domingo, julho 31, 2005

A caminho da República Universal - 2

Já falei anteriormente neste espaço sobre a figura e o papel do agente provocador na sociedade contemporânea: cabe-lhe servir de charneira entre a esfera pública para onde lança a discussão das chamadas questões fracturantes e os conciliábulos discretos onde as mesmas são longamente medradas, possibilitando assim que aqueles que pululam nestes últimos possam manter incólume a sua aparência de respeitabilidade burguesa e moderação. E eis aqui a razão da intensíssima, ainda que aparentemente paradoxal, promoção que estes agentes costumam receber por parte dos meios de comunicação social às ordens do sistema: ao darem propositadamente dois ou três passos para a frente, todos os que se limitam a dar apenas um passam por modelos de ponderação; e assim, sucessiva e indefinidamente, se vai realizando a revolução silenciosa gramsciana.

Ora é exactamente na categoria de agente provocador que recai um tal Bob Fergunson, supostamente um anódino professor reformado canadiano, que veio a público defender a tese de que o Estado, mais do que controlar a prática da religião, deve proceder à sua total regulamentação, determinando o seu conteúdo, definindo o que pode ou não ser doutrinariamente ensinado, proibindo quaisquer restrições ao acesso ao sacerdócio com base no estado civil ou sexo do candidato, enfim decretando que este seja exercido somente por quem possua expresso consentimento das autoridades públicas. É bom de ver que o alvo a atingir por Bob Fergunson, circunstância que o próprio nem sequer esconde, é a Igreja Católica. Tão inadmissíveis declarações podem ser lidas aqui. Muito mais estranho é que as mesmas tenham sido proferidas aos microfones da Canadian Broadcasting Corporation (CBC), e por esta estação pública canadiana difundidas para a sua audiência, factualidade que por si só afasta a possibilidade de nos encontrarmos perante um mero lunático, pois nestas matérias jamais existem acasos, como costumava ensinar Charles Maurras…

De resto, esta ocorrência só prova que o Canadá, talvez o país à face da terra onde o despotismo politicamente correcto e a tirania do relativismo ético-moral são mais intransigentes, é cada vez menos um local sério, apostado que está em disputar o título de "Nova Sodoma" com a Holanda.

Retornando a Bob Fergunson, pouco mais há a dizer deste mísero serventuário da República Universal anticristã. De recordar apenas que as suas declarações espezinham dois mil anos de tradição ocidental de separação entre Deus e César (que nada tem a ver com o laicismo de matriz jacobina…), constituindo uma abusiva proposta de regalismo estatolátrico, na medida em que o Estado, porque subsequente a Deus e à verdade divina, jamais pode ter a pretensão de definir aquela verdade, que necessariamente o antecede. E a verdade, essa é a adequação da inteligência à realidade, e não o contrário, como julga a mentalidade democratista…

Assim, perante este circunstancialismo, defendamos o Dogma da Fé da perseguição feroz, aberta e sem subtilezas que a "religião" democrática e antropolátrica já iniciou contra ele, relembrando antes de mais que no "Syllabus" o Papa Pio IX condenou expressamente a seguinte proposição:

"A Igreja não é uma sociedade verdadeira e perfeita, plenamente livre, e não dispõe dos direitos próprios e permanentes que lhe foram conferidos pelo seu divino Fundador, mas o poder civil pode definir esses direitos da Igreja, e os limites dentro dos quais os pode exercer".

JSarto

quarta-feira, julho 27, 2005

Nicolás Gómez Dávila


Na sequência dos artigos dedicados a Pablo Victoria Wilches, apresento hoje aos leitores deste espaço uma outra relevante figura do pensamento tradicional ibero-americano, Nicolás Gómez Dávila, transcrevendo para o efeito parte do prefácio de autoria de Alejandro Ordóñez Maldonado, que integra a obra daquele primeiro "Sentencias Doctas de un Pensador Antimoderno o de un Auténtico Reaccionário", publicada em Santa Fe de Bogotá, no ano de 2001:

"Nicolás Gómez Dávila es el más importante exponente del pensamiento reaccionario en Colombia y por esa misma circunstancia es un total desconocido para la gran mayoría de los colombianos, incluso para quienes por tener con éste una misma comunión de ideales deberíamos conocer y difundir ampliamente su obra. Sus textos son de muy difícil consecución, circulan fotocopiados en muy restringidos círculos intelectuales, más como una pintoresca muestra de nuestra historia periodística que para señalar la vigencia de sus doctas sentencias.

Nació en Cajicá en 1913 y murió en Bogotá en 1994. A muy temprana edad se mudó a Francia siendo sus institutores sacerdotes benedictinos; durante los cálidos veranos se trasladaba a Inglaterra donde completó su formación, nunca assistió a centro universitário alguno, convirtiéndose en el más importante autodidacta colombiano del siglo XX.

Regresó a Colombia a los 24 años y al morir a sus 81 años tenia una de las bibliotecas privadas más grandes del mundo. Cerca de 34.000 volúmenes la conformaban. Alli pasó la mayor parte de su vida, convertiendóse sin lugar a dudas en un anacoreta urbano.

Recientemente el Departamento de Historia de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes - Bogotá -,al hacer referencia a su obra, afirmó: "Para este bogotano, su verdadera familia intelectual es la de la reacción... El mismo se declara en sus escolios "Heredero de un pleito sagrado", receptáculo irrenunciable de una tradición reaccionaria y ultramontana...".

Católico tradicional de esos que nunca se aggiornaron a pesar de las reformas eclesiales, las cuales le causaron gran desazón. La misma publicación señaló más adelante al respecto: "Seria erróneo sin embargo, suponer que su catolicismo fue extento de problemas. Gómez Dávila jamás aceptó las reformas litúrgicas del segundo Concilio Vaticano y fue un declarado enemigo de las tendencias modernizantes en la Iglesia". Bastaría con leer alguna de sus sentencias más contundentes sobre la materia. "El Segundo Concilio Vaticano parece menos una Asamblea Episcopal que un conciliábulo de manufactureros asustados porque perdieron la clientela". "En el segundo Concilio Vaticano no han surgido lenguas de Fuego sino un ardiente Riachuelo".

Previó con incomparable agudeza los frutos que al final del siglo XX y en los albores del siglo XXI, se recogerían en un mundo que alborozadamente enarboló desde la Revolución Francesa el dogma del "progreso necesario". Con su incomparable agudeza, en una de sus sentencias más premonitorias, aseveró: "El adversario de los principios modernos no tiene aliados más leales que las consecuencias de esos principios".

