El otro día me encontré con un joven Dominico. Me confesó que le gusta y le atrae la Misa Tridentina, pero me decía (¡es como para rasgarse las vestiduras!) que durante toda su formación jamás estudió Latín con los Dominicos. Apenas un año de Latín durante la Secundaria y lo que él, de manera autodidacta, ha estudiado. Como me consta que A Casa de Sarto es leída en Roma voy a soltar una maldad: ¿Y por qué no permitir en el interim que se diga la Misa Tridentina en lengua vernacular? Una medida provisional, 7 años digamos, hasta que muchos de estos Sacerdotes puedan dominar el Latín. Eso sí: Misa Tridentina bien traducida, sin aberraciones tipo “pro multis” traducidas como “por todos” o cosas por el estilo.
En el caso de nuestro joven Dominico su otro gran temor era las represalias a que se vería sometido por la Comunidad y su Superior, un hombre ciertamente hostil a la Tradición. De este caso también saca uno la conclusión de que hay mucho individuo tóxico por ahí (sí, también hay Curas y Obispos tóxicos) que van a hacer todo cuanto esté en sus manos para obstaculizar la Misa Tridentina.
Rafael Castela Santos
domingo, setembro 02, 2007
sexta-feira, agosto 31, 2007
Aberraciones jesuíticas
Resulta que el ESADE, institución de la Compañía de Jesús en Cataluña, acoge y da cabida a una reunión de empresarios homosexuales.
¿Precisa esta noticia de algún comentario? Creo que no.
¡Quién os ha visto y quién os ve, “hijos” de San Ignacio!
Rafael Castela Santos
¿Precisa esta noticia de algún comentario? Creo que no.
¡Quién os ha visto y quién os ve, “hijos” de San Ignacio!
Rafael Castela Santos
Publicada por
Rafael Castela Santos
à(s)
sexta-feira, agosto 31, 2007
0
comentários
Hiperligações para esta mensagem
quarta-feira, agosto 29, 2007
Metapolítica y metarreflexión sobre el Motu Proprio
En el post anterior de A Casa de Sarto traíamos a colación las dulces palabras del Santo Padre, encomendándonos a vivir ese ethos, ese espíritu, cristiano que
“se expressa com a bondade do coração, com a humildade, a mansidão e a misericórdia, o amor pela justiça e a verdade, o empenho sincero e honesto pela paz e a reconciliação”
Pero, como nos recuerda el Papa, que nadie se engañe, porque ese espíritu requiere
“empenho, abnegação, mortificação do próprio egoísmo”
Y Benedicto XVI remata faena señalando el límite entre los salvados y los no-salvados: no hay sitio en el Cielo para lo que el Santo Padre denomina “agentes de iniquidad”:
“Os «agentes de iniqüidade» serão excluídos, enquanto que serão acolhidos todos que tenham realizado o bem e buscado a justiça, à custa de sacrifícios.”
Para ellos es el “fuego y condenación eternas”, la “gehenna” y el “llanto y crujir de dientes” por toda la Eternidad que ya advirtiera nuestro Señor Jesucristo. A nosotros nos queda ahora escoger entre el bien y el mal … y sellar con nuestros actos y nuestras obras nuestra elección.
Empero es muy difícil al hombre el poder cumplir con el plan sobrenatural si no es mediante la ayuda de la Gracia. Esta Gracia viene a través de los Sacramentos, en especial de la Santa Misa y la Sagrada Eucaristía, que es el Sacramento –por así decirlo- central, hacia el que todos los demás convergen. Así el Bautismo nos capacita para la Eucaristía, la Penitencia repara nuestra alma herida devolviéndole la santidad necesaria para recibir a Nuestro Señor Jesucristo, la Confirmación nos fortalece en la defensa de lo de la Eucaristía emerge, el Matrimonio trae nuevas almas que participen en la Eucaristía, el Orden Sacerdotal confiere el poder de consagrar y, por tanto, de hacer posible la Eucaristía y la Extremaunción no es más que la última Eucaristía, el viático final que nos permite cruzar esa frontera de la muerte hacia la vida eterna en las mejores condiciones posibles.
La debacle litúrgica ocasionada por el Vaticano II ha cegado no pocas de estas Gracias y no pocos de estos Sacramentos. El Sacramento consta de materia y forma, y a menudo esta última ha sido pervertida, contaminada y/o adulterada. De ahí la necesidad de una pureza litúrgica que, además, expresa una pureza doctrinal.
Por esto me pareció que la metarreflexión de Monseñor Ricardo Williamson, de auténtico calado metapolítico y apokalyptico, sobre la significación del Motu Proprio no puede ser soslayada. De hecho un servidor suscribe plenamente lo que este agudísimo Obispo de Parque Jurásico (como gusta llamarse a sí mismo) nos dejaba:
“Let me give you a controversial scenario. You do not have to believe in it, but here it is. Mankind’s present desperate situation can be compared only to that of Noah’s time, just before the Flood. Our televidiot civilization, now worldwide, can only crash. God cannot allow it to go on sleep-walking millions of souls into Hell. When it crashes, Catholics are going to be running through the streets, screaming for a priest to confess their sins. There are not going to be enough liturgically perfect priests of the S**X to go round. Therefore God is preparing a number of priests – known only to himself – outside the S**X for those dramatic days. The ‘Motu Proprio’, enabling them to pick up the true rite of the Mass at least in private, is an important step in that preparation. Let us pray with all our hearts for all such priests, and for the Pope ! Kyrie Eleison.”
Porque ésa, y no otra, puede ser la dura realidad cuando la humanidad ha hecho todo lo que puede y más para merecer un Castigo Divino de proporciones cósmicas. En esta época de escasez de vocaciones, y más todavía de Sacerdotes buenos y dignos, la Misericordia de Dios también se manifiesta de esta manera.
Sigamos rezando para que el Santo Padre pueda siquiera aliviar este Castigo implacable que ya se avecina mediante la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María colmando así el deseo expreso de Nuestra Señora. Nosotros, entretanto, permanezcamos fieles en nuestro rezo diario del Rosario y renovemos nuestras consagraciones individuales y familiares al Inmaculado Corazón de María.
Rafael Castela Santos
[Nota: el Señor Obispo hace un juego irónico de palabras del inglés al escribir “S**X” como se escribiría en dicho idioma “f***” para significar “fuck”, es decir, un tabú. De igual modo “S**X” sería la “SSPX” o “Sociedad de San Pío X”, que muchos –incluso filotradicionalistas- consideran poco menos que tabú también.]
“se expressa com a bondade do coração, com a humildade, a mansidão e a misericórdia, o amor pela justiça e a verdade, o empenho sincero e honesto pela paz e a reconciliação”
Pero, como nos recuerda el Papa, que nadie se engañe, porque ese espíritu requiere
“empenho, abnegação, mortificação do próprio egoísmo”
Y Benedicto XVI remata faena señalando el límite entre los salvados y los no-salvados: no hay sitio en el Cielo para lo que el Santo Padre denomina “agentes de iniquidad”:
“Os «agentes de iniqüidade» serão excluídos, enquanto que serão acolhidos todos que tenham realizado o bem e buscado a justiça, à custa de sacrifícios.”
Para ellos es el “fuego y condenación eternas”, la “gehenna” y el “llanto y crujir de dientes” por toda la Eternidad que ya advirtiera nuestro Señor Jesucristo. A nosotros nos queda ahora escoger entre el bien y el mal … y sellar con nuestros actos y nuestras obras nuestra elección.
Empero es muy difícil al hombre el poder cumplir con el plan sobrenatural si no es mediante la ayuda de la Gracia. Esta Gracia viene a través de los Sacramentos, en especial de la Santa Misa y la Sagrada Eucaristía, que es el Sacramento –por así decirlo- central, hacia el que todos los demás convergen. Así el Bautismo nos capacita para la Eucaristía, la Penitencia repara nuestra alma herida devolviéndole la santidad necesaria para recibir a Nuestro Señor Jesucristo, la Confirmación nos fortalece en la defensa de lo de la Eucaristía emerge, el Matrimonio trae nuevas almas que participen en la Eucaristía, el Orden Sacerdotal confiere el poder de consagrar y, por tanto, de hacer posible la Eucaristía y la Extremaunción no es más que la última Eucaristía, el viático final que nos permite cruzar esa frontera de la muerte hacia la vida eterna en las mejores condiciones posibles.
La debacle litúrgica ocasionada por el Vaticano II ha cegado no pocas de estas Gracias y no pocos de estos Sacramentos. El Sacramento consta de materia y forma, y a menudo esta última ha sido pervertida, contaminada y/o adulterada. De ahí la necesidad de una pureza litúrgica que, además, expresa una pureza doctrinal.
Por esto me pareció que la metarreflexión de Monseñor Ricardo Williamson, de auténtico calado metapolítico y apokalyptico, sobre la significación del Motu Proprio no puede ser soslayada. De hecho un servidor suscribe plenamente lo que este agudísimo Obispo de Parque Jurásico (como gusta llamarse a sí mismo) nos dejaba:
“Let me give you a controversial scenario. You do not have to believe in it, but here it is. Mankind’s present desperate situation can be compared only to that of Noah’s time, just before the Flood. Our televidiot civilization, now worldwide, can only crash. God cannot allow it to go on sleep-walking millions of souls into Hell. When it crashes, Catholics are going to be running through the streets, screaming for a priest to confess their sins. There are not going to be enough liturgically perfect priests of the S**X to go round. Therefore God is preparing a number of priests – known only to himself – outside the S**X for those dramatic days. The ‘Motu Proprio’, enabling them to pick up the true rite of the Mass at least in private, is an important step in that preparation. Let us pray with all our hearts for all such priests, and for the Pope ! Kyrie Eleison.”
Porque ésa, y no otra, puede ser la dura realidad cuando la humanidad ha hecho todo lo que puede y más para merecer un Castigo Divino de proporciones cósmicas. En esta época de escasez de vocaciones, y más todavía de Sacerdotes buenos y dignos, la Misericordia de Dios también se manifiesta de esta manera.
Sigamos rezando para que el Santo Padre pueda siquiera aliviar este Castigo implacable que ya se avecina mediante la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María colmando así el deseo expreso de Nuestra Señora. Nosotros, entretanto, permanezcamos fieles en nuestro rezo diario del Rosario y renovemos nuestras consagraciones individuales y familiares al Inmaculado Corazón de María.
Rafael Castela Santos
[Nota: el Señor Obispo hace un juego irónico de palabras del inglés al escribir “S**X” como se escribiría en dicho idioma “f***” para significar “fuck”, es decir, un tabú. De igual modo “S**X” sería la “SSPX” o “Sociedad de San Pío X”, que muchos –incluso filotradicionalistas- consideran poco menos que tabú también.]
Publicada por
Rafael Castela Santos
à(s)
quarta-feira, agosto 29, 2007
0
comentários
Hiperligações para esta mensagem
segunda-feira, agosto 27, 2007
A verdadeira amizade com Cristo abre-nos a porta do Céu
Queridos irmãos e irmãs:
A liturgia de hoje também nos propõe uma palavra de Cristo iluminadora e ao mesmo tempo desconcertante. Durante seu último caminho para Jerusalém, alguém lhe disse: «Senhor, são poucos os que se salvam?. E Jesus respondeu: «Façam tudo para entrar pela porta estreita. Pois eu afirmo a vocês que muitos vão querer entrar, mas não poderão» (Lc 13, 23-24). O que significa esta «porta estreita»? Por que muitos não conseguirão entrar por ela? Trata-se talvez de uma passagem reservada só a alguns eleitos? De fato, este modo de raciocinar dos interlocutores de Jesus, olhando bem, é sempre atual: sempre está a tentação de interpretar a prática religiosa como fonte de privilégios ou de seguranças. Na realidade, a mensagem de Cristo vai exatamente na direção oposta: todos podem entrar na vida, mas para todos a porta é «estreita». Não há privilégios. A passagem à vida eterna está aberta a todos, mas é «estreita» porque é exigente, requer empenho, abnegação, mortificação do próprio egoísmo.
