La publicación del Motu Proprio no ha pasado desapercibida. Motu Proprio que hay que leer en tándem con la carta adjunta. No soy teólogo, pero me voy a atrever a hacer unas reflexiones basadas en el sentido común. Lo primero es que es innegable que el Motu Proprio es un gran paso. De facto el Motu Proprio elimina el obstáculo de la falsa prohibición de la Liturgia de siempre. En sí mismo esto no es desdeñable.
Al leer el Motu Proprio me di cuenta de un hecho señalado por el Papa:
“As for the use of the 1962 Missal [of Pope John XXIII] as a Forma extraordinaria of the liturgy of the Mass, I would like to draw attention to the fact that this Missal was never juridically abrogated and, consequently, in principle, was always permitted.”
Ergo la consecuencia es obvia: el indulto fue un abuso de poder y un fraude. Y un abuso y un fraude de principio. Así de clarito. Insisto en lo que he dicho desde esta bitácora: se indulta a un criminal, no a una Misa declarada Santa, Dogma y de la que tantos beneficios espirituales y temporales se han recibido.
El Santo Padre está claramente a favor de la libertad de la Misa Tridentina. Esto es innegable.
Para rematar a todas esas hienas que hubieran querido prohibir y proscribir el culto debido a Nuestro Señor (o sea, la Misa Tridentina), en un intento de emulación del Anticristo, el Papa añade:
“The last version of the Missale Romanum prior to the Council, which was published with the authority of Pope John XXIII in 1962 and used during the Council.”
Y subrayo eso mismo que ratifica el Santo Padre: “used during the Council”. ¿Acaso todo lo que se hizo antes del Concilio –y habría de añadirse “durante el Concilio”- es nefasto?
En conversación con nuestro Sacerdote de cabecera él me llamaba la atención sobre la fina ironía del Santo Padre.
En primer lugar el Motu Proprio declara permitido celebrar siempre la Misa sine populo. Dos artículos después añade que si hay gente que quiera asistir a la Misa sine populo, pues que asista. Es decir, aquí acabamos teniendo la “Misa sine populo sed cum populo”. ¡Maravilloso, Santo Padre! Me imagino a Su Santidad redactando el documento con esa sonrisa de fina ironía que a veces muestra y partiéndose de la risa por dentro. La patada en los hocicos a esa germanía, gabachería y demás caterva de Obispos modernistas y antitradicionales es más que obvia.
Otra del Papa que no tiene desperdicio. El Motu Proprio afirma que no se puede decir la Misa privada durante el triduo de Semana Santa. ¡Pero es que la ley general de la Iglesia siempre ha prohibido la celebración privada de dicho triduo! Es como prohibir que el cielo sea verde fosforescente o decir que se prohíbe que la lluvia, que cae siempre de arriba abajo, vaya de abajo a arriba. ¡Maravilloso, Santo Padre! Y otra patada en los hocicos a la misma ralea.
En tercer lugar el Papa arrea una papal bofetada sobre la falta de una mínima formación litúrgica y de Latín –que sigue siendo la lengua de la Roma Eterna, por más que algunos se empeñen en destituirla-:
“The use of the old Missal presupposes a certain degree of liturgical formation and some knowledge of the Latin language; neither of these is found very often. Already from these concrete presuppositions, it is clearly seen that the new Missal will certainly remain the ordinary Form of the Roman Rite, not only on account of the juridical norms, but also because of the actual situation of the communities of the faithful.”
O sea, que para muchos, hasta que aprendan lo que tienen que aprender de Liturgia y de Latín, que se queden con el Novus Ordo porque no dan para mucho más. El requinte de “neither of these is found very often” tiene que haber escocido a más de uno.
El cuarto punto es éste:
“Nothing is taken away, then, from the authority of the Bishop, whose role remains that of being watchful that all is done in peace and serenity. Should some problem arise which the parish priest cannot resolve, the local Ordinary will always be able to intervene, in full harmony, however, with all that has been laid down by the new norms of the Motu Proprio.”
Que traducido a román paladino el Papa vendría a decir: ‘si hay problemas los resolvéis en favor de lo que yo, el Papa, que soy el que mando, ordeno’.
El quinto aspecto complementa al anterior:
“It is true that there have been exaggerations and at times social aspects unduly linked to the attitude of the faithful attached to the ancient Latin liturgical tradition. Your charity and pastoral prudence will be an incentive and guide for improving these.”
Como los eclesiásticos cuando dicen “caramba” quieren decir “coño” vuelvo a traducir esto al común lenguaje de los que estamos en la calle. Viene a decir el Santo Padre: ‘vosotros, Señores Obispos, que sois tan listos y tan buenos ya los arreglareis’.
Todavía hay más. El documento sobre el “subsistit” de la Gaudium et Spes debe estar a punto de salir:
“Si informano i signori giornalisti che domani, martedì 10 luglio 2007 sarà reso pubblico il documento della Congregazione per la Dottrina della Fede ‘Risposte a quesiti riguardanti alcuni aspetti circa la dottrina sulla Chiesa’.”
La verdad es que este Papa nos está alegrando la vida a más de uno. Tengo para mí que el Santo Padre va a dejar claro que la Iglesia fundada por Jesucristo es la Iglesia Católica y no otra. De este modo se dará un cerrojazo a toda esta eclesiología espúrea que tanto ha dañado la Iglesia Católica y que arranca de los malos principios modernistas vertidos en el Vaticano II.
En fin. Lo primero que querría es darle las gracias, y unas gracias enormes, al Santo Padre. Es obvio que el Motu Proprio ha salido frente a la oposición activa de no pocos Obispos y la oposición pasiva de otros tantos o más. Su Santidad ha hecho esto haciendo valer la autoridad pontificia, sabiendo que iba a desagradar a más de uno. No ha tenido punto alguno de respeto humano.
El otro tema es que la lectura del Motu Proprio y de la carta adjunta revela que se nombra a la Hermandad de San Pío X, pero no a otros Institutos religiosos también defensores de la Misa de San Pío V, como la Fraternidad de San Pedro o el Instituto de Cristo Rey. Este detalle es importante e interesante porque se demuestra, una vez más, que la lucha de la Hermandad de San Pío X no ha sido en balde. Que los muchos sacrificios y lágrimas de cientos de Sacerdotes y docenas y docenas de millares de fieles no han sido en vano. Que es en buena parte gracias a esta resistencia que hoy día cualquier Sacerdote tiene la libertad de poder decir la Misa tridentina.
Empero esto coloca a la Hermandad de San Pío X en la encrucijada. Es ahora cuando la Fraternidad Sacerdotal fundada por ese santo varón de Monseñor Lefebvre (¡ojo al tiempo, algún día será beatificado!) tiene que mover ficha. En principio sería deseable que hubiese por parte de los Sacerdotes de la Hermandad y sus Superiores, así como por parte de los miles de fieles que asisten a sus Misas todos los domingos, un gesto alto y claro de agradecimiento hacia el Santo Padre. Monseñor Lefebvre, en algún momento, pidió menos de lo que el Motu Proprio concede.
Monseñor Fellay tiene ahora una oportunidad muy buena para negociar con Roma un status canónico que proteja y blinde a la Tradición al tiempo que permita a la Tradición no seguir en este ‘no man’s land’ canónico en que actualmente se encuentra (gracias en su mayor parte a las pésimas decisiones tomadas durante el Pontificado de Juan Pablo II por el anterior Papa y algunos colaboradores cercanos).
En los círculos de la Curia romana se sabe que la excomunión a los seis Obispos (Lefebvre, Castro Mayer, Williamson, de Galarreta, Fellay y Tissier de Mallerais) es completamente inválida. Hay modos de poder negociar esto de una manera airosa para todos. Lo importante es que la Tradición esté –protegida y blindada, sí- dentro de Roma. Monseñor Fellay se enfrentará a algún eclesiástico que quiera ponerle zancadillas a la Tradición, sin duda, pero es obvio que va a contar con el apoyo decidido del Santo Padre, quien sabe que el trato dispensado a Monseñor Lefebvre fue erróneo, como ha reconocido, y lleva esa espina clavada en su conciencia.
El Santo Padre podría rematar la faena diciendo públicamente la Misa Tridentina en alguna fecha señalada.
Quiera el Espíritu Santo dar fortaleza al Santo Padre para consagrar Rusia al Inmaculado Corazón de María pronto, al igual que se la ha dado para publicar el Motu Proprio. Porque los problemas de nuestro tiempo no son problemas económicos o políticos, sino que son de naturaleza esencialmente espiritual. Y sólo con armas espirituales se pueden combatir. La Consagración que la Virgen pidió en Fátima no se puede retardar más.
Entretanto, Su Santidad, ¡un millón de gracias por el Motu Proprio!
Rafael Castela Santos
terça-feira, julho 10, 2007
segunda-feira, julho 09, 2007
¿Quién dijo que a los curas de a pie no les gusta la Misa Tridentina?
Pues aquí hay uno. Y modélico por el apostolado que desarrolla. Es el Padre Hugh Thwaites. Cortesía de Embajador en el Infierno.
Pregunta: ¿y no será que el magnífico apostolado estará ligado a una espiritualidad muy especial de mano de la Liturgia de siempre?
Rafael Castela Santos
Pregunta: ¿y no será que el magnífico apostolado estará ligado a una espiritualidad muy especial de mano de la Liturgia de siempre?
Rafael Castela Santos
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sábado, julho 07, 2007
Motu Proprio "Summorum Pontificum"

Graças ao Motu Proprio "Summorum Pontificum", de Sua Santidade o Papa Bento XVI, num primeiro Sábado, ao sétimo dia, do sétimo mês, do sétimo ano do século XXI, a Santa Missa de rito latino-gregoriano, tridentino ou de São Pio V regressa do exílio para onde os modernistas e progressistas a julgavam ter mandado definitivamente; porém, como afirmava o grande Michael Davies, esta é a Missa que nunca morreu, que se recusa a morrer e que jamais morrerá! Como a Santa Igreja Católica, contra a qual as portas do Inferno nada podem!
Do "Motu Proprio" e das extraordinárias possibilidades que o mesmo abre falarei mais tarde, remetendo por ora os meus leitores para os inevitáveis "Rorate-Caeli" e "The New Liturgical Movement", sem esquecer a reacção da Fraternidade Sacerdotal de São Pio X.
E, para terminar, permitam-me: Viva o Papa! Viva Cristo-Rei!
Do "Motu Proprio" e das extraordinárias possibilidades que o mesmo abre falarei mais tarde, remetendo por ora os meus leitores para os inevitáveis "Rorate-Caeli" e "The New Liturgical Movement", sem esquecer a reacção da Fraternidade Sacerdotal de São Pio X.
E, para terminar, permitam-me: Viva o Papa! Viva Cristo-Rei!
domingo, julho 01, 2007
Ocio y negocio: fasto y nefasto
Los romanos, quienes tenían ciertas cosas mucho más claras, hablaban del otium como de la verdadera vida. El otium significaba las bellas artes –las humanidades, que dirían hoy algunos-, era el tiempo libre consagrado a las letras. Llevaba, en la lengua latina, ese componente inherente asociado de paz, sosiego y tranquilidad. Algunos consideraban que la política, dijéramos la filosofía política, del ágora, donde uno hablaba de las facetas altas y profundas de la política (pero no de la politiquería al uso ni de los negocios politiqueros), era también parte del otium. De hecho el otium era el apartamiento de los negocios públicos y políticos. El otium tiene un componente de cierta soledad, de contemplación en una palabra.
Que los tiempos han degenerado se prueba hasta en la acepción de las palabras. El diccionario de la Real Academia Española define ocio como mera cesación del trabajo o inacción, incluso como total omisión de la actividad. De entre las cuatro acepciones que este diccionario proporciona me escandaliza particularmente la última, la cual reza así: “obras de ingenio que uno forma en los ratos que le dejan libre sus principales ocupaciones”. Digo que me escandaliza por dos razones. La primera porque habla de “obras”, de quehacer. Es la actividad febril-fabril del mundo moderno; una actividad frenética por el hacer y más hacer. La segunda porque invierte completamente el sentido romano del término. Insisto que mientras para los latinos el otium era la verdadera vida y el nec-otium (negocio) no lo era (de hecho era sólo una contraposición insalvable, y necesaria, pero no deseable, al otium). Sin embargo en la moderna lengua castellana se acepta que las “principales ocupaciones” son las del negocio.
Mal asunto cuando así vamos.
Nuevamente confrontados por la etimología vemos que los días festivos para los romanos eran los días, así llamados, fastos (fasti). Por contraposición a ellos estaban los días nefastos. No deja de ser curioso que fuera, precisamente, en esos días –los fastos- cuando se pudiera administrar justicia. Sin embargo en los dies nefasti no se podía administrar justicia. Pero el adjetivo nefastus, -a, -um tiene unas asociaciones semánticas ominosas sino abominables: referente a lo prohibido por la ley divina, impío o maldito.
Hubo un tiempo, la Edad Media (que los historiadores anglosajones, me refiero –evidentemente- a los protestantes, llaman Dark Ages, con tanto cinismo como falta de fundamento) cuando hasta el más humilde siervo de la gleba trabajaba no más de 200 días al año. Y esto era así porque los días fastos no iban solos. Las principales fiestas litúrgicas del año iban con su novenario acompañante, todo él festivo. Otras festividades religiosas menores iban cuando menos con su triduo. Incluso algunas más humildes no iban sin su víspera correspondiente. En medio de todo aquel tiempo libre, que no ocioso, florecía el otium. La gente a menudo era obligada a hacer penitencia colaborando en la construcción de obras de arte, como las catedrales. Los bardos cantaban los romances y los Sacerdotes porfiaban desde sus púlpitos en el nada fácil arte de la Oratoria religiosa, variante al fin y al cabo de la Retórica. Se pensaba en Dios, se contemplaba, y se trataba de adecuar su realidad con la realidad eterna y divina del Más Allá.
Afirma mi hermano en la Fe y querido amigo JSarto que estos tiempos que corren son tiempos de “esclavitud sin grilletes”. El trabajo se vuelve no sólo y a todas luces excesivo, sino también tiene un ominoso carácter opresivo que acaba por desterrar el otium por completo. Ernst Jünger vio esto claro cuando habló de la “sucesión sístole-diástole” en que se había convertido la vida moderna. Al logrado análisis cualitativo de los efectos deletéreos ocasionados por la revolución industrial hecho por Dickens el escritor germano añadía una dimensión cronocuantitativa. El tiempo se volvía mecánico, como en la máquina. Y la máquina sólo para bien para repararse o para ponerse a punto. Al capitalismo moderno le encanta jugar con jornadas laborales agotadoras, a menudo que superan con creces las 8 horas diarias, pero quiere que el neoesclavo (léase asalariado) “disfrute” en lo que eufemísticamente llama “industria del ocio” para que ese movimiento de falsa diástole pueda ser cuando menos suficiente para que el esclavo vuelva a producir.
Ya afirmaba Aristóteles que la contemplación era la más alta esfera del ser humano. Josef Pieper reafirmaba la aseveración del estagirita en su libro On Leisure con mil y un argumentos.
Los católicos, herederos de lo mejor del mundo clásico, asumieron tales afirmaciones que Santo Tomás de Aquino elevó a categoría teológica: la excelencia de la Contemplación. De ahí la excelencia sin parangones de todas las Ordenes contemplativas de la Iglesia Católica. Del mismo modo que el Doctor Angélico dejó sentado que las virtudes pasivas son superiores a las virtudes activas.
Hubo que fracturar el espíritu humano con esa dupla de Bacon y Lutero, con ese dúo maldito de deshacer la ciencia como contemplación para hacer de ella tekné y espíritu de dominio soberbio y ensoberbecido de dominio y manipulación, de ese poner las virtudes (ya reconvertidas en valores) activas por encima de las pasivas al despreciar la contemplación, para forjar las cadenas con que se construye la neoesclavitud moderna.
Cuando el trabajo anula la contemplación el trabajo no vale nada, por más emolumento de riqueza que proporcione.
Rafael Castela Santos
Que los tiempos han degenerado se prueba hasta en la acepción de las palabras. El diccionario de la Real Academia Española define ocio como mera cesación del trabajo o inacción, incluso como total omisión de la actividad. De entre las cuatro acepciones que este diccionario proporciona me escandaliza particularmente la última, la cual reza así: “obras de ingenio que uno forma en los ratos que le dejan libre sus principales ocupaciones”. Digo que me escandaliza por dos razones. La primera porque habla de “obras”, de quehacer. Es la actividad febril-fabril del mundo moderno; una actividad frenética por el hacer y más hacer. La segunda porque invierte completamente el sentido romano del término. Insisto que mientras para los latinos el otium era la verdadera vida y el nec-otium (negocio) no lo era (de hecho era sólo una contraposición insalvable, y necesaria, pero no deseable, al otium). Sin embargo en la moderna lengua castellana se acepta que las “principales ocupaciones” son las del negocio.
Mal asunto cuando así vamos.
Nuevamente confrontados por la etimología vemos que los días festivos para los romanos eran los días, así llamados, fastos (fasti). Por contraposición a ellos estaban los días nefastos. No deja de ser curioso que fuera, precisamente, en esos días –los fastos- cuando se pudiera administrar justicia. Sin embargo en los dies nefasti no se podía administrar justicia. Pero el adjetivo nefastus, -a, -um tiene unas asociaciones semánticas ominosas sino abominables: referente a lo prohibido por la ley divina, impío o maldito.
Hubo un tiempo, la Edad Media (que los historiadores anglosajones, me refiero –evidentemente- a los protestantes, llaman Dark Ages, con tanto cinismo como falta de fundamento) cuando hasta el más humilde siervo de la gleba trabajaba no más de 200 días al año. Y esto era así porque los días fastos no iban solos. Las principales fiestas litúrgicas del año iban con su novenario acompañante, todo él festivo. Otras festividades religiosas menores iban cuando menos con su triduo. Incluso algunas más humildes no iban sin su víspera correspondiente. En medio de todo aquel tiempo libre, que no ocioso, florecía el otium. La gente a menudo era obligada a hacer penitencia colaborando en la construcción de obras de arte, como las catedrales. Los bardos cantaban los romances y los Sacerdotes porfiaban desde sus púlpitos en el nada fácil arte de la Oratoria religiosa, variante al fin y al cabo de la Retórica. Se pensaba en Dios, se contemplaba, y se trataba de adecuar su realidad con la realidad eterna y divina del Más Allá.
