quarta-feira, junho 14, 2006

Aforismos de Nicolás Goméz Dávila - Ecumenismo


Depois de já o ter feito em relação aos temas da religião, liturgia e modernidade, retoma "A Casa de Sarto" a publicação dos poderosos aforismos do ilustre escritor católico tradicional colombiano Nicolás Goméz Dávila, cuja obra exerce uma notável influência intelectual no seu país natal - impossível que este senhor e estoutro não a hajam lido de fio a pavio - que paulatinamente tem vindo a estender-se aos restantes meios tradicionalistas da Europa e das Américas. Por hoje, aqui ficam os juízos de NGD sobre o ecumenismo:

- Un solo concílio no es más que una sola voz en el verdadero concílio ecuménico de la Iglesia, que es su historia total.

- Los fervientes del ecumenismo olvidan que ser cristiano no consiste sólo en tener fe en Dios, sino en tener fe en el Dios en que se debe tener fe.

- El respeto a todas las religiones es irreligioso. Quien cree no reverencia ídolos.

- Nadie es más respetuoso de las "creencias ajenas" que el demonio.

- Ecumenismo e indiferentismo son rimas de un mismo dístico.


JSarto

O Triunfo da Vida

Dão conta os confrades Mendo Ramires, Manuel Azinhal e Francisco Múrias (belíssima prosa) do lançamento do livro intitulado "O Triunfo da Vida", de autoria do Padre Nuno Serras Pereira, bom e exemplar sacerdote justamente conhecido pela sua fidelidade à doutrina católica, e por isso mesmo odiado por todos os inimigos externos e internos da Igreja. Leitura absolutamente obrigatória para os tempos mais próximos.

JSarto

terça-feira, junho 13, 2006

Permanecei, Senhor

(Oração do Padre Pio de Pietrelcina)

«Permanecei, Senhor, comigo, porque é necessária a Vossa presença para não Vos esquecer.
Sabeis quão facilmente Vos abandono.
Permanecei, Senhor, comigo, pois sou fraco e preciso da Vossa força para não cair tantas vezes.
Permanecei, Senhor, comigo, porque Vós sois a minha luz e sem Vós estou nas trevas.
Permanecei, Senhor, comigo, pois Vós sois a minha vida e sem Vós esmoreço no fervor.
Permanecei, Senhor, comigo, para me dares a conhecer a Vossa vontade.
Permanecei, Senhor, comigo, para que ouça a Vossa voz e Vos siga.
Permanecei, Senhor, comigo, pois desejo amar-Vos muito e estar sempre em Vossa companhia.
Permanecei, Senhor, comigo, se quereis que Vos seja fiel.
Permanecei, Senhor, comigo, porque, por mais pobre que seja minha alma, deseja ser para Vós um lugar de consolação e um ninho de amor.
Permanecei, Jesus, comigo, pois é tarde e o dia declina... isto é, a vida passa, a morte, o juízo, a eternidade se aproximam e é preciso refazer minhas forças para não me demorar no caminho, e para isso tenho necessidade de Vós.
Já é tarde, e a morte se aproxima. Temo as trevas, as tentações, a aridez, a cruz, os sofrimentos, e quanta necessidade tenho de Vós, meu Jesus, nesta noite de exílio.
Permanecei, Jesus, comigo, porque nesta noite da vida, de perigos, preciso de Vós. Fazei que, como Vosso discípulo, Vos reconheça na fração do pão, isto é, que a comunhão eucarística seja a luz que dissipe as trevas, a força que me sustente e a única alegria do meu coração.
Permanecei, Senhor, comigo, porque na hora da morte quero ficar unido a Vós, se não pela comunhão, ao menos pela graça e pelo amor.
Permanecei, Jesus, comigo; não Vos peço consolações divinas porque não as mereço, mas o dom de Vossa presença, ah! sim, vo-lo peço.
Permanecei, Senhor, comigo, é só a Vós que procuro, Vosso amor, Vossa graça, Vossa vontade, Vosso coração, Vosso Espírito, porque Vos amo e não peço outra recompensa senão amar-Vos mais. Com um amor firme, prático, amar-Vos de todo o meu coração na terra para continuar a Vos amar perfeitamente por toda a eternidade.»

(RCS)

segunda-feira, junho 05, 2006

“What happens when wives stop obeying husbands”

La teología paulina del Matrimonio es enormemente clara al respecto. No hay más que mirar en ciertos versículos del Apóstol para saber cuál es exactamente la doctrina cristiana al respecto y la fundamentación escriturística de la misma: que el marido y la mujer son una misma carne (Efesios 5, 31), que el marido es cabeza de la mujer (Efesios 5, 23), que el marido debe amar a su esposa como Cristo ama a la Iglesia (Efesios 5, 29) –la Esposa Mística de Nuestro Señor- (no olvidemos, hasta dar la vida por Ella) y que la mujer debe honrar, es decir, obedecer, a su marido (Efesios 5, 22-24). El Código Canónico, tanto el de 1917 como el de 1983, es enormemente claro al respecto. Y como para muestra basta un botón, la Iglesia –por ejemplo- no reconoce otro domicilio familiar que el del marido aun cuando la esposa se haya separado de él (por causa injusta, claro está, pues hay motivos de separación justa contenidos en el Código, como riesgo de pérdida de la Fe para la esposa, abuso físico, alcoholismo contumaz o infidelidad probada, entre otros). No deja de ser relevante que en la Liturgia tradicional del Matrimonio, como por ejemplo el Rito Toledano (del rito hispanorromano o hispanovisigótico, frecuentemente llamado mozárabe) se insista en este aspecto:

“Vos, esposa, habéis de estar sujeta a vuestro marido en todo ...”
(Exhortación de la Celebración del Santo Matrimonio según el Ritual Toledano)

Como ya han llegado tiempos donde la gente no soporta la sana doctrina, este post enfurecerá a muchos, que ya no aguantan el Evangelio, que se escandalizan de la Sagrada Escritura. Cuando digo “muchos”, evidentemente hablo de ambos sexos, pues el masculino es el genérico en lenguajes indoeuropeos.
Las causas dan lugar a las consecuencias. Todo lo que es de Dios genera felicidad, amor, orden, jerarquía, humildad, obediencia, espíritu de servicio, generosidad, sacrificio, diferenciación, respeto por las esencias, etc. Lo que es infernal de suyo implica infelicidad, odio, desorden, caos, homogeneidad, orgullo, desobediencia, egoísmo, interés propio y espúreo, falta de sacrificio, destrucción de lo que es ... Así pues las causas de la falta de respeto a la Ley de Dios y a la Ley natural en el terreno matrimonial se traducen en consecuencias bien explicadas en este artículo de idéntico título a nuestro post.
Artículo, por otro lado, que tiene poco desperdicio. Escrito desde una perspectiva sociológica viene a demostrar “a la contra” las consecuencias nefastas de cercenar la autoridad del marido. El Dr. Daniel Amneus, autor del mismo, nos recuerda que es precisamente esta falta de autoridad paterna la que permite el caldo ideal de cultivo de los futuros delincuentes: nada menos que el 75 % de los criminales vienen de familias sin padre. Y se queja, lógicamente, del coste social y económico de tales familias.
Amneus no utiliza una perspectiva católica, ni siquiera teológica. Es un análisis inductivo, pleno de sentido común. Es un ataque demoledor contra los efectos del divorcio y de un feminismo que ha cercenado prácticamente todos los derechos de paternidad, empezando por la autoridad que la Ley Natural y la Ley Divina le confieren sobre la familia.
Plinio Corrêa de Oliveira hablaba de cuatro etapas de la Revolución, que muy agudamente él veía como un continuum con momentos álgidos. La primera, el Renacimiento, viró de lo teocéntrico a lo antropocéntrico. La segunda, el Protestantismo, agostó la Gracia e hizo a Dios inalcanzable. Después vino una tercera, la Revolución Francesa, que subvirtió los restos de orden social católico que quedaban en la esfera sociopolítica, ya martilleados por el absolutismo y las consecuencias filosófico-políticas de la Reforma protestante. La cuarta fue y continua siendo ese error “intrínsecamente perverso” del comunismo –por parafrasear a las declaraciones de la Santa Sede- cuyos ribetes padecimos y seguimos padeciendo. Respectivamente estas cuatro etapas son (primordial, pero no únicamente) cultural, religiosa, política y económica. Sigo en la enumeración más a Vintila Horia que a Corrêa de Oliveira, quien habla de cuatro revoluciones (la primera, para el ilustre brasileño, sería el humanismo y el protestantismo sumados). En todo caso la idea de fondo es idéntica.
Ya anticipaba el Profesor Corrêa de Oliveira la quinta revolución, que él calificaba de nihilista. Esa revolución tiene tres parámetros nucleares en la esfera más íntima, aunque no únicos: el nihilismo, el pansexualismo y el feminismo. Con esos ingredientes la quinta revolución –posiblemente la última antes del Anticristo- llega ya a la esfera de la intimidad personal y familiar. Añadía Corrêa de Oliveira el tribalismo, la praeternaturalidad, el estructuralismo, el pentecostalismo y la desmonarquización como ingredientes esenciales de esa quinta revolución. La complejidad de cada tramo revolucionario es creciente:

“Com efeito, é próprio aos processos de decadência complicar tudo, quase ao infinito. E por isso cada etapa de Revolução é mais complicada que a anterior …”
(Revolução e Contra-Revolução, Plinio Corrêa de Oliveira).

La resultante final de la quinta revolución, la aspiración de sus secuaces, es crear así una tabula rasa sobre la que edificar un orden, o contraorden por bien decir, luciférico. He ahí la gravedad del socavamiento de la autoridad del marido, puntal fundamental de esta quinta revolución pues deshace la jerarquía, el orden y la justicia inherente a la familia.
Quizás así se entienda la aseveración del Padre Malachi Martin, que fuera exorcista de la Diócesis de Nueva York: “el feminismo es una forma de pecado contra el Espíritu Santo”. Ciertamente no iba descaminado.

Rafael Castela Santos

domingo, junho 04, 2006

A Ti, Señor

A Ti, Señor, te busco con el corazón roto,
con el alma en sangre viva y lacerada,
llorando tu Cruz tanto tiempo desamada.
Todo mi ser cual añicos de una vieja foto.

No te encuentro, Madre, tan de mí apartada,
por culpa de mi frondoso de pecados soto.
En el declive de mi vida mi único reto
Es que mi alma vire y sea a Ti más allegada.

A ti, Señor, me atrevo a preguntarte en silencio
hasta cuándo estas cruces, estos apartamientos,
de tus hijos, de los míos, de Ti, de mí ... este río

que me arrastra, que enajena mis aposentos,
que me lleva a un mar que no quiero ... con brío,
con desdén, con furia, con fuerza, sin miramientos.

Rafael Castela Santos

sábado, junho 03, 2006

Cardeal Martini incompetente em matéria de moral


O Cardeal López Trujillo, presidente do Pontifício Conselho para a Família, definiu publicamente o modernista e progressista radical Cardeal Martini, verdadeiro fariseu e autêntico Judas Iscariotes dos tempos que correm, como incompetente em matéria de moral, relembrando que o magistério da Igreja sobre o aborto, a utilização de preservativos, a eutanásia ou a adopção de crianças por homossexuais se mantém inalterado e, sobretudo, que o mesmo jamais será modificado! A ler aqui e aqui.