Uma vez mais, como nos domingos anteriores, o Evangelho convida-nos a considerar o futuro que nos espera e ao qual devemo-nos preparar durante nossa peregrinação terrena. A salvação, que Jesus obrou com sua morte e ressurreição, é universal. Ele é o único Redentor e convida todos ao banquete da vida imortal. Mas com uma única e igual condição: a de esforçar-se em segui-lo e imitá-lo, carregando, como Ele fez, a própria cruz e dedicando a vida ao serviço dos irmãos. Única e universal, portanto, é esta condição para entrar na vida celestial. No último dia – recorda também Jesus no Evangelho – não seremos julgados segundo supostos privilégios, mas segundo nossas obras. Os «agentes de iniqüidade» serão excluídos, enquanto que serão acolhidos todos que tenham realizado o bem e buscado a justiça, à custa de sacrifícios. Não bastará, portanto, declarar-se «amigo» de Cristo, louvando-se de falsos méritos: «comemos e bebemos contigo, e ensinaste em nossas praças» (Lc 13, 26). A verdadeira amizade com Jesus se expressa na forma de viver: se expressa com a bondade do coração, com a humildade, a mansidão e a misericórdia, o amor pela justiça e a verdade, o empenho sincero e honesto pela paz e a reconciliação. Este, poderíamos dizer, é o «documento de identidade» que nos qualifica como seus autênticos «amigos»; este é o «passaporte» que nos permitirá entrar na vida eterna.
Queridos irmãos e irmãs: se queremos também nós passar pela porta estreita, devemos empenhar-nos em ser pequenos, isto é, humildes de coração como Jesus. Como Maria, Mãe sua e nossa. Ela, em primeiro lugar, detrás do Filho, percorreu o caminho da Cruz e foi elevada à glória do Céu, como recordamos há alguns dias. O povo cristão a invoca como Ianua Caeli, Porta do Céu. Peçamos-lhe que nos guie, em nossas eleições diárias, pelo caminho que conduz à «porta do Céu».
Bento XVI
(RCS)
A liturgia de hoje também nos propõe uma palavra de Cristo iluminadora e ao mesmo tempo desconcertante. Durante seu último caminho para Jerusalém, alguém lhe disse: «Senhor, são poucos os que se salvam?. E Jesus respondeu: «Façam tudo para entrar pela porta estreita. Pois eu afirmo a vocês que muitos vão querer entrar, mas não poderão» (Lc 13, 23-24). O que significa esta «porta estreita»? Por que muitos não conseguirão entrar por ela? Trata-se talvez de uma passagem reservada só a alguns eleitos? De fato, este modo de raciocinar dos interlocutores de Jesus, olhando bem, é sempre atual: sempre está a tentação de interpretar a prática religiosa como fonte de privilégios ou de seguranças. Na realidade, a mensagem de Cristo vai exatamente na direção oposta: todos podem entrar na vida, mas para todos a porta é «estreita». Não há privilégios. A passagem à vida eterna está aberta a todos, mas é «estreita» porque é exigente, requer empenho, abnegação, mortificação do próprio egoísmo.
Uma vez mais, como nos domingos anteriores, o Evangelho convida-nos a considerar o futuro que nos espera e ao qual devemo-nos preparar durante nossa peregrinação terrena. A salvação, que Jesus obrou com sua morte e ressurreição, é universal. Ele é o único Redentor e convida todos ao banquete da vida imortal. Mas com uma única e igual condição: a de esforçar-se em segui-lo e imitá-lo, carregando, como Ele fez, a própria cruz e dedicando a vida ao serviço dos irmãos. Única e universal, portanto, é esta condição para entrar na vida celestial. No último dia – recorda também Jesus no Evangelho – não seremos julgados segundo supostos privilégios, mas segundo nossas obras. Os «agentes de iniqüidade» serão excluídos, enquanto que serão acolhidos todos que tenham realizado o bem e buscado a justiça, à custa de sacrifícios. Não bastará, portanto, declarar-se «amigo» de Cristo, louvando-se de falsos méritos: «comemos e bebemos contigo, e ensinaste em nossas praças» (Lc 13, 26). A verdadeira amizade com Jesus se expressa na forma de viver: se expressa com a bondade do coração, com a humildade, a mansidão e a misericórdia, o amor pela justiça e a verdade, o empenho sincero e honesto pela paz e a reconciliação. Este, poderíamos dizer, é o «documento de identidade» que nos qualifica como seus autênticos «amigos»; este é o «passaporte» que nos permitirá entrar na vida eterna.
Queridos irmãos e irmãs: se queremos também nós passar pela porta estreita, devemos empenhar-nos em ser pequenos, isto é, humildes de coração como Jesus. Como Maria, Mãe sua e nossa. Ela, em primeiro lugar, detrás do Filho, percorreu o caminho da Cruz e foi elevada à glória do Céu, como recordamos há alguns dias. O povo cristão a invoca como Ianua Caeli, Porta do Céu. Peçamos-lhe que nos guie, em nossas eleições diárias, pelo caminho que conduz à «porta do Céu».
Bento XVI
(RCS)
Publicada por
Rafael Castela Santos
à(s)
segunda-feira, agosto 27, 2007
0
comentários
Hiperligações para esta mensagem
sábado, agosto 18, 2007
Panorama aterrador
El panorama que describen en estos días en ciertos medios de comunicación, algunos sexólogos, psicólogos y muchos de los denominados expertos en sexo y sexualidad, es realmente catastrófico; si aceptamos sus gráficas e ideas, tendríamos que concluir que ha desaparecido la castidad, la virginidad, el celibato virtuoso en nuestros jóvenes y los padres de familia tendríamos que considerarnos fracasados en la obra principal de nuestra paternidad que es la educación, la superación y la perfección de nuestros hijos.
Pero para nosotros ese espectáculo desolador es inventado y si han victimado a muchos jóvenes, desde el nivel de secundaria, no son la mayoría y sí, en cambio, existen jóvenes, hombres y mujeres, que se enfrentan a la malicia mundana que cuenta con poderes pseudo científicos y financieros para presionar mediante los medios de comunicación, con valentía que los hace caminar con la frente en alto; jóvenes que su actividad sexual queda bajo el principio bellamente expuesto de ser “puros hasta el altar y fieles hasta la muerte”.
Estos jóvenes son verdaderos héroes y hasta mártires incruentos y es a ellos a quienes nos dirigimos. Ellos son héroes, jóvenes de 18, 20 o más años de edad, que aun en medio de los pestilentes bacilos que pueden atacar sus espíritus, han sabido guardar la pureza. Las jóvenes doncellas, que aun en medio de los pantanos de la lujuria del mundo moderno que está podrido hasta el fondo, han sabido conservarse como lirios blancos y perfumados.
Son héroes ustedes, los jóvenes universitarios, estudiantes de secundaria y preparatoria, que a pesar del mal ejemplo de algunos de sus compañeros y de las heces sociales, han sabido ser, contra viento y marea, los triunfadores por medio de la pureza.
Son heroínas también las secretarias, empleadas en oficinas y despachos, que no obstante escuchar de algunas compañeras, de sus jefes bromas de doble sentido y hasta proposiciones indecorosas, y con todo, han estado dispuestas a sufrir mofas, quizás hasta la pérdida del empleo, antes de ceder en un solo punto que les daría aumento de sueldo, un nombramiento, una subida en el escalafón, pero han optado valientemente por la pureza y la virtud de la castidad.
Muchachos, muchachas, son héroes, son heroínas: ¡Dios los bendiga!
Ernesto del Castillo (diario Ocho Columnas, 13 de agosto de 2007)
(RCS)
Pero para nosotros ese espectáculo desolador es inventado y si han victimado a muchos jóvenes, desde el nivel de secundaria, no son la mayoría y sí, en cambio, existen jóvenes, hombres y mujeres, que se enfrentan a la malicia mundana que cuenta con poderes pseudo científicos y financieros para presionar mediante los medios de comunicación, con valentía que los hace caminar con la frente en alto; jóvenes que su actividad sexual queda bajo el principio bellamente expuesto de ser “puros hasta el altar y fieles hasta la muerte”.
Estos jóvenes son verdaderos héroes y hasta mártires incruentos y es a ellos a quienes nos dirigimos. Ellos son héroes, jóvenes de 18, 20 o más años de edad, que aun en medio de los pestilentes bacilos que pueden atacar sus espíritus, han sabido guardar la pureza. Las jóvenes doncellas, que aun en medio de los pantanos de la lujuria del mundo moderno que está podrido hasta el fondo, han sabido conservarse como lirios blancos y perfumados.
Son héroes ustedes, los jóvenes universitarios, estudiantes de secundaria y preparatoria, que a pesar del mal ejemplo de algunos de sus compañeros y de las heces sociales, han sabido ser, contra viento y marea, los triunfadores por medio de la pureza.
Son heroínas también las secretarias, empleadas en oficinas y despachos, que no obstante escuchar de algunas compañeras, de sus jefes bromas de doble sentido y hasta proposiciones indecorosas, y con todo, han estado dispuestas a sufrir mofas, quizás hasta la pérdida del empleo, antes de ceder en un solo punto que les daría aumento de sueldo, un nombramiento, una subida en el escalafón, pero han optado valientemente por la pureza y la virtud de la castidad.
Muchachos, muchachas, son héroes, son heroínas: ¡Dios los bendiga!
Ernesto del Castillo (diario Ocho Columnas, 13 de agosto de 2007)
(RCS)
Publicada por
Rafael Castela Santos
à(s)
sábado, agosto 18, 2007
0
comentários
Hiperligações para esta mensagem
terça-feira, agosto 14, 2007
Os deuses dos pagãos

Aproveitando o tempo de férias, consegui finalmente ver, em formato DVD, o filme "Apocalypto", realizado por Mel Gibson, que reputo de excelente trabalho, e onde o realizador espelha uma vez mais as suas firmes convicções de católico tradicional, que tanta difamação lhe têm custado por parte de supostos antidifamadores.
É impossível ao espectador atento, perante o desenrolar da acção, não recordar a pouco ecuménica mas muito católica sentença dos Salmos (95, 5) de que "os deuses dos pagãos são demónios". De facto, Gibson critica exemplarmente todo o grau de abjecção e vileza a que o paganismo (crítica extensível, de modo mediato e metafórico, ao neo-paganismo) reduz o homem, conduzindo-o no extremo a um satanismo puro manifestado na consumação de cruéis sacrifícios humanos (a que o neo-paganismo também recorre, mormente através do estímulo à prática do aborto), que não passam de uma horrível inversão do único sacrifício aprazível a Deus - a Santa Missa.
E porque o mesmo Deus não abandona a História dos homens, tal como o paganismo pré-colombiano teve o seu fim por força da intervenção do braço armado da Divina Providência encarnado na catolicidade combatente assumida pelas nações ibéricas (Portugal e Espanha) criadoras de novos mundos cristãos - homenageadas expressamente por Gibson nas cenas finais do filme -, de igual modo o neo-paganismo contemporâneo há-de inexoravelmente chegar ao seu término, pois conforme nos assevera Nosso Senhor (Mt 16, 18) as portas do Inferno não prevalecerão, e como profetiza Malaquias (1, 11), do nascente ao poente da Terra todas as nações aclamarão o seu Rei - Cristo - e praticarão o único sacrifício louvável aos olhos de Deus.
É impossível ao espectador atento, perante o desenrolar da acção, não recordar a pouco ecuménica mas muito católica sentença dos Salmos (95, 5) de que "os deuses dos pagãos são demónios". De facto, Gibson critica exemplarmente todo o grau de abjecção e vileza a que o paganismo (crítica extensível, de modo mediato e metafórico, ao neo-paganismo) reduz o homem, conduzindo-o no extremo a um satanismo puro manifestado na consumação de cruéis sacrifícios humanos (a que o neo-paganismo também recorre, mormente através do estímulo à prática do aborto), que não passam de uma horrível inversão do único sacrifício aprazível a Deus - a Santa Missa.