Afirma mi hermano en la Fe y querido amigo JSarto que estos tiempos que corren son tiempos de “esclavitud sin grilletes”. El trabajo se vuelve no sólo y a todas luces excesivo, sino también tiene un ominoso carácter opresivo que acaba por desterrar el otium por completo. Ernst Jünger vio esto claro cuando habló de la “sucesión sístole-diástole” en que se había convertido la vida moderna. Al logrado análisis cualitativo de los efectos deletéreos ocasionados por la revolución industrial hecho por Dickens el escritor germano añadía una dimensión cronocuantitativa. El tiempo se volvía mecánico, como en la máquina. Y la máquina sólo para bien para repararse o para ponerse a punto. Al capitalismo moderno le encanta jugar con jornadas laborales agotadoras, a menudo que superan con creces las 8 horas diarias, pero quiere que el neoesclavo (léase asalariado) “disfrute” en lo que eufemísticamente llama “industria del ocio” para que ese movimiento de falsa diástole pueda ser cuando menos suficiente para que el esclavo vuelva a producir.
Ya afirmaba Aristóteles que la contemplación era la más alta esfera del ser humano. Josef Pieper reafirmaba la aseveración del estagirita en su libro On Leisure con mil y un argumentos.
Los católicos, herederos de lo mejor del mundo clásico, asumieron tales afirmaciones que Santo Tomás de Aquino elevó a categoría teológica: la excelencia de la Contemplación. De ahí la excelencia sin parangones de todas las Ordenes contemplativas de la Iglesia Católica. Del mismo modo que el Doctor Angélico dejó sentado que las virtudes pasivas son superiores a las virtudes activas.
Hubo que fracturar el espíritu humano con esa dupla de Bacon y Lutero, con ese dúo maldito de deshacer la ciencia como contemplación para hacer de ella tekné y espíritu de dominio soberbio y ensoberbecido de dominio y manipulación, de ese poner las virtudes (ya reconvertidas en valores) activas por encima de las pasivas al despreciar la contemplación, para forjar las cadenas con que se construye la neoesclavitud moderna.
Cuando el trabajo anula la contemplación el trabajo no vale nada, por más emolumento de riqueza que proporcione.
Rafael Castela Santos
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domingo, julho 01, 2007
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sábado, junho 30, 2007
"Motu Proprio"
Está oficialmente confirmada a publicação do "motu proprio" papal que liberta a celebração da Missa de rito latino-gregoriano, tridentino ou de São Pio V, das amarras que a prendiam desde a promulgação da reforma litúrgica de Paulo VI, em 1969. Uma magnífica notícia que era há muito aguardada, num misto de esperança e ansiedade, pelos católicos tradicionais do mundo inteiro, os quais vêem assim frutificar longos e duros anos de intensa oração. Agora, só resta esperar com tranquilidade a dita publicação, a fim de aquilatar o seu efectivo conteúdo, e continuar a rezar para que o Santo Padre Bento XVI, no ano em que se comemora o centenário da "Pascendi", de São Pio X, possa prosseguir firmemente a sua intenção de restaurar a Igreja Católica.
sexta-feira, junho 29, 2007
Sobre Tony Blair, los negros horizontes y la alta probabilidad de martirio
Resulta imposible no reproducir la muy sensata reflexión que nos plantea Cruz y Fierro desde las Españas argentinas.
Plantea primero las reticencias “del sistema británico” a cualquier católico. Que nadie se engañe: bajo un barniz de tolerancia el anti-catolicismo ambiental aquí en Gran Bretaña sigue siendo una realidad. Ya sea el palo tremendo que ha supuesto cerrar la extensa red de instituciones católicas dedicadas a la adopción por negarse éstas a dar niños a los “matrimonios” (prefiero gaymonios) homosexuales; ya sea la inhabilitación para ciertos cargos que conlleva el ser católico; ya sea el veto sordo y tremendamente efectivo que la masonería –potente en Albión- pone a cualquier católico; ya sea la tupida red elitista de “Public Schools” (aquí llaman así a las privadas, pero también conducen por la izquierda) y su capacidad de segregación y expulsión de los católicos; ya sea la enseñanza e incitación a la homosexualidad impuesta sobre todo el sistema educativo, incluídas las escuelas católicas concertadas, etc. La consecuencia es siempre idéntica: el Cuerpo Místico de Nuestro Señor sufre siempre en Gran Bretaña. ¡Ay Inglaterra! ¡Ay, mi Escocia querida del alma! ¡Ay, Gales! ¡Dios tenga piedad de vosotras, naciones otrora tan cristianas y hasta tan monásticas!
En la segunda parte Cruz y Fierro va un punto más allá. El ambiente a nivel mundial se empieza a enrarecer. Es cada vez más asfixiantemente anti-cristiano. El martirio seco ya está aquí y su intensidad no cesa de acrecentarse. Cualquier cosa que sea la defensa del Decálogo, incluso del mero Derecho Natural, va a sufrir. Hago, pues, mía la pregunta final de Cruz y Fierro: “¿Estamos preparados o nos estamos preparando (en los planos espiritual y también material) para lo que se viene? ¿Estamos preparando a nuestras familias y a nuestras amistades?”
Rafael Castela Santos
“En los últimos días, como creo que casi todos saben, se viene hablando de la conversión de Tony Blair, hasta anteayer Primer Ministro del Reino Unido y uno de los líderes del Laborismo británico. En realidad hace más de un año que anda dando vueltas este rumor que ahora se va concretando.
Más allá de lo sincero o no de su conversión y de qué actitud asumirá ahora en especial respecto a aquellas cuestiones político-legales relacionadas con la Ley Natural, la familia y la vida; me llama a la reflexión el hecho de que una conversión implique la renuncia a una primera magistratura.
Es conocida la frase atribuida a San Alfonso María de Ligorio de que convertir a un soberano es más efectivo que el envío de cientos de misioneros; pero ¿si el soberano se ve obligado a renunciar por convertirse?
No sé qué es lo que obliga a renunciar a Blair, quizás la supervivencia en la Gran Bretaña de pleno siglo XXI ultra-tolerante de los prejuicios ‘anti-papistas’ (prejuicios que subsisten en las leyes que excluyen a los herederos a la corona que sean católicos [también existe el rumor desde hace más de una década sobre los deseos de convertirse al catolicismo del Príncipe de Gales]).
¿O se trata simplemente de que Mr Blair ha constatado que es imposible para un católico coherente, íntegro e integral, ser parte de "el sistema"? ¿Se encuentra vedada la política para los católicos y deberemos contentarnos con una participación testimonial hasta que "el sistema" se harte de nosotros?
¿Somos ya una minoría segregada que deberá acostumbrarse a vivir en un régimen tipo Apartheid (por el momento) de facto, aún en los países supuestamente "católicos"? (recordemos que el mismísimo presidente de la Conferencia Episcopal Italiana ha recibido varias amenazas de vida, y sus amenazadores -y quienes se solidarizan con ellos- siguen completamente impunes).
¿Estamos sufriendo ya un martirio incruento (en nuestras posibilidades profesionales, familiares, económicas, sociales y/o políticas)? ¿En qué momento se cruzará el Rubicón y empezará la persecución cruenta? (recientemente un sacerdote alemán fue encerrado en la cárcel por homofobia)
¿Estamos preparados o nos estamos preparando (en los planos espiritual y también material) para lo que se viene? ¿Estamos preparando a nuestras familias y a nuestras amistades?
Ave Crux, spes nostra!”
Cruz y Fierro
Plantea primero las reticencias “del sistema británico” a cualquier católico. Que nadie se engañe: bajo un barniz de tolerancia el anti-catolicismo ambiental aquí en Gran Bretaña sigue siendo una realidad. Ya sea el palo tremendo que ha supuesto cerrar la extensa red de instituciones católicas dedicadas a la adopción por negarse éstas a dar niños a los “matrimonios” (prefiero gaymonios) homosexuales; ya sea la inhabilitación para ciertos cargos que conlleva el ser católico; ya sea el veto sordo y tremendamente efectivo que la masonería –potente en Albión- pone a cualquier católico; ya sea la tupida red elitista de “Public Schools” (aquí llaman así a las privadas, pero también conducen por la izquierda) y su capacidad de segregación y expulsión de los católicos; ya sea la enseñanza e incitación a la homosexualidad impuesta sobre todo el sistema educativo, incluídas las escuelas católicas concertadas, etc. La consecuencia es siempre idéntica: el Cuerpo Místico de Nuestro Señor sufre siempre en Gran Bretaña. ¡Ay Inglaterra! ¡Ay, mi Escocia querida del alma! ¡Ay, Gales! ¡Dios tenga piedad de vosotras, naciones otrora tan cristianas y hasta tan monásticas!
En la segunda parte Cruz y Fierro va un punto más allá. El ambiente a nivel mundial se empieza a enrarecer. Es cada vez más asfixiantemente anti-cristiano. El martirio seco ya está aquí y su intensidad no cesa de acrecentarse. Cualquier cosa que sea la defensa del Decálogo, incluso del mero Derecho Natural, va a sufrir. Hago, pues, mía la pregunta final de Cruz y Fierro: “¿Estamos preparados o nos estamos preparando (en los planos espiritual y también material) para lo que se viene? ¿Estamos preparando a nuestras familias y a nuestras amistades?”
Rafael Castela Santos
“En los últimos días, como creo que casi todos saben, se viene hablando de la conversión de Tony Blair, hasta anteayer Primer Ministro del Reino Unido y uno de los líderes del Laborismo británico. En realidad hace más de un año que anda dando vueltas este rumor que ahora se va concretando.
Más allá de lo sincero o no de su conversión y de qué actitud asumirá ahora en especial respecto a aquellas cuestiones político-legales relacionadas con la Ley Natural, la familia y la vida; me llama a la reflexión el hecho de que una conversión implique la renuncia a una primera magistratura.
Es conocida la frase atribuida a San Alfonso María de Ligorio de que convertir a un soberano es más efectivo que el envío de cientos de misioneros; pero ¿si el soberano se ve obligado a renunciar por convertirse?
No sé qué es lo que obliga a renunciar a Blair, quizás la supervivencia en la Gran Bretaña de pleno siglo XXI ultra-tolerante de los prejuicios ‘anti-papistas’ (prejuicios que subsisten en las leyes que excluyen a los herederos a la corona que sean católicos [también existe el rumor desde hace más de una década sobre los deseos de convertirse al catolicismo del Príncipe de Gales]).
¿O se trata simplemente de que Mr Blair ha constatado que es imposible para un católico coherente, íntegro e integral, ser parte de "el sistema"? ¿Se encuentra vedada la política para los católicos y deberemos contentarnos con una participación testimonial hasta que "el sistema" se harte de nosotros?
¿Somos ya una minoría segregada que deberá acostumbrarse a vivir en un régimen tipo Apartheid (por el momento) de facto, aún en los países supuestamente "católicos"? (recordemos que el mismísimo presidente de la Conferencia Episcopal Italiana ha recibido varias amenazas de vida, y sus amenazadores -y quienes se solidarizan con ellos- siguen completamente impunes).
¿Estamos sufriendo ya un martirio incruento (en nuestras posibilidades profesionales, familiares, económicas, sociales y/o políticas)? ¿En qué momento se cruzará el Rubicón y empezará la persecución cruenta? (recientemente un sacerdote alemán fue encerrado en la cárcel por homofobia)
¿Estamos preparados o nos estamos preparando (en los planos espiritual y también material) para lo que se viene? ¿Estamos preparando a nuestras familias y a nuestras amistades?
Ave Crux, spes nostra!”
Cruz y Fierro
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Rafael Castela Santos
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quarta-feira, junho 27, 2007
En defensa de la Hermandad de San Pío X
(A la Hermandad de San Pío X, con agradecimiento eterno)
Hace más de tres lustros que gracias a mucha lectura y algunas buenas compañías (e incluso alguna novia entonces) –pero sobre todo merced a la Gracia de Dios, la cual no merezco en absoluto- decidí engrosar ese Pusillus Grex de la Tradición. Soy católico. Y español. Hay maneras y maneras de ser católico. Para un ibérico (ya portugués, ya español) ser católico significa adherirse a Roma. Mi intención es estar en las filas de la Tradición para ser más romano. No para serlo menos, sino más. Sigo diciendo que soy católico, apostólico y romano. Subrayo lo de romano.
Reconozco que sufrí una crisis sedevacantista al poco de la barrabasada de Asís. Fácil caer en esto, pero –la verdad- Juan Pablo II no ayudaba con un ecumenismo tan grosero como contrario a la Fe.
Normalmente voy a Misa a una Capilla de la Hermandad de San Pío X. En Estados Unidos iba también a otro cura tradicionalista independiente. También fui mientras viví en Chicago a la Misa “indultada” (¿pero no quedamos en que son sólo los criminales los que son indultados? ¿Es acaso la Misa de siempre, la Tridentina, un crimen?). Dejé de ir a la Misa indultada porque los sermones eran una retahíla modernista y la falta de respeto a la Misa (7 de la mañana un domingo, no dejaban paz para hacer la Acción de Gracias tras la Comunión, etc.) me llegaron a herir. La mano del infame Cardenal Bernardin era alargada y trascendía incluso su muerte.
Me cuesta ir a Misa dos horas y media cada domingo. Preferiría tener una Misa Tridentina más cerca. Después de mucha reflexión y no poco estudio llegué a la conclusión de que yo no pintaba nada en el Novus Ordo: tengo el convencimiento íntimo y en conciencia de que desagrado a Dios si asisto a este culto.
Sin embargo nunca me he sentido “fuera de la Iglesia”. Precisamente por ser tradicionalista me siento más adherido a la Iglesia que en mis tiempos de semiagnosticismo. O mucho más que cuando frecuentaba una Parroquia modernista, tan del Obispo ellos y tan de guitarra ellos. Y eso que encontré muchas virtudes cristianas en esa Parroquia, las cosas como son. Pero Fe, lo que se dice Fe, la justita. Los Hermanos Maristas, en los que me eduqué, casi me quitan la Fe de puro modernistas y hasta liberacionistas que eran algunos. Acabé tonteando con el budismo zen gracias a ellos. Conste: había hermanos que eran excepciones honrosísimas al modernismo. Dios les bendiga y Dios les bendiga porque –salvo en religión- nos dieron una formación estupenda. Nunca, como después de estos años de Tradición, me he sabido y me siento tan parte del Cuerpo Místico de Nuestro Señor Jesucristo. Jamás.
Lamento, por ejemplo, ciertos excesos de algún miembro de la Hermandad de San Pío X, quienes creen tener cierta jurisdicción canónica. No creo en ello. A lo mucho sería jurisdicción supletoria, con muchos condicionantes, y eso porque Roma –digámoslo claro- no cumple su deber. Un ejemplo: los Matrimonios celebrados por la Hermandad. Pregunta para Roma y para la Hermandad: ¿Cómo es posible que las Ordenaciones celebradas por la Hermandad sean válidas al punto que Roma lidia con los problemas canónicos de los Sacerdotes de la Hermandad pero no con los Matrimonios? ¿Acaso hay Sacramentos de primera y otros de segunda … o todos son Sacramentos? Madre Roma: os suplicamos humildemente seriedad, y sobre todo coherencia, en todo esto. Hermandad de San Pío X: sois lo que sois, fundada para lo que vuestro Santo fundador os fundó (preservación de la Fe y de la Liturgia), pero nada más.
Digo Roma, pero habría que decir que son las Conferencias Episcopales. O los Obispos, a veces de un modernismo tan rampante que ceden Catedrales y templos a musulmanes y protestantes, pero que no cederían ni una capilla para la celebración de una Misa Tridentina. He vivido todo esto. Doy fe y soy testigo de que conozco más de uno y más de dos casos de este tipo.
No conocí a Monseñor Lefebvre. Cuanta más gente conozco que le trató, más me convence que fue un Santo. A cualquier corazón de buena fe esto se le antojará obvio.
Quien quiera encontrar peros porque tiene un apriorismo que “demostrar”, lo torcerá todo. Allá cada cual y su conciencia. Dios, y la Iglesia –que es eterna, que durará hasta el último día del mundo-, son al final las únicas opiniones que cuentan. Aquí va una sugerencia para Roma que, me consta, ya se le ha ocurrido a algún ilustre Cardenal de la Curia: Roma no tiene que pedir perdón (personalmente diría que sería imprudente hacerlo en este momento) a la Tradición, pero puede simplemente beatificar a Monseñor Lefebvre. A buen entendedor … Eso, combinado con una estructura canónica que blinde a la Tradición de las iras de tanto Obispo modernista, y Roma misma notaría el cambio.
Tampoco voy a entrar en el tema de la iniquidad de las excomuniones a Lefebvre, Castro Mayer (¡quién le hubiera conocido, Monseñor!), o los cuatro Obispos de la Hermandad. Ni en Roma mismo creen en ellas. Y si no que vean la Tesis Doctoral del Padre Murray, un Cum Laude de la Universidad papal por excelencia, donde ponía en tela de juicio la validez de esas excomuniones. Por no hablar del mal latín de Juan Pablo II, que en el documento de excomunión (¡el sentido del humor del Espíritu Santo es tremendo!), puso mal un acusativo. Leyéndolo literalmente el entonces Papa se excomulga a sí mismo.
La mayoría de la gente que va a Misa en la Hermandad son fieles bastante normales. Quieren estar en la Roma Eterna, con la Iglesia, no fuera de ella. La situación actual, por su anomalía canónica, nos resulta incómoda a casi todos.
Roma haría bien en darse cuenta de lo obvio: la Hermandad sigue siendo una de las poquísimas asociaciones u órdenes que siguen creciendo en estos tiempos de sequía de vocaciones. La Hermandad haría más bien dentro de la Iglesia que fuera, como en Roma se sitúa a la Hermandad a menudo. Roma necesita de la Tradición para rejuvenecerse y reedificarse. La Iglesia oficial, al menos en Occidente, está decrépita en todos los sentidos.
A todos los que, incluso desde bitácoras próximas y amigas, no hacen sino criticar a Monseñor Lefebvre convendría recordarles las palabras de un Cardenal a quien admiro, incluso a pesar de mis discrepancias con él en algún punto concreto, como es el Cardenal Castrillón Hoyos. Su Eminencia dijo lo siguiente de Monseñor Lefebvre:
“Retracing the complete life story of Archbishop Lefebvre, we are certain of the great esteem and appreciation of the Church for him. He was considered worthy of being an Archbishop, Apostolic Delegate, Superior General of his religious congregation; by speaking to people who knew him during the exercise of his ministry, the fecundity of his life is discovered.”
