Dedicada a mi amigo FG Santos, de Santos da Casa.
Glorioso São José, esposo de Maria, concedei-nos Vossa proteção paterna, nós Vos suplicamos pelo coração de Nosso Senhor Jesus Cristo.
Vós, cujo poder se estende a todas as necessidades, sabendo tornar possíveis as coisas impossíveis, volvei Vossos olhos de pai sobre os interesses de Vossos filhos.
Na dificuldade e tristeza que nos afligem, recorremos a Vós, com toda a confiança.
Dignai-Vos tomar sob o Vosso poderoso amparo este assunto importante e difícil, causa de nossas preocupações.
Fazei que o seu êxito sirva para a glória de Deus e bem de seus dedicados servos. Amém.
São José, Pai e protetor, pelo amor tão puro que tivestes ao Menino Jesus, preservai meus filhos — os amigos de meus filhos e os filhos dos meus amigos — das corrupções das drogas, do sexo e de outros vícios e de outros males.
São Luís de Gonzaga, socorrei os nossos filhos.
Santa Maria Goretti, socorrei os nossos filhos.
São Tarcísio, socorrei os nossos filhos.
Santos Anjos, defendei meus filhos — e os amigos de meus filhos e os filhos de meus amigos — dos assaltos do demônio, que quer perder suas almas.
Jesus, Maria, José, ajudai-nos a nós, pais de família.
Jesus, Maria, José, salvai nossas famílias.
(RCS)
segunda-feira, outubro 17, 2005
sexta-feira, outubro 14, 2005
Donoso Cortés y la grandeza del pueblo hebreo
En el Discurso académico sobre la Biblia de Don Juan Donoso Cortés apréciase no sólo una fuerza oratoria fuera de lo común sino, sobre todo, un conocimiento de las Sagradas Escrituras que va mucho más allá de la mera lectura o del mero estudio.
Donoso Cortés analiza en las páginas que hemos enlazado anteriormente la grandeza del pueblo hebreo frente a los otros pueblos de la Antigüedad. La grandeza de sus mujeres frente a las mujeres paganas, degradadas éstas por los hombres gentiles privados de la Alianza y de la Promesa venidera de la Gracia de Cristo, de la cual ellos eran guardianes. La grandeza de los Patriarcas y los Profetas, muy superior a la de los héroes de Grecia y Roma. También la grandeza y la fuerza literaria de la Biblia queda constatada, en la cual los no-hebreos beben para inspirarse.
¡Qué pena que el pueblo elegido de Dios rechazase la estela de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, encarnado en sangre judía y nacido de una mujer judía, siendo Ella la obra maestra de la Creación!
Rafael Castela Santos
Donoso Cortés analiza en las páginas que hemos enlazado anteriormente la grandeza del pueblo hebreo frente a los otros pueblos de la Antigüedad. La grandeza de sus mujeres frente a las mujeres paganas, degradadas éstas por los hombres gentiles privados de la Alianza y de la Promesa venidera de la Gracia de Cristo, de la cual ellos eran guardianes. La grandeza de los Patriarcas y los Profetas, muy superior a la de los héroes de Grecia y Roma. También la grandeza y la fuerza literaria de la Biblia queda constatada, en la cual los no-hebreos beben para inspirarse.
¡Qué pena que el pueblo elegido de Dios rechazase la estela de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, encarnado en sangre judía y nacido de una mujer judía, siendo Ella la obra maestra de la Creación!
Rafael Castela Santos
quinta-feira, outubro 13, 2005
La ejemplar muerte del diputado carlista Víctor Pradera en 1936
“Los nacionalistas y sus aliados de las extremas izquierdas se hicieron dueños de la ciudad, aunque resistieron con heroísmo los cuarteles de Loyola y el hotel María Cristina, convertido éste en reducto de los leales a España. […] Había comenzado, asimismo, la caza del hombre. Pradera permanecía impávido. Pensaron los suyos salir de la ciudad, pero las zonas agrarias y marineras resultaban más peligrosas que la urbe donostiarra. No se le ocurrió al tribuno pedir asía una representación diplomática extranjera. Se avino, tras largas discusiones, a trasladarse a un hotel modesto domiciliado en la calle de Urbieta.
En el trayecto al hotel no se ocultó Pradera. El fondista, que le conoció, fue sincero:
—No puedo recibirles a ustedes. Estoy obligado a dar cuenta de todas las personas que vengan a hospedarse.
El gran lógico respondió:
—Pues dígalo usted, a ver si es posible que nos quedemos.
—Pero, ¡señor Pradera, usted es muy conocido!
El fondista, tembloroso, porque vivía en la calle y conocía las cotidianas tragedias, llamó telefónicamente a un centro sindical. Es probable que se dirigiese a la U. G. T.
—Me dicen –explicó a Pradera– que puedo recibirles a ustedes. Y me han encargado que le diga a usted que no es conveniente que se deje ver por las calles.
Estaban reunidos en la fonda de la calle de Urbieta el tribuno y su esposa, con doña María Victoria Pradera de García-Lomas y sus hijos, alguno acabado de nacer.
Estaba Pradera animoso y sereno, mas comprendía que el problema militar y político, que entrañaban el antagonismo de dos Ejércitos y la hostilidad de dos Gobiernos, no podría resolverse con rapidez. Los hechos confirmaban su presunción de propia muerte violenta.
—¿Sabes, María –dijo a su esposa– que no sería ocioso ahora confesarnos? Habría que encontrar a un sacerdote...
Por un criado de la fonda, conocedor del sitio en que se ocultaba don Santiago Reca, coadjutor de la iglesia del Buen Pastor, hoy convertida en catedral donostiarra, se mandó aviso al sacerdote. Acudió éste al hospedaje vestido como un campesino y confesó a los esposos.
Era la una de la tarde del 2 de agosto. Víctor Pradera meditaba en su habitación y sintió los pasos recios de varias personas que se detuvieron ante la puerta, golpeada con violencia. Llegaban cuatro milicianos; de ellos, dos ostentaban el brazalete nacionalista, con los tres colores de la bandera inventada por los «jelkides».
—Víctor Pradera, tienes que venir con nosotros.
—No tienen ustedes derecho a detenerme. Soy miembro del Tribunal de Garantías Constitucionales, y sólo con autorización expresa de ese organismo puedo ser detenido.
—Si no hay orden de Madrid –contestó uno de los milicianos nacionalistas–, la hay de San Sebastián. Aquí mandamos nosotros. Y si quiere usted convencerse, llame por teléfono.
—Pues llamaré ahora mismo.
Impasible, marcó un número, que probablemente era el del Gobierno civil.
—Aquí, habla Víctor Pradera, del Tribunal de Garantías Constitucionales. Vienen a detenerme y saben ustedes que tengo inmunidad.
Escuchó unos segundos y adujo, con un rictus de soberano desdén, que recuerdan la condesa de Pradera, su hija, María Victoria y su hija política Carmen Gortázar, las cuales acudieron al penetrar los milicianos en la habitación de don Víctor:
—¡Ah! Bien. De modo que no obedecen ustedes a ley alguna...
Y sin aguardar respuesta, se dirigió a los milicianos.
—Cuando ustedes quieran...
Tales eran su voz y su ademán, que sobrecogieron a la familia. La esposa protestó con energía.
—¿Quiénes son ustedes? ¿De dónde han sido mandados para detener a este señor? No tienen derecho...
El jefe de los milicianos repuso:
—Pertenecemos a la Comisión de Orden Público, de la que es presidente Telesforo Monzón...
Este nacionalista vasco, de origenes aragonés y antiguos fervores monárquicos y upetistas, habíase encargado de la Comisión de Orden Público, creada al comenzar el Movimiento Nacional por la Junta de Defensa de Guipúzcoa, en la que se reunían nacionalistas vascos, republicanos, comunistas y socialistas. Constituido el Gobierno de Euzkadi –7 de octubre 1936–, Telesforo Monzón ocupó asimismo el Ministerio de la Gobernación.
Pradera fue llevado en automóvil al Gobierno civil, y tras él, desolada, fue doña Carmen Gortázar, que previno por teléfono a su esposo. Asumía autoridad en el Gobierno civil un nacionalista llamado Juan Careaga –condiscípulo de Javier Pradera en la Universidad de Deusto–, y a él acudió, infructuosamente y con valentía cierta, la hija política del tribuno.
Al ingresar en la cárcel de Ondarreta, siniestro edificio que estaba enclavado al pie del monte Igueldo, en un lugar risueño, enriquecido y adornado por la adhesión de muchos castellanos a Donostia, los cuales convirtieron los arenales y prados primitivos en una diminuta y encantadora ciudad, el alma de Víctor Pradera se dirigió por el camino de la beatitud. Las celdas estaban ocupadas exclusivamente por detenidos políticos y militares. Se hablaban en Ondarreta los generales Muslera y Baselga, delegados por don Emilio Mola; el escritor don Honorio Maura Gamazo, el ex ministro conservador don Leopoldo Matos, don José María de Urquijo, falangistas y tradicionalistas.
Si el alma se encaminaba hacia la perfección, conmovida por la inminencia de la muerte, no podía desinteresarse del destino de la Patria. Dios y la Patria fueron los móviles absolutos de la existencia praderiana. Tenía fe en la redención nacional, y la angustia que le causaba el porvenir de los suyos se aliviaba al intuir que el hijo pequeño, Juan José, debía de hallarse en las filas de la lealtad. Adquirió Pradera las semanas de su cautiverio una traza apostólica de la que han hablado, con ternura y admiración, los presos supervivientes. Uno de los detenidos, don José María de Urquijo, escribió el testimonio de aquella convivencia dramática, y el documento llegó a través de muchas vicisitudes al archivo histórico de la Guerra de Liberación.
—Nada, importa la suerte que nos toque –decía Pradera– si la Patria se salva.
Diez días después de llegar a Ondarreta, sus brazos se abrían para recibir a su hijo Javier. La fidelidad del hijo a las ideas del progenitor era conocida en San Sebastián, pero Javier Pradera carecía de vocación política activa. Le habían detenido siete días después de la prisión de su padre, y le trasladaron a una «checa» roja, cuyo nombre inspiraba terror. Le dejaron rápidamente en libertad.
Antes de que transcurrieran cuarenta y ocho horas, el diputado nacionalista por Navarra, Manuel Irujo, daba orden expresa de que se detuviera a Javier Pradera. Los encargados de realizar la detención fueron milicianos nacionalistas.
El gobierno de la prisión lo desempeñaba un nacionalista de izquierda, asistido por numerosos carceleros que había reclutado entre los partidos que sostenían la guerra. Antes de que amaneciera el 24 de agosto, penetraron en la cárcel grupos de milicianos armados. Cuarenta y ocho horas antes se habían cometido los asesinatos de la Cárcel Modelo de Madrid, donde cayeron Fernando Primo de Rivera, Julio Ruiz de Alda, Melquíades Álvarez, el general Oswaldo Fernando Capaz, José Martínez de Velasco... Los milicianos invasores reclutaron a trece presos: eran, con Víctor y Javier Pradera, los que hemos enumerado anteriormente. Se disponían a ejecutarles en el paseo de los Fueros, junto al río Urumea. Maura y Víctor Pradera pidieron un confesor.
Ante los milicianos, que no podían comprender la admirable fortaleza de aquel sexagenario, fue animando a todos. A Muslera le dijo:
—Mi general, yo no tenía el honor de conocerle a usted, pero Dios quiere que sellemos ahora nuestra amistad para cultivarla en el Cielo.
El general le contestaba:
—¡Muero por Dios y por España, y estimo como un honor altísimo el de morir junto a un hombre como usted!
—¡Vamos a morir todos como cristianos y españoles! Matos, abráceme usted, y a pensar sólo en el Cielo.
Se despedía de todos, abrazándoles, y les dijo:
—Compañeros, ahora vamos a rezar todos el Señor Mío Jesucristo.
—Recemos primero –pidió Honorio Maura–, y en voz alta, el Padrenuestro.
Permanecían los milicianos discutiendo entre ellos y se vio llegar al director de la cárcel, quien volvió a salir rápidamente. «Alguien –escribió don José María de Urquijo– hace sonar un nombre y un apellido y dice a Víctor: «¿Sabe usted, Pradera, quién es el que le ha denunciado y por qué está usted aquí?» Víctor le contestó heroicamente: «No lo sé, ni quiero conocer su nombre. Porque, sin saberlo, le perdono con toda mi alma.»
Ya estaban atados los presos, e inesperadamente penetró en la cárcel la Guardia Civil que tenía a su cargo la custodia exterior. Supieron entonces los condenados que los carceleros habían transmitido la consigna necesaria para que entraran en la prisión a los milicianos, con lo cual éstos pudieron rebasar el cordón de la Guardia Civil. El director de la prisión había sido sorprendido, mas pudo apelar a la Comisaría de Guerra. Intervino ésta porque el precedente de la Cárcel Modelo de Madrid, recientísimo, había causado ya, daño mortal a la causa de los rojo-separatistas; no querían que se repitiera en San Sebastián, aunque continuasen, de otra manera, las ejecuciones.
Fueron desatados los presos, y Pradera dijo sencillamente:
"Casi lamento la vuelta a la celda. Jamás me he sentido tan cerca de Dios".
Dispuso la Comisión de Orden Público, que una parte de los detenidos fuera trasladada al fuerte de Guadalupe. En Ondarreta se vio partir a los trasladados con la certeza de que alcanzarían pronto la libertad por el avance de las fuerzas de España.
Mas el fuerte de Guadalupe, como sucedería con la cárcel de Larrínaga, de Bilbao, y otras prisiones de la villa bilbaína, fue el lugar de martirio de numerosos presos, entre ellos Matos, Maura y Beunza. Cuando los milicianos pasaron a cuchillo a los hombres indefensos detenidos en Guadalupe, gritaban, frenéticos:
—¡Pradera! ¿Dónde está Pradera?
Sonaba el cañón en Irún, y los milicianos se trasladaron a San Sebastián velozmente, de noche, para asaltar la cárcel de Ondarreta. Iban en un camión milicianos de diversas organizaciones y partidos, cuya pluralidad podía distinguirse por los brazaletes e insignias.
Asaltaron la cárcel, y sus primeras reclutas para las ejecuciones fueron Pradera, José María de Urquijo, el conde de Plasencia... Tenían prisa, en la que se mezclaban el miedo y la rabia del vencimiento, por acabar la trágica tarea. En el mismo camión que les había aportado desde Fuenterrabía, llevaron a los presos hasta el cementerio de Polloe, situado en la verde y dulce tierra de las cercanías de San Sebastián. En el camino de Polloe existen casas y talleres de marmolistas dedicados a trabajos funerarios. Cerca de una de esas casas, la del artesano Aguirre, hicieron bajar a las víctimas. Aguirre y los suyos, aterrados, escuchaban los preparativos de la ejecución.
—Sólo se oía a don Víctor Pradera –declararon.
Tenía el tribuno un crucifijo en la mano y decía con voz sonora y firme:
—Os perdono a todos, como Cristo perdonó en la cruz. Este es el Camino, la Verdad y la Vida. Vosotros me matáis y El me hace inmortal; volveos a El y os salvaréis.
Estaban ya los presos alineados y Pradera seguía:
—La única pena que tengo al morir es no ver aún a mi España salvada.
Les apuntaban los fusiles, y sus últimas palabras fueron:
—¡Padre, perdónalos, que no saben lo que hacen!”
Carlos Guinea Suárez
(RCS)
En el trayecto al hotel no se ocultó Pradera. El fondista, que le conoció, fue sincero:
—No puedo recibirles a ustedes. Estoy obligado a dar cuenta de todas las personas que vengan a hospedarse.
El gran lógico respondió:
—Pues dígalo usted, a ver si es posible que nos quedemos.
—Pero, ¡señor Pradera, usted es muy conocido!
El fondista, tembloroso, porque vivía en la calle y conocía las cotidianas tragedias, llamó telefónicamente a un centro sindical. Es probable que se dirigiese a la U. G. T.
—Me dicen –explicó a Pradera– que puedo recibirles a ustedes. Y me han encargado que le diga a usted que no es conveniente que se deje ver por las calles.
Estaban reunidos en la fonda de la calle de Urbieta el tribuno y su esposa, con doña María Victoria Pradera de García-Lomas y sus hijos, alguno acabado de nacer.
Estaba Pradera animoso y sereno, mas comprendía que el problema militar y político, que entrañaban el antagonismo de dos Ejércitos y la hostilidad de dos Gobiernos, no podría resolverse con rapidez. Los hechos confirmaban su presunción de propia muerte violenta.
—¿Sabes, María –dijo a su esposa– que no sería ocioso ahora confesarnos? Habría que encontrar a un sacerdote...
Por un criado de la fonda, conocedor del sitio en que se ocultaba don Santiago Reca, coadjutor de la iglesia del Buen Pastor, hoy convertida en catedral donostiarra, se mandó aviso al sacerdote. Acudió éste al hospedaje vestido como un campesino y confesó a los esposos.
Era la una de la tarde del 2 de agosto. Víctor Pradera meditaba en su habitación y sintió los pasos recios de varias personas que se detuvieron ante la puerta, golpeada con violencia. Llegaban cuatro milicianos; de ellos, dos ostentaban el brazalete nacionalista, con los tres colores de la bandera inventada por los «jelkides».
—Víctor Pradera, tienes que venir con nosotros.
—No tienen ustedes derecho a detenerme. Soy miembro del Tribunal de Garantías Constitucionales, y sólo con autorización expresa de ese organismo puedo ser detenido.
—Si no hay orden de Madrid –contestó uno de los milicianos nacionalistas–, la hay de San Sebastián. Aquí mandamos nosotros. Y si quiere usted convencerse, llame por teléfono.
—Pues llamaré ahora mismo.
Impasible, marcó un número, que probablemente era el del Gobierno civil.
—Aquí, habla Víctor Pradera, del Tribunal de Garantías Constitucionales. Vienen a detenerme y saben ustedes que tengo inmunidad.
Escuchó unos segundos y adujo, con un rictus de soberano desdén, que recuerdan la condesa de Pradera, su hija, María Victoria y su hija política Carmen Gortázar, las cuales acudieron al penetrar los milicianos en la habitación de don Víctor:
—¡Ah! Bien. De modo que no obedecen ustedes a ley alguna...