E porque o mesmo Deus não abandona a História dos homens, tal como o paganismo pré-colombiano teve o seu fim por força da intervenção do braço armado da Divina Providência encarnado na catolicidade combatente assumida pelas nações ibéricas (Portugal e Espanha) criadoras de novos mundos cristãos - homenageadas expressamente por Gibson nas cenas finais do filme -, de igual modo o neo-paganismo contemporâneo há-de inexoravelmente chegar ao seu término, pois conforme nos assevera Nosso Senhor (Mt 16, 18) as portas do Inferno não prevalecerão, e como profetiza Malaquias (1, 11), do nascente ao poente da Terra todas as nações aclamarão o seu Rei - Cristo - e praticarão o único sacrifício louvável aos olhos de Deus.
sexta-feira, agosto 10, 2007
De las Obras de Misericordia
“La palabra misericordia se deriva de compadecer la miseria ajena. Pero nadie puede ser misericordioso con otro si vive mal y no es, por tanto, misericordioso consigo mismo. Quien es malo para sí, ¿para quién será bueno?
Ningún pecado puede ser redimido con las limosnas, si se persiste en él. La indulgencia, fruto de la limosna, se concede sólo cuando se desiste de realizar obras perversas. Es verdad que las obras de misericordia tienen capacidad de purgar todos los pecados; pero sólo si quien usa de misericordia procura no pecar. Por lo demás, no hay perdón de los pecados cuando la misericordia se lleva a cabo para cometerlos después tranquilamente.
No es limosna la que se hace más por causa de gloria que de misericordia. En efecto, según sea la intención con que cada uno la hace, así acepta o no la limosna el Señor. Por eso, quien apetece alabanza en este mundo por sus buenas obras, renuncia a la esperanza y no recibirá en el futuro la gloria de premio. Más aún, cuando se alimenta al pobre por jactancia, se convierte en pecado incluso la misma obra de misericordia.
Hasta tal punto las obras de limosna borran los pecados y conducen al reino del siglo futuro que, cuando venga el Juez Celestial para el Ultimo Juicio, dirá a los que estén a su derecha: tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; era peregrino y me acogisteis; estaba desnudo y me cubristeis. Les ofrecerá el premio, diciéndoles: venid, benditos de mi Padre, recibid el reino preparado para vosotros. Pero aquellos en los que no encuentre ninguna obra de misericordia, oirán la voz del Juez Eterno, que les dice: tuve hambre y no me disteis de comer: tuve sed y no me disteis de beber. También les dirá justamente: apartaos de mí, malditos, al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles (Mt 25, 31-35).
Quien no practica la misericordia en este mundo, no recogerá el fruto de la piedad en el otro, como enseña el ejemplo del rico condenado a las llamas, que se vio obligado a pedir socorro en el infierno porque lo negó a su vez en este mundo. Cuando estaba entre las llamas, pidió una gota de agua a quien había negado una miga de pan. ¡Tarde abrió los ojos el rico! Lo hizo cuando vio gozoso al pobre Lázaro, a quien había rehusado ver cuando yacía a la puerta de su casa (cfr. Lc 16, 19-31).
Pero no sólo usa de misericordia quien practica la liberalidad con el que tiene hambre o sed, o con el desnudo, o quien socorre en algo a cualquier necesitado, sino también quien ama a sus enemigos, quien tiene afectos de compasión y consuelo hacia quienes lloran, quien proporciona consejo en cualquier necesidad. Todos éstos hacen, sin duda alguna, verdadera limosna. La limosna de doctrina no es sólo buena, sino mejor que la misericordia material.
Es necesario compadecer de todo corazón al que pide, aun no estando necesitado, aunque se finja indigente, aunque utilice, quizá, la apariencia de una falsa indigencia. El que da con sencillez no pierde por eso el fruto de la misericordia.
Si uno es pobre y no tiene nada que dar al necesitado, no puede poner el pretexto de su indigencia. Según el precepto del Salvador, se nos manda ofrecer al pobre un vaso de agua fría. Si no tenemos otra cosa, y damos lo que tenemos bondadosamente, no perderemos el premio. Por lo demás, si son mayores nuestras posibilidades y dispensamos con escasez este don, simulando pobreza, no engañamos al necesitado, sino a Dios, a quien no podemos esconder nuestra conciencia.
Hay dos clases de limosnas: una corporal, dar al necesitado todo lo que puedas; otra espiritual, perdonar a quien te hubiera agraviado. La primera se debe practicar con los indigentes; la segunda, con los malos. Por tanto, siempre podrás comunicar algo, si no dinero, al menos perdón. Pero no se debe ofrecer la limosna a regañadientes, no sea que, por ir acompañada de tristeza, perdamos el premio de lo que distribuimos. Nuestra dádiva es perfecta cuando la ofrecemos con espíritu de alegría. De aquí que diga también el Apóstol: Dios ama al que da con alegría (2 Cor 9, 7). Es de temer que el pobre reciba lo que le ofrecemos con tedio, o que, despreciándola totalmente, se aparte afligido y triste.
Dar limosna de lo robado a otros no es oficio de misericordia, sino que es un pecado; por eso dice Salomón: quien ofrece sacrificio del producto del robo a los pobres es como si alguien degollara al hijo en la presencia de su padre (Sir [Vg] 34, 24). Pues quien se apodera injustamente de lo ajeno, nunca lo reparte justamente, ni hace bien a uno lo que se arrebata injustamente a otro.
Gran pecado es dar los bienes de los pobres a los ricos, y a costa de los necesitados alcanzar el favor de los poderosos; es como quitar el agua a la tierra árida y seca, para regar a los ríos, que no lo necesitan.”
San Isidoro (Libros de las Sentencias, 3, 60)
(RCS)
Ningún pecado puede ser redimido con las limosnas, si se persiste en él. La indulgencia, fruto de la limosna, se concede sólo cuando se desiste de realizar obras perversas. Es verdad que las obras de misericordia tienen capacidad de purgar todos los pecados; pero sólo si quien usa de misericordia procura no pecar. Por lo demás, no hay perdón de los pecados cuando la misericordia se lleva a cabo para cometerlos después tranquilamente.
No es limosna la que se hace más por causa de gloria que de misericordia. En efecto, según sea la intención con que cada uno la hace, así acepta o no la limosna el Señor. Por eso, quien apetece alabanza en este mundo por sus buenas obras, renuncia a la esperanza y no recibirá en el futuro la gloria de premio. Más aún, cuando se alimenta al pobre por jactancia, se convierte en pecado incluso la misma obra de misericordia.
Hasta tal punto las obras de limosna borran los pecados y conducen al reino del siglo futuro que, cuando venga el Juez Celestial para el Ultimo Juicio, dirá a los que estén a su derecha: tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; era peregrino y me acogisteis; estaba desnudo y me cubristeis. Les ofrecerá el premio, diciéndoles: venid, benditos de mi Padre, recibid el reino preparado para vosotros. Pero aquellos en los que no encuentre ninguna obra de misericordia, oirán la voz del Juez Eterno, que les dice: tuve hambre y no me disteis de comer: tuve sed y no me disteis de beber. También les dirá justamente: apartaos de mí, malditos, al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles (Mt 25, 31-35).
Quien no practica la misericordia en este mundo, no recogerá el fruto de la piedad en el otro, como enseña el ejemplo del rico condenado a las llamas, que se vio obligado a pedir socorro en el infierno porque lo negó a su vez en este mundo. Cuando estaba entre las llamas, pidió una gota de agua a quien había negado una miga de pan. ¡Tarde abrió los ojos el rico! Lo hizo cuando vio gozoso al pobre Lázaro, a quien había rehusado ver cuando yacía a la puerta de su casa (cfr. Lc 16, 19-31).
Pero no sólo usa de misericordia quien practica la liberalidad con el que tiene hambre o sed, o con el desnudo, o quien socorre en algo a cualquier necesitado, sino también quien ama a sus enemigos, quien tiene afectos de compasión y consuelo hacia quienes lloran, quien proporciona consejo en cualquier necesidad. Todos éstos hacen, sin duda alguna, verdadera limosna. La limosna de doctrina no es sólo buena, sino mejor que la misericordia material.
Es necesario compadecer de todo corazón al que pide, aun no estando necesitado, aunque se finja indigente, aunque utilice, quizá, la apariencia de una falsa indigencia. El que da con sencillez no pierde por eso el fruto de la misericordia.
Si uno es pobre y no tiene nada que dar al necesitado, no puede poner el pretexto de su indigencia. Según el precepto del Salvador, se nos manda ofrecer al pobre un vaso de agua fría. Si no tenemos otra cosa, y damos lo que tenemos bondadosamente, no perderemos el premio. Por lo demás, si son mayores nuestras posibilidades y dispensamos con escasez este don, simulando pobreza, no engañamos al necesitado, sino a Dios, a quien no podemos esconder nuestra conciencia.
Hay dos clases de limosnas: una corporal, dar al necesitado todo lo que puedas; otra espiritual, perdonar a quien te hubiera agraviado. La primera se debe practicar con los indigentes; la segunda, con los malos. Por tanto, siempre podrás comunicar algo, si no dinero, al menos perdón. Pero no se debe ofrecer la limosna a regañadientes, no sea que, por ir acompañada de tristeza, perdamos el premio de lo que distribuimos. Nuestra dádiva es perfecta cuando la ofrecemos con espíritu de alegría. De aquí que diga también el Apóstol: Dios ama al que da con alegría (2 Cor 9, 7). Es de temer que el pobre reciba lo que le ofrecemos con tedio, o que, despreciándola totalmente, se aparte afligido y triste.
Dar limosna de lo robado a otros no es oficio de misericordia, sino que es un pecado; por eso dice Salomón: quien ofrece sacrificio del producto del robo a los pobres es como si alguien degollara al hijo en la presencia de su padre (Sir [Vg] 34, 24). Pues quien se apodera injustamente de lo ajeno, nunca lo reparte justamente, ni hace bien a uno lo que se arrebata injustamente a otro.
Gran pecado es dar los bienes de los pobres a los ricos, y a costa de los necesitados alcanzar el favor de los poderosos; es como quitar el agua a la tierra árida y seca, para regar a los ríos, que no lo necesitan.”
San Isidoro (Libros de las Sentencias, 3, 60)
(RCS)
Publicada por
Rafael Castela Santos
à(s)
sexta-feira, agosto 10, 2007
0
comentários
Hiperligações para esta mensagem
quarta-feira, agosto 08, 2007
Tóxicos
Empieza a haber una marabunta de sujetos tóxicos cuyo único empeño, empero, es el de dificultar, obstaculizar y –sobre todo- impedir la Misa Tridentina.
De entre ellos voy a citar aquí un individuo tóxico de la Conferencia Episcopal española , que visto que la Tradición está vivísima, con montones de familias jóvenes y numerosas, con más vocaciones que la gran mayoría de los decrépitos Seminarios diocesanos y demás, pretende ahora un ejercicio de síntesis hegeliana que él resume en “mejorar” el Novus Ordo para “evitar la tentación de la Misa Tridentina” (sic!). Tentación, o sea, llamada al pecado: todo lo que la Iglesia ha hecho durante siglos es caer en la tentación de la Misa Tridentina, pecado mortal donde los haya. ¿Verdad?
En las Españas argentinas hay otro tóxico, un tal Delgado, que amenaza de palabra y obra al deseo y la orden del Santo Padre expresados en el Motu Proprio Summorum Pontificum. Luego todos estos (por epíteto tóxicos) que nos odian por defender la Misa Tridentina tendrán la desfachatez de decir que somos “cismáticos”, otras veces “herejes”, generalmente que “estamos fuera de la Iglesia”. Pero ellos, que cuando les conviene se sitúan de hoz y coz fuera de la Iglesia, ellos no: ellos no son ni cismáticos (aunque se pasen al Santo Padre por la entrepierna), ni herejes (aunque nieguen Dogmas como la Transubstanciación o la Divinidad de Cristo) ni están fuera de la Iglesia (aunque no estén en comunión con Ella).
En el caso de estos dos tóxicos hispanos ambos tienen en común el tener importantes cargos dedicados a la Liturgia. Tener un pirómano de bombero tiene menos peligro que el de dichos tóxicos a ambos lados del Atlántico. Porque el españolito y el argentinito de marras a fe que son tóxicos.
Algún bloguero (lean todas sus entradas del mes de Julio) con sotana se ha dedicado a recopilar tóxicos del mundo anglosajón de quienes Athanasius Contra Mundum ha hecho un destilado . ¡Señores, la colección de tóxicos es larga y variopinta!
El contrapunto a estos tóxicos nos lo da Monseñor Cipriani, Cardenal Primado de las Españas peruanas. ¡Dios le bendiga y le premie por su valentía!
