas obras, renuncia a la esperanza y no recibirá en el futuro la gloria de premio. Más aún, cuando se alimenta al pobre por jactancia, se convierte en pecado incluso la misma obra de misericordia.
Hasta tal punto las obras de limosna borran los pecados y conducen al reino del siglo futuro que, cuando venga el Juez Celestial para el Ultimo Juicio, dirá a los que estén a su derecha: tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; era peregrino y me acogisteis; estaba desnudo y me cubristeis. Les ofrecerá el premio, diciéndoles: venid, benditos de mi Padre, recibid el reino preparado para vosotros. Pero aquellos en los que no encuentre ninguna obra de misericordia, oirán la voz del Juez Eterno, que les dice: tuve hambre y no me disteis de comer: tuve sed y no me disteis de beber. También les dirá justamente: apartaos de mí, malditos, al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles (Mt 25, 31-35).
Quien no practica la misericordia en este mundo, no recogerá el fruto de la piedad en el otro, como enseña el ejemplo del rico condenado a las llamas, que se vio obligado a pedir socorro en el infierno porque lo negó a su vez en este mundo. Cuando estaba entre las llamas, pidió una gota de agua a quien había negado una miga de pan. ¡Tarde abrió los ojos el rico! Lo hizo cuando vio gozoso al pobre Lázaro, a quien había rehusado ver cuando yacía a la puerta de su casa (cfr. Lc 16, 19-31).
Pero no sólo usa de misericordia quien practica la liberalidad con el que tiene hambre o sed, o con el desnudo, o quien socorre en algo a cualquier necesitado, sino también quien ama a sus enemigos, quien tiene afectos de compasión y consuelo hacia quienes lloran, quien proporciona consejo en cualquier necesidad. Todos éstos hacen, sin duda alguna, verdadera limosna. La limosna de doctrina no es sólo buena, sino mejor que la misericordia material.
Es necesario compadecer de todo corazón al que pide, aun no estando necesitado, aunque se finja indigente, aunque utilice, quizá, la apariencia de una falsa indigencia. El que da con sencillez no pierde por eso el fruto de la misericordia.
Si uno es pobre y no tiene nada que dar al necesitado, no puede poner el pretexto de su indigencia. Según el precepto del Salvador, se nos manda ofrecer al pobre un vaso de agua fría. Si no tenemos otra cosa, y damos lo que tenemos bondadosamente, no perderemos el premio. Por lo demás, si son mayores nuestras posibilidades y dispensamos con escasez este don, simulando pobreza, no engañamos al necesitado, sino a Dios, a quien no podemos esconder nuestra conciencia.
Hay dos clases de limosnas: una corporal, dar al necesitado todo lo que puedas; otra espiritual, perdonar a quien te hubiera agraviado. La primera se debe practicar con los indigentes; la segunda, con los malos. Por tanto, siempre podrás comunicar algo, si no dinero, al menos perdón. Pero no se debe ofrecer la limosna a regañadientes, no sea que, por ir acompañada de tristeza, perdamos el premio de lo que distribuimos. Nuestra dádiva es perfecta cuando la ofrecemos con espíritu de alegría. De aquí que diga también el Apóstol: Dios ama al que da con alegría (2 Cor 9, 7). Es de temer que el pobre reciba lo que le ofrecemos con tedio, o que, despreciándola totalmente, se aparte afligido y triste.
Dar limosna de lo robado a otros no es oficio de misericordia, sino que es un pecado; por eso dice Salomón: quien ofrece sacrificio del producto del robo a los pobres es como si alguien degollara al hijo en la presencia de su padre (Sir [Vg] 34, 24). Pues quien se apodera injustamente de lo ajeno, nunca lo reparte justamente, ni hace bien a uno lo que se arrebata injustamente a otro.
Gran pecado es dar los bienes de los pobres a los ricos, y a costa de los necesitados alcanzar el favor de los poderosos; es como quitar el agua a la tierra árida y seca, para regar a los ríos, que no lo necesitan.”