Y a esos mismos que se les llena la boca de papismo barato, habrá que recordarles las palabras del Santo Padre Benedicto XVI, quien al recibir a Monseñor Fellay dijo de Monseñor Lefebvre: “Nuestro Venerable Hermano …”. El Papa, incluso, no se cortó un pelo en laudar el trabajo y la obra de Monseñor Lefebvre.
A pesar de los claroscuros de la Hermandad de San Pío X, los 35 años de su existencia arrojan un saldo positivo. Se ha logrado aglutinar un núcleo duro en defensa de la Tradición sin caer en el sedevacantismo loco y militante y sin ser engullidos por el modernismo, cosa que algunos desde Roma bien han deseado. Gracias a la Hermandad de San Pío X (HSPX) existe la Hermandad de San Pedro. Sin la HSPX la de San Pedro hubiera sido laminada por los modernistas que se asientan en Roma ipso facto. Gracias a la HSPX no pocas Ordenes tienen la continuidad posible que sólo gracias a un Episcopado tradicional es posible. Gracias a la HSPX
Y a todos esos a los que se llena la boca con el Motu Proprio recordadles que esto no hubiera sido posible sin las décadas de sufrimiento (y, ¡Dios mío!, qué sufrimiento a veces) de tantos y tantos Sacerdotes y fieles de la Hermandad. Sin ese capital de cruz, de martirio seco, el Motu Proprio no estaría en una agenda más que probable y ciertamente próxima. Así que mejor dejarse en paz de crear divisiones en la Tradición, porque hay mucho de Tradición –y bueno- fuera de la Hermandad de San Pío X. Como ese joven Sacerdote con menos de treinta años de Madrid que me dijo el otro día que él amaba y quería decir la Misa Tridentina, aunque no sabía cómo decirla.
A la Hermandad de San Pío X, gracias por haber mantenido la llama de la Tradición cuando estaba casi completamente apagada. No sólo por eso, sino por haber hecho posible que la Tradición, aquí y allá, en pequeños números, empiece a florecer. Y por haber hecho posible que un alma como la mía, que estaba muy descarriada, no se perdiera. Por todo ello, mi agradecimiento eterno.
Rafael Castela Santos
Hace más de tres lustros que gracias a mucha lectura y algunas buenas compañías (e incluso alguna novia entonces) –pero sobre todo merced a la Gracia de Dios, la cual no merezco en absoluto- decidí engrosar ese Pusillus Grex de la Tradición. Soy católico. Y español. Hay maneras y maneras de ser católico. Para un ibérico (ya portugués, ya español) ser católico significa adherirse a Roma. Mi intención es estar en las filas de la Tradición para ser más romano. No para serlo menos, sino más. Sigo diciendo que soy católico, apostólico y romano. Subrayo lo de romano.
Reconozco que sufrí una crisis sedevacantista al poco de la barrabasada de Asís. Fácil caer en esto, pero –la verdad- Juan Pablo II no ayudaba con un ecumenismo tan grosero como contrario a la Fe.
Normalmente voy a Misa a una Capilla de la Hermandad de San Pío X. En Estados Unidos iba también a otro cura tradicionalista independiente. También fui mientras viví en Chicago a la Misa “indultada” (¿pero no quedamos en que son sólo los criminales los que son indultados? ¿Es acaso la Misa de siempre, la Tridentina, un crimen?). Dejé de ir a la Misa indultada porque los sermones eran una retahíla modernista y la falta de respeto a la Misa (7 de la mañana un domingo, no dejaban paz para hacer la Acción de Gracias tras la Comunión, etc.) me llegaron a herir. La mano del infame Cardenal Bernardin era alargada y trascendía incluso su muerte.
Me cuesta ir a Misa dos horas y media cada domingo. Preferiría tener una Misa Tridentina más cerca. Después de mucha reflexión y no poco estudio llegué a la conclusión de que yo no pintaba nada en el Novus Ordo: tengo el convencimiento íntimo y en conciencia de que desagrado a Dios si asisto a este culto.
Sin embargo nunca me he sentido “fuera de la Iglesia”. Precisamente por ser tradicionalista me siento más adherido a la Iglesia que en mis tiempos de semiagnosticismo. O mucho más que cuando frecuentaba una Parroquia modernista, tan del Obispo ellos y tan de guitarra ellos. Y eso que encontré muchas virtudes cristianas en esa Parroquia, las cosas como son. Pero Fe, lo que se dice Fe, la justita. Los Hermanos Maristas, en los que me eduqué, casi me quitan la Fe de puro modernistas y hasta liberacionistas que eran algunos. Acabé tonteando con el budismo zen gracias a ellos. Conste: había hermanos que eran excepciones honrosísimas al modernismo. Dios les bendiga y Dios les bendiga porque –salvo en religión- nos dieron una formación estupenda. Nunca, como después de estos años de Tradición, me he sabido y me siento tan parte del Cuerpo Místico de Nuestro Señor Jesucristo. Jamás.
Lamento, por ejemplo, ciertos excesos de algún miembro de la Hermandad de San Pío X, quienes creen tener cierta jurisdicción canónica. No creo en ello. A lo mucho sería jurisdicción supletoria, con muchos condicionantes, y eso porque Roma –digámoslo claro- no cumple su deber. Un ejemplo: los Matrimonios celebrados por la Hermandad. Pregunta para Roma y para la Hermandad: ¿Cómo es posible que las Ordenaciones celebradas por la Hermandad sean válidas al punto que Roma lidia con los problemas canónicos de los Sacerdotes de la Hermandad pero no con los Matrimonios? ¿Acaso hay Sacramentos de primera y otros de segunda … o todos son Sacramentos? Madre Roma: os suplicamos humildemente seriedad, y sobre todo coherencia, en todo esto. Hermandad de San Pío X: sois lo que sois, fundada para lo que vuestro Santo fundador os fundó (preservación de la Fe y de la Liturgia), pero nada más.
Digo Roma, pero habría que decir que son las Conferencias Episcopales. O los Obispos, a veces de un modernismo tan rampante que ceden Catedrales y templos a musulmanes y protestantes, pero que no cederían ni una capilla para la celebración de una Misa Tridentina. He vivido todo esto. Doy fe y soy testigo de que conozco más de uno y más de dos casos de este tipo.
No conocí a Monseñor Lefebvre. Cuanta más gente conozco que le trató, más me convence que fue un Santo. A cualquier corazón de buena fe esto se le antojará obvio.
Quien quiera encontrar peros porque tiene un apriorismo que “demostrar”, lo torcerá todo. Allá cada cual y su conciencia. Dios, y la Iglesia –que es eterna, que durará hasta el último día del mundo-, son al final las únicas opiniones que cuentan. Aquí va una sugerencia para Roma que, me consta, ya se le ha ocurrido a algún ilustre Cardenal de la Curia: Roma no tiene que pedir perdón (personalmente diría que sería imprudente hacerlo en este momento) a la Tradición, pero puede simplemente beatificar a Monseñor Lefebvre. A buen entendedor … Eso, combinado con una estructura canónica que blinde a la Tradición de las iras de tanto Obispo modernista, y Roma misma notaría el cambio.
Tampoco voy a entrar en el tema de la iniquidad de las excomuniones a Lefebvre, Castro Mayer (¡quién le hubiera conocido, Monseñor!), o los cuatro Obispos de la Hermandad. Ni en Roma mismo creen en ellas. Y si no que vean la Tesis Doctoral del Padre Murray, un Cum Laude de la Universidad papal por excelencia, donde ponía en tela de juicio la validez de esas excomuniones. Por no hablar del mal latín de Juan Pablo II, que en el documento de excomunión (¡el sentido del humor del Espíritu Santo es tremendo!), puso mal un acusativo. Leyéndolo literalmente el entonces Papa se excomulga a sí mismo.
La mayoría de la gente que va a Misa en la Hermandad son fieles bastante normales. Quieren estar en la Roma Eterna, con la Iglesia, no fuera de ella. La situación actual, por su anomalía canónica, nos resulta incómoda a casi todos.
Roma haría bien en darse cuenta de lo obvio: la Hermandad sigue siendo una de las poquísimas asociaciones u órdenes que siguen creciendo en estos tiempos de sequía de vocaciones. La Hermandad haría más bien dentro de la Iglesia que fuera, como en Roma se sitúa a la Hermandad a menudo. Roma necesita de la Tradición para rejuvenecerse y reedificarse. La Iglesia oficial, al menos en Occidente, está decrépita en todos los sentidos.
A todos los que, incluso desde bitácoras próximas y amigas, no hacen sino criticar a Monseñor Lefebvre convendría recordarles las palabras de un Cardenal a quien admiro, incluso a pesar de mis discrepancias con él en algún punto concreto, como es el Cardenal Castrillón Hoyos. Su Eminencia dijo lo siguiente de Monseñor Lefebvre:
“Retracing the complete life story of Archbishop Lefebvre, we are certain of the great esteem and appreciation of the Church for him. He was considered worthy of being an Archbishop, Apostolic Delegate, Superior General of his religious congregation; by speaking to people who knew him during the exercise of his ministry, the fecundity of his life is discovered.”
Y a esos mismos que se les llena la boca de papismo barato, habrá que recordarles las palabras del Santo Padre Benedicto XVI, quien al recibir a Monseñor Fellay dijo de Monseñor Lefebvre: “Nuestro Venerable Hermano …”. El Papa, incluso, no se cortó un pelo en laudar el trabajo y la obra de Monseñor Lefebvre.
A pesar de los claroscuros de la Hermandad de San Pío X, los 35 años de su existencia arrojan un saldo positivo. Se ha logrado aglutinar un núcleo duro en defensa de la Tradición sin caer en el sedevacantismo loco y militante y sin ser engullidos por el modernismo, cosa que algunos desde Roma bien han deseado. Gracias a la Hermandad de San Pío X (HSPX) existe la Hermandad de San Pedro. Sin la HSPX la de San Pedro hubiera sido laminada por los modernistas que se asientan en Roma ipso facto. Gracias a la HSPX no pocas Ordenes tienen la continuidad posible que sólo gracias a un Episcopado tradicional es posible. Gracias a la HSPX
Y a todos esos a los que se llena la boca con el Motu Proprio recordadles que esto no hubiera sido posible sin las décadas de sufrimiento (y, ¡Dios mío!, qué sufrimiento a veces) de tantos y tantos Sacerdotes y fieles de la Hermandad. Sin ese capital de cruz, de martirio seco, el Motu Proprio no estaría en una agenda más que probable y ciertamente próxima. Así que mejor dejarse en paz de crear divisiones en la Tradición, porque hay mucho de Tradición –y bueno- fuera de la Hermandad de San Pío X. Como ese joven Sacerdote con menos de treinta años de Madrid que me dijo el otro día que él amaba y quería decir la Misa Tridentina, aunque no sabía cómo decirla.
A la Hermandad de San Pío X, gracias por haber mantenido la llama de la Tradición cuando estaba casi completamente apagada. No sólo por eso, sino por haber hecho posible que la Tradición, aquí y allá, en pequeños números, empiece a florecer. Y por haber hecho posible que un alma como la mía, que estaba muy descarriada, no se perdiera. Por todo ello, mi agradecimiento eterno.
Rafael Castela Santos
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quarta-feira, junho 27, 2007
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terça-feira, junho 26, 2007
Thank you, Tony
Tony, from The Muniment Room, has translated the Carta a minha filha. Da Europa à Anti-Europa, originally published in Portuguese in the 7th issue of Alameda Digital, into English. In this way the now called Letter to My Daughter: from Europe to Anti-Europe is now in three languages: Portuguese, Spanish and English. I reckon this has become “the most internationally acclaimed” original piece of mine. Tony had already threatened last May with translating it.
Well, this translation with a British flavour is a real treat for somebody like me, always opposed to that big heresy of the Webster’s Dictionary and American spelling, similar to the Vatican II of the English language. As I stick to the Old Missal, I stick to the Oxford’s.
Interestingly, and pro-Confederate as I am, it has always been a landmark in Southern ladies and gentlemen to also continue the tradition of the Oxford’s Dictionary and allegiance to the original English. Another reason to support the Confederation and wish all that crap and no-good-offspring-of-female-canines also known as yankees to go to hell.
Thank you very much, Tony. Muito obrigado! I do appreciate this wee gift indeed.
Confederately yours in Christ the King of all nations and Mary Queen,
RCS
“Dear daughter,
I write because you really are European; because you were conceived in Portugal, in Fatima; because Spanish, French and German blood runs through your veins; because you grew up in the United Kingdom; because you speak several languages, including a bit of Latin; and because your father, who loves you profoundly, sees a certain Carolingian idea reflected in you which fills him with longing. And above all, because you are Catholic, which is the True Faith: the One True, as I often have you repeat, petite chouanne. Because the only real way of being European is to be Catholic. Those who aren’t, and those who fight our True Religion are the destroyers of Europe, whether they know it or not.
About two thousand years ago, a noble people, the Romans, conquered Europe. They were excellent civil engineers and excellent soldiers. Remember the bridges and aqueducts we have seen in Spain, and the Roman roads and ruins we have seen in Cirencester, in Metz, in Salamanca, in Merida, and in Evora. Apart from all of this, they left us their laws, Roman Law, an impressive monument, which continues to inspire us. I’ll explain one day, but this is all about what your Dad says to you about being fair, about being fair to our neighbours, or about your being fair to the other girls at school.
You know how I go on about how in Spain and Portugal the Roman influence penetrated deeper than in the rest of the Empire. It’s as though we are more Roman than the rest of the Romans. You know that reverential love that I have for your grandparents, my parents? You know how the first thing that I do when I take you to Spain is to go to the cemetery? Well, sweetheart, that is something that comes from our religion, but also from the Romans. When I’m old, I want you to respect me in the same way that I respect your grandparents, and when I die, I want you to pray for me in the same way as I pray for all our dead. I’m not asking this for me particularly, nor for you, but that you remember your roots; and because by honouring your parents and your ancestors, you honour your country as well.
I always tell you that you should think about things, that you should use your reason; because of all the powers your soul possesses, reason is the most important. The Greeks taught us this, and the Romans, as they developed and invaded other lands, were not stupid, and realised that the Greeks were very clever and precise. The Romans were amazed by the Greeks. Do you remember Socrates whose death was so serene? Aristotle, of whom I have spoken to you, who had the greatest intellect of Antiquity? Well – they were Greeks. One day, God Willing, we will read them together and discuss them. But the Greeks lacked life. There was too much death and cruelty. There was slavery. Above all, there was darkness. All this because our first parents, Adam and Eve, sinned. This human race need to be restored, but only God could seal off the offence which we humans had committed against God. And from among a people chosen by God, the Jewish people, whose blood also runs through your veins, the Messiah, the Redeemer was born: Our Lord Jesus Christ. But Israel, called to be the light of the world, turned its back on the most sublime Son of the chosen people and his message came to Rome, to the Gentiles.
And on that assumed obligation of loving God before all other obligations, they built, over centuries, the greatest civilisation that had ever been: Christian Civilisation. Think of the Cathedrals and castles we have seen together, all of which had Jesus Christ, True God and True Man at their centre. Think of the beauty of the things they made. The saint to whom we always pray, St Thomas Aquinas, wrote, a guiding work. A genius, the poet Dante, wrote the Divine Comedy. I remember as one of the greatest moments of my life sitting beside your crib and rereading the Divine Comedy. The Blessed Virgin spread her blue protective veil across that civilisation.
But men fell away, and Europe – Christianity – stopped being Christianity. Anti-Europe, Anti-Christianity began. In the same way as when Moses descended from Sinai and found the people worshipping the golden calf, the idea that money and trade were the most important thing began to gain ground. The knights who protected maidens in castles, as in the stories I have read to you, were no more; and kings and the powerful exploited the poor and the weak instead of defending them as is their duty.
People began to think strange things. They emptied words of their meanings and began to do ugly things. Up to then, God, Jesus Christ, had been the centre of all things. But they began to put Man at the centre of things and stopped thinking of God as so important. There were some awful men, like Luther, who split Europe in two. And as you will have noticed in Alsace, there are Lutheran villages which at first look cleaner on the outside, but end up looking uglier than Catholic villages.
Then horrible things happened, as in France, your other mother country, where some miserable revolutionaries built a world out of hatred of God and the Holy Catholic Church. Anti-Europe, Anti-Christianity began to show its true face. Now do you understand why, whenever we travel through France, I get angry and start shouting whenever we see statues of people like Eckermann, Kleber or Napoleon, murderers of the worst kind?
But there was resistance in every country. We resisted in the Vendee, in France, in the way that I hope that you, petite chouanne, will resist. We resisted in Spain, with the Carlist heroes, right up to the Last Crusade in 1936. In the other Spains, which are also European, we also suffered greatly, for example in Argentina, or later the Cristeros, martyrs in the lands of Our Lady of Guadalupe. We also stood up in Portugal to republicans, masons and liberals. In Italy we did what we could against Garibaldi and the Carbonarios, orcs who issued forth from Hell.
Meanwhile in Russia, Sauron was in incubation. Even if in Europe he has lost his power, little by little he has taken over in Asia, China and Russia. Communism, the penultimate heresy, but the worst so far, has triumphed in these countries. One day, if we follow the message of Fatima, Russia will return to the Faith and the Church. That is the day when Europe will arise.
What they call Europe today – the European Union – is no more than a few steps towards the Antichrist, the man of perdition. Do not believe in it.
I am not well and perhaps will not live to see Europe arisen. But I have given to you the best of what I know and am able to give. Europe is Christianity: nothing else. Whatever is not Christianity isn’t Europe; it is de facto Anti-Europe. Be virtuous; fight for virtue, even if it costs you your life. Pass this on to your children, my grandchildren and if you become a nun – and how pleased I would be if you did! – pass it on to your spiritual children, the ones who call you Mother.
Fight phariseeism, a cancer which corrodes the spirit. Be hopeful. We are living through bad times, but victory will be Christ’s and nobody else’s. Europe will be Christian again and there will be a shout of joy, great as the centuries have never known, and there will be peace in Christ. I’ve already taught you the Latin: Pax Christi.
Oh! One more thing: don’t eat so much chocolate.
From your father, who loves you with all his soul and all his being, and who blesses you in the name of the Father, and of the Son, and of the Holy Ghost”
Rafael Castela Santos
Well, this translation with a British flavour is a real treat for somebody like me, always opposed to that big heresy of the Webster’s Dictionary and American spelling, similar to the Vatican II of the English language. As I stick to the Old Missal, I stick to the Oxford’s.
Interestingly, and pro-Confederate as I am, it has always been a landmark in Southern ladies and gentlemen to also continue the tradition of the Oxford’s Dictionary and allegiance to the original English. Another reason to support the Confederation and wish all that crap and no-good-offspring-of-female-canines also known as yankees to go to hell.
