domingo, dezembro 17, 2006

La alegría de la buena conciencia

«1. La gloria del hombre bueno, es el testimonio de la buena conciencia. Ten buena conciencia, y siempre tendrás alegría. La buena conciencia muchas cosas puede sufrir, y muy alegre está en las adversidades. La mala conciencia siempre está con inquietud y temor. Suavemente descansarás, si tu corazón no te reprende. No te alegres sino cuando obrares bien. Los malos nunca tienen alegría verdadera ni sienten paz interior; porque dice el Señor: No tienen paz los malos. Y si dijeren: En paz estamos, no vendrá mal sobre nosotros: ¿quién se atreverá a ofendernos? No los creas, porque de repente se levantará la ira de Dios, y pararán en nada sus obras, y perecerán sus pensamientos.
2. No es dificultoso el que ama gloriarse en la tribulación; porque gloriarse de esta suerte, es gloriarse en la cruz del Señor. Breve es la gloria que se da y recibe de los hombres. La gloria del mundo siempre va acompañada de tristeza. La gloria de los buenos está en sus conciencias, y no en la boca de los hombres. La alegría de los justos es de Dios, y en Dios, y su gozo es la verdad. El que desea la verdadera y eterna gloria, no hace caso de la temporal. Y el que busca la gloria temporal, o no la desprecia de corazón, señal es que ama menos la celestial. Gran quietud de corazón tiene el que no se le da nada de las alabanzas ni de las afrentas.
3. Fácilmente estará contento y sosegado el que tiene la conciencia limpia. No eres más santo porque te alaben, ni más vil porque te desprecien. Lo que eres, eso eres; y por más que te estimen los hombres, no puedes ser, ante Dios, más grande de lo que eres. Si miras lo que eres dentro de ti, no tendrás cuidado de lo que de ti hablen los hombres. El hombre ve lo de fuera, mas Dios el corazón. El hombre considera las obras, y Dios pesa las intenciones. Hacer siempre bien, y tenerse en poco, señal es de un alma humilde. No querer consolación de criatura alguna, señal de gran pureza y de cordial confianza.
4. El que no busca la aprobación de los hombres, claramente muestra que se entregó del todo a Dios. Porque dice San Pablo: No el que se alaba a sí mismo es aprobado, sino el que Dios alaba. Andar en lo interior con Dios, y no embarazarse de fuera con alguna aflicción, estado es de varón espiritual.»

Tomás de Kempis. Imitación de Cristo. Libro 2º, capítulo VI.

(RCS)

sábado, dezembro 16, 2006

Monarquía Tradicional

No sé qué tal se le da el italiano a mi amigo O Corcunda, pero recomiendo vivamente a todos nuestros lectores (y a él también, pues sé que nos lee) esta versión electrónica de La Monarquía Tradicional del Profesor Francisco Elías de Tejada, tristemente inencontrable en el internet en castellano, pero sí afortunadamente en italiano. Elías de Tejada es uno de los grandes pensadores carlistas y que enfocó la filosofía política desde una óptica católica y tomista sin par. Quedan ahí expuestos muchos factores, desde los deberes y atribuciones del Rey, pasando por los fueros, el orden institucional, etc.
He seguido con dolor y estupefacción las vicisitudes de Dom Duarte en estas últimas semanas, donde creo que el legítimo aspirante a la Corona portuguesa ha despreciado la legitimidad de ejercicio y ha hecho gala (y compañía) de tonterías (y tontos) inexplicables. Lean, repasen, por favor, las cinco entradas sensatas y cabales de Simão dos Reis Agostinho sobre ese particular que acabo de enlazar (miren en el mes de Noviembre de su bitácora). Y las no menos vicisitudes de la Corona española, a la que el Frente Popular nacionalista-socialista se la tiene jurada. Nos ratificamos, empero, que sin legitimidad de ejercicio la Corona se vacía de significado y contenido y en el caso de la Corona española, de “Su Católica Majestad” (sic), personalmente creo que tiene los días contados. Ojalá me equivoque pero Doña Leonor, la hija de Don Felipe y Doña Leticia, no parece que llegará al Trono.
No puedo sino copiar las bellísimas palabras de Henrique Barrilaro Ruas sobre la esencia y deberes de la Monarquía, loable contrapunto al trabajo del Elías de Tejada. Palabras que dejan claro el íntimo nexo que debe existir entre el Rey y Dios. Palabras que insisten que el puesto del Rey es el de servir a los humildes, no el de hacer la sopa gorda a los poderosos de este mundo:

“Eis, pois, El-Rei duplamente cativo do Poder. Para longe a roupagem fulgurante! Para longe a própria natureza, exigente, em humana medida, de humanas ambições... Como a água cantante que jaz cativa, porque há-de servir para sinal de Deus; como o cordeiro que Abel sacrificou; como o pão e o vinho de Melquisedec – esse homem foi distinguido dos outros, para ser, fora de si mesmo, numa esfera que não é a sua, o senhor de todos: incluindo em todos aquele que ele próprio é. Deus o cativou; a História o conserva cativo. Um vínculo, uma servidão originária, que por geração se transmite como o pecado de Adão, faz de El-Rei o homem mais despido de aparatos, companheiro da pobreza, exilado de si mesmo... Para cumprir.”

