sábado, dezembro 17, 2005

Profecías de San Nilo

San Nilo fue un Santo del siglo V que vivió como un monje cuasi-ermitaño en el Monte Sinaí. Casado y con dos hijos se convirtió en discípulo nada menos que de San Juan Crisóstomo, figura señera de la Patrística. En un momento dado pidió la dispensa de su Matrimonio y se fue al monte Sinaí junto con uno de sus hijos para convertirse en un monje. Curiosamente su esposa y su otro hijo terminaron abrazando la vida religiosa en Egipto. San Nilo destacó en su faceta exegética. El pasado 15 de Diciembre celebramos su Festividad en el nuevo calendario, aunque en el antiguo (al que procuro atenerme) es el 12 de Noviembre.
Recordé que hacía varios años había leído y guardado en mi disco duro la profecía que él realizó hace 1500 años sobre nuestros tiempos. Está reproducida a continuación. Léanla, y si les apetece dejen un comentario si es que encuentran algún lejano parecido entre lo que dice y los tiempos que actualmente vivimos.

Rafael Castela Santos


«Después del 1900, hacia mediados del siglo XX, las personas de ese tiempo se volverán irreconocibles. Cuando el tiempo del advenimiento del Anticristo se acerca, las mentes de las personas crecerán en confusión por las pasiones carnales, y el deshonor y la injusticia se volverán más fuertes. Entonces el mundo será irreconocible. La apariencia de las personas cambiará, y será imposible distinguir a los hombres de las mujeres debido a su inmodestia en el vestido y estilo de pelo. Estas personas serán crueles y serán como los animales salvajes debido a las tentaciones del Anticristo. No habrá respeto por padres ni superiores, el amor desaparecerá, y los pastores cristianos, Obispos y Sacerdotes se volverán hombres vanos, fallando completamente en distinguir el camino recto del errado. En ese momento, las morales y tradiciones de los cristianos y de la Iglesia cambiarán. Las personas abandonarán la modestia, y la dispersión reinará. La falsedad y la codicia alcanzarán grandes proporciones, y desgracias vendrán a aquéllos que amontonen tesoros. Lujuria, adulterio, homosexualidad, hechos secretos y asesinatos gobernarán en la sociedad.
En ese momento del futuro, debido al poder de tan grandes crímenes y libertinaje, se privarán las personas de la gracia del Espíritu Santo que recibieron en el Santo Bautismo e igualmente el remordimiento.
Las Iglesias de Dios serán privadas del temor de Dios y de pastores piadosos, y desgracia vendrá a los cristianos que permanezcan en el mundo en ese momento; ellos perderán su fe completamente porque les faltará la oportunidad de ver la luz del conocimiento en ninguna persona. Entonces se separarán del mundo e irán a santos refugios buscando aliviar sus sufrimientos espirituales, pero por todas partes encontrarán obstáculos y constreñimiento. Y todo esto resultará del hecho de que el Anticristo quiere ser Señor de todo y convertirse en gobernante del universo entero. Producirá milagros y señales fantásticas. Dará también sabiduría depravada a un infeliz para que descubra una manera de que el hombre pueda mantener una conversación con alguien de un extremo de la tierra al otro. En aquel tiempo, los hombres también volarán a través del aire como los pájaros y descenderán al fondo del mar como los peces. Y cuando hayan logrado todo eso, estas personas infelices gastarán sus vidas en medio del confort sin saber, pobres almas, que esto es un engaño del Anticristo. ¡Ay, el impío! Así completará la ciencia con la vanidad que se saldrá del camino correcto y guiará a las personas a perder la fe en la existencia de Dios en tres hipóstasis.
Entonces el bondadoso Dios verá la caída de la raza humana y acortará los días por causa de esos pocos que serán salvados, porque el enemigo quiere incluso llevar al escogido a la tentación, si eso es posible ... entonces la espada del castigo aparecerá de repente y matará a los pervertidores y a sus sirvientes.»

quinta-feira, dezembro 15, 2005

Recensión de la biografía de Monseñor Lefebvre

La biografía realizada por Monseñor Tissier de Mallerais se encuentra reseñada en este punto de Catholic Family News. Es una buena recensión y uno de esos aperitivos que abre el apetito de la lectura de la biografía de este gran hombre, este San Atanasio de nuestros tiempos.
Catholic Family News suele rotar los archivos bastante frecuentemente, así que dense prisa en leer la recensión … y en comprar el libro.
Y en leerlo, claro.

Rafael Castela Santos

La Hermandad de San Pío X no es cismática

Lo dice quien preside la Comisión Ecclesia Dei. El Cardenal Castrillón Hoyos ya había hecho unas declaraciones similares a 30 Giorni, la revista del grupo Comunión y Liberación.
Es bueno que se diga esto porque si no son herejes y no son cismáticos, ¿cuál es el fundamento de la excomunióna a los cuatro Obispos de la Hermandad? ¿El no haber contado con la aprobación expresa de Roma cuando ellos creían estar en estado de necesidad, supuesto ya contemplado en el Código de Derecho Canónico y que en modo alguno se castiga con la excomunión?
Definitivamente algo se mueve en Roma. Esperemos que sigan por esta senda y que todos los Católicos podamos finalmente acabar en el redil de la Santa Tradición, de la que nunca debimos salir.
Recemos para que el Santo Padre consagre a Rusia al Inmaculado Corazón. Este acto espiritual puede atraer más bienes sobre la Iglesia que cualquiera otro.

Rafael Castela Santos

quarta-feira, dezembro 14, 2005

Com bispos destes...

Pronunciou-se a Conferência Episcopal Portuguesa sobre a polémica envolvendo a retirada dos crucifixos das salas de aulas das escolas primárias: conforme se pode ler nesta notícia, fê-lo em termos tão deploráveis que melhor teria sido manter o seu silêncio. Impressiona pela negativa a postura assumida pelos bispos portugueses, tal a frouxidão, tibieza e pusilanimidade que demonstram, próprias de quem no seu âmago até concorda com a medida governamental, mas que se envergonha assumir esse facto às claras, com o único fito de evitar o escândalo de fiéis bem intencionados, mas pouco esclarecidos, quanto à verdadeira natureza daqueles que os chefiam.

Esclareça-se que a preocupação dos bispos é só uma: salvaguardarem a qualquer custo os erros modernistas, por eles idolatrados, da falsa liberdade de religião e do ecumenismo consagrados pelo Concílio V2, razão pela qual optam por desprezar toda a tradição católica e renegar a Realeza Social de Cristo, tal como o Papa Pio XI a definiu na Encíclica "Quas Prima". É caso para dizer que com um episcopado desta jaez, em plena abjuração da fé, a Igreja não precisa de ter inimigos…

JSarto

terça-feira, dezembro 13, 2005

Para além ...