Frente a una Iglesia envejecida, con menos Sacerdotes que nunca y con una edad media que ya frisa los setenta años, el contrapunto es un hecho ya comentado en Roma: la Hermandad de San Pío X es la Orden de toda la Iglesia Católica con una edad media más baja entre sus Sacerdotes. Otros bastiones tradicionalistas, como la Hermandad de San Pedro, por ejemplo, andan en torno a parámetros similares. Las vocaciones de los Conventos y Monasterios tradicionalistas siguen fluyendo.
La Tradición es purificadora. Por el contrario, el modernismo vuelve tóxica a la caterva modernista; más aún de lo que ya lo es de por sí.
Una germanía de tóxicos decrépitos: eso es lo que son los enemigos de la Misa Tridentina.
Rafael Castela Santos
De entre ellos voy a citar aquí un individuo tóxico de la Conferencia Episcopal española , que visto que la Tradición está vivísima, con montones de familias jóvenes y numerosas, con más vocaciones que la gran mayoría de los decrépitos Seminarios diocesanos y demás, pretende ahora un ejercicio de síntesis hegeliana que él resume en “mejorar” el Novus Ordo para “evitar la tentación de la Misa Tridentina” (sic!). Tentación, o sea, llamada al pecado: todo lo que la Iglesia ha hecho durante siglos es caer en la tentación de la Misa Tridentina, pecado mortal donde los haya. ¿Verdad?
En las Españas argentinas hay otro tóxico, un tal Delgado, que amenaza de palabra y obra al deseo y la orden del Santo Padre expresados en el Motu Proprio Summorum Pontificum. Luego todos estos (por epíteto tóxicos) que nos odian por defender la Misa Tridentina tendrán la desfachatez de decir que somos “cismáticos”, otras veces “herejes”, generalmente que “estamos fuera de la Iglesia”. Pero ellos, que cuando les conviene se sitúan de hoz y coz fuera de la Iglesia, ellos no: ellos no son ni cismáticos (aunque se pasen al Santo Padre por la entrepierna), ni herejes (aunque nieguen Dogmas como la Transubstanciación o la Divinidad de Cristo) ni están fuera de la Iglesia (aunque no estén en comunión con Ella).
En el caso de estos dos tóxicos hispanos ambos tienen en común el tener importantes cargos dedicados a la Liturgia. Tener un pirómano de bombero tiene menos peligro que el de dichos tóxicos a ambos lados del Atlántico. Porque el españolito y el argentinito de marras a fe que son tóxicos.
Algún bloguero (lean todas sus entradas del mes de Julio) con sotana se ha dedicado a recopilar tóxicos del mundo anglosajón de quienes Athanasius Contra Mundum ha hecho un destilado . ¡Señores, la colección de tóxicos es larga y variopinta!
El contrapunto a estos tóxicos nos lo da Monseñor Cipriani, Cardenal Primado de las Españas peruanas. ¡Dios le bendiga y le premie por su valentía!
Frente a una Iglesia envejecida, con menos Sacerdotes que nunca y con una edad media que ya frisa los setenta años, el contrapunto es un hecho ya comentado en Roma: la Hermandad de San Pío X es la Orden de toda la Iglesia Católica con una edad media más baja entre sus Sacerdotes. Otros bastiones tradicionalistas, como la Hermandad de San Pedro, por ejemplo, andan en torno a parámetros similares. Las vocaciones de los Conventos y Monasterios tradicionalistas siguen fluyendo.
La Tradición es purificadora. Por el contrario, el modernismo vuelve tóxica a la caterva modernista; más aún de lo que ya lo es de por sí.
Una germanía de tóxicos decrépitos: eso es lo que son los enemigos de la Misa Tridentina.
Rafael Castela Santos
Publicada por
Rafael Castela Santos
à(s)
quarta-feira, agosto 08, 2007
0
comentários
Hiperligações para esta mensagem
sábado, agosto 04, 2007
Leituras em tempo de "Summorum Pontificum" - 4
Leituras em tempo de "Summorum Pontificum" - 3

Uma "Instrução" que seria de leitura bastante proveitosa para todos os membros da Conferência Episcopal Portuguesa, e muito especialmente à dupla "Azevedo & Cleto".
Leituras em tempo de "Summorum Pontificum" - 2

Na génese distante do "Motu Proprio": incumbe agora aos tradicionalistas cerrarem fileiras à volta do Papa Bento XVI, gloriosamente reinante, e protegerem-no das investidas selvagens dos lobos modernistas e progressistas.
Saliente-se que, para além do actual Sumo Pontífice e de diversos membros de ordens monásticas, intervieram nesta conferência Miguel Ayuso e Roberto de Mattei.
Leituras em tempo de "Summorum Pontificum" - 1

Tal como estoutra reflexão de Dietrich von Hildebrand, um título genialmente profético do grande Michael Davies, que conhecia a sua fé como poucos e sabia que a vontade de Deus e a dos homens as mais das vezes não coincidem, e que aqui como noutras questões demonstra o quão bem fundadas eram as suas convicções.
sexta-feira, agosto 03, 2007
O Mundo passa
Original.
“Quanta verdade é que a figura deste mundo sempre está passando, e nós com ela!
Dos sábios e justos diz Isaías que vêem a terra de longe. Ora vem cá, alma minha, faze por ser sábia, toma as asas da contemplação, e suspende-se nelas, e olha de longe para esta bola da terra, e verás como a sua figura sempre está passando.
Que é o que vês? Mares, rios, árvores, montes, vales, campinas, desertos, povoados... e tudo passando.
Os mares em contínuas crescentes e minguantes; os rios sempre correndo; as árvores sempre remudando-se, ora secas, ora floridas, ora murchas; os montes já foram vales, e os vales já foram montes, ou campinas; os desertos já foram povoados, e os povoados de agora, já foram desertos.
Mas olha em especial para os povoado, porque o mundo são os homens:
Tudo está fervendo em movimentos que acabam e começam: uns a sair dos seios das mães, outros a entrar nos ventres das sepulturas; aqueles cantam, dali a pouco choram; estes outros choram, dali a pouco cantam; aqui se está enfeitando um vivo, parede e meia estão amortalhando um defunto; aqui contratam, acolá distratam; aqui conversam, acolá brigam; aqui estão à mesa rindo e fartando-se, acolá estão no leito, gemendo o que riram, e sangrando-se do que comeram ...
Lá vai um no seu coche com os pés sobre tela e veludo; atrás das rodas vai um pobre nu e descalço. E que turba-multa é aquela que vai cobrindo os campos de armas e carruagens? É um exército, que vai a uma de duas coisas: ou a morrer, ou a matar. E sobre quê? Sobre que dois palmos de terra são de cá, e não são de lá ...
E que árvores são aquelas que vão voando pelas ondas com asas de pano? São navios, que vão buscar muito longe coisas que piquem a língua para comer mais, coisas que afaguem a pele, coisas que alegrem os olhos; isto é: espécies, sedas, ouro.
Olhai o tráfego! Tudo ferve, tudo se muda por instantes. Se divertirdes os olhos, dali a nada tudo achareis virado. O rico já é pobre, o mecânico já é fidalgo, o moço já é velho, o são já é enfermo, e o homem já é cinzas. Já são outras cidades, outras ruas, outra linguagem, outros trajos, outras leis, outros homens.
... Tudo passa!”
Pde. Manuel Bernardes (Sermões, I, 202)
(RCS)
“Quanta verdade é que a figura deste mundo sempre está passando, e nós com ela!
Dos sábios e justos diz Isaías que vêem a terra de longe. Ora vem cá, alma minha, faze por ser sábia, toma as asas da contemplação, e suspende-se nelas, e olha de longe para esta bola da terra, e verás como a sua figura sempre está passando.
Que é o que vês? Mares, rios, árvores, montes, vales, campinas, desertos, povoados... e tudo passando.
Os mares em contínuas crescentes e minguantes; os rios sempre correndo; as árvores sempre remudando-se, ora secas, ora floridas, ora murchas; os montes já foram vales, e os vales já foram montes, ou campinas; os desertos já foram povoados, e os povoados de agora, já foram desertos.
Mas olha em especial para os povoado, porque o mundo são os homens:
Tudo está fervendo em movimentos que acabam e começam: uns a sair dos seios das mães, outros a entrar nos ventres das sepulturas; aqueles cantam, dali a pouco choram; estes outros choram, dali a pouco cantam; aqui se está enfeitando um vivo, parede e meia estão amortalhando um defunto; aqui contratam, acolá distratam; aqui conversam, acolá brigam; aqui estão à mesa rindo e fartando-se, acolá estão no leito, gemendo o que riram, e sangrando-se do que comeram ...
Lá vai um no seu coche com os pés sobre tela e veludo; atrás das rodas vai um pobre nu e descalço. E que turba-multa é aquela que vai cobrindo os campos de armas e carruagens? É um exército, que vai a uma de duas coisas: ou a morrer, ou a matar. E sobre quê? Sobre que dois palmos de terra são de cá, e não são de lá ...
E que árvores são aquelas que vão voando pelas ondas com asas de pano? São navios, que vão buscar muito longe coisas que piquem a língua para comer mais, coisas que afaguem a pele, coisas que alegrem os olhos; isto é: espécies, sedas, ouro.
Olhai o tráfego! Tudo ferve, tudo se muda por instantes. Se divertirdes os olhos, dali a nada tudo achareis virado. O rico já é pobre, o mecânico já é fidalgo, o moço já é velho, o são já é enfermo, e o homem já é cinzas. Já são outras cidades, outras ruas, outra linguagem, outros trajos, outras leis, outros homens.
... Tudo passa!”
Pde. Manuel Bernardes (Sermões, I, 202)
(RCS)
Publicada por
Rafael Castela Santos
à(s)
sexta-feira, agosto 03, 2007
0
comentários
Hiperligações para esta mensagem
quarta-feira, agosto 01, 2007
Un paso más hacia la Restauración Litúrgica
Tengo a Bruno Volpe por uno de los corresponsales más y mejor informados sobre los asuntos vaticanos. Pues bien, Bruno Volpe nos decía hace unos días que existe un deseo del Santo Padre de oficiar la Santa Misa según el Rito Tridentino en unas pocas semanas.
Sin querernos apuntarnos otro tanto que el de los amigos de A Casa de Sarto, el que viene de hablar y gozar de la compañía de personas que saben realmente qué y cómo se cuece en Roma, sopesar con ellos en voz alta de manera sosegada y reflexiva los hechos y –por encima de todo- idéntico sentir espiritual, que es el fundamento de la buena amistad; ya anticipábamos en A Casa de Sarto algo de esto el pasado 10 de Julio cuando escribimos: "El Santo Padre podría rematar la faena diciendo públicamente la Misa Tridentina en alguna fecha señalada."
Si lo que afirma Volpe es verdad, me alegro de la sanísima astucia política del Papa, que está obligando a la Hermandad de San Pío X –buque insignia de la Tradición- a mover ficha. Monseñor Fellay se puede ver así forzado a agarrar el toro por los cuernos y en colaboración íntima con el Santo Padre realizar la tarea que tiene por delante: blindar la Tradición. Si esto es en la forma de una Prelatura Personal o lo que sea, Doctores tiene la Iglesia y no hay falta de formas canónicas para conseguirlo, pues que sea.
Monseñor Fellay tiene en la Silla de Pedro un aliado como hace tiempo que la Tradición no ha tenido. Habrá de sopesarse una medida dura, pero sin duda alguna efectiva, contra todos aquellos que se oponen a la Misa Tridentina. Se me ocurre que cuando un párroco o un Obispo impidan a un Sacerdote la legítima Celebración del Sacrificio de la Santa Misa según el Rito Tridentino podría darse la opción a este Sacerdote a acogerse a la Prelatura Personal Tradicional. Así se acabaría de un plumazo con muchas bromas de mal gusto, zancadillas y obstáculos de ciertos tóxicos a los que dedicaremos una próxima entrada.
Se impone pues una colaboración genuina y confiada por parte de los sectores tradicionalistas con el Santo Padre con el objeto de blindar la Liturgia y los Sacramentos de siempre (y con ellos el Depósito de la Fe) y neutralizar así de una vez por todas a los enemigos de la Tradición, de los cuales pululan en despachos romanos y de conferencias episcopales algunos señalados tóxicos.