Más les valdría a estos reyes y aspirantes a tronos el sentarse sobre el edificio que hizo posible la Cristiandad: la Monarquía Tradicional.
Porque si la sal no sala …

Rafael Castela Santos

¡Pueblo mío ...! ¿Qué os he hecho?

En un Instituto de Enseñanza Secundaria de Zaragoza el otro día la dirección del mismo prohibió la celebración del típico festival navideño con que se suele dar por finalizado esta parte del curso en los colegios y escuelas españolas. En otro de Murcia no lo hacen, aunque en este caso el asunto es “no molestar a los inmigrantes”.
Al abrir la prensa hoy nos desayunamos con que en Málaga la directora de otro centro destruyó el Belén hecho por los alumnos en nombre del laicismo.
¿Es ésta la España a la que se calificaba como “la reserva espiritual de Occidente”?
Lo cierto es que hay una persecución en marcha contra los católicos. Estos repuntes (casi que tengo que utilizar la palabra portuguesa “requinte”, que lo expresa mucho mejor, y que tiene difícil traducción al castellano) no son más que otra vuelta de tuerca en este hostigamiento a los católicos. Hasta que se llegue a la persecución física, que ya se vislumbra en lontananza.
Todo converge para erradicar a Nuestro Señor Jesucristo de la vida pública. Es decir, para negarle el Reinado Social que le corresponde. Pero no hay un mundo “neutro”, por así decirlo. Es o con Él o contra Él. Y quienes optan por esto último tienen también un señor al que sirven, lo admitan o no (eso es lo de menos): Satanás.
Hoy día todo vale, menos Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre. En esta España moderna hay demasiados Caifases y miembros del Sanhedrín prestos a crucificarle de nuevo, a la menor oportunidad.
Cada vez se van perfilando con mayor nitidez los campos de las dos ciudades.

Rafael Castela Santos

quinta-feira, dezembro 14, 2006

Pinochet


Não foi um governante perfeito, porquanto não existem governantes humanos perfeitos, e, apesar de católico, muito menos um defensor da Realeza Social de Cristo; porém, não foi também um adversário desta, ao invés de Salvador Allende, pedreiro-livre, marxista-leninista radical, mas admirador do eugenismo nacional-socialista, pornógrafo impenitente e declarado inimigo da lei natural. Sob a sua liderança, o Chile tornou-se um país sério, credível e próspero, ou seja, tudo aquilo que não havia sido nos caóticos anos do consulado allendista de 1970-1973, e com certeza um lugar muitíssimo mais frequentável do que a Cuba castrista.

Ora, acerca do país andino, os odiosos órgãos de propaganda política mal disfarçados de meios de comunicação social de referência omitem deliberadamente alguns factos que convém agora relembrar:

a) Allende foi eleito Presidente, por força do sistema eleitoral então vigente no Chile, com pouco mais de 35% dos votos apurados; assim, nunca representou formalmente a maioria do povo chileno;

b) Entre 1970-1973, num processo que tem um paralelismo perturbante com o da II República Espanhola, Allende agiu politicamente com sistemático desprezo pelas deliberações do Parlamento, que por diversas vezes o tentou refrear, e sentenças dos tribunais, mesmo as do Supremo Tribunal, isto é, com total desrespeito pela Constituição chilena, ademais deixando cair de modo deliberado o poder na rua e mãos de grupos de terroristas comunistas, os quais mergulharam o Chile numa espiral quotidiana e crescente de violência, terror e morte;

c) No mesmo período, e por força da política económica que levou a cabo, um misto de intervencionismo inepto e nacionalizações arbitrárias conjugado com uma reforma agrária mal estruturada, Allende atirou com o Chile para a quase bancarrota, provocando uma escassez generalizada de bens de consumo de primeira necessidade, que esteve na base dos célebres protestos em que as donas de casa de Santiago saíram para a rua batendo em caçarolas vazias;

d) Nas vésperas do 11 de Setembro de 1973, com a nada desinteressada colaboração de conselheiros políticos e militares cubanos, Allende preparava a radicalização final do processo revolucionário em curso chileno com vista à instauração de um regime marxista-leninista, num golpe que passava pela eliminação física das chefias militares do país, em estratégia semelhante àquela que Ernesto "Che" Guevara havia empreendido catorze anos antes em Havana; providencialmente, Pinochet frustrou tais planos, actuando na mais pura legítima defesa da ordem natural e da sua pátria, poupando-a ao calvário que forçosamente lhe teria trazido a plena instauração de um sistema inspirado na ideologia que o Papa Pio XI qualificou com mestria de intrinsecamente perversa.