Que quede constancia: ni mucho menos todo está perdido.
Desde la bitácora de Aliança Nacional se dejó constancia en este post de la impresionante manifestación mariana por calles lisboetas, al tiempo que se hacía una reflexión veraz sobre la situación en España. Es en la Fe sencilla y al mismo tiempo profunda e integral del pueblo portugués donde posiblemente residan los recursos más valiosos para la regeneración no sólo de Portugal, sino de Europa y del mundo. Es sólo en la Fe marcial de los españoles que España podrá volver a renacer de sus actuales cenizas. Para eso hace falta espíritu de oración y espíritu de martirio, de los que hay sobrados ejemplos en las dos naciones ibéricas.
No nos resistimos a transcribirlo a continuación.

Rafael Castela Santos

“Quinhentas mil pessoas mostraram a semana passada, de várias formas, o seu interesse ou adesão ao Congresso Internacional para a Nova Evangelização, celebrado em Lisboa.
Terão sido seguramente mais de trezentas mil pessoas – há quem as estime em 500.000 – as que, no Sábado, assistiram ou participaram na procissão da Imagem de Nossa Senhora de Fátima, transformando Lisboa, por algumas horas, como escreveu alguém, num gigantesco Santuário de Maria …
Nunca uma manifestação religiosa em Lisboa, de minha lembrança, assumiu esta grandiosidade!
Nem talvez a inauguração do Monumento a Cristo-Rei, em 1955 (?).
Ontem também, em Madrid, milhão e meio de pessoas concentraram-se e desfilaram, aparentemente bastante maldispostas, se assim pode dizer-se, para protestar contra uma tal nova lei do ensino, pelos manifestantes considerada como ‘uma tentação totalizadora do Estado, que marginaliza a nossa (dos Espanhóis) melhor tradição cultural’.
Em pouco tempo, é a 3ª grande manifestação do campo católico contra posições do governo espanhol actual.
As outras duas foram, uma contra a lei que aprovou o ‘casamento’ de homossexuais; e a segunda contra uma ‘suposta negociação do executivo com a ETA’.
O governo Português, como a Câmara Municipal de Lisboa, parece tudo terem feito, creio, para que a organização da manifestação de Domingo a nossa Senhora e a de todo o Congresso Internacional para a Nova Evangelização corressem sem quaisquer embaraços da sua parte e no que estava nos seus poderes.
O governo Espanhol parece apostado em provocar os Católicos espanhóis.
Como se quisesse ainda tirar vingança da derrota dos seus antepassados, na Guerra Civil, a derrota deles que nos salvou do comunismo, a nós e a muitos Europeus…
Quem lhe terá passado mandato?
Também parece ignorar a excepcionalíssima História da Igreja em terras de Espanha na Evangelização do Mundo e da própria Europa, nestes, nestes… é rigorosamente verdade… nestes quase dezassete séculos!
Estranhamente, também simula (?) não se aperceber de que o Catolicismo na Península (Portugal e Espanha) não teme hoje em nada os seus adversários ou detractores, porque é talvez tão puro e profundo como nas melhores das suas épocas passadas de militância ardorosíssima.”

A.C.R.

segunda-feira, dezembro 12, 2005

La tristeza mucho me embarga

Compuse este soneto de verso alejandrino el pasado día de la Inmaculada. Ahora lo comparto con los fieles lectores de esta Casa, la de Sarto.


¡Virgen María! La tristeza mucho me embarga.
A ti voy, Madre Mía, tan de ti apartado,
de pecados y desamores apesadumbrado,
de culpa y cicatrices una pesada carga

que han hecho de mi alma una finca amarga.
Nada pido, ya nada quiero, estoy callado
Sólo suplico que quiero estar a tu lado
En este mundo ya sé mi condena es larga

Y en el venidero el Purgatorio me arredra.
Justo es Dios, tu Hijo, Madre del alma.
Mi paladar seco ya no musita palabra.

No te apartes de mí, Virgencita del alma.
La mirada de Cristo mi ser todo taladra
y tu Inmaculado Corazón es ya mi palma.

Rafael Castela Santos

domingo, dezembro 11, 2005

Actualização

Alerto os meus pacientes visitantes e leitores para o facto de que este espaço foi actualizado, e logo com quatro novos artigos. À leitura, pois!

JSarto

Os sem-abrigo da Igreja


Fez-me este impressionante postal do Pedro Guedes, recordar imediatamente uma frase de Santo Atanásio: "Eles têm as igrejas, mas nós temos a Fé!" Ou esta outra de Monsenhor Ducaud-Bourget, o indomável sacerdote católico que reconquistou a igreja de Saint Nicholas du Chardonnet, em Paris, para a tradição: "J'ai préféré être méprisé dans la maison de mon Dieu plutôt que d'être honoré dans les tabernacles des pécheurs." Nem mais!

JSarto

Pequeno Presépio de Poemas de Natal


Adquiri aqui mesmo em Leiria, e uns dias antes do seu lançamento oficial, o livro "Pequeno Presépio de Poemas de Natal", da autoria de Rodrigo Emílio. Curiosamente, na livraria onde o comprei, descobri-o num escaparate junto aos "Cantos" de Ezra Pound, num feliz acaso que, suponho, Rodrigo Emílio não desdenharia. Numa primeira leitura sumária do mesmo, agradou-me especialmente este "Ceia de Natal", datado de 1973:

Quer aqui,
quer noutro lado
- Só de Ti para Ti
eu sou chamado!

Que Tu Te assinales,
a toda a extensão
dos montes e vales
do meu coração.

No Céu Te procuro
com todo o fervor,
ó meu escuro
possuidor!

O Dom que me destes,
ofereço-o, inteiro,
a Teu celeste
celeiro!

E confiadamente
a Ti me entrego,
como um vidente
cego!...

Em motim Te circundo,
perseguindo-Te, assim,
até ao fim do mundo
- e no fundo de mim…


JSarto

Da necessidade de um poder temporal cristão


A Igreja nunca deixou de ter, tem e sempre há-de ter inimigos: é uma realidade que decorre das próprias palavras de Cristo, consequência da acção do mistério da iniquidade no mundo, que a recente polémica envolvendo a retirada dos crucifixos das salas de aulas das escolas primárias nos vem relembrar uma vez mais. Sem prejuízo, é legítimo questionar se parte do ambiente da hostilidade contra os sinais e as manifestações públicas de fé religiosa cristã que se sente um pouco por todo o Ocidente, e também no nosso País, não terá sido catapultado por um clero infestado pelo modernismo, o qual, fruto directo dos ensinamentos do Concílio V2 acerca da liberdade de religião e do ecumenismo, não hesita em sufragar publicamente o indiferentismo e relativismo religiosos ao lado de ministros de outros cultos e até de notórios jacobinos. Ora, uma Igreja que aceita a doutrina da cristandade anónima de Jacques Maritain, que abdica da existência de um poder temporal cristão, que renega a Realeza Social de Cristo, é uma Igreja que prescinde da sua tradição e semeia ventos para colher as tempestades que se começam a vislumbrar. Afinal se é a própria Igreja a afirmar que todos os cultos são igualmente bons entre si, e que os mesmos, sem excepção, são caminhos de salvação, de verdade e vida, por que não levar à prática tal visão das coisas?...