Pela nossa parte, n'"A Casa de Sarto", saudamos a sensatez do eminente purpurado colombiano, e recordamos que Martini mesmo só o "Dry Martini"!

JSarto

A doutrina económica de Hilaire Belloc


Um interessante artigo - "The Distributivism of Belloc" - que esclarece quaisquer dúvidas sobre o assunto. Nem marxista, nem plutocrata, mas sempre católico! - eis como se pode sintetizar o pensamento do brilhante historiador inglês.

JSarto

Ainda o Mosteiro de Barroux

De um ilustríssimo defensor da tradição católica em terras brasileiras, profundo conhecedor da Ordem de São Bento, e que honra "A Casa de Sarto" com a sua amizade, recebi esta carta que dá conta de algumas preocupantes evoluções ocorridas recentemente no Mosteiro de Barroux, e cujo teor desconhecia. Aqui fica o conteúdo da referida missiva:

Caro amigo JSarto,

(…)

Eu compreendo que o senhor coloque as imagens e até que fale do Barroux. Porém, ao usar o nome do Corção para mostrar a que ponto eles são fiéis à Tradição, tropeçou, no meu fraco entender. Isto porque a realidade desta Abadia não é mais a de um grupo Ecclesia Dei, e estão a léguas do pensamento de Gustavo Corção.

O novo Abade deixou claro que a orientação do Mosteiro é Vaticano II, com toda a gama de novidades que isso comporta. Envia seus padres para concelebrar com outros padres nas paróquias, prega alguns erros graves que anulam o cuidado que o senhor teve em sua resposta ao Ausiás. Cito: "…tanto quanto possível (na condição de jamais comprometer a integridade da doutrina), lançar pontes em direcção aos mesmos e com vista à consecução do objectivo final de todos: o combate às pragas heréticas modernista e progressista, e a sua subsequente erradicação do seio da Igreja Católica!"

As fotos escondem e fantasiam uma realidade não tão admirável.

O resultado desta nova orientação do jovem abade é que pelo menos dois padres estão em pé de guerra, dentro deste Mosteiro, achando que foram longe demais. (tarde demais, a meu ver)

Que existam católicos Ecclesia Dei que, por medo dos raios e trovões lançados de Roma, façam seus acordos mas guardem o bom combate, acho razoável, apesar de não comungar com esta atitude. Não é mais o caso do Barroux, como não é mais o caso deste infeliz Dom Fernando Rifan, de Campos, Brasil. Ambos foram ao fundo do poço!

In Christo
(…)


JSarto

quinta-feira, junho 01, 2006

Igreja hostil à mulher ... na Idade Media?

Fragmento do excelente texto do Régine Pernoud.


“Isto nos leva a discutir o slogan: ‘Igreja hostil à mulher’. Não nos demoraremos em questionar a afirmação acima, o que exigiria um volume à parte; não iremos mais discutir as tolices evidentes que foram proferidas sobre o assunto. ‘Não foi senão no século XV que a Igreja admitiu que a mulher tinha alma’, afirmava candidamente, um dia no rádio, não sei que romancista certamente cheio de boas intenções, mas cuja informação apresentava algumas lacunas! Assim, durante séculos, batizou-se, confessou-se e ministrou-se a Eucaristia a seres sem alma! Neste caso, por que não aos animais? É estranho que os primeiros mártires honrados como santos tenham sido mulheres e não homens. Santa Agnes, Santa Cecília, Santa Ágata e tantas outras. É verdadeiramente triste que Santa Blandina ou Santa Genoveva tenham sido desprovidas de uma alma imortal. É surpreendente que uma das mais antigas pinturas das catacumbas (no cemitério de Priscille) representasse, precisamente, a Virgem com o Menino, bem designado pela estrela e pelo profeta Isaías. Enfim, em quem acreditar, nos que reprovam na Igreja medieval justamente o culto da Virgem Maria, ou naqueles que julgam que a Virgem Maria era, então, considerada como uma criatura sem alma?
Sem nos demorarmos, portanto, nestas tolices, recordaremos aqui que algumas mulheres (que nada designavam particularmente, pela família ou pelo nascimento, pois que vinham, como diríamos atualmente, de todas as camadas sociais, como, por exemplo, a pastora de Nanterre) usufruíram na Igreja, e justamente por sua função na Igreja, de um extraordinário poder na Idade Média. Certas abadessas eram senhoras feudais cujo poder era respeitado do mesmo modo que o de outros senhores; algumas usavam o báculo como os bispos; administravam, muitas vezes, vastos territórios com cidades e paróquias... Um exemplo, entre mil outros: no meio do século XII, cartulários nos permitem seguir a formação do mosteiro de Paraclet, cuja superiora é Heloisa; basta percorre-los para constatar que a vida de uma abadessa, na época, comporta todo um aspecto administrativo: as doações que se acumulam, que permitiam perceber ora o dízimo de um vinhedo, ora o direito às taxas sobre o feno e o trigo, aqui o direito de usufruir uma granja, e lá o direito de pastagem na floresta... Sua atividade é, também, a de um usufruidor, ou seja, a de um senhor. Quer dizer que, a par de suas funções religiosas, algumas mulheres exerciam, mesmo na vida laica, um poder que muitos homens invejariam no presente.
[...]
Se se examinam os fatos, uma conclusão se impõe: durante todo o período feudal, o lugar da mulher na igreja apresentou algumas diferenças daquele ocupado pelo homem (e em que medida não seria esta uma prova de sabedoria: levar em conta que o homem e a mulher são duas criaturas equivalentes, mas diferentes?), mas este foi um lugar eminente, que simboliza, por outro lado, perfeitamente o culto, insigne também, prestado à Virgem entre todos os santos. E é pouco surpreendente que a época termine por uma figura de mulher: a de Joana D’Arc, que, seja dito de passagem, não poderia, jamais, nos séculos seguintes, obter a audiência e suscitar a confiança que conseguiu, afinal.”