Una vez más afirmaré algo de lo que el Santo Padre ya tiene noticia: que la gran mayoría de los tradicionalistas lo somos no por estar contra Roma sino, precisamente, para ser más romanos. El Santo Padre comienza a atisbar que el desbarajuste doctrinal, litúrgico y eclesial sólo se puede lograr resolver (y que nadie piense que va a ser una tarea a corto plazo) con la Tradición bien dentro de la Iglesia. Es hora de que ayudemos al Papa en dicho empeño.
Rafael Castela Santos
Sin querernos apuntarnos otro tanto que el de los amigos de A Casa de Sarto, el que viene de hablar y gozar de la compañía de personas que saben realmente qué y cómo se cuece en Roma, sopesar con ellos en voz alta de manera sosegada y reflexiva los hechos y –por encima de todo- idéntico sentir espiritual, que es el fundamento de la buena amistad; ya anticipábamos en A Casa de Sarto algo de esto el pasado 10 de Julio cuando escribimos: "El Santo Padre podría rematar la faena diciendo públicamente la Misa Tridentina en alguna fecha señalada."
Si lo que afirma Volpe es verdad, me alegro de la sanísima astucia política del Papa, que está obligando a la Hermandad de San Pío X –buque insignia de la Tradición- a mover ficha. Monseñor Fellay se puede ver así forzado a agarrar el toro por los cuernos y en colaboración íntima con el Santo Padre realizar la tarea que tiene por delante: blindar la Tradición. Si esto es en la forma de una Prelatura Personal o lo que sea, Doctores tiene la Iglesia y no hay falta de formas canónicas para conseguirlo, pues que sea.
Monseñor Fellay tiene en la Silla de Pedro un aliado como hace tiempo que la Tradición no ha tenido. Habrá de sopesarse una medida dura, pero sin duda alguna efectiva, contra todos aquellos que se oponen a la Misa Tridentina. Se me ocurre que cuando un párroco o un Obispo impidan a un Sacerdote la legítima Celebración del Sacrificio de la Santa Misa según el Rito Tridentino podría darse la opción a este Sacerdote a acogerse a la Prelatura Personal Tradicional. Así se acabaría de un plumazo con muchas bromas de mal gusto, zancadillas y obstáculos de ciertos tóxicos a los que dedicaremos una próxima entrada.
Se impone pues una colaboración genuina y confiada por parte de los sectores tradicionalistas con el Santo Padre con el objeto de blindar la Liturgia y los Sacramentos de siempre (y con ellos el Depósito de la Fe) y neutralizar así de una vez por todas a los enemigos de la Tradición, de los cuales pululan en despachos romanos y de conferencias episcopales algunos señalados tóxicos.
Una vez más afirmaré algo de lo que el Santo Padre ya tiene noticia: que la gran mayoría de los tradicionalistas lo somos no por estar contra Roma sino, precisamente, para ser más romanos. El Santo Padre comienza a atisbar que el desbarajuste doctrinal, litúrgico y eclesial sólo se puede lograr resolver (y que nadie piense que va a ser una tarea a corto plazo) con la Tradición bien dentro de la Iglesia. Es hora de que ayudemos al Papa en dicho empeño.
Rafael Castela Santos
Publicada por
Rafael Castela Santos
à(s)
quarta-feira, agosto 01, 2007
0
comentários
Hiperligações para esta mensagem
terça-feira, julho 31, 2007
Mentiras sobre Pío XII de un judío acerca de los judíos
El Presidente de las Comunidades Hebraicas Italianas, el Sr. D. Amos Luzzatto, se permitió aseverar el pasado Junio que Pío XII “jamás hizo un acto público de oposición contra los exterminios en masa” y luego añadió que “Pío XII no dijo ni una sola palabra sobre el asalto al gueto” por parte de los alemanes. Aclaro que por “gueto” Luzzatto quiere decir el barrio judío de Roma, que hacía muchos lustros había dejado de tener estatuto de gueto, así que ya se le ve el plumero a Luzzatto y el sesgo que emplea.
Von Weizsäcker, a la sazón Embajador de Alemania en el Vaticano, fue convocado inmediatamente tras el asalto al “gueto” por el Cardenal Maglione, Secretario de Estado, quien exigió que se cesase en toda acción contra los judíos “en nombre de la humanidad y de la caridad cristiana”. Al día siguiente Von Weizsäcker informó a Von Ribbentrop que “la reacción del Vaticano contra la redada en el barrio judío había sido muy dura”.
El Embajador plenipotenciario británico, Osborne, escribe en carta oficial dirigida al Gobierno de Su Graciosa Majestad y fechada el 31 de Octubre de 1943 que “la reacción del Papa a la deportación de los judíos había sido enérgica” y añade a continuación que “la intervención vaticana había logrado que se dejara libre a la mayoría de los detenidos”.
Pío XII, cuyos servicios de inteligencia sabían de los perversos planes nazis, ya había enviado a dos religiosos alemanes a tratar de neutralizar la persecución contra los judíos. Esto sirvió para abortar la redada a las dos horas después de comenzada y reubicar 4000 judíos en conventos y en el propio Vaticano.
Amos Luzzatto miente como un bellaco infame. Esta es la verdad. Se demuestra, una vez más, que Pío XII fue un gran defensor de los judíos perseguidos.
Rafael Castela Santos
Von Weizsäcker, a la sazón Embajador de Alemania en el Vaticano, fue convocado inmediatamente tras el asalto al “gueto” por el Cardenal Maglione, Secretario de Estado, quien exigió que se cesase en toda acción contra los judíos “en nombre de la humanidad y de la caridad cristiana”. Al día siguiente Von Weizsäcker informó a Von Ribbentrop que “la reacción del Vaticano contra la redada en el barrio judío había sido muy dura”.
El Embajador plenipotenciario británico, Osborne, escribe en carta oficial dirigida al Gobierno de Su Graciosa Majestad y fechada el 31 de Octubre de 1943 que “la reacción del Papa a la deportación de los judíos había sido enérgica” y añade a continuación que “la intervención vaticana había logrado que se dejara libre a la mayoría de los detenidos”.
Pío XII, cuyos servicios de inteligencia sabían de los perversos planes nazis, ya había enviado a dos religiosos alemanes a tratar de neutralizar la persecución contra los judíos. Esto sirvió para abortar la redada a las dos horas después de comenzada y reubicar 4000 judíos en conventos y en el propio Vaticano.
Amos Luzzatto miente como un bellaco infame. Esta es la verdad. Se demuestra, una vez más, que Pío XII fue un gran defensor de los judíos perseguidos.
Rafael Castela Santos
Publicada por
Rafael Castela Santos
à(s)
terça-feira, julho 31, 2007
0
comentários
Hiperligações para esta mensagem
sábado, julho 28, 2007
La invalidez de las excomuniones a Monseñor Lefebvre
Por correo electrónico me solicita un lector que escriba alguna entrada explicando la situación de la excomunión de Monseñor Lefebvre tras el Motu Proprio.
En primer lugar tengo que responder que la invalidez de tales “excomuniones” es previa a la promulgación del Motu Propio. Sería pretencioso por mi parte el pretender ir más allá de estudios serios, algunos de ellos en línea. Sirvan, por ejemplo, estos enlaces sobre un estudio teológico de las consagraciones episcopales de Monseñor Lefebvre y este otro estudio canónico sobre susodicha “excomunión” y la inexistencia de Cisma. Ambos son estudios en castellano, muy meditados, con multitud de argumentos y bien razonados que demuestran la invalidez de dichas excomuniones y a ambos remito a nuestro amable lector. Otro estudio externo que merece la pena citar es la Tesis Doctoral del Padre Gerald Murray (un Sacerdote que ni es tradicionalista ni miembro de la Hermandad de San Pío X), defendida en una Universidad vaticana, y que mereció la más alta distinción académica.
En segundo lugar el Motu Proprio es una prueba a posteriori de que tal excomunión no es válida en tanto en cuanto hay –y digo esto para nuestros más recalcitrantes, y hasta furibundos, lectores anti-Hermandad San Pío X- dos hechos: uno que se reconoce explícitamente por el Motu Proprio que la Misa de siempre no ha estado prohibida nunca. Sin embargo dicho reconocimiento ha sido necesario por cuanto de facto, a menudo a manos de los Obispos, sí que estaba prohibido. Si Monseñor Lefebvre, digamos equivocadamente o no (eso poco importa para la cuestión de si las excomuniones son inválidas), creyó subjetivamente estar en un estado de necesidad por cuanto la continuidad de la Liturgia tradicional estaba en peligro por la situación de facto y por ello ordenó Obispos, entonces ciertamente no puede ser excomulgado, como el propio Código de Derecho Canónico contempla.
En tercer lugar hay datos indirectos, también previos al Motu Proprio, que corroboran la posición de ni cismática ni de excomulgados. Por ejemplo Roma no interviene en materia de los Sacerdotes ortodoxos, puesto que son cismáticos. No es ese el caso de los Sacerdotes de la Hermandad, cuyos asuntos canónicos individuales son juzgados por Roma, por ejemplo en el caso de sanciones canónicas, reducción al estado laical, etc.
Finalmente el problema de la Liturgia modernista no pivota alrededor del Motu Proprio, sino que es un problema en sí mismo.
Rafael Castela Santos
En primer lugar tengo que responder que la invalidez de tales “excomuniones” es previa a la promulgación del Motu Propio. Sería pretencioso por mi parte el pretender ir más allá de estudios serios, algunos de ellos en línea. Sirvan, por ejemplo, estos enlaces sobre un estudio teológico de las consagraciones episcopales de Monseñor Lefebvre y este otro estudio canónico sobre susodicha “excomunión” y la inexistencia de Cisma. Ambos son estudios en castellano, muy meditados, con multitud de argumentos y bien razonados que demuestran la invalidez de dichas excomuniones y a ambos remito a nuestro amable lector. Otro estudio externo que merece la pena citar es la Tesis Doctoral del Padre Gerald Murray (un Sacerdote que ni es tradicionalista ni miembro de la Hermandad de San Pío X), defendida en una Universidad vaticana, y que mereció la más alta distinción académica.
En segundo lugar el Motu Proprio es una prueba a posteriori de que tal excomunión no es válida en tanto en cuanto hay –y digo esto para nuestros más recalcitrantes, y hasta furibundos, lectores anti-Hermandad San Pío X- dos hechos: uno que se reconoce explícitamente por el Motu Proprio que la Misa de siempre no ha estado prohibida nunca. Sin embargo dicho reconocimiento ha sido necesario por cuanto de facto, a menudo a manos de los Obispos, sí que estaba prohibido. Si Monseñor Lefebvre, digamos equivocadamente o no (eso poco importa para la cuestión de si las excomuniones son inválidas), creyó subjetivamente estar en un estado de necesidad por cuanto la continuidad de la Liturgia tradicional estaba en peligro por la situación de facto y por ello ordenó Obispos, entonces ciertamente no puede ser excomulgado, como el propio Código de Derecho Canónico contempla.
En tercer lugar hay datos indirectos, también previos al Motu Proprio, que corroboran la posición de ni cismática ni de excomulgados. Por ejemplo Roma no interviene en materia de los Sacerdotes ortodoxos, puesto que son cismáticos. No es ese el caso de los Sacerdotes de la Hermandad, cuyos asuntos canónicos individuales son juzgados por Roma, por ejemplo en el caso de sanciones canónicas, reducción al estado laical, etc.
Finalmente el problema de la Liturgia modernista no pivota alrededor del Motu Proprio, sino que es un problema en sí mismo.
Rafael Castela Santos
Publicada por
Rafael Castela Santos
à(s)
sábado, julho 28, 2007
0
comentários
Hiperligações para esta mensagem
sexta-feira, julho 27, 2007
Respuesta debida a Gazeta da Restauração
Querido GdR:
Muchas gracias por tu carta abierta.
Para que nuestros lectores no pierdan el hilo reproduzco al final de esta carta mi comentario inicial y enlazo aquí tu carta abierta.
Coincido contigo en que “la fe sin obras es vana”, como bien nos recuerda San Pablo. Y las Obras de Misericordia son muchas, todas necesarias. Unos se sienten inclinados a unas, otros nos sentimos inclinados a otras. El Espíritu Santo nos predispone y nos empuja hacia alguna forma particular de Caridad hacia el prójimo.