Podemos afirmar que Goméz Dávila fue un pensador antimoderno que fustigó acerbamente todo aquello de lo cual la modernidad se enorgullece. La autonomía del hombre frente a Dios, su soberania, su agnosticismo, su racionalismo.

(...)

La mayor parte de sus obras las escribió en un estilo muy particular. Las sentencias , los aforismos y los escolios fueron el género literário por él utilizado, con razón se puede considerar como el pascal Hispanoamericano. Temas de la más variada índole fueron por él tratados en dicho estilo, desde la teologia hasta la arquitectura, desde la liturgia hasta la política, desde la filosofia hasta el arte".

Nas próximas semanas, publicar-se-ão várias destas pequenas obras-primas de Nicolás Goméz Dávila n"A Casa de Sarto". Para aumentar a curiosidade dos leitores, aqui deixo uma das sentenças fulminantes do autor, no caso sobre a democracia:

"La democracia es una religión antropoteísta. Su princípio es una opción de carácter religioso, un acto por el cual el hombre asume al hombre como Dios. Su doctrina es una teologia del Hombre-Dios, su prática es la realización del principio en comportamientos, en instituciones y en obras".

JSarto

sábado, julho 23, 2005

Caixas de comentários da Haloscan

Em virtude do cada vez pior funcionamento que as caixas de comentários da Blogextra vinham revelando - há quase uma semana que era impossível afixar qualquer coisa nova nelas -, ocorrência inadmissível num serviço que é pago, decidi passar a recorrer aos préstimos da Haloscan, que julgo ter no presente momento as caixas de comentários mais fáceis e agradáveis de se utilizar (pelo menos, parecem ser as favoritas do Buíça…). Infelizmente, com tal mudança, perde-se o enorme património acumulado de anteriores comentários que se encontravam arquivados na Blogextra, mas faço votos para que os amigos e visitantes deste espaço supram rapidamente tal lacuna.

JSarto

sexta-feira, julho 22, 2005

La “Pérfida Albión” con el rabo entre las piernas

Hace tiempo que venimos manteniendo desde A Casa de Sarto que las asociaciones con los protestantes (sean anglicanos o hugonotes) son peligrosas.
Inglaterra, otrora la tierra más monástica de toda la Cristiandad a la que la Santa Sede otorgó el título mariano de “Mary’s Dowry”, fue un ejemplo en más de un aspecto y de dos. Los reinados de Alfredo el Grande –verdadero émulo de Carlomagno- o de Eduardo II –San Eduardo Rey- fueron realmente ejemplares, como pocos, en la historia de la Cristiandad.
Con la llegada de Enrique VIII, e incluso con la de su padre, Enrique VII (quien ya demostró una rapacidad y una avaricia chocantes durante la conquista de Irlanda), todo empeoró. La facción anglicana rompió a la Cristiandad en dos. Enrique VIII, que fuera llamado Defensor Fidei por su oposición a Lutero, no pudo resistirle. De hecho fue Enrique VIII e Inglaterra los que dieron fuerza a los protestantes alemanes. A partir de ahí Inglaterra dejó de ser la “Merry England” medieval para convertirse en la patria de los desposeídos que estudiara William Cobbett o que retratara para la posteridad el genio de Charles Dickens. La siniestra figura de Cronwell, perseguidor sañudo de católicos y enemigos cualesquiera, es considerada por ese otro genio de la filosofía política que es Voegelin como el arquetipo de todos los revolucionarios.
Entre sus muchas hazañas no son menores las de la propaganda, a menudo venida de Inglaterra, capaz de llenar de oprobio y afrenta la gesta de españoles y portugueses. Pero no es menos propaganda, por más sutil, el silenciar lo que no conviene por parte de los anglosajones (que rima a veces con anglocabrones).
La salida a la luz del libro de Pablo Victoria sobre la gesta de un puñado de españoles (varios de ellos indios) capitaneados por un vasco genial, Blas de Lezo, arroja luz sobre este particular. Con una desproporción de fuerzas brutal Blas de Lezo se enfrentó a una poderosísima fuerza naval y más de 30.000 hombres contando con apenas un 10 % de los efectivos que los ingleses tenían. La derrota infligida por este vasco universal (por lo demás –como suele acontecer con los vascos universales-, profundamente defensor de España), que era tuerto, manco y cojo, a las tropas de Su Majestad británica fue sonada. Los ingleses, seguros que estaban de su victoria, acuñaron moneda y emitieron documentos celebrando y festejando la victoria.
Pero se encontraron con una fuerza multirracial, pequeña en número, pero grande en Piedad hacia la Patria común de las Españas y en confianza en la Divina Providencia, que dirigidas por Blas de Lezo infligieron una derrota sublime a la todopoderosa Royal Navy. De este episodio, del que tan poco se habla, se pueden encontrar aquí una recensión de este libro y una entrevista al autor. Y se marcharon con el rabo entre las piernas.
¿Y para cuándo se marcharán con el rabo entre las piernas los protestantes litúrgicos?

Rafael Castela Santos

quarta-feira, julho 20, 2005

Pablo Victoria Wilches

Em Portugal, de tão habituados que estamos à influência quase hegemónica de tudo o que chega dos E.U.A./Inglaterra ou de França, temos a tendência para esquecer o que de muito bom se vai fazendo por outras bandas. Estou a ler "La sociedad postliberal y sus amigos - El genocídio del intelecto", da autoria do colombiano Pablo Victoria Wilches, que fonte seguríssima - um sacerdote da SSPX, compatriota do autor - me afirmou estar a fazer um empenhado caminho em direcção à tradição católica. Pessoalmente, é uma leitura que me parece valer francamente a pena. Uma análise crítica mais aprofundada da obra pode ser consultada aqui.

JSarto

quarta-feira, julho 13, 2005

"A Casa de Sarto" em destaque

Em altura imerecida, de fraquíssima produtividade desta "Casa", Walter Ventura destacou-a no seu "Diabo", não o mafarrico, mas o jornal que sempre primou pela sua coluna vertebral tesa e hirta na defesa dos valores pátrios. Desconhecia-o e soube-o via Manuel Azinhal. Agradeço a honra recebida, e irei procurar por estas minhas bandas leirienses um exemplar, para poder ler em papel impresso tal realce, saciando assim um natural misto de curiosidade e vaidade . E sem pretender meter foice em seara alheia, sugeriria ao responsável de "Blogues em Destaque" que, em próxima ocasião, ponderasse dar a conhecer aos seus leitores o excelente blogue do meu amigo FGSantos.