Y sin aguardar respuesta, se dirigió a los milicianos.
—Cuando ustedes quieran...
Tales eran su voz y su ademán, que sobrecogieron a la familia. La esposa protestó con energía.
—¿Quiénes son ustedes? ¿De dónde han sido mandados para detener a este señor? No tienen derecho...
El jefe de los milicianos repuso:
—Pertenecemos a la Comisión de Orden Público, de la que es presidente Telesforo Monzón...
Este nacionalista vasco, de origenes aragonés y antiguos fervores monárquicos y upetistas, habíase encargado de la Comisión de Orden Público, creada al comenzar el Movimiento Nacional por la Junta de Defensa de Guipúzcoa, en la que se reunían nacionalistas vascos, republicanos, comunistas y socialistas. Constituido el Gobierno de Euzkadi –7 de octubre 1936–, Telesforo Monzón ocupó asimismo el Ministerio de la Gobernación.
Pradera fue llevado en automóvil al Gobierno civil, y tras él, desolada, fue doña Carmen Gortázar, que previno por teléfono a su esposo. Asumía autoridad en el Gobierno civil un nacionalista llamado Juan Careaga –condiscípulo de Javier Pradera en la Universidad de Deusto–, y a él acudió, infructuosamente y con valentía cierta, la hija política del tribuno.
Al ingresar en la cárcel de Ondarreta, siniestro edificio que estaba enclavado al pie del monte Igueldo, en un lugar risueño, enriquecido y adornado por la adhesión de muchos castellanos a Donostia, los cuales convirtieron los arenales y prados primitivos en una diminuta y encantadora ciudad, el alma de Víctor Pradera se dirigió por el camino de la beatitud. Las celdas estaban ocupadas exclusivamente por detenidos políticos y militares. Se hablaban en Ondarreta los generales Muslera y Baselga, delegados por don Emilio Mola; el escritor don Honorio Maura Gamazo, el ex ministro conservador don Leopoldo Matos, don José María de Urquijo, falangistas y tradicionalistas.
Si el alma se encaminaba hacia la perfección, conmovida por la inminencia de la muerte, no podía desinteresarse del destino de la Patria. Dios y la Patria fueron los móviles absolutos de la existencia praderiana. Tenía fe en la redención nacional, y la angustia que le causaba el porvenir de los suyos se aliviaba al intuir que el hijo pequeño, Juan José, debía de hallarse en las filas de la lealtad. Adquirió Pradera las semanas de su cautiverio una traza apostólica de la que han hablado, con ternura y admiración, los presos supervivientes. Uno de los detenidos, don José María de Urquijo, escribió el testimonio de aquella convivencia dramática, y el documento llegó a través de muchas vicisitudes al archivo histórico de la Guerra de Liberación.
—Nada, importa la suerte que nos toque –decía Pradera– si la Patria se salva.
Diez días después de llegar a Ondarreta, sus brazos se abrían para recibir a su hijo Javier. La fidelidad del hijo a las ideas del progenitor era conocida en San Sebastián, pero Javier Pradera carecía de vocación política activa. Le habían detenido siete días después de la prisión de su padre, y le trasladaron a una «checa» roja, cuyo nombre inspiraba terror. Le dejaron rápidamente en libertad.
Antes de que transcurrieran cuarenta y ocho horas, el diputado nacionalista por Navarra, Manuel Irujo, daba orden expresa de que se detuviera a Javier Pradera. Los encargados de realizar la detención fueron milicianos nacionalistas.
El gobierno de la prisión lo desempeñaba un nacionalista de izquierda, asistido por numerosos carceleros que había reclutado entre los partidos que sostenían la guerra. Antes de que amaneciera el 24 de agosto, penetraron en la cárcel grupos de milicianos armados. Cuarenta y ocho horas antes se habían cometido los asesinatos de la Cárcel Modelo de Madrid, donde cayeron Fernando Primo de Rivera, Julio Ruiz de Alda, Melquíades Álvarez, el general Oswaldo Fernando Capaz, José Martínez de Velasco... Los milicianos invasores reclutaron a trece presos: eran, con Víctor y Javier Pradera, los que hemos enumerado anteriormente. Se disponían a ejecutarles en el paseo de los Fueros, junto al río Urumea. Maura y Víctor Pradera pidieron un confesor.
Ante los milicianos, que no podían comprender la admirable fortaleza de aquel sexagenario, fue animando a todos. A Muslera le dijo:
—Mi general, yo no tenía el honor de conocerle a usted, pero Dios quiere que sellemos ahora nuestra amistad para cultivarla en el Cielo.
El general le contestaba:
—¡Muero por Dios y por España, y estimo como un honor altísimo el de morir junto a un hombre como usted!
—¡Vamos a morir todos como cristianos y españoles! Matos, abráceme usted, y a pensar sólo en el Cielo.
Se despedía de todos, abrazándoles, y les dijo:
—Compañeros, ahora vamos a rezar todos el Señor Mío Jesucristo.
—Recemos primero –pidió Honorio Maura–, y en voz alta, el Padrenuestro.
Permanecían los milicianos discutiendo entre ellos y se vio llegar al director de la cárcel, quien volvió a salir rápidamente. «Alguien –escribió don José María de Urquijo– hace sonar un nombre y un apellido y dice a Víctor: «¿Sabe usted, Pradera, quién es el que le ha denunciado y por qué está usted aquí?» Víctor le contestó heroicamente: «No lo sé, ni quiero conocer su nombre. Porque, sin saberlo, le perdono con toda mi alma.»
Ya estaban atados los presos, e inesperadamente penetró en la cárcel la Guardia Civil que tenía a su cargo la custodia exterior. Supieron entonces los condenados que los carceleros habían transmitido la consigna necesaria para que entraran en la prisión a los milicianos, con lo cual éstos pudieron rebasar el cordón de la Guardia Civil. El director de la prisión había sido sorprendido, mas pudo apelar a la Comisaría de Guerra. Intervino ésta porque el precedente de la Cárcel Modelo de Madrid, recientísimo, había causado ya, daño mortal a la causa de los rojo-separatistas; no querían que se repitiera en San Sebastián, aunque continuasen, de otra manera, las ejecuciones.
Fueron desatados los presos, y Pradera dijo sencillamente:
"Casi lamento la vuelta a la celda. Jamás me he sentido tan cerca de Dios".
Dispuso la Comisión de Orden Público, que una parte de los detenidos fuera trasladada al fuerte de Guadalupe. En Ondarreta se vio partir a los trasladados con la certeza de que alcanzarían pronto la libertad por el avance de las fuerzas de España.
Mas el fuerte de Guadalupe, como sucedería con la cárcel de Larrínaga, de Bilbao, y otras prisiones de la villa bilbaína, fue el lugar de martirio de numerosos presos, entre ellos Matos, Maura y Beunza. Cuando los milicianos pasaron a cuchillo a los hombres indefensos detenidos en Guadalupe, gritaban, frenéticos:
—¡Pradera! ¿Dónde está Pradera?
Sonaba el cañón en Irún, y los milicianos se trasladaron a San Sebastián velozmente, de noche, para asaltar la cárcel de Ondarreta. Iban en un camión milicianos de diversas organizaciones y partidos, cuya pluralidad podía distinguirse por los brazaletes e insignias.
Asaltaron la cárcel, y sus primeras reclutas para las ejecuciones fueron Pradera, José María de Urquijo, el conde de Plasencia... Tenían prisa, en la que se mezclaban el miedo y la rabia del vencimiento, por acabar la trágica tarea. En el mismo camión que les había aportado desde Fuenterrabía, llevaron a los presos hasta el cementerio de Polloe, situado en la verde y dulce tierra de las cercanías de San Sebastián. En el camino de Polloe existen casas y talleres de marmolistas dedicados a trabajos funerarios. Cerca de una de esas casas, la del artesano Aguirre, hicieron bajar a las víctimas. Aguirre y los suyos, aterrados, escuchaban los preparativos de la ejecución.
—Sólo se oía a don Víctor Pradera –declararon.
Tenía el tribuno un crucifijo en la mano y decía con voz sonora y firme:
—Os perdono a todos, como Cristo perdonó en la cruz. Este es el Camino, la Verdad y la Vida. Vosotros me matáis y El me hace inmortal; volveos a El y os salvaréis.
Estaban ya los presos alineados y Pradera seguía:
—La única pena que tengo al morir es no ver aún a mi España salvada.
Les apuntaban los fusiles, y sus últimas palabras fueron:
—¡Padre, perdónalos, que no saben lo que hacen!”
Carlos Guinea Suárez
(RCS)
quarta-feira, outubro 12, 2005
La Virgen del Pilar y América
Hoy es el día de la Hispanidad. Decía el Padre Zacarías de Vizcarra que la Hispanidad no era otra cosa que la manera de vivirse la Cristiandad en los países hispánicos.
El 12 de Octubre, Festividad de la Virgen del Pilar, se descubría América allá en 1492. Cuando Cristóbal Colón tomó tierra lo hizo con la Cruz en las velas de sus barcos y portándola en el momento de tomar pie en las playas de la isla que bautizó honrando a Nuestro Señor Jesucristo: San Salvador. Eran tiempos de Fe recia y probada, de Fe mil y una veces ahondada y modelada en el troquel de la Cruz y el sufrimiento por Dios que significó la Reconquista y la expulsión del infiel del territorio patrio que nos había robado para, sobre todo, someternos al Islam.
España es Tierra de María. Porque María vino en carne mortal a Zaragoza para decirle al Apóstol Santiago, uno de los tres íntimos de Nuestro Señor Jesucristo que le acompañaran en esa visión de Gloria que fue el Monte Tabor, para animarle a permanecer en la Hispania romana y prometerle una gran cosecha de almas.
Cuando el Protestantismo robaba almas en Europa Portugal y España daban a Dios diez almas por cada una que caía en la herejía.
El privilegio de España, con la primera Aparición, y en rigor Venida, de la Santísima Virgen, es grande. Como lo es el de Portugal, Patria bendita que es el centro del hecho más importante del siglo XX, que fueron las Apariciones de Fátima y en la que la Fe, como Nuestra Señora nos dejó dicho, siempre tendrá cobijo. Y es digno de mencionarse que fuera en la Festividad del Pilar, la columna sobre la que vino María para consolar y animar a Santiago en su fervor y celo apostólicos, cuando el “Tierra a la vista” lanzado por el marinero de la Santa María (¡qué nombre más bello para una Carabela!) abriera el mundo ignoto de América de par en par a la Sangre redentora de Cristo.
De esa íntima unión entre España y María dejamos constancia aquí.
Y la oración que el Almirante Don Cristóbal Colón rezó, dirigiendo la plegaria de todos sus marineros, poco antes del avistamiento de América no fue otra que ésta:
"Bendita sea la luz
y la Santa Veracruz
y el Señor de la Verdad
y la Santa Trinidad.
Bendita sea el alba
Y el Señor que nos la manda.
Bendito sea el día
y el Señor que nos lo envía. Amén."
Amén.
¡Benditas seáis, Españas todas, hijas predilectas de María! Porque habéis sido entregadas para Cristo y para Corona sublime de María en virtud del Bautismo de todos los vuestros que abrazaron la Cruz de Cristo y de los innumerables mártires que con su sangre sellaron el territorio de esas Españas transatlánticas como el de esas otras Españas europeas habían sido selladas igualmente antes.
Rafael Castela Santos
El 12 de Octubre, Festividad de la Virgen del Pilar, se descubría América allá en 1492. Cuando Cristóbal Colón tomó tierra lo hizo con la Cruz en las velas de sus barcos y portándola en el momento de tomar pie en las playas de la isla que bautizó honrando a Nuestro Señor Jesucristo: San Salvador. Eran tiempos de Fe recia y probada, de Fe mil y una veces ahondada y modelada en el troquel de la Cruz y el sufrimiento por Dios que significó la Reconquista y la expulsión del infiel del territorio patrio que nos había robado para, sobre todo, someternos al Islam.
España es Tierra de María. Porque María vino en carne mortal a Zaragoza para decirle al Apóstol Santiago, uno de los tres íntimos de Nuestro Señor Jesucristo que le acompañaran en esa visión de Gloria que fue el Monte Tabor, para animarle a permanecer en la Hispania romana y prometerle una gran cosecha de almas.
Cuando el Protestantismo robaba almas en Europa Portugal y España daban a Dios diez almas por cada una que caía en la herejía.
El privilegio de España, con la primera Aparición, y en rigor Venida, de la Santísima Virgen, es grande. Como lo es el de Portugal, Patria bendita que es el centro del hecho más importante del siglo XX, que fueron las Apariciones de Fátima y en la que la Fe, como Nuestra Señora nos dejó dicho, siempre tendrá cobijo. Y es digno de mencionarse que fuera en la Festividad del Pilar, la columna sobre la que vino María para consolar y animar a Santiago en su fervor y celo apostólicos, cuando el “Tierra a la vista” lanzado por el marinero de la Santa María (¡qué nombre más bello para una Carabela!) abriera el mundo ignoto de América de par en par a la Sangre redentora de Cristo.
De esa íntima unión entre España y María dejamos constancia aquí.
Y la oración que el Almirante Don Cristóbal Colón rezó, dirigiendo la plegaria de todos sus marineros, poco antes del avistamiento de América no fue otra que ésta:
"Bendita sea la luz
y la Santa Veracruz
y el Señor de la Verdad
y la Santa Trinidad.
Bendita sea el alba
Y el Señor que nos la manda.
Bendito sea el día
y el Señor que nos lo envía. Amén."
Amén.
¡Benditas seáis, Españas todas, hijas predilectas de María! Porque habéis sido entregadas para Cristo y para Corona sublime de María en virtud del Bautismo de todos los vuestros que abrazaron la Cruz de Cristo y de los innumerables mártires que con su sangre sellaron el territorio de esas Españas transatlánticas como el de esas otras Españas europeas habían sido selladas igualmente antes.
Rafael Castela Santos
terça-feira, outubro 11, 2005
El carlismo es antiliberal también en lo económico
"Desde una óptica burguesa nunca se llegará a entender un movimiento tan genuinamente popular como el carlista. No, porque el abismo entre lo espontáneo, lo consuetudinario, lo popular, y la afectación racionalista es prácticamente insalvable.
El carlismo, además de la querella dinástica, representó, a lo largo del siglo XIX, la revuelta del pueblo cristiano contra la liquidación del sentido social de la propiedad por el naciente estado burgués. Esto lo reconoce y lo explica muy bien Carlos Marx en su obra “La revolución en España”. El análisis del joven Marx fue acertado en la observación de la realidad española de su tiempo, y solo patinó cuando se atuvo al rígido esquema del materialismo histórico, que le obligó a enmarcar las estructuras de libertades concretas dentro del sistema “feudal” de producción. Pero Marx se dio cuenta de que la estructura de municipios fuertes, minifundios agrícolas y propiedades religiosas, propia de las zonas carlistas, no “encajaba” con el feudalismo clásico y dejó el problema para ir a lo suyo …
Casi dos siglos más tarde, el carlismo sigue sin ser entendido ni aceptado por algunas corrientes de la izquierda, pero hay que decir que se trata de una izquierda extrañada de sus primitivas creencias sociales, que ha sustituido la pasión original por la justicia por un discurso de tipo gnóstico que no tiene otra consistencia que el anticristianismo. Esta izquierda políticamente correcta asume el capitalismo más inhumano, con la boca chica pero sin chistar. Y disimula su renuncia a la justicia social haciendo alarde de docilidad ante los programas de ingeniería social – de sexualismo redefinidor – diseñados por la plutocracia. Es la izquierda de la “política de género” y de la destrucción de la familia; del abrazo con la alta finanza y de los discursos filantrópicos que huelen a falso. La que no está contra la guerra sino cuando espera obtener réditos electorales y la que confunde la ecología con los preservativos. Al carlismo le repugna la demagogia, por eso tiene bien claro que la violencia solo puede ser un último recurso, un recurso que hay que evitar por todos los medios pero que, cuando se pisotea impunemente la dignidad humana se hace inevitable. En esto, como en todo, el programa carlista coincide ciento por ciento con la enseñanza de Juan Pablo II que, como es sabido, repudiaba el capitalismo y definió el liberalismo como “la libertad sin verdad ni responsabilidad”.
Por todo ello, deliran quienes piensan que el carlismo puede llegar a entenderse con el Partido Popular. No lo hará mientras el liberalismo impere en esa formación. Antes pactaría con un partido sinceramente comprometido con la justicia social si lo hubiera. Con un partido comprometido a fomentar el acceso a la riqueza de una manera equitativa, y por ello capaz de compartir el riesgo de embridar a los grandes poderes financieros y a las multinacionales omnipotentes. Ahí están el riesgo y el reto glorioso de nuestro tiempo. Ahí está el auténtico banderín de enganche para los hombres y mujeres de buena voluntad. En lo que Juan Pablo II llamaba “la tarea prioritaria para los políticos cristianos de doblegar las leyes del mercado salvaje”. El liberalismo económico tiene que ser “doblegado” con urgencia. No se trata de tocar los tambores, sino de entender la urgencia de una rectificación profunda de la filosofía de la vida y de la economía, antes de que la torre de Babel de la codicia, del egoísmo y el materialismo se derrumbe sobre nosotros."
