sexta-feira, dezembro 01, 2006

Repasando la homosexualidad

Antes de nada conviene dejar claras las definiciones de sexo natural versus sexo contra-natura. Sin duda uno puede ponderar las pretendidas causas biológicas y psicológicas, pero es un problema inserto en la libertad esencial del ser humano que no es separable de la Moral.
Desde el punto de vista religioso el problema de la homosexualidad no es ni mucho menos nuevo. De hecho Sodoma es un referente bíblico asociado a un grado enorme de perversidad. Tanto las Sagradas Escrituras como la Patrística condenan sin paliativos este pecado contra-natura. Incluso hay quienes hablan de una conexión entre idolatría y homosexualidad.
En el plano natural la sodomía fue retirada del catálogo de enfermedades mentales de manera poco ortodoxa. Ya citamos en A Casa de Sarto en su momento los artículos reveladores de César Vidal así como los de Joseph Nicolosi y Norman Phodoretz a este respecto. De facto existe un silencio sobre mucha evidencia científica que derriba no pocos mitos sobre la homosexualidad.
En el plano político reconocer la homosexualidad como un “derecho civil” es una falacia. Más aún, la política actual en relación a la homosexualidad conlleva la destrucción de Occidente. Pretender equiparar al matrimonio con el “gaymonio” es una aberración porque los aspectos contractuales del matrimonio, sexuales y económicos, no existen en el "gaymonio" del mismo modo con lo que distan de servir el bien común de la sociedad porque –para empezar- hay una conexión íntima entre homosexualidad y abuso sexual a menores. Hemos llegado a una situación donde cuestionar la homosexualidad es perseguido legal y judicialmente, a veces con extremos de venganza inenarrables. Noticias Globales guarda un amplio elenco de estos ejemplos que ha de leerse en sucesivas páginas.
Tristemente los media promueven la homosexualidad hasta extremos inconfesables siendo, de facto, una quinta columna del lobby rosa. Lamentablemente, también, han centrado su ataque hacia la Iglesia Católica, donde sin duda se han dado casos no tanto de paidofilia, como acostumbra decirse, sino de homosexualidad. En tiempos pretéritos la Santa Iglesia operaba una política de tolerancia cero hacia cualquier clérigo o aspirante con tendencias homosexuales. Parece ser que ahora el Vaticano está decidido a atajar con firmeza el problema de los sodomitas dentro de la Iglesia.
El summum del despropósito de los invertidos es pretender la adopción de niños. Hay una evidencia amplia de las deletéreas consecuencias de los niños criados entre homosexuales. En cualquier caso hablamos aquí de implementar políticas sin base científica ni real, tan sólo por razones ideológicas (o inconfesables).
En una entrada anterior de A Casa de Sarto proporcionamos una extensa lista de referencias interesantes sobre la homosexualidad. No está de más repasarlas. Tampoco está de más volver sobre las recomendaciones de JSarto sobre el particular.

Rafael Castela Santos

quinta-feira, novembro 30, 2006

A Turquia novamente


De acordo com a Agência Zenit e a Aci, a Santa Sé já esclareceu publicamente, por intermédio do seu porta-voz Padre Federico Lombardi, que não possui qualquer poder para interferir na adesão da Turquia à União Europeia, e a que a mesma é uma questão política que escapa à sua competência. Sem prejuízo, o mesmo porta voz acrescentou que a Santa Sé encara positivamente "(…) o caminho de diálogo, de aproximação e de entrada [da Turquia] na Europa em virtude de valores e princípios comuns."

Pela minha parte, só posso deplorar esta posição pelo carácter dúbio e ambíguo de que se reveste, ademais eivada de um maquiavelismo político que de cristão nada tem, próprio de quem pretende estar utilitariamente bem com tudo e todos ao mesmo tempo. Porventura, já andará por aqui o dedo do novo e nada recomendável conselheiro da Santa Sé em matéria de política internacional?...

E porque a presente questão é política, e não religiosa ou moral, aqui divirjo e discordo das declarações supra referidas, e reafirmo a postura que sempre sobracei sobre esta matéria: a Turquia não é um país geográfica, histórica e culturalmente europeu e, como tal, não deve entrar na União Europeia. Que Nossa Senhora do Rosário e da Vitória de Lepanto, e São Pio V não o permitam!

Recomendo ainda a leitura dos seguintes artigos:

- "A BENEDICTion for the Turkey", no "Athanasius Contra Mundum";

- "Le Pape, la Turquie et l'UE", no "Le Salon Beige".

Consulte-se, enfim, tudo o que por estes dias o "Rorate-Caeli" tem publicado sobre a Turquia.

JSarto

quarta-feira, novembro 29, 2006

Maritain ya criticado en 1939

Me topé con este texto donde se deja constancia del efecto deletéreo de las doctrinas y posturas maritanianas ya en 1939. Jacques Maritain tuvo “a bien” defender a los rojos durante la Cruzada, en claro disentir con Pío XII o con los Obispos españoles, pongamos por ejemplo. En el artículo que enlazamos describen con razón a Maritain como alguien que supo ponerse “del lado del verdugo”.
En el texto se ve cómo a finales de los años 30 todavía había una gran capacidad de reacción de los hispanoamericanos en torno a la idea de Hispanidad y como el concepto panamericano, tan nuclear a la doctrina Monroe, era rechazado por ellos en los foros diplomáticos. Como se indica en el texto mencionado el panamericanismo “tiene turbios orígenes protestantes”. Tradicionalmente los norteamericanos han hecho una propuesta de celebración del descubrimiento de América, el “Columbus day”, donde todo el honor es para Italia y ninguno para España y Portugal, verdaderos descubridores de aquellas tierras.
El título lo resume todo: “la hispanidad triunfa sobre el neo-cristianismo francés”. Y es que no en vano la Hispanidad no es más que el modo específico de vivir la Catolicidad de los pueblos hispanos. El “humanismo integral” maritaniano es ajeno al ser y al sentir de los pueblos hispánicos.
Dicho esto algunos trabajos de Maritain, como el primer Maritain, son interesantísimos. Que en frentes tradicionales no se le critica por sus buenos trabajos filosóficos puede demostrarse. Por ejemplo en el Seminario de Ecône utilizan su Introducción a la Filosofía como el manual básico de introducción en la materia.
No menos interesante resulta leer el extraordinario trabajo del Padre Meinvielle, de Lamennais a Maritain, ahora disponible en línea gracias al siempre laudable Stat Veritas y que desde aquí sugerimos a nuestro amigo O Corcunda que cuelgue ya esta referencia en los enlaces de la Revista de Teoría Política. Allí el Padre Julio Meinvielle explica mucho, y bien, sobre Maritain.
Siempre topa uno cosas interesantes en este portal.