JSarto

A covardia é um pecado e, em alguns casos, muito grave

Pede o Manuel Azinhal o meu regresso. Aqui lhe retribuo com um texto do Padre Leonardo Castellani, S.J., traduzido para português, retirado da imprescindível "Permanência" - "A Covardia é um pecado e, em alguns casos, muito grave":

"No quarto domingo depois da Epifania, a Igreja lê, na Missa, a narração da Tempestade no mar, que é contada pelos três Sinópticos, segundo o texto mais breve de todos, que é o de São Mateus: tem apenas quatro versículos, mas a narração é feita com energia tão formidável, que parece um gravado em cobre ou madeira, com quatro traços principais. São Mateus é o mais saboroso e enérgico dos três Sinópticos. A Bíblia de Bover-Cantera diz: "Este Evangelho pertence à literatura escrita; o de Marcos, à oral". É um erro grave que denota muito atraso em exegese. Com toda certeza, os quatro Evangelhos pertencem ao gênero que hoje lingüistas, etnólogos e psicólogos chamam estilo oral; e foram recitados de memória antes de serem fixados em pergaminho — ao menos os três primeiros — como as rapsódias de Homero, o Vedanta, o Corão, o Poema del Myo Cid e, em realidade, quase todos os monumentos religiosos ou épicos da Antiguidade. Esta noção, que hoje em dia se possui cientificamente, resolve de um golpe a falsa Questão Sinóptica, que preocupou a eruditos durante dois séculos; e que consiste em terem os Evangelhos, por um lado, algumas diferenças entre si e, por outro, uma concordância maciça; como pode se ver neste relato que os três Sinópticos trazem. Isto deu causa a uma confusão enorme na cabeça dos sábios alemães, alguns dois quais chegaram a negar a autenticidade destes três documentos religiosos, até que Marcel Jousse descobriu as admiráveis leis do estilo oral.

Coisa incrível: há uma tempestade tal no Mar de Tiberíades, que as ondas invadem a barca dos pescadores; e Jesus Cristo dorme. Fingiria dormir, como dizem alguns, para "provar seus discípulos"? Não, dorme, com a cabeça apoiada em um banco. Essa maneira de experimentar os outros com coisas fingidas é uma palhaçada inventada por algum mal mestre de noviços: a única coisa que prova verdadeiramente é a vida, a verdade, a realidade; não as ficções. Tampouco é verdade que Deus tenha proibido a Eva o Fruto da Árvore do Conhecimento do Bem e do Mal para prová-la; proibiu-o porque, simplesmente, este fruto não lhe convinha, nem a ela nem a ninguém. Deus não faz tolices, mas há gente inclinada a atribuir-Lhe as tolices próprias. Deus fez o homem a sua imagem e semelhança; mas o homem retribuiu; porque, quantas vezes o homem não refez a Deus à sua imagem e semelhança!

Jesus Cristo é notável: dorme de dia, no meio de uma tormenta; e de noite deixa a cama e sobe até uma colina, para rezar até a madrugada. Não o despertam o bramir do vento, o golpe da água, os gritos dos marinheiros mas, à noite, o desperta um gemido ou uma mulher com hemorragia que lhe toca o vestido. Dona Madalena, minha avó, dizia: "Jesus Cristo é bom, não digo nada, mas, quem O pode entender?" Só uma criança ou uma animal podem dormir nestas condições em que os três Evangelistas dizem que Cristo realmente "dormia"; e também um homem que esteja tão cansado como um animal e que tenha uma natureza tão sã como a de um menino. Sabemos que muitos homens de natureza privilegiadamente robusta podiam dormir quando quisessem; como Napoleão I, por exemplo, do qual se conta que podia fazer isto: dormir quando lhe parecia bem, sobretudo nos sermões; e foi preciso despertá-lo na manhã da batalha de Austerlitz. Ao contrário, Napoleão III, seu sobrinho, não pregou os olhos na noite do golpe de Estado de 1851 e se levantou três vezes para ver se tinha dormido a sentinela. Isso porque Napoleão I foi um herói; mas, Napoleão III, uma imitação de herói: um palhaço. Bom, o fato é que Cristo dormia, e seus discípulos o despertaram dizendo algo que varia nos três Evangelistas; mas, na realidade, devem ter gritado não três, mas umas doze coisas diferentes pelo menos; que se resumem nesta: "vamos morrer!" Não vos importais se "vamos morrer"? que traz São Lucas como resumo de toda a gritaria. O que disse São Mateus, que estava ali, foi isto: "Senhor, ajuda-nos, que perecemos". Cada um disse o melhor que soube, e isto é tudo. O que lhes disse Cristo — nisto concordam os três relatos — foi, "covardes". A Vulgata latina traduz "Modicae fidei", ou seja, "homens de pouca fé"; mas Cristo, em grego ou aramaico, lhes disse: "covardes". Um homem que grita quando entra água em sua barca em uma tempestade do Mar da Galiléia, que são breves mas violentas; supondo até que tenha gritado um pouco demais, é covarde? Para mim, não é covarde. Mas para Jesus Cristo, é covarde. E Jesus Cristo não gosta de covardes. A Igreja ("a barca de Pedro", como é chamada) teve muitas tempestades e há de ter ainda outra que está profetizada, na qual as ondas entrarão a bordo e parecerá realmente que os poucos que estão dentro, morrem. Cristo parece ter conservado seu costume juvenil de dormir nestes casos; e também sua idiossincrasia de não amar a covardia. A covardia é pecado? Sim; e, em alguns casos, muito grave. Os Apóstolos tinham uma maneira de pregar que, se me deixassem, eu não usaria outra: trata-se de fazer uma lista de pecados grandes, recitá-la e depois dizer: "Nenhum destes entrará no Reino dos Céus. Basta" Assim, São Paulo disse: "Não vos enganeis, irmãos; que nem os idólatras, nem os ladrões, nem os adúlteros, nem os avarentos, nem os efeminados nem... e assim continua... entrarão no Reino dos Céus". Hoje em diz deveria pregar-se assim, de modo simples... é nossa opinião. Pois bem, São João, no Apokalypsis, que é uma profecia sobre os últimos tempos, acrescenta à lista de pecados outros dois que não estão em São Paulo: "os mentirosos e os covardes". O qual parece indicar que, nos últimos tempos, haverá um grande esforço de mentira e de covardia. Que Deus nos encontre confessados. A covardia em um cristão é um pecado sério, porque sinal de pouca fé em Cristo ("covardes e homens de pouca fé") que provou ser um homem "a quem o mar e os ventos obedecem" — como disse o Evangelho de hoje — ao lado de quem, portanto, ter medo não é coisa bonita; nem mesmo lícita. Júlio César, em uma ocasião parecida, não permitiu a seus companheiros que se assustassem. "Que temeis?" Levais César a sua boa estrela", lhes disse. Por mais forte razão Cristo, que é criador das estrelas. O que governa o mundo são as idéias e as mulheres, disse alguém. As idéias, não duvido. As mulheres, teria de se provar. Que sucederia se, na Argentina, surgisse uma S. Teresa de Jesus, que persuadisse a todas as mulheres deste propósito: "Não me casarei com nenhum homem que seja covarde!" Creio que cairia a tirania atual, e que não subiria ao poder mais nenhum tirano".