Juan Carlos García de Polavieja
(RCS)
El carlismo, además de la querella dinástica, representó, a lo largo del siglo XIX, la revuelta del pueblo cristiano contra la liquidación del sentido social de la propiedad por el naciente estado burgués. Esto lo reconoce y lo explica muy bien Carlos Marx en su obra “La revolución en España”. El análisis del joven Marx fue acertado en la observación de la realidad española de su tiempo, y solo patinó cuando se atuvo al rígido esquema del materialismo histórico, que le obligó a enmarcar las estructuras de libertades concretas dentro del sistema “feudal” de producción. Pero Marx se dio cuenta de que la estructura de municipios fuertes, minifundios agrícolas y propiedades religiosas, propia de las zonas carlistas, no “encajaba” con el feudalismo clásico y dejó el problema para ir a lo suyo …
Casi dos siglos más tarde, el carlismo sigue sin ser entendido ni aceptado por algunas corrientes de la izquierda, pero hay que decir que se trata de una izquierda extrañada de sus primitivas creencias sociales, que ha sustituido la pasión original por la justicia por un discurso de tipo gnóstico que no tiene otra consistencia que el anticristianismo. Esta izquierda políticamente correcta asume el capitalismo más inhumano, con la boca chica pero sin chistar. Y disimula su renuncia a la justicia social haciendo alarde de docilidad ante los programas de ingeniería social – de sexualismo redefinidor – diseñados por la plutocracia. Es la izquierda de la “política de género” y de la destrucción de la familia; del abrazo con la alta finanza y de los discursos filantrópicos que huelen a falso. La que no está contra la guerra sino cuando espera obtener réditos electorales y la que confunde la ecología con los preservativos. Al carlismo le repugna la demagogia, por eso tiene bien claro que la violencia solo puede ser un último recurso, un recurso que hay que evitar por todos los medios pero que, cuando se pisotea impunemente la dignidad humana se hace inevitable. En esto, como en todo, el programa carlista coincide ciento por ciento con la enseñanza de Juan Pablo II que, como es sabido, repudiaba el capitalismo y definió el liberalismo como “la libertad sin verdad ni responsabilidad”.
Por todo ello, deliran quienes piensan que el carlismo puede llegar a entenderse con el Partido Popular. No lo hará mientras el liberalismo impere en esa formación. Antes pactaría con un partido sinceramente comprometido con la justicia social si lo hubiera. Con un partido comprometido a fomentar el acceso a la riqueza de una manera equitativa, y por ello capaz de compartir el riesgo de embridar a los grandes poderes financieros y a las multinacionales omnipotentes. Ahí están el riesgo y el reto glorioso de nuestro tiempo. Ahí está el auténtico banderín de enganche para los hombres y mujeres de buena voluntad. En lo que Juan Pablo II llamaba “la tarea prioritaria para los políticos cristianos de doblegar las leyes del mercado salvaje”. El liberalismo económico tiene que ser “doblegado” con urgencia. No se trata de tocar los tambores, sino de entender la urgencia de una rectificación profunda de la filosofía de la vida y de la economía, antes de que la torre de Babel de la codicia, del egoísmo y el materialismo se derrumbe sobre nosotros."
Juan Carlos García de Polavieja
(RCS)
Breves - 15
- Mais do que ordinário, o homem é mesmo mal formado. Carrilho, que até tem nome de bandido comunista, derrotado na compita para a Câmara lisboeta: foi essa a grande notícia que a noite eleitoral de Domingo trouxe.
- Com a vitória dos chamados "candidatos bandidos", muito boa e insuspeita gente descobriu o pensamento doutrinário contra-revolucionário de Frei Fortunato de São Boaventura e do Padre José de Agostinho Macedo acerca da soberania popular. Deplora-se tão-só o ligeiro atraso de duzentos anos.
- Os velhos militantes - que ao nível de base, mau-grado a absoluta perversidade da doutrina que ajudam a propagandear, merecem, pela sua total dedicação eivada de credulidade e ingenuidade à injusta causa comunista, uma pontinha crítica de admiração - levaram a melhor sobre o radicalismo burguês da esquerda chique caviar. O Bloco começa a dar sinais de ser um balão em princípio de esvaziamento.
- Retornando a temas mais correntes neste espaço: podemos imaginar qual seria a reacção de Santo Inácio de Loyola, perante este cartaz de propaganda dos seus actuais sucessores na Companhia de Jesus, os quais, aparentemente, parecem não conhecer a Carta Apostólica "Ordinatio Sacerdotalis", do Papa João Paulo II?...
- No próximo dia 13 de Outubro, se Deus quiser, assitirei à Missa em Saint Nicholas du Chardonnet, a célebre Igreja parisiense da SSPX. Depois, darei mais pormenores.
JSarto
- Com a vitória dos chamados "candidatos bandidos", muito boa e insuspeita gente descobriu o pensamento doutrinário contra-revolucionário de Frei Fortunato de São Boaventura e do Padre José de Agostinho Macedo acerca da soberania popular. Deplora-se tão-só o ligeiro atraso de duzentos anos.
- Os velhos militantes - que ao nível de base, mau-grado a absoluta perversidade da doutrina que ajudam a propagandear, merecem, pela sua total dedicação eivada de credulidade e ingenuidade à injusta causa comunista, uma pontinha crítica de admiração - levaram a melhor sobre o radicalismo burguês da esquerda chique caviar. O Bloco começa a dar sinais de ser um balão em princípio de esvaziamento.
- Retornando a temas mais correntes neste espaço: podemos imaginar qual seria a reacção de Santo Inácio de Loyola, perante este cartaz de propaganda dos seus actuais sucessores na Companhia de Jesus, os quais, aparentemente, parecem não conhecer a Carta Apostólica "Ordinatio Sacerdotalis", do Papa João Paulo II?...
- No próximo dia 13 de Outubro, se Deus quiser, assitirei à Missa em Saint Nicholas du Chardonnet, a célebre Igreja parisiense da SSPX. Depois, darei mais pormenores.
JSarto
domingo, outubro 09, 2005
Breves - 14
- No último dia 7 de Outubro, passou mais um aniversário - o 435º - da grande vitória naval de Lepanto, alcançada pela armada católica conjunta dos Estados Papais, de Espanha, de Veneza e da Soberana Ordem Militar de Malta, sobre o invasor infiel turco. É um triunfo que convém relembrar mais do que nunca, em tempos de traição à matriz cristã que enforma a Europa, cometida por parte daqueles que nela controlam os centros de decisão política. E não terá sido certamente um acaso fortuito - dos que não existem em política, como recordava sempre o velho Maurras… - que o anúncio da abertura das negociações para a adesão da Turquia à União Europeia haja sido feito nas vésperas de tal efeméride...
Ora, no calendário litúrgico tradicional, 7 de Outubro é a data da comemoração da Festa do Santíssimo Rosário, a qual foi instituída pelo Papa São Pio V, em memória precisamente da grandiosa vitória de Lepanto, e para honrar o poderoso papel de intercessão que Nossa Senhora do Rosário teve na derrota total e completa das hostes otomanas.
Efectivamente, o Rosário, com a única excepção do Santo Sacrifício da Missa, é o mais poderoso meio de oração e devoção ao dispor dos católicos, fonte de concessão de infindáveis graças divinas, e verdadeira arma sobrenatural cuja utilização o campo da tradição jamais deve olvidar-se de empregar no combate espiritual. Sobre o Rosário, recomenda-se a leitura destes cinco importantes artigos do interessante sítio brasileiro "Veritatis Splendor". Para quem quiser aprofundar o tema, é absolutamente fulcral conhecer "O Segredo Admirável do Santíssimo Rosário", da autoria de São Luís Maria Guignion Monfort.
- O arcebispo modernista de Dublin, Diarmuid Martin, em claro desafio à legítima autoridade do Papa Bento XVI, afirmou publicamente não compreender por que hão-de ser afastados da ordenação sacerdotal todos os que revelem tendências homossexuais. Decerto, Sua Excelência Reverendíssima já se deve ter esquecido dos crimes pedófilos de um monstro como o Padre Sean Fortune, que abalaram toda a Igreja Católica na Irlanda?... Não, para um herege modernista não há mal algum em haver candidatos homossexuais ao sacerdócio, ou até sacerdotes pedófilos escandalosamente encobertos pela hierarquia. Ao invés, o verdadeiro problema é existirem, no seminário sob a sua desgraçada alçada, seminaristas que hajam tido veleidade de se ajoelharem durante o recebimento da Sagrada Comunhão. De facto, isto é que é muito grave - humilhar a soberba humana perante a Presença Real de Cristo-Rei -, motivo pelo qual os prevaricadores foram devidamente admoestados.
- Já agora, e o autor deste horrível sacrilégio: será ele, ao menos, repreendido pelo seu Bispo?...
- No Reino Unido, a paranóia politicamente correcta está a atingir níveis de puro absurdo: os funcionários municipais da cidade de Dudley, situada nos arredores de Birmingham, foram proibidos de ter sobre as suas secretárias quaisquer itens - por exemplo, cadernos, calendários, e brinquedos - que retratem a imagem de porcos, nomeadamente do simpático Piglet, o companheiro de aventuras do Ursinho Pooh, personagem criada pelo génio de Walt Disney.
E tudo isto porquê? Porque uma funcionária municipal de religião muçulmana sentiu-se ofendida com a exibição pública de porcos, animal impuro para o Islão, e desse facto deu conta aos seus superiores. Estes últimos, em nome da necessidade de não ofender as convicções islâmicas e de demonstrar tolerância para com as mesmas, tomaram tão aberrante decisão, sem se aperceberem que assim estão verdadeiramente a ofender e a manifestar uma inadmissível intransigência para com todos os não-muçulmanos que trabalham sob sua tutela.
Bela metáfora de uma Europa doente, onde aqueles que dela são nativos têm de transigir o seu modo de vida com invasores arrogantes, que em tempos de normalidade seriam imediatamente repelidos. É que a pretensa protecção dos direitos das minorias não pode passar pelo espezinhamento e desconsideração dos direitos da maioria: se a esta não é lícito impor as suas convicções religiosas àquelas, sob tal perspectiva, é ainda mais ilegítima a tentativa oposta.
JSarto
Ora, no calendário litúrgico tradicional, 7 de Outubro é a data da comemoração da Festa do Santíssimo Rosário, a qual foi instituída pelo Papa São Pio V, em memória precisamente da grandiosa vitória de Lepanto, e para honrar o poderoso papel de intercessão que Nossa Senhora do Rosário teve na derrota total e completa das hostes otomanas.
Efectivamente, o Rosário, com a única excepção do Santo Sacrifício da Missa, é o mais poderoso meio de oração e devoção ao dispor dos católicos, fonte de concessão de infindáveis graças divinas, e verdadeira arma sobrenatural cuja utilização o campo da tradição jamais deve olvidar-se de empregar no combate espiritual. Sobre o Rosário, recomenda-se a leitura destes cinco importantes artigos do interessante sítio brasileiro "Veritatis Splendor". Para quem quiser aprofundar o tema, é absolutamente fulcral conhecer "O Segredo Admirável do Santíssimo Rosário", da autoria de São Luís Maria Guignion Monfort.
- O arcebispo modernista de Dublin, Diarmuid Martin, em claro desafio à legítima autoridade do Papa Bento XVI, afirmou publicamente não compreender por que hão-de ser afastados da ordenação sacerdotal todos os que revelem tendências homossexuais. Decerto, Sua Excelência Reverendíssima já se deve ter esquecido dos crimes pedófilos de um monstro como o Padre Sean Fortune, que abalaram toda a Igreja Católica na Irlanda?... Não, para um herege modernista não há mal algum em haver candidatos homossexuais ao sacerdócio, ou até sacerdotes pedófilos escandalosamente encobertos pela hierarquia. Ao invés, o verdadeiro problema é existirem, no seminário sob a sua desgraçada alçada, seminaristas que hajam tido veleidade de se ajoelharem durante o recebimento da Sagrada Comunhão. De facto, isto é que é muito grave - humilhar a soberba humana perante a Presença Real de Cristo-Rei -, motivo pelo qual os prevaricadores foram devidamente admoestados.
- Já agora, e o autor deste horrível sacrilégio: será ele, ao menos, repreendido pelo seu Bispo?...
- No Reino Unido, a paranóia politicamente correcta está a atingir níveis de puro absurdo: os funcionários municipais da cidade de Dudley, situada nos arredores de Birmingham, foram proibidos de ter sobre as suas secretárias quaisquer itens - por exemplo, cadernos, calendários, e brinquedos - que retratem a imagem de porcos, nomeadamente do simpático Piglet, o companheiro de aventuras do Ursinho Pooh, personagem criada pelo génio de Walt Disney.
E tudo isto porquê? Porque uma funcionária municipal de religião muçulmana sentiu-se ofendida com a exibição pública de porcos, animal impuro para o Islão, e desse facto deu conta aos seus superiores. Estes últimos, em nome da necessidade de não ofender as convicções islâmicas e de demonstrar tolerância para com as mesmas, tomaram tão aberrante decisão, sem se aperceberem que assim estão verdadeiramente a ofender e a manifestar uma inadmissível intransigência para com todos os não-muçulmanos que trabalham sob sua tutela.
Bela metáfora de uma Europa doente, onde aqueles que dela são nativos têm de transigir o seu modo de vida com invasores arrogantes, que em tempos de normalidade seriam imediatamente repelidos. É que a pretensa protecção dos direitos das minorias não pode passar pelo espezinhamento e desconsideração dos direitos da maioria: se a esta não é lícito impor as suas convicções religiosas àquelas, sob tal perspectiva, é ainda mais ilegítima a tentativa oposta.
JSarto
Lepanto

White founts falling in the Courts of the sun,
And the Soldan of Byzantium is smiling as they run;
There is laughter like the fountains in that face of all men feared,
It stirs the forest darkness, the darkness of his beard;
It curls the blood-red crescent, the crescent of his lips;
For the inmost sea of all the earth is shaken with his ships.
They have dared the white republics up the capes of Italy,
They have dashed the Adriatic round the Lion of the Sea,
And the Pope has cast his arms abroad for agony and loss,
And called the kings of Christendom for swords about the Cross.
The cold queen of England is looking in the glass;
The shadow of the Valois is yawning at the Mass;
From evening isles fantastical rings faint the Spanish gun,
And the Lord upon the Golden Horn is laughing in the sun.
Dim drums throbbing, in the hills half heard,
Where only on a nameless throne a crownless prince has stirred,
Where, risen from a doubtful seat and half attainted stall,
The last knight of Europe takes weapons from the wall,
The last and lingering troubadour to whom the bird has sung,
That once went singing southward when all the world was young.
In that enormous silence, tiny and unafraid,
Comes up along a winding road the noise of the Crusade.
Strong gongs groaning as the guns boom far,
Don John of Austria is going to the war,
Stiff flags straining in the night-blasts cold
In the gloom black-purple, in the glint old-gold,
Torchlight crimson on the copper kettle-drums,
Then the tuckets, then the trumpets, then the cannon, and he comes.
Don John laughing in the brave beard curled,
Spurning of his stirrups like the thrones of all the world,
Holding his head up for a flag of all the free.
Love-light of Spain -- hurrah!
Death-light of Africa!
Don John of Austria
Is riding to the sea.
Mahound is in his paradise above the evening star,
(Don John of Austria is going to the war.)
He moves a mighty turban on the timeless houri's knees,
His turban that is woven of the sunsets and the seas.
He shakes the peacock gardens as he rises from his ease,
And he strides among the tree-tops and is taller than the trees;
And his voice through all the garden is a thunder sent to bring
Black Azrael and Ariel and Ammon on the wing.
Giants and the Genii,
Multiplex of wing and eye,
Whose strong obedience broke the sky
When Solomon was king.
They rush in red and purple from the red clouds of the morn,
From the temples where the yellow gods shut up their eyes in scorn;
They rise in green robes roaring from the green hells of the sea
Where fallen skies and evil hues and eyeless creatures be,
On them the sea-valves cluster and the grey sea-forests curl,
Splashed with a splendid sickness, the sickness of the pearl;
They swell in sapphire smoke out of the blue cracks of the ground, --
They gather and they wonder and give worship to Mahound.
And he saith, "Break up the mountains where the hermit-folk can hide,
And sift the red and silver sands lest bone of saint abide,
And chase the Giaours flying night and day, not giving rest,
For that which was our trouble comes again out of the west.
We have set the seal of Solomon on all things under sun,
Of knowledge and of sorrow and endurance of things done.
But a noise is in the mountains, in the mountains, and I know
The voice that shook our palaces -- four hundred years ago:
It is he that saith not 'Kismet'; it is he that knows not Fate;
It is Richard, it is Raymond, it is Godfrey at the gate!
It is he whose loss is laughter when he counts the wager worth,
Put down your feet upon him, that our peace be on the earth."
For he heard drums groaning and he heard guns jar,
(Don John of Austria is going to the war.)
Sudden and still -- hurrah!
Bolt from Iberia!
Don John of Austria
Is gone by Alcalar.
St. Michael's on his Mountain in the sea-roads of the north
(Don John of Austria is girt and going forth.)
Where the grey seas glitter and the sharp tides shift
And the sea-folk labour and the red sails lift.
He shakes his lance of iron and he claps his wings of stone;
The noise is gone through Normandy; the noise is gone alone;
The North is full of tangled things and texts and aching eyes,
And dead is all the innocence of anger and surprise,
And Christian killeth Christian in a narrow dusty room,
And Christian dreadeth Christ that hath a newer face of doom,
And Christian hateth Mary that God kissed in Galilee, --
But Don John of Austria is riding to the sea.
Don John calling through the blast and the eclipse
Crying with the trumpet, with the trumpet of his lips,
Trumpet that sayeth ha!
Domino gloria!
Don John of Austria
Is shouting to the ships.
King Philip's in his closet with the Fleece about his neck
(Don John of Austria is armed upon the deck.)
The walls are hung with velvet that is black and soft as sin,
And little dwarfs creep out of it and little dwarfs creep in.
He holds a crystal phial that has colours like the moon,
He touches, and it tingles, and he trembles very soon,
And his face is as a fungus of a leprous white and grey
Like plants in the high houses that are shuttered from the day,
And death is in the phial and the end of noble work,
But Don John of Austria has fired upon the Turk.
Don John's hunting, and his hounds have bayed --
Booms away past Italy the rumour of his raid.
Gun upon gun, ha! ha!
Gun upon gun, hurrah!
Don John of Austria
Has loosed the cannonade.
The Pope was in his chapel before day or battle broke,
(Don John of Austria is hidden in the smoke.)
The hidden room in man's house where God sits all the year,
The secret window whence the world looks small and very dear.
He sees as in a mirror on the monstrous twilight sea
The crescent of his cruel ships whose name is mystery;
They fling great shadows foe-wards, making Cross and Castle dark,
They veil the plumèd lions on the galleys of St. Mark;
And above the ships are palaces of brown, black-bearded chiefs,
And below the ships are prisons, where with multitudinous griefs,
Christian captives sick and sunless, all a labouring race repines
Like a race in sunken cities, like a nation in the mines.
They are lost like slaves that sweat, and in the skies of morning hung
The stair-ways of the tallest gods when tyranny was young.