É esta acção e as suas consequências - a frustração dos planos do internacionalismo vermelho - que não perdoam a Pinochet os facínoras que, com total ausência de respeito pela realidade da morte e desprovidos de uma réstia de dignidade humana, não hesitam em abrir garrafas de "champagne" para comemorar o falecimento do antigo Chefe de Estado chileno. E, mais uma vez, se vê a grandeza deste último face àqueles, e o quão benfazeja foi a sua actuação: é que quem abre as tais garrafas de "champagne" nestas circunstâncias, podendo não hesitaria em abrir "gulags", quando não o fogo dos pelotões de fuzilamento! Que descanse na paz do Senhor quem não permitiu tal!

JSarto

terça-feira, dezembro 12, 2006

Pinochet

La muerte del nonagenario General chileno parece haber hecho correr no poca tinta. Los hechos, empero, ahí están. Defendió y salvó a Chile frente a la hidra marxista, que amenazaba gravísimamente la Patria hermana. Chile es, con diferencia, el país más próspero de toda Hispanoamérica, aquel donde muchas cosas, desde la política universitaria y la científica como las pensiones, tienen un tinte de seriedad imposible de encontrar en otras latitudes iberoamericanas. Y el fundamento de todo ello es la obra desarrollada durante la dictadura de Pinochet. Guste o no guste es así. La historia le juzgará por todo ello. También le juzgará por la traición a la Argentina, ofreciendo a Chile como plataforma para que los ingleses atacasen por la retaguardia durante la Guerra de Malvinas. Que un católico e hispano sirviera de manera cipaya y lacaya, cualesquiera que fueran sus problemas con Argentina, los intereses del establishment anglosajón no precisa mayor comentario.
Sin embargo en Chile se ciernen ya nubarrones negros. Chile es ahora una nación, otra más, que abdica de su esencia católica. Es por esto que no puede uno dejar de invitar muy encarecidamente a nuestros lectores a leer no un mero comentario superficial sino un análisis de la obra de Pinochet desde una perspectiva netamente católica. Un balance mesurado, como ellos mismos titulan, que no oculta los claroscuros pinochetistas. Claroscuros que explican no pocas de las actuales vicisitudes chilenas.
Al leerlo un español se pregunta si a Franco, al final, lo que más le falló no fue precisamente la Iglesia. Y a Salazar tres cuartos de lo mismo, porque la Iglesia estaba ya herida de muerte.
La Hispanidad es incompatible con el modernismo. O, por parafrasear al Padre Leonardo Castellani, la Hispanidad no es compatible con la Quinta Iglesia.

Rafael Castela Santos

12 de Diciembre: Festividad de Nuestra Señora de Guadalupe

Sacado de la Agencia FARO.

«Hoy es la fiesta de la Santísima Virgen de Guadalupe, Reina de la Nueva España y Emperatriz de América. Una América que debe volver a unirse; no en torno al falaz y destructivo ideario bolivariano (que tan eficazmente ha debelado el neogranadino Luis Corsi Otálora), ni de demagógicos indigenismos inventados por blancos ahítos (la Señora de Guadalupe se apareció en 1531 al indio Juan Diego, y ha seguido siendo la Madre de los indios y de todos los americanos, cuyas diferencias étnicas no contaban para los reyes de las Españas) sino a su verdadera identidad, la de la católica monarquía hispánica. Camino necesario que recordaba S.A.R. el Duque de Aranjuez, en su Manifiesto de 17 de julio de 2001:
En las Españas, la Hispanidad repartida por todos los continentes, que ha sido la más alta expresión de la Cristiandad en la historia, radica nuestra principal fuerza. A la reconstrucción de su constitución histórica y a la restauración de un gobierno según su modo de ser debemos dedicar todos nuestros empeños.
Y que volvía a recordar en septiembre de 2006, en su carta al Capitán de Requetés Don Eduardo Bustindui Gutiérrez-Solana, guipuzcoano y mejicano:
“Nuestra Comunión no es una agrupación para disfrutar de algunas migajas de influencia en la sociedad y ni siquiera un aparato para la conquista del poder. No. Es la Custodia de la Tradición hispánica. Sin desconocer los apremios de cada hora, no se deja en cambio aprisionar por ellos, ya que es intemporal. Las batallas que combatimos son, así, ecos de la que la Mujer –a cuya estirpe deseamos merecer pertenecer– sostiene con la Serpiente.”
Santa María de Guadalupe, ruega por nosotros.»

(RCS)

sexta-feira, dezembro 08, 2006

Hino da Padroeira


Salve, nobre Padroeira
Do Povo, teu protegido,
Entre todos escolhido,
Para povo do Senhor.

(Coro - intercalado)

Ó glória da nossa terra,
Que tens salvado mil vezes,
Enquanto houver Portugueses,
Tu serás o seu amor.