Régine Pernoud

(RCS)

domingo, maio 28, 2006

Da vida e da liturgia no Mosteiro de Barroux



Belíssimo conjunto de fotografias disponível em linha acerca da vida e da liturgia no grande mosteiro beneditino tradicionalista francês de Barroux. Para quem não conheça o sentido de defesa da tradição que anima estes monges, é bastante dizermos que a editora do mosteiro - as Éditions Sainte-Madeleine - é tão-só responsável pela publicação dos livros de Jean Madiran, e da tradução francesa das obras de Gustavo Corção - "La Découverte de l'Autre" e "Le Siècle de l'Enfer". Ao contemplar estas fotografias, é impossível não vislumbrarmos o espírito perene da tradição católica, bem como não discernirmos o mais profundo da nossa essência de cristãos e europeus, e levados a afirmar à semelhança de Belloc: The faith is Europe! And Europe is the Faith!

JSarto

Da nova escravatura


Tal como o Rafael, também eu preciso de saber se existe algum lugar neste mundo onde se encontrem dias de quarenta e oito horas. Na verdade, o dever profissional assoberba-me e esmaga-me - e ao que parece também a vários bloguistas amigos… -, deixando-me quase sem tempo para a família e para o lazer pessoal, que para mim é, antes de mais, sinónimo de cultivo espiritual. Numa estranha tendência do mundo moderno neopagão - e comentava isso com o meu amigo Rafael há uns dias atrás -, o trabalho intelectual ou manual, que em si mesmo é um dever de todo o homem bem formado, subtil mas determinadamente vai-se transformando numa opressiva escravatura sem grilhetas físicas. Eis, pois, uma excelente ocasião para se reflectir neste importante texto do grande historiador católico franco-britânico Hilaire Belloc, extraído do seu ensaio "The New Paganism", constante da compilação "Essays of a Catholic", publicada em 1931 e presentemente reeditada pela Tan Books:

In the sphere of social texture the New Paganism must also inevitably and of its nature, wherever it gives its tone to society, reintroduce that status of slavery from which our civilization sprang and which only very gradually disappeared under the influence of Christian ethic.

This revival of slavery must not be confused with the spread of mechanical restriction applicable to all. They are cousins, but they are not identical. Slavery is the compulsion of one man or set of men to work for the benefit of others. It is a compulsion to work, backed by the arms of the State. The way has been prepared for it by that already half-Pagan thing - industrial capitalism, of which I write on a later page; and the steps whereby the New Paganism will achieve slavery develop naturally from industrial capitalism. It is a thesis I have developed at greater lenght in my book "The Servile State"; I here only touch on it as a main social result to which the New Paganism will give birth. That this novel status will bear the name "slavery" I doubt; for it is in the nature of mankind, when they are proceeding to call that good which once they called evil, to avoid the old evil name. In the same way fornication is not called fornication but "companionate marriage". Probably slavery, when it comes, will be called "permanent employment"; and a century hence, a rich man will say to his friends, talking of his new gardener: "He's a permanent. Paid for him at the Bureau only last Thursday".

In the form of security and sufficiency for the men who labor to the profit of others, and in the form of registering and controlling them in the form of an organized public supervision of their labor, slavery is already afoot. When slavery shall suceed it will suceed through the acquiescence of those who will be enslaved, for they will prefer sufficiency and security with enslavement, to freedom, responsability, insecurity and the threat of insufficiency.

As yet, during the transition, there is an illogical, and therefore an ephemeral mixture of the old and the new. The old freedom sufficiently survives in the mind of the wage earner to give him the illusion that, while accepting insurance and maintenance from the capitalist state, he can still be a full citizen. He thinks he can have his cake and eat it too. He is mistaken. The great capitalists who procured these regulations from the politicians knew what they were at. They were catching their proletariat in a net, and now they hold it fast.

The New Paganism will then, I say, give us, in those societies over which it shall obtain the control of the mind, increasing restriction against general freedom and increasing restriction against the particular freedom which left some equality between the man who worked and the man who exploited him under a contract - it will replace that idea of contract by the older idea of status. In saying this, my object is to point out that the discussion of the New Paganism is not a mere academic discussion, but, as I have called it, one of immediate pratical importance. If we adopt it we must be prepared for its consequences; if we abhor those consequences, it is our business to fight the New Paganism vigorously.

And here I have, as on so many other points, a quarrel with those moderns who will make religion an individual thing (and no Catholic can evade the corporate quality of religion), telling us that its object being personal holiness and the salvation of the individual soul, it can have no concern with politics. On the contrary, the concern of religion with politics is inevitable. Not that the Christian doctrine and ethic rejects any one of the three classical forms of government - democracy, aristocracy or monarchy, or any mixture of them - but that it does reject certain features in society which are opposed to them because they spring from a denial of free will.

JSarto

quinta-feira, maio 25, 2006

Mantenham a Missa sempre



“Terminarei por meu testamento. Gostaria que ele fosse um eco do testamento de Nosso Senhor: um Testamento Novo e Eterno ... a herança que Jesus Cristo nos deu, Seu Sacrifício, Seu Sangue, Sua Cruz. Eu direi o mesmo para vocês: para a glória da Santíssima Trindade, pelo amor da Igreja, para a salvação do mundo: mantenham o Santo Sacrifício de Nosso Senhor Jesus Cristo! Mantenham a Missa sempre!”