They are countless, voiceless, hopeless as those fallen or fleeing on
Before the high Kings' horses in the granite of Babylon.
And many a one grows witless in his quiet room in hell
Where a yellow face looks inward through the lattice of his cell,
And he finds his God forgotten, and he seeks no more a sign --
(But Don John of Austria has burst the battle-line!)
Don John pounding from the slaughter-painted poop,
Purpling all the ocean like a bloody pirate's sloop,
Scarlet running over on the silvers and the golds,
Breaking of the hatches up and bursting of the holds,
Thronging of the thousands up that labour under sea
White for bliss and blind for sun and stunned for liberty.
Vivat Hispania!
Domino Gloria!
Don John of Austria
Has set his people free!
Cervantes on his galley sets the sword back in the sheath
(Don John of Austria rides homeward with a wreath.)
And he sees across a weary land a straggling road in Spain,
Up which a lean and foolish knight for ever rides in vain,
And he smiles, but not as Sultans smile, and settles back the blade...
(But Don John of Austria rides home from the Crusade.)
G. K. Chesterton
quarta-feira, outubro 05, 2005
A República serve melhor a Deus?
A República serve melhor Deus do que a Monarquia? Eis o problema fundamental, essencial. Eis o âmago da questão.
Para mim, a diferença que caracteriza os dois regimes, e que os tratados de Direito político formulam, é muito, é imenso - mas não é tudo. A hereditariedade, característica da Monarquia, garantindo uma continuidade no elemento-base do Poder, que a eleição, característica da República, transforma em instabilidade sistemática, é muito, é imenso, - mas não é tudo. Porque fará mais facilmente feliz um povo, uma República católica, do que uma Monarquia ateia ou agnóstica que se transforma automaticamente em República, como a República católica automaticamente se transforma em Monarquia. Porque o Ateísmo ou o Agnosticismo são as grandes alavancas propulsoras da Anarquia. E o Catolicismo é a essência da Ordem.
Se pela Monarquia vou mais facilmente para o Catolicismo, por este, vou, fatalmente, para a Monarquia. Se pela República vou mais facilmente para o Paganismo, por este vou, fatalmente, para a República. Porquê?
Porque o Catolicismo é a ordem integral. Porque o Paganismo é a Anarquia integral. Como a Monarquia é um regime essencialmente de ordem, e como a República é um regime essencialmente anárquico, é evidente que o Catolicismo leva à primeira, e o Paganismo leva à segunda. Portanto, o que é tudo, na diferença que caracteriza os dois regimes, não é a hereditariedade ou a eleição: é a Ordem integral ou a Anarquia, é Deus ou Satã. Por outras palavras: tudo se reduz a aceitar-se ou repudiar-se o Liberalismo.
Uma República anti-liberalista é preferível, para um monárquico integral como eu, a uma Monarquia liberal. Uma República liberalista deve ser preferível, para um monárquico liberal, a uma Monarquia anti-liberalista.
O mundo político, actualmente, já se não divide bem em monárquicos e republicanos: divide-se em liberais e anti-liberais. Os liberais estão todos presos pelo cordão umbilical da Urna; todos eles deitam incenso na ara absurda do Voto. Aos anti-liberais, une-os a Consciência de que o Sufrágio político, individualista, é uma mistificação.
O Liberalismo, ou seja, monárquico ou republicano, além de que repousa sobre uma mentira, o voto, e de que conduz a outra mentira - o Povo soberano, é, na sua essência, inimigo de Deus. Todo o poder vem de Deus - omnis potestas a Deo.
Mas para o Liberalismo, monárquico ou republicano, todo o poder emana do Sufrágio. E é por isso que nós assistimos, de vez em quando, ao afã dos liberalistas, no sentido de purificarem o Sufrágio. É que para eles, o Sufrágio é tudo! O homem, munido do papelinho branco, é omnipotente, omnisciente. Um milhão de homens de um lado, outro milhão de homens do outro lado. Empate. Quem vai desempatar? O Pistautira (oh!) que se esquecera de que era o grande dia do Povo soberano. Vão chamar o Pistautira!
E o Pistautira chega, e vota. E desempata…
Quem foi o omnipotente? Quem foi o omnisciente? O Pistautira… Isto é o Liberalismo.
O Sufrágio político é o mal. Corrigi-lo, como pretendem os liberais, é piorá-lo. Aperfeiçoá-lo é torná-lo mais nocivo ainda. O que é preciso é destruí-lo, é eliminá-lo, é substituí-lo pela representação de classes - apolítica: a representação dos Municípios e das Corporações, porque o Poder vem de Deus, e não do Povo. E a eliminação do Sufrágio político não é, portanto, atentatória das liberdades populares, antes, é a sua garantia máxima. Garantir a liberdade doméstica, a liberdade municipal e provincial, a liberdade corporativa - é deitar abaixo a Liberdade, árvore à sombra da qual têm germinado e florescido todas as tiranias, com a tirania do Número, do Anónimo, do Voto, à frente, mas é desenvolver a Nação, e abrir-lhe largos horizontes no futuro. A Liberdade é inimiga das liberdades. Onde a Liberdade impera, morrem, asfixiadas, as liberdades. Ora estas são fecundas, a Liberdade é estéril.
Liberalismo é o regime da Liberdade. A guerra ao Liberalismo é uma guerra santa. Foi ele quem atentou primeiro contra a Igreja; foi ele quem enfraqueceu e estiolou o Princípio monárquico.
Não precisamos de sair do nosso País. Portugal morre lentamente, - enterrado, afogado em estúpido materialismo, descrente do Rei, descrente de si próprio, farrapo do que foi, sombra do que foi. Esta situação deve-a, em primeiro lugar, aos malvados de 1820 e 1834 que em vez de defenderem o carácter nacional, o abastardaram, o estrangeiraram; deve-o, em segundo lugar, aos que cegos pela vaidade e pela ambição, se têm oposto à definição plena da aspiração política nacional, liberta do veneno revolucionário, e absolutamente integrada no pensamento de que tudo no homem deve tender a servir Deus, porque indivíduos e Nações só para o serviço de Deus nasceram.
Alfredo Pimenta - Nas Vésperas do Estado Novo - 1937
JSarto
Para mim, a diferença que caracteriza os dois regimes, e que os tratados de Direito político formulam, é muito, é imenso - mas não é tudo. A hereditariedade, característica da Monarquia, garantindo uma continuidade no elemento-base do Poder, que a eleição, característica da República, transforma em instabilidade sistemática, é muito, é imenso, - mas não é tudo. Porque fará mais facilmente feliz um povo, uma República católica, do que uma Monarquia ateia ou agnóstica que se transforma automaticamente em República, como a República católica automaticamente se transforma em Monarquia. Porque o Ateísmo ou o Agnosticismo são as grandes alavancas propulsoras da Anarquia. E o Catolicismo é a essência da Ordem.
Se pela Monarquia vou mais facilmente para o Catolicismo, por este, vou, fatalmente, para a Monarquia. Se pela República vou mais facilmente para o Paganismo, por este vou, fatalmente, para a República. Porquê?
Porque o Catolicismo é a ordem integral. Porque o Paganismo é a Anarquia integral. Como a Monarquia é um regime essencialmente de ordem, e como a República é um regime essencialmente anárquico, é evidente que o Catolicismo leva à primeira, e o Paganismo leva à segunda. Portanto, o que é tudo, na diferença que caracteriza os dois regimes, não é a hereditariedade ou a eleição: é a Ordem integral ou a Anarquia, é Deus ou Satã. Por outras palavras: tudo se reduz a aceitar-se ou repudiar-se o Liberalismo.
Uma República anti-liberalista é preferível, para um monárquico integral como eu, a uma Monarquia liberal. Uma República liberalista deve ser preferível, para um monárquico liberal, a uma Monarquia anti-liberalista.
O mundo político, actualmente, já se não divide bem em monárquicos e republicanos: divide-se em liberais e anti-liberais. Os liberais estão todos presos pelo cordão umbilical da Urna; todos eles deitam incenso na ara absurda do Voto. Aos anti-liberais, une-os a Consciência de que o Sufrágio político, individualista, é uma mistificação.
O Liberalismo, ou seja, monárquico ou republicano, além de que repousa sobre uma mentira, o voto, e de que conduz a outra mentira - o Povo soberano, é, na sua essência, inimigo de Deus. Todo o poder vem de Deus - omnis potestas a Deo.
Mas para o Liberalismo, monárquico ou republicano, todo o poder emana do Sufrágio. E é por isso que nós assistimos, de vez em quando, ao afã dos liberalistas, no sentido de purificarem o Sufrágio. É que para eles, o Sufrágio é tudo! O homem, munido do papelinho branco, é omnipotente, omnisciente. Um milhão de homens de um lado, outro milhão de homens do outro lado. Empate. Quem vai desempatar? O Pistautira (oh!) que se esquecera de que era o grande dia do Povo soberano. Vão chamar o Pistautira!
E o Pistautira chega, e vota. E desempata…
Quem foi o omnipotente? Quem foi o omnisciente? O Pistautira… Isto é o Liberalismo.
O Sufrágio político é o mal. Corrigi-lo, como pretendem os liberais, é piorá-lo. Aperfeiçoá-lo é torná-lo mais nocivo ainda. O que é preciso é destruí-lo, é eliminá-lo, é substituí-lo pela representação de classes - apolítica: a representação dos Municípios e das Corporações, porque o Poder vem de Deus, e não do Povo. E a eliminação do Sufrágio político não é, portanto, atentatória das liberdades populares, antes, é a sua garantia máxima. Garantir a liberdade doméstica, a liberdade municipal e provincial, a liberdade corporativa - é deitar abaixo a Liberdade, árvore à sombra da qual têm germinado e florescido todas as tiranias, com a tirania do Número, do Anónimo, do Voto, à frente, mas é desenvolver a Nação, e abrir-lhe largos horizontes no futuro. A Liberdade é inimiga das liberdades. Onde a Liberdade impera, morrem, asfixiadas, as liberdades. Ora estas são fecundas, a Liberdade é estéril.
Liberalismo é o regime da Liberdade. A guerra ao Liberalismo é uma guerra santa. Foi ele quem atentou primeiro contra a Igreja; foi ele quem enfraqueceu e estiolou o Princípio monárquico.
Não precisamos de sair do nosso País. Portugal morre lentamente, - enterrado, afogado em estúpido materialismo, descrente do Rei, descrente de si próprio, farrapo do que foi, sombra do que foi. Esta situação deve-a, em primeiro lugar, aos malvados de 1820 e 1834 que em vez de defenderem o carácter nacional, o abastardaram, o estrangeiraram; deve-o, em segundo lugar, aos que cegos pela vaidade e pela ambição, se têm oposto à definição plena da aspiração política nacional, liberta do veneno revolucionário, e absolutamente integrada no pensamento de que tudo no homem deve tender a servir Deus, porque indivíduos e Nações só para o serviço de Deus nasceram.
Alfredo Pimenta - Nas Vésperas do Estado Novo - 1937
JSarto
terça-feira, outubro 04, 2005
En la estela de los aforismos de Nicolás Gómez Dávila
En la estela de los aforismos de Nicolás Gómez Dávila traídos a colación por JSarto unos cuantos días atrás, se me ocurren un par de reflexiones menos poderosas, pero no menos ciertas que esos pensamientos como dagas con que Gómez Dávila nos obsequia.
Una de las características fundamentales, nucleares diría, de la modernidad es precisamente su fragmentación. Dondequiera que uno pone cualquiera de los sentidos, allá la evasiva modernidad le pone un galimatías descompuesto, desordenado y fragmentado. Si hablamos de pintura allá hay fragmentación, como el cubismo o el arte abstracto han expresado tan bien. Piénsese en un Picasso. En un Kansky o en Miró. ¡Qué diferencia de esto con el hispanoluso Velázquez … o con El Greco o el mismísimo Goya, por poner sólo unos cuántos ejemplos!
Si hablamos de música es exactamente lo mismo. Y el mal no viene del rock, como mucha gente piensa. De hecho hay buen pop y buen rock (si el director de este blog no se incomoda mucho con esta afirmación mía). Y escribo esto mientras escucho California Girls, de los Beach Boys. Pero pienso en esta mañana, cuando a mi secretaria se le ocurrió poner la BBC2 y tuve que soportar el ruido infernal de AC/DC, más infernal que nunca en una canción con la letra y la estridencia fragmentada de Highway to Hell. Es verdaderamente insoportable esa mezcla deslabazada de bajo por un lado, batería por otro y el guitarra estirando las cuerdas y produciendo ese sonido tan característico de la mayor parte del heavy metal. Compárase esto con un Johann Sebastian Bach, o con mis portugueses favoritos de estos tiempos, Madredeus.
En arquitectura pasa tres cuartos de lo mismo. Hace unas semanas, en la previa a una comida del “G8” (que son G7 en realidad pero que, como los mosqueteros, son 8 porque faltaba Pedro Guedes), como nos llaman nuestros amigos de Geraldo Sem Pavor, paseaba con mi amigo Andrés por Fátima. Al frente uno encuentra la Basílica, bien proporcionada en todos los aspectos, con un aspecto señorial. Al lado de ello la Capelinha, que la verdad es ya un ejercicio de feísmo. Y al otro lado un edificio que será muy funcional, pero que desdice de la notable arquitectura de la Santa Basílica por su excesiva geometría. Y el summum de fealdad, enfrente de la belleza de la blanca Basílica, es esa especie de antro de Satanás dedicado al ecumenismo. Una cosa redonda, amorfa, tan vacía de contenido como la pintura abstracta y tan carente de sentido como ella. Es un antro homogéneo y caótico, es decir, fragmentado.
Añádase a esta característica nuclear de la fragmentación la otra más espiritual del sufrimiento sin sentido y ya se tiene la receta que configura la modernidad.
Rafael Castela Santos
Una de las características fundamentales, nucleares diría, de la modernidad es precisamente su fragmentación. Dondequiera que uno pone cualquiera de los sentidos, allá la evasiva modernidad le pone un galimatías descompuesto, desordenado y fragmentado. Si hablamos de pintura allá hay fragmentación, como el cubismo o el arte abstracto han expresado tan bien. Piénsese en un Picasso. En un Kansky o en Miró. ¡Qué diferencia de esto con el hispanoluso Velázquez … o con El Greco o el mismísimo Goya, por poner sólo unos cuántos ejemplos!
Si hablamos de música es exactamente lo mismo. Y el mal no viene del rock, como mucha gente piensa. De hecho hay buen pop y buen rock (si el director de este blog no se incomoda mucho con esta afirmación mía). Y escribo esto mientras escucho California Girls, de los Beach Boys. Pero pienso en esta mañana, cuando a mi secretaria se le ocurrió poner la BBC2 y tuve que soportar el ruido infernal de AC/DC, más infernal que nunca en una canción con la letra y la estridencia fragmentada de Highway to Hell. Es verdaderamente insoportable esa mezcla deslabazada de bajo por un lado, batería por otro y el guitarra estirando las cuerdas y produciendo ese sonido tan característico de la mayor parte del heavy metal. Compárase esto con un Johann Sebastian Bach, o con mis portugueses favoritos de estos tiempos, Madredeus.
En arquitectura pasa tres cuartos de lo mismo. Hace unas semanas, en la previa a una comida del “G8” (que son G7 en realidad pero que, como los mosqueteros, son 8 porque faltaba Pedro Guedes), como nos llaman nuestros amigos de Geraldo Sem Pavor, paseaba con mi amigo Andrés por Fátima. Al frente uno encuentra la Basílica, bien proporcionada en todos los aspectos, con un aspecto señorial. Al lado de ello la Capelinha, que la verdad es ya un ejercicio de feísmo. Y al otro lado un edificio que será muy funcional, pero que desdice de la notable arquitectura de la Santa Basílica por su excesiva geometría. Y el summum de fealdad, enfrente de la belleza de la blanca Basílica, es esa especie de antro de Satanás dedicado al ecumenismo. Una cosa redonda, amorfa, tan vacía de contenido como la pintura abstracta y tan carente de sentido como ella. Es un antro homogéneo y caótico, es decir, fragmentado.
Añádase a esta característica nuclear de la fragmentación la otra más espiritual del sufrimiento sin sentido y ya se tiene la receta que configura la modernidad.
Rafael Castela Santos
domingo, outubro 02, 2005
A Holanda sempre na vanguarda do "progresso"
Mais notícias da Nova Sodoma anteriormente conhecida por Holanda: depois dos emparelhamentos de homossexuais, por que não as uniões legais entre três ou mais pessoas?... A este propósito, belo comentário do Gillibrand, do blogue "Catholic Conservation Church".
JSarto
Wolves Among the Ruins
Livro de leitura absolutamente compulsiva! Estes três artigos explicam porquê. O sítio do autor - A. J. West - também é merecedor de uma visita. O Cardeal Alfred Simony, de Santa Reina, aliás, o Cardeal Roger Mahoney, de Los Angeles, bem como muitos dos seus comparsas modernistas espalhados pelo mundo, se o leram, não hão-de ter apreciado a forma como nele são retratados.
JSarto
JSarto
O Catolicismo na História de Portugal
O texto de Vázquez de Mella de que o Rafael abaixo dá conta, trouxe-me à memória, este outro de António Sardinha, que passo a transcrever, retirado do seu estudo "As Quatro Onças de Oiro", publicado no livro "Da hera nas Colunas". É impressionante a similitude do pensamento dos dois grandes tradicionalistas peninsulares:
"Assevere-se o que se asseverar, sustente-se o que se sustentar, Portugal, surgindo para a luz do dia e em plena florescência mediévica, é filho legítimo do Cristianismo e a sua história mais não é do que um capítulo da história da Igreja. Distante ainda o alvor da nacionalidade, o que é que a prepara, a unifica e a disciplina senão o apostolado de S. Martinho de Dume no antigo reino dos suevos, fazendo, pela evangelização, da diocese bracarense o núcleo moral de que resultaremos mais tarde como nação organizada?