Com tua graça e beleza
Um jardim não ornas só,
Linda flor de Jericó,
De Portugal és a Flor!

Flor de suave perfume,
Para toda a Lusa gente,
Entre nós, em cada crente
Tens esmerado cultor.

Acode-nos, Mãe piedosa,
Nestes dias desgraçados,
Em que vivemos lançados
No pranto, no dissabor.

Lobos famintos, raivosos
O teu rebanho atassalham,
As ovelhas se tresmalham,
Surdas à voz do pastor.

Da fé a lâmpada santa,
Que tão viva outrora ardia,
Se teu zelo a não vigia,
Perde o restante fulgor.

Ai! da Lusa sociedade,
Se o sol do mundo moral
Se apaga… Ó noite fatal!
Ó noite de negro horror!

És a nossa Padroeira,
Não largues o padroado
Do rebanho confiado
A teu poder protector.

Portugal, qual outra Fénix,
À vida torne outra vez.
Não se chame Português
Quem cristão de fé não for.

Composto pelo Padre Francisco Rafael da Silveira Malhão (Óbidos, 1794 - ibidem, 1860), por ocasião da proclamação do dogma da Imaculada Conceição, pelo Papa Pio IX, em 8 de Dezembro de 1854.

JSarto

Dom Miguel, Rei de Portugal, e a Imaculada Conceição


Foi também nos últimos tempos de D. João VI que teve início a devoção a Nossa Senhora da Rocha. Alguns caçadores encontraram, nos arredores de Carnaxide, numa gruta, ossos humanos - possivelmente de um antigo ermitão que ali vivera e falecera - e uma imagem de Nossa Senhora.

O povo imediatamente passou a venerar a imagem com o título de Nossa Senhora da Conceição da Rocha. Mais tarde transferida para a Sé Patriarcal, lá esteve para venerá-la o Rei D. Miguel, em 29 de Janeiro de 1829, acompanhado de suas irmãs Dª. Isabel Maria e Dª. Maria da Assunção; foram agradecer a Nossa Senhora o terem escapado com vida de um grave acidente que lhes ocorrera na estrada de Caxias. Mais tarde ainda, a imagem foi transferida para Carnaxide, onde foi instalada numa nova igreja, especialmente construída para ela.

A visita de D. Miguel à imagem parece ter marcado muito a memória popular. Um episódio dá testemunho de como D. Miguel, e por extensão a causa que ele representava, se identificavam, na óptica popular, com a devoção a Nossa Senhora da Conceição da Rocha. Narra Alberto Pimentel, que o Rei D. Luís I, passando um dia por Carnaxide, manifestou o desejo de ir conhecer a gruta onde havia sido encontrada a imagem. Mas uma velhinha lhe embargou os passos, dizendo: "Não vades lá, senhor; olhos que a vêem têm vontade de chorar. Depois que saiu de Portugal o Senhor D. Miguel, perdemos toda a esperança de justiça. Sabemos que Vossa Alteza é bom, mas ele podia mais e queria-nos muito".

in Armando Alexandre dos Santos, "O Culto de Maria Imaculada na Tradição e História de Portugal - Um precioso legado que o Brasil fez frutificar", Porto, Civilização Editora, 1996.

JSarto

quarta-feira, dezembro 06, 2006

El corazón del asunto del aborto

Impresionante artículo de Pedro Rizo en Minuto Digital sobre este tema.
De esas cosas que los católicos no hablamos habitualmente: de confiar en Dios pese a una situación económica difícil, de rezar, de proclamar las virtudes cristianas –especialmente las sobrenaturales- para combatir el aborto. Todas las campañas a favor de la vida están bien, pero para los católicos esta lucha ha de venir de dentro, de Dios mismo, a quien sólo se llegan por la oración y los Sacramentos recibidos en Gracia de Dios.
No se pierdan El corazón del asunto.

Rafael Castela Santos

Santo Tomás y el aborto

Para clarificar la postura del Aquinatense en relación al aborto criminal, dejamos este enlace que sirve para aclarar conceptos y vemos que, en esto, la ciencia moderna ha servido para aclarar muchísimo ciertos aspectos.

Rafael Castela Santos

terça-feira, dezembro 05, 2006

Flaco y barrigón

«Le tuvieron lástima al Matungo, que ya no podía con los huesos, y en pago de sus doce años de tiro lo soltaron para siempre en un alfalfar florido. El alfalfar era un edén caballuno, extenso y jugoso, y Matungo no tenía más que hacer que comer a gusto y tumbarse en la sombra a descansar después, mirando estáticamente revolotear sobre el lago verde y morado las maripositas blancas y amarillas.
Y sin embargo Matungo no engordó. Era muy viejo ya y tenía los músculos como tientos. Echó panza sí, una barriga estupenda, pero fuera de allí no aumentó ni un gramo, de suerte que daba al verlo, hundido en el pastizal húmedo hasta las rodillas, la impresión ridícula de un perfil de caballete sosteniendo una barriga como un odre.
- ¡Qué raro!
- No crea. Lo mismo le pasa a mucha gente. Al que lee mucho y estudia poco, al que come en grande y no digiere, al que reza y no medita, al que medita y no obra. Flacos y barrigones.»