Rafael Castela Santos

terça-feira, novembro 28, 2006

El estiércol del demonio

“Consideren bien los hombres que han de nacer todavía: Jesús no quiso tocar nunca con sus manos una moneda. Las manos que amasaron el polvo de la tierra para dar vista al ciego; las manos que tocaron las carnes infectas de los leprosos y los muertos; las manos que abrazaron el cuerpo de Judas –mucho más infecto que el polvo, que la lepra y que la putrefacción-; las manos blancas, puras, saludables, curadoras, que de nada podían contaminarse, jamás han soportado uno de esos discos de metal que ostentan en relieve el perfil de los amos del mundo. Jesús podía nombrar, en sus parábolas, las monedas; podía mirarlas en manos ajenas, pero tocarlas, no. Le repugnaban, con repugnancia cercana al horror. Todo su ser se rebelaba ante el pensamiento de un contacto con esos sucios símbolos de la riqueza.
Cuando le piden el tributo para el Templo, no quiere recurrir a la bolsa de los amigos, y ordena a Pedro que eche la red: en la boca del primer pez que saque habrá el doble del dinero que se le pide. Hay en tal milagro una sublime ironía que nadie ha visto. Yo no poseo monedas; pero las monedas son de tal suerte despreciables y sin valor, que el agua y la tierra las vomitarían a una palabra mía. El lago está llena de ellas. Yo sé dónde están, y en cantidad suficiente para comprar, con sólo las sueltas, a todos los sacerdotes del templo de Jerusalén y a todos los reyes de las naciones, pero no muevo un dedo para recogerlas. Un subalterno mío las tomará de la boca de un pez y se las dará al recaudador, porque los sacerdotes, a lo que parece, las necesitan para vivir. Los animales mudos pueden llevar monedas: yo soy rico, hasta tal punto que ni perlas quiero. Yo no soy animal mudo, sino alma que habla, y las almas no tienen plata ni alforjas. No soy yo, pues, quien te da esas dracmas, sino el lago. Yo no tengo nada que comprar y regalo cuanto poseo. Mi patrimonio inacabable es la Verdad.
Pero un día Jesús tuvo que considerar una moneda. Le preguntaron si era lícito al verdadero israelita pagar el censo. Y respondió al punto: “Mostradme la moneda del censo”. Y se la mostraron: mas no quiso tomarla en la mano. Era una moneda imperial, una moneda romana, que llevaba impresa la faz hipócrita de Augusto. Pero él quería ignorar de quien era aquel rostro. Preguntó: “¿De quién es esa imagen y esta inscripción?”. Le respondieron: “De César”. Entonces arrojó a la cara de los ladinos demandantes la palabra que les llenó de estupor: “Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios”.
Muchos son los sentidos de estas palabras; baste, por ahora, detenerse en la primera: dad. Dad lo que no es vuestro. Los dineros no os pertenecen. Son hechos para los poderosos, para las necesidades del poder. Son propiedad de los reyes y del reino –del otro reino, el que no es vuestro. El rey representa la fuerza y es protector de las riquezas; pero nosotros nada tenemos que ver con la violencia y rehusamos la riqueza. Nuestro Reino no tiene poderosos ni ricos; el Rey que está en los cielos no acuña moneda. La moneda es un medio para el cambio de bienes terrenales. Lo poco que necesitamos –un poco de sol, un poco de aire, un poco de agua, un pedazo de pan, un manto- nos es dado gratuitamente por Dios y por los amigos de Dios. Vosotros os afanáis toda la vida por juntar un gran montón de esos discos grabados. Nosotros no sabemos qué hacer con ellos. Para nosotros son definitivamente superfluos. Por eso los restituimos; los restituimos a quienes los han hecho acuñar, a quien ha puesto en ellos su retrato, para que todo el mundo sepa que son suyos.
Jesús nunca tuvo necesidad de restituir, porque nunca tuvo una moneda. Ordenó a sus discípulos que en sus viajes no llevasen sacos para los donativos. Hizo una sola excepción –que da espanto-. Del inciso de un Evangelio se deduce que un Apóstol tenía en depósito la bolsa de la comunidad. Este discípulo era Judas. Con todo, también él devolverá el dinero de la traición antes de desaparecer en la muerte. Judas es la misteriosa víctima inmolada a la maldición de la moneda.
La moneda lleva consigo, justamente con la grasa de las manos que la han cogido y sobado, el contagio del crimen. De todas las cosas inmundas que el hombre ha fabricado para ensuciar la tierra y ensuciarse, la moneda es, acaso, la más inmunda.
Esos pedazos de metal acuñado, que pasan y vuelven a pasar todos los días por las manos, todavía sucias de sudor y de sangre; gastados por los dedos rapaces de los ladrones, de los comerciantes, de los banqueros, de los intermediarios, de los avaros; esos redondos y viscosos esputos de las casas de la moneda, que todo el mundo desea, busca, roba, envidia, ama más que al amor y aun que la vida; esos asquerosos pedacillos de materia historiada, que el asesino da al sicario, el usurero al hambriento, el enemigo al traidor, el estafador al cohechador, el hereje al simoníaco, el lujurioso a la mujer vendida y comprada; esos sucios y hediondos vehículos del mal, que persuaden al hijo de matar a su padre, a la esposa a traicionar a su esposo, al hermano a defraudar a su hermano, al pobre malo a acuchillar al mal rico, al criado de engañar a su amo, al malandrín a despojar al viajero, al pueblo a asaltar a otro pueblo; esos dineros, esos emblemas materiales de la materia, son los objetos más espantosos de cuantos el hombre fabrica. La moneda, que ha hecho morir a tantos cuerpos, hace morir todos los días a miles de almas. Más contagiosa que los harapos de un apestado, que el pus de una pústula, que las inmundicias de una cloaca, entra en todas las casas, brilla en los mostradores de los cambistas, se amontona en las cajas, profana la almohada del sueño, se esconde en las tinieblas fétidas de los escondrijos, ensucia las manos inocentes de los niños, tienta a las vírgenes, paga el trabajo del verdugo, circula a la faz del mundo para encender el odio, para atizar la codicia, para acelerar la corrupción y la muerte.
El pan, santo ya en la mesa familiar, se convierte en la mesa del altar en el cuerpo inmortal de Cristo. También la moneda es el signo visible de una transubstanciación. Es la hostia infame del Demonio. Los dineros son los excrementos corruptibles del Demonio. El que pone su corazón en el dinero y lo recibe con afán, comulga visiblemente con el Demonio. Quien toca el dinero con voluptuosidad, toca, sin saberlo, el estiércol del Demonio.
El puro no puede tocarlo; el santo no puede soportarlo. Saben con indudable certeza cuál es su repugnante esencia. Y sienten hacia la moneda el mismo horror que el rico hacia la miseria.”