(…)
Já antes, o Cristianismo transformara as agrupações agrícolas da romanização na "paróquia" ou "freguesia", - espécie de comuna sem carta (…). Então o campanário que se levanta por cima das pobres habitações rústicas, deu-lhes a adesão necessária para as vilas se converterem em pequenas comunas, sem protecção em geral, e sem organização escrita, mas contendo a união de vontades, homogeneidade de sentimentos e comunidade de aspirações morais, que são a base da vida social. Cimento indestrutível que prendeu a raça à terra e lhe conservou a inviolabilidade do génio, a fé a manterá ligada e íntegra, mesmo quando o domínio muçulmano, firmando-se na linha entre o Mondego e Tejo, partir ao meio a faixa ocidental da Península. Porque sem o sopro faúlhante duma religião comum, tão ciosamente acalentada pelas populações moçárabes do sul, não se percebe como, à maneira que avançam os "fossados" e algarados da Reconquista, o território e as gentes que se iam ganhando em nada destoassem, pela linguagem, pelas crenças e pelos costumes, do povo de lavradores e cavaleiros a quem Deus incumbira da fundação de um novo reino.
(…)
Sem avançarmos pelo período afonsino adiante, de quanto se sumariou e expôs, depreende-se como, sem receio de séria contestação, a história de Portugal é, na sua essência, um capítulo da história da Igreja. Terminada a Reconquista, virá depois a epopeia da Fé e do Império, - virão depois as navegações e os descobrimentos. Mais se evidencia e afirma o carácter apostólico da nossa história. Subtraiam-na à inspiração e à direcção do Cristianismo, e o que resta a Portugal não é mais do que a história da sua decadência. Avivar, portanto, sem intenções apologéticas, mas unicamente pela restituição dos acontecimentos ao seu justo significado, os liames que prendem Portugal à Igreja e, como tal, ao úbere incontestável da verdadeira civilização, é praticar conjuntamente um acto de patriotismo e um acto de inteligência.
JSarto
"Assevere-se o que se asseverar, sustente-se o que se sustentar, Portugal, surgindo para a luz do dia e em plena florescência mediévica, é filho legítimo do Cristianismo e a sua história mais não é do que um capítulo da história da Igreja. Distante ainda o alvor da nacionalidade, o que é que a prepara, a unifica e a disciplina senão o apostolado de S. Martinho de Dume no antigo reino dos suevos, fazendo, pela evangelização, da diocese bracarense o núcleo moral de que resultaremos mais tarde como nação organizada?
(…)
Já antes, o Cristianismo transformara as agrupações agrícolas da romanização na "paróquia" ou "freguesia", - espécie de comuna sem carta (…). Então o campanário que se levanta por cima das pobres habitações rústicas, deu-lhes a adesão necessária para as vilas se converterem em pequenas comunas, sem protecção em geral, e sem organização escrita, mas contendo a união de vontades, homogeneidade de sentimentos e comunidade de aspirações morais, que são a base da vida social. Cimento indestrutível que prendeu a raça à terra e lhe conservou a inviolabilidade do génio, a fé a manterá ligada e íntegra, mesmo quando o domínio muçulmano, firmando-se na linha entre o Mondego e Tejo, partir ao meio a faixa ocidental da Península. Porque sem o sopro faúlhante duma religião comum, tão ciosamente acalentada pelas populações moçárabes do sul, não se percebe como, à maneira que avançam os "fossados" e algarados da Reconquista, o território e as gentes que se iam ganhando em nada destoassem, pela linguagem, pelas crenças e pelos costumes, do povo de lavradores e cavaleiros a quem Deus incumbira da fundação de um novo reino.
(…)
Sem avançarmos pelo período afonsino adiante, de quanto se sumariou e expôs, depreende-se como, sem receio de séria contestação, a história de Portugal é, na sua essência, um capítulo da história da Igreja. Terminada a Reconquista, virá depois a epopeia da Fé e do Império, - virão depois as navegações e os descobrimentos. Mais se evidencia e afirma o carácter apostólico da nossa história. Subtraiam-na à inspiração e à direcção do Cristianismo, e o que resta a Portugal não é mais do que a história da sua decadência. Avivar, portanto, sem intenções apologéticas, mas unicamente pela restituição dos acontecimentos ao seu justo significado, os liames que prendem Portugal à Igreja e, como tal, ao úbere incontestável da verdadeira civilização, é praticar conjuntamente um acto de patriotismo e um acto de inteligência.
JSarto
sábado, outubro 01, 2005
El catolicismo en nuestra historia
“Ese vínculo que une nuestra vida con la vida de la Patria nos obliga a mucho. A lo primero que nos obliga es a conocerla, y no se puede amar lo que se ignora. De aquí voy a deducir una consecuencia: que si es necesario conocer a la nación para amarla, hay que conocer su vida íntima, hay que conocer la directriz de su historia, el principio vital que ha informado su ser y todas las manifestaciones de su genio, y para conocer eso, cuando se trata de España, hay que conocer la Religión Católica.
Pero ¿es verdad que la Religión Católica constituye el elemento predominante y directivo de la Patria y de la nación española? Para negarlo, a fin de eludir la consecuencia de la enseñanza religiosa obligatoria, hay que negar su historia, es decir, negar a España, no tengo más que trazar ante vosotros las líneas más grandes y más generales de esa historia para demostraros que la Religión Católica es la inspiradora de España, la informadora de toda su vida, la que le ha dado el ser, y que sin ella no hay alma, ni carácter, ni espíritu nacional.
Salimos de la unidad externa y poderosa de Roma, que tendió su mano por España, cerca de seis siglos, pero ni con su inmensa red administrativa y militar, ni con la transfusión de su lengua y de su derecho, no con terribles hecatombes que dejaron pavesas y escombros en lo lugares que fueron ciudades heroicas, pudo salvar las diferencias de las razas iberoceltas y de las colonizadoras fenicias y helénicas, que, apoyadas en la diversidad geográfica, latían bajo su yugo, recibiendo su poderosa influencia, pero también devolviéndola y comunicándola en la literatura y en el Imperio. Fué necesaria una unidad más fuerte y más íntima que llegase hasta las conciencias y aunase en un dogma, en una moral y en un culto de almas, y las iluminase con la palabra de los Apóstoles, y las ungiese con sangre de mártires, y las limpiase de la ley pagana en los circos y en los concilios, estrechándolas con una solidaridad interna, que, por ministerio de la Iglesia y del tiempo, se convertirá en alma colectiva. Por eso, cuando el caudillaje militar de los bárbaros se repartió los jirones de la púrpura imperial sobre el cadáver de Roma, la Iglesia se interpuso entre el godo, arriano y rudo, y el hispanorromano, católico y culto, y venció a los vencedores, infundiéndoles la fe y el saber de los vencidos.
Cegó en los Concilios Toledanos el abismo que los separaba, formando aquel Código singular, el mejor de su época, el Fuero Juzgo, donde brotaba ya, rompiendo la corteza absolutista, el germen de la Monarquía cristiana, con la diferencia del Rey y del tirano, y se armonizaban los tres grande elementos de la civilización que empezaba: el romanismo, el germanismo y el cristianismo, superior y más poderoso que los dos. Suprimió la ley de castas y la separación familiar, sembrando la semilla de la nacionalidad en un surco tan hondo que podrá crecer y prosperar bajo las olas de la invasión musulmana. Y cuando esa invasión se desborda y las legiones sarracenas se apoderan de las islas y de las grandes ciudades del Mediterráneo, y saltan el Pirineo y hacen temblar a Europa, ¿quien salva la civilización de una catástrofe, organizando la lucha secular de la Reconquista? ¿quién la dirige? ¿de dónde salen los grandes ejércitos que van a pelear desde las montañas hasta las llanuras y de las llanuras hasta el mar? Salen de las cuevas de los eremitas y tienen su base de operaciones en los monasterios de las montañas. Esa reconquista, que es la cruzada de Occidente, no es una serie de guerras como las cruzadas de Oriente, es una sola campaña, un inmenso campo de batalla, donde se dan cita las generaciones y los siglos, guiados por el mismo plan que va trazando la Iglesia con la Cruz en el suelo peninsular. El ejército central sale de la cueva del Auseva; el de la izquierda, baja de los Santuarios de la Burunda y de San Juan de la Peña; el de la extrema izquierda recibe un impulso de los que se extienden por la Marca Hispánica y acampa en Ripoll, y el de la derecha aparecerá en la frontera de Portugal más tarde, sembrando los templos de etapas de su jornada. ¿Y que sucede cuándo los ejércitos avanzan? Alfonso II, apoyándose en algunos núcleos de resistencia que han quedado intactos en Galicia, llevará un día sus fronteras hasta el Miño; Ramiro II, las llevará, después de la memorable batalla de Simancas, hasta el Duero; Alfonso VI, las llevará hasta el Tajo, y Alfonso el Batallador, hasta las Riberas del Ebro, desde Tudela a Zaragoza; y las huestes que recorren la orilla del Mediterráneo, que tendrá que agitarse debajo de sus garras, llegarán con Berenguer IV hasta la desembocadura del Ebro, arrojando a los dominadores más allá de la Rivera de Tortosa; y las que siguen la línea del Atlántico llegaron con Alfonso Enríquez a la desembocadura del Tajo, que los lanzará a la desoladora llanura del Alemtejo. Y cuando una nueva invasión, que parece que trae el desierto y la traslada por encima del estrecho, nos ataca, todos los reyes avanzarán unánimes, porque Alfonso IX de León entrega parte de sus guerreros y se queda de reserva con los demás, y entonces será la Iglesia la que extienda sus mantos de los caballeros de sus órdenes militares para que cubran la tierra empapada con su sangre en el Centro peninsular y puedan pasar sobre ella los reyes confederados alrededor de la Cruz y llevarla en triunfo por el paso del Muradal hasta las colinas de las Navas, y descender después, con un santo que esconde el sayal del armiño, hasta el Guadalquivir, y llegar más tarde a la vega de Granada, y ponerla en sus adarves. Y no se parará allí a dormir el sueño de la victoria realizada, bajo pabellones de laurel; se asomará al mar para cautivarle y educarle con su fe y su genio, y se detendrá un momento a descansar en el pórtico de la Rábida para convertirle en pórtico de un Nuevo Mundo, y, por medio de un sublime terciario, Colón, que anda buscando dinero para una nueva cruzada, protegido por tres frailes, Fray Juan Pérez, fray Antonio de Marchena y fray Diego de Deza, y por una reina que lleva por apellido el de la Iglesia, cruzará por rumbos desconocidos el Océano y podrá el nombre de la Virgen. ofreciéndole su empresa a la carabela que dirige; el de San Salvador a la primera isla que descubre, el de Santa Cruz a la primera nave que construye en la Isabela; y al desembarcar en Cádiz, después del segundo viaje, cubrirá su cuerpo con el sayal del franciscano. Y será entonces cuando los guerreros emularán la fe de la legión de misioneros más heroicos que el mundo ha conocido; y, con el ardor del P. Olmedo o el P. Zumárraga, y Anchieta y Montoya, el gran Cortés, apenas pasado Tabasco, pondrá el nombre de Veracruz a la primera ciudad que levante el continente mejicano. Y cuando aquel glorioso aventurero, cuyo centenario vamos a celebrar, Vasco Núñez de Balboa, saliendo de Santa María de Darién con un puñado de españoles, y dominando tribus indias que le secundan o se dispersan, atraviesa, ante los mismos naturales consternados, ríos que se desbordan, pantanos que tienen la muerte en la superficie y en el aire, y selvas jamás cruzadas, itinerario que produce espanto en el ánimo de los viajeros modernos, cuando, después de exceder las fuerzas humanas, ve tenderse ante sus ojos el inmenso mar del Sur como un espejo que quiere reflejar tanto heroísmo, antes de penetrar en él con la espada en la mano o tomar posesión de sus aguas en nombre de los monarcas españoles, caerá de rodillas al lado de su Capellán Andrés de Vera, y entonará aquel Te Deum que con ellos entonará toda nuestra raza, acompañados por el murmullo solemne de las olas del Océano, que pronto va a quedar cautivo entre los brazos de nuestra costa y estrechado por nuestros genio.
Por la Iglesia fuimos con el P. Urdaneta y Elcano a dar la vuelta la planeta, y con San Francisco Javier a evangelizar millones de hombres más allá de las fronteras donde pasaron las victorias de Alejandro.
Por la Religión fuimos a pelear en los pantanos de Flandes, para contrabalancear el poder de la protesta, que hubiera sucumbido sin la hora trágica en que se hundió la Invencible; por ella hicimos la última cruzada de Lepanto; fué nuestra nació, como se ha dicho muy bien, la amazona que salvó a la raza latina de la servidumbre protestante, y la libertad y la moral del servo arbitrio, de la fe sin obras, de la predestinación necesaria, con los teólogos de Trento y con los tercios que pelearon en todos los campos de batalla de Europa; y nosotros fuimos los que todavía, al comenzar el siglo XIX, en las luchas napoleónicas, salvamos a Europa de la tiranía revolucionaria del Cesar, como se ha reconocido, pues fué un francés, Chateaubriand, quien dijo con razón que los cañones de Bailén habían hecho temblar todos los gabinetes europeos.
Y en las contiendas de los siglos XIX y XX, ¿no es verdad que todo gira alrededor de la Cruz? Nuestras luchas civiles, nuestras contiendas políticas, o por afirmaciones o por negaciones, todas se refieren a la Iglesia; y nuestros enemigos de hoy mismo, si se suprimiera el Catolicismo en España, se quedarían asombrados, se quedarían absortos mirándose unos a otros, al encontrarse sin programa. El grado de odio y de opresión a la Iglesia, lo que se ha de cercenar de sus derechos, lo que se han de limitar sus facultades, ese es el programa de los que se llaman anticlericales, de modo que aún como negaciones viven en esa afirmación soberana, que es el soporte espiritual de la Patria.”
Discurso en la Real Academia de Jurisprudencia, 17 de mayo de 1913
Juan Vázquez de Mella
(RCS)
Pero ¿es verdad que la Religión Católica constituye el elemento predominante y directivo de la Patria y de la nación española? Para negarlo, a fin de eludir la consecuencia de la enseñanza religiosa obligatoria, hay que negar su historia, es decir, negar a España, no tengo más que trazar ante vosotros las líneas más grandes y más generales de esa historia para demostraros que la Religión Católica es la inspiradora de España, la informadora de toda su vida, la que le ha dado el ser, y que sin ella no hay alma, ni carácter, ni espíritu nacional.
Salimos de la unidad externa y poderosa de Roma, que tendió su mano por España, cerca de seis siglos, pero ni con su inmensa red administrativa y militar, ni con la transfusión de su lengua y de su derecho, no con terribles hecatombes que dejaron pavesas y escombros en lo lugares que fueron ciudades heroicas, pudo salvar las diferencias de las razas iberoceltas y de las colonizadoras fenicias y helénicas, que, apoyadas en la diversidad geográfica, latían bajo su yugo, recibiendo su poderosa influencia, pero también devolviéndola y comunicándola en la literatura y en el Imperio. Fué necesaria una unidad más fuerte y más íntima que llegase hasta las conciencias y aunase en un dogma, en una moral y en un culto de almas, y las iluminase con la palabra de los Apóstoles, y las ungiese con sangre de mártires, y las limpiase de la ley pagana en los circos y en los concilios, estrechándolas con una solidaridad interna, que, por ministerio de la Iglesia y del tiempo, se convertirá en alma colectiva. Por eso, cuando el caudillaje militar de los bárbaros se repartió los jirones de la púrpura imperial sobre el cadáver de Roma, la Iglesia se interpuso entre el godo, arriano y rudo, y el hispanorromano, católico y culto, y venció a los vencedores, infundiéndoles la fe y el saber de los vencidos.
Cegó en los Concilios Toledanos el abismo que los separaba, formando aquel Código singular, el mejor de su época, el Fuero Juzgo, donde brotaba ya, rompiendo la corteza absolutista, el germen de la Monarquía cristiana, con la diferencia del Rey y del tirano, y se armonizaban los tres grande elementos de la civilización que empezaba: el romanismo, el germanismo y el cristianismo, superior y más poderoso que los dos. Suprimió la ley de castas y la separación familiar, sembrando la semilla de la nacionalidad en un surco tan hondo que podrá crecer y prosperar bajo las olas de la invasión musulmana. Y cuando esa invasión se desborda y las legiones sarracenas se apoderan de las islas y de las grandes ciudades del Mediterráneo, y saltan el Pirineo y hacen temblar a Europa, ¿quien salva la civilización de una catástrofe, organizando la lucha secular de la Reconquista? ¿quién la dirige? ¿de dónde salen los grandes ejércitos que van a pelear desde las montañas hasta las llanuras y de las llanuras hasta el mar? Salen de las cuevas de los eremitas y tienen su base de operaciones en los monasterios de las montañas. Esa reconquista, que es la cruzada de Occidente, no es una serie de guerras como las cruzadas de Oriente, es una sola campaña, un inmenso campo de batalla, donde se dan cita las generaciones y los siglos, guiados por el mismo plan que va trazando la Iglesia con la Cruz en el suelo peninsular. El ejército central sale de la cueva del Auseva; el de la izquierda, baja de los Santuarios de la Burunda y de San Juan de la Peña; el de la extrema izquierda recibe un impulso de los que se extienden por la Marca Hispánica y acampa en Ripoll, y el de la derecha aparecerá en la frontera de Portugal más tarde, sembrando los templos de etapas de su jornada. ¿Y que sucede cuándo los ejércitos avanzan? Alfonso II, apoyándose en algunos núcleos de resistencia que han quedado intactos en Galicia, llevará un día sus fronteras hasta el Miño; Ramiro II, las llevará, después de la memorable batalla de Simancas, hasta el Duero; Alfonso VI, las llevará hasta el Tajo, y Alfonso el Batallador, hasta las Riberas del Ebro, desde Tudela a Zaragoza; y las huestes que recorren la orilla del Mediterráneo, que tendrá que agitarse debajo de sus garras, llegarán con Berenguer IV hasta la desembocadura del Ebro, arrojando a los dominadores más allá de la Rivera de Tortosa; y las que siguen la línea del Atlántico llegaron con Alfonso Enríquez a la desembocadura del Tajo, que los lanzará a la desoladora llanura del Alemtejo. Y cuando una nueva invasión, que parece que trae el desierto y la traslada por encima del estrecho, nos ataca, todos los reyes avanzarán unánimes, porque Alfonso IX de León entrega parte de sus guerreros y se queda de reserva con los demás, y entonces será la Iglesia la que extienda sus mantos de los caballeros de sus órdenes militares para que cubran la tierra empapada con su sangre en el Centro peninsular y puedan pasar sobre ella los reyes confederados alrededor de la Cruz y llevarla en triunfo por el paso del Muradal hasta las colinas de las Navas, y descender después, con un santo que esconde el sayal del armiño, hasta el Guadalquivir, y llegar más tarde a la vega de Granada, y ponerla en sus adarves. Y no se parará allí a dormir el sueño de la victoria realizada, bajo pabellones de laurel; se asomará al mar para cautivarle y educarle con su fe y su genio, y se detendrá un momento a descansar en el pórtico de la Rábida para convertirle en pórtico de un Nuevo Mundo, y, por medio de un sublime terciario, Colón, que anda buscando dinero para una nueva cruzada, protegido por tres frailes, Fray Juan Pérez, fray Antonio de Marchena y fray Diego de Deza, y por una reina que lleva por apellido el de la Iglesia, cruzará por rumbos desconocidos el Océano y podrá el nombre de la Virgen. ofreciéndole su empresa a la carabela que dirige; el de San Salvador a la primera isla que descubre, el de Santa Cruz a la primera nave que construye en la Isabela; y al desembarcar en Cádiz, después del segundo viaje, cubrirá su cuerpo con el sayal del franciscano. Y será entonces cuando los guerreros emularán la fe de la legión de misioneros más heroicos que el mundo ha conocido; y, con el ardor del P. Olmedo o el P. Zumárraga, y Anchieta y Montoya, el gran Cortés, apenas pasado Tabasco, pondrá el nombre de Veracruz a la primera ciudad que levante el continente mejicano. Y cuando aquel glorioso aventurero, cuyo centenario vamos a celebrar, Vasco Núñez de Balboa, saliendo de Santa María de Darién con un puñado de españoles, y dominando tribus indias que le secundan o se dispersan, atraviesa, ante los mismos naturales consternados, ríos que se desbordan, pantanos que tienen la muerte en la superficie y en el aire, y selvas jamás cruzadas, itinerario que produce espanto en el ánimo de los viajeros modernos, cuando, después de exceder las fuerzas humanas, ve tenderse ante sus ojos el inmenso mar del Sur como un espejo que quiere reflejar tanto heroísmo, antes de penetrar en él con la espada en la mano o tomar posesión de sus aguas en nombre de los monarcas españoles, caerá de rodillas al lado de su Capellán Andrés de Vera, y entonará aquel Te Deum que con ellos entonará toda nuestra raza, acompañados por el murmullo solemne de las olas del Océano, que pronto va a quedar cautivo entre los brazos de nuestra costa y estrechado por nuestros genio.