En el ámbito que nos ocupa la virtud política por excelencia es la Prudencia, pero Prudencia cuyo fin último es el Bien Común. Sigo en esto a Aristóteles. Más aún, traigo a colación el deber que tenemos todos hacia la Patria, como nos señala Santo Tomás de Aquino, que es parte sustancial del 4º Mandamiento e incluso más preeminente que el amor a los propios progenitores. Hablemos pues de política en relación a nuestra Santa Religión y los deberes que ésta impone.
Si me permites re-enunciaré mi leit-motiv: el católico (el verdadero católico, que acepta la Tradición) no puede participar en muchos de los asuntos del mundo tan corrompido que nos toca vivir en estos tiempos. Parte de ese sistema corrupto y corruptor (ergo destinado a la destrucción cuando venga el Castigo) es el actual sistema político o, si lo prefieres, sistema político-económico. Estamos en el mundo, pero no somos de él, como enunció Nuestro Señor Jesucristo. De las dos premisas anteriores se infiere que: a) no ha lugar a participar en algo que es intrínsecamente malo y b) no podemos evadirnos de cumplir en el lugar que Dios nos ha asignado de la labor hacia el prójimo, que incluye enseñar al que no sabe, corregir al que yerra y amar la Patria.
En términos prácticos, repito, los partidos políticos mayoritarios (sean de derechas o izquierdas) son –salvo excepciones rarísimas y notabilísimas, como el Frente Nacional francés, y aún así el católico tiene algunos motivos de objeción hacia él- parte de un sistema corrupto que básicamente perpetua un orden anti-cristiano. Por ejemplo, el Partido Popular en España (autodenominado de “centro-derecha”) apoya el aborto, sanciona de facto las uniones de homosexuales, promueve la globalización e inmigración masiva y con ello la injusticia social y la opresión del más débil. Fíjate, querido amigo, que he escogido precisamente no ya cualquier tipo de pecado, sino aquellos cuatro pecados que por su particular malignidad claman venganza al Cielo. De lo que la izquierda parlamentaria en España hace prefiero ya ni contarte. Mucho me temo que no te será nada difícil encontrar ejemplos parejos en tu Patria portuguesa.
Empero, en lo que al orden cristiano afecta, izquierdas y derechas parlamentarias prácticamente en todo el mundo son esencialmente idénticas: son esencialmente amorales.
Digo amorales (y no inmorales) porque esto nos lleva a un amigo común, O Corcunda, quien lleva cientos de posts reclamando un referente moral externo –Cristo en este caso- que oriente y dé luz a la actividad política. Dictum que por supuesto comparto. Todo amoral acaba, también en la inmoralidad, pero puede haber inmorales que no son amorales. La amoralidad es un grado cualitativamente superior de mal y, aceptemos, que los tiempos que vivimos son esencialmente amorales. El espectro parlamentario legisla y gobierna sin Cristo, es decir, contra Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, Redentor y Rey nuestro.
Dado ese status quo al cristiano sólo le es lícito abstenerse, como se abstenían los cristianos de participar en el Imperio Romano (salvo en el Ejército, ya que éste no interfería directamente con sus creencias). Insisto que la no participación en las estructuras del Estado, que incluye a estos partidos políticos parlamentarios, no nos evita la obligación de participar activamente en otros terrenos: el social, el familiar, el cultural, etc. O, incluso, aunque yo crea que su efectividad puede ser poco más que testimonial, en asociaciones políticas extraparlamentarias, como –por ejemplo- puede ser el caso de la Comunión Tradicionalista en España.
Sí afirmo que intentar revertir los partidos políticos mayoritarios hacia principios cristianos es tarea imposible. Y justifico esto en función del Misterio de Iniquidad que nos invade. Esto, y no otra cosa, es lo que afirmé.
Finalmente, y sin ánimo polémico alguno, en el comentario a tu post, el que generó este intercambio nuestro, yo decía que:
“Empero la resistencia se puede hacer, y mucha, a pequeño nivel: en nuestras familias, en nuestros círculos de amigos, desde nuestro puesto de trabajo. La tarea que tenemos encomendada es salvar el fuego sagrado de la antorcha de la Tradición para que sean otros los que puedan pegar fuego y purificar a este mundo tan necesitado de Cristo como olvidado de El.”
Para acabar afirmando el deber de la lucha, lo cual ratifica mi adhesión al principio de que “la fe sin obras es vana”. De ahí que rechace de pleno un fideísmo tan estéril como errado que proponga abandonar todo en manos de Dios sin hacer nada por nuestra parte. El que yo, como tú, afirme la preeminencia de las virtudes pasivas (la contemplación en especial) sobre las virtudes activas, como la Santa Madre Iglesia siempre ha sostenido, no quiere decir que niegue las virtudes activas.
Cuando saqué a colación la cita de Donoso Cortés lo hice en lo que se refiere a nosotros como individuos. En el plano general la Victoria, sin duda ninguna porque El nos la ha prometido y El no falla, es de Cristo. Y en ese convencimiento absoluto no sólo de la Victoria, sino también de que la verdadera lucha comienza por la oración, la meditación, la penitencia y el ayuno no tengo nada que apostillar a lo por ti dicho: idem sentire de Res-Publica.
Recibe pues un cordial abrazo en Cristo Rey y María Reina de tu fiel lector que te admira,
Rafael Castela Santos
Queridos amigos: Para nosotros, que pensamos igual en muchos aspectos, la lucha adopta hoy predominantemente la forma de resistencia. La razón es sencilla: vivimos en un momento de la historia donde las fuerzas anticristianas han sido desatadas y caminan hacia su clímax.
A esta Quinta Iglesia del Apokalypsis en que vivimos el Espíritu Santo de la pluma de San Juan le da un mandato: "mantén lo que tienes aunque haya de morir". Es decir, que aunque más que posiblemente la derrota nos espere en el futuro más o menos inmediato, estamos obligados a resistir y a preservar todo lo que nos es dado. Eso que nos es dado es el Orden Romano (a lo que precisamente se opone el Novus Ordo Seculorum), que tiene sus aspectos religiosos y también sus aspectos políticos, sociales, etc.
Desde el punto de vista práctico la lucha política dentro del sistema es tarea cada vez más difícil, pero no por ello menos necesaria. Intentar influir en los partidos del sistema para reconducirlos a posturas cristianas es, sencillamente, perder el tiempo y no nos queda sino utilizar la contrafuerza del silencio, la abstención, la no-participación, etc., en un sistema que está primordialmente dirigido hacia la exaltación del Mal y la destrucción no ya del Orden Cristiano, sino de cualquier vestigio de éste.
Empero la resistencia se puede hacer, y mucha, a pequeño nivel: en nuestras familias, en nuestros círculos de amigos, desde nuestro puesto de trabajo. La tarea que tenemos encomendada es salvar el fuego sagrado de la antorcha de la Tradición para que sean otros los que puedan pegar fuego y purificar a este mundo tan necesitado de Cristo como olvidado de El.
Pero, por encima de todo, no hay que perder los ejes básicos. Y el principal, por encima de cualquier otro, es que nuestra lucha es espiritual. Como San Pablo nos recuerda nuestra lucha no es contra hombres, sino contra príncipes y potestades que están en los aires. Si el eje espiritual no tiene la primacía de nuestra lucha, perderemos el tiempo. En vano se afanan los trabajadores si el Señor no construye la casa.
Finalmente, independientemente de los malos tiempos que se avecinan, tenemos la gracia y el deber de la lucha. No pidamos, como decía Donoso Cortés, la gracia de la victoria sobre la gracia de la lucha. Eso sólo corresponde a Dios. Además, pase lo que pase Dios va a vencer, así que nosotros ya hemos apostado a caballo ganador.
Perseveremos.
Un cordial saludo a todos en Cristo Rey y María Reina,
RCS
Muchas gracias por tu carta abierta.
Para que nuestros lectores no pierdan el hilo reproduzco al final de esta carta mi comentario inicial y enlazo aquí tu carta abierta.
Coincido contigo en que “la fe sin obras es vana”, como bien nos recuerda San Pablo. Y las Obras de Misericordia son muchas, todas necesarias. Unos se sienten inclinados a unas, otros nos sentimos inclinados a otras. El Espíritu Santo nos predispone y nos empuja hacia alguna forma particular de Caridad hacia el prójimo.
En el ámbito que nos ocupa la virtud política por excelencia es la Prudencia, pero Prudencia cuyo fin último es el Bien Común. Sigo en esto a Aristóteles. Más aún, traigo a colación el deber que tenemos todos hacia la Patria, como nos señala Santo Tomás de Aquino, que es parte sustancial del 4º Mandamiento e incluso más preeminente que el amor a los propios progenitores. Hablemos pues de política en relación a nuestra Santa Religión y los deberes que ésta impone.
Si me permites re-enunciaré mi leit-motiv: el católico (el verdadero católico, que acepta la Tradición) no puede participar en muchos de los asuntos del mundo tan corrompido que nos toca vivir en estos tiempos. Parte de ese sistema corrupto y corruptor (ergo destinado a la destrucción cuando venga el Castigo) es el actual sistema político o, si lo prefieres, sistema político-económico. Estamos en el mundo, pero no somos de él, como enunció Nuestro Señor Jesucristo. De las dos premisas anteriores se infiere que: a) no ha lugar a participar en algo que es intrínsecamente malo y b) no podemos evadirnos de cumplir en el lugar que Dios nos ha asignado de la labor hacia el prójimo, que incluye enseñar al que no sabe, corregir al que yerra y amar la Patria.
En términos prácticos, repito, los partidos políticos mayoritarios (sean de derechas o izquierdas) son –salvo excepciones rarísimas y notabilísimas, como el Frente Nacional francés, y aún así el católico tiene algunos motivos de objeción hacia él- parte de un sistema corrupto que básicamente perpetua un orden anti-cristiano. Por ejemplo, el Partido Popular en España (autodenominado de “centro-derecha”) apoya el aborto, sanciona de facto las uniones de homosexuales, promueve la globalización e inmigración masiva y con ello la injusticia social y la opresión del más débil. Fíjate, querido amigo, que he escogido precisamente no ya cualquier tipo de pecado, sino aquellos cuatro pecados que por su particular malignidad claman venganza al Cielo. De lo que la izquierda parlamentaria en España hace prefiero ya ni contarte. Mucho me temo que no te será nada difícil encontrar ejemplos parejos en tu Patria portuguesa.
Empero, en lo que al orden cristiano afecta, izquierdas y derechas parlamentarias prácticamente en todo el mundo son esencialmente idénticas: son esencialmente amorales.
Digo amorales (y no inmorales) porque esto nos lleva a un amigo común, O Corcunda, quien lleva cientos de posts reclamando un referente moral externo –Cristo en este caso- que oriente y dé luz a la actividad política. Dictum que por supuesto comparto. Todo amoral acaba, también en la inmoralidad, pero puede haber inmorales que no son amorales. La amoralidad es un grado cualitativamente superior de mal y, aceptemos, que los tiempos que vivimos son esencialmente amorales. El espectro parlamentario legisla y gobierna sin Cristo, es decir, contra Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, Redentor y Rey nuestro.
Dado ese status quo al cristiano sólo le es lícito abstenerse, como se abstenían los cristianos de participar en el Imperio Romano (salvo en el Ejército, ya que éste no interfería directamente con sus creencias). Insisto que la no participación en las estructuras del Estado, que incluye a estos partidos políticos parlamentarios, no nos evita la obligación de participar activamente en otros terrenos: el social, el familiar, el cultural, etc. O, incluso, aunque yo crea que su efectividad puede ser poco más que testimonial, en asociaciones políticas extraparlamentarias, como –por ejemplo- puede ser el caso de la Comunión Tradicionalista en España.
Sí afirmo que intentar revertir los partidos políticos mayoritarios hacia principios cristianos es tarea imposible. Y justifico esto en función del Misterio de Iniquidad que nos invade. Esto, y no otra cosa, es lo que afirmé.