Thank you very much, Tony. Muito obrigado! I do appreciate this wee gift indeed.
Confederately yours in Christ the King of all nations and Mary Queen,
RCS
“Dear daughter,
I write because you really are European; because you were conceived in Portugal, in Fatima; because Spanish, French and German blood runs through your veins; because you grew up in the United Kingdom; because you speak several languages, including a bit of Latin; and because your father, who loves you profoundly, sees a certain Carolingian idea reflected in you which fills him with longing. And above all, because you are Catholic, which is the True Faith: the One True, as I often have you repeat, petite chouanne. Because the only real way of being European is to be Catholic. Those who aren’t, and those who fight our True Religion are the destroyers of Europe, whether they know it or not.
About two thousand years ago, a noble people, the Romans, conquered Europe. They were excellent civil engineers and excellent soldiers. Remember the bridges and aqueducts we have seen in Spain, and the Roman roads and ruins we have seen in Cirencester, in Metz, in Salamanca, in Merida, and in Evora. Apart from all of this, they left us their laws, Roman Law, an impressive monument, which continues to inspire us. I’ll explain one day, but this is all about what your Dad says to you about being fair, about being fair to our neighbours, or about your being fair to the other girls at school.
You know how I go on about how in Spain and Portugal the Roman influence penetrated deeper than in the rest of the Empire. It’s as though we are more Roman than the rest of the Romans. You know that reverential love that I have for your grandparents, my parents? You know how the first thing that I do when I take you to Spain is to go to the cemetery? Well, sweetheart, that is something that comes from our religion, but also from the Romans. When I’m old, I want you to respect me in the same way that I respect your grandparents, and when I die, I want you to pray for me in the same way as I pray for all our dead. I’m not asking this for me particularly, nor for you, but that you remember your roots; and because by honouring your parents and your ancestors, you honour your country as well.
I always tell you that you should think about things, that you should use your reason; because of all the powers your soul possesses, reason is the most important. The Greeks taught us this, and the Romans, as they developed and invaded other lands, were not stupid, and realised that the Greeks were very clever and precise. The Romans were amazed by the Greeks. Do you remember Socrates whose death was so serene? Aristotle, of whom I have spoken to you, who had the greatest intellect of Antiquity? Well – they were Greeks. One day, God Willing, we will read them together and discuss them. But the Greeks lacked life. There was too much death and cruelty. There was slavery. Above all, there was darkness. All this because our first parents, Adam and Eve, sinned. This human race need to be restored, but only God could seal off the offence which we humans had committed against God. And from among a people chosen by God, the Jewish people, whose blood also runs through your veins, the Messiah, the Redeemer was born: Our Lord Jesus Christ. But Israel, called to be the light of the world, turned its back on the most sublime Son of the chosen people and his message came to Rome, to the Gentiles.
And on that assumed obligation of loving God before all other obligations, they built, over centuries, the greatest civilisation that had ever been: Christian Civilisation. Think of the Cathedrals and castles we have seen together, all of which had Jesus Christ, True God and True Man at their centre. Think of the beauty of the things they made. The saint to whom we always pray, St Thomas Aquinas, wrote, a guiding work. A genius, the poet Dante, wrote the Divine Comedy. I remember as one of the greatest moments of my life sitting beside your crib and rereading the Divine Comedy. The Blessed Virgin spread her blue protective veil across that civilisation.
But men fell away, and Europe – Christianity – stopped being Christianity. Anti-Europe, Anti-Christianity began. In the same way as when Moses descended from Sinai and found the people worshipping the golden calf, the idea that money and trade were the most important thing began to gain ground. The knights who protected maidens in castles, as in the stories I have read to you, were no more; and kings and the powerful exploited the poor and the weak instead of defending them as is their duty.
People began to think strange things. They emptied words of their meanings and began to do ugly things. Up to then, God, Jesus Christ, had been the centre of all things. But they began to put Man at the centre of things and stopped thinking of God as so important. There were some awful men, like Luther, who split Europe in two. And as you will have noticed in Alsace, there are Lutheran villages which at first look cleaner on the outside, but end up looking uglier than Catholic villages.
Then horrible things happened, as in France, your other mother country, where some miserable revolutionaries built a world out of hatred of God and the Holy Catholic Church. Anti-Europe, Anti-Christianity began to show its true face. Now do you understand why, whenever we travel through France, I get angry and start shouting whenever we see statues of people like Eckermann, Kleber or Napoleon, murderers of the worst kind?
But there was resistance in every country. We resisted in the Vendee, in France, in the way that I hope that you, petite chouanne, will resist. We resisted in Spain, with the Carlist heroes, right up to the Last Crusade in 1936. In the other Spains, which are also European, we also suffered greatly, for example in Argentina, or later the Cristeros, martyrs in the lands of Our Lady of Guadalupe. We also stood up in Portugal to republicans, masons and liberals. In Italy we did what we could against Garibaldi and the Carbonarios, orcs who issued forth from Hell.
Meanwhile in Russia, Sauron was in incubation. Even if in Europe he has lost his power, little by little he has taken over in Asia, China and Russia. Communism, the penultimate heresy, but the worst so far, has triumphed in these countries. One day, if we follow the message of Fatima, Russia will return to the Faith and the Church. That is the day when Europe will arise.
What they call Europe today – the European Union – is no more than a few steps towards the Antichrist, the man of perdition. Do not believe in it.
I am not well and perhaps will not live to see Europe arisen. But I have given to you the best of what I know and am able to give. Europe is Christianity: nothing else. Whatever is not Christianity isn’t Europe; it is de facto Anti-Europe. Be virtuous; fight for virtue, even if it costs you your life. Pass this on to your children, my grandchildren and if you become a nun – and how pleased I would be if you did! – pass it on to your spiritual children, the ones who call you Mother.
Fight phariseeism, a cancer which corrodes the spirit. Be hopeful. We are living through bad times, but victory will be Christ’s and nobody else’s. Europe will be Christian again and there will be a shout of joy, great as the centuries have never known, and there will be peace in Christ. I’ve already taught you the Latin: Pax Christi.
Oh! One more thing: don’t eat so much chocolate.
From your father, who loves you with all his soul and all his being, and who blesses you in the name of the Father, and of the Son, and of the Holy Ghost”
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domingo, junho 24, 2007
Un ejército de 200 millones de hombres
En el Apokalypsis se habla de un ejército de 200 millones de hombres en los últimos tiempos, en los cuales nos encontramos.
Es evidente que esto era descabellado en los tiempos de San Juan. Las batallas más duras de la Antigüedad sumaban unas muchas docenas de miles de guerreros, a lo sumo. Incluso las poblaciones de entonces y la falta de adecuados medios de comunicación hacían inviable el reclutar tal ejército.
Entre la interpretación alegorista del Apokalypsis y la literal, nos dice el Padre Castellani, esta última prevalece. La interpretación alegorista, a menudo rezumando racionalismo, llega a contradecirse a sí misma y viola, además, las reglas de la interpretación de las Sagradas Escrituras que ya dejara escritas San Agustín. Tomemos, pues, la literalidad de un ejército de 200 millones de hombres.
Ni siquiera en tiempos modernos, ni siquiera en la Segunda Guerra Mundial, hubo tantos combatientes. Empero hay dos hechos que no se comentan mucho.
El primero de ellos son las recientes maniobras militares conjuntas sino-indias. Desde el punto de vista geopolítico es interesante, porque India siempre estuvo en la esfera soviética (y en menor medida en la británica), mientras que en su particular lucha regional con Pakistán el valedor de Islamabad fue siempre China. Quizás haya que entender esta aproximación de India a China con el segundo dato en la mano, que no es otro que el tratado de amistad y cooperación entre Rusia y China, firmado el año pasado. En este momento el crecimiento militar de China e India no tiene precedentes. China se ha reforzado con tecnología de última generación, y la renovación de la flota aérea china contando con los más modernos aparatos rusos acordada el año pasado no debería pasar desapercibida. India, con 1000 millones de seres humanos dentro de sus fronteras, se ha convertido en el país hegemónico del Indico, desplazando a Australia claramente de ese espacio geopolítico. Aunque en estos días la India ha desarrollado una enorme tecnología militar propia, sigue contando con el apoyo ruso.
¿A qué vienen estas disquisiciones militares en una bitácora que se ocupa de religión? Pues a tratar de demostrar que hoy día, sí, es ya posible que una combinación de India y China puedan poner en pie de guerra –y en un periodo relativamente corto- un ejército de 200 millones, tal y como predice el Apokalypsis. Ni toda la OTAN puede hacer semejante cosa.
Quizás sea este ejército, el de los 200 millones, aquel con que Occidente, apóstata y traidor, será castigado.
Rafael Castela Santos
Es evidente que esto era descabellado en los tiempos de San Juan. Las batallas más duras de la Antigüedad sumaban unas muchas docenas de miles de guerreros, a lo sumo. Incluso las poblaciones de entonces y la falta de adecuados medios de comunicación hacían inviable el reclutar tal ejército.
Entre la interpretación alegorista del Apokalypsis y la literal, nos dice el Padre Castellani, esta última prevalece. La interpretación alegorista, a menudo rezumando racionalismo, llega a contradecirse a sí misma y viola, además, las reglas de la interpretación de las Sagradas Escrituras que ya dejara escritas San Agustín. Tomemos, pues, la literalidad de un ejército de 200 millones de hombres.
Ni siquiera en tiempos modernos, ni siquiera en la Segunda Guerra Mundial, hubo tantos combatientes. Empero hay dos hechos que no se comentan mucho.
El primero de ellos son las recientes maniobras militares conjuntas sino-indias. Desde el punto de vista geopolítico es interesante, porque India siempre estuvo en la esfera soviética (y en menor medida en la británica), mientras que en su particular lucha regional con Pakistán el valedor de Islamabad fue siempre China. Quizás haya que entender esta aproximación de India a China con el segundo dato en la mano, que no es otro que el tratado de amistad y cooperación entre Rusia y China, firmado el año pasado. En este momento el crecimiento militar de China e India no tiene precedentes. China se ha reforzado con tecnología de última generación, y la renovación de la flota aérea china contando con los más modernos aparatos rusos acordada el año pasado no debería pasar desapercibida. India, con 1000 millones de seres humanos dentro de sus fronteras, se ha convertido en el país hegemónico del Indico, desplazando a Australia claramente de ese espacio geopolítico. Aunque en estos días la India ha desarrollado una enorme tecnología militar propia, sigue contando con el apoyo ruso.
¿A qué vienen estas disquisiciones militares en una bitácora que se ocupa de religión? Pues a tratar de demostrar que hoy día, sí, es ya posible que una combinación de India y China puedan poner en pie de guerra –y en un periodo relativamente corto- un ejército de 200 millones, tal y como predice el Apokalypsis. Ni toda la OTAN puede hacer semejante cosa.
Quizás sea este ejército, el de los 200 millones, aquel con que Occidente, apóstata y traidor, será castigado.
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sexta-feira, junho 22, 2007
Un denario
Dice la prensa, siguiendo estadísticas oficiales, que el salario de los españoles ha bajado un 1,4 % en los últimos dos años y medio. Es un secreto a voces la bajada del poder adquisitivo de los sueldos. Mi madre, una amiga que llamó ayer o mi prima me confirman (incluso sin que yo les pregunte nada) algo de esto. Es más, creo que no están de acuerdo con el 1,4 %. Ellas, que hacen la compra y están al tanto de los precios, saben que la pérdida es mayor, al menos para las clases media y media-baja, las más numerosas en la pirámide socioeconómica española.
Pese a las apariencias en España ya se empiezan a notar cosas: más y más ventas en los supermercados del segmento bajo, menos vacaciones de los españoles, etc. La economía se desacelera en España. No está mal tampoco, porque los españoles hemos caído en un mundanismo y un materialismo atroces. Una cura de pobreza (¡quiera Dios que nunca llegue a la miseria!) no nos vendrá nada mal. San Francisco sabía de esto y salvó aquellos tiempos de hierro medievales, plagados de iguales males y del de la simonía.
Lo cierto es que cada vez el dinero da para menos. Toda la cantinela de los políticos –cada vez más ligados a potentes grupos financieros y empresariales- es “congelar los sueldos”, “abaratar el despido”, “flexibilizar el mercado laboral” e historias semejantes. La inmigración incontrolada no hace sino favorecer el deterioro de las condiciones sociolaborales de los que viven en España y la globalización machaca lo que debe ser el objetivo básico una economía de corte humano: producir lo necesario (que no producir más y más), lo más cerca posible (nada de deslocalizaciones que encubren esclavitudes encubiertas) para satisfacer las necesidades del ser humano concreto (no las de Mamonna ni las de ninguna oligarquía usurera).
La Doctrina Social de la Iglesia es clara al respecto: dar el justo salario al obrero. Para las generaciones jóvenes de españoles esto ya es impensable, porque capas enteras de la población son “milheuristas” (ganan mil euros al mes). De ahí que muchos jóvenes ni se planteen tener vivienda propia ni siquiera el tener familia. Está claro que no se paga el justo salario al obrero. Compárese esto con la maldita, horrorosa y terrible dictadura franquista, cuando un obrero podía fácilmente comprar una vivienda propia en 5 años.
Hilaire Belloc ya anunció esto en su libro The Servile State. En dicha obra definía al nuevo siervo de la gleba como “alguien incapaz de crear patrimonio”. Y aseveraba por 1912 que la conclusión lógica del capitalismo sería, precisamente, la creación de una masa de asalariados incapaces de crear patrimonio, sino sólo de pagar lo estrictamente necesario para subsistir. En otras palabras: neoesclavitud vía sueldo.
León Bloy, mi querido y siempre admirado León Bloy, decía que el no miraba la prensa porque para enterarse de las últimas noticias leía el Apokalypsis. Allí San Juan habla de que en los últimos tiempos se pagará un denario a los trabajadores. Un denario, es decir, el salario de un día del obrero que apenas le cubre las necesidades más básicas y elementales. Esto, queridos lectores, ya se ha cumplido prácticamente para muchos y estamos ya muy cerca de que se produzca para casi todos.
Por cierto, antes de que se me olvide: un apunte breve sobre Teología Católica elemental. No pagar el justo salario al obrero es uno de los pecados que clama venganza al Cielo, es decir, de aquellos que atrae particularmente la ira de Dios y castigos duros y especiales.
Rafael Castela Santos
Pese a las apariencias en España ya se empiezan a notar cosas: más y más ventas en los supermercados del segmento bajo, menos vacaciones de los españoles, etc. La economía se desacelera en España. No está mal tampoco, porque los españoles hemos caído en un mundanismo y un materialismo atroces. Una cura de pobreza (¡quiera Dios que nunca llegue a la miseria!) no nos vendrá nada mal. San Francisco sabía de esto y salvó aquellos tiempos de hierro medievales, plagados de iguales males y del de la simonía.
Lo cierto es que cada vez el dinero da para menos. Toda la cantinela de los políticos –cada vez más ligados a potentes grupos financieros y empresariales- es “congelar los sueldos”, “abaratar el despido”, “flexibilizar el mercado laboral” e historias semejantes. La inmigración incontrolada no hace sino favorecer el deterioro de las condiciones sociolaborales de los que viven en España y la globalización machaca lo que debe ser el objetivo básico una economía de corte humano: producir lo necesario (que no producir más y más), lo más cerca posible (nada de deslocalizaciones que encubren esclavitudes encubiertas) para satisfacer las necesidades del ser humano concreto (no las de Mamonna ni las de ninguna oligarquía usurera).
La Doctrina Social de la Iglesia es clara al respecto: dar el justo salario al obrero. Para las generaciones jóvenes de españoles esto ya es impensable, porque capas enteras de la población son “milheuristas” (ganan mil euros al mes). De ahí que muchos jóvenes ni se planteen tener vivienda propia ni siquiera el tener familia. Está claro que no se paga el justo salario al obrero. Compárese esto con la maldita, horrorosa y terrible dictadura franquista, cuando un obrero podía fácilmente comprar una vivienda propia en 5 años.
Hilaire Belloc ya anunció esto en su libro The Servile State. En dicha obra definía al nuevo siervo de la gleba como “alguien incapaz de crear patrimonio”. Y aseveraba por 1912 que la conclusión lógica del capitalismo sería, precisamente, la creación de una masa de asalariados incapaces de crear patrimonio, sino sólo de pagar lo estrictamente necesario para subsistir. En otras palabras: neoesclavitud vía sueldo.
León Bloy, mi querido y siempre admirado León Bloy, decía que el no miraba la prensa porque para enterarse de las últimas noticias leía el Apokalypsis. Allí San Juan habla de que en los últimos tiempos se pagará un denario a los trabajadores. Un denario, es decir, el salario de un día del obrero que apenas le cubre las necesidades más básicas y elementales. Esto, queridos lectores, ya se ha cumplido prácticamente para muchos y estamos ya muy cerca de que se produzca para casi todos.
Por cierto, antes de que se me olvide: un apunte breve sobre Teología Católica elemental. No pagar el justo salario al obrero es uno de los pecados que clama venganza al Cielo, es decir, de aquellos que atrae particularmente la ira de Dios y castigos duros y especiales.
Rafael Castela Santos
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terça-feira, junho 19, 2007
El noble, el soldado y el monje
Doña Olga Horia, la viuda de Vintila Horia (VH), falleció hace unos pocos días en Madrid. Descanse en paz esta culta y políglota mujer que tanta bonhomía y tanta hospitalidad derrochó. Y desde estas humildes páginas, también, nuestro más sincero pésame a las hijas de Vintila y Olga Horia: Dominica y Cristina.
Empero la obra de Vintila Horia es imperecedera. Uno de las iniciativas más loables es sacar al internet el mucho y denso trabajo de VH desde las páginas del extinto diario “El Alcázar”. Allí Vintila Horia, ya firmando con su propio nombre ya con el pseudónimo de Juan Dacio, redondeaba ensayos soberbios en el formato del artículo corto, don ciertamente poco frecuente. Hay que agradecer a Jesús Sanz Rioja que recupere desde su bitácora Vintila Horia, perdón por la redundancia, a Vintila Horia. Es posible encontrar no poco en rumano en el internet de VH, pero era hora en español de que la obra que duerme el sueño de los justos en las hemerotecas quede a disposición de todos. Vintila Horia nació rumano y quiso morir español. Entremedias dejó también buena parte de su obra en francés y hasta en italiano.