Por la Iglesia fuimos con el P. Urdaneta y Elcano a dar la vuelta la planeta, y con San Francisco Javier a evangelizar millones de hombres más allá de las fronteras donde pasaron las victorias de Alejandro.
Por la Religión fuimos a pelear en los pantanos de Flandes, para contrabalancear el poder de la protesta, que hubiera sucumbido sin la hora trágica en que se hundió la Invencible; por ella hicimos la última cruzada de Lepanto; fué nuestra nació, como se ha dicho muy bien, la amazona que salvó a la raza latina de la servidumbre protestante, y la libertad y la moral del servo arbitrio, de la fe sin obras, de la predestinación necesaria, con los teólogos de Trento y con los tercios que pelearon en todos los campos de batalla de Europa; y nosotros fuimos los que todavía, al comenzar el siglo XIX, en las luchas napoleónicas, salvamos a Europa de la tiranía revolucionaria del Cesar, como se ha reconocido, pues fué un francés, Chateaubriand, quien dijo con razón que los cañones de Bailén habían hecho temblar todos los gabinetes europeos.
Y en las contiendas de los siglos XIX y XX, ¿no es verdad que todo gira alrededor de la Cruz? Nuestras luchas civiles, nuestras contiendas políticas, o por afirmaciones o por negaciones, todas se refieren a la Iglesia; y nuestros enemigos de hoy mismo, si se suprimiera el Catolicismo en España, se quedarían asombrados, se quedarían absortos mirándose unos a otros, al encontrarse sin programa. El grado de odio y de opresión a la Iglesia, lo que se ha de cercenar de sus derechos, lo que se han de limitar sus facultades, ese es el programa de los que se llaman anticlericales, de modo que aún como negaciones viven en esa afirmación soberana, que es el soporte espiritual de la Patria.”
Discurso en la Real Academia de Jurisprudencia, 17 de mayo de 1913
Juan Vázquez de Mella
(RCS)
Publicada por
Rafael Castela Santos
à(s)
sábado, outubro 01, 2005
0
comentários
Enviar a mensagem por emailDê a sua opinião!Partilhar no TwitterPartilhar no FacebookPartilhar no Pinterest
Hiperligações para esta mensagem
Y más sobre persecución a los cristianos
Varios datos recolectados por Letras com Garfos sobre la persecución a los cristianos a nivel mundial. Si todas son graves, gravísimas, esta gana el “premio a la tolerancia” (estilo Zapatero):
“No Quebeque (Canadá), funcionários governamentais retiraram uma criança dos pais cristãos (baptistas) porque ‘poderiam incutir crenças bizarras à criança’.”
(¡Qué grande es Canadá!)
Rafael Castela Santos
“No Quebeque (Canadá), funcionários governamentais retiraram uma criança dos pais cristãos (baptistas) porque ‘poderiam incutir crenças bizarras à criança’.”
(¡Qué grande es Canadá!)
Rafael Castela Santos
Publicada por
Rafael Castela Santos
à(s)
sábado, outubro 01, 2005
0
comentários
Enviar a mensagem por emailDê a sua opinião!Partilhar no TwitterPartilhar no FacebookPartilhar no Pinterest
Hiperligações para esta mensagem
sexta-feira, setembro 30, 2005
El gnosticismo, corriente actual
Sobre el gnosticismo no cabe afirmar que está desaparecido, que es mi mayor caveat al artículo aquí colgado. De hecho no periclita tras el siglo IV, sino que se transmuta o mimetiza en otros movimientos. Más aún: se refuerza. En un tiempo tan materialista como el nuestro la concepción católica de la materia versus el abordaje gnóstico resulta especialmente relevante. Y tampoco es menos relevante la visión gnóstica, a menudo denominada esotérica, de Jesucristo. De hecho el mundo moderno tiende a presentar a Cristo completamente vaciado de su dimensión histórica, es decir, de su existencia real.
La mayor parte de las herejías contra la fe cristiana tienen un origen gnóstico. Cátaros o albigenses son esencialmente y fundamentalmente gnósticos, como los bogomilos. Ellos estuvieron a punto de fracturar la Cristiandad europea en la Alta Edad Media, y mucho de ello habría acontecido si Dios no hubiese suscitado un Santo como Santo Domingo y un Reino como el de Aragón que fueron los que conjuraron espiritual y militarmente al peligro que se cernía sobre toda Europa desde la Occitania. Gnósticos habían sido los nestorianos, los monofisitas y todas esas demás sectas donde se cuestionaban las naturalezas (o la persona) de Nuestro Señor Jesucristo. Gnósticos fueron Huss, o Wycliff. Y todos sabemos los estragos que causaron en Europa. Gnóstico era Lutero, de quien se ha encontrado en su Biblia personal un 80 % de anotaciones al margen manuscritas procedentes de autores gnósticos. Y mucho de gnóstico tiene el Protestantismo. Entre otras cosas (¡nada menos!) que su consenso acerca de la naturaleza corrupta (que no caída, como la Iglesia proclama) del ser humano. Del mismo modo que no se pueden soslayar las vetas gnósticas tanto del Renacimiento, visibles en la Academia romana de Pomponio Leto, en el Quirinal, o en la Revolución Francesa, más perceptibles aquí a veces en las facciones “moderadas” que en las jacobinas. Cábala y gnosticismo fúndense en una simbiosis íntima para dar origen al progresismo, como nos narra el Padre Julio Meinvielle en su obra cumbre “De la Cábala al Progresismo”. Como gnóstica es la New Age (véase este trabajo o este otro artículo) o la Teosofía. De hecho la Nueva Era es la religión neopagana de nuestro tiempo por excelencia. Y gnóstica, también, es la Masonería.
Hélio Drago Romano realiza en portugués un estudio recomendable sobre la gnosis. Analiza el profesor Romano ciertos veneros filosóficos de la gnosis, que también demuestran que nos hallamos ante un pensamiento que sigue siendo actual. Particular interés es la relación que él halla entre gnosis y descartesianismo, entre gnosis y romanticismo, entre gnosis y modernismo via hegelianismo y –por supuesto- entre gnosis y comunismo (no en vano Feuerbach y Marx son hijos espirituales de Hegel). Mención aparte merece el tema del modernismo en su relación a Teilhard de Chardin, quien ha sido condenado. Citemos al Profesor Drago Romano:
“Considerando concretamente, na seqüência histórica dos fatos, o ateísmo não é mera negação teórica da existência de Deus, mas uma "opção contrária" e uma atitude vivida em face da religião. Toma essa recusa dois aspectos na história do Ocidente. Escreve o autor: "São Paulo apresenta dois modos de o homem recusar a Deus: o do pagão pela idolatria e o do judeu pela infidelidade. O pagão idólatra não quer conhecer a Deus, o judeu infiel não O quer reconhecer". Ambos substituem a Deus, na relação religiosa de pessoa para pessoa, por uma projeção do próprio homem. Para Martin Buber, a modalidade principal dessa recusa se encontra na gnose, que reduz a atitude religiosa a uma forma de filosofia. "Ela e não o ateísmo no sentido restrito é que suprime Deus (enquanto conhecido e amado) [...] ela é o verdadeiro adversário da realidade da fé".
“A heresia gnóstica, que pretende atingir o conhecimento do bem e do mal, surge no segundo século, havendo quem a considere anterior e fundada por Simão, o Mago, personagem citado nos Atos dos Apóstolos. Grande foi a pluralidade de suas seitas, tendo como principais características: aceitar a existência de um Deus inacessível, que não é criador nem do mundo nem da matéria [do mal]; socorrer-se da cosmologia do platonismo médio e de Filo, submetendo a ela a soteriologia cristã; conceber o homem como composto de dois elementos [preparação remota do cartesianismo]: um bom, o espírito, e outro mau, a matéria; dividir os homens em categorias tais como materiais, psíquicos e pneumáticos, possuindo estes últimos um conhecimento mais elevado que o da fé.
O que entretanto melhor caracteriza a gnose (e provavelmente faz Buber considerá-la uma categoria universal) é sua atitude de conceber à razão precedência relativa ao dado revelado e à fé.
É pois uma forma de racionalismo, mas de racionalismo que não se sustenta e que permite a submissão da inteligência à mais desvairada imaginação (fato ocorrido em todos os surtos do gnosticismo).
[…]
Há também o caso de um certo Isidoro, filho de Basílides (fundador da gnose de Alexandria), que ‘abandonou os temas cosmológicos para fixar-se na antropologia. Ensinava cruamente e necessidade de satisfazer as mais baixas paixões como meio de adquirir a tranqüilidade da alma requerida pela oração [subtrair-se às repressões e alcançar a beatitude; — um precursor de Marcuse] (...) Semelhantes aberrações aparecem mais tarde entre os iluministas’.
A gnose não é necessariamente uma forma de heresia do cristianismo. Pode surgir em outras configurações religiosas, culturais, passando a constituir uma forma de idolatria qualquer. Concretamente o gnosticismo que contaminou nossa civilização é uma forma herética do cristianismo. […]
Parece lícito julgarmos que realmente participa a gnose tanto da infidelidade quanto da idolatria.
[…]
Uma forma de gnose é também o maniqueísmo. Dependente deste é a heresia albigense que prepara o fim da Idade Média. Esperamos que o leitor completando com a imaginação o que nossa arte não lhe pode oferecer, sinta o ácido e inebriante gosto do ‘vin herbez’ que Tristão e Isolda beberam; e sinta a gravidade mortal do maniqueísmo, isto é, de tendência mortal da alma humana para ver o mal nas coisas, como que as limitando ou as tingindo de negro, reaparecerá mais tarde, depois das efêmeras euforias da Renascença. Mas assim como o demônio se veste da aparência que convém a cada pessoa ou episódio, também essa emanação dos infernos se vestirá ao gosto da época. Tempo virá em que o pessimismo humano terá a suprema melancolia dos algarismos usados nos índices sócio-econômicos; agora, neste fim de Idade Média, ele tem a beleza e os lampejos sonhados nos vitrais maravilhosamente compostos pela piedade de um povo cristão. (...) ‘O mundo doravante não será mais um mistério inspirado por Deus; será obra da humana racionalidade’
Passam-se os séculos. O racionalismo cartesiano e o princípio protestante da livre interpretação da Sagrada Escritura preparam uma nova eclosão gnóstica que receberá o nome de Iluminismo. ‘Os humanistas da Renascença tinham como meta ideal o retorno à cultura clássica da Grécia e de Roma. Os ‘filósofos’ do Iluminismo projetam sua ilimitada confiança no futuro, para o qual tende o progresso da Humanidade. Estão convencidos de que iniciam uma nova idade, encontrado o caminho que conduz à verdade, à liberdade e à felicidade de todo gênero humano. O passado é um peso morto, um estorvo de que é preciso libertar-se. A Idade Média, dominada pelo cristianismo, não é mais que sombras, barbaria, trevas e tirania. Contrastando com ela, surge um tempo novo, o século das luzes. O homem é auto-suficiente. Pode aperfeiçoar-se indefinidamente a si mesmo com suas próprias forças’ ‘A nova ideologia afere-se à formulação proposta por Spinoza no ‘Tractus theologico-politicus’ (1670): ‘O dado revelado é para um povo e para um tempo e está subordinado à razão que é a revelação permanente e profunda da essência divina’.
‘Não se limita [o iluminismo] como o humanismo a uns quantos homens de letras, mas desce à classe média burguesa, e chega, ainda que sem penetrá-la, à massa ignorante que lhe servirá de instrumento para as subversões políticas. O ambiente estava preparado desde o Renascimento e suas primeiras manifestações são encontradas nos países mais penetrados pela reforma protestante e pela nova filosofia’.
Surge na Inglaterra, onde também prolifera a Maçonaria, que foi o eficiente instrumento de divulgação do Englightenment. Os maçons postulam um ser supremo, o Grande Arquiteto do Universo, que (longe de ser o Dominus Deus Sabaoth, o Deus dos Exércitos) não passa de uma divindade da gnose.
O Iluminismo francês inicia-se com o Enciclopedismo e alcança sua maior expressão em Rosseau. Prega contra a Igreja, o trono, o ‘ancien regime’, as ‘estruturas medievais’; proclama os ideais da fraternidade, de igualdade, de liberdade; professa confiar na ciência, na razão, no progresso necessário; prepara (com a ativíssima ajuda das lojas maçônicas) a Revolução Francesa e a guilhotina.
O Iluminismo francês será ultrapassado em sua influência histórica e cultural pela Aufklärung alemã, condicionada fortemente pela mentalidade protestante (na livre interpretação da Escritura, o ‘carisma’ individual dispensa o magistério da Igreja e a razão humana tem precedência sobre a autoridade de Deus Revelador).
Propõe a Aufklärung que a Filosofia substitua a Religião, abrindo assim caminho para outros substitutos: a Política, a Ciência e a Técnica.
Vai confluir o Iluminismo germânico na tríade Fichte, Shelling e Hegel, ex-seminaristas luteranos.
O gnosticismo hegeliano contaminará profundamente a cultura ocidental. Essa infecção contribuirá para produzir as graves crises e os modernos delírios civilizacionais.
[…]
Em nome do saber absoluto, certamente um conhecimento superior ao da fé, como possuíam os "pneumáticos" da primeira gnose, propõe ele ainda: a assimilação da religião pela filosofia, os fundamentos da secularização e da demitização, as bases do Estado totalitário, a moral do sucesso, a história do devir do Espírito-Absoluto e regra suprema do bem e do mal.
Do conceito hegeliano de Deus pode dizer-se que contradiz as exigências da natureza divina (o que caracteriza para o Pe. Fabro uma forma de ateísmo). Feuerbach percebe o artificialismo dessa divindade e transpõe os atributos dela para a matéria. Nisto, Marx e Engels propõem o seu sistema, com o qual pretendem superar o idealismo, mas confundem o mundo real e o mundo material. O novo sistema perde consistência lógica ao conceber as prerrogativas do "espírito" à matéria, que passa a ser eterna e a evoluir em constante progresso dialético, atingindo no homem sua forma consciente.
A nova seita não apresenta nem Demiurgos, nem Arcontes, nem Espírito-Absoluto, mas continuam mantidas a cosmologia, a antropologia e a escatologia não menos fantasiosas. A revolução do proletariado (messiânico e redentor) restabelecerá a harmonia Homem-Natureza (a volta ao Paraíso, a nova Jerusalém) quebrada pelo regime de distribuição do trabalho e de propriedade (pecado original). O progresso é necessário e em cada momento a conscientização e a alienação (o bem e o mal) significam respectivamente a coincidência e o desvio relativos ao sentido da história.
[…]
O marxismo é uma seita subsidiária da gnose hegeliana. Maritain reconhece que "Marx nunca se libertou de Hegel, permanecendo por ele sempre influenciado".
A nova seita, voltada para a práxis e pregando a ideologia revolucionária, possibilitará o desencadeamento de parte das terríveis e ameaçadoras potencialidades contidas no sistema hegeliano. Os partidos comunistas, como as lojas maçônicas desde a erupção do Iluminismo, passam a exercer (e agora em paralelo com ela) constante atividade para remover todas as marcas de cristianismo que ainda persistem nesta nova civilização em crise.
Poderíamos continuar analisando as influências da Aufklärung de Hegel e de Marx nas mais diversificadas formas de desumanização, tais como o nazismo, o comunismo russo, o estado totalitário, o existencialismo ateu, o ateísmo institucionalizado, a "revolução cultural" chinesa.