Leonardo Castellani, S.I. (1899-1982), de su libro Camperas

(RCS)

sexta-feira, dezembro 01, 2006

Repasando la homosexualidad

Antes de nada conviene dejar claras las definiciones de sexo natural versus sexo contra-natura. Sin duda uno puede ponderar las pretendidas causas biológicas y psicológicas, pero es un problema inserto en la libertad esencial del ser humano que no es separable de la Moral.
Desde el punto de vista religioso el problema de la homosexualidad no es ni mucho menos nuevo. De hecho Sodoma es un referente bíblico asociado a un grado enorme de perversidad. Tanto las Sagradas Escrituras como la Patrística condenan sin paliativos este pecado contra-natura. Incluso hay quienes hablan de una conexión entre idolatría y homosexualidad.
En el plano natural la sodomía fue retirada del catálogo de enfermedades mentales de manera poco ortodoxa. Ya citamos en A Casa de Sarto en su momento los artículos reveladores de César Vidal así como los de Joseph Nicolosi y Norman Phodoretz a este respecto. De facto existe un silencio sobre mucha evidencia científica que derriba no pocos mitos sobre la homosexualidad.
En el plano político reconocer la homosexualidad como un “derecho civil” es una falacia. Más aún, la política actual en relación a la homosexualidad conlleva la destrucción de Occidente. Pretender equiparar al matrimonio con el “gaymonio” es una aberración porque los aspectos contractuales del matrimonio, sexuales y económicos, no existen en el "gaymonio" del mismo modo con lo que distan de servir el bien común de la sociedad porque –para empezar- hay una conexión íntima entre homosexualidad y abuso sexual a menores. Hemos llegado a una situación donde cuestionar la homosexualidad es perseguido legal y judicialmente, a veces con extremos de venganza inenarrables. Noticias Globales guarda un amplio elenco de estos ejemplos que ha de leerse en sucesivas páginas.
Tristemente los media promueven la homosexualidad hasta extremos inconfesables siendo, de facto, una quinta columna del lobby rosa. Lamentablemente, también, han centrado su ataque hacia la Iglesia Católica, donde sin duda se han dado casos no tanto de paidofilia, como acostumbra decirse, sino de homosexualidad. En tiempos pretéritos la Santa Iglesia operaba una política de tolerancia cero hacia cualquier clérigo o aspirante con tendencias homosexuales. Parece ser que ahora el Vaticano está decidido a atajar con firmeza el problema de los sodomitas dentro de la Iglesia.
El summum del despropósito de los invertidos es pretender la adopción de niños. Hay una evidencia amplia de las deletéreas consecuencias de los niños criados entre homosexuales. En cualquier caso hablamos aquí de implementar políticas sin base científica ni real, tan sólo por razones ideológicas (o inconfesables).
En una entrada anterior de A Casa de Sarto proporcionamos una extensa lista de referencias interesantes sobre la homosexualidad. No está de más repasarlas. Tampoco está de más volver sobre las recomendaciones de JSarto sobre el particular.

Rafael Castela Santos

quinta-feira, novembro 30, 2006

A Turquia novamente


De acordo com a Agência Zenit e a Aci, a Santa Sé já esclareceu publicamente, por intermédio do seu porta-voz Padre Federico Lombardi, que não possui qualquer poder para interferir na adesão da Turquia à União Europeia, e a que a mesma é uma questão política que escapa à sua competência. Sem prejuízo, o mesmo porta voz acrescentou que a Santa Sé encara positivamente "(…) o caminho de diálogo, de aproximação e de entrada [da Turquia] na Europa em virtude de valores e princípios comuns."

Pela minha parte, só posso deplorar esta posição pelo carácter dúbio e ambíguo de que se reveste, ademais eivada de um maquiavelismo político que de cristão nada tem, próprio de quem pretende estar utilitariamente bem com tudo e todos ao mesmo tempo. Porventura, já andará por aqui o dedo do novo e nada recomendável conselheiro da Santa Sé em matéria de política internacional?...

E porque a presente questão é política, e não religiosa ou moral, aqui divirjo e discordo das declarações supra referidas, e reafirmo a postura que sempre sobracei sobre esta matéria: a Turquia não é um país geográfica, histórica e culturalmente europeu e, como tal, não deve entrar na União Europeia. Que Nossa Senhora do Rosário e da Vitória de Lepanto, e São Pio V não o permitam!

Recomendo ainda a leitura dos seguintes artigos:

- "A BENEDICTion for the Turkey", no "Athanasius Contra Mundum";

- "Le Pape, la Turquie et l'UE", no "Le Salon Beige".