Arcebispo Dom Marcel Lefebvre, 23 de setembro de 1979

(RCS)

terça-feira, maio 16, 2006

Ya lo dijo Menéndez Pelayo

Resulta a veces increíble presenciar el actual fenómeno implosivo de las Españas. La común Patria española se fractura y nos perdemos en cualesquiera tipos de discusiones sobre las causas y los sesgos políticos e históricos de tal hecho. Cataluña primero, seguido por las provincias Vascongadas (artificialmente unidas en ese Euzkadi sin referencia histórica previa), pero ahora ya Andalucía y las mismísimas Canarias, a quienes Galicia parece ir a renglón seguido, reclaman su “soberanía nacional”. La cuestión política es a mi juicio un epifenómeno de algo más profundo. Lo que a España le falta es una unidad de destino, un sentido de quehacer en lo universal, porque la Patria no sólo es, sino que también se hace. A nosotros, los tradicionalistas, que cuando somos veramente tradicionalistas en lo político en países hispanos tenemos por fuerza que ser carlistas, nos trae completamente al pairo el que las regiones se quieran llamar naciones y hablamos indistintamente de España o las Españas. Ni voy a entrar en lo obvio: que estos nacionalismos modernos son letales de necesidad porque yugulan a la sociedad, porque son todavía infinitamente más destructores de la subsidiariedad, de los municipios y de los cuerpos intermedios que lo es el maldito estado centralista, liberal y jacobino que venimos padeciendo desde el infame Fernando VII. No van por ahí los tiros de este post. Hoy hay que apuntar derecho y certero al núcleo de este problema.
Nadie, o muy pocos, hablan de lo obvio: que España, o las Españas –como en rigor debieran llamarse-, tienen unidad en la misión universal que Dios ha encomendado a las distintas regiones españolas, o sea, en la unidad católica y en la empresa misionera y de defensa de la Cristiandad. Lógicamente si España no cumple su misión, lógico es que desaparezca. Se puede aplicar a esto el dicho bíblico de que si la sal no sala ...
El insigne pensador español Don Marcelino Menéndez Pelayo afirmó en su Historia de los heterodoxos españoles hace ya un siglo lo siguiente:

“España, evangelizadora de la mitad del orbe, España, martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio … Esa es nuestra grandeza y nuestra unidad. No tenemos otra. El día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los arévacos y los vectones ó de los reyes de taifas”.

Pues eso: sin unidad católica no existe unidad de España. Porque el nacimiento de España como nación con Recaredo es la unidad católica que incorpora a los visigodos a la Verdadera Fe al abjurar estos de su arrianismo. Porque la afirmación de España, invadida en prácticamente todo su territorio por el Islam, es la afirmación de la Cristiandad. Porque la consumación de la reunión de las Españas, tantas veces soñadas por reyes leoneses, castellanos, aragoneses y navarros a lo largo de la Edad Media tiene un origen primordialmente cristiano y en rigor se llama a Fernando e Isabel Reyes Católicos. La constante española es haber sido una historia particular de la Iglesia, quizás más que ningún otro pueblo católico del mundo, con excepción de Portugal, que merece igual consideración. La unión de las distintas regiones y distintos reinos de España no tiene otro sentido que el acometer para la Providencia esa empresa reconquistadora y misionera. Lógico es pues que España sufra con una fe adulterada como la post-Vaticano II que, para empezar, pone al error al mismo nivel que la verdad con el nocivísimo concepto de libertad religiosa.
Si la verdadera Fe retorna a los corazones de los españoles la vuelta a la unidad de la Patria y la concordia entre los españoles serán dos consecuencias lógicas y casi inmediatas de la unidad católica. Sin unidad católica seremos ciudadanos de reyezuelos taifas, peor que las caóticas tribus de la España prerromana. España sin unidad católica no es nada. Es peor que nada. La caída en el abismo no ya inmoral sino peor, amoral, de la España moderna así lo atestigua.
Ya lo dijo Menéndez Pelayo hace un siglo. La Santa Religión Católica es nuestra razón de ser. Cuando España falta a su deber máximo, a su causa ontológica, España desaparece.
Lo demás son anotaciones a pie de página.

Rafael Castela Santos

sábado, maio 13, 2006

Para a Definição de Fátima


A assunção das cantilenas
à Mater de dores e penas,
Regina das soberanas,

Reboa, ressoa, ecoa entre açucenas
e hossanas!...

- Fátima, em pleno e em peso,
a fervilhar
de fontes de fervor…

Eu, por mim, rezo:
sem cessar,
rezo,
Senhor,
a par
do marulhar
aceso
da récita maior,

e de sorte a acompanhar
melhor
o rumor
do popular
clamor
que até o azul solar do ar
sabe de cor.

Fátima: alto-mar
e altar-mor!


Rodrigo Emílio - "Matando a Sede nas Fontes de Fátima", Porto, Antília Editora, 2006

JSarto

Evocação D'A Cristíada


Porque à sombra
de muitos destes sombreros,
foi que a flor da fé forjou
cruzadas de Santa Lei,
- a meus recuerdos agrupe
toda a saga dos Cristeros
caídos por Cristo-Rei
e por mor de Sua Mãe:
a Virgem de Guadalupe!