Perseguiremos outra linha de continuidade. Impressiona-nos acima de tudo o novo surto do Englightenment, a nova fase do mesmo antigo Iluminismo gnóstico. Sua recente característica é que não mais surge, como outrora, dos meios que de modo ostensivo combatem a fé, mas é trazido principalmente por mãos, muitas delas até consagradas, que, ao menos na aparência, pertencem e servem à Igreja. Recebe esta nova forma da velha heresia o nome de Progressismo, muito embora melhor lhe coubesse o de Regressismo. Aparece no tempo de S. Pio X e recua diante da santa reação do grande pontífice. Oculta-se e prepara seu virulento retorno em nossos dias.
[…]
De um autor muito admirado em meios progressistas diz-nos Georges Frenaud: "um dos mais fervorosos discípulos do Pe. Teilhard, Claude Tresmontant, resume nestes termos o pensamento de seu mestre sobre a criação: "Deus se completa criando o mundo, Deus se empenha numa luta com o múltiplo (o antigo caos) para se encontrar a si mesmo, no término desta obra, mais rico e pacificado: velha idéia gnóstica que se encontra em Böhme, em Hegel, em Schelling". […]
Por si alguien tiene aún dudas del impacto de las malas ideas gnósticas sobre temas tan actuales tales como el control de población (filosóficamente conocido como maltusianismo y neomaltusianismo) o el aborto, lea este artículo. O estudie la permeación de la industria cinematográfica por el contenido gnóstico.
Y habiendo hecho un recorrido por algunas de las presencias gnósticas en tiempos más recientes les invito a leer un fragmento del libro que mencioné antes (“De la Cábala al Progresismo”, Padre Julio Meinvielle):
“Ya hemos entrado en la sexta edad del mundo, en la cual Cristo inició para nosotros el camino nuevo. Después de la ley natural y mosaica, la ley evangélica. Qué curso han de seguir los pueblos en sus desvaríos, no lo puede conocer el hombre. Porque la Revelación sólo le da a conocer ‘ea quae pertinent ad necessitatem salutis’. El hombre sólo puede vislumbrar generalidades sobre el curso de los acontecimientos y sobre la densidad de la historia. Esta densidad se ha de medir por un acercamiento más o menos grande a la norma de Cristo, que constituye el centro y el eje de la historia. La Historia se ha de acomodar a la tradición cabalística o a la tradición católica. No hace falta mucha sagacidad para ver que desde hace cinco siglos el mundo se está conformando a la tradición cabalística-El mundo del Anticristo se adelanta velozmente. Todo concurre a la unificación totalitaria del hijo de la perdición. De aquí también el éxito del progresismo. El cristianismo se seculariza o se ateíza.
Cómo se hayan de cumplir, en esta edad cabalística, las promesas de asistencia del Divino Espíritu a la Iglesia y cómo se haya de verificar el portae in feri non prevalebunt, las puertas del infierno no han de prevalecer, no cabe en la mente humana. Pero así como la Iglesia comenzó siendo una semilla pequeñísima, y se hizo árbol y árbol frondoso, así puede reducirse en su frondosidad y tener una realidad mucha más modesta. Sabemos que el Mysterium Iniquitatis ya está obrando; pero no sabemos los límites de su poder. Sin embargo, no hay dificultad en admitir que la Iglesia de la publicidad pueda ser ganada por el enemigo y convertirse de Iglesia Católica en Iglesia gnóstica. Puede haber dos Iglesias, la una la de la publicidad, Iglesia magnificada en la propaganda, con obispos, sacerdotes y teólogos publicitados, y aun con un Pontífice de actitudes ambiguas; y otra, Iglesia del silencio, con un Papa fiel a Jesucristo en su enseñanza y con algunos sacerdotes, obispos y fieles que le sean adictos, esparcidos como ‘pusillus grex’ por toda la tierra. Esta segunda sería la Iglesia de las promesas, y no aquella primera, que pudiera defeccionar. Un mismo Papa presidiría ambas Iglesias, que aparente y exteriormente no sería sino una. El Papa, con sus actitudes ambiguas, daría pie para mantener el equívoco. Porque, por una parte, profesando una doctrina intachable sería cabeza de la Iglesia de las Promesas. Por otra parte., produciendo hechos equívocos y aun reprobables, aparecería corno alentando la subversión y manteniendo la Iglesia gnóstica de la Publicidad.La eclesiología no ha estudiado suficientemente la posibilidad de una hipótesis como la que aquí proponernos. Pero si se piensa. bien, la Promesa de Asistencia dé la Iglesia se reduce a una Asistencia que impida al error introdu cirse en la Cátedra Romana y en la misma Iglesia, y además que la Iglesia no desaparezca ni sea destruida por sus enemigos.
Ninguno de los aspectos de esta hipótesis que aquí se propone queda invalidado por las promesas consignadas en los distintos lugares del Evangelio. Al contrario, ambas hipótesis cobran verosimilitud si se tienen en cuenta los pasajes escriturarios que se refieren a la defección de la fe. Esta defección, que será total, tendrá que coincidir con la perseverancia de la Iglesia hasta el fin. Dice el Señor en el Evangelio: ‘Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará fe en la tierra?’.
San Pablo llama apostasía universal a esta defección de la fe, que ha de coincidir con la manifestación del ‘hombre de la iniquidad, del hijo de la perdición’.
Y esta apostasía universal es la secularización o ateización total de la vida pública y privada en la que está en camino el mundo actual.
La única alternativa al Anticristo será Cristo, quien lo disolverá con el aliento de su boca. Cristo cumplirá entonces el acto final de liberar a la Historia. El hombre no quedará alienado bajo el inicuo. Pero no está anunciado que Cristo salvará a muchedumbre. Salvará sí a su Iglesia, ‘pusillus grex’, rebañito pequeño, a quien el Padre se ha complacido en darle el Reino.”
Rafael Castela Santos
La mayor parte de las herejías contra la fe cristiana tienen un origen gnóstico. Cátaros o albigenses son esencialmente y fundamentalmente gnósticos, como los bogomilos. Ellos estuvieron a punto de fracturar la Cristiandad europea en la Alta Edad Media, y mucho de ello habría acontecido si Dios no hubiese suscitado un Santo como Santo Domingo y un Reino como el de Aragón que fueron los que conjuraron espiritual y militarmente al peligro que se cernía sobre toda Europa desde la Occitania. Gnósticos habían sido los nestorianos, los monofisitas y todas esas demás sectas donde se cuestionaban las naturalezas (o la persona) de Nuestro Señor Jesucristo. Gnósticos fueron Huss, o Wycliff. Y todos sabemos los estragos que causaron en Europa. Gnóstico era Lutero, de quien se ha encontrado en su Biblia personal un 80 % de anotaciones al margen manuscritas procedentes de autores gnósticos. Y mucho de gnóstico tiene el Protestantismo. Entre otras cosas (¡nada menos!) que su consenso acerca de la naturaleza corrupta (que no caída, como la Iglesia proclama) del ser humano. Del mismo modo que no se pueden soslayar las vetas gnósticas tanto del Renacimiento, visibles en la Academia romana de Pomponio Leto, en el Quirinal, o en la Revolución Francesa, más perceptibles aquí a veces en las facciones “moderadas” que en las jacobinas. Cábala y gnosticismo fúndense en una simbiosis íntima para dar origen al progresismo, como nos narra el Padre Julio Meinvielle en su obra cumbre “De la Cábala al Progresismo”. Como gnóstica es la New Age (véase este trabajo o este otro artículo) o la Teosofía. De hecho la Nueva Era es la religión neopagana de nuestro tiempo por excelencia. Y gnóstica, también, es la Masonería.
Hélio Drago Romano realiza en portugués un estudio recomendable sobre la gnosis. Analiza el profesor Romano ciertos veneros filosóficos de la gnosis, que también demuestran que nos hallamos ante un pensamiento que sigue siendo actual. Particular interés es la relación que él halla entre gnosis y descartesianismo, entre gnosis y romanticismo, entre gnosis y modernismo via hegelianismo y –por supuesto- entre gnosis y comunismo (no en vano Feuerbach y Marx son hijos espirituales de Hegel). Mención aparte merece el tema del modernismo en su relación a Teilhard de Chardin, quien ha sido condenado. Citemos al Profesor Drago Romano:
“Considerando concretamente, na seqüência histórica dos fatos, o ateísmo não é mera negação teórica da existência de Deus, mas uma "opção contrária" e uma atitude vivida em face da religião. Toma essa recusa dois aspectos na história do Ocidente. Escreve o autor: "São Paulo apresenta dois modos de o homem recusar a Deus: o do pagão pela idolatria e o do judeu pela infidelidade. O pagão idólatra não quer conhecer a Deus, o judeu infiel não O quer reconhecer". Ambos substituem a Deus, na relação religiosa de pessoa para pessoa, por uma projeção do próprio homem. Para Martin Buber, a modalidade principal dessa recusa se encontra na gnose, que reduz a atitude religiosa a uma forma de filosofia. "Ela e não o ateísmo no sentido restrito é que suprime Deus (enquanto conhecido e amado) [...] ela é o verdadeiro adversário da realidade da fé".
“A heresia gnóstica, que pretende atingir o conhecimento do bem e do mal, surge no segundo século, havendo quem a considere anterior e fundada por Simão, o Mago, personagem citado nos Atos dos Apóstolos. Grande foi a pluralidade de suas seitas, tendo como principais características: aceitar a existência de um Deus inacessível, que não é criador nem do mundo nem da matéria [do mal]; socorrer-se da cosmologia do platonismo médio e de Filo, submetendo a ela a soteriologia cristã; conceber o homem como composto de dois elementos [preparação remota do cartesianismo]: um bom, o espírito, e outro mau, a matéria; dividir os homens em categorias tais como materiais, psíquicos e pneumáticos, possuindo estes últimos um conhecimento mais elevado que o da fé.
O que entretanto melhor caracteriza a gnose (e provavelmente faz Buber considerá-la uma categoria universal) é sua atitude de conceber à razão precedência relativa ao dado revelado e à fé.
É pois uma forma de racionalismo, mas de racionalismo que não se sustenta e que permite a submissão da inteligência à mais desvairada imaginação (fato ocorrido em todos os surtos do gnosticismo).
[…]
Há também o caso de um certo Isidoro, filho de Basílides (fundador da gnose de Alexandria), que ‘abandonou os temas cosmológicos para fixar-se na antropologia. Ensinava cruamente e necessidade de satisfazer as mais baixas paixões como meio de adquirir a tranqüilidade da alma requerida pela oração [subtrair-se às repressões e alcançar a beatitude; — um precursor de Marcuse] (...) Semelhantes aberrações aparecem mais tarde entre os iluministas’.
A gnose não é necessariamente uma forma de heresia do cristianismo. Pode surgir em outras configurações religiosas, culturais, passando a constituir uma forma de idolatria qualquer. Concretamente o gnosticismo que contaminou nossa civilização é uma forma herética do cristianismo. […]
Parece lícito julgarmos que realmente participa a gnose tanto da infidelidade quanto da idolatria.
[…]
Uma forma de gnose é também o maniqueísmo. Dependente deste é a heresia albigense que prepara o fim da Idade Média. Esperamos que o leitor completando com a imaginação o que nossa arte não lhe pode oferecer, sinta o ácido e inebriante gosto do ‘vin herbez’ que Tristão e Isolda beberam; e sinta a gravidade mortal do maniqueísmo, isto é, de tendência mortal da alma humana para ver o mal nas coisas, como que as limitando ou as tingindo de negro, reaparecerá mais tarde, depois das efêmeras euforias da Renascença. Mas assim como o demônio se veste da aparência que convém a cada pessoa ou episódio, também essa emanação dos infernos se vestirá ao gosto da época. Tempo virá em que o pessimismo humano terá a suprema melancolia dos algarismos usados nos índices sócio-econômicos; agora, neste fim de Idade Média, ele tem a beleza e os lampejos sonhados nos vitrais maravilhosamente compostos pela piedade de um povo cristão. (...) ‘O mundo doravante não será mais um mistério inspirado por Deus; será obra da humana racionalidade’
Passam-se os séculos. O racionalismo cartesiano e o princípio protestante da livre interpretação da Sagrada Escritura preparam uma nova eclosão gnóstica que receberá o nome de Iluminismo. ‘Os humanistas da Renascença tinham como meta ideal o retorno à cultura clássica da Grécia e de Roma. Os ‘filósofos’ do Iluminismo projetam sua ilimitada confiança no futuro, para o qual tende o progresso da Humanidade. Estão convencidos de que iniciam uma nova idade, encontrado o caminho que conduz à verdade, à liberdade e à felicidade de todo gênero humano. O passado é um peso morto, um estorvo de que é preciso libertar-se. A Idade Média, dominada pelo cristianismo, não é mais que sombras, barbaria, trevas e tirania. Contrastando com ela, surge um tempo novo, o século das luzes. O homem é auto-suficiente. Pode aperfeiçoar-se indefinidamente a si mesmo com suas próprias forças’ ‘A nova ideologia afere-se à formulação proposta por Spinoza no ‘Tractus theologico-politicus’ (1670): ‘O dado revelado é para um povo e para um tempo e está subordinado à razão que é a revelação permanente e profunda da essência divina’.
‘Não se limita [o iluminismo] como o humanismo a uns quantos homens de letras, mas desce à classe média burguesa, e chega, ainda que sem penetrá-la, à massa ignorante que lhe servirá de instrumento para as subversões políticas. O ambiente estava preparado desde o Renascimento e suas primeiras manifestações são encontradas nos países mais penetrados pela reforma protestante e pela nova filosofia’.
Surge na Inglaterra, onde também prolifera a Maçonaria, que foi o eficiente instrumento de divulgação do Englightenment. Os maçons postulam um ser supremo, o Grande Arquiteto do Universo, que (longe de ser o Dominus Deus Sabaoth, o Deus dos Exércitos) não passa de uma divindade da gnose.
O Iluminismo francês inicia-se com o Enciclopedismo e alcança sua maior expressão em Rosseau. Prega contra a Igreja, o trono, o ‘ancien regime’, as ‘estruturas medievais’; proclama os ideais da fraternidade, de igualdade, de liberdade; professa confiar na ciência, na razão, no progresso necessário; prepara (com a ativíssima ajuda das lojas maçônicas) a Revolução Francesa e a guilhotina.
O Iluminismo francês será ultrapassado em sua influência histórica e cultural pela Aufklärung alemã, condicionada fortemente pela mentalidade protestante (na livre interpretação da Escritura, o ‘carisma’ individual dispensa o magistério da Igreja e a razão humana tem precedência sobre a autoridade de Deus Revelador).
Propõe a Aufklärung que a Filosofia substitua a Religião, abrindo assim caminho para outros substitutos: a Política, a Ciência e a Técnica.
Vai confluir o Iluminismo germânico na tríade Fichte, Shelling e Hegel, ex-seminaristas luteranos.
O gnosticismo hegeliano contaminará profundamente a cultura ocidental. Essa infecção contribuirá para produzir as graves crises e os modernos delírios civilizacionais.
[…]
Em nome do saber absoluto, certamente um conhecimento superior ao da fé, como possuíam os "pneumáticos" da primeira gnose, propõe ele ainda: a assimilação da religião pela filosofia, os fundamentos da secularização e da demitização, as bases do Estado totalitário, a moral do sucesso, a história do devir do Espírito-Absoluto e regra suprema do bem e do mal.
Do conceito hegeliano de Deus pode dizer-se que contradiz as exigências da natureza divina (o que caracteriza para o Pe. Fabro uma forma de ateísmo). Feuerbach percebe o artificialismo dessa divindade e transpõe os atributos dela para a matéria. Nisto, Marx e Engels propõem o seu sistema, com o qual pretendem superar o idealismo, mas confundem o mundo real e o mundo material. O novo sistema perde consistência lógica ao conceber as prerrogativas do "espírito" à matéria, que passa a ser eterna e a evoluir em constante progresso dialético, atingindo no homem sua forma consciente.
A nova seita não apresenta nem Demiurgos, nem Arcontes, nem Espírito-Absoluto, mas continuam mantidas a cosmologia, a antropologia e a escatologia não menos fantasiosas. A revolução do proletariado (messiânico e redentor) restabelecerá a harmonia Homem-Natureza (a volta ao Paraíso, a nova Jerusalém) quebrada pelo regime de distribuição do trabalho e de propriedade (pecado original). O progresso é necessário e em cada momento a conscientização e a alienação (o bem e o mal) significam respectivamente a coincidência e o desvio relativos ao sentido da história.
[…]
O marxismo é uma seita subsidiária da gnose hegeliana. Maritain reconhece que "Marx nunca se libertou de Hegel, permanecendo por ele sempre influenciado".
A nova seita, voltada para a práxis e pregando a ideologia revolucionária, possibilitará o desencadeamento de parte das terríveis e ameaçadoras potencialidades contidas no sistema hegeliano. Os partidos comunistas, como as lojas maçônicas desde a erupção do Iluminismo, passam a exercer (e agora em paralelo com ela) constante atividade para remover todas as marcas de cristianismo que ainda persistem nesta nova civilização em crise.
Poderíamos continuar analisando as influências da Aufklärung de Hegel e de Marx nas mais diversificadas formas de desumanização, tais como o nazismo, o comunismo russo, o estado totalitário, o existencialismo ateu, o ateísmo institucionalizado, a "revolução cultural" chinesa.
Perseguiremos outra linha de continuidade. Impressiona-nos acima de tudo o novo surto do Englightenment, a nova fase do mesmo antigo Iluminismo gnóstico. Sua recente característica é que não mais surge, como outrora, dos meios que de modo ostensivo combatem a fé, mas é trazido principalmente por mãos, muitas delas até consagradas, que, ao menos na aparência, pertencem e servem à Igreja. Recebe esta nova forma da velha heresia o nome de Progressismo, muito embora melhor lhe coubesse o de Regressismo. Aparece no tempo de S. Pio X e recua diante da santa reação do grande pontífice. Oculta-se e prepara seu virulento retorno em nossos dias.
[…]
De um autor muito admirado em meios progressistas diz-nos Georges Frenaud: "um dos mais fervorosos discípulos do Pe. Teilhard, Claude Tresmontant, resume nestes termos o pensamento de seu mestre sobre a criação: "Deus se completa criando o mundo, Deus se empenha numa luta com o múltiplo (o antigo caos) para se encontrar a si mesmo, no término desta obra, mais rico e pacificado: velha idéia gnóstica que se encontra em Böhme, em Hegel, em Schelling". […]
Por si alguien tiene aún dudas del impacto de las malas ideas gnósticas sobre temas tan actuales tales como el control de población (filosóficamente conocido como maltusianismo y neomaltusianismo) o el aborto, lea este artículo. O estudie la permeación de la industria cinematográfica por el contenido gnóstico.