(trecho de "El Evangelio de Jesucristo ", trad.: PERMANÊNCIA)

JSarto

Conhecer a Idade Média, por G. K. Chesterton

Para o Buíça, que supõe que os medievais eram uns selvagens que comiam com as mãos. Curiosamente, ou talvez não, no "MacDonald's" e no "Burger King" também não existem talheres; come-se com as mãos…

É bastante natural que os homens prósperos de nosso tempo desconheçam mesmo história. Se a conhecessem, conheceriam a muito pouco edificante história de como se tornaram prósperos. É bastante natural, digo, que eles não saibam história: Mas por que eles pensam que sabem? Eis aqui uma opinião tirada a esmo de um livro escrito por um dos mais cultos dentre nossos jovens críticos, uma opinião muito bem escrita e de todo confiável em seu próprio tema, que é um tema moderno. Diz o escritor: “Existiu pouco avanço social ou político na Idade Média” até a Reforma e a Renascença. Ora, eu poderia tão propriamente quanto dizer que houve pouco avanço nas ciências e invenções no século dezenove até a vinda de William Morris: e então me desculpar dizendo que não estou pessoalmente interessado em máquinas de fiar ou águas-vivas — o que certamente é o caso. Pois isto é tudo o que o escritor realmente quis dizer: ele quis dizer que não está pessoalmente interessado em Arautos ou Abades com mitras. Tudo isto está bem; Mas por que, ao escrever sobre algo que não teria existido na Idade Média, deveria ele dogmatizar sobre uma história que ele evidentemente não conhece? No entanto, esta pode tornar-se uma história muito interessante.

Pouco antes da Conquista Normanda, países como o nosso eram o pó de um ainda débil feudalismo, continuamente jogado nas voragens por bárbaros — bárbaros que jamais montaram um cavalo. Dificilmente existia uma casa de tijolos ou pedras na Inglaterra. Raramente se encontrava estradas, exceto sendas batidas; praticamente não existia nenhuma lei exceto os costumes locais. Esta era a Idade das Trevas da qual surgiu a Idade Média. Tome a Idade Média duzentos anos depois da Conquista Normanda e quase outro tanto antes do início da Reforma. As grandes cidades surgiram; os burgueses são privilegiados e importantes; o trabalho foi organizado em livres e responsáveis uniões de trabalho; os Parlamentos são poderosos e disputam com os príncipes; a escravidão quase inteiramente desapareceu; as grandes Universidades estão abertas e ensinam com o programa de educação que Huxley tanto admirou; Repúblicas tão orgulhosas e cívicas como as dos pagãos erguem-se como estátuas de mármore ao longo do Mediterrâneo; e por todo o Norte homens construíram Igrejas tais, que os homens talvez nunca mais igualem. E isso, cuja porção essencial foi feita em apenas um século, é o que o crítico chama “pouco avanço social ou político”. Dificilmente há alguma importante instituição sob a qual ele vive, da Universidade que o treinou ao Parlamento que o governa, que não fez seus principais avanços naquele tempo.

Se alguém pensa que escrevo isso de pedantice, espero mostrar-lhe em um momento que tenho um objetivo mais humilde e prático. Eu quero considerar a natureza da ignorância, e começo dizendo que, em todo sentido erudito e acadêmico, eu próprio sou muito ignorante. Assim como dizemos de um homem como Lord Brougham que seu conhecimento geral é grande, eu diria que minha ignorância geral é grande. Mas este é exatamente o ponto. É um conhecimento geral e uma ignorância geral. Eu sei pouca história: mas eu conheço um pouco de quase toda história. Eu não sei muito sobre Martinho Lutero e sua Reforma, por exemplo; mas sei que ela fez uma tremenda diferença. Ora, não saber que o rápido progresso dos séculos doze e treze fez uma grande diferença é tão extraordinário como nunca ter ouvido falar de Martinho Lutero. Eu não sou muito bem informado sobre Budistas; mas sei que Budistas se interessam por filosofia. Acredite, não saber que os Budistas se interessam por filosofia não é mais impressionante que não saber que os medievais se interessavam por progresso político ou experimentos. Não sei muito sobre Frederico, o Grande. Assustava-me em minha infância a coleção de volumes de Carlyle sobre o assunto: parecia existir lá um monte de coisas para conhecer. Mas, apesar dos meus receios, eu seria capaz de adivinhar com alguma probabilidade o tipo de substância que tais volumes conteriam. Eu arriscaria (e não incorretamente, acredito) que os volumes conteriam a palavra “Prússia” em um ou mais lugares; que se falaria sobre guerra de tempos em tempos; que alguma menção poderia ser feita a tratados e fronteiras; que a palavra “Silesia” poderia ser encontrada numa procura diligente, assim como os nomes de Maria Teresa e Voltaire; que em algum lugar em todos aqueles volumes, seu grande autor iria dizer se Frederico o Grande tinha um pai, se chegou a casar-se, se possuía grandes amigos, se tinha algum hobby ou qualquer tipo de gosto literário, se morreu no campo de batalha ou em sua cama, e assim por diante. Se eu tivesse reunido coragem para abrir um destes volumes, provavelmente teria encontrado algo ao menos nestas linhas gerais.

Agora troque a imagem; e conceba um jovem comum, jornalista bem educado ou homem de letras de uma escola pública ou faculdade quando pára em frente de uma coleção ainda maior de livros ainda maiores das bibliotecas da Idade Média — digamos, todos os volumes de Sto. Tomás de Aquino. Eu digo que, de nove chances em dez, aquele jovem bem-educado não sabe o que irá encontrar naqueles volumes em capa de couro. Ele pensa que iria encontrar discussões sobre a capacidade dos anjos de se equilibrarem em agulhas; e assim ele iria. Mas eu digo que ele não sabe que iria encontrar um Escolástico discutindo quase todas as coisas que Herbert Spencer discutiu: política, sociologia, formas de governo, monarquia, liberdade, anarquia, propriedade, comunismo, e todas as noções várias que estão em nosso tempo brigando pelo tempo do “Socialismo”. Ou, por outra, eu não sei muito sobre Maomé ou Maometismo. Eu não levo o Alcorão para a cama comigo toda noite. Mas, se eu o fizesse em alguma noite em especial, em pelo menos um sentido posso alegar saber o que não deve se encontrar lá. Eu entendo que não devo encontrar uma obra repleta de fortes encorajamentos ao culto de ídolos; que os louvores do politeísmo não serão sonoramente cantados; que o caráter de Maomé não será submetido a nada similar a ódio e derrisão; e que a grande doutrina moderna da irrelevância da religião não será desnecessariamente enfatizada. Mas troque novamente a imagem; e imagine o homem modero (o infeliz homem moderno) que levou um volume de teologia medieval para a cama. Ele esperaria encontrar um pessimismo que não está ali, um fatalismo que não está ali, um amor ao barbaresco que não está ali, um desprezo da razão que não está ali. Deixemo-lo tentar. Faria a ele uma de duas boas coisas: ou o faria dormir — ou o faria acordar.