Giovanni Papini, Historia de Cristo

(RCS)

domingo, novembro 26, 2006

El fin de un mundo

Eduardo Arroyo, a quien leo siempre con fruición, es de los pocos comentaristas verdaderamente anti-sistema que hay en España. Cabal y sensato y profundo como pocos, su artículo publicado en El Semanal Digital el 5 de Junio pasado y titulado “el fin de un mundo” así lo prueba. Discrepo con otras tesis de Eduardo Arroyo, como su visión de una política exterior española alineada con Berlín y París, pero el motivo de este post no es discutir de política exterior a ras de suelo, sino de metapolítica a vista de águila y de una sana política realista.
En el caso de “el fin de un mundo” creo que da de lleno en la diana. Mientras nuestros políticos se pierden en discusiones estúpidas sobre el sexo de los ángeles, en gastos suntuosos, en justificar sus prebendas, en no hacer nada, en entorpecer la normal marcha de instituciones y cuerpos intermedios, en meterse donde nadie les llama y la sociedad es capaz de hacer por sí misma las cosas, en destrozar cualquier pieza de sensatez y derecho natural que quede todavía en el entramado de nuestras vidas, en espiarnos sin nuestro permiso, en engañarnos, en mentirnos deliberada y sistemáticamente, en gaymonios y demás demonios … Mientras tanto los problemas fundamentales de la política no se acometen. Entre estos últimos figuran la descomposición moral de nuestras sociedades, la inmigración incontrolada, la caída demográfica, el desastre educativo, la globalización y los temas que verdaderamente son nucleares para el bien común de nuestras sociedades.
Arroyo apunta bien a la naturaleza de este neocapitalismo amoral, así definido por Croce, que instiga para crear dos clases: una élite poderosa y riquísima y una gran masa de esclavos. Y subraya el autor que solamente el retorno de los principios cristianos y la práctica de la virtud pueden regenerar este estado de cosas terminal que padecemos.
Queden pues con unos párrafos de Eduardo Arroyo:

«Dijo en cierta ocasión Alexander Soljenitzin que las convulsiones de la sociedad occidental eran tales que se había tornado "metaestable" y que debía descomponerse. Los metafísicos de todas las épocas advierten que la renovación de lo decadente sólo es posible tras la descomposición final. Hoy, esta descomposición tiene lugar en elementos clave de la vida humana –no solo de esta sociedad, sino de cualquiera- que se ven transformados en objetos de política partidista, permanentemente cuestionados. Gracias a ello, su defensa o su ataque se hacen igualmente respetables, en el esquema de relativismo rampante disfrazado de democracia.
La increíble cortedad mental de la clase política de Occidente, con sus más y sus menos, hace que todo esto pase desapercibido. Por ejemplo, nadie parece enterarse de que ninguna sociedad puede subsistir con un tanto por ciento creciente de población alógena en su seno, aunque ello resulte muy beneficioso para las elites neoliberales que pretenden doblegar a la clase trabajadora autóctona. Asimismo tampoco puede subsistir equiparando la familia tradicional, capaz de engendrar hijos, con la asociación sentimental de individuos del mismo sexo cuya identidad biológica y psicológica no está demasiado de acuerdo.
Similares ejemplos pueden aducirse en relación con otros ámbitos de la vida: nadie puede proyectar la precariedad laboral que tanto gusta a la explotación liberal-capitalista, ni tampoco se conoce en los anales de la civilización universal un solo ejemplo de una sociedad que haya subsistido a medio, incluso a corto plazo, sin moral, tal y como le gustaría, como es el caso, a los defensores del aborto o a los miembros de un cierto partido holandés que defiende la pedofilia con impunidad absoluta. Porque al fin y al cabo, si existen los medios para que las cosas sean de otra manera y no lo son, entonces toda esta zozobra que inquieta a amplias capas de la población, tiene que tener su origen en un problema moral.
Nuestra sociedad considera como única moral aceptable precisamente el que no existan absolutos morales. Esto toma forma política divinizando la "democracia", un mero procedimiento formal de elección de dirigentes, y como consecuencia, la misma democracia se instrumentaliza para dar legitimidad electoral a opciones sociales y políticas que son totalmente deletéreas para el conjunto de la comunidad.
¿Qué hacer? Solamente el espíritu tiene la fuerza y la capacidad para regenerar algo que muere. Los que no crean esto, quieran o no, se verán abocados poco a poco a colaborar con las fuerzas que dicen "no" a la vida de nuestras sociedades. De la clase política no conviene esperar mucho: unos están demasiado comprometidos con intereses de partido o de tipo ideológico, otros simplemente carecen de la inteligencia necesaria para calibrar qué está pasando. De nuevo, hay que subrayar que existen cosas que son de una determinada manera, no importa que se crean o no.
En Occidente, la estructura secular que ha mantenido desde siempre el edificio de principios éticos ha sido el cristianismo. Por eso, la corrupción de las instituciones cristianas o el simple compromiso de éstas con el enemigo, sea cual sea la concesión, es una grave desgracia para todos. Tienen la ventaja, sin embargo, de que los fundamentos cristianos últimos se encuentran en un lugar al que no puede alcanzar ni la podredumbre de los políticos ni los sofismas de los doctrinarios. Y por eso mismo puede decirse, desde el centro de un mundo que se acaba, que el mal no prevalecerá.»

Eduardo Arroyo

(RCS)

quarta-feira, novembro 22, 2006

La Masonería en España

Hay libros muy recomendables.