A talhe de foice, e para reflexão, deixamos aqui transcrito um texto de Jean Madiran, extraído do seu livro "Une Civilisation Blessée au Coeur", publicado pelas Éditions Sainte-Madeleine, Le Barroux, no ano de 2002:

"Il n'y a donc plus d'Etat chrétien en Europe. Voici l'Eglise et les chrétiens ramenés à la situation que tant de théologiens et d'évêques ont tellement souhaitée depuis cinquante ans et davantage: une situation antérieure à l'empereur Constantin et au "constantinisme", où le pouvoir politique n'apporte à la religion chrétienne aucune espèce de soutien temporel, car un tel soutien serait un élément impur venant dégrader l'indépendance nécessaire à son authentique spiritualité.

(...) L'Eglise a besoin aussi, a besoin d'abord d'avoir en face d'elle un pouvoir temporel qui soit politiquement autonome; et elle a vitalement besoin que ce pouvoir, autonome en son domaine, reconnaisse la divinité de Jésus-Christ ou, au moins, la souveranité de la loi naturelle: s'il la viole, que ce soit accidentellement et non point par un refus de principe. A partir de Constatin Ier le Grand, empereur de l'an 306 à l'an 337 de notre ère, la religion chrétienne a pu devenir la religion de l'Etat. Les pays de'Europe furent ceux où régnait un Prince chrétien. On a denommé "constantinisme" la doctrine et les situations où le Prince chrétien assure chrétiennement l'ordre temporel. La fin de ce "constantinisme" a créé une situation nouvelle qui laisse l'Eglise désemparée.

Car l'Eglise a besoin d'un bras temporel et même de beaucoup plus. Partout où elle n'a pas la collaboration sincère d'un pouvoir politique indépendant d'elle, elle ne peut plus survivre qu'en redevenant mystiquement, puis physiquement, une Eglise du silence, une Eglise des martyrs. [destaques nossos]

Et la reciprocité est certaine. L'ordre naturel ne peut être maintenu dans la vie sociale et culturelle que par un constant appui politique de l'Eglise militante.

En France, tout au long du XX éme síècle, l'Eglise a de plus en plus refusé d'apporter un soutien militant aux organisations politiques qui défendaient le mariage, l'institution familiale, l'école chrétienne. On a donc eu le développement du divorce, une école publique marxisée jusqu'à l'os, l'institution du "droit" à l'avortement et au mariage homosexuel. L'Eglise et l'ordre naturel ont payé trés cher la condamnation de l'Action Française en 1926. Levée en 1939, la condamnation a cependant été maintenue en fait par la majeure partie de l'épiscopat, du clergé et des mouvements catholiques. La référence à Maurras, au nationalisme, au mouvement national y demeure une disqualification morale.

Il y a des solidarités inscrites dans l'ordre naturel des choses et verifiées par l'expérience historique. Nous l'avons vu. L'universel déluge sociologique par lequel l'athéisme l'a emporté en Europe a submergé ensemble la philosophie chrétienne, le catéchisme traditionnel, la liturgie sacrée, le nationalisme, la culture classique des élites, la sainteté du clergé, les bonnes moeurs du peuple chrétien. Il existait d'étroites solidarités temporelles, qui n'étaient ni illégitimes ni arbitraires, entre la théologie thomiste, le nationalisme à la française, le catholicisme romain, la culture gréco-latine des élites, les bonnes moeurs générales. Ces solidarités étaient d'ailleurs des filiations et des cousinages. On a eu tort de les méconnaître. Elles ont eu tort de se méconnaître mutuellement. Elles composaient une civilisation. Face à la subversion, face à l'inversion diabolique, elles étaient dans le même champ. Elles ont été submergées ensemble.

Toute concertation entre le pouvoir temporel et le pouvoir spirituel est infirme, ou trompeuse, quand le pouvoir temporel est sans foi ni loi morale. La concertation n'est fructueuse, pour le bien commun des sociétés, qu'entre l'Eglise et le pouvoir temporel du laïcat chrétien.

Pour exister en tant que tel, soit dans l'opposition aux tyrannies, soit dans le gouvernement de la cité, le pouvoir temporel du laïcat chrétien a besoin du soutien militant de l'Eglise. Et l'Eglise, pour n'être pas radicalement sans influence sur le droit familial, sur l'instruction publique, sur la morale civique, a besoin d'un pouvoir temporel du laïcat chrétien."


JSarto

Barbiconi


Barbiconi é o nome da mais afamada alfaiataria eclesiástica de Roma. Neste estabelecimento, um negócio familiar na quarta geração, é possível encontrar todos aqueles pormenores de estilo que os modernistas abominam, tais como sotainas, biretas, capelos ou casulas romanas, e que constituem poderosos auxiliares para a afirmação da dignidade da tradição.

Sobre esta matéria, nada melhor do que recordar o magistério de Dom António de Castro Mayer e o seu "Catecismo de Verdades Oportunas que se opõem a Erros Contemporâneos":

"Proposição impugnada: No ambiente de majestade e distinção aristocrática que cerca a Hierarquia há uma imitação dos príncipes tradicionais. Ora, o Bispo é pastor e não príncipe, pelo que lhe convém, não as aparências de príncipe, mas a simplicidade e a pobreza de pastor.

Proposição certa: Dado o fato de o homem ter sensibilidade, é preciso que as exterioridades revelem a natureza das instituições. Por isto, quanto mais alto for um cargo, tanto mais solene deve ser a atmosfera que o cerca. O Bispo tem o principado na Igreja de Deus. E o principado eclesiástico é de uma dignidade mais eminente do que o principado civil. Assim, tem o Bispo obrigação de se cercar do esplendor conveniente a seu munus. Como homem privado, porém, deve ser exímio na prática do desapego de todas as coisas terrenas.

Explanação: A sentença impugnada impressiona por um jogo de palavras. Faz do pastor a imagem do Bispo, mas insinua uma identidade entre as duas condições, quando entre elas há apenas analogia. O pastoreio dos homens tem uma dignidade obviamente maior do que o governo de ovelhas. Pelo que, seria contra a ordem das coisas que um príncipe ou um Bispo se apresentasse em tudo e por tudo como um pastor de rebanho. Indiretamente, nivelaria os homens aos animais. É bem evidente que o esplendor episcopal de maneira nenhuma é incompatível com a mansidão, a humildade, o desprendimento e o trato paterno que devem distinguir o Bispo. Assim, pode e deve o verdadeiro Bispo, conservando a dignidade do seu cargo, ser o pai de todos e de cada um dos seus diocesanos."


JSarto

terça-feira, dezembro 06, 2005

Sobre el divorcio

Un extraordinariamente bien redactado y construído repaso sobre el divorcio, en inglés, que recomendamos vivamente. La verdad es que es de una de esas cosas que bien mereciera la traducción al portugués y al español.
Todo lo fundamental sobre el mismo desde el punto de vista católico y de la moral natural puede encontrarse en ese artículo que acabamos de enlazar.
Son de esas cosas que no deben dormir el sueño virtual de la pantalla, sino que deben imprimirse y encuadernarse. Y vivir, encarnados en papel, en nuestros anaqueles. No merecen la lectura rápida e informática a matacaballo, sino aquella otra reposada, con la pipa y el vaso de vino por escoltas en medio de la música callada.
Les dejo con un punto extractado de dicho artículo acerca de lo que la historia nos enseña acerca de la legalización del divorcio.