Finalmente, y sin ánimo polémico alguno, en el comentario a tu post, el que generó este intercambio nuestro, yo decía que:
“Empero la resistencia se puede hacer, y mucha, a pequeño nivel: en nuestras familias, en nuestros círculos de amigos, desde nuestro puesto de trabajo. La tarea que tenemos encomendada es salvar el fuego sagrado de la antorcha de la Tradición para que sean otros los que puedan pegar fuego y purificar a este mundo tan necesitado de Cristo como olvidado de El.”
Para acabar afirmando el deber de la lucha, lo cual ratifica mi adhesión al principio de que “la fe sin obras es vana”. De ahí que rechace de pleno un fideísmo tan estéril como errado que proponga abandonar todo en manos de Dios sin hacer nada por nuestra parte. El que yo, como tú, afirme la preeminencia de las virtudes pasivas (la contemplación en especial) sobre las virtudes activas, como la Santa Madre Iglesia siempre ha sostenido, no quiere decir que niegue las virtudes activas.
Cuando saqué a colación la cita de Donoso Cortés lo hice en lo que se refiere a nosotros como individuos. En el plano general la Victoria, sin duda ninguna porque El nos la ha prometido y El no falla, es de Cristo. Y en ese convencimiento absoluto no sólo de la Victoria, sino también de que la verdadera lucha comienza por la oración, la meditación, la penitencia y el ayuno no tengo nada que apostillar a lo por ti dicho: idem sentire de Res-Publica.
Recibe pues un cordial abrazo en Cristo Rey y María Reina de tu fiel lector que te admira,
Rafael Castela Santos
Queridos amigos: Para nosotros, que pensamos igual en muchos aspectos, la lucha adopta hoy predominantemente la forma de resistencia. La razón es sencilla: vivimos en un momento de la historia donde las fuerzas anticristianas han sido desatadas y caminan hacia su clímax.
A esta Quinta Iglesia del Apokalypsis en que vivimos el Espíritu Santo de la pluma de San Juan le da un mandato: "mantén lo que tienes aunque haya de morir". Es decir, que aunque más que posiblemente la derrota nos espere en el futuro más o menos inmediato, estamos obligados a resistir y a preservar todo lo que nos es dado. Eso que nos es dado es el Orden Romano (a lo que precisamente se opone el Novus Ordo Seculorum), que tiene sus aspectos religiosos y también sus aspectos políticos, sociales, etc.
Desde el punto de vista práctico la lucha política dentro del sistema es tarea cada vez más difícil, pero no por ello menos necesaria. Intentar influir en los partidos del sistema para reconducirlos a posturas cristianas es, sencillamente, perder el tiempo y no nos queda sino utilizar la contrafuerza del silencio, la abstención, la no-participación, etc., en un sistema que está primordialmente dirigido hacia la exaltación del Mal y la destrucción no ya del Orden Cristiano, sino de cualquier vestigio de éste.
Empero la resistencia se puede hacer, y mucha, a pequeño nivel: en nuestras familias, en nuestros círculos de amigos, desde nuestro puesto de trabajo. La tarea que tenemos encomendada es salvar el fuego sagrado de la antorcha de la Tradición para que sean otros los que puedan pegar fuego y purificar a este mundo tan necesitado de Cristo como olvidado de El.
Pero, por encima de todo, no hay que perder los ejes básicos. Y el principal, por encima de cualquier otro, es que nuestra lucha es espiritual. Como San Pablo nos recuerda nuestra lucha no es contra hombres, sino contra príncipes y potestades que están en los aires. Si el eje espiritual no tiene la primacía de nuestra lucha, perderemos el tiempo. En vano se afanan los trabajadores si el Señor no construye la casa.
Finalmente, independientemente de los malos tiempos que se avecinan, tenemos la gracia y el deber de la lucha. No pidamos, como decía Donoso Cortés, la gracia de la victoria sobre la gracia de la lucha. Eso sólo corresponde a Dios. Además, pase lo que pase Dios va a vencer, así que nosotros ya hemos apostado a caballo ganador.
Perseveremos.
Un cordial saludo a todos en Cristo Rey y María Reina,
RCS
Publicada por
Rafael Castela Santos
à(s)
sexta-feira, julho 27, 2007
0
comentários
Hiperligações para esta mensagem
quarta-feira, julho 25, 2007
San Pelayo, Mártir (911-925)
En estos tiempos de “tolerancia” y de mentira laudatoria de todo cuanto venga del Islam y de mentira denigratoria de cuanto venga de Cristo, el ejemplo de un chiquillo de 14 años que escribió con letras rojas de sangre su nombre en el Libro de los Vivos no está de más traerlo a colación. Máxime cuando él, como Santa María Goretti u otros Santos que defendieron su Pureza –virtud de la que este loco mundo hace escarnio-, luchó incluso contra la seducción contra-natura que le proponía el sodomita y asqueroso y repugnante Abderramán III, hoy día idolatrado por los adalides de la “unión de civilizaciones”.
Me lo encontré en este sitio, y hay que airearlo.
Rafael Castela Santos
“El joven murió martirizado por negarse a ser sodomizado por el sultán de Córdoba. Como afrenta el Orgullo Gay se celebra siempre el siguiente fin de semana a su festividad: 26 de junio. Adalides de la tolerancia ...
Su biógrafo dice que era tardo para la sonrisa; sin razón ninguna para no creerlo, aceptamos su testimonio y hasta puede ser que al final de la hagiografía terminemos por darle la razón.
Nacido en Galicia a orillas del Miño; solía jugar con los otros chicos en el pórtico de la episcopal de Tuy. Era sobrino del obispo Hermogio; por eso estudiaba gramática en la escuela junto a la catedral, donde se iba aprendiendo el salterio día a día; también en los días más solemnes se unía al canto mozárabe y actuaba como monaguillo en las funciones litúrgicas.
Pero aquello quedaba lejos. Ahora lo habían metido en la cárcel de Córdoba, donde los cuerpos de sus compañeros estaban sujetos con cadenas y grilletes; aquellos esclavos daban un hedor nauseabundo, pero a todo se acostumbra uno; un guardia con látigo iba a por ellos para llevarlos a sus tareas de arreglar jardines, limpiar mezquitas, atender los baños, arrimar tierra y amontonar ladrillos para las construcciones. Al regreso contaban que era inabarcable el trabajo que había en aquella ciudad enorme.
A Pelayo le habían dicho que le llevaban a ver al tío, y no le mintieron del todo, porque vio a Hermogio que estaba en la prisión, ya enfermo y hecho un viejo. Lo habían apresado el año anterior en la batalla de Val de Junquera (920) y desde allí lo llevaron a Córdoba. Pelayo era su rescate porque, al no llegar el oro, más valía un joven que un viejo.
El niño pensó que aquella situación acabaría pronto; así se lo aseguró su tío, pero con lo enfermo que iba al pasar el Duero, nada más llegó a saberse del obispo. Es verdad que de vez en cuando venían oleadas de prisioneros nuevos; pero en los cuatro años que pasó en la prisión, cada día repetía al anterior y fijaba al de mañana. Pelayo tenía permitido estar en otras estancias mientras sacaban a los mayores para el trabajo diario; como no había alborotado, ni dado un problema, ni se había unido a ninguna insurrección, hasta se había ganado la confianza de sus guardianes; pasaba bastante tiempo leyendo códices a escondidas y por la noche preguntaba lo que o entendía a los clérigos presos. Aprendió a discutir con carceleros y con los dueños de las casas ricas donde lo pusieron a trabajar de día; supo atraer su simpatía y respeto. Aquel chico valía la promesa de dinero.
Comprendió la corrupción generalizada de Córdoba, que a la vez era fortaleza, poder, arte, libros, bullicio, mercado con una gran cantidad de gente que compraba y vendía, reía, vociferaba más que hablaba, estaba contenta, y con frecuencia escuchaba a poetas que solían cantar las gracias de los mancebos. Tuvo tiempo de ver la confusión moral generalizada del lugar donde vivían hacinados los trabajadores esclavos y los presos sometidos a condena, y allí mismo necesitó energía heroica para guardar su pureza. Por eso decía ‘Dios quiera que no me vea en apuros más terribles’. Porque allí se enteró de que los altos cargos se compraban con la prostitución de las conciencias; sí, al renegar de la religión venían sin mucho esfuerzo las casas, los palacios con esclavos del mediterráneo o judíos comerciantes de Alemania o de Francia, oro y tierras. Era la política de Abderramán III, que los hacía instrumentos útiles y manejables al cambiar de religión y prestarle infames servicios.
El joven Pelayo no cedió cuando lo llamaron a prestarlos aunque lo llevaran con protocolo al fastuoso ambiente cortesano, donde había alfombras y tapices, vasos de plata, aromas exóticos y guardianes sudaneses. Iba todo bañado, limpio, elegantemente vestido y perfumado; así lo presentaron ante el emir Abderramán III, el Victorioso, hombre dominado por la sensualidad, aunque los historiadores lo alaben por su corazón bondadoso. Las promesas de honor, riqueza y poder si se hacía musulmán se quedaron pequeñas. Sus palabras: ‘Soy cristiano y lo seré. Tus riquezas no valen nada. No voy a renegar de Cristo que es mi Señor y el tuyo, aunque tú no lo quieras’. Y ‘atrás, perro, (echándose para atrás, cuando intentaba tocar su ropa aquel soberano) ¿crees que soy como esos jóvenes infames que te acompañan?’. Y rezó: ‘Señor, líbrame de las manos de mis enemigos’.
Una catapulta de guerra lo lanzó desde un patio del alcázar hasta la otra orilla del Guadalquivir; como aún vivía, un guardia negro le cortó la cabeza con la espada. Era el primer cuarto del siglo X.
Su cuerpo fue trasladado a León, y más tarde a Oviedo, donde se veneran actualmente sus reliquias en el monasterio de benedictinos que lleva su nombre.
Los gays no se inventaron en el siglo XXI. Ni los mártires. Ya ves, Pelayo, cuando tanto invertido de uno y otro sexo campea hoy gritando por sus derechos, tú te quedas en la Historia como ejemplo de los que mueren por no querer serlo.”
Me lo encontré en este sitio, y hay que airearlo.
Rafael Castela Santos
“El joven murió martirizado por negarse a ser sodomizado por el sultán de Córdoba. Como afrenta el Orgullo Gay se celebra siempre el siguiente fin de semana a su festividad: 26 de junio. Adalides de la tolerancia ...
Su biógrafo dice que era tardo para la sonrisa; sin razón ninguna para no creerlo, aceptamos su testimonio y hasta puede ser que al final de la hagiografía terminemos por darle la razón.
Nacido en Galicia a orillas del Miño; solía jugar con los otros chicos en el pórtico de la episcopal de Tuy. Era sobrino del obispo Hermogio; por eso estudiaba gramática en la escuela junto a la catedral, donde se iba aprendiendo el salterio día a día; también en los días más solemnes se unía al canto mozárabe y actuaba como monaguillo en las funciones litúrgicas.
Pero aquello quedaba lejos. Ahora lo habían metido en la cárcel de Córdoba, donde los cuerpos de sus compañeros estaban sujetos con cadenas y grilletes; aquellos esclavos daban un hedor nauseabundo, pero a todo se acostumbra uno; un guardia con látigo iba a por ellos para llevarlos a sus tareas de arreglar jardines, limpiar mezquitas, atender los baños, arrimar tierra y amontonar ladrillos para las construcciones. Al regreso contaban que era inabarcable el trabajo que había en aquella ciudad enorme.
A Pelayo le habían dicho que le llevaban a ver al tío, y no le mintieron del todo, porque vio a Hermogio que estaba en la prisión, ya enfermo y hecho un viejo. Lo habían apresado el año anterior en la batalla de Val de Junquera (920) y desde allí lo llevaron a Córdoba. Pelayo era su rescate porque, al no llegar el oro, más valía un joven que un viejo.
El niño pensó que aquella situación acabaría pronto; así se lo aseguró su tío, pero con lo enfermo que iba al pasar el Duero, nada más llegó a saberse del obispo. Es verdad que de vez en cuando venían oleadas de prisioneros nuevos; pero en los cuatro años que pasó en la prisión, cada día repetía al anterior y fijaba al de mañana. Pelayo tenía permitido estar en otras estancias mientras sacaban a los mayores para el trabajo diario; como no había alborotado, ni dado un problema, ni se había unido a ninguna insurrección, hasta se había ganado la confianza de sus guardianes; pasaba bastante tiempo leyendo códices a escondidas y por la noche preguntaba lo que o entendía a los clérigos presos. Aprendió a discutir con carceleros y con los dueños de las casas ricas donde lo pusieron a trabajar de día; supo atraer su simpatía y respeto. Aquel chico valía la promesa de dinero.