«Teniendo en cuenta la corriente laicista … [y] [p]artiendo de la nefasta realidad de una organización secreta y elitista que tiene como principal objetivo implantar el secularismo y el laicismo (para lo que se sirve de instrumentos como el paganismo y el gnosticismo) y que no es otra que la masonería, la autora nos acerca a dos acontecimientos de la historia de España sumamente atractivos, a saber, la intervención de la masonería en la perdida de América y en la persecución de la Iglesia durante la Segunda República.
Es evidente que la mención de algunos políticos actuales (como el señor Rodríguez [Zapatero]) a sus supuestos antepasados masones, ha actualizado un tema que realmente nunca ha perdido su interés. Demostración de este interés es la vinculación de algunos medios de comunicación (grupo Prisa) a la masonería, vinculación que queda clara no sólo en el silenciamiento en dichos medios de la figura de Jesucristo y de todo lo cristiano, sino también en el ataque continuo y sistemático de lo católico, incluso haciendo uso de falsos católicos (tanto el señor Bono, como el señor Gallardón). Del mismo modo es latente la presencia masona en algunas actitudes de gobiernos autonómicos o nacionales donde en las tarjetas navideñas de personalidades políticas han sustituido las frases de Feliz Navidad por feliz paridad, o en la eliminación de los colegios de los nacimientos o los villancicos para convertir las entrañables y familiares fiestas navideñas en un mercadeo inmoral.
Es esta situación actual queda claramente delimitada la concepción antidemocrática de un partido socialista que si bien nunca ha tenido un buen rumbo hoy ni siquiera lo posee. De este modo estamos asistiendo a un gobierno que por numerosos motivos se enfrenta al régimen democrático, pero por lo que al tema actual nos incumbe por lo menos se enfrente en dos puntos elementales: el quebrantamiento sistemático del derecho constitucional a la libertad religiosa y el apoyo sin recatos a asociaciones secretas que están prohibidas por la constitución (no solo la masonería, sino incluso el apoyo a ETA).
Es evidente que esta actitud sectaria y antirreligiosa tiene sus claros precedentes, siendo uno de los más importantes la intervención de la masonería en la pérdida de las provincias americanas. El respeto del Imperio española a la querida América queda claro no sólo por la existencia desde el mismo momento de la primera colonización de leyes por la que se protegían a los indios, y se prohibía la esclavitud de estos, sino por el mismo concepto administrativo de estas tierras, que a diferencia de lo que pasó con otros imperios, en el español nunca fueron consideradas colonias aunque si provincias en igualdad de derechos con respecto a la metrópoli. En el estudio que la autora hace la independencia americana (auque más bien debería llamarse dependencia a las élites criollas) queda patente la importancia que en estas tierras tuvo la masonería en el elemento criollo, así los ataque de los criollos a la Iglesia Católica por defender los derechos de los indios, los ataques a las leyes españolas que protegían a la población indígena de los abusos, el imperialismo cultural que trata de imponer la población criolla apartando del poder a la población indígena, so pretexto de no conocer la lengua castellana (recordemos que la conservación de las lenguas locales es obra del Imperio y de la Iglesia.). Son precisamente todas estas circunstancias y la presencia de la masonería (masones fueron Francisco Miranda, Simón Bolívar, San Martín, O´Higgins, Manuel Belgrado, Manuel Hidalgo …) factores que configuran a las sociedades iberoamericanas actuales como sociedades laceradas por la injusticia social. Personajes populistas como el señor Chávez o don Evo Morales no hacen sino profundizar las heridas de pueblos que con ellos profundizan en la injusticia y la desigualdad.
El otro gran tema tratado por “la masonería, enemiga de la democracia”, es la persecución religiosa durante la Segunda República Española. En este sentido podemos leer la historia verdadera que nos cuenta como la persecución religiosa no se inicia como reacción al levantamiento del 18 de julio del 36, pues la verdadera persecución se inicia en mayo de 1931. De todos es conocida la militancia masona de una gran cantidad de políticos de la época (entre ellos, Alejandro Lerroux, Fernando de los Ríos, Marcelino Domínguez, Diego Martínez Barrio, Rodolfo Llopis, Luis Jiménez de Asúa, Manuel Azaña …). Esta militancia masónica provoca que el principal objetivo de la República no sea acabar con los problemas reales de la sociedad española (empobrecimiento del campo, falta de desarrollo industrial, precariedad del sistema educativo, deficiencia en los servicios sanitarios, conflictividad social …), sino que se traza como objetivo primordial de la república la destrucción de la Iglesia Católica y de la historia católica de la España eterna. En este contexto no son extrañas las afirmaciones de Azaña de que España ha dejado de ser cristiana. Las consecuencias de esta atrocidad ya son conocidas por todos, una guerra civil dolorosa y sangrienta donde la voz conciliadora de la iglesia no es escuchada con la fuerza debida. La República, de esta forma, es destruida por su propio sectarismo y su profundo desprecio democrático.
Poco más basta decir al lector, pues este sectarismo ¿no vuelve a estar presente en la política española?, este desprecio democrático ¿no vuelve a ser moneda corriente?, este alejamiento de los verdaderos problemas de los ciudadanos ¿no es una triste realidad? Efectivamente, la concepción elitista que el actual gobierno tiene de la política (apoyo de grandes grupos económicos y de comunicación, origen acomodado de muchos de los altos cargos políticos), unido a su sectarismo y su despreció a la democracia (golpe de estado mediático, ocultación de la verdad en casos como el 11-M, arrinconamiento de más de 10 millones de votos …), nos hace concebir los peores presagios para una sufrida sociedad española que esperemos no permanezca pasiva ante la injusticia.»

Carlos Mª Pérez-Roldán y Suanzes-Carpegna

(RCS)

segunda-feira, novembro 20, 2006

O Papa Bento XVI e a tradição - 7


Com respeito à liberalização da Missa tradicional de rito latino-gregoriano que o Papa Bento XVI pretende concretizar, e desde que a questão chegou às páginas da imprensa generalista, constato que a mesma tem vindo a ser sistematicamente apresentada como uma contraposição da "Missa em latim" face à "Missa em vernáculo", o que é uma forma de todo em todo errada de a encarar, num equívoco decorrente não só da ignorância de muitos jornalistas sobre a matéria, mas também da má fé de muitos modernistas e progressistas, mesmo ao nível episcopal.

A verdade é que o latim nunca deixou de ser a língua litúrgica da Igreja do Ocidente, mesmo depois das infelizes reformas instituídas pelo Concílio Vaticano II. Efectivamente, prescreve a Constituição Sobre a Sagrada Liturgia, aprovada por tal concílio (os destaques são meus):

A língua litúrgica: traduções

36. § 1. Deve conservar-se o uso do latim nos ritos latinos, salvo o direito particular.

§ 2. Dado, porém, que não raramente o uso da língua vulgar pode revestir-se de grande utilidade para o povo, quer na administração dos sacramentos, quer em outras partes da Liturgia, poderá conceder-se à língua vernácula lugar mais amplo, especialmente nas leituras e admonições, em algumas orações e cantos, segundo as normas estabelecidas para cada caso nos capítulos seguintes.