“As soon as the road to divorce began to be made smooth by law, at once quarrels, jealousies and judicial separations largely increased; and such shamelessness of life followed that men, who had been in favour of these divorces, repented of what they had done and feared that if they did not carefully seek a remedy by repealing the law, the State itself might come to ruin.
The Romans of old are said to have shrunk with horror from the first examples of divorce; but ere long, all sense of decency was blunted in their soul, the meagre restraint of passion died out and the marriage vow was so often broken that what some writers affirmed would seem to be true - namely, women used to reckon years not by the change of consuls but of their husbands.
In like manner, at the beginning, Protestants allowed legalized divorce in certain restricted cases; and yet, from the affinity of the circumstances of like kind, the cases for divorce increased to such extent in Germany, America and elsewhere, that all wise thinkers deplored the boundless corruption of morals and judged the recklessness of the laws to be simply intolerable.
Even in Catholic States, the same evil existed. For whenever at any time, divorce was introduced, the abundance of misery that followed exceeded all that the framers of the law could have foreseen. In fact, many set about to contrive all kinds of fraud and device and by accusations of cruelty, violence and adultery, to feign grounds for the dissolution of the matrimonial bond of which they had grown weary; and all this with so great havoc to morals that an amendment of the laws was deemed to be urgently needed.
Can any one, therefore, doubt that laws in favour of divorce would have a result equally baneful and calamitous were they to be passed in these, our days? There exists not, indeed, in the projects and enactments of men, any power to change the character and tendency which things have received from nature. Those men, therefore, show but little wisdom in the idea they have formed of the well-being of the commonwealth, who think that the inherent character of marriage can be perverted with impunity and who, disregarding the sanctity of religion and of the Sacrament, seem to wish to degrade and dishonour marriage more basely than was done even by heathen laws. Indeed, if they do not change their views, not only private families but all public society will have unceasing cause to fear lest they should be miserably driven into that general confusion and overthrow of order which is even now the wicked aim of Socialists and Communists.
Thus we most clearly see how foolish and senseless it is to expect any public good from divorce when, on the contrary, it tends to the certain destruction of Society.”
(Leo XIII: Encycl. Arcanum Divinae Sapientiae, Feb. 10, 1880, M. 181-183.)

Rafael Castela Santos

domingo, dezembro 04, 2005

What we have lost


A ver aqui, definitivamente! É boa parte do que temos escrito neste espaço transformado em filme!

JSarto

sexta-feira, dezembro 02, 2005

¿Lefebvre rehabilitado?

Sacado de Minuto Digital.

“A comienzos de los años setenta surgió estridente en la apoteosis post-conciliar la voz del Arzobispo de Dakar, Monseñor Marcel Lefebvre, con su «Yo acuso al Concilio», estruendosa como trueno. La línea de aquella protesta no era, como pensaron los inducidos por los medios progresistas, la ostentación de más catolicidad que nadie ni la recidiva de amenazas galicanas. A muchos más nos pareció que en el obispo francés no había protesta sino alarma, no hubo arrogancia sino firmeza, no hubo rebeldía sino tristeza y, sobre todo, no hubo soberbia sino la oblación de su brillante carrera eclesiástica arriesgándola toda como dique ante las audacias del protestantismo infiltrado en la cúpula Vaticana. Su enfrentamiento a Roma no fue la inmadurez de un joven Lutero sino el salto sin otra red que su fe para defender lo que creyó en su conciencia salvaría la permanencia de la Tradición apostólica. Para un gran número de católicos la excomunión a Monseñor Lefebvre fue tan injusta como la que se hubiera propuesto en los tiempos primitivos contra San Pablo por enfrentarse a San Pedro; como la efectiva contra San Atanasio, plantado ante césares y papas semi-arrianos; como la intentada contra Santa Teresa de Jesús por sus hermanos carmelitas. Para muchos católicos la “summum jus” contra Lefebvre fue tan injusta como la inferida a otros santos en circunstancias parecidas; tan parecidas que los excomulgantes se apoyaron de forma unánime en los mismos argumentos de disciplina e ignoraron los superiores de que un estado de necesidad determina un derecho de oposición. Creo que una interesante tesis sobre la santidad podría elaborarse investigando los casos de excomulgados que más tarde fueron rehabilitados y canonizados. La oposición de Lefebvre a los decretos y constituciones del Concilio no partía sólo de los mismos, por sus textos sino, más ciertamente, de sus aplicaciones, por el desgobierno que amparaban, por el peligro que anunciaban de demolición de la Iglesia y por la inmediata descomposición de su cuerpo doctrinal; de la sorpredente promoción directa y coactiva de liberalismo relativista afincado “en el lugar santo” por acción de hábiles y secretos (o discretos) poderes. Las razones del Lefebvre de entonces están hoy a la vista con sólo comparar esta Iglesia indigestada de proletarismo comunista y la anterior a las aplicaciones post-conciliares; y, a la par, la consecuencia visible de una Iglesia sin religión viene a denunciar la verdadera justificación en que se soportaron los argumentos canónicos de su fulminación en 1988.
El pasado 29 de agosto Monseñor Bernard Fellay, superior de la Fraternidad de San Pío X, fundada por Monseñor Lefebvre, fue recibido por el Santo Padre, Benedicto XVI, en respuesta a su solicitud. De aquella visita, celebrada de un lado por el Papa y el Cardenal Castrillón Hoyos, Presidente de la Comisión Pontificia “Ecclesia Dei”y, del otro, por el citado superior y el sacerdote Franz Schmidberger, apenas se conocieron detalles. Aparentemente seguían las posturas irrenunciables... hasta que la revista 30GIORNI, editada por Comunión y Liberación, nos dio en septiembre un atisbo de posible entendimiento. En un reportaje de nada menos que diez páginas, edición italiana, que podemos resumir en dos muestras, se nos transcriben las declaraciones de Msr. Fellay: «Nosotros no queremos imponer condiciones previas a la Santa Sede.» Y las no menos optimistas del cardenal Castrillón Hoyos que afirma: «El retorno [aunque] por etapas no es atropellado pero tampoco lento».
Pero no sólo es esto. Pocas semanas después, que en en el tiempo vaticano son como días o, tal vez, horas, se han producido nuevas manifestaciones. Así, las del citado cardenal a la televisión francesa revelándonos que en aquella audiencia del pasado agosto hubo mucho más que protocolo. Sus declaraciones a la cadena TV-5, el 13 de noviembre, se significan en las siguientes palabras:
«La Fraternidad de San Pio X está en la Iglesia. La comunión existe.»
«No estamos delante de una herejía. No se puede decir en términos correctos, exactos, precisos, que haya un cisma.»
« (...) Ellos están en la Iglesia. Como fue dicho en el encuentro con Mons. Fellay, falta apenas una plena, una más perfecta comunión, una más plena comunión puesto que la comunión ya existe.”
Tomemos nota de que por dos veces dice el Cardenal: “Están en la Iglesia”, y que dos veces más afirma que “La comunión ya existe”. Luego, un lector con sentido común puede entender que la excomunión lanzada contra el fundador de la Fraternidad de San Pío X ya ha sido revocada en la práctica. Sin embargo, nada se nos dice en forma oficial. De estos juegos de lenguaje eclesial se deduce que la tal comunión no es plena sino incompleta, y que lo de estar en la Iglesia es un ser y un no ser. Por tanto, uno se pregunta: Si falta una más plena comunión es que no hay comunión plena. ¿Cómo puede usarse la palabra plena para que no se entienda plena? No existe una plenitud de nada que sea inconclusa o parcial. Con todo el respeto que nos merece el Cardenal Castrillón, nosotros los fieles corrientes necesitamos que se nos hable un idioma más claro sin las restricciones de la ambivalencia, del sí pero no, o del no pero sí. De la manera en que se expresa el cardenal Castrillón no sabemos si los lefebvristas siguen excomulgados o si ya los podemos considerar liberados de su condena. De sus palabras colegimos que la situación es ésta: Siguen excomulgados porque la excomunión no se ha levantado pero, dado que también están dentro de la Iglesia, en un cierto grado de “comunión plena”, parece que los fieles podemos acercarnos a la Fraternidad de San Pío X y apoyarla, sin por ello herir ni actuar a la contra de la Iglesia. «Bueno —me dirá algún lector—, es que entre las huestes eclesiales es muy normal hablar así, tienen sus propios adjetivos para conceptos que les son propios.» Pues no, eso no es de recibo para “somostodos”. En el caso de que exista un lenguaje con el que se entienden entre sí los miembros del clero no se aprobaría su uso en unas declaraciones de audiencia pública. Porque si para las máximas autoridades de la Iglesia consta que no existe cisma propiamente dicho, si a la vez dicen que los lefebvristas están en la Iglesia, es una crueldad infamante mantener oficialmente la excomunión “al arzobispo Marcel Lefebvre, a los obispos por él consagrados y a los fieles seguidores que sostengan la Fraternidad”, que es a lo que obligaba el Motu Proprio anatemizador. No obstante, después de las declaraciones del Cardenal es un hecho, no todavía un Derecho, que ya no son herejes ni cismáticos y que la excomunión, aunque sigan excomulgados, ya no es excomunión plena sino sólo un cuarto de kilo, y la acusación de cisma simple retórica sin reconocimiento práctico. Es decir, lo ininteligible de las declaraciones permitirá que unos obispos y sacerdotes sigan señalando a la Fraternidad fundada por Monseñor Lefebvre con el dedo de su intransigencia liberal (unánime disciplina de la progresía) y que otros obispos y otros sacerdotes podrán hacer lo contrario, sin que en ninguno de los casos se peque contra la autoridad....
Por supuesto, el Papa Benedicto XVI no puede arreglar de un golpe este caos disciplinar que se manifiesta, incluso, en las declaraciones comentadas. Nada se hace en la Iglesia a trompicones. Con todo, el último número de 30GIORNI es, sin duda, una esperanza para toda la Iglesia; incluidos los modernistas a la fuerza. Porque no ignoramos que la reposición de la Fraternidad de San Pío X, en vigencia, en facultades y en universal reconocimiento, será para la Iglesia una fuente de restauración católica que reorientará los vientos vocacionales y purificará los seminarios. Su existencia y el libre uso del ministerio sagrado reforzará los tiempos de dificilísima corrección a desarrollar en los próximos cincuenta años. Muchos piensan que estas congregaciones como la Fraternidad de Msr. Lefebvre, o el Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote, especialmente dedicados a la ortodoxia de la Tradición en doctrina y liturgia, serán como un seguro de vida en el caminar del Papa, muchas veces forzado a ser políticamente correcto.”