Consulte-se, enfim, tudo o que por estes dias o "Rorate-Caeli" tem publicado sobre a Turquia.

JSarto

quarta-feira, novembro 29, 2006

Maritain ya criticado en 1939

Me topé con este texto donde se deja constancia del efecto deletéreo de las doctrinas y posturas maritanianas ya en 1939. Jacques Maritain tuvo “a bien” defender a los rojos durante la Cruzada, en claro disentir con Pío XII o con los Obispos españoles, pongamos por ejemplo. En el artículo que enlazamos describen con razón a Maritain como alguien que supo ponerse “del lado del verdugo”.
En el texto se ve cómo a finales de los años 30 todavía había una gran capacidad de reacción de los hispanoamericanos en torno a la idea de Hispanidad y como el concepto panamericano, tan nuclear a la doctrina Monroe, era rechazado por ellos en los foros diplomáticos. Como se indica en el texto mencionado el panamericanismo “tiene turbios orígenes protestantes”. Tradicionalmente los norteamericanos han hecho una propuesta de celebración del descubrimiento de América, el “Columbus day”, donde todo el honor es para Italia y ninguno para España y Portugal, verdaderos descubridores de aquellas tierras.
El título lo resume todo: “la hispanidad triunfa sobre el neo-cristianismo francés”. Y es que no en vano la Hispanidad no es más que el modo específico de vivir la Catolicidad de los pueblos hispanos. El “humanismo integral” maritaniano es ajeno al ser y al sentir de los pueblos hispánicos.
Dicho esto algunos trabajos de Maritain, como el primer Maritain, son interesantísimos. Que en frentes tradicionales no se le critica por sus buenos trabajos filosóficos puede demostrarse. Por ejemplo en el Seminario de Ecône utilizan su Introducción a la Filosofía como el manual básico de introducción en la materia.
No menos interesante resulta leer el extraordinario trabajo del Padre Meinvielle, de Lamennais a Maritain, ahora disponible en línea gracias al siempre laudable Stat Veritas y que desde aquí sugerimos a nuestro amigo O Corcunda que cuelgue ya esta referencia en los enlaces de la Revista de Teoría Política. Allí el Padre Julio Meinvielle explica mucho, y bien, sobre Maritain.
Siempre topa uno cosas interesantes en este portal.