Rodrigo Emílio - "Matando a Sede nas Fontes de Fátima", Porto, Antília Editora, 2006

JSarto

domingo, maio 07, 2006

Porque hoje é Domingo: do Santo Sacrifício da Missa, e dos seus fins


Nada como recordar a sapiência das palavras desse autêntico Doutor da Igreja que foi o Santo Padre Pio XII, na sua grandiosa encíclica sobre a liturgia, "Mediator Dei":

O mistério da santíssima eucaristia, instituída pelo sumo Sacerdote Jesus Cristo e, por vontade sua, perpetuamente renovada pelos seus ministros, é como a súmula e o centro da religião cristã. Em se tratando do ápice da sagrada liturgia, julgamos oportuno, veneráveis irmãos, deter-nos um pouco, chamando a vossa atenção para esta importantíssima temática.

O Cristo Senhor, "sacerdote eterno segundo a ordem de Melquisedeque" "tendo amado os seus que estavam no mundo", "na última ceia, na noite em que foi traído, para deixar à Igreja, sua esposa dilecta, um sacrifício visível, como exige a natureza dos homens, o qual representasse o sacrifício cruento que devia cumprir-se na cruz uma só vez, e para que a sua lembrança permanecesse até o fim dos séculos e nos fosse aplicada sua salutar virtude em remissão dos nossos pecados quotidianos... ofereceu a Deus Pai o seu corpo e o seu sangue sob as espécies de pão e de vinho e deu-os aos apóstolos então constituídos sacerdotes do Novo Testamento, para que sob essas mesmas espécies o recebessem, e ordenou a eles e aos seus sucessores no sacerdócio, que o oferecessem".

O augusto sacrifício do altar não é, pois, uma pura e simples comemoração da paixão e morte de Jesus Cristo, mas é um verdadeiro e próprio sacrifício, no qual, imolando-se incruentamente, o sumo Sacerdote faz aquilo que fez uma vez sobre a cruz, oferecendo-se todo ao Pai, vítima agradabilíssima. "Uma... e idêntica é a vítima: aquele mesmo, que agora oferece pelo ministério dos sacerdotes, se ofereceu então sobre a cruz; é diferente apenas, o modo de fazer a oferta".

Idêntico, pois, é o sacerdote, Jesus Cristo, cuja sagrada pessoa é representada pelo seu ministro. Este, pela consagração sacerdotal recebida, assemelha-se ao sumo Sacerdote e tem o poder de agir em virtude e na pessoa do próprio Cristo; por isso, com sua acção sacerdotal, de certo modo, "empresta a Cristo a sua língua, e lhe oferece a sua mão".

Também idêntica é a vítima, isto é, o divino Redentor, segundo a sua humana natureza e na realidade do seu corpo e do seu sangue. Diferente, porém, é o modo pelo qual Cristo é oferecido. Na cruz, com efeito, ele se ofereceu todo a Deus com os seus sofrimentos, e a imolação da vítima foi realizada por meio de morte cruenta livremente sofrida; no altar, ao invés, por causa do estado glorioso de sua natureza humana, "a morte não tem mais domínio sobre ele" e, por conseguinte, não é possível a efusão do sangue; mas a divina sabedoria encontrou o modo admirável de tornar manifesto o sacrifício de nosso Redentor com sinais exteriores que são símbolos de morte. Já que, por meio da transubstanciação do pão no corpo e do vinho no sangue de Cristo, têm-se realmente presentes o seu corpo e o seu sangue; as espécies eucarísticas, sob as quais está presente, simbolizam a cruenta separação do corpo e do sangue. Assim o memorial da sua morte real sobre o Calvário repete-se sempre no sacrifício do altar, porque, por meio de símbolos distintos, se significa e demonstra que Jesus Cristo se encontra em estado de vítima.

Idênticos, finalmente, são os fins, dos quais o primeiro é a glorificação de Deus. Do nascimento à morte, Jesus Cristo foi abrasado pelo zelo da glória divina e, da cruz, a oferenda do sangue chegou ao céu em odor de suavidade. E porque este cântico não havia de cessar, no sacrifício eucarístico os membros se unem à Cabeça divina e com ela, com os anjos e os arcanjos, cantam a Deus louvores perenes, dando ao Pai omnipotente toda honra e glória.

O segundo fim é a acção de graças a Deus. O divino Redentor somente, como Filho de predilecção do Eterno Pai de quem conhecia o imenso amor, pôde entoar-lhe um digno cântico de acção de graças. A isso visou e isso desejou "rendendo graças" na última ceia, e não cessou de fazê-lo na cruz, não cessa de realizá-lo no augusto sacrifício do altar, cujo significado é justamente a acção de graças ou eucaristia; e porque isso é "verdadeiramente digno e justo e salutar".

O terceiro fim é a expiação e a propiciação. Certamente ninguém, fora Cristo, podia dar a Deus omnipotente satisfação adequada pelas culpas do género humano; ele, pois, quis imolar-se na cruz, "propiciação pelos nossos pecados, e não somente pelos nossos, mas ainda pelos de todo o mundo". Nos altares se oferece igualmente cada dia pela nossa redenção, afim de que, libertados da eterna condenação, sejamos acolhidos no rebanho dos eleitos. E isso não somente por nós que estamos nesta vida mortal, mas ainda "por todos aqueles que repousam em Cristo, os quais nos precederam com o sinal da fé, e dormem o sono da paz", pois, quer vivamos, quer morramos, "não nos separamos do único Cristo".

O quarto fim é a impetração. Filho pródigo, o homem malbaratou e dissipou todos os bens recebidos do Pai celeste, por isso está reduzido à suprema miséria e inanição; da cruz, porém, Cristo, "tendo em alta voz e com lágrimas oferecido orações e súplicas... foi ouvido pela sua piedade", e nos sagrados altares exercita a mesma mediação eficaz; a fim de que sejamos cumulados de toda bênção e graça.