Como para muestra basta un botón, aquí queda un soberbio artículo de VH que habla de monjes y soldados, todos de corazón noble, donde se refleja un mundo que nada tiene que ver con este de plutócratas y adoradores del dinero y de lo material. Porque la Weltanschauung de estos soldados y monjes es teocéntrica, o sea, lo opuesto de hoy día. En estos tiempos que vivimos se ha llegado a que de puro antropocentrismo ya estamos entronizando a Lucifer.
Queden, pues, con Vintila Horia.
Rafael Castela Santos
«Si nos acercamos a la historia literaria de España nos encontramos de repente ante una realidad característica: los escritores más grandes del Siglo de Oro fueron soldados o monjes. La Iglesia y el Ejército hicieron posible el imperio ecuménico. Y gran parte de unos y otros pertenecieron a la nobleza. En un libro publicado recientemente en Italia, Il soldato gentiluomo –Autoritratto d´una societá guerriera: la Spagna del Cinquecento, Bolonia 1984, el profesor Rafaelle Puddu vuelve sobre el tema, en páginas de una gran sutileza crítica y de una gran actualidad. En un momento en que se nos quiere convertir a una sociedad de masas, cada vez más fantasmal y despegada de la realidad, este libro demuestra claramente que el hombre español lo que ambicionó a lo largo de sus mejores siglos fue convertirse en noble. Mientras en Francia todo fluye hacia la sociedad burguesa y el ejército mismo de la revolución iba a ser un ejército pequeño-burgués, empapado de ideales revolucionarios, destructores de cualquier libertad en Francia como en Europa, el ejército español se convirtió en una milicia de la pequeña nobleza, ambiente ideal para la creación de una nueva aristocracia y que llevará el peso de las grandes batallas tanto ante Granada, como en Pavía y Mühlberg. Las mejores tropas de Carlos I fueron las españolas, vencedoras en todos los frentes. Si pensamos en Sancho Panza, como ejemplo, nos damos cuenta de que, al final de la primera parte del Quijote, el plebeyo campesino se había transformado poco a poco, en contacto con los ideales aristocráticos de un amo, en un pequeño caballero, tal como aparecerá a lo largo de toda la segunda parte de la novela cervantina.
Mientras Francia y otros países europeos, dirigidos por el espíritu maquiavélico condensado en El príncipe, van hacia una masificación del espíritu militar, en España, escribe Puddu, “la máxima aspiración de los populares no era la de derribar a la jerarquía del linaje, del poder o de la riqueza, sino de conquistar un status lo más posible aristocrático sirviendo al soberano, único patrono digno de un gentilhombre. El espíritu público castellano estaba caracterizado por el respeto de la tradición, de la ortodoxia y de la autoridad. “La diferencia social entre unos ejércitos, educados en un espíritu cada vez más burgués, como sucedió no sólo en Francia, sino también en la Inglaterra de Cromwell, y el ejército español ceñido a la idea de élite, fue grande a lo largo de muchos siglos.” En su libro El hidalgo y el honor, Alfonso García Valdecasas demostró lo mismo, poniendo de relieve la misma ambición que aguijoneaba a las clases bajas, en los siglos XVI y XVII en España y las empujaba a través del sentimiento de la honra, hacia ideales aristocráticos. El teatro de Lope de Vega supo ilustrar esta pugna.
Es así como España, sobre todo a través de Castilla, se vuelve una nación militar con ideales propios y transforma a los españoles en hidalgos, ante una sociedad europea cada vez más apegada a ideales materialistas y comerciales. Por este motivo, quizá los españoles no simpatizaron con Erasmo de Rotterdam, famoso por su antimilitarismo, entre otras cosas, y tampoco con un Maquiavelo cínico y ateo, cuya manera de enfocar el Estado no coincidía con la de los españoles. Durante dos siglos, los ideales españoles se imponen a los demás, justamente porque los ideales aristocráticos que empapaban la mentalidad de los tercios fueron capaces de crear un tipo humano de una valentía sin par, movido por ideas y convicciones evidentemente superiores a las de las demás naciones. También la disciplina de los tercios hundía sus raíces en la misma realidad.
El monje es complementario de este espíritu. Su actuación se integra también en una milicia, que se volverá “compañía” con Ignacio de Loyola, pero dominicos, franciscanos o jerónimos forman parte de la misma mentalidad que procede de las órdenes caballerescas de la Edad Media y que encuentran en España y sobre todo en Castilla un terreno muy propicio para el cultivo de sus principios. Se puede ser monje perteneciente a una orden humilde, basada en la plegaria y la limosna, pero el “esprit de corps” es el mismo. Y el escritor pertenecerá a la misma idea de servir con sus escritos en el marco de la misma sumisión, en el sentido medieval de la palabra. Por este motivo, la historia de España en general, como la de la literatura española en especial, son tan genuinas y originales. Cualquier actuación implicaba aquí una actitud caballeresca que se traducía en batallas y milicias en nombre de algo que era, unificados los ideales en un solo fin: Realeza, Estado, Letras, Religión se volvían una sola fe. Por este motivo, resulta imposible separar la Iglesia de lo que fue España, sobre todo en sus momentos de mejor entrega a sí misma.»
Vintila Horia
Empero la obra de Vintila Horia es imperecedera. Uno de las iniciativas más loables es sacar al internet el mucho y denso trabajo de VH desde las páginas del extinto diario “El Alcázar”. Allí Vintila Horia, ya firmando con su propio nombre ya con el pseudónimo de Juan Dacio, redondeaba ensayos soberbios en el formato del artículo corto, don ciertamente poco frecuente. Hay que agradecer a Jesús Sanz Rioja que recupere desde su bitácora Vintila Horia, perdón por la redundancia, a Vintila Horia. Es posible encontrar no poco en rumano en el internet de VH, pero era hora en español de que la obra que duerme el sueño de los justos en las hemerotecas quede a disposición de todos. Vintila Horia nació rumano y quiso morir español. Entremedias dejó también buena parte de su obra en francés y hasta en italiano.
Como para muestra basta un botón, aquí queda un soberbio artículo de VH que habla de monjes y soldados, todos de corazón noble, donde se refleja un mundo que nada tiene que ver con este de plutócratas y adoradores del dinero y de lo material. Porque la Weltanschauung de estos soldados y monjes es teocéntrica, o sea, lo opuesto de hoy día. En estos tiempos que vivimos se ha llegado a que de puro antropocentrismo ya estamos entronizando a Lucifer.
Queden, pues, con Vintila Horia.
Rafael Castela Santos
«Si nos acercamos a la historia literaria de España nos encontramos de repente ante una realidad característica: los escritores más grandes del Siglo de Oro fueron soldados o monjes. La Iglesia y el Ejército hicieron posible el imperio ecuménico. Y gran parte de unos y otros pertenecieron a la nobleza. En un libro publicado recientemente en Italia, Il soldato gentiluomo –Autoritratto d´una societá guerriera: la Spagna del Cinquecento, Bolonia 1984, el profesor Rafaelle Puddu vuelve sobre el tema, en páginas de una gran sutileza crítica y de una gran actualidad. En un momento en que se nos quiere convertir a una sociedad de masas, cada vez más fantasmal y despegada de la realidad, este libro demuestra claramente que el hombre español lo que ambicionó a lo largo de sus mejores siglos fue convertirse en noble. Mientras en Francia todo fluye hacia la sociedad burguesa y el ejército mismo de la revolución iba a ser un ejército pequeño-burgués, empapado de ideales revolucionarios, destructores de cualquier libertad en Francia como en Europa, el ejército español se convirtió en una milicia de la pequeña nobleza, ambiente ideal para la creación de una nueva aristocracia y que llevará el peso de las grandes batallas tanto ante Granada, como en Pavía y Mühlberg. Las mejores tropas de Carlos I fueron las españolas, vencedoras en todos los frentes. Si pensamos en Sancho Panza, como ejemplo, nos damos cuenta de que, al final de la primera parte del Quijote, el plebeyo campesino se había transformado poco a poco, en contacto con los ideales aristocráticos de un amo, en un pequeño caballero, tal como aparecerá a lo largo de toda la segunda parte de la novela cervantina.
Mientras Francia y otros países europeos, dirigidos por el espíritu maquiavélico condensado en El príncipe, van hacia una masificación del espíritu militar, en España, escribe Puddu, “la máxima aspiración de los populares no era la de derribar a la jerarquía del linaje, del poder o de la riqueza, sino de conquistar un status lo más posible aristocrático sirviendo al soberano, único patrono digno de un gentilhombre. El espíritu público castellano estaba caracterizado por el respeto de la tradición, de la ortodoxia y de la autoridad. “La diferencia social entre unos ejércitos, educados en un espíritu cada vez más burgués, como sucedió no sólo en Francia, sino también en la Inglaterra de Cromwell, y el ejército español ceñido a la idea de élite, fue grande a lo largo de muchos siglos.” En su libro El hidalgo y el honor, Alfonso García Valdecasas demostró lo mismo, poniendo de relieve la misma ambición que aguijoneaba a las clases bajas, en los siglos XVI y XVII en España y las empujaba a través del sentimiento de la honra, hacia ideales aristocráticos. El teatro de Lope de Vega supo ilustrar esta pugna.
Es así como España, sobre todo a través de Castilla, se vuelve una nación militar con ideales propios y transforma a los españoles en hidalgos, ante una sociedad europea cada vez más apegada a ideales materialistas y comerciales. Por este motivo, quizá los españoles no simpatizaron con Erasmo de Rotterdam, famoso por su antimilitarismo, entre otras cosas, y tampoco con un Maquiavelo cínico y ateo, cuya manera de enfocar el Estado no coincidía con la de los españoles. Durante dos siglos, los ideales españoles se imponen a los demás, justamente porque los ideales aristocráticos que empapaban la mentalidad de los tercios fueron capaces de crear un tipo humano de una valentía sin par, movido por ideas y convicciones evidentemente superiores a las de las demás naciones. También la disciplina de los tercios hundía sus raíces en la misma realidad.
El monje es complementario de este espíritu. Su actuación se integra también en una milicia, que se volverá “compañía” con Ignacio de Loyola, pero dominicos, franciscanos o jerónimos forman parte de la misma mentalidad que procede de las órdenes caballerescas de la Edad Media y que encuentran en España y sobre todo en Castilla un terreno muy propicio para el cultivo de sus principios. Se puede ser monje perteneciente a una orden humilde, basada en la plegaria y la limosna, pero el “esprit de corps” es el mismo. Y el escritor pertenecerá a la misma idea de servir con sus escritos en el marco de la misma sumisión, en el sentido medieval de la palabra. Por este motivo, la historia de España en general, como la de la literatura española en especial, son tan genuinas y originales. Cualquier actuación implicaba aquí una actitud caballeresca que se traducía en batallas y milicias en nombre de algo que era, unificados los ideales en un solo fin: Realeza, Estado, Letras, Religión se volvían una sola fe. Por este motivo, resulta imposible separar la Iglesia de lo que fue España, sobre todo en sus momentos de mejor entrega a sí misma.»
Vintila Horia
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terça-feira, junho 19, 2007
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terça-feira, junho 12, 2007
Germinans germinabit
La Diócesis de Barcelona es, sin duda, una de las más afligidas por el proceso imparable de secularización que sufre España en estos tiempos de hierro que nos toca sufrir. Creo haber dicho ya alguna vez desde A Casa de Sarto que Cataluña es la región española donde más se ha perdido la Fe. A día de hoy la práctica regular del catolicismo por los catalanes (hablamos de un 85 % de católicos, al menos nominales) no llega ni al 5 %.
Me encontré con Germinans germinabit como recomendación de uno de nuestros “Sacerdotes de cabecera”, un Sacerdote tradicionalista que sigue A Casa de Sarto regularmente, que nos apoya con sus oraciones y al que hemos recurrido a veces para consultarle en materias que nos son más desconocidas.
Y les recomiendo efusivamente esta página. Los autores de Germinans germinabit no se identifican, pero claramente son un grupo de Sacerdotes diocesanos de Barcelona. No son tradicionalistas, pero me planteo, de verdad, si es mucha la distancia que les separa de la Tradición. Salvo alguna cuestión de matiz yo, personalmente, suscribiría la mayor parte de sus aseveraciones, al igual que hace nuestro “Sacerdote de cabecera”.
Sus consideraciones sobre el movimiento litúrgico, que se continúan en la sección de “El fiador”, las Crónicas Ibéricas, el Adversus Haereses, sus críticas a un Obispado empecinado en la destrucción de la Fe, etc., no tienen desperdicio. De particular valor, que no puedo enlazar, porque hay que hacerlo desde dentro de la página, es la historia del movimiento litúrgico y de su desviación, embrión de la debacle litúrgica que dictaminó el Concilio Vaticano II.
Da gusto reconocer que existen rescoldos de Fe por doquier, incluso en aquellos sitios donde la Fe parecía muerta. Los buenos Sacerdotes serán capaces de forjar, Gracia mediante, una feligresía piadosa y devota. Eso sí, que nadie se engañe: ser buen Sacerdote exige –presupone- una Fe sin mácula. Precisamente el trabajo sólido y callado durante años de Sacerdotes como los de Germinans germinabit es lo que reconstruirá la Iglesia.
Les dejo, pues, con Germinans germinabit.
Rafael Castela Santos
Me encontré con Germinans germinabit como recomendación de uno de nuestros “Sacerdotes de cabecera”, un Sacerdote tradicionalista que sigue A Casa de Sarto regularmente, que nos apoya con sus oraciones y al que hemos recurrido a veces para consultarle en materias que nos son más desconocidas.
Y les recomiendo efusivamente esta página. Los autores de Germinans germinabit no se identifican, pero claramente son un grupo de Sacerdotes diocesanos de Barcelona. No son tradicionalistas, pero me planteo, de verdad, si es mucha la distancia que les separa de la Tradición. Salvo alguna cuestión de matiz yo, personalmente, suscribiría la mayor parte de sus aseveraciones, al igual que hace nuestro “Sacerdote de cabecera”.
Sus consideraciones sobre el movimiento litúrgico, que se continúan en la sección de “El fiador”, las Crónicas Ibéricas, el Adversus Haereses, sus críticas a un Obispado empecinado en la destrucción de la Fe, etc., no tienen desperdicio. De particular valor, que no puedo enlazar, porque hay que hacerlo desde dentro de la página, es la historia del movimiento litúrgico y de su desviación, embrión de la debacle litúrgica que dictaminó el Concilio Vaticano II.
Da gusto reconocer que existen rescoldos de Fe por doquier, incluso en aquellos sitios donde la Fe parecía muerta. Los buenos Sacerdotes serán capaces de forjar, Gracia mediante, una feligresía piadosa y devota. Eso sí, que nadie se engañe: ser buen Sacerdote exige –presupone- una Fe sin mácula. Precisamente el trabajo sólido y callado durante años de Sacerdotes como los de Germinans germinabit es lo que reconstruirá la Iglesia.
Les dejo, pues, con Germinans germinabit.
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quarta-feira, junho 06, 2007
Carta a mis lectores
Pido disculpas por la menor actualización de la bitácora A Casa de Sarto en la parte que me corresponde.
Una serie de motivos profesionales y familiares están haciendo este 2007 uno de los años de más apretada agenda de mi vida. Me cuesta cada vez más encontrar tiempo para escribir y, sobre todo, para encontrar la necesaria paz para poder comunicar algo de interés. A menudo, también, hemos enlazado desde A Casa de Sarto materiales que nos parecieron que debían ser compartidos, pero también mi actividad lectora está bajo mínimos en estos tiempos. A esto se añade un problema grave en mi disco externo, que ha hecho que pierda años de trabajo y de archivos que han sido siempre la mina de donde se ha inspirado mi contribución a A Casa de Sarto.
No obstante, y aunque la frecuencia de mis entradas sea menor, quiero seguir manteniendo mi contribución a este blog dirigido por JSarto.
Agradezco de corazón a todos los que se toman el esfuerzo y molestia de leernos y de dejarnos algún comentario.
En estos tiempos donde el Juicio de las Naciones ya se palpa, queremos seguir manteniendo la bandera de la Tradición, de la Roma Eterna, desde este pobre rincón del ciberespacio.
Quiera la Santísima Virgen, a la que está consagrada la actividad de esta bitácora, extender su manto protector sobre todos nosotros y nuestras familias: Vds. que nos leen y JSarto y yo, que escribimos.
Redoblemos pues nuestros esfuerzos de oración y penitencia.
Cordialmente en Cristo Rey y María Reina,
Rafael Castela Santos
Una serie de motivos profesionales y familiares están haciendo este 2007 uno de los años de más apretada agenda de mi vida. Me cuesta cada vez más encontrar tiempo para escribir y, sobre todo, para encontrar la necesaria paz para poder comunicar algo de interés. A menudo, también, hemos enlazado desde A Casa de Sarto materiales que nos parecieron que debían ser compartidos, pero también mi actividad lectora está bajo mínimos en estos tiempos. A esto se añade un problema grave en mi disco externo, que ha hecho que pierda años de trabajo y de archivos que han sido siempre la mina de donde se ha inspirado mi contribución a A Casa de Sarto.
No obstante, y aunque la frecuencia de mis entradas sea menor, quiero seguir manteniendo mi contribución a este blog dirigido por JSarto.
Agradezco de corazón a todos los que se toman el esfuerzo y molestia de leernos y de dejarnos algún comentario.
En estos tiempos donde el Juicio de las Naciones ya se palpa, queremos seguir manteniendo la bandera de la Tradición, de la Roma Eterna, desde este pobre rincón del ciberespacio.
Quiera la Santísima Virgen, a la que está consagrada la actividad de esta bitácora, extender su manto protector sobre todos nosotros y nuestras familias: Vds. que nos leen y JSarto y yo, que escribimos.
Redoblemos pues nuestros esfuerzos de oración y penitencia.
Cordialmente en Cristo Rey y María Reina,
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quarta-feira, junho 06, 2007
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quarta-feira, maio 30, 2007
O Dever Cristão da Luta

Terminei a leitura de "El Deber Cristiano de la Lucha", de António Caponnetto, católico tradicional e nacionalista argentino, características que se acentuam nos "visitantes" d'"A Casa de Sarto", cada vez mais situada no lado austral do globo: trata-se de uma obra extraordinária que desmistifica e destrói a ideia sufragada não só pelos hereges modernistas e progressistas, mas também pelos membros da nova direita pagã e gnóstica, de que o Cristianismo sobraça um pacifismo extremo negador de toda e qualquer forma de combate, conforme os primeiros propagam, sendo por isso uma religião desvirilizadora do homem ocidental, própria de tíbios e pusilânimes, consoante os segundos sustentam. Nada mais errado!