Rafael Castela Santos

terça-feira, novembro 28, 2006

El estiércol del demonio

“Consideren bien los hombres que han de nacer todavía: Jesús no quiso tocar nunca con sus manos una moneda. Las manos que amasaron el polvo de la tierra para dar vista al ciego; las manos que tocaron las carnes infectas de los leprosos y los muertos; las manos que abrazaron el cuerpo de Judas –mucho más infecto que el polvo, que la lepra y que la putrefacción-; las manos blancas, puras, saludables, curadoras, que de nada podían contaminarse, jamás han soportado uno de esos discos de metal que ostentan en relieve el perfil de los amos del mundo. Jesús podía nombrar, en sus parábolas, las monedas; podía mirarlas en manos ajenas, pero tocarlas, no. Le repugnaban, con repugnancia cercana al horror. Todo su ser se rebelaba ante el pensamiento de un contacto con esos sucios símbolos de la riqueza.
Cuando le piden el tributo para el Templo, no quiere recurrir a la bolsa de los amigos, y ordena a Pedro que eche la red: en la boca del primer pez que saque habrá el doble del dinero que se le pide. Hay en tal milagro una sublime ironía que nadie ha visto. Yo no poseo monedas; pero las monedas son de tal suerte despreciables y sin valor, que el agua y la tierra las vomitarían a una palabra mía. El lago está llena de ellas. Yo sé dónde están, y en cantidad suficiente para comprar, con sólo las sueltas, a todos los sacerdotes del templo de Jerusalén y a todos los reyes de las naciones, pero no muevo un dedo para recogerlas. Un subalterno mío las tomará de la boca de un pez y se las dará al recaudador, porque los sacerdotes, a lo que parece, las necesitan para vivir. Los animales mudos pueden llevar monedas: yo soy rico, hasta tal punto que ni perlas quiero. Yo no soy animal mudo, sino alma que habla, y las almas no tienen plata ni alforjas. No soy yo, pues, quien te da esas dracmas, sino el lago. Yo no tengo nada que comprar y regalo cuanto poseo. Mi patrimonio inacabable es la Verdad.
Pero un día Jesús tuvo que considerar una moneda. Le preguntaron si era lícito al verdadero israelita pagar el censo. Y respondió al punto: “Mostradme la moneda del censo”. Y se la mostraron: mas no quiso tomarla en la mano. Era una moneda imperial, una moneda romana, que llevaba impresa la faz hipócrita de Augusto. Pero él quería ignorar de quien era aquel rostro. Preguntó: “¿De quién es esa imagen y esta inscripción?”. Le respondieron: “De César”. Entonces arrojó a la cara de los ladinos demandantes la palabra que les llenó de estupor: “Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios”.
Muchos son los sentidos de estas palabras; baste, por ahora, detenerse en la primera: dad. Dad lo que no es vuestro. Los dineros no os pertenecen. Son hechos para los poderosos, para las necesidades del poder. Son propiedad de los reyes y del reino –del otro reino, el que no es vuestro. El rey representa la fuerza y es protector de las riquezas; pero nosotros nada tenemos que ver con la violencia y rehusamos la riqueza. Nuestro Reino no tiene poderosos ni ricos; el Rey que está en los cielos no acuña moneda. La moneda es un medio para el cambio de bienes terrenales. Lo poco que necesitamos –un poco de sol, un poco de aire, un poco de agua, un pedazo de pan, un manto- nos es dado gratuitamente por Dios y por los amigos de Dios. Vosotros os afanáis toda la vida por juntar un gran montón de esos discos grabados. Nosotros no sabemos qué hacer con ellos. Para nosotros son definitivamente superfluos. Por eso los restituimos; los restituimos a quienes los han hecho acuñar, a quien ha puesto en ellos su retrato, para que todo el mundo sepa que son suyos.
Jesús nunca tuvo necesidad de restituir, porque nunca tuvo una moneda. Ordenó a sus discípulos que en sus viajes no llevasen sacos para los donativos. Hizo una sola excepción –que da espanto-. Del inciso de un Evangelio se deduce que un Apóstol tenía en depósito la bolsa de la comunidad. Este discípulo era Judas. Con todo, también él devolverá el dinero de la traición antes de desaparecer en la muerte. Judas es la misteriosa víctima inmolada a la maldición de la moneda.
La moneda lleva consigo, justamente con la grasa de las manos que la han cogido y sobado, el contagio del crimen. De todas las cosas inmundas que el hombre ha fabricado para ensuciar la tierra y ensuciarse, la moneda es, acaso, la más inmunda.
Esos pedazos de metal acuñado, que pasan y vuelven a pasar todos los días por las manos, todavía sucias de sudor y de sangre; gastados por los dedos rapaces de los ladrones, de los comerciantes, de los banqueros, de los intermediarios, de los avaros; esos redondos y viscosos esputos de las casas de la moneda, que todo el mundo desea, busca, roba, envidia, ama más que al amor y aun que la vida; esos asquerosos pedacillos de materia historiada, que el asesino da al sicario, el usurero al hambriento, el enemigo al traidor, el estafador al cohechador, el hereje al simoníaco, el lujurioso a la mujer vendida y comprada; esos sucios y hediondos vehículos del mal, que persuaden al hijo de matar a su padre, a la esposa a traicionar a su esposo, al hermano a defraudar a su hermano, al pobre malo a acuchillar al mal rico, al criado de engañar a su amo, al malandrín a despojar al viajero, al pueblo a asaltar a otro pueblo; esos dineros, esos emblemas materiales de la materia, son los objetos más espantosos de cuantos el hombre fabrica. La moneda, que ha hecho morir a tantos cuerpos, hace morir todos los días a miles de almas. Más contagiosa que los harapos de un apestado, que el pus de una pústula, que las inmundicias de una cloaca, entra en todas las casas, brilla en los mostradores de los cambistas, se amontona en las cajas, profana la almohada del sueño, se esconde en las tinieblas fétidas de los escondrijos, ensucia las manos inocentes de los niños, tienta a las vírgenes, paga el trabajo del verdugo, circula a la faz del mundo para encender el odio, para atizar la codicia, para acelerar la corrupción y la muerte.
El pan, santo ya en la mesa familiar, se convierte en la mesa del altar en el cuerpo inmortal de Cristo. También la moneda es el signo visible de una transubstanciación. Es la hostia infame del Demonio. Los dineros son los excrementos corruptibles del Demonio. El que pone su corazón en el dinero y lo recibe con afán, comulga visiblemente con el Demonio. Quien toca el dinero con voluptuosidad, toca, sin saberlo, el estiércol del Demonio.
El puro no puede tocarlo; el santo no puede soportarlo. Saben con indudable certeza cuál es su repugnante esencia. Y sienten hacia la moneda el mismo horror que el rico hacia la miseria.”