Pedro RIZO

(RCS)

quarta-feira, novembro 30, 2005

No centenário de Monsenhor Marcel Lefebvre


No dia 29 de Novembro de 1905, há exactamente cem anos, nascia na cidade francesa de Tourcoing, o futuro Arcebispo Marcel Lefebvre, o qual viria a desempenhar papel crucial na história da Igreja Católica no período subsequente ao encerramento do Concílio Vaticano II.

Cientes de que o seu percurso biográfico é por demais conhecido dos leitores, não tencionamos repeti-lo agora desnecessariamente. O nosso desiderato é outro: sabendo-se que a qualidade da árvore se avalia pelos bons ou maus frutos que dá, que frutos deu Monsenhor Lefebvre?

Não tendo sido o primeiro defensor da fé e tradição católicas no período pós-conciliar - essa honra pertence ao padre belga Gommar de Pauw, radicado nos Estados Unidos, que no ano de 1965 fundou o "Catholic Traditionalist Movement" -, Monsenhor Lefebvre foi todavia o seu mais insigne paladino, assumindo, após a subversão provocada pela heresia modernista no seio da Igreja, um papel semelhante aos de Santo Atanásio ou Santo Hilário de Poitiers durante a crise ariana do século IV, ou de São João Fisher na sequência da reforma anglicana no século XVI.

Depois do final do Concílio Vaticano II, e em consequência do clima favorável por este propiciado, já que o mesmo foi dominado na sua quase totalidade pelos sectores modernista e progressista que há muito planeavam a sua ofensiva (pelo menos, desde meados do século XIX) a partir do próprio interior da realidade eclesial, os erros por eles sustentados invadiram virulentamente a Igreja, com o fito de a protestantizar, jacobinizar e marxizar, bem como de demolir a sua tradição bimilenar, transmutando-a num mero instrumento ao serviço das tácticas de subversão revolucionária.

Ora, na prática, tais objectivos conduziram à adopção de conceitos estranhos a toda a tradição católica, como, por exemplo, o sobraçar de um ecumenismo mal-são, propiciador do relativismo e do indiferentismo religiosos, ou o sufragar de uma liberdade religiosa confundida erroneamente com a tolerância religiosa, sem se olvidar a promoção da desastrosa reforma litúrgica, obnubiladora de verdades fundamentais da fé católica e enfatizadora de realidades que lhe são espúrias, certamente a primeira e principal responsável pela abissal queda da prática religiosa entre os católicos, mormente por transformar aquela que deveria ser a mais solene manifestação de fé - a Missa -, não despiciendas vezes, num circo recheado de extravagâncias e excentricidades. Por outro lado, escusado mencionar a adesão de boa parte do clero pós-conciliar à mundividência da esquerda radical marxista…

Contra tudo isto se ergueu num labor titânico Monsenhor Lefebvre, reafirmando sem compromissos a verdade católica, obstando ao esvaimento da tradição, impedindo a desaparição da Missa tradicional de rito latino-gregoriano, ordenando sacerdotes tradicionais defensores do magistério bimilenar da Igreja através da Fraternidade Sacerdotal de São Pio X, enfim, consagrando numa situação de absoluto estado de necessidade da Igreja quatro bispos sem jurisdição, garantindo assim a continuidade da tradição para o século XXI.