Y habiendo hecho un recorrido por algunas de las presencias gnósticas en tiempos más recientes les invito a leer un fragmento del libro que mencioné antes (“De la Cábala al Progresismo”, Padre Julio Meinvielle):
“Ya hemos entrado en la sexta edad del mundo, en la cual Cristo inició para nosotros el camino nuevo. Después de la ley natural y mosaica, la ley evangélica. Qué curso han de seguir los pueblos en sus desvaríos, no lo puede conocer el hombre. Porque la Revelación sólo le da a conocer ‘ea quae pertinent ad necessitatem salutis’. El hombre sólo puede vislumbrar generalidades sobre el curso de los acontecimientos y sobre la densidad de la historia. Esta densidad se ha de medir por un acercamiento más o menos grande a la norma de Cristo, que constituye el centro y el eje de la historia. La Historia se ha de acomodar a la tradición cabalística o a la tradición católica. No hace falta mucha sagacidad para ver que desde hace cinco siglos el mundo se está conformando a la tradición cabalística-El mundo del Anticristo se adelanta velozmente. Todo concurre a la unificación totalitaria del hijo de la perdición. De aquí también el éxito del progresismo. El cristianismo se seculariza o se ateíza.
Cómo se hayan de cumplir, en esta edad cabalística, las promesas de asistencia del Divino Espíritu a la Iglesia y cómo se haya de verificar el portae in feri non prevalebunt, las puertas del infierno no han de prevalecer, no cabe en la mente humana. Pero así como la Iglesia comenzó siendo una semilla pequeñísima, y se hizo árbol y árbol frondoso, así puede reducirse en su frondosidad y tener una realidad mucha más modesta. Sabemos que el Mysterium Iniquitatis ya está obrando; pero no sabemos los límites de su poder. Sin embargo, no hay dificultad en admitir que la Iglesia de la publicidad pueda ser ganada por el enemigo y convertirse de Iglesia Católica en Iglesia gnóstica. Puede haber dos Iglesias, la una la de la publicidad, Iglesia magnificada en la propaganda, con obispos, sacerdotes y teólogos publicitados, y aun con un Pontífice de actitudes ambiguas; y otra, Iglesia del silencio, con un Papa fiel a Jesucristo en su enseñanza y con algunos sacerdotes, obispos y fieles que le sean adictos, esparcidos como ‘pusillus grex’ por toda la tierra. Esta segunda sería la Iglesia de las promesas, y no aquella primera, que pudiera defeccionar. Un mismo Papa presidiría ambas Iglesias, que aparente y exteriormente no sería sino una. El Papa, con sus actitudes ambiguas, daría pie para mantener el equívoco. Porque, por una parte, profesando una doctrina intachable sería cabeza de la Iglesia de las Promesas. Por otra parte., produciendo hechos equívocos y aun reprobables, aparecería corno alentando la subversión y manteniendo la Iglesia gnóstica de la Publicidad.La eclesiología no ha estudiado suficientemente la posibilidad de una hipótesis como la que aquí proponernos. Pero si se piensa. bien, la Promesa de Asistencia dé la Iglesia se reduce a una Asistencia que impida al error introdu cirse en la Cátedra Romana y en la misma Iglesia, y además que la Iglesia no desaparezca ni sea destruida por sus enemigos.
Ninguno de los aspectos de esta hipótesis que aquí se propone queda invalidado por las promesas consignadas en los distintos lugares del Evangelio. Al contrario, ambas hipótesis cobran verosimilitud si se tienen en cuenta los pasajes escriturarios que se refieren a la defección de la fe. Esta defección, que será total, tendrá que coincidir con la perseverancia de la Iglesia hasta el fin. Dice el Señor en el Evangelio: ‘Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará fe en la tierra?’.
San Pablo llama apostasía universal a esta defección de la fe, que ha de coincidir con la manifestación del ‘hombre de la iniquidad, del hijo de la perdición’.
Y esta apostasía universal es la secularización o ateización total de la vida pública y privada en la que está en camino el mundo actual.
La única alternativa al Anticristo será Cristo, quien lo disolverá con el aliento de su boca. Cristo cumplirá entonces el acto final de liberar a la Historia. El hombre no quedará alienado bajo el inicuo. Pero no está anunciado que Cristo salvará a muchedumbre. Salvará sí a su Iglesia, ‘pusillus grex’, rebañito pequeño, a quien el Padre se ha complacido en darle el Reino.”
Rafael Castela Santos
quinta-feira, setembro 29, 2005
Antunes Varela
Com grande tristeza, por intermédio do Manuel Azinhal, tomei conhecimento da morte do Professor Antunes Varela. Jurista eminente - provavelmente o maior civilista português do século XX, as suas anotações ao Código Civil de 1967 são ferramenta obrigatória e de uso diário para qualquer profissional do Direito que se debruce sobre a temática civilística -, cidadão exemplar, professor brilhante, ministro notável - quem não conhece o estilo único dos Palácios da Justiça construídos durante o seu consulado, que enformam a paisagem urbana de boa parte das sedes de concelho portuguesas? -, para além de cristão modelar, Antunes Varela foi acima de tudo um homem bom e de bem! Que descanse na paz do Senhor!
JSarto
JSarto
quarta-feira, setembro 28, 2005
El descrédito absoluto del psicoanálisis
Quiero dejar aquí constancia y crónica de una muerte anunciada: la del psicoanálisis. Dos artículos recientes, el primero más sucinto y descriptivo, y el segundo una entrevista al profesor danés Borch-Jacobsen, vuelven a dar constancia de ello. Los trabajos de Eysenck o Rudolf Allers son clásicos al respecto, pero si tuviera que hacer una sola recomendación de la falacia freudiana me quedaría con el libro compilado por Frederick Crews (Unathorized Freud), la más sucinta colección de ensayos sobre el particular.
Rafael Castela Santos
Rafael Castela Santos
terça-feira, setembro 27, 2005
Sermones del Padre Castellani en formato MP3
Stat Veritas es como el buen vino. A medida que pasa el tiempo no hace sino mejorar y mejorar y se ha convertido de suyo en un impresionante depósito de material teológico y filosófico (pero también con incursiones en la política y el arte, por ejemplo) que no se puede dejar atrás. En las últimas semanas el crecimiento de la hermana web argentina ha sido espectacular.
Dos “castellanistas” redomados (uno de ellos portugués –JS- y el otro, sí, castellano o leonés por bien decir –RCS-) no podían por menos de dejar constancia en A Casa de Sarto de los sermones del Padre Castellani que Stat Veritas pone a disposición del público. Su elocuencia, que no es espectacular, pero sí solidísima, es incuestionable. Su conocimiento de la cultura clásica, su elogio e invitación a la virtud, su penetrante análisis teológico, filosófico e histórico es apabullante.
No se los pierdan. Para cualquiera que pueda entender el español son documentos, diría, imprescindibles. Y que nadie se amedrente por los argentinismos del Padre, que son fácilmente inteligibles.
Rafael Castela Santos
Dos “castellanistas” redomados (uno de ellos portugués –JS- y el otro, sí, castellano o leonés por bien decir –RCS-) no podían por menos de dejar constancia en A Casa de Sarto de los sermones del Padre Castellani que Stat Veritas pone a disposición del público. Su elocuencia, que no es espectacular, pero sí solidísima, es incuestionable. Su conocimiento de la cultura clásica, su elogio e invitación a la virtud, su penetrante análisis teológico, filosófico e histórico es apabullante.
No se los pierdan. Para cualquiera que pueda entender el español son documentos, diría, imprescindibles. Y que nadie se amedrente por los argentinismos del Padre, que son fácilmente inteligibles.
Rafael Castela Santos
Algunas referencias interesantes sobre la homosexualidad
1. Aspectos médicos de la homosexualidad
Un estudio exhaustivo y, advierto, crudo sobre las consecuencias médicas de la homosexualidad puede encontrarse aquí. Otro, actualizado en el 2005, es accesible en este lugar. Un excepcional documento por la apabullante documentación de que se acompaña es el realizado por Shea et al, disipador de mitos estadísticos sobre la homosexualidad, desvelador sobre las consecuencias somáticas de la homosexualidad y que incluso aborda sucinta pero contundentemente las relaciones entre la homosexulidad y la paidofilia y el “gaymonio”.
No menos referenciado (¡nada menos que 129!), y particularmente sistemático, es el del Dr. John R. Diggs.
Para terminar con este apartado nos referiremos a esta otra amalgama que contiene información relevante sobre el deletéreo impacto de la homosexualidad sobre la salud. Finalmente, y abundando más sobre el particular, un punto en la red que reproduce varios artículos es éste.
2. Interferencia indebida en la investigación sobre la homosexualidad
Lamentablemente ciertas agendas políticas interfieren con una investigación neutral y aséptica sobre este fenómeno. Este mismo autor ha sido reflejado en lengua portuguesa en una entrevista realizada para Zenit.
La revista Arbil se ha hecho eco en varias ocasiones de la dificultad de pensar sobre la homosexualidad sin entrometimientos indebidos.
3. Disminución de la longevidad en homosexuales
Hogg et al (Hogg RS, Strahdee SA, Craib KPJ, O’Shaughnessy MV, Montaner JSG and Schechter MT. International Journal of Epidemiology 1997; 26: 657–661) concluían lo siguiente en un estudio hecho sobre la expectativa de vida de los homosexuales en una muestra urbana de hombres homosexuales en Canadá:
“In a major Canadian centre, life expectancy at age 20 years for gay and bisexual men is 8 to 20 years less than for all men. If the same pattern of mortality were to continue, we estimate that nearly half of gay and bisexual men currently aged 20 years will not reach their 65th birthday. Under even the most liberal assumptions, gay and bisexual men in this urban centre are now experiencing a life expectancy similar to that experienced by all men in Canada in the year 1871.”
Pero esta no es la única referencia acerca de la disminución de la longevidad en la población homosexual. Enlazamos otro estudio sobre este particular que no ha ido sin su correspondiente crítica.
Sin embargo pueden leerse revisiones históricas sobre homosexualidad y longevidad disminuida que prueban que este punto dista de ser un tema novedoso.
4. Algunos aspectos psicológicos de la homosexualidad
No se puede poner todo el énfasis en las consecuencias de las enfermedades venéreas, que esta minoría sufre mucho más que la población general. Hay que analizar también ciertos componentes psicológicos, como el aumento de la violencia en este grupo.
Los aspectos psiquiátricos y psicológicos de la homosexualidad darían para varios volúmenes. Sirva citar aquí el sucinto trabajo del Dr. P. Thevathasan, Consultor Psiquiatra del Reino Unido, sobre este particular.
Un trabajo sobre la homosexualidad que merece la pena citar es el más exhaustivo, particularmente centrado en los aspectos psicológicos, es el realizado por la Catholic Medical Association. No va exento de un mensaje de esperanza y a pesar de su longitud es una lectura muy recomendable. La relación entre homosexualidad y abuso sexual en niños es cuidadosamente analizada aquí. Un análisis de conjunto sobre la psicología de la homosexualidad es el realizado por el Dr. Paul Cameron.
El neuroticismo de la homosexualidad es un artículo que merece la pena ser leído. Muchos estudios, entre otros el de Warner et al (Warner J, McKeown E, Griffin M, Johnson K, Ramsay A and Cort C. Rates and predictors ofmental illness in gaymen, lesbians and bisexual men and women. Results from a survey based in England and Wales. British Journal of Psychiatry 2004; 185: 479-485) confirman la alta prevalencia de padecimientos mentales entre los homosexuales.
5. Modificación del status de la homosexualidad en la comunidad médica
Acerca de la retirada de la homosexualidad como enfermedad ya hemos citado en A Casa de Sarto el artículo revelador de César Vidal así como el de Joseph Nicolosi o el de Norman Phodoretz.
6. Ataque ciego contra la posibilidad de cambio de los homosexuales
No resultan menos preocupantes los ataques que ciertos grupos de presión pro-homosexual han dirigido hacia aquellos que creen que la terapia psicológica puede ser de ayuda para modificar la inclinación hacia la sodomía.
Y todo esto a pesar de la evidencia que hay acerca de la posibilidad de esta reorientación. Una revision más a fondo de la literatura científica sobre la posibilidad de este cambio puede leerse aquí.
7. Resumen
Más recientemente en España la intervención en el Congreso español de Aquilino Polaino-Lorente, Catedrático de Psicopatología de la Universidad Complutense de Madrid, causó no poco revuelo. Su discurso resume no pocos aspectos generalmente ocultos tras la cortina de humo me[r]diática teledirigida por el lobby homosexual.
Polaino Lorente, en un tono más académico, expone los aspectos biológicos y etológicos de la homosexualidad en este otro trabajo.
Quede constancia de que a menudo el “lobby rosa” ha sido responsable de no poca ciencia fraudulenta.
Rafael Castela Santos
Un estudio exhaustivo y, advierto, crudo sobre las consecuencias médicas de la homosexualidad puede encontrarse aquí. Otro, actualizado en el 2005, es accesible en este lugar. Un excepcional documento por la apabullante documentación de que se acompaña es el realizado por Shea et al, disipador de mitos estadísticos sobre la homosexualidad, desvelador sobre las consecuencias somáticas de la homosexualidad y que incluso aborda sucinta pero contundentemente las relaciones entre la homosexulidad y la paidofilia y el “gaymonio”.
No menos referenciado (¡nada menos que 129!), y particularmente sistemático, es el del Dr. John R. Diggs.
Para terminar con este apartado nos referiremos a esta otra amalgama que contiene información relevante sobre el deletéreo impacto de la homosexualidad sobre la salud. Finalmente, y abundando más sobre el particular, un punto en la red que reproduce varios artículos es éste.
2. Interferencia indebida en la investigación sobre la homosexualidad
Lamentablemente ciertas agendas políticas interfieren con una investigación neutral y aséptica sobre este fenómeno. Este mismo autor ha sido reflejado en lengua portuguesa en una entrevista realizada para Zenit.
La revista Arbil se ha hecho eco en varias ocasiones de la dificultad de pensar sobre la homosexualidad sin entrometimientos indebidos.
3. Disminución de la longevidad en homosexuales
Hogg et al (Hogg RS, Strahdee SA, Craib KPJ, O’Shaughnessy MV, Montaner JSG and Schechter MT. International Journal of Epidemiology 1997; 26: 657–661) concluían lo siguiente en un estudio hecho sobre la expectativa de vida de los homosexuales en una muestra urbana de hombres homosexuales en Canadá:
“In a major Canadian centre, life expectancy at age 20 years for gay and bisexual men is 8 to 20 years less than for all men. If the same pattern of mortality were to continue, we estimate that nearly half of gay and bisexual men currently aged 20 years will not reach their 65th birthday. Under even the most liberal assumptions, gay and bisexual men in this urban centre are now experiencing a life expectancy similar to that experienced by all men in Canada in the year 1871.”
Pero esta no es la única referencia acerca de la disminución de la longevidad en la población homosexual. Enlazamos otro estudio sobre este particular que no ha ido sin su correspondiente crítica.
Sin embargo pueden leerse revisiones históricas sobre homosexualidad y longevidad disminuida que prueban que este punto dista de ser un tema novedoso.
4. Algunos aspectos psicológicos de la homosexualidad
No se puede poner todo el énfasis en las consecuencias de las enfermedades venéreas, que esta minoría sufre mucho más que la población general. Hay que analizar también ciertos componentes psicológicos, como el aumento de la violencia en este grupo.
Los aspectos psiquiátricos y psicológicos de la homosexualidad darían para varios volúmenes. Sirva citar aquí el sucinto trabajo del Dr. P. Thevathasan, Consultor Psiquiatra del Reino Unido, sobre este particular.
Un trabajo sobre la homosexualidad que merece la pena citar es el más exhaustivo, particularmente centrado en los aspectos psicológicos, es el realizado por la Catholic Medical Association. No va exento de un mensaje de esperanza y a pesar de su longitud es una lectura muy recomendable. La relación entre homosexualidad y abuso sexual en niños es cuidadosamente analizada aquí. Un análisis de conjunto sobre la psicología de la homosexualidad es el realizado por el Dr. Paul Cameron.
El neuroticismo de la homosexualidad es un artículo que merece la pena ser leído. Muchos estudios, entre otros el de Warner et al (Warner J, McKeown E, Griffin M, Johnson K, Ramsay A and Cort C. Rates and predictors ofmental illness in gaymen, lesbians and bisexual men and women. Results from a survey based in England and Wales. British Journal of Psychiatry 2004; 185: 479-485) confirman la alta prevalencia de padecimientos mentales entre los homosexuales.
5. Modificación del status de la homosexualidad en la comunidad médica
Acerca de la retirada de la homosexualidad como enfermedad ya hemos citado en A Casa de Sarto el artículo revelador de César Vidal así como el de Joseph Nicolosi o el de Norman Phodoretz.
6. Ataque ciego contra la posibilidad de cambio de los homosexuales
No resultan menos preocupantes los ataques que ciertos grupos de presión pro-homosexual han dirigido hacia aquellos que creen que la terapia psicológica puede ser de ayuda para modificar la inclinación hacia la sodomía.
Y todo esto a pesar de la evidencia que hay acerca de la posibilidad de esta reorientación. Una revision más a fondo de la literatura científica sobre la posibilidad de este cambio puede leerse aquí.
7. Resumen
Más recientemente en España la intervención en el Congreso español de Aquilino Polaino-Lorente, Catedrático de Psicopatología de la Universidad Complutense de Madrid, causó no poco revuelo. Su discurso resume no pocos aspectos generalmente ocultos tras la cortina de humo me[r]diática teledirigida por el lobby homosexual.
Polaino Lorente, en un tono más académico, expone los aspectos biológicos y etológicos de la homosexualidad en este otro trabajo.
Quede constancia de que a menudo el “lobby rosa” ha sido responsable de no poca ciencia fraudulenta.
Rafael Castela Santos
Subscrever:
Mensagens (Atom)