§ 3. Observando estas normas, pertence à competente autoridade eclesiástica territorial, a que se refere o artigo 22 § 2, consultados, se for o caso, os Bispos das regiões limítrofes da mesma língua, decidir acerca do uso e extensão da língua vernácula. Tais decisões deverão ser aprovadas ou confirmadas pela Sé Apostólica.

§ 4. A tradução do texto latino em língua vulgar para uso na Liturgia, deve ser aprovada pela autoridade eclesiástica territorial competente, acima mencionada.

(…)

Língua

54. À língua vernácula pode dar-se, nas missas celebradas com o povo, um lugar conveniente, sobretudo nas leituras e na «oração comum» e, segundo as diversas circunstâncias dos lugares, nas partes que pertencem ao povo, conforme o estabelecido no art. 36 desta Constituição.

Tomem-se providências para que os fiéis possam rezar ou cantar, mesmo em latim, as partes do Ordinário da missa que lhes competem.

Se algures parecer oportuno um uso mais amplo do vernáculo na missa, observe-se o que fica determinado no art. 40 desta Constituição.

Por seu turno, o Cânone 928 do Código de Direito Canónico de 1983 prescreve:

Realize-se a celebração eucarística na língua latina ou em outra língua, contanto que os textos litúrgicos estejam legitimamente aprovados.

Assim, o que deve ser contraposto não é o latim ao vernáculo, mas o rito tradicional latino-gregoriano, tridentino ou de São Pio V ao rito reformado de Paulo VI, ou seja, como repetidas vezes tenho afirmado, um rito que enfatiza em pleno as todas verdades fundamentais da fé católica sobre a Missa a um outro que, cedendo fortemente à heresia protestante, minimiza e obnubila essa verdades. É certo que a utilização da língua latina na liturgia tradicional da Igreja do Ocidente não é despicienda, já que o desenvolvimento orgânico desta última processou-se inteiramente sob o influxo de tal língua, motivo por que a Igreja não abandonou a sua utilização quando a mesma caiu em desuso na vida quotidiana, visando dessa forma salvaguardar a unidade do culto e preservá-lo das corrupções provocadas pelo emprego do vernáculo; porém, não é o latim cerne desta questão dos ritos litúrgicos tradicional ou reformado, já que a mesma não é meramente linguística, mas eminentemente doutrinária. Em suma, o rito paulino é sempre deficiente, ainda que oficiado na língua latina.

Por outro lado, e no último mês, multiplicaram-se os actos de contestação à legítima pretensão do Santo Padre, totalmente conforme à tradição, de libertar a Missa de rito latino-gregoriano dos entraves que a tolhem presentemente. Neste aspecto, pela negativa e com grande notoriedade, destacou-se parte do episcopado e clero francês, em estado de autêntica de rebelião galicana e cisma prático contra Roma. Em 25 de Outubro passado, através de um comunicado tornado público em Besançon, dez bispos (Monsenhores André La Crampe, Arcebispo de Besançon; Claude Schockert, Bispo de Belfort-Montbéliard; Jean-Louis Papin, Bispo de Nancy e Toul; Jean Le Grez, Bispo Saint-Dié; François Maupu, Bispo de Verdun; Joseph Dore, Administrador Apostólico de Estrasburgo; Christian Kratz, e Jean-Pierre Grallet, Bispos Auxiliares de Estrasburgo; e Pierre Raffin, Bispo de Metz), acompanhados por trinta sacerdotes, insubordinaram-se publicamente contra autoridade do Papa, arguindo com notória desonestidade que Bento XVI está a pôr em causa o Concílio Vaticano II e com evidente má fé que a plena restauração da Missa tradicional de rito latino-gregoriano, ao introduzir o bi-ritualismo na Igreja, provocará a desunião entre os fiéis católicos.

No que concerne ao Concílio Vaticano II, adeptos que são da hermenêutica da ruptura condenada pelo Santo Padre na sua célebre alocução de 22 de Dezembro de 2005, e supondo-se ainda nos tempos revolucionários do desastroso pontificado de Paulo VI, os bispos franceses parecem não alcançar que o Concílio Vaticano II tem natureza meramente pastoral, que não aboliu os restantes vinte Concílios da Igreja (todos eles dogmáticos e infalíveis) - em especial, o de Trento e o Vaticano I -, e que por estas razões não pode o Vaticano II jamais deixar de ser interpretado à luz da tradição da Igreja, ou seja, da hermenêutica da continuidade que Bento XVI pretende impor definitivamente.

No que ao tange ao problema do bi-ritualismo, os bispos franceses, porque não são ignorantes, faltam dolosamente à verdade.

Em termos formais, a unidade entre os católicos nunca se estabeleceu no plano ritual, mas sim no da adesão total e completa ao corpo de verdades de fé e moral divinamente reveladas de que a Igreja Católica chefiada pelo Bispo de Roma é e será fiel depositária até ao fim do mundo. Mesmo sem considerar os ritos católicos orientais (bizantino, arménio, antioqueno, alexandrino e caldeu), na Igreja do Ocidente convivem há largos séculos os ritos latino-gregoriano, ambrosiano (de Milão), hispano-moçárabe (de Toledo e Salamanca) e bracarense (de Braga), para além dos ritos próprios das ordens religiosas cartuxa, carmelita e dominicana. Sete ritos e invocam os bispos franceses os perigos de um hipotético bi-ritualismo…

Em termos práticos, é absurdo os bispos franceses, ou quaisquer outros defensores do rito paulino, invocarem em apoio deste uma pretensa unidade do culto católico, já que tal rito, através da discricionariedade que consente aos sacerdotes que o oficiam mesmo ao nível das orações eucarísticas, bem como da abertura que manifesta para com a inculturação (a adaptação da liturgia às práticas culturais dos diferentes povos, especialmente nas zonas de missão), implodiu totalmente com toda e qualquer unidade de culto litúrgico que a predominância do rito latino-gregoriano na Igreja do Ocidente havia anteriormente possibilitado "de facto".

Sobre esta matéria, aconselho outrossim a leituras dos seguintes textos:

- Todos os artigos que Brian Mershon tem publicado no "Renew America";

- The Mass of Saint Pius V: The French Bishops Raise a Shout with the Pope, de Sandro Magister, no "Chiesa";

- The Road to Restoration, do padre Ignacio Barreiro, no "Free Republic".

JSarto

Jordan Bruno Genta

Os nossos amigos Euro-Ultramarino - um excelente blogue com o qual me identifico cada vez mais, para além de que o seu autor é senhor de uma apetecível biblioteca - e Cruz y Fierro evocaram em boa hora a vida e a obra de Jordan Bruno Genta, já que me possibilitaram conhecer uma notável figura intelectual de que anteriormente nunca havia ouvido falar. É uma das melhores coisas que a blogosfera permite, ou seja, a de furar os ditames intransigentes do terrorismo cultural de esquerda, e promover pessoas e ideias que a este último não agradam.