San Isidoro (Libros de las Sentencias, 3, 60)

(RCS)

quarta-feira, agosto 08, 2007

Tóxicos

Empieza a haber una marabunta de sujetos tóxicos cuyo único empeño, empero, es el de dificultar, obstaculizar y –sobre todo- impedir la Misa Tridentina.
De entre ellos voy a citar aquí un individuo tóxico de la Conferencia Episcopal española , que visto que la Tradición está vivísima, con montones de familias jóvenes y numerosas, con más vocaciones que la gran mayoría de los decrépitos Seminarios diocesanos y demás, pretende ahora un ejercicio de síntesis hegeliana que él resume en “mejorar” el Novus Ordo para “evitar la tentación de la Misa Tridentina” (sic!). Tentación, o sea, llamada al pecado: todo lo que la Iglesia ha hecho durante siglos es caer en la tentación de la Misa Tridentina, pecado mortal donde los haya. ¿Verdad?
En las Españas argentinas hay otro tóxico, un tal Delgado, que amenaza de palabra y obra al deseo y la orden del Santo Padre expresados en el Motu Proprio Summorum Pontificum. Luego todos estos (por epíteto tóxicos) que nos odian por defender la Misa Tridentina tendrán la desfachatez de decir que somos “cismáticos”, otras veces “herejes”, generalmente que “estamos fuera de la Iglesia”. Pero ellos, que cuando les conviene se sitúan de hoz y coz fuera de la Iglesia, ellos no: ellos no son ni cismáticos (aunque se pasen al Santo Padre por la entrepierna), ni herejes (aunque nieguen Dogmas como la Transubstanciación o la Divinidad de Cristo) ni están fuera de la Iglesia (aunque no estén en comunión con Ella).
En el caso de estos dos tóxicos hispanos ambos tienen en común el tener importantes cargos dedicados a la Liturgia. Tener un pirómano de bombero tiene menos peligro que el de dichos tóxicos a ambos lados del Atlántico. Porque el españolito y el argentinito de marras a fe que son tóxicos.
Algún bloguero (lean todas sus entradas del mes de Julio) con sotana se ha dedicado a recopilar tóxicos del mundo anglosajón de quienes Athanasius Contra Mundum ha hecho un destilado . ¡Señores, la colección de tóxicos es larga y variopinta!
El contrapunto a estos tóxicos nos lo da Monseñor Cipriani, Cardenal Primado de las Españas peruanas. ¡Dios le bendiga y le premie por su valentía!
Frente a una Iglesia envejecida, con menos Sacerdotes que nunca y con una edad media que ya frisa los setenta años, el contrapunto es un hecho ya comentado en Roma: la Hermandad de San Pío X es la Orden de toda la Iglesia Católica con una edad media más baja entre sus Sacerdotes. Otros bastiones tradicionalistas, como la Hermandad de San Pedro, por ejemplo, andan en torno a parámetros similares. Las vocaciones de los Conventos y Monasterios tradicionalistas siguen fluyendo.
La Tradición es purificadora. Por el contrario, el modernismo vuelve tóxica a la caterva modernista; más aún de lo que ya lo es de por sí.
Una germanía de tóxicos decrépitos: eso es lo que son los enemigos de la Misa Tridentina.

Rafael Castela Santos

sábado, agosto 04, 2007

Leituras em tempo de "Summorum Pontificum" - 4


As reflexões de um brilhante Doutor da Igreja, Santo Afonso Maria do Ligório, de muita devoção desta "Casa de Sarto", sobre a mais sublime realidade existente à face do nosso mundo terreno: o Santo Sacrifício da Missa.

Leituras em tempo de "Summorum Pontificum" - 3


Uma "Instrução" que seria de leitura bastante proveitosa para todos os membros da Conferência Episcopal Portuguesa, e muito especialmente à dupla "Azevedo & Cleto".