Comprendió la corrupción generalizada de Córdoba, que a la vez era fortaleza, poder, arte, libros, bullicio, mercado con una gran cantidad de gente que compraba y vendía, reía, vociferaba más que hablaba, estaba contenta, y con frecuencia escuchaba a poetas que solían cantar las gracias de los mancebos. Tuvo tiempo de ver la confusión moral generalizada del lugar donde vivían hacinados los trabajadores esclavos y los presos sometidos a condena, y allí mismo necesitó energía heroica para guardar su pureza. Por eso decía ‘Dios quiera que no me vea en apuros más terribles’. Porque allí se enteró de que los altos cargos se compraban con la prostitución de las conciencias; sí, al renegar de la religión venían sin mucho esfuerzo las casas, los palacios con esclavos del mediterráneo o judíos comerciantes de Alemania o de Francia, oro y tierras. Era la política de Abderramán III, que los hacía instrumentos útiles y manejables al cambiar de religión y prestarle infames servicios.
El joven Pelayo no cedió cuando lo llamaron a prestarlos aunque lo llevaran con protocolo al fastuoso ambiente cortesano, donde había alfombras y tapices, vasos de plata, aromas exóticos y guardianes sudaneses. Iba todo bañado, limpio, elegantemente vestido y perfumado; así lo presentaron ante el emir Abderramán III, el Victorioso, hombre dominado por la sensualidad, aunque los historiadores lo alaben por su corazón bondadoso. Las promesas de honor, riqueza y poder si se hacía musulmán se quedaron pequeñas. Sus palabras: ‘Soy cristiano y lo seré. Tus riquezas no valen nada. No voy a renegar de Cristo que es mi Señor y el tuyo, aunque tú no lo quieras’. Y ‘atrás, perro, (echándose para atrás, cuando intentaba tocar su ropa aquel soberano) ¿crees que soy como esos jóvenes infames que te acompañan?’. Y rezó: ‘Señor, líbrame de las manos de mis enemigos’.
Una catapulta de guerra lo lanzó desde un patio del alcázar hasta la otra orilla del Guadalquivir; como aún vivía, un guardia negro le cortó la cabeza con la espada. Era el primer cuarto del siglo X.
Su cuerpo fue trasladado a León, y más tarde a Oviedo, donde se veneran actualmente sus reliquias en el monasterio de benedictinos que lleva su nombre.
Los gays no se inventaron en el siglo XXI. Ni los mártires. Ya ves, Pelayo, cuando tanto invertido de uno y otro sexo campea hoy gritando por sus derechos, tú te quedas en la Historia como ejemplo de los que mueren por no querer serlo.”
Publicada por
Rafael Castela Santos
à(s)
quarta-feira, julho 25, 2007
0
comentários
Hiperligações para esta mensagem
segunda-feira, julho 23, 2007
Crónica de una guerra anunciada
La salida de Rusia del Tratado de no proliferación de armas convencionales marca un nuevo hito en la escalada armamentística de este país. A esto se ha añadido toda la retahíla de incidentes diplomáticos estos últimos días entre Gran Bretaña y Rusia. Y a esto hay que sumar dos hechos no suficientemente aireados: la persecución anticatólica en Rusia y el hecho de que el poder en Rusia está en manos de la antigua KGB (siendo Putin el máximo exponente de esto), de la cúpula industrial-militar y de los antiguos comunistas. Añádase la depravación moral que hoy día se vive en Rusia, donde el asesinato se ha convertido en moneda de uso común, las mafias trafican con mujeres, con órganos y con bombas atómicas, el aborto es el método “anticonceptivo” favorito de las mujeres rusas, se persigue a lo católico, etc. La geopolítica mundial hace años que gira fuera de quicio.
Ante semejante panorama me hacen una gracia enorme los que todavía se atreven a aseverar que la Consagración de Rusia fue realizada (otro concienzudo estudio sobre el mismo particular se puede encontrar aquí) y que dicha Consagración fue la que conllevó la caída del muro y la “regeneración” (sic) de Rusia. El comunismo se transmutó en su permanente táctica de “dos pasos adelantes y un paso atrás”, como hizo con Lenin o con Stalin, para conseguir el fin último. Las pruebas de que la caída del muro no fue la caída del comunismo son muchas. Sirva, por ejemplo, ver que en muchos países del Telón de Acero los comunistas siguen en el poder, metamorfoseados en socialistas o lo que sea. Por no hablar de que el país más poblado de la tierra, China, sigue siendo una dictadura comunista de la peor especie. Y la historia clama de la persecución de los comunistas hacia los católicos.
En Fátima Nuestra Señora nos recordó que de no enmendarnos Rusia castigaría al mundo y esparciría sus errores sobre la faz de la tierra. La Virgen María nos dijo en Fátima las maneras de conjurar este peligro: penitencia, oración (en particular el Santo Rosario) y la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María por parte del Santo Padre y en unión de todos los Obispos del mundo, algo todavía no realizado.
“Dios es Caridad”, nos recuerda San Juan. Una ideología perversa, antesala del orden luciférico, sigue gobernando Rusia. Ideología, sí, incubada en los idealismos de los alemanes, en los positivismos franceses y en los utilitarismos anglosajones. Una ideología sin moral alguna que refleja el hombre amoral (insisto: amoral, no meramente inmoral), especie prevalente en los tiempos que corremos. Algo nos vendrá desde Rusia. Y eso que vendrá, tan opuesto a Cristo, el Hijo Único de Dios que nos envió al mundo como prueba suprema de Su Amor, será algo que reflejará nuestra propia alma; o sea, el desamor. Así, desde Rusia con desamor se forjará el castigo salutífero que nos merecemos y que nos haga salir del marasmo infame en que nos encontramos.
Entretanto el poder, poco a poco, va siendo al Asia. A Rusia, a China y hasta a la India. Tal y como predice el Apokalypsis. De esto el Padre Kramer nos cuenta más (también aquí).
A nosotros no nos queda sino la penitencia, la oración y, en particular, rezar para que el Santo Padre consagre Rusia al Inmaculado Corazón de María. El castigo es prácticamente inevitable, pero cuanto antes haga el Papa esta Consagración, más Misericordia derramará Dios sobre nosotros.
Digan lo que digan, Fátima sigue siendo el acontecimiento fundamental de nuestros tiempos y donde todas las claves de salvación se encuentran. Cuando Rusia invada Europa y sus formidables ejércitos castiguen nuestra apostasía algunos quizás se den cuenta de que sólo hay una ruta posible de salvación: volver a Cristo a través de María. Aunque sea en el último momento, tanto a nivel personal como colectivo, nunca será demasiado tarde. Porque Rusia tiene algo en su alma de niña que es semilla de salvación.
Afirmo, como afirmaba Jesús Fueyo, lo de “sed et Slavia lux”. Así pues nada de perder la esperanza, antes bien, rezar con más denuedo que nunca para que Rusia se convierta a la verdadera Fe, a la Fe Católica de siempre, y en su abjuración de sus errores comunistas y de su cisma encuentre no sólo Rusia la paz, sino todo el mundo entero. Entretanto preparémonos a este bautismo regenerador, bautismo de fuego (guerra), sangre (martirio) y lágrimas (sufrimiento), parafraseando al Padre Thomas McGlynn, O.P. Y leamos los signos de los tiempos bajo una perspectiva sobrenatural.
Rafael Castela Santos
Ante semejante panorama me hacen una gracia enorme los que todavía se atreven a aseverar que la Consagración de Rusia fue realizada (otro concienzudo estudio sobre el mismo particular se puede encontrar aquí) y que dicha Consagración fue la que conllevó la caída del muro y la “regeneración” (sic) de Rusia. El comunismo se transmutó en su permanente táctica de “dos pasos adelantes y un paso atrás”, como hizo con Lenin o con Stalin, para conseguir el fin último. Las pruebas de que la caída del muro no fue la caída del comunismo son muchas. Sirva, por ejemplo, ver que en muchos países del Telón de Acero los comunistas siguen en el poder, metamorfoseados en socialistas o lo que sea. Por no hablar de que el país más poblado de la tierra, China, sigue siendo una dictadura comunista de la peor especie. Y la historia clama de la persecución de los comunistas hacia los católicos.
En Fátima Nuestra Señora nos recordó que de no enmendarnos Rusia castigaría al mundo y esparciría sus errores sobre la faz de la tierra. La Virgen María nos dijo en Fátima las maneras de conjurar este peligro: penitencia, oración (en particular el Santo Rosario) y la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María por parte del Santo Padre y en unión de todos los Obispos del mundo, algo todavía no realizado.
“Dios es Caridad”, nos recuerda San Juan. Una ideología perversa, antesala del orden luciférico, sigue gobernando Rusia. Ideología, sí, incubada en los idealismos de los alemanes, en los positivismos franceses y en los utilitarismos anglosajones. Una ideología sin moral alguna que refleja el hombre amoral (insisto: amoral, no meramente inmoral), especie prevalente en los tiempos que corremos. Algo nos vendrá desde Rusia. Y eso que vendrá, tan opuesto a Cristo, el Hijo Único de Dios que nos envió al mundo como prueba suprema de Su Amor, será algo que reflejará nuestra propia alma; o sea, el desamor. Así, desde Rusia con desamor se forjará el castigo salutífero que nos merecemos y que nos haga salir del marasmo infame en que nos encontramos.
Entretanto el poder, poco a poco, va siendo al Asia. A Rusia, a China y hasta a la India. Tal y como predice el Apokalypsis. De esto el Padre Kramer nos cuenta más (también aquí).
A nosotros no nos queda sino la penitencia, la oración y, en particular, rezar para que el Santo Padre consagre Rusia al Inmaculado Corazón de María. El castigo es prácticamente inevitable, pero cuanto antes haga el Papa esta Consagración, más Misericordia derramará Dios sobre nosotros.
Digan lo que digan, Fátima sigue siendo el acontecimiento fundamental de nuestros tiempos y donde todas las claves de salvación se encuentran. Cuando Rusia invada Europa y sus formidables ejércitos castiguen nuestra apostasía algunos quizás se den cuenta de que sólo hay una ruta posible de salvación: volver a Cristo a través de María. Aunque sea en el último momento, tanto a nivel personal como colectivo, nunca será demasiado tarde. Porque Rusia tiene algo en su alma de niña que es semilla de salvación.
Afirmo, como afirmaba Jesús Fueyo, lo de “sed et Slavia lux”. Así pues nada de perder la esperanza, antes bien, rezar con más denuedo que nunca para que Rusia se convierta a la verdadera Fe, a la Fe Católica de siempre, y en su abjuración de sus errores comunistas y de su cisma encuentre no sólo Rusia la paz, sino todo el mundo entero. Entretanto preparémonos a este bautismo regenerador, bautismo de fuego (guerra), sangre (martirio) y lágrimas (sufrimiento), parafraseando al Padre Thomas McGlynn, O.P. Y leamos los signos de los tiempos bajo una perspectiva sobrenatural.
Rafael Castela Santos
Publicada por
Rafael Castela Santos
à(s)
segunda-feira, julho 23, 2007
0
comentários
Hiperligações para esta mensagem
sábado, julho 21, 2007
Tradicionalistas em Portugal

Tradicionalistas em Portugal, uma iniciativa que surge em boa hora por esforço da "Gazeta da Restauração", e que "A Casa de Sarto" apoia incondicionalmente: saber quem e quantos somos, em que dioceses nos encontramos, a fim de constituirmos grupos organizados que no nosso País possam dar aplicação prática ao previsto pelo Santo Padre Bento XVI nos artigos 5º, 7º e 10º do Motu Proprio "Summorum Pontificum". Unamos esforços para que, de uma vez para sempre, cesse a situação de marginalidade escandalosa em que a Santa Missa da Tradição se encontra remetida nesta terra lusitana de que Nossa Senhora é Rainha. Todos os pormenores na Gazeta da Restauração.
Subscrever:
Mensagens (Atom)