Despertada a curiosidade pelo Euro-Ultramarino, então ainda na sua primeira casa, dediquei-me via "net" a uma "caçada" nos bens guarnecidos alfarrabistas "porteños", porquanto consegui obter os seguintes quatro títulos de Genta, todos publicados pela Editorial Cultura Argentina:

- Guerra contra-rrevolucionaria - Doctrina política antisubversiva;

- El Nacionalismo Argentino;

- Opcion Politica Del Cristiano - Soberanía de Cristo y soberanía popular;

- El Manifiesto Comunista - Edición Crítica.

Do que já li até agora, só posso dizer que Jordan Bruno Genta - conheces Rafael? - é um autor que se integra em pleno no espírito deste espaço, e que certamente merecerá futuras citações nele. Que outra coisa afirmar acerca de um nacionalista católico argentino, teórico da contraposição das duas cidades - a de Deus e dos Homens -, e defensor da contra-revolução, entendida esta como um processo de reconquista cultural cristã visando a instauração de tudo em Cristo, tal como o desejava São Pio X?

JSarto

Aborto, imagens e palavras - 9


"ProLife Answers to ProChoice Arguments", é um autêntico dicionário da réplica demolidora contra todos os lugares comuns que o esquerdismo, e não só, utiliza falaciosamente no debate da questão do aborto. É uma leitura indispensável para pôr de vez no seu lugar certa rataria radicalmente ignorante e/ou completamente desprovida de escrúpulos que por aí insiste em pulular. Recomendada, pois, a todos os que travam o bom combate da defesa da vida humana inocente e indefesa.

JSarto

quarta-feira, novembro 15, 2006

Sobre el celibato sacerdotal

Múltiples y variopintos son los ataques que recibe el celibato de los Sacerdotes en nuestros tiempos. Ahora el Santo Padre convoca a la Curia para tratar del problema de los Sacerdotes casados y aquellos que en su momento pidieron la secularización y desean volver al ministerio sacerdotal.
Aunque bien es cierto que el celibato sacerdotal es de origen eclesiástico hay varios puntos a tener en cuenta.
En primer lugar aquellos Apóstoles casados dejaron de conocer, por emplear el término bíblico, a sus mujeres, como fue el caso de San Pedro, bien ilustrado en los Hechos de los Apóstoles. En segundo lugar es cierto que algunas iglesias católicas orientales, como la maronita, admiten el Matrimonio entre sus Sacerdotes (admiten que un hombre casado pueda optar al Sacerdocio, pero no que un Sacerdote se case). Pero no es menos cierto que la gran mayoría de estos Sacerdotes maronitas prefieren no casarse, lo cual debiera ser motivo de reflexión. En tercer lugar Nuestro Señor permaneció célibe, e hizo de la Castidad uno de los tres Consejos Evangélicos, lo cual sienta un ejemplo y un precedente de dónde se ubica la perfección. En cuarto lugar es que la disposición obligatoria, urbi et orbi, del celibato para todo Sacerdote del rito latino de 1139 no sucedió porque sí, sino porque se acumuló suficiente experiencia durante siglos que aquellos Sacerdotes casados tenían que enfrentarse a graves obstáculos en el ejercicio de su ministerio.
Un ángulo a explorar es, precisamente, la protestantización del Sacerdocio, excelentemente expuesta en el artículo que transcribimos a continuación. Como no lo es menos la minusvaloración que recibe el consejo evangélico de la Castidad. Castidad que no sólo supone una mortificación del cuerpo sino que, además, es más perfecta, iguala a los ángeles y equipara a los salvados pues en el más allá no hay más procreación.

“THE CRY for a married priesthood among Catholics is yet another sign of a desacralized understanding of the priestly office—and still another concession to Protestants. The signs are myriad. Many priests no longer wear simple black garb with Roman collar. It is unfashionable. They prefer to parade around in suits or more casual attire, such as sports coat or a sport shirt. Heck, if a layman can wear what they please, why not priests? After all, aren't we all priests? Isn't the distinction between ministerial and general priesthood disappearing? Doesn't the priest "preside" over the "liturgical assembly" just like his "separated brethren"? Doesn't he offer the sacramental "meal" on a table as does a Protestant minister? Don't many priests believe that only bread and wine are consumed during the "meal"? Isn't the Church "the People of God"? Given this Protestant—and hence non-sacral—belief in the priesthood and its functions, the clamor for priests who not only dress like laymen but who should be able to father a brood of children and hold jobs like them, is seen in its proper light.
[…]
Obviously, the priest's vow of perpetual chastity has an ascetical purpose: the intentional training of the will; the practice of self-control. Chastity as an evangelical counsel is a special, unique call to perfection. While it is true that all are called to be perfect, the calling is acted out through the particular vocation which we have chosen. In other words, the end is the same (love of God), but the means are different (marital or single life, priest, or religious). Nonetheless, the priestly office is more suitable than marital life as a means of realizing the Christian ideal of perfection. This fact is rejected by those who protest against clerical celibacy.”

Clicar aquí para seguir leyendo.

Rafael Castela Santos

Amor, amor y más amor

“Ama a tus padres y más que a tus padres, a tu patria, y más que a tu patria sólo a Dios”.