Custou-lhe este último gesto uma excomunhão, cuja análise detalhada extravasaria de todo o âmbito deste artigo. Digamos apenas que a mesma se caracteriza pela sua manifesta injustiça e notória falta de fundamentação à luz do direito canónico, constituindo seguramente um dos momentos menos felizes do pontificado do Papa João Paulo II, que o seu actual sucessor, o Papa Bento XVI, há-de reparar num futuro que se supõe breve. Sem prejuízo, recordemos que o dever de obediência propugnado pela doutrina católica, mesmo relativamente à pessoa do Papa, não é em caso algum cego: ele cessa quando está posta em crise a defesa do depósito de fé divinamente revelado, que à Igreja urge conservar, defender e transmitir, mas não alterar ou inovar; nesta última situação, pelo contrário, impõe-se aos católicos um dever de resistência a quem ouse enveredar por tais caminhos, porventura ao Papa, como sempre o ensinaram doutrinariamente São Paulo, São Tomás de Aquino ou São Roberto Belarmino e como o demonstrou, a nível prático, a vida de Santo Atanásio e a sua oposição à heresia ariana. Em resumo: primeiro obedecer a Deus, e só depois aos homens.

E se, na sequência das polémicas consagrações, Roma concedeu uma margem de manobra muito maior à tradição, através criação da Pontifícia Comissão "Eclesia Dei" (regula as actividades dos católicos tradicionais no seio da Igreja), e da subsequente fundação de institutos religiosos tradicionais como a Fraternidade de São Pedro (
www.fssp.org), o Instituto do Cristo-Rei (www.icrsp.com), ou a brasileira Administração Apostólica de São João Maria Vianney (www.adapostolica.org) que preservam a celebração da Missa de rito latino-gregoriano ou tridentina, ainda uma vez mais e sempre, na base disso tudo, está a pessoa de Monsenhor Marcel Lefebvre.

Ora, só este facto bastaria para demonstrar a justeza do seu combate, e qualidade dos frutos que o mesmo deu.

JSarto


(Texto originalmente publicado no jornal semanário de Lisboa, "O Diabo" (que nada tem a ver com o mafarrico…), em 29 de Novembro de 2005).

terça-feira, novembro 29, 2005

La impotente "derecha"

Los conceptos de “derecha” e “izquierda” son falsos en origen, pues sólo significan la posición de una serie de señores en la Asamblea francesa. No voy a entrar en ello y para los lectores avezados me referiré, por ejemplo, a las excelentes reflexiones de Vintila Horia en su libro “Consideraciones para un Mundo peor”, donde el hispanorrumano repasa y analiza el origen de estos vocablos.
Es Jesús Laínz, cada día más sagaz y agudo, quien nos obsequiaba con un artículo que era como un puñal y del que no me resisto a transcribirles unos párrafos:

“ […] la derecha es la izquierda con quince años de retraso. Porque, ¿no se ha fijado, amigo lector, en que la derecha asume como propias las ideas y principios que la izquierda defendió quince o veinte años atrás y a las que en aquel momento se opuso? Haga un poco de memoria y comprobará cómo, en cualquier campo de la política, los pasos dados por la izquierda –hasta los más demostradamente perniciosos–, a los que la derecha se opuso y contra los que protestó en su día, unos años después pasan a fosilizarse, a eternizarse como algo dado por la naturaleza de las cosas e inamovible por una derecha que, además, hasta los acabó haciendo suyos.

Creo que algo similar ya habíamos dicho en A Casa de Sarto: “El Mundo Obrero de 1940 no se atrevería a defender las cosas que hoy defiende el ABC.” Para los más desconocedores del panorama mediático español diremos que el Mundo Obrero era el periódico del Partido Comunista y que el ABC es el representante más o menos oficioso de esa derecha descafeinada y amorfa, encarnada en el acomplejado PP, que critica nuestro autor invitado.
Y Laínz, sin piedad, atiza hasta poner a la “derecha” en su sitio:

“Tan sólo dos ejemplos: el aborto (que ya nunca volverá a ser prohibido) y la catástrofe educativa (aunque ahora proteste contra lo que debió haber solucionado cuando gobernó). Y en cuanto a la aprobación de los matrimonios homosexuales, necesitarán bastante menos de quince años. No tardaremos en verlo.
Por eso la derecha llevará siempre las de perder. En primer lugar, porque la pillarán siempre con el paso cambiado. Y, en segundo, porque quien siempre niega y nunca da un paso al frente jamás levantará el entusiasmo de nadie por un proyecto político amorfo o simplemente inexistente. Y no sirven como excusa las últimas manifestaciones con las que parece que la derecha ha empezado a perder el miedo a salir a la calle a reivindicar sus principios, pues una vez más han ido contra iniciativas ajenas, no a favor de iniciativas propias.
‘Dicho al oído de los conservadores: No hay remedio: hay que ir hacia delante, quiero decir, avanzar paso a paso hacia la decadencia (ésta es mi definición del progreso moderno). Se puede poner obstáculos a esa evolución, y, con ellos, embalsar la degeneración misma, conjuntarla, hacerla más vehemente y repentina: más no se puede hacer’.”

¿Se dan cuenta por qué el Tradicionalismo tiene poco o nada que ver con eso que llaman la derecha? Porque para el verdadero tradicionalista, que lo es en un sentido religioso primariamente, pero también en uno político y en uno social (y hasta cultural), los principios son inmutables. Nada que ver con la derecha en el sentido de conservar un status quo adquirido, de fosilizar y congelar el tramo de la revolución hasta entonces cosechado.
Absolutamente nada.
La así llamada “derecha” no es más que la Revolución en primera o segunda velocidad. De marchas más largas se ocupan aquellos de la siniestra, o sea, de la izquierda.
No perdamos el tiempo con estas gentes. Están acabados. No perdamos el tiempo con esos tibios, a los que Dios está para vomitar de Su Boca.
¡Viva Cristo Rey! ¡Viva Portugal! ¡Viva España! ¡Vivan los Fueros! ¡Vivan los Reyes legítimos de España y Portugal! O sea, “Dios, Patria, Fueros y Rey”, o “Dios, Patrias, Fueros y Reyes”, en este caso.
Y, ante todo, hagamos que Cristo reine verdaderamente en nuestras familias. Por ahí sí que podemos empezar a hacer política.
Y de la de verdad. De la de derechas, en corto y por derecho, con todo derecho, sin dar la derecha a torcer, con toda razón … because to be truly right is to be right.

Rafael Castela Santos

domingo, novembro 27, 2005

Homilía en el Valle de los Caídos

Homilía del Abad Don Anselmo Navarrete, OSB, en la Basílica del Valle de los Caídos con motivo del pasado 20 de Noviembre.