Caponnetto demonstra que o Cristianismo é acima de tudo luta, combate e guerra! Luta interior e de aperfeiçoamento espiritual contra os adversários da alma e da salvação - a carne, o mundo e o demónio -, sem dúvida, mas também combate e guerra aos inimigos exteriores da fé, aos infiéis, aos hereges, aos ímpios, aos fautores de uma paz desordenada que supõem ser possível organizar a cidade humana com desprezo pela Realeza Social de Cristo, em suma, o Cristianismo é tudo aquilo que a Igreja modernista e sincretista recusa e não prega! Pois não é o mesmo Cristo - que aprecia os pacíficos, mas despreza os sonsos e abomina os cobardes - que diz "Não penseis que vim trazer a paz à terra; não vim trazer a paz, mas a espada" (Mt 10, 34) ?!
Aqui ficam dois extractos da obra de Caponnetto, a que regressarei em próximas ocasiões. O primeiro:
"Pero el combate que libra el justo no es sólo individual. No tiene inimigos exclusivamente privados, ni males que le atañan subjetivamente. Y aunque su tribulación y pesar, su expiación y su dolor le sean intransferibles, hay en su padecer una cuestión transpersonal: el drama de la patria invadida y sojuzgada que implora una reconquista física y espiritual. El dolor ante la nación desnaturalizada y sacudida por el pecado y sometida a la vitoria temporaria de los infieles. Los justos no pueden ni deben consentirlo, y la lucha asoma nuevamente como un deber y una obligación capital. Dios va adelante y es la verdadera fuerza, "no es la muchedumbre de los ejércitos" el factor decisivo, tampoco la destreza del guerrero o "el vigor del caballo" (Sal. 33, 16-17). Sólo Dios.
Es improprio, pues, manejar cálculos exclusivamente humanos y materiales: número de contricantes, estrategias y tácticas u ofensivas diversas. El Señor de los Ejércitos se empeña en demonstrar que la victoria o la derrota está en sus manos y guarda estrecha realción con la lealtad a Él debida.
El Salmista lo reconoce expresamente: "no confío en mi arco, ni mi espada me dará victoria" (Sal. 44,5). "Tu diestra, tu brazo, la luz de tu rostro... por ti batiremos a nuestros enemigos" (Sal. 44, 4-6). Y nuevamente Su Nombre santo - repetido y alabado a cada instante - es como un lábaro de gloria que acompaña al soldado.
En la deslealtad y en la idolatría sobreviene la deshonra nacional. La ignominia y el ultraje prevalecen, la patria yace y los patriotas piden al cielo la gracia de recuperar su libertad y su honra. La gracia de la paz edificada en la justicia (Sal. 46). Dios, que no les ha ahorrado pruebas ni escarmientos, tampoco los privará de su conducción reconquistadora (Sal. 60). Como jinete bravío viene "cabalgando por el desierto" (Sal. 68, 5), ya su paso viril, los enemigos "se desvanecen como humo y se derriten como la cera al fuego" (Sal. 68, 3). Vuelve el Señor de los Ejércitos, regresa una vez más a guiar a los justos, a consolar a los huérfanos y las viudas, a defender a los cautivos y alzarse ominpotente en el santo tabernáculo (Sal. 68, 6-7). Reaparece "terrible" en su cólera y en sus sentencias, indómito en sus órdenes y en sus juicios, resuelto en su furor reparador, resplandeciente y majestuoso "más que los montes eternos" (Sal. 76, 5). La heredad profanada restablece su decoro, los traidores son rendidos y los cómplices despreciados, y sobre las ruinas todavía humeantes hacen valer sus derechos. Deus vincit.
E um segundo:
"Esta Iglesia Primitiva no ignoraba el quinto mandamiento, ni los consejos del Señor sobre el amor a los enemigos, ni las recomendaciones personales para entregar también la chaqueta al que nos despoja del abrigo. Pero sabía que la muerte es pecado si se ejecuta contra un inocente y no contra un perverso en custodia del bien. Que una cosa son los enemigos privados, ante los cuales cabe ofrecer nuestro anonadamiento y nuestra humillación, y otra los enemigos públicos de Dios y del Orden por Él creado, a quienes estamos obligados a enfrentar hasta las últimas consecuencias, no por odio a ellos, sino por amor a la Verdad. Que es distinto preferir el padecimiento de una injusticia antes que cometerla - tal el sentido de la metáfora del despojo del abrigo - que consentir un robo o no impedirlo, pudiendo, pues, sería faltar al séptimo mandamiento. Y que Cristo mismo, al fin, que eligió ser víctima antes que hacer víctimas, no colocó su otra mejilla frente al sirviente de Caifás, ni descartó la posibilidad de movilizar una legión de arcángeles armados si aquella no hubiese sido la hora de la iniquidad".
Os livros disponíveis de António Caponnetto podem ser adquiridos no sítio da livraria "Nueva Hispanidad".
Caponnetto demonstra que o Cristianismo é acima de tudo luta, combate e guerra! Luta interior e de aperfeiçoamento espiritual contra os adversários da alma e da salvação - a carne, o mundo e o demónio -, sem dúvida, mas também combate e guerra aos inimigos exteriores da fé, aos infiéis, aos hereges, aos ímpios, aos fautores de uma paz desordenada que supõem ser possível organizar a cidade humana com desprezo pela Realeza Social de Cristo, em suma, o Cristianismo é tudo aquilo que a Igreja modernista e sincretista recusa e não prega! Pois não é o mesmo Cristo - que aprecia os pacíficos, mas despreza os sonsos e abomina os cobardes - que diz "Não penseis que vim trazer a paz à terra; não vim trazer a paz, mas a espada" (Mt 10, 34) ?!
Aqui ficam dois extractos da obra de Caponnetto, a que regressarei em próximas ocasiões. O primeiro:
"Pero el combate que libra el justo no es sólo individual. No tiene inimigos exclusivamente privados, ni males que le atañan subjetivamente. Y aunque su tribulación y pesar, su expiación y su dolor le sean intransferibles, hay en su padecer una cuestión transpersonal: el drama de la patria invadida y sojuzgada que implora una reconquista física y espiritual. El dolor ante la nación desnaturalizada y sacudida por el pecado y sometida a la vitoria temporaria de los infieles. Los justos no pueden ni deben consentirlo, y la lucha asoma nuevamente como un deber y una obligación capital. Dios va adelante y es la verdadera fuerza, "no es la muchedumbre de los ejércitos" el factor decisivo, tampoco la destreza del guerrero o "el vigor del caballo" (Sal. 33, 16-17). Sólo Dios.
Es improprio, pues, manejar cálculos exclusivamente humanos y materiales: número de contricantes, estrategias y tácticas u ofensivas diversas. El Señor de los Ejércitos se empeña en demonstrar que la victoria o la derrota está en sus manos y guarda estrecha realción con la lealtad a Él debida.
El Salmista lo reconoce expresamente: "no confío en mi arco, ni mi espada me dará victoria" (Sal. 44,5). "Tu diestra, tu brazo, la luz de tu rostro... por ti batiremos a nuestros enemigos" (Sal. 44, 4-6). Y nuevamente Su Nombre santo - repetido y alabado a cada instante - es como un lábaro de gloria que acompaña al soldado.
En la deslealtad y en la idolatría sobreviene la deshonra nacional. La ignominia y el ultraje prevalecen, la patria yace y los patriotas piden al cielo la gracia de recuperar su libertad y su honra. La gracia de la paz edificada en la justicia (Sal. 46). Dios, que no les ha ahorrado pruebas ni escarmientos, tampoco los privará de su conducción reconquistadora (Sal. 60). Como jinete bravío viene "cabalgando por el desierto" (Sal. 68, 5), ya su paso viril, los enemigos "se desvanecen como humo y se derriten como la cera al fuego" (Sal. 68, 3). Vuelve el Señor de los Ejércitos, regresa una vez más a guiar a los justos, a consolar a los huérfanos y las viudas, a defender a los cautivos y alzarse ominpotente en el santo tabernáculo (Sal. 68, 6-7). Reaparece "terrible" en su cólera y en sus sentencias, indómito en sus órdenes y en sus juicios, resuelto en su furor reparador, resplandeciente y majestuoso "más que los montes eternos" (Sal. 76, 5). La heredad profanada restablece su decoro, los traidores son rendidos y los cómplices despreciados, y sobre las ruinas todavía humeantes hacen valer sus derechos. Deus vincit.
E um segundo:
"Esta Iglesia Primitiva no ignoraba el quinto mandamiento, ni los consejos del Señor sobre el amor a los enemigos, ni las recomendaciones personales para entregar también la chaqueta al que nos despoja del abrigo. Pero sabía que la muerte es pecado si se ejecuta contra un inocente y no contra un perverso en custodia del bien. Que una cosa son los enemigos privados, ante los cuales cabe ofrecer nuestro anonadamiento y nuestra humillación, y otra los enemigos públicos de Dios y del Orden por Él creado, a quienes estamos obligados a enfrentar hasta las últimas consecuencias, no por odio a ellos, sino por amor a la Verdad. Que es distinto preferir el padecimiento de una injusticia antes que cometerla - tal el sentido de la metáfora del despojo del abrigo - que consentir un robo o no impedirlo, pudiendo, pues, sería faltar al séptimo mandamiento. Y que Cristo mismo, al fin, que eligió ser víctima antes que hacer víctimas, no colocó su otra mejilla frente al sirviente de Caifás, ni descartó la posibilidad de movilizar una legión de arcángeles armados si aquella no hubiese sido la hora de la iniquidad".
Os livros disponíveis de António Caponnetto podem ser adquiridos no sítio da livraria "Nueva Hispanidad".
No Grande Silêncio - 5
segunda-feira, maio 21, 2007
A viagem do Papa ao Brasil
Devido aos múltiplos afazeres de ordem profissional que me mantiveram quase sem qualquer tempo disponível nas últimas semanas, nada escrevi aqui sobre a viagem do Papa Bento XVI ao Brasil; todavia, na medida do possível, acompanhei tal evento através das interessantes notas que acerca do mesmo o "Rorate-Caeli" foi publicando dia-a-dia. Confesso que encarava esta viagem com alguma apreensão, mas o seu balanço final parece-me ser globalmente positivo: na verdade, Bento XVI não só não condescendeu com certas extravagâncias quase escandalosas que ocorriam excessivas vezes nas deslocações do seu predecessor, como defendeu a boa doutrina face aos que a tentam subverter e descaracterizar. Claro exemplo desta última factualidade é o discurso que proferiu no passado dia 11 de Maio, na Sé de São Paulo, perante o episcopado brasileiro, no qual, apesar de não totalmente liberto das influências pós-V2 (o que nem sequer se estranha), reafirmou o magistério tradicional da Igreja em matéria de fé, moral e acção social face aos bispos de uma Igreja brasileira que em demasiadas ocasiões nos últimos quarenta anos ignorou esse mesmo magistério, quando não o contrariou de forma chocante e ostensiva.
O Triunfo de Romano Amerio - 2
De facto, alguma coisa está a mudar, lenta mas com resolução, na Igreja: conforme noticia o "Chiesa", de Sandro Magister, a obra "Iota Unum", de Romano Amerio, trabalho e autor que atempadamente já apresentámos aos nossos leitores, foi recentemente alvo de apreciação muito elogiosa por parte da prestigiadíssima "La Civiltà Cattolica", a revista italiana da Companhia de Jesus, publicada sob supervisão directa da Santa Sé. Ora, para se compreender a importância e o alcance deste facto, relembre-se o que escrevemos no passado dia 16 de Fevereiro de 2006, a propósito de "Iota Unum":
" (…) autêntica obra-prima de escalpelização dos efeitos devastadores do modernismo no seio da Igreja pós-conciliar, constitui por si só a prova plena do estado de necessidade gritante em que esta se encontra, bem como da justeza do combate tradicionalista para inverter tal situação".
A título de curiosidade, saliente-se que o artigo da "Civiltà Cattolica", certamente por precaução vaticana, sempre vai recordando que Amerio era crítico da posição de Monsenhor Lefebvre no litígio que opunha o arcebispo tradicionalista francês a Roma; porém, acrescentamos nós, tal facto não impediu que os editores que publicaram e difundiram o seu trabalho nas línguas inglesa e francesa fossem exactamente a "Angelus Press" e o "Courrier de Rome", bem próximos da… Fraternidade de São Pio X, trabalho esse que de outro modo estaria fadado ao esquecimento... Aliás, como tantas outras coisas na tradição católica, sem o empenho crucial de Monsenhor Lefebvre e a acção da mesma Fraternidade de que foi fundador…
" (…) autêntica obra-prima de escalpelização dos efeitos devastadores do modernismo no seio da Igreja pós-conciliar, constitui por si só a prova plena do estado de necessidade gritante em que esta se encontra, bem como da justeza do combate tradicionalista para inverter tal situação".
A título de curiosidade, saliente-se que o artigo da "Civiltà Cattolica", certamente por precaução vaticana, sempre vai recordando que Amerio era crítico da posição de Monsenhor Lefebvre no litígio que opunha o arcebispo tradicionalista francês a Roma; porém, acrescentamos nós, tal facto não impediu que os editores que publicaram e difundiram o seu trabalho nas línguas inglesa e francesa fossem exactamente a "Angelus Press" e o "Courrier de Rome", bem próximos da… Fraternidade de São Pio X, trabalho esse que de outro modo estaria fadado ao esquecimento... Aliás, como tantas outras coisas na tradição católica, sem o empenho crucial de Monsenhor Lefebvre e a acção da mesma Fraternidade de que foi fundador…
quinta-feira, maio 17, 2007
Angeles portugueses en cielos españoles
Me gustaría aquí llamar la atención para un artículo sobre una epopeya de la que se habla poco, los “Viriatos del aire”, los pilotos portugueses voluntarios en la Cruzada española de 1936.
Encabezados por Pequito Rebelo, quien se presentó con su propia avioneta en Burgos para incorporarse a las Fuerzas Nacionales, y habiendo rubricado algunos de ellos con su sangre la victoria nacional, sus hazañas merecen ser conocidas.
Quede pues aquí este pequeño homenaje a esos valientes pilotos que ayudaron a erradicar la hidra marxista de las Españas.
Rafael Castela Santos
Encabezados por Pequito Rebelo, quien se presentó con su propia avioneta en Burgos para incorporarse a las Fuerzas Nacionales, y habiendo rubricado algunos de ellos con su sangre la victoria nacional, sus hazañas merecen ser conocidas.
Quede pues aquí este pequeño homenaje a esos valientes pilotos que ayudaron a erradicar la hidra marxista de las Españas.
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quinta-feira, maio 17, 2007
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domingo, maio 13, 2007
O Segredo de Maria

Portanto, tudo se resume a encontrar um meio fácil para se alcançar de Deus a graça necessária para se tornar santo; e é precisamente isso que eu pretendo ensinar-te. E afirmo que, para se alcançar tal graça de Deus, é necessário alcançar Maria. Vejamos, de seguida, os motivos:
1º) MARIA ALCANÇOU GRAÇA
Só Maria alcançou graça diante de Deus (Lc. 1,30), para Si e para toda a criatura em particular. Nem os patriarcas ou profetas, nem todos os Santos do Antigo Testamento alcançaram graça.
2º) É MÃE DA GRAÇA
Só Maria, na verdade, deu o ser e a vida ao Autor de toda a graça; por isso é apelidada "Mãe da graça".
3º) É CHEIA DE GRAÇA
Deus Pai, de quem, como fonte essencial, deriva todo o dom perfeito, e toda a graça, ao dar-Lhe seu próprio filho, entregou a Maria todas as graças; de maneira que - como diz São Bernardo - n'Ele e com Ele Deus comunicou-Lhe a sua própria vontade.
4º) É ADMINISTRADORA DAS GRAÇAS
Deus escolheu-A para tesoureira, ecónoma e distribuidora de todas as suas graças; por isso, todas as graças e dons de Deus passam pelas suas mãos. E - segundo São Bernardino - em virtude do poder que Deus Lhe conferiu. Ela dá a quem quer, quanto quer e na medida que quer as graças do Pai, as virtudes do Filho e os dons do Espírito Santo.
5º) É A MÃE DO FILHO DE DEUS
Tal como, na ordem da natureza, é necessário que um filho tenha um pai e uma mãe, assim também, na ordem da graça, todo o verdadeiro filho da Igreja deverá ter Deus por pai e Maria por mãe. E quem se vangloriar de ter Deus por pai e não tiver a ternura de um filho por Maria, pois será um mentiroso que terá apenas o demónio por pai.
6º) É MÃE DOS MEMBROS DE CRISTO
Já que foi Maria quem formou a Cabeça dos predestinados, Jesus Cristo, a Ela pertence também formar os membros dessa mesma Cabeça, que são os verdadeiros cristãos. Com efeito, uma mãe não dá luz a cabeça sem os membros, nem os membros sem a cabeça.
Por isso, quem desejar ser membro de Jesus Cristo, cheio de graça e de verdade, deverá deixar-se formar em Maria através da graça de Jesus Cristo, que nela reside em plenitude, a fim de ser derramada, igualmente em plenitude, aos verdadeiros membros de Cristo que são os verdadeiros filhos de Maria.
7º) É COLABORADORA DO ESPÍRITO SANTO
Tendo o Espírito Santo desposado Maria e tendo gerado n'ela , com Ela e por Ela Jesus Cristo, a obra-prima, o Verbo encarnado, e não a tendo jamais repudiado, continua, cada dia, a gerar os predestinados n'Ela e por meio d'Ela, de forma misteriosa, mas verdadeira.
8º) FAZ CRESCER NO AMOR FILIAL
Maria recebeu de Deus um domínio especial sobre as almas para alimentá-las e fazê-las crescer em Deus.
Santo Agostinho diz mesmo que, neste mundo, os cristãos autênticos são inteiramente enclausurados no seio de Maria, e são dados à luz apenas quando esta boa mãe os gera para a vida eterna.
Por conseguinte, assim como a criança vai buscar todo o nutrimento à sua mãe, que lhe proporciona o alimento necessário à sua fragilidade, assim também os cristãos vão procurar a Maria todo o nutrimento e todo o vigor espiritual.
9º) ESTÁ PRESENTE NA VIDA DOS VERDADEIROS CRISTÃOS
Somente a Maria disse Deus Pai:
"Minha Filha, põe a tua morada em Jacob" (Ecle. 24,8), ou seja, habita nos cristãos autênticos, prefigurados em Jacob.
Somente a Maria disse Deus Filho: "Minha Mãe, toma Israel por tua herança" (Ecle. 24,8), ou seja, toma os verdadeiros cristãos por herança.