San Agustín

terça-feira, novembro 14, 2006

El triste sino de los perseguidores de los cristianos

« (…) Assi leemos en el Martyrio de Sancta Eufemia, Noble Virgen, que queriendo el juez perverso forzarla en la carcel, fue luego arrebatado del demonio, y el verdugo, que la degollò, fue luego muerto por un Leon, y la noche siguiente el juez, que la sentenciò, se matò, comiendose à bocados, y lleno de furor. Lo qual moviò à muchos de los infieles, assi Judios, como Gentiles, à ser Christianos.
Assimismo, quasi todos los Reyes, y emperadores, que martyrizaron los Sanctos, tuvieron muy desastrados fines. Entre los quales el primero fue Herodes: el qual por matar al Niño I E S U S, matò los Innocentes: cuya enfermedad,y muerte, fue terribilissima, como escrive largamente Iosepho (Antiquit. Judaic. lib 17. cap. 9.& 10), y en cabo, despues de aversele saltado los ojos, en un baño, desesperado de la vida, se metiò un cuchillo por los pechos, y se matò, mandando antes matar el tercero de los hijos, despues de aver muerto à dos de ellos (Idem lib. 16. c.13).
El segundo Herodes, que degollò à Sanctiago, y tuvo preso à S. Pedro, fue herido por un Angel, y muriò comido en vida de gusanos, com escrive el mesmo Iosepho, y S. Lucas.
El tercero perseguidor de la Iglesia (Lib. 19. cap.7. Act.12): que fue Neròn, (el qual martirizò à S. Pedro, y S. Pablo,) viendo, que no podia escapar de los conjurados, que lo buscaban para matarle, èl los librò de esse trabajo, matandose con sus manos.
El quarto, que fue Domiciano, que desterrò à S. Iuan Evangelista, fue muerto à manos de los suyos.
Valeriano, cruel perseguidor de la Iglesia, fue vencido en batalla por el Rey de los Persas: el qual lo prendiò, y mandò sacar los ojos, y se servia de èl, para poner sobre èl los pies, quando cavalgaba.
Aureliano fue muerto por manos de los suyos.
Decio, que martyrizò à S. Laurencio, èl juntamente con sus hijos fue muerto.
Diocleciano, cruelissima bestia, el qual se hizo adorar por dios, vino à tan gran perdicion, y desatino, que le fue forzado dexar la Corona, y el Sceptro, y vivir, como uno del pueblo.
Maximiano su compañero tambien lo dexò, y vivia como èl: y aun assi no le fue concedido vivir; porque Maxencio su hijo, que se queria alzar con el Imperio, le echò di Roma: de donde saliò huyendo, y se acogiò al amparo de Constantino, que era su yerno. Y siendo por èl noblemente recibido, ensayaba contra èl traycion. Lo qual fue sabido, y por ello castigado con la muerte, y con deshonra, y infamia. Cà sus estatuas, y medallas, fueron mandados raer, dò quiera que estaban, y los titulos de las casas publicas, que de èl avian tomado nombre, se mandaron mudar. Pues Maxencio su hijo, heredero de los vicios, y crueldad de su padre, por especial milagro, y disposicion Divina, muriò. Porque aviendo armado una puente falsa sobre un rio cabe Roma, para que llegando el emperador Constantino à ella, se hundiesse en el rio, èl, como desatinado, no acordandose de lo que avia tramado, puso las piernas al cavallo, y passando por la misma puente, cayò, y se ahogò.
Maximino, tambien cruelissimo perseguidor de la Iglesia, fue vencido en la batalla por el mismo Constantino, y escapò huyendo de su exercito entre los aguadores. Por lo qual, indignado contra los agoreros, que le prometian la victoria, los mandò matar. Y sobre esta afrenta, lo castigò Dios con una gravissima enfermedad, hinchandosele, y pudriendosele las entrañas: y dentro de el pecho se le hizo una llaga, que poco à poco se estendia por èl, sin otras, que tenia derramadas por toda su carne, que manaban arroyos de gusanos. Y con ellas tenia hedor tan terrible, que ningun hombre, ni los mismos zirujanos podian llegar a èl. Y viendo que sus medicos no le podian remediar, ni hazer algun beneficio, antes huìan de èl por su abominable hedòr, mandò matar muchos de ellos. Entre los quales llegò à èl uno, mas para ser degollado, que para curarle; y movido por especial instincto de Dios, le dixo: Por què yerras, Emperador, pensando, que pueden los hombres estorvar, lo que Dios ordena? Esta tu enfermedad ni es de hombres, ni hombres la pueden curar. Mas acuerdate, quantos males has hecho à los siervos de Dios, y de quanta crueldad has usado contra sus honradores: y assi sabràs, à quien has de pedir remedio. Porque yo bien podrè morir, como los otros; mas tu no seràs curado por manos de medicos. Entonces comenzò Maximino à conoscer, que era hombre, y trayendo à la memoria sus males, confessò que avia errado. Finalmente, perdiendo la vista de los ojos, y conosciendo entonces mejor la fealdad de sus males, hizo fin con affligida muerte à su mala vida.
Licinio tambien, que Imperaba en Oriente en tiempo de Constantino, que no menos cruelmente persiguiò la Iglesia, que sus antecessores, levantandose contra Constantino, fue por èl muerto en batalla.
Despues de estos Juliano Apostata, (que con otras nuevas artes hizo mas cruel guerra, à la Iglesia,) acabò en pocos dias su Imperio, y su vida, muerto en la guerra contra los Persas, dexando el exercito en grandissimo peligro; sin que nada le valiessen, ni sus Dioses, ni sus agoreros, y encantadores, en quien tenia toda su confianza.
Pues Valente Arriano, grande perseguidor de los Catholicos, en una batalla contro los Godos fue por ellos desbaratado: y escondiendose en una chozuela, alli le pegaron fuego, y assi muriò, como sus obras lo merecian.
Estos fueron los fines, y desastres de todos aquellos, que tomaron armas contra la Religion Cristiana: lo qual no es pequeño argumento de la verdad, y sanctidad de ella.»

Fray Luis de Granada

(RCS)

San Máximo de Éfeso, mártir

Sobre el trato que paganos y politeístas dispensan a los cristianos hay mucho escrito. Las actas de sus juicios son, a menudo, el documento más incontrovertible de lo que paganos y politeístas hacen con los cristianos. Actas, por lo demás, levantadas por los propios asesinos e inicuos ejecutores, así que es confesión de parte.
Aquí queda una hoy, la de San Máximo, martirizado en el año 251 de Nuestro Señor. Refleja la conversación entre el Procónsul Optimus, bajo el Emperador Decio, y San Máximo.

«Maximus: I am born free, but am the slave of Jesus Christ.
Optimus: What is your profession?
Maximus: I am a plebeian, and live by my dealings.
Optimus: Are you a Christian?
Maximus: Yes, I am, though a sinner.
Optimus: Have you not been informed of the edicts that are lately arrived?
Maximus: What edicts, and what are their contents?
Optimus: That all the Christians forsake their superstition, acknowledge the true prince whom all obey, and adore his gods.
Maximus: I have been told of that impious edict, and it is the occasion of my appearing abroad.
Optimus: As then you are apprised of the edicts, sacrifice to the gods.
Maximus: I sacrifice to none but that God to Whom alone I have sacrificed from my youth, the remembrance of which affords me great comfort.
Optimus: Sacrifice as you value your life: if you refuse to obey, you shall expire in torments!
Maximus: This has ever been the object of my desires: it was on this very account that I appeared in public, to have an opportunity offered me of being speedily delivered out of this miserable life, to possess that which is eternal.
Then the proconsul commanded him to be beaten.
Optimus: Sacrifice, Maximus, and you shall be no longer tormented.
Maximus: Sufferings for the Name of Christ are not torments, but comfortable unctions; but if I depart from His precepts contained in the Gospel, then real and eternal torments would be my portion.
Optimus then ordered him to be stretched on the rack and tortured.
Optimus: Renounce, wretch, your obstinate folly, and sacrifice to save your life.
Maximus: I shall save it if I do not sacrifice; I shall lose it if I do. Neither your clubs, nor your iron hooks, nor your firegive me any pain, because the grace of Jesus Christ dwells in me, which will deliver me out of your hands to put me in possession of the happiness of the saints, who have already, in this same conflict, triumphed over your cruelty. It is by their prayers I obtain this courage and strength which you see in me.
Optimus: I command that Maximus, for refusing to obey the sacred edicts, be stoned to death, to serve for an example of error to all Christians.
St Maximus was immediately seized by the executioners and carried outside the city walls, where they stoned him to death. His feast day is 14 May.
Blessed be God in His Angels and in His Saints.»