(Illustrated London News, 15 de Novembro de 1913)


JSarto

sexta-feira, julho 08, 2005

Exasperante

Atormenta-me uma exasperante falta de tempo, sufocado que estou pelas penas do trabalho quotidiano. Tanta coisa que gostaria de comentar, quer no plano nacional, quer no plano internacional… Para a semana há-de ser. Por ora, vou-me ficando pelos comentários em blogues amigos.

JSarto

terça-feira, junho 28, 2005

Direitos?

A propósito da marcha-atrás de que o Manuel Azinhal dá conta, Inês Pedrosa, conhecida pelo seu extremismo feminista e aborcionista, apareceu pressurosa na televisão, defendendo o raciocínio peregrino de que os homossexuais, porque pagam impostos, também têm o direito de se casar, tal como sucede com os restantes contribuintes.

Quero acreditar que o zelo de tal senhora seja extensível àqueles outros contribuintes que, exactamente por pagarem impostos, têm o direito de se deslocar na via pública em total segurança, com pleno respeito pela integridade das suas pessoas e posses, bem como de exigir o cumprimento, por parte do Estado, da lei vigente sobre a admissão, permanência e expulsão de estrangeiros em território nacional… Ou não?...

Inês Pedrosa olvida-se de que o gozo e exercício de direitos não depende do capricho da lei positiva, nem de um acto puramente voluntário do legislador, que de modo discricionário pode consagrar a seu bel-prazer o direito ao aborto, à eutanásia ou ao emparelhamento de homossexuais.

O direito, qualquer direito - o poder que alguém tem de fazer, possuir ou requerer algo, e que terceiros estão obrigados a respeitar -, há-de basear-se na lei natural ou a ela não se opor, lei essa apreensível em toda a sua plenitude pela consciência humana, e que mais não é do que um reflexo da lei eterna ou divina na ordem das coisas.

Ora, nesta perspectiva, o homem pode ter a liberdade - num abuso do seu livre arbítrio… - de matar, de matar um ser humano inocente ou indefeso no ventre materno, de emparelhar pessoas do mesmo sexo. Não tem seguramente um direito à eutanásia, ao aborto, ao "casamento" homossexual.

JSarto

segunda-feira, junho 27, 2005

De "jantaradas" y recuerdos

He intentado no ocupar este espacio de A Casa de Sarto con cualesquiera otros comentarios que no fueran sobre temas religiosos u otros sobres los que la religión tuviera un impacto o un componente importante.
Ayer, en el corazón de Portugal, cinco portugueses de bonhomía y dos españoles nos juntamos a comer. Allí estaban BOS (Nova Frente), O Corcunda (O Pasquim da Reacçao), FG Santos (Santos da Casa), JSarto (A Casa de Sarto), el ilustre comentador JLL y dos españoles, uno -Andrés- que prometió empezar a colaborar en breve en Ultimo Reduto para empezar a hablar de política de verdad, sabiamente capitaneado por Pedro Guedes (a quien echamos mucho de menos), y quien les escribe.
BOS y Andrés, animales políticos por antonomasia, se despacharon a gusto entre ellos. JLL animó la conversación. FG Santos estuvo tan perceptivo como demuestra, post a post, desde Santos da Casa, como aguzado. BOS nos hizo reír en más de una ocasión, pues su "prosa hablada" en nada desmerece a su prosa escrita, verdadera delicia. JSarto, el más pausado de todos, demostró aplomo en sus intervenciones. Andrés, en su estilo "low-profile", disfrutó muchísimo de ver que hay reacción y de vuelta a tierras españolas se hartó de loar "a saudável reacçao lusa". O Corcunda, el más joven ayer, destiló altura de pensamiento.
Fue una buena comida y una mejor y más excelente conversación y sobremesa. Es buena cosa esto de poner caras a unos y a otros, conocernos más allá del internet, empezar a tomar conciencia de que por modesta que sea nuestra labor estamos ahí: resistiendo.
Ojalá que sea el primero de una larga serie de encuentros. El próximo puede ser en tierras de la Lusitania interior. Lo mejor de estos contactos es que uno va viendo que la afinidad espiritual desemboca, como decía Santo Tomás de Aquino, en su lógica consecuencia espiritual, que es la amistad.
Lo que se perdió Pedro Guedes. No vino, pero este fue uno de esos pecados que llevan implícita la penitencia.

Rafel Castela Santos

quinta-feira, junho 23, 2005

Una oración en forma de soneto

Si supiera, Señor, si yo supiera
que camino me tienes separado
quizás este temor desamparado
tornaría su afán en buena espera.

Y aun si fuera víspera certera
de llegar ante Ti y de ser juzgado
podría yo cargar con mis pecados
con esperanza fuerte y verdadera.

Pero temo, Señor, estar perdido
en un sendero que recién comienza
y mi vista no llega al horizonte,

mas sé yo que lo que pido no es debido
y me conformo con andar a ciegas
(Tu Santa Providencia dirá a dónde).

Gabriel de Erausquin

(RCS)

terça-feira, junho 21, 2005

Leituras obrigatórias

Várias leituras obrigatórias publicadas na actualização do sítio argentino "Stat Veritas": o estudo canónico, acerca das consagrações episcopais de Monsenhor Lefebvre, "Una Excomunión Inválida, Un Cisma Inexistente"; a entrevista ao padre norte-americano Gerald E. Murray, autor de uma conhecidíssima tese sobre aquela matéria, apresentada na Universidade Gregoriana de Roma; e, finalmente, dois inéditos notáveis de Leonardo Castellani.