Finalmente, também só a Maria disse o Espírito Santo: "Minha fiel Esposa, lança as tuas raízes no meio dum povo glorioso" (Ecle. 24,12), ou seja, os verdadeiros cristãos.
Portanto, quem for do número dos verdadeiros e cristãos autênticos terá a Senhora a morar dentro de si, ou seja, na sua alma, nela deixando lançar raízes de uma humildade profunda, de uma caridade ardente e de toda a espécie de virtudes.
10º) É A IMAGEM VIVA DE DEUS
Maria é chamada por Santo Agostinho, e é-o efectivamente, "Forma Dei", imagem viva de Deus; isto quer significar que somente n'Ela foi formado Deus como homem perfeito, sem faltar-Lhe qualquer traço da divindade; e também que só n'Ela pode o homem ser transformado em Deus - tanto quanto a natureza humana o permita -, pela graça de Jesus Cristo.
Um escultor pode reproduzir ao natural uma estátua ou um retrato de duas maneiras: aplicando todo o seu talento na matéria dura e informe, usando de toda a força, de toda a ciência e perfeição das suas ferramentas para reproduzir a estátua; ou então, metendo-a simplesmente num molde.
O primeiro método é demorado, é difícil e está sujeito a diversos inconvenientes: por vezes bastará uma pancada de cinzel ou uma martelada mal dada para estragar toda a obra.
O segundo, ao contrário, é rápido, suave e delicado, quase sem despesa e sem fadiga, desde que o molde seja perfeito e que reproduza com exactidão, e desde que a matéria utilizada seja maleável e não oponha resistência ao seu manejo.
É Maria o maravilhoso molde de Deus, criado pelo Espírito Santo para formar em perfeição um Homem-Deus através da união hipostática, e para tornar o homem participante da natureza divina mediante a graça. Maria é esse molde a que não falta o mais leve traço da divindade: quem for metido nele e se deixar plasmar por ele, adquire todos os traços de Jesus Cristo, verdadeiro Deus, e isso de forma suave e em consonância com a fragilidade humana, sem tantos sacrifícios nem fadigas; e ainda de forma segura, sem medo de ilusões, já que o demónio não teve e nunca virá a ter qualquer acesso a Maria; finalmente e ainda de maneira santa e imaculada, sem a mais leve sombra de pecado.
Oh!, alma querida, quão grande é a diferença entre uma alma formada em Jesus Cristo pelos meios ordinários como os escultores - que confiam apenas no seu engenho, no seu talento -, e a outra em que se está diante duma alma muito maleável, desapegada, bem fundida e que, recusando fiar-se em si mesma, deixa-se plasmar apenas pela acção do Espírito Santo!
Quantas manchas, quantos defeitos, quantas sombras, quantas ilusões, quanto de natural e humano existem no primeiro método!... E quão puro, quão divino e quão semelhante a Jesus Cristo é o segundo!
11º) É O PARAÍSO DE DEUS
Nunca houve e jamais haverá criatura alguma, não fazendo sequer excepção dos Bem-aventurados, dos Querubins ou dos mais elevados Serafins, o, onde Deus - fora de Si mesmo e em Si mesmo - tenha manifestado a sua glória com tanta perfeição como em Maria.
É Maria o Paraíso de Deus e o seu mundo inefável, onde o Filho de Deus penetrou para lá operar maravilhas, para o guardar e aí gozar as suas complacências.
Criou Deus um mundo para o homem peregrino, que é o mundo em que todos habitamos; criou um mundo para o homem bem-aventurado, que é o Paraíso; mas, para Si, criou Deus outro mundo a que deu o nome de Maria; mundo este quase desconhecido a todos os mortais, e incompreensível a todos os Anjos e a todos os Bem-aventurados do Céu que, extasiados por verem um Deus tão glorioso, tão acima de todos eles, tão separado e tão escondido no seu mundo - a excelsa Maria -, que exclamam sem cessar: Santo, Santo, Santo.
Feliz, mil vezes feliz é na terra a alma a quem o Espírito Santo revelar o Segredo de Maria para que o conheça; a quem abrir esse "Jardim fechado" para que possa entrar; essa "Fonte Selada" para que dela possa extrair e beber, a longos tragos, as águas vivas da graça!
Nesta amável criatura uma tal alma encontrará Deus somente: um Deus infinitamente santo e transcendente, mas também infinitamente condescendente e compreensivo diante da nossa fraqueza.
Uma vez que Deus está em todo o lado, pode ser encontrado em todo o lado, até nos infernos; mas não existe lugar algum onde uma pessoa O possa encontrar mais próximo dela e mais adaptado á sua fraqueza do que em Maria, já que foi para isso que Ele veio ao mundo.
Em todo o lado é Ele o Pão dos fortes e dos Anjos; em Maria, porém, é o Pão dos filhos.
12º) FACILITA A UNIÃO COM DEUS
Que ninguém pense, como alguns iluminados, que Maria, por ser criatura, possa ser obstáculo à união com o Criador; é que já não é Maria que vive, é Jesus Cristo apenas, é Deus só que vive n'Ela. A sua transformação em Deus ultrapassa infinitamente a de S. Paulo e a dos outros Santos, mais do que o Céu ultrapassa a terra em altura.
Maria não existe senão para Deus; por isso, longe de segurar para si uma alma, Ela projecta-a em Deus e une-a a Ele com mais perfeição ainda do que a alma está unida a Ela.
Maria é o eco admirável de Deus, que só sabe repercutir "Deus" quando uma alma lhe grita: "Maria"; e que não sabe senão glorificar a Deus quando, tal como Santa Isabel, a proclamam bem-aventurada.
Se os falsos iluminados, miseravelmente enganados pelo demónio até na oração, tivessem sabido encontrar Maria, e Jesus por Maria, e Deus através de Jesus, não teriam certamente dado tão terríveis quedas.
Quando um cristão encontrou Maria e Jesus através de Maria e Deus Pai através de Jesus, pois terá encontrado todo o bem - referem alguns Santos. E dizendo todo o bem, nada se exceptua: toda a graça e toda a amizade junto de Deus; toda a segurança contra os inimigos de Deus; toda a verdade contra a mentira; toda a facilidade e toda a vitória contra as dificuldades da salvação; toda a doçura e toda a alegria nas amarguras da vida.
13º) É AUXÍLIO NO SOFRIMENTO
Não pretendemos afirmar que quem encontrou Maria através de uma devoção verdadeira venha a ficar isento de cruzes e sofrimentos. Bem ao contrário! Até será mais assaltado do que os outros já que Maria - qual Mãe dos viventes - dá a todos os seus filhos alguma porção da Árvore da Vida, a cruz de Jesus.
Reservando-lhes, porém, grandes cruzes, dá-lhes também a graça de carregá-las com paciência, e até com alegria, de maneira que as cruzes que Ela dá àqueles que lhe pertencem são - por assim dizer - saborosas, ou cruzes doces e não amargas. Ainda que, durante algum tempo e por serem amigos de Deus, devam beber o cálice da amargura, porém, a consolação e a alegria que recebem da sua bondosa Mãe - passada a provação - dá-lhes força e coragem para carregarem cruzes ainda bem mais pesadas e amarga.
É INDISPENSÁVEL UM RELACIONAMENTO PESSOAL COM MARIA
A dificuldade está, pois, em saber alcançar verdadeiramente a Santíssima Virgem, para assim se poderem obter todas as graças em abundância.
Deus, qual Senhor todo-poderoso, poderá, por virtude própria, comunicar directamente aquilo que, de modo ordinário, comunica só través de Maria. E não se poderá negar - fazê-lo seria temerário - que, por vezes, Deus até se comunica directamente. Porém - como refere São Tomás - tendo em consideração o plano estabelecido pela divina Sabedoria , não se comunica aos homens, de forma ordinária, senão por Maria, isto na ordem da graça.
São Luís de Monfort - "O Segredo de Maria" - Vila do Conde, Centro Mariano Monfortino, 4ª Edição, 1995.
1º) MARIA ALCANÇOU GRAÇA
Só Maria alcançou graça diante de Deus (Lc. 1,30), para Si e para toda a criatura em particular. Nem os patriarcas ou profetas, nem todos os Santos do Antigo Testamento alcançaram graça.
2º) É MÃE DA GRAÇA
Só Maria, na verdade, deu o ser e a vida ao Autor de toda a graça; por isso é apelidada "Mãe da graça".
3º) É CHEIA DE GRAÇA
Deus Pai, de quem, como fonte essencial, deriva todo o dom perfeito, e toda a graça, ao dar-Lhe seu próprio filho, entregou a Maria todas as graças; de maneira que - como diz São Bernardo - n'Ele e com Ele Deus comunicou-Lhe a sua própria vontade.
4º) É ADMINISTRADORA DAS GRAÇAS
Deus escolheu-A para tesoureira, ecónoma e distribuidora de todas as suas graças; por isso, todas as graças e dons de Deus passam pelas suas mãos. E - segundo São Bernardino - em virtude do poder que Deus Lhe conferiu. Ela dá a quem quer, quanto quer e na medida que quer as graças do Pai, as virtudes do Filho e os dons do Espírito Santo.
5º) É A MÃE DO FILHO DE DEUS
Tal como, na ordem da natureza, é necessário que um filho tenha um pai e uma mãe, assim também, na ordem da graça, todo o verdadeiro filho da Igreja deverá ter Deus por pai e Maria por mãe. E quem se vangloriar de ter Deus por pai e não tiver a ternura de um filho por Maria, pois será um mentiroso que terá apenas o demónio por pai.
6º) É MÃE DOS MEMBROS DE CRISTO
Já que foi Maria quem formou a Cabeça dos predestinados, Jesus Cristo, a Ela pertence também formar os membros dessa mesma Cabeça, que são os verdadeiros cristãos. Com efeito, uma mãe não dá luz a cabeça sem os membros, nem os membros sem a cabeça.
Por isso, quem desejar ser membro de Jesus Cristo, cheio de graça e de verdade, deverá deixar-se formar em Maria através da graça de Jesus Cristo, que nela reside em plenitude, a fim de ser derramada, igualmente em plenitude, aos verdadeiros membros de Cristo que são os verdadeiros filhos de Maria.
7º) É COLABORADORA DO ESPÍRITO SANTO
Tendo o Espírito Santo desposado Maria e tendo gerado n'ela , com Ela e por Ela Jesus Cristo, a obra-prima, o Verbo encarnado, e não a tendo jamais repudiado, continua, cada dia, a gerar os predestinados n'Ela e por meio d'Ela, de forma misteriosa, mas verdadeira.
8º) FAZ CRESCER NO AMOR FILIAL
Maria recebeu de Deus um domínio especial sobre as almas para alimentá-las e fazê-las crescer em Deus.
Santo Agostinho diz mesmo que, neste mundo, os cristãos autênticos são inteiramente enclausurados no seio de Maria, e são dados à luz apenas quando esta boa mãe os gera para a vida eterna.
Por conseguinte, assim como a criança vai buscar todo o nutrimento à sua mãe, que lhe proporciona o alimento necessário à sua fragilidade, assim também os cristãos vão procurar a Maria todo o nutrimento e todo o vigor espiritual.
9º) ESTÁ PRESENTE NA VIDA DOS VERDADEIROS CRISTÃOS
Somente a Maria disse Deus Pai:
"Minha Filha, põe a tua morada em Jacob" (Ecle. 24,8), ou seja, habita nos cristãos autênticos, prefigurados em Jacob.
Somente a Maria disse Deus Filho: "Minha Mãe, toma Israel por tua herança" (Ecle. 24,8), ou seja, toma os verdadeiros cristãos por herança.
Finalmente, também só a Maria disse o Espírito Santo: "Minha fiel Esposa, lança as tuas raízes no meio dum povo glorioso" (Ecle. 24,12), ou seja, os verdadeiros cristãos.
Portanto, quem for do número dos verdadeiros e cristãos autênticos terá a Senhora a morar dentro de si, ou seja, na sua alma, nela deixando lançar raízes de uma humildade profunda, de uma caridade ardente e de toda a espécie de virtudes.
10º) É A IMAGEM VIVA DE DEUS
Maria é chamada por Santo Agostinho, e é-o efectivamente, "Forma Dei", imagem viva de Deus; isto quer significar que somente n'Ela foi formado Deus como homem perfeito, sem faltar-Lhe qualquer traço da divindade; e também que só n'Ela pode o homem ser transformado em Deus - tanto quanto a natureza humana o permita -, pela graça de Jesus Cristo.
Um escultor pode reproduzir ao natural uma estátua ou um retrato de duas maneiras: aplicando todo o seu talento na matéria dura e informe, usando de toda a força, de toda a ciência e perfeição das suas ferramentas para reproduzir a estátua; ou então, metendo-a simplesmente num molde.
O primeiro método é demorado, é difícil e está sujeito a diversos inconvenientes: por vezes bastará uma pancada de cinzel ou uma martelada mal dada para estragar toda a obra.
O segundo, ao contrário, é rápido, suave e delicado, quase sem despesa e sem fadiga, desde que o molde seja perfeito e que reproduza com exactidão, e desde que a matéria utilizada seja maleável e não oponha resistência ao seu manejo.
É Maria o maravilhoso molde de Deus, criado pelo Espírito Santo para formar em perfeição um Homem-Deus através da união hipostática, e para tornar o homem participante da natureza divina mediante a graça. Maria é esse molde a que não falta o mais leve traço da divindade: quem for metido nele e se deixar plasmar por ele, adquire todos os traços de Jesus Cristo, verdadeiro Deus, e isso de forma suave e em consonância com a fragilidade humana, sem tantos sacrifícios nem fadigas; e ainda de forma segura, sem medo de ilusões, já que o demónio não teve e nunca virá a ter qualquer acesso a Maria; finalmente e ainda de maneira santa e imaculada, sem a mais leve sombra de pecado.
Oh!, alma querida, quão grande é a diferença entre uma alma formada em Jesus Cristo pelos meios ordinários como os escultores - que confiam apenas no seu engenho, no seu talento -, e a outra em que se está diante duma alma muito maleável, desapegada, bem fundida e que, recusando fiar-se em si mesma, deixa-se plasmar apenas pela acção do Espírito Santo!
Quantas manchas, quantos defeitos, quantas sombras, quantas ilusões, quanto de natural e humano existem no primeiro método!... E quão puro, quão divino e quão semelhante a Jesus Cristo é o segundo!
11º) É O PARAÍSO DE DEUS
Nunca houve e jamais haverá criatura alguma, não fazendo sequer excepção dos Bem-aventurados, dos Querubins ou dos mais elevados Serafins, o, onde Deus - fora de Si mesmo e em Si mesmo - tenha manifestado a sua glória com tanta perfeição como em Maria.
É Maria o Paraíso de Deus e o seu mundo inefável, onde o Filho de Deus penetrou para lá operar maravilhas, para o guardar e aí gozar as suas complacências.
Criou Deus um mundo para o homem peregrino, que é o mundo em que todos habitamos; criou um mundo para o homem bem-aventurado, que é o Paraíso; mas, para Si, criou Deus outro mundo a que deu o nome de Maria; mundo este quase desconhecido a todos os mortais, e incompreensível a todos os Anjos e a todos os Bem-aventurados do Céu que, extasiados por verem um Deus tão glorioso, tão acima de todos eles, tão separado e tão escondido no seu mundo - a excelsa Maria -, que exclamam sem cessar: Santo, Santo, Santo.
Feliz, mil vezes feliz é na terra a alma a quem o Espírito Santo revelar o Segredo de Maria para que o conheça; a quem abrir esse "Jardim fechado" para que possa entrar; essa "Fonte Selada" para que dela possa extrair e beber, a longos tragos, as águas vivas da graça!
Nesta amável criatura uma tal alma encontrará Deus somente: um Deus infinitamente santo e transcendente, mas também infinitamente condescendente e compreensivo diante da nossa fraqueza.
Uma vez que Deus está em todo o lado, pode ser encontrado em todo o lado, até nos infernos; mas não existe lugar algum onde uma pessoa O possa encontrar mais próximo dela e mais adaptado á sua fraqueza do que em Maria, já que foi para isso que Ele veio ao mundo.
Em todo o lado é Ele o Pão dos fortes e dos Anjos; em Maria, porém, é o Pão dos filhos.
12º) FACILITA A UNIÃO COM DEUS
Que ninguém pense, como alguns iluminados, que Maria, por ser criatura, possa ser obstáculo à união com o Criador; é que já não é Maria que vive, é Jesus Cristo apenas, é Deus só que vive n'Ela. A sua transformação em Deus ultrapassa infinitamente a de S. Paulo e a dos outros Santos, mais do que o Céu ultrapassa a terra em altura.
Maria não existe senão para Deus; por isso, longe de segurar para si uma alma, Ela projecta-a em Deus e une-a a Ele com mais perfeição ainda do que a alma está unida a Ela.
Maria é o eco admirável de Deus, que só sabe repercutir "Deus" quando uma alma lhe grita: "Maria"; e que não sabe senão glorificar a Deus quando, tal como Santa Isabel, a proclamam bem-aventurada.
Se os falsos iluminados, miseravelmente enganados pelo demónio até na oração, tivessem sabido encontrar Maria, e Jesus por Maria, e Deus através de Jesus, não teriam certamente dado tão terríveis quedas.
Quando um cristão encontrou Maria e Jesus através de Maria e Deus Pai através de Jesus, pois terá encontrado todo o bem - referem alguns Santos. E dizendo todo o bem, nada se exceptua: toda a graça e toda a amizade junto de Deus; toda a segurança contra os inimigos de Deus; toda a verdade contra a mentira; toda a facilidade e toda a vitória contra as dificuldades da salvação; toda a doçura e toda a alegria nas amarguras da vida.
13º) É AUXÍLIO NO SOFRIMENTO
Não pretendemos afirmar que quem encontrou Maria através de uma devoção verdadeira venha a ficar isento de cruzes e sofrimentos. Bem ao contrário! Até será mais assaltado do que os outros já que Maria - qual Mãe dos viventes - dá a todos os seus filhos alguma porção da Árvore da Vida, a cruz de Jesus.
Reservando-lhes, porém, grandes cruzes, dá-lhes também a graça de carregá-las com paciência, e até com alegria, de maneira que as cruzes que Ela dá àqueles que lhe pertencem são - por assim dizer - saborosas, ou cruzes doces e não amargas. Ainda que, durante algum tempo e por serem amigos de Deus, devam beber o cálice da amargura, porém, a consolação e a alegria que recebem da sua bondosa Mãe - passada a provação - dá-lhes força e coragem para carregarem cruzes ainda bem mais pesadas e amarga.