“De nuevo habéis venido para llenar este templo con el homenaje de vuestra memoria y vuestra oración por cuantos reposan aquí, este año de manera especial por D. Francisco Franco, Jefe del Estado Español y fundador de este monumento, al cumplirse los treinta años de su fallecimiento. Cabe destacar hoy, como una de sus creaciones máximas, esta obra del Valle, que resume su espíritu como hombre y como cristiano.Los elementos que integran el monumento nos remiten a los símbolos más eminentes de la historia española y europea, lejos de cualquier simbología personal o bélica. Una Cruz, una Basílica y un Altar, un Monasterio encierran el emblema de lo que ha sido el alma de España y de Europa, en torno a los cuales se ha configurado su perfil espiritual y sus hechos históricos más sobresalientes. A través de tales símbolos se quiso enlazar con ese pasado y al mismo tiempo trascender el impacto de nuestra guerra en la que, a la sombra de un conflicto nacional, se debatía el cambio de la identidad cristiana de los pueblos europeos. Algo que hoy vuelve a plantearse en términos apremiantes.Pero el Valle evoca también la memoria de todos aquellos que, aquí o en cualquier lugar de nuestra geografía, descansan tras haber inmolado sus vidas por la causa de Dios o de España, o por ambas a la vez. En esa evocación común se recoge la voluntad de todos los que intervinieron en la creación del Valle de los Caídos al coincidir en el espíritu de reconciliación como finalidad fundamental del mismo.Por eso, los primeros brazos que estrecharon, unidos, a los españoles de la contienda fueron los de la Cruz; los primeros sepulcros que les acogieron bajo el mismo mármol, fueron los de esta Basílica; las plegarias que se alzan en sufragio único por unos y otros son las que todos los días resuenan bajo esta cúpula. El Valle no es el monumento a una victoria; es, mucho más, el lamento por una guerra y por los hijos de la misma patria, España, muertos en ella.Aquí no hubo lugar para la discriminación entre las dos Españas. Esta Basílica, supuesto símbolo de la intolerancia, abrió sus puertas sin preguntar cuál era el color de las ideologías, o de las creencias o increencias religiosas de los que aquí recibieron sepultura. La sombra de la misma Cruz guarda el reposo de quienes, bajo banderas distintas ayer, se dan hoy la mano desde nichos contiguos, porque ni siquiera se consintió que su ubicación en la Basílica mantuviera la separación entre derechas e izquierdas, reservando lugares distintos para unos y otros. Se nos habla de convertir el Valle en un Memorial. Si éste va a tener por objeto a las víctimas de la guerra, que son los verdaderos protagonistas, nadie va a imaginar un monumento conmemorativo más digno, ni esas víctimas, si pudieran opinar, iban a pedir otro distinto a él. Más bien, se removerían en sus sepulcros ante la perspectiva de ser arrancados de este seno materno que les cobija en la actualidad, o de ver profanada la atmósfera sacral de la basílica y del Valle, bastante más acogedora que los homenajes laicos que les prometen. Y si lo que desean es estudiar el origen de aquella contienda, que repasen los fines y la obra realizada por aquel Centro de Estudios Sociales que formó parte esencial de la Fundación del Valle, y que realizó a la perfección ese cometido, hasta que una orden gubernativa clausuró sus actividades.Esta tarde ha comenzado en todo la Iglesia la celebración anual de la festividad de Jesucristo, Rey del Universo. Sabemos que en estos últimos siglos de apostasía creciente ha sido el Rey más discutido. Pero en esos siglos, en los pasados y en los futuros, y por la eternidad, Él es, porque así ha sido proclamado por Dios, Rey de reyes y Soberano de los señores, aunque Él no desee que su reino sea de este mundo, es decir, aunque deje el gobierno directo de los asuntos temporales a los césares de la tierra. Pero ello no anula la soberanía de Dios en ella: “hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”, “me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra”, según las propias palabras de Jesús. Siempre persiste el deber de obediencia del hombre y de las instituciones sociales a la ley divina y a los principios morales a fin de garantizar la dignidad, santidad y justicia del orden humano, lo que representa el máximo bien temporal de las sociedades. El que es Cabeza de la humanidad tiene el derecho absoluto a ser reconocido por los príncipes y las instituciones de este mundo. En ello está su gloria y su sabiduría. Cuando, por el contrario, la inspiración en el gobierno de la sociedad no se confía a Dios, se entrega inevitablemente al mal y a la mentira. A la luz de este misterio de la realeza de Cristo, aceptada o negada, se comprenden algunas realidades de la hora presente. De igual modo que la acción del hombre contra la naturaleza provoca en ella las conmociones que conocemos, la acción contra el orden moral de la sociedad remueve también sus cimientos. Tal vez sea esto lo que explique que, en tan breve tiempo, una nación como la nuestra haya sido tan profundamente sacudida en sus fundamentos, tan metódicamente privada de sus elementos básicos de identidad, en su espíritu y en su cuerpo.Hemos desembocado en una sociedad sin ley en la que los códigos divinos y humanos son burlados impunemente con el fin de modelar esa sociedad en la que quede consumada la ruptura con todos sus precedentes históricos. España vacía día a día sus venas. Cada día una nueva renuncia la despoja de una parte de sí misma, de su patrimonio espiritual e histórico, del orgullo de su identidad y de su nombre.La historia de España, con su ejemplo emblemático y casi único de fidelidad a Cristo, al Evangelio y a la Iglesia, sostenida hasta ayer mismo, a pesar de sus fallos, era un desafío que había durado demasiado y que no podía ser consentido por más tiempo. Este pueblo se convirtió en objeto de la ira de todos los que han venido patrocinando una Europa laica y atea, y hemos comprobado cómo en distintos momentos se ha querido hacer pagar esta osadía, tratando de demoler su realidad espiritual, cultural e incluso nacional, para homologarnos al resto de los países que han roto con su tradición cristiana.Debemos admitir, sin embargo, que esta crisis no se debe sólo a una oscura estrategia externa, sino que en ello han tenido también un parte importante nuestros propios errores e infidelidades presentes. A la amenaza de desintegración de la nación española ha precedido la quiebra de los pilares sobre los que se asentaba: los valores religiosos y espirituales, la vida y las convicciones morales, la familia, el respeto al Nombre y a la Ley de Dios, la identificación con la fe y el cristianismo: todo aquello que formaba parte de nuestra historia común. Ellos eran la roca sobre la que secularmente se sostuvo la realidad de España. Hoy hemos removido esta roca, un poco entre todos, y nos hemos quedado en el vacío. Mientras España fue un pueblo de Dios, un pueblo en el que Dios era el primer servido, tuvo su bendición, y fue capaz de superar todos los peligros que amenazaron su existencia, desde el islamismo al comunismo. Hoy tenemos que repetir el lamento del profeta Baruc (3, 10-11): dirigido a su pueblo: ‘¿a qué se debe, Israel, que hayas envejecido tan prematuramente? Es que has abandonado las fuentes de la sabiduría. Si hubieras seguido el camino de Dios habitarías en paz para siempre’. Aquí cabe recordar las palabras que Juan XXIII nos dirigió con ocasión de la consagración de esta Basílica en 1960: ‘Nos complace alentar a los católicos españoles en su empeño de conservar íntegro y puro su fecundo patrimonio espiritual. La historia es testigo de que los altos ideales cristianos dieron cohesión e impulso a sus antepasados para las grandes empresas, y de que cuando decayeron tales ideales, se mermaron y debilitaron igualmente los lazos de unión, poniéndose en peligro su limpia y heroica trayectoria’. España se reconstruirá no sobre alguna Constitución de papel redactada por hombres, sino sobre la constitución del Evangelio. El Evangelio suscita no sólo hombres espiritualmente nuevos, renacidos en el agua y en la sangre de Dios, sino pueblos nuevos renovados en la savia que da vida al mundo. Entonces un nuevo soplo del Espíritu hará surgir una nueva raza de místicos, de santos y de héroes, un nuevo pueblo que reconocerá la soberanía de Cristo, y será nuevamente un pueblo grande porque “el Señor será su Dios y Dios estará con nosotros”. No es una esperanza gratuita: las únicas realidades que tienen futuro son precisamente aquellas que hoy resultan despreciadas y excluidas, pero que llevan en sí el sello y la garantía de Dios.“El momento es apremiante”. Estamos viviendo tal vez la mayor de las guerras de religión en la que debe ser herido no solo el edificio cristiano sino todos los soportes humanos e históricos que lo sustentan, comprendidas las naciones. Pero no nos dejemos desalentar: el destino del Evangelio y del cristianismo, y también el de los cristianos, está bajo la protección de Dios, de su Madre y nuestra, María, de nuestros santos y mártires, los del pasado y del presente, de la oración, el sacrificio y la conversión de todos los creyentes, que no podemos limitarnos a ser testigos apesadumbrados de lo que sucede sabiendo que tenemos en las manos este recurso decisivo. “Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”Es hora de orar con una sola voz: “salva, Señor, a tu pueblo y bendice a la nación que ha sido tu herencia” (Te Deum), y de proclamar la realeza de Cristo: “la victoria es de nuestro Dios que está sentado en el trono, y del Cordero que ha sido inmolado. La alabanza y la gloria y la sabiduría, la acción de gracias, el honor, el poder y la fuerza son de nuestro Dios por los siglos de los siglos” (Ap 7, 10-12).”