JSarto

Em que consiste o liberalismo condenado pela Igreja? - 2

Estava eu a matutar no comentário que o Buíça fez ao artigo "Em que consiste o liberalismo condenado pela Igreja?", quando, durante a leitura de "Domingueras Prédicas", de Leonardo Castellani, deparo com este trecho de uma pregação feita pelo autor na Festa de Cristo Rei - em plenos anos sessenta… -, que responde integralmente às objecções daquele comentador. Aqui fica transcrito:

"El Liberalismo eliminó la Reyecía de Cristo diciendo una cosa inocente: que la religión era un asunto privado, que por tanto las naciones debían respetar todas las religiones y que la Iglesía no debía meterse en camisa de once varas - o sea en asuntos públicos. El gran filósofo alemán Josef Pieper observa que si hacemos a Dios un asunto privado (un asunto del interior de la conciencia de cada uno), por el mismocaso hacemos Dios al Estado y a Jesucristo y al Padre Eterno los convertimos en subdioses. En efecto, el Estado es un asunto público, y por tanto, la religión es inferior y debe someterse a él, puesto que lo público es muy superior a lo privado, y lo privado debe sometérsele. En efecto, la Historia mostró pronto que el "laicismo liberal", o sea la pretendida neutralidad con respecto a la religión, - era en realidad verdadera hostilidad; y acababa por deificar, divinizar al Estado; lo cual pronto se organizó en sistema filosófico monstruoso e idolátrico: la "estatolatría", el sistema de Hegel y Carlos Marx.

No tengo tiempo de hablar sobre la otra herejía que niega la Reyecía de Cristo quizás más radicalmente; el modernismo que nació del Liberalismo; y es herejía novísima, que está luchando ahora en el seno del Concílio Ecuménico. Debo decir algo sobre los malos soldados del Rey Cristo, es decir, los cristianos cobardes. Nada aborrece tanto un Rey como la cobardía en sus soldados; si sus soldados son cobardes, el Rey está listo.

No hacen honor al Rey Cristo los cristianos que tienen una especie de complejo de inferioridad de ser cristianos.

(...)

No de balde el pecado de San Pedro fue de cobardía. Cristo reprendió de "cobardes" a los Apóstoles durante la Tempestad; y sintió tanto la cobardía de San Pedro que lo obligó a arrepentirse públicamente. "Pedro - le dijo con ironía - me amas tú más que todos estotros?", porque Pedro antes del pecado había dicho: "Aunque todos éstos te abandonen, yo no te abandonaré!" Pedro se guardó muy bien de repetir su bravata y decir: "Sí, te amo más que todos éstos!", aunque puede que entonces fuese verdad. Dijo humildemente: "Señor, Tú lo sabes todo; Tú sabes que yo te amo..." - punto.

Para que Cristo sea realmente Rey, por lo menos en nosotros, hemos de vencer el miedo, la cobardía, la pusilanimidad; no ser "hombres para poco", como decía Santa Teresa, y pobre de aquél a quien ella se lo aplicaba! Y cómo podemos vencer al miedo? El miedo es un gigante!

"Os olvidasteis que Yo estaba com vosotros?"

JSarto

domingo, junho 19, 2005

Conspiração sem teoria - 1

As estranhíssimas relações entre neocatólicos e neoconservadores, neste imperdível artigo de Robert Sungenis.

Em que consiste o liberalismo condenado pela Igreja?

Conforme havia prometido, aqui deixo o meu contributo para a compreensão do sentido em que a Igreja Católica condena o liberalismo. Tal doutrina não é a que sobraça a defesa da propriedade privada, da livre empresa e da iniciativa pessoal, ainda que os seus excessos sejam também rigorosamente condenados pela Doutrina Social da Igreja, mas antes a que sufraga o relativismo e indiferentismo moral, e que, afinal, se subsume ao esquerdismo contemporâneo.

Neste último sentido, uma excelente súmula do que vem a ser o liberalismo, é-nos transmitida pelo notável livro dos Padres Farncisco e Dominic Radecki, CMRI, "Tumultuous Times", obra que só não recomendo absolutamente por os seus autores adoptarem nela uma postura sedevacantista.

Passo a transcrever a definição que os mesmos dão do liberalismo:

"Martin Luther and heretics of the 16th century had rejected the teaching authority of the Catholic Church and proclaimed the supremacy of the individual conscience in matters of religion. This ideology had a profound influence upon Western Europe. " 'The Mind of Europe,' writes Peter Wust, 'was secularized, the world stripped of its sacred meaning, the Church ruled out of public affairs, God dethroned in the soul of man.' "

There are four basic principles inherent in Liberalism:

- The absolute sovereignity of the individual and his entire independence of God and God's authority.

- The absolute sovereignity of society in its entire independence of everything which does not proceed from itself.

- Absolute civil sovereignity in the implied right of the people to make their own laws in entire independence and utter disregard of any other criterion han the popular will expressed at the polls.

- Absolute freedom of thought in politics, morals, or in religion. The unrestrained liberty of the press.

Anne Carroll defines Liberalism as "a philosophy which rejects moral absolutes and authority, especially religious authority. It is usually opposed to hereditary monarchy. It emphasizes that men should be free to do whatever they want in moral matters. It usually approves the elimination of opposition, by violence if necessary.

Liberalism is based on the absolute independence of the individual, society and the State from God and His Church. The Catholic Church is founded on the absolute subjection of the individual and society to the revealed law of God. These two ideologies are irreconcilable. Liberalism has been repeatedly condemned by a sucession of popes from Gregory XVI to Pius XII because it is the very antithesis of Catholicism. Pope Leo XIII describes the inherent evils of this false philosophy:

"... Man, by a necessity of his nature, is wholly subjected to the most faithful and ever enduring power of God, and that, as a consequence, any liberty except that which consists in submission to God and in submission to His will is unintelligible. To deny the existence of this authority in God, or to refuse to submit to it, means to act, not as a free man, but as one who treasonably abuses his liberty; and in such a disposition of mind the chief and deadly vice of Liberalism essentially consists".

JSarto

sábado, junho 18, 2005

O Torgal

E o que exige que sem demora falemos, é antes de tudo que os fautores do erro já não devem ser procurados entre inimigos declarados; mas, o que é muito para sentir e recear, se ocultam no próprio seio da Igreja, tornando-se destarte tanto mais nocivos quanto menos percebidos.