É INDISPENSÁVEL UM RELACIONAMENTO PESSOAL COM MARIA
A dificuldade está, pois, em saber alcançar verdadeiramente a Santíssima Virgem, para assim se poderem obter todas as graças em abundância.
Deus, qual Senhor todo-poderoso, poderá, por virtude própria, comunicar directamente aquilo que, de modo ordinário, comunica só través de Maria. E não se poderá negar - fazê-lo seria temerário - que, por vezes, Deus até se comunica directamente. Porém - como refere São Tomás - tendo em consideração o plano estabelecido pela divina Sabedoria , não se comunica aos homens, de forma ordinária, senão por Maria, isto na ordem da graça.
São Luís de Monfort - "O Segredo de Maria" - Vila do Conde, Centro Mariano Monfortino, 4ª Edição, 1995.
sábado, maio 12, 2007
Carta a mi hija
Con permiso de Alameda Digital, en cuyo número 7 publiqué esto mismo en portugués, saco aquí ahora en castellano el mismo texto. Incluso Tony, de The Muniment Room, ha amenazado con vertir al inglés este texto.
Quiero dar las gracias públicamente a todas las bitácoras que han enlazado y reproducido el original en portugués de la Carta a minha filha: Da Europa à Anti-Europa, como a los no pocos lectores que se han puesto en contacto conmigo para darme sus comentarios y opiniones sobre este artículo mío que bien sabe Dios escribí con el corazón en la mano. Me sorprende la buena acogida que ha tenido este artículo y agradezco a todos, incluyendo al director de esta casa, JSarto, sus elogiosas palabras.
Carta a mi hija: De Europa a la Anti-Europa
Querida hija:
Te escribo porque eres verdaderamente europea. Porque fuiste concebida en Portugal, en Fátima, porque por tus venas corre sangre española, francesa y alemana. Porque te criaste en el Reino Unido. Porque hablas varios idiomas y, encima, ya sabes ya algunas cosas en Latín. Y porque en ti tu padre, que te ama profundamente, ve reflejada una cierta idea carolingia que me llena de saudade. Y, sobre todo, porque eres católica, que es la Fe verdadera: “Unique et Vraie”, como te hago repetir a menudo, petite chouanne. Porque la única manera de ser europeo de verdad es ser católico. Los que no lo son y aquellos que combaten nuestra Santa Religión son destructores de Europa, lo sepan o no lo sepan.
Hace unos dos mil años un pueblo noble, los romanos, conquistaban Europa. Eran excelentes en ingeniería civil y en arte militar. Acuérdate de los puentes y acueductos que hemos visto en España y de las calzadas y ruinas romanas que hemos visitado en Cirencester, en Metz, en Salamanca, en Mérida o en Evora. Aparte de esto, hija mía, nos dejaron las leyes, el Derecho Romano, un monumento impresionante. En él, mi amada hija, seguimos inspirándonos. Ya te lo explicaré un día, pero todo esto tiene que ver con eso que papá te dice de ser justo, como cuando te digo que tenemos que ser justos con nuestros vecinos o tienes que ser justa con las otras niñas de la escuela.
Ya sabes cómo papá te repite que en esa piel de toro de España y Portugal lo romano quedó más y mejor determinado que en el resto del Imperio. Somos más romanos que los otros romanos, si podemos decir. ¿Ves este amor reverencial que tengo a tus abuelos, que son mis padres? ¿Ves que lo primero que hago cuando te llevo a mi Lusitania interior es ir al cementerio? Esto, cariño mío, son cosas de nuestra Santa Religión, pero también cosas de los romanos. Cuando sea viejito quiero que me tengas la misma reverencia que tengo a tus abuelos y cuando me muera quiero que reces por mí, como yo hago por todos nuestros muertos. No te pido esto tanto por mí, como por ti, para que sepas dónde están tus raíces. Y porque al honrar a tus padres y a tus ancestros honras a tu Patria, tesoro mío.
Siempre te digo, hija mía, que pienses las cosas, que razones. Porque de todas las potencies de tu alma la razón es lo más importante. Pero eso, hija mía, nos lo enseñaron los griegos. Y los romanos, al crecer e invadir otras tierras, como no eran tontos, se dieron cuenta de que los griegos eran muy listos y muy cabales. Fue así cómo los romanos se empaparon de los griegos. ¿Te acuerdas de aquel hombre que supo morir con serenidad que se llamaba Sócrates? ¿Y de aquel otro que era el cerebro más privilegiado de la Antigüedad, Aristóteles, del que ya te he hablado? Pues mira, estos eran griegos. Algún día, hija mía –Dios lo quiera-, los leeremos juntos y hablaremos de ellos.
Pero a todo aquello le faltaba vida. Había demasiada muerte, demasiada crueldad. Había esclavitud. Pero, sobre todo, había oscuridad. Y había todo esto porque nuestros primeros padres, Adán y Eva, pecaron. Había que restaurar a esa raza humana, pero sólo un Dios podía tapar la ofensa que nosotros, los humanos, habíamos hecho a todo un Dios. De entre un pueblo elegido por Dios, los judíos, sangre que también corre por tus venas, nació el Mesías, el Redentor: Nuestro Señor Jesucristo. Pero Israel, llamada a ser la luz del mundo, rechazó al Hijo más Sublime de la raza escogida y su mensaje se vino a Roma, a los gentiles.
Sobre esa obligación asumida de amar a Dios sobre todas los hombres construyeron durante cientos de años la civilización más grande por todos conocida: la civilización cristiana. Fíjate, hija mía, esas Catedrales y esos castillos que hemos visto juntos, todos siempre con centro en Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. Fíjate cuántas cosas bonitas y preciosas se hicieron. Ese Santo al que siempre rezamos, Santo Tomás de Aquino, escribió una obra señera. Un poeta genial, el Dante, escribió la Divina Comedia. Recuerdo, hija mía, como uno de los mejores momentos de mi vida cuando me sentaba al lado de tu cuna y te miraba dormir mientras releía la Divina Comedia. La Virgen, amor mío, extendía su manto azul y protector sobre aquella civilización.
Pero los hombres decayeron y Europa, la Cristiandad, dejó de ser Cristiandad. Empezó la Anti-Europa, la Anticristiandad. Igual que en la época de Moisés cuando bajó del Sinaí y se encontró al pueblo elegido adorando el becerro de oro, empezó a prosperar la idea de que el dinero y el comercio era lo más importante. Ya no había caballeros protegiendo a las doncellas en los castillos, como en los cuentos que te leo, y los reyes y poderosos explotaban a los pobres y desvalidos en vez de defenderlos, como es su deber.
La gente empezó a pensar cosas raras, hija mía. Vaciaban las palabras de significado y se entregaron a cosas feas. Hasta entonces el centro de todo era Dios, Jesucristo. Empezaron a poner al hombre en el centro de las cosas, a Dios ya no le daban importancia. Vinieron hombres nefastos, como Lutero, que partieron a Europa en dos. ¿Te has dado cuenta, cariño mío, cómo en nuestra querida Alsacia los pueblos luteranos son más limpios por fuera pero luego son más feos que los católicos?
Luego vinieron cosas terribles, como lo que ocurrió en esa otra patria tuya de Francia, donde unos miserables revolucionarios construyeron un mundo de odio a Dios y a la Santa Iglesia Católica. Ya la Anti-Europa, la Anticristiandad, mostraba su verdadera faz. ¿Entiendes ahora, hija mía, por qué me enfado, y hasta grito, cada vez que paseamos por Francia y vemos estatuas elevadas a gentes como Eckermann, Kléber o Napoleón, todos ellos asesinos de la peor especie?
Pero, mira, en todos los países hubo resistencia. Resistimos en La Vandée, en Francia, como yo quiero que tú resistas, petite chouanne. Resistimos en España, con los héroes carlistas, hasta la última Cruzada de 1936. En las otras Españas, que también son Europa, también sufrimos mucho, como por ejemplo los federales argentinos, quienes plantaron cara a los salvajes e inmundos unitarios, o más tarde los mártires cristeros en las tierras de la Virgen de Guadalupe. También plantamos cara en Portugal a esos republicanos, masones y liberales. En Italia hicimos lo que pudimos contra los garibaldinos y carbonarios, auténticos orcos salidos del Infierno …
Mientras tanto en Rusia se iba incubando algo que acabará por ser como Saurón. A Europa se le quitó el poder y poco a poco se le da al Asia, a China y Rusia. El comunismo, la penúltima herejía, pero la más maléfica hasta ahora, triunfa en estos países. Algún día, cuando sigamos el Mensaje de Fátima, Rusia volverá a la Fe y a la Iglesia. Ese día Europa volverá a resucitar.
Eso que ahora llaman Europa, la Unión Europea, no son más que pasos hacia ese hombre de perdición, el Anticristo. No creas en ellos, tesoro mío.
Papá no está bien de salud, hija mía. Quizás yo no lo vea. Pero te lo he transmitido lo mejor que he podido y sabido. Europa es la Cristiandad, no otra cosa. Lo que no sea Cristiandad no es Europa; es de hecho la Anti-Europa. Practica la virtud. Lucha por esto, hija mía, aunque te vaya la vida en ello. Transmíteselo a tus hijos, a mis nietos y, si te metes monja –cosa que me encantaría- díselo a los hijos espirituales que tengas, porque te llamarán Madre.
Y combate el fariseísmo, que es el cáncer que corroe al espíritu.
Ten esperanza, cariño mío. Pasamos por malos tiempos, pero la victoria es de Cristo y de nadie más. Europa volverá a ser Europa. La Cristiandad retornará y habrá un grito de felicidad como jamás lo conocieron los siglos y habrá paz en Cristo. Eso que ya te he enseñado a decir en Latín: Pax Christi.
¡Ah! Una cosa más se me olvidaba: ¡No comas tanto chocolate!
Te quiere muchísimo, con toda su alma y todo su ser, tu padre, quien te bendice en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
Rafael Castela Santos
Quiero dar las gracias públicamente a todas las bitácoras que han enlazado y reproducido el original en portugués de la Carta a minha filha: Da Europa à Anti-Europa, como a los no pocos lectores que se han puesto en contacto conmigo para darme sus comentarios y opiniones sobre este artículo mío que bien sabe Dios escribí con el corazón en la mano. Me sorprende la buena acogida que ha tenido este artículo y agradezco a todos, incluyendo al director de esta casa, JSarto, sus elogiosas palabras.
Carta a mi hija: De Europa a la Anti-Europa
Querida hija:
Te escribo porque eres verdaderamente europea. Porque fuiste concebida en Portugal, en Fátima, porque por tus venas corre sangre española, francesa y alemana. Porque te criaste en el Reino Unido. Porque hablas varios idiomas y, encima, ya sabes ya algunas cosas en Latín. Y porque en ti tu padre, que te ama profundamente, ve reflejada una cierta idea carolingia que me llena de saudade. Y, sobre todo, porque eres católica, que es la Fe verdadera: “Unique et Vraie”, como te hago repetir a menudo, petite chouanne. Porque la única manera de ser europeo de verdad es ser católico. Los que no lo son y aquellos que combaten nuestra Santa Religión son destructores de Europa, lo sepan o no lo sepan.
Hace unos dos mil años un pueblo noble, los romanos, conquistaban Europa. Eran excelentes en ingeniería civil y en arte militar. Acuérdate de los puentes y acueductos que hemos visto en España y de las calzadas y ruinas romanas que hemos visitado en Cirencester, en Metz, en Salamanca, en Mérida o en Evora. Aparte de esto, hija mía, nos dejaron las leyes, el Derecho Romano, un monumento impresionante. En él, mi amada hija, seguimos inspirándonos. Ya te lo explicaré un día, pero todo esto tiene que ver con eso que papá te dice de ser justo, como cuando te digo que tenemos que ser justos con nuestros vecinos o tienes que ser justa con las otras niñas de la escuela.
Ya sabes cómo papá te repite que en esa piel de toro de España y Portugal lo romano quedó más y mejor determinado que en el resto del Imperio. Somos más romanos que los otros romanos, si podemos decir. ¿Ves este amor reverencial que tengo a tus abuelos, que son mis padres? ¿Ves que lo primero que hago cuando te llevo a mi Lusitania interior es ir al cementerio? Esto, cariño mío, son cosas de nuestra Santa Religión, pero también cosas de los romanos. Cuando sea viejito quiero que me tengas la misma reverencia que tengo a tus abuelos y cuando me muera quiero que reces por mí, como yo hago por todos nuestros muertos. No te pido esto tanto por mí, como por ti, para que sepas dónde están tus raíces. Y porque al honrar a tus padres y a tus ancestros honras a tu Patria, tesoro mío.
Siempre te digo, hija mía, que pienses las cosas, que razones. Porque de todas las potencies de tu alma la razón es lo más importante. Pero eso, hija mía, nos lo enseñaron los griegos. Y los romanos, al crecer e invadir otras tierras, como no eran tontos, se dieron cuenta de que los griegos eran muy listos y muy cabales. Fue así cómo los romanos se empaparon de los griegos. ¿Te acuerdas de aquel hombre que supo morir con serenidad que se llamaba Sócrates? ¿Y de aquel otro que era el cerebro más privilegiado de la Antigüedad, Aristóteles, del que ya te he hablado? Pues mira, estos eran griegos. Algún día, hija mía –Dios lo quiera-, los leeremos juntos y hablaremos de ellos.
Pero a todo aquello le faltaba vida. Había demasiada muerte, demasiada crueldad. Había esclavitud. Pero, sobre todo, había oscuridad. Y había todo esto porque nuestros primeros padres, Adán y Eva, pecaron. Había que restaurar a esa raza humana, pero sólo un Dios podía tapar la ofensa que nosotros, los humanos, habíamos hecho a todo un Dios. De entre un pueblo elegido por Dios, los judíos, sangre que también corre por tus venas, nació el Mesías, el Redentor: Nuestro Señor Jesucristo. Pero Israel, llamada a ser la luz del mundo, rechazó al Hijo más Sublime de la raza escogida y su mensaje se vino a Roma, a los gentiles.
Sobre esa obligación asumida de amar a Dios sobre todas los hombres construyeron durante cientos de años la civilización más grande por todos conocida: la civilización cristiana. Fíjate, hija mía, esas Catedrales y esos castillos que hemos visto juntos, todos siempre con centro en Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. Fíjate cuántas cosas bonitas y preciosas se hicieron. Ese Santo al que siempre rezamos, Santo Tomás de Aquino, escribió una obra señera. Un poeta genial, el Dante, escribió la Divina Comedia. Recuerdo, hija mía, como uno de los mejores momentos de mi vida cuando me sentaba al lado de tu cuna y te miraba dormir mientras releía la Divina Comedia. La Virgen, amor mío, extendía su manto azul y protector sobre aquella civilización.
Pero los hombres decayeron y Europa, la Cristiandad, dejó de ser Cristiandad. Empezó la Anti-Europa, la Anticristiandad. Igual que en la época de Moisés cuando bajó del Sinaí y se encontró al pueblo elegido adorando el becerro de oro, empezó a prosperar la idea de que el dinero y el comercio era lo más importante. Ya no había caballeros protegiendo a las doncellas en los castillos, como en los cuentos que te leo, y los reyes y poderosos explotaban a los pobres y desvalidos en vez de defenderlos, como es su deber.
La gente empezó a pensar cosas raras, hija mía. Vaciaban las palabras de significado y se entregaron a cosas feas. Hasta entonces el centro de todo era Dios, Jesucristo. Empezaron a poner al hombre en el centro de las cosas, a Dios ya no le daban importancia. Vinieron hombres nefastos, como Lutero, que partieron a Europa en dos. ¿Te has dado cuenta, cariño mío, cómo en nuestra querida Alsacia los pueblos luteranos son más limpios por fuera pero luego son más feos que los católicos?
Luego vinieron cosas terribles, como lo que ocurrió en esa otra patria tuya de Francia, donde unos miserables revolucionarios construyeron un mundo de odio a Dios y a la Santa Iglesia Católica. Ya la Anti-Europa, la Anticristiandad, mostraba su verdadera faz. ¿Entiendes ahora, hija mía, por qué me enfado, y hasta grito, cada vez que paseamos por Francia y vemos estatuas elevadas a gentes como Eckermann, Kléber o Napoleón, todos ellos asesinos de la peor especie?
Pero, mira, en todos los países hubo resistencia. Resistimos en La Vandée, en Francia, como yo quiero que tú resistas, petite chouanne. Resistimos en España, con los héroes carlistas, hasta la última Cruzada de 1936. En las otras Españas, que también son Europa, también sufrimos mucho, como por ejemplo los federales argentinos, quienes plantaron cara a los salvajes e inmundos unitarios, o más tarde los mártires cristeros en las tierras de la Virgen de Guadalupe. También plantamos cara en Portugal a esos republicanos, masones y liberales. En Italia hicimos lo que pudimos contra los garibaldinos y carbonarios, auténticos orcos salidos del Infierno …
Mientras tanto en Rusia se iba incubando algo que acabará por ser como Saurón. A Europa se le quitó el poder y poco a poco se le da al Asia, a China y Rusia. El comunismo, la penúltima herejía, pero la más maléfica hasta ahora, triunfa en estos países. Algún día, cuando sigamos el Mensaje de Fátima, Rusia volverá a la Fe y a la Iglesia. Ese día Europa volverá a resucitar.
Eso que ahora llaman Europa, la Unión Europea, no son más que pasos hacia ese hombre de perdición, el Anticristo. No creas en ellos, tesoro mío.
Papá no está bien de salud, hija mía. Quizás yo no lo vea. Pero te lo he transmitido lo mejor que he podido y sabido. Europa es la Cristiandad, no otra cosa. Lo que no sea Cristiandad no es Europa; es de hecho la Anti-Europa. Practica la virtud. Lucha por esto, hija mía, aunque te vaya la vida en ello. Transmíteselo a tus hijos, a mis nietos y, si te metes monja –cosa que me encantaría- díselo a los hijos espirituales que tengas, porque te llamarán Madre.
Y combate el fariseísmo, que es el cáncer que corroe al espíritu.
Ten esperanza, cariño mío. Pasamos por malos tiempos, pero la victoria es de Cristo y de nadie más. Europa volverá a ser Europa. La Cristiandad retornará y habrá un grito de felicidad como jamás lo conocieron los siglos y habrá paz en Cristo. Eso que ya te he enseñado a decir en Latín: Pax Christi.
¡Ah! Una cosa más se me olvidaba: ¡No comas tanto chocolate!
Te quiere muchísimo, con toda su alma y todo su ser, tu padre, quien te bendice en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
Rafael Castela Santos
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Rafael Castela Santos
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sábado, maio 12, 2007
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