Giovanni Papini, Historia de Cristo

(RCS)

domingo, novembro 26, 2006

El fin de un mundo

Eduardo Arroyo, a quien leo siempre con fruición, es de los pocos comentaristas verdaderamente anti-sistema que hay en España. Cabal y sensato y profundo como pocos, su artículo publicado en El Semanal Digital el 5 de Junio pasado y titulado “el fin de un mundo” así lo prueba. Discrepo con otras tesis de Eduardo Arroyo, como su visión de una política exterior española alineada con Berlín y París, pero el motivo de este post no es discutir de política exterior a ras de suelo, sino de metapolítica a vista de águila y de una sana política realista.
En el caso de “el fin de un mundo” creo que da de lleno en la diana. Mientras nuestros políticos se pierden en discusiones estúpidas sobre el sexo de los ángeles, en gastos suntuosos, en justificar sus prebendas, en no hacer nada, en entorpecer la normal marcha de instituciones y cuerpos intermedios, en meterse donde nadie les llama y la sociedad es capaz de hacer por sí misma las cosas, en destrozar cualquier pieza de sensatez y derecho natural que quede todavía en el entramado de nuestras vidas, en espiarnos sin nuestro permiso, en engañarnos, en mentirnos deliberada y sistemáticamente, en gaymonios y demás demonios … Mientras tanto los problemas fundamentales de la política no se acometen. Entre estos últimos figuran la descomposición moral de nuestras sociedades, la inmigración incontrolada, la caída demográfica, el desastre educativo, la globalización y los temas que verdaderamente son nucleares para el bien común de nuestras sociedades.
Arroyo apunta bien a la naturaleza de este neocapitalismo amoral, así definido por Croce, que instiga para crear dos clases: una élite poderosa y riquísima y una gran masa de esclavos. Y subraya el autor que solamente el retorno de los principios cristianos y la práctica de la virtud pueden regenerar este estado de cosas terminal que padecemos.
Queden pues con unos párrafos de Eduardo Arroyo:

«Dijo en cierta ocasión Alexander Soljenitzin que las convulsiones de la sociedad occidental eran tales que se había tornado "metaestable" y que debía descomponerse. Los metafísicos de todas las épocas advierten que la renovación de lo decadente sólo es posible tras la descomposición final. Hoy, esta descomposición tiene lugar en elementos clave de la vida humana –no solo de esta sociedad, sino de cualquiera- que se ven transformados en objetos de política partidista, permanentemente cuestionados. Gracias a ello, su defensa o su ataque se hacen igualmente respetables, en el esquema de relativismo rampante disfrazado de democracia.
La increíble cortedad mental de la clase política de Occidente, con sus más y sus menos, hace que todo esto pase desapercibido. Por ejemplo, nadie parece enterarse de que ninguna sociedad puede subsistir con un tanto por ciento creciente de población alógena en su seno, aunque ello resulte muy beneficioso para las elites neoliberales que pretenden doblegar a la clase trabajadora autóctona. Asimismo tampoco puede subsistir equiparando la familia tradicional, capaz de engendrar hijos, con la asociación sentimental de individuos del mismo sexo cuya identidad biológica y psicológica no está demasiado de acuerdo.
Similares ejemplos pueden aducirse en relación con otros ámbitos de la vida: nadie puede proyectar la precariedad laboral que tanto gusta a la explotación liberal-capitalista, ni tampoco se conoce en los anales de la civilización universal un solo ejemplo de una sociedad que haya subsistido a medio, incluso a corto plazo, sin moral, tal y como le gustaría, como es el caso, a los defensores del aborto o a los miembros de un cierto partido holandés que defiende la pedofilia con impunidad absoluta. Porque al fin y al cabo, si existen los medios para que las cosas sean de otra manera y no lo son, entonces toda esta zozobra que inquieta a amplias capas de la población, tiene que tener su origen en un problema moral.
Nuestra sociedad considera como única moral aceptable precisamente el que no existan absolutos morales. Esto toma forma política divinizando la "democracia", un mero procedimiento formal de elección de dirigentes, y como consecuencia, la misma democracia se instrumentaliza para dar legitimidad electoral a opciones sociales y políticas que son totalmente deletéreas para el conjunto de la comunidad.
¿Qué hacer? Solamente el espíritu tiene la fuerza y la capacidad para regenerar algo que muere. Los que no crean esto, quieran o no, se verán abocados poco a poco a colaborar con las fuerzas que dicen "no" a la vida de nuestras sociedades. De la clase política no conviene esperar mucho: unos están demasiado comprometidos con intereses de partido o de tipo ideológico, otros simplemente carecen de la inteligencia necesaria para calibrar qué está pasando. De nuevo, hay que subrayar que existen cosas que son de una determinada manera, no importa que se crean o no.
En Occidente, la estructura secular que ha mantenido desde siempre el edificio de principios éticos ha sido el cristianismo. Por eso, la corrupción de las instituciones cristianas o el simple compromiso de éstas con el enemigo, sea cual sea la concesión, es una grave desgracia para todos. Tienen la ventaja, sin embargo, de que los fundamentos cristianos últimos se encuentran en un lugar al que no puede alcanzar ni la podredumbre de los políticos ni los sofismas de los doctrinarios. Y por eso mismo puede decirse, desde el centro de un mundo que se acaba, que el mal no prevalecerá.»

Eduardo Arroyo

(RCS)