Aludimos, Veneráveis Irmãos, a muitos membros do laicato católico e também, coisa ainda mais para lastimar, a não poucos do clero que, fingindo amor à Igreja e sem nenhum sólido conhecimento de filosofia e teologia, mas, embebidos antes das teorias envenenadas dos inimigos da Igreja, blasonam, postergando todo o comedimento, de reformadores da mesma Igreja; e cerrando ousadamente fileiras se atiram sobre tudo o que há de mais santo na obra de Cristo, sem pouparem sequer a mesma pessoa do divino Redentor que, com audácia sacrílega, rebaixam à craveira de um puro e simples homem.Pasmem, embora homens de tal casta, que Nós os ponhamos no número dos inimigos da Igreja; não poderá porém, pasmar com razão quem quer que, postas de lado as intenções de que só Deus é juiz, se aplique a examinar as doutrinas e o modo de falar e de agir de que lançam eles mão. Não se afastará, portanto, da verdade quem os tiver como os mais perigosos inimigos da Igreja. Estes, em verdade, como dissemos, não já fora, mas dentro da Igreja, tramam seus perniciosos conselhos; e por isto, é por assim dizer nas próprias veias e entranhas dela que se acha o perigo, tanto mais ruinoso quanto mais intimamente eles a conhecem. Além de que, não sobre as ramagens e os brotos, mas sobre as mesmas raízes que são a Fé e suas fibras mais vitais, é que meneiam eles o machado.

Batida pois esta raiz da imortalidade, continuam a derramar o vírus por toda a árvore, de sorte que coisa alguma poupam da verdade católica, nenhuma verdade há que não intentem contaminar. E ainda vão mais longe; pois pondo em obra o sem número de seus maléficos ardis, não há quem os vença em manhas e astúcias: porquanto, fazem promiscuamente o papel ora de racionalistas, ora de católicos, e isto com tal dissimulação que arrastam sem dificuldade ao erro qualquer incauto; e sendo ousados como os que mais o são, não há consequências de que se amedrontem e que não aceitem com obstinação e sem escrúpulos. Acrescente-se-lhes ainda, coisa aptíssima para enganar o ânimo alheio, uma operosidade incansável, uma assídua e vigorosa aplicação a todo o ramo de estudos e, o mais das vezes, a fama de uma vida austera. Finalmente, e é isto o que faz desvanecer toda esperança de cura, pelas suas mesmas doutrinas são formadas numa escola de desprezo a toda autoridade e a todo freio; e, confiados em uma consciência falsa, persuadem-se de que é amor de verdade o que não passa de soberba e obstinação. Na verdade, por algum tempo esperamos reconduzi-los a melhores sentimentos e, para este fim, a princípio os tratamos com brandura, em seguida com severidade e, finalmente, bem a contragosto, servimo-nos de penas públicas.Mas vós bem sabeis, Veneráveis Irmãos, como tudo foi debalde; pareceram por momento curvar a fronte, para depois reerguê-la com maior altivez. Poderíamos talvez ainda deixar isto desapercebido se tratasse somente deles; trata-se porém das garantias do nome católico.

Há, pois, mister quebrar o silêncio, que ora seria culpável, para tornar bem conhecidas à Igreja esses homens tão mal disfarçados.

São Pio X - Pascendi Dominici Gregis - 1907

JSarto

quinta-feira, junho 16, 2005

¡Viriatos, acudid!

A vosotros, portugueses que estáis en Madrid mañana, los españoles de buena fe os pedimos que os unáis a nosotros en esta manifestación en defensa de la familia. En España la familia sufre con el aborto libre, el divorcio-express y el gaymonio.
Hace casi 70 años vuestros antepasados, los gloriosos Viriatos, con una España en peligro de caer bajo la hidra roja –exactamente igual que hoy-, desfilaron hacia el frente por la Plaza Mayor de Salamanca. Si estáis en Madrid, por favor, uniros a nosotros.
Los datos sobre el itinerario de la manifestación están aquí. La página oficial sobre esta manifestación se encuentra en este lugar.
La convocan un grupo muy heterogéneo de asociaciones y la Iglesia Católica está animando a los católicos, Obispos, Sacerdotes y seglares a asistir.
(Este modesto colaborador se solidariza completamente con la manifestación en contra de la inmigración incontrolada convocada para mañana en Lisboa).

Rafael Castela Santos

Textos sobre la esencia del liberalismo del Padre Sardá i Salvany

En las cajas de comentarios ha habido un intercambio de pareceres con nuestro amigo y habitual comentador Nelson Buiça sobre la posibilidad de conciliar liberalismo y catolicismo.
Nada mejor que llamar a las cosas por su nombre. Hecho aparte de la condena específica del liberalismo en la Encíclica Libertas por el Santo Padre en el siglo XIX, aquí traemos uno de los mejores y más clásicos textos sobre el liberalismo desde un punto de vista católico, del que sacamos unos extractos de la pluma del Padre Sardá i Salvany que espero pueda servir para clarificar las diferencias y dificultades para tal conciliación. Las palabras pueden ser, sin duda, duras, pero la esencia del método filosófico es la distinción de las cosas.
Volveremos sobre el tema, sin duda.

Rafael Castela Santos




Introducción
La corriente de pensamiento llamada “liberalismo” es fruto de un conjunto de ideas que en su origen muestran una continuidad con el movimiento filosófico conocido como la ilustración y que, en cada país, fue tomando características propias (Aufklärung en Alemania, Enlightenment en Inglaterra, Lumières en Francia, etc.). Tal vez el acontecimiento histórico que demostró de forma más patente el contenido y el alcance de las ideas liberales fue la Revolución Francesa de 1789.
[…]