(RCS)

segunda-feira, novembro 13, 2006

A Missa de rito latino-gregoriano - 10



O "Kyrie Eleison", reminiscência do rito greco-bizantino no rito latino. Muito interessantes os comentários do Padre Daniel Cooper, SSPX, acerca da necessidade de os fiéis rezarem e cantarem esta oração durante a Missa.

JSarto

Aborto, imagens e palavras - 8


Igualmente a ler na mesma "New Oxford Review" este "Abortion and Muslim Terrorism", de Andy Nowicki, especialmente dedicado à direita catita, chique a valer, ataviada de paletó desportivo azul com botões dourados e gravata regimental, mestra em ratar nos canapés da embaixada dos Estados Unidos. Aqui deixo umas passagens, para aguçar a curiosidade (os destaques são meus):

Abortion is a perfect case in point. It is a viciously wicked, barbarically cruel, ghastly, inhuman, murderous practice. Yet it is deeply entrenched in our culture, its accessibility zealously protected and promoted by the principalities and powers of our age. In some ways, abortion may well be the defining issue of our day, the staple on which all of our post-sexual revolution living arrangements subsist. With contraceptive failure (or failure to use contraception) always a possibility, abortion is the failsafe. Without it, freedom to have sex wherever, whenever, and with whomever we want is severely compromised. Thus, the "unwanted" babies are considered "collateral damage" in the crusade for the maintenance of "reproductive freedom," much as similarly unwanted civilian casualties of U.S. military strikes in Iraq are callously considered "collateral damage" in the international crusade for "freedom."

But in comparing the evil of abortion to the evils inherent in modern warfare, one should only go so far. War is not an inherently wicked thing, replete as it is with massacres (including those, such as Hiroshima and Dresden, that were carried out by the "good guys"). Even just wars waged unjustly can be seen as bringing about positive ends; although during World War II many atrocities were committed by Allied forces, few would argue that the world wasn't a better place once rid of the Nazis and an imperialistic Japanese regime.

Abortion, by contrast, involves both an immoral means and an immoral end; the end is to get rid of an innocent life, and the means is murder. Moreover, abortion has claimed far more innocent lives than all of the wars of the 20th century put together. Abortion is a true holocaust, and it is an ongoing one, the more insidious because of its hidden nature; the slaughter continues unabated, taking place daily in perfectly innocuous-looking buildings, and we go about our everyday lives as if nothing out of the ordinary, much less monstrously evil, were happening in our midst.

(...)

It is hard for us to see abortion as the horrible, hard, brutal, revolting thing that it truly is. Though we may be against it, we don't want to see it as a blight, a holocaust, something whose continued practice is warping our national soul beyond repair. We would rather view it as representing a mere bump on the road, something that will be smoothed over eventually.

In the meantime, we reason, prolife or "pro-choice" -- well, we're all Americans, aren't we? In our post-9/11 ethos, the temptation is even greater to fall for the "come together" rhetoric favored by our current President. So many American conservatives are suckered by this appeal to make stopping al-Qaeda our highest priority and to put abortion on the proverbial backburner that they neglect to consider the hierarchy of relative evils involved in the two cases.
On any given day, abortionists kill a larger number of innocent civilians than any Muslim terrorist; more people are destroyed every day in the abortion business than were killed by bin Laden and his cohorts on 9/11, one single day. Abortion is far worse than Muslim terrorism for the sheer breadth and scope of the death and devastation it has wrought.

JSarto

Aborto, imagens e palavras - 7


Na interessantíssima "New Oxford Review", a ler "Margaret Sanger and The New Woman" sobre a vida e a carreira de uma das primeiras defensoras públicas do aborto, ou acerca das motivações últimas que inspiram o feminismo radical aborcionista, ideologia com graves efeitos letais. Transcrevo este trecho (os destaques são meus):

After all that, it is not surprising to learn that Margaret had a rabid hatred of the Catholic Church. She rightly saw the Church as the great enemy and chief obstacle of the Birth Control League. In the 1920s Catholics presented a united front and gave public warnings that were clearly inspired and prophetic. They declared that legalizing birth control would lead to refined materialism and selfish individualism, would degrade marriage, would cause husband and wife to see each other as instruments of sexual gratification, and would weaken their self-control, as well as their capacity for self-denial. Even Gandhi agreed with the Catholic view when Margaret Sanger visited him and tried to bring him around to her worldview. Archbishop Patrick J. Hayes of New York put it bluntly: Easy access to artificial contraception would lead to a "wild orgy of atheism and immorality." These predictions have manifestly been fulfilled.

In the 1930s Catholics also gave prophetic warning that if Margaret Sanger and her Birth Control League had their way, the floodgates of pornography would be opened and abortion would soon be legalized. A generation before Roe v. Wade, they could see that legalized abortion was around the corner once easy access to birth control made immorality rampant.

In conclusion, Margaret Sanger can be compared to Semiramis, the mythical queen of Babylon who supplanted her husband and made sexual immorality the law of the land. She did this because she herself was lascivious and her abrogation of virtue brought about the ruin of her nation. Margaret Sanger's private life was obviously the hidden spring of her public actions. This now has to be admitted. She worked tirelessly to overturn the laws against obscenity, birth control, and abortion mainly because her secret lifestyle made all these things necessary. For at the root of her agenda and that of Planned Parenthood was and is a pseudo-scientific view of human sexuality as something even lower than the coupling of animals.

JSarto

P.S. Na mesma "New Oxford Review", sugiro vivamente a consulta dos "dossiers" dedicados aos temas do aborto e do feminismo radical.