(RCS)

Filatelias


Numa altura em que se aproxima a data da comemoração do centenário do nascimento de Monsenhor Marcel Lefebvre, no próximo dia 29 de Novembro, os Correios austríacos entenderam assinalar a efeméride com a emissão de um selo dedicado à pessoa do grande arcebispo defensor da tradição católica, que nele aparece com a igreja do seu querido seminário de Ecône representada em segundo plano. Ora, aqui está uma inesperada e, por isso mesmo, bem agradável surpresa! O Cardeal de Viena, o modernista radical Cristoph Schönborn, tristemente conhecido pelas suas extravagâncias litúrgicas, é que não deve ter ficado nada satisfeito com esta notícia. Tanto pior para ele…

Por cá, entretanto, os CTT decidiram homenagear alguém bem diverso, e, com a expressa anuência da tutela governamental, colocaram em circulação um selo consagrado ao recentemente falecido antigo secretário-geral do Partido Comunista, Álvaro Cunhal. No mínimo, não é possível deixar de estranhar esta escolha feita por uma empresa de capitais inteiramente públicos, como é o caso dos CTT, a qual não hesita em alinhar no branqueamento histórico de uma figura bem sinistra. Afinal, Álvaro Cunhal foi alguém que ao longo da sua vida política sempre pôs os interesses de uma potência estrangeira acima dos do seu próprio País (como o demonstra na perfeição, no período imediato ao 25 de Abril de 1974, a transferência para a URSS de boa parte do arquivo da antiga PIDE/DGS, efectuada com a cumplicidade activa dos comunistas portugueses), e que nunca prescindiu de defender fanaticamente o mais sanguinário totalitarismo que o século XX conheceu. Da participação nas matanças de Madrid em 1936, ao elogio do pacto germano-soviético de 1939; do apoio às supressões do levantamento húngaro de 1956, da Primavera de Praga de 1968, e do sindicato livre polaco "Solidariedade" em 1980; passando pelas calúnias contra Soljenitsyn em 1975, e até à oposição à reunificação alemã de 1990; sempre Álvaro Cunhal esteve do lado da intrinsecamente perversa tirania comunista. Má escolha a dos CTT, pois.

JSarto

Laicismo ou ateísmo radical?


A propósito da vergonhosa notícia de que se dá eco no "Último Reduto", do Pedro Guedes, e no "Nova Floresta", do Luís Bonifácio, relembro o teor do artigo que publiquei neste espaço no passado dia 13 de Maio. Aqui fica:

O magistério tradicional da Igreja sempre condenou o laicismo. Por exemplo, o "Syllabus", do Papa Pio IX, reprova expressamente as seguintes proposições, sob os seus números 55 e 56: "A Igreja deve ser separada do Estado, e o Estado da Igreja"; e "As leis morais não carecem de sanção divina, e não é necessário que as leis humanas sejam conformes ao direito natural e recebam de Deus a sua força vinculativa".

Posto isto, sem se sufragar a pretensão laica, em Portugal assiste-se ao ressurgir agressivo de uma corrente doutrinária que, sob a aparência da defesa da neutralidade do Estado em matéria religiosa, mais não pretende do que impor uma política prática de ateísmo radical, com a finalidade de banir do espaço público toda e qualquer manifestação de religiosidade. Ora, realce-se que uma coisa é o Estado ser indiferente a nível religioso - facto que em si mesmo já é mau, porque negador da Realeza Social de Jesus Cristo -, e outra bem distinta é esse dito Estado fazer tábua-rasa das crenças religiosas dos seus cidadãos, e ter a pretensão de remetê-las para um espaço estritamente privado. Destarte, um laicismo que tenha por objectivo tais desideratos, não passa afinal de uma pouco subtil forma de perseguição religiosa, de uma intolerante agressão à verdadeira liberdade de religião.

No caso concreto dos crucifixos nas salas de aulas, que acaba por se reconduzir ao tema mais amplo do ensino escolar da religião, é meu entendimento que os primeiros devem ser mantidos nos locais onde estão, e a segunda continuar a fazer parte dos programas escolares. Quais os motivos desta posição?

Primeiramente, porque não existindo em Portugal uma verdadeira liberdade de ensinar e aprender, na medida em que muitos pais não podem escolher livremente o estabelecimento de ensino que os seus filhos frequentam por estritos condicionalismos de ordem económica, e não fazendo o Estado nada para inverter esta tendência, antes continuando a forçar os pais a entregarem-lhe os filhos, deve esse Estado em tais circunstâncias facultar aos seus alunos uma educação integral, tal como seria vontade dos respectivos progenitores, e que há-de compreender necessariamente a religião.

De seguida, e retornando à manutenção dos crucifixos nas salas de aulas, porque estes simbolizam os valores espirituais mais profundos da maioria da população portuguesa, mesmo daquela que já não é praticante religiosa em sentido estrito, ou o é deficientemente, a qual nem por isso deixa de ter o Decálogo como referência basilar de acção e convivência social.

Finalmente, porque a pretensa protecção dos direitos das minorias não pode passar pelo espezinhamento e desconsideração dos direitos da maioria: se a esta não é lícito impor as suas convicções religiosas àquelas, sob tal perspectiva, é ainda mais ilegítima a tentativa oposta.

JSarto