Compreende-se, portanto, facilmente, porque o sacrossanto concílio de Trento afirma que com o sacrifício eucarístico nos é aplicada a salutar virtude da cruz para a remissão dos nossos pecados quotidianos.

JSarto

Um Profeta chamado Leonardo Castellani


Contra o iberismo - Contra el iberismo


Nada a admirar no facto de que aqueles que outrora serviram incondicionalmente o internacionalismo comunista às ordens de Moscovo, sejam hoje os mais desvelados serventuários do mundialismo jacobino e plutocrático, do qual o iberismo é tão-só um mero subproduto. Na verdade, tudo conforme à ordem lógica das coisas própria do "grande plano", a que São Pio X chamava também "a conjura anticristã". Quanto ao resto, eis aqui uma excelente oportunidade para se ler ou reler um dos mais extraordinários textos que o Rafael Castela Santos publicou até hoje n'"A Casa de Sarto" - "Contra el Iberismo - Apuntes para uma Epífania Ibérica".

JSarto

(Fotografia via Serranho/Atelier)

terça-feira, maio 02, 2006

Dos animais e dos homens


Caro Jansenista, com a salvaguarda do devido respeito, julgo que interpretou erradamente as minhas palavras. Não pretendi afirmar que a dignidade do homem, a qual decorre também do facto de ele ser dotado de inteligência criativa e consciência moral, admite excepções; ao invés, o que intentei realçar é que pela circunstância de alguns homens concretos ainda não terem ou haverem acidentalmente perdido a inteligência criativa e a consciência moral, nem por isso se pode deixar de sustentar que tais faculdades são exclusivamente humanas, e que diferenciam de modo decisivo o homem de todos os animais. Permita-me um exemplo: tal como a existência de algumas raças de cães mais pequenas do que as raças de gatos não obsta a que se conclua que os cães em média são maiores que os gatos, também o circunstancialismo de alguns homens não possuírem inteligência criativa e consciência moral não impede que se defenda com segurança que essas características distinguem genericamente os humanos dos outros seres vivos.

Sinto sempre a maior relutância quando ouço falar em "direitos dos animais". Pergunto: os animais têm direitos? Como é possível algo - mesmo um ser vivo - ter direitos, se é desprovido de personalidade jurídica e do suporte lógico que a antecede, a consciência moral? Por mim, prefiro sufragar o entendimento - e há muito que o faço - de que o homem tem o dever ético de tratar dignamente todos os restantes seres que com ele habitam a Terra, frutos que são da criação divina, escusando-se de lhes infligir quaisquer sofrimentos inúteis, e limitando-se a provocar-lhes aqueles que são estritamente necessários à satisfação das necessidades humanas fundamentais de alimentação, vestuário e defesa face à doença (onde se inclui a experimentação médica e científica). Deste modo, rejeito toda a dor causado aos animais por motivos de prazer lúdico ou de mera futilidade, de que são exemplos as touradas, as matanças de porco à antiga portuguesa, o tiro desportivo aos pombos, ou esse selvático passatempo nacional que é o atropelamento deliberado nas estradas de cães, gatos e ouriços.

Se é este o juízo que o meu caro Jansenista sobraça sobre o assunto, então eu estou ao seu lado e compreendo perfeitamente a razão do seu empenho em prol dos animais, tal como sufrago plenamente a sua defesa dos mais fracos dos humanos; se ao invés, o que eu não acredito, pretende a total equiparação jurídica dos animais aos homens, com todos os seus corolários lógicos, dos quais o mais óbvio é a imposição do vegetarianismo coercivo, aí os nossos caminhos bifurcam-se forçosamente.

E porque no seu belíssimo "Ashram" transcreveu duas citações da Bíblia, permita-me que relembre o ensinamento católico tradicional plasmado na "Suma Teológica", de São Tomás de Aquino (Tratado da Justiça, II, II, Questão 64, Artigo 1º):

Se é lícito matar qualquer vivente

Parece que é ilícito matar qualquer vivente, porque:

1. Diz o Apóstolo aos Romanos: "Aqueles que resistem à ordem divina, disso retiram a sai condenação" (12, 2). Mas por ordenação da providência divina conservam-se todos os viventes, como diz o Salmo: "Quem produz o feno no monte e dá de comer aos animais" (146, 8). Logo, parece ilícito matar qualquer ser vivente.

2. Além disso, o homicídio é pecado, por privar o homem da vida. Mas a vida é algo de comum ao homem, aos animais e às plantas. Logo, matar qualquer vivente é pecado.

3. Finalmente, na lei divina só se castiga o pecado. Mas quando alguém mata a ovelha, ou o boi doutro deve ser castigado com uma pena determinada no Êxodo, cap. 22. Logo, matar os animais irracionais é pecado.

No entanto, diz Agostinho em "A Cidade de Deus", livro 1, cap. 20: "A ordem "Não matarás", não se refere às árvores frutíferas, posto que não têm sentidos; nem aos animais irracionais porque, pela sua falta de razão, não se podem equiparar ao homem. Logo, não subsiste senão o que se refere apenas a não matar o homem".

Respondo: Ninguém peca por usar uma coisa conforme ao fim para que ela foi feita, e na ordem das coisas, as menos perfeitas existem para as mais perfeitas, assim como a natureza procede do menos perfeito ao mais perfeito nas espécies. E, assim como na geração do homem, primeiro existe o ser vivente em geral, depois o animal e, finalmente, o homem, assim também aqueles seres que só têm a perfeição da vida, como as plantas, existem em função dos animais, e os animais em função do homem. Portanto, se o homem usa as plantas para bem dos animais, e estes para bem do homem, não comete nada ilícito, como diz o Filósofo na "Política", livro 1, caps. 5 e 7.

E entre todos os usos, o mais necessário parece ser o das plantas servirem de alimento aos animais, e estes aos homens, o que não poderia levar-se a cabo se estes não fossem mortos. Portanto, é necessário matar as plantas para os animais, e estes para o homem, segundo o plano da ordem divina, como diz o Génesis: "Eis aqui que vos dei toda a erva e todas as árvores, para que vos sirvam de alimento, e também todos os animais da terra" (1, 29). E mais adiante: "servir-vos-á de alimento qualquer ser vivo que se mova" (9, 3).

1. À primeira dificuldade responde-se que, por ordenação divina, a vida dos animais e das plantas tem que se conservar, não por si mesma, mas em função dos homens. Por isso diz Agostinho em "A Cidade de Deus", livro 1, cap. 20: "Por justíssima ordenação do Criador, a vida e a morte dos animais e das plantas está subordinada ao homem".

2. À segunda, que os animais irracionais e as plantas não têm vida racional, pela qual se possam conduzir nas suas operações, mas que actuam sempre levados pelo impulso natural; que é sinal de que são naturalmente servos destinados ao uso de outros seres.

3. À terceira, que aquele que mata o boi de outro, peca não por matar o boi, mas por causar um prejuízo ao próximo numa das suas propriedades; logo, o pecado não era de homicídio, mas de roubo ou rapina".


JSarto

(Fotografia via SanzalAngola - Suricata do Deserto de Moçâmedes)

segunda-feira, maio 01, 2006

Ignacio Anzoátegui, que estás en los cielos ...


Dos de mis amigos, BOS y O Corcunda, gustarán de este texto y de este autor ... o eso espero.
Al autor de Nova Frente, a quien nombrarle un autor nuevo para él es tarea poco menos que imposible –que seguro ya conoce a Anzoátegui-, le agradará saber de este falangista argentino, católico a ultranza, formidable polígrafo, como a él le gusta decir. Ignacio Anzoátegui es de ese sector católico de la Falange que, para mí, constituye lo más potable de Falange y que hasta nuestros días ha tenido continuación de mano de gentes como Permuy Rey, quien sigue enarbolando la bandera rojinegra coronada por la Cruz de Jesucristo. Como católico y ejemplar fue ese héroe de José Antonio Primo de Rivera.
Al timón de O Pasquim da Reacção, está alguien que –como yo- siente un cierto temor instintivo por cualquier sistema político cerrado que pretenda imponer un orden político deductivamente y que, con su leve toque angloirlandés, apetece –como yo- aquellas ideas políticas que quieren un orden romano y cristiano construído inductivamente desde la base (como es el caso del Carlismo). A O Corcunda es bueno dejarle saber que Falange siempre fue un filón no sólo de buena poesía y buena literatura pero también un sitio donde gente muy noble, muy generosa y muy hidalga, muy inteligente y dotada de buena pluma luchaba por las Españas y por la Cristiandad.
Falange salió de las fronteras españolas, con diversos matices, y tuvo eco en sitios tan distantes como Puerto Rico, Venezuela, Argentina y otros lugares hispanoamericanos. Y también tuvo eco más que notable en sitios muy próximos como Portugal.
Con urgencia hay que recuperar a Ignacio B. Anzoátegui. Es por esto que invito a todos a que entren en el alfarrabio de Nueva Hispanidad y compren en línea todos cuantos títulos puedan de este autor. Hay que desempolvarle ya. No podemos permitirnos estar sin Ignacio Anzoátegui.
Y como para muestra vale un botón, aquí les dejo con un texto sacado de su libro Tres Ensayos Españoles, donde Anzoátegui en esa prosa tan ágil y tan idiosincrática nos contrapone al hombre medieval con el hombre moderno para acabar defendiendo Trono y el Altar.

Rafael Castela Santos


“El hombre medieval sentía el olor del pecado; el hombre moderno se empeña en ponerle al pecado olor a desinfectante. El hombre medioeval hacía penitencia después de pecar, el hombre moderno adopta precauciones antes de pecar. El hombre medioeval corría el riesgo de la inmundicia; el hombre moderno se procura un seguro de higiene. El hombre moderno es el animal que se cree a sí mismo algo más que un hombre y sostiene que el hombre es algo menos que un animal. Es el animal que utiliza su inteligencia para predicar al hombre la primacía del instinto: la primacía de un instinto que él mismo crea en el hombre, como si éste no tuviera demasiado trabajo con sus instintos. Es el animal que inventa una selva para el hombre religioso e inventa una selva para el hombre político; el animal que inventa una nueva especie de hambre para el hombre político: una selva y un hambre que obligan al hombre a creerse algo menos que un animal. Es el animal que proclama la santidad de la animalidad. Es el hombre resentido contra la grandeza de la Iglesia y contra la grandeza del Reino; el animal que levanta al hombre contra la Autoridad y contra el ungido por la Autoridad: porque el desorden religioso lleva necesariamente a todas las formas del desorden, como todas las formas del orden llevan necesariamente al orden romano. El hombre moderno es el enemigo del orden porque es el esclavo de su rebeldía; es el animal que persigue la instalación de un orden inventado por él, porque él es impotente para vivir en el orden. Es el enemigo de la Iglesia porque la Iglesia pone orden en las almas y es el enemigo del Reino porque el Reino asegura el orden de los hombres. Es el animal que, por el camino de la higiene, quiere convertir al hombre en un animal de apetito carnívoro y de digestión vegetariana y es el animal que, por el camino de la fraternidad, quiere convertir a la sociedad de los hombres en una sociedad de moluscos anémicos. Porque el hombre moderno quiere, a todo trance, suprimir el heroísmo.”

Ignacio B. Anzoátegui

(RCS)