¿Qué es el Liberalismo?
Al estudiar un objeto cualquiera, después de la pregunta: an sit? hacían los antiguos escolásticos la siguiente: quid sit? y ésta es la que nos va a ocupar en el presente capítulo.
¿Qué es el Liberalismo? En el orden de las ideas es un conjunto de ideas falsas; en el orden de los hechos es un conjunto de hechos criminales, consecuencia práctica de aquellas ideas.
En el orden de las ideas el Liberalismo es el conjunto de lo que se llaman principios liberales, con las consecuencias lógicas que de ellos se derivan. Principios liberales son: la absoluta soberanía del individuo con entera independencia de Dios y de su autoridad; soberanía de la sociedad con absoluta independencia de lo que no nazca de ella misma; soberanía nacional, es decir, el derecho del pueblo para legislar y gobernar con absoluta independencia de todo criterio que no sea el de su propia voluntad, expresada por el sufragio primero y por la mayoría parlamentaria después; libertad de pensamiento sin limitación alguna en política, en moral o en Religión; libertad de imprenta, asimismo absoluta o insuficientemente limitada; libertad de asociación con iguales anchuras. Estos son los llamados principios liberales en su más crudo radicalismo.
El fondo común de ellos es el racionalismo individual, el racionalismo político y el racionalismo social. Derívanse de ellos la libertad de cultos más o menos restringida; la supremacía del Estado en sus relaciones con la Iglesia; la enseñanza laica o independiente sin ningún lazo con la Religión; el matrimonio legalizado y sancionado por la intervención única del Estado: su última palabra, la que todo lo abarca y sintetiza, es la palabra secularización, es decir, la no intervención de la Religión en acto alguno de la vida pública, verdadero ateísmo social, que es la última consecuencia del Liberalismo.
En el orden de los hechos el Liberalismo es un conjunto de obras inspiradas por aquellos principios y reguladas por ellos. Como, por ejemplo, las leyes de desamortización; la expulsión de las órdenes religiosas, los atentados de todo género, oficiales y extraoficiales, contra la libertad de la Iglesia; la corrupción y el error públicamente autorizado en la tribuna, en la prensa, en las diversiones, en las costumbres; la guerra sistemática al Catolicismo, al que se apoda con los nombres de clericalismo, teocracia, ultramontanismo, etc., etc.
Es imposible enumerar y clasificar los hechos que constituyen el procedimiento práctico liberal, pues comprenden desde el ministro y el diplomático que legislan o intrigan, hasta el demagogo que perora en el club o asesina en la calle; desde el tratado internacional o la guerra inicua que usurpa al Papa su temporal principado, hasta la mano codiciosa que roba la dote de la monja o se incauta de la lámpara del altar; desde el libro profundo y sabihondo que se da de texto en la universidad o instituto, hasta la vil caricatura que regocija a los pilletes en la taberna. El Liberalismo práctico es un mundo completo de máximas, modas, artes, literatura, diplomacia, leyes, maquinaciones y atropellos enteramente suyos. Es el mundo de Luzbel, disfrazado hoy día con aquel nombre, y en radical oposición y lucha con la sociedad de los hijos de Dios, que es la Iglesia de Jesucristo.
He aquí, pues, retratado, como doctrina y como práctica, el Liberalismo.

Si es pecado el Liberalismo, y qué pecado es.
El Liberalismo es pecado, ya se le considere en el orden de las doctrinas, ya en el orden de los hechos.
En el orden de las doctrinas es pecado grave contra la fe, porque el conjunto de las doctrinas suyas es herejía, aunque no lo sea tal vez en alguna que otra de sus afirmaciones o negaciones aisladas. En el orden de los hechos es pecado contra los diversos Mandamientos de la ley de Dios y de su Iglesia, porque de todos es infracción. Más claro. En el orden de las doctrinas el Liberalismo es la herejía universal y radical, porque las comprende todas: en el orden de los hechos es la infracción radical y universal, porque todas las autoriza y sanciona.
Procedamos por parte en la demostración.
En el orden de las doctrinas el liberalismo es herejía. Herejía es toda doctrina que niega con negación formal y pertinaz un dogma de la fe cristiana. El liberalismo doctrina los niega primero todos en general y después cada uno en particular. Los niega todos en general, cuando afirma o supone la independencia absoluta de la razón individual en el individuo, y de la razón social o criterio público en la sociedad. Decimos afirma o supone, porque a veces en las consecuencias secundarias no se afirma el principio liberal, pero se le da por supuesto y admitido. Niega la jurisdicción absoluta de Cristo Dios sobre los individuos y las sociedades, y en consecuencia la jurisdicción delegada que sobre todos y cada uno de los fieles, de cualquier condición y dignidad que sean, recibió de Dios la Cabeza visible de la Iglesia. Niega la necesidad de la divina revelación, y la obligación que tiene el hombre de admitirla, si quiere alcanzar su último fin. Niega el motivo formal de la fe, esto es, la autoridad de Dios que revela, admitiendo de la doctrina revelada sólo aquellas verdades que alcanza su corto entendimiento. Niega el magisterio infalible de la Iglesia y del Papa, y en consecuencia todas las doctrinas por ellos definidas y enseñadas. Y después de esta negación general y en globo, niega cada uno de los dogmas, parcialmente o en concreto, a medida que, según las circunstancias, los encuentra opuestos a su criterio racionalista. Así niega la fe del Bautismo cuando admite o supone la igualdad de todos los cultos; niega la santidad del matrimonio cuando sienta la doctrina del llamado matrimonio civil; niega la infalibilidad del Pontífice Romano cuando rehúsa admitir como ley sus oficiales mandatos y enseñanzas, sujetándolos a su pase o exequátur, no como en su principio para asegurarse de la autenticidad, sino para juzgar del contenido.
En el orden de los hechos es radical inmoralidad. Lo es porque destruye el principio o regla fundamental de toda moralidad, que es la razón eterna de Dios imponiéndose a la humana; canoniza el absurdo principio de la moral independiente, que es en el fondo la moral sin ley, o lo que es lo mismo, la moral libre, o sea una moral que no es moral, pues la idea de moral, además de su condición directiva, encierra esencialmente la idea de enfrenamiento o limitación. Además, el Liberalismo es toda inmoralidad, porque en su proceso histórico ha cometido y sancionado como lícita la infracción de todos los mandamientos, desde el que manda el culto de un solo Dios, que es el primero del Decálogo, hasta el que prescribe el pago de los derechos temporales a la Iglesia, que es el último de los cinco de ella.
Por donde cabe decir que el Liberalismo, en el orden de las ideas, es el error absoluto, y en el orden de los hechos, es el absoluto desorden. Y por ambos conceptos es pecado, ex genere suo, gravísimo; es pecado mortal.

domingo, junho 12, 2005

¿Merece esta humanidad seguir existiendo?

En Ucrania abortan a los bebés para venderlos por 200 dólares … o más si tienen 6 ó 7 meses, por ejemplo. ¿Se puede decir algo más de un país que tolera esta práctica?
¿Hasta cuándo, Señor?

¿Por qué los sodomitas tienen tanto interés en lo religioso? Desde la afrenta sacrílega en Misas católicas hasta la desecración de Tierra Santa, todo les parece poco. De su odio contra la religión, específicamente la católica, no debe quedar ninguna duda. Exactamente igual que en Sodoma y Gomorra. ¿Cómo será ahora el castigo que les caiga del Cielo?

Se veía venir que tanta protección animal, tanto equiparar los animales a las personas que la consecuencia ha sido, nada menos, que el respaldo del bestialismo o zoofilia por un grupo de protección de los derechos de los animales. Ellos sí que son animales. O, mejor dicho, son mucho peor que los animales.

Sigue la persecución a los cristianos en Arabia Saudita, “país moderado”. ¿Cómo tratan pues a los cristianos en países árabes “no-moderados”?

“¡Ay de quien escandalizare a uno de estos pequeñuelos …!” dijo Cristo Nuestro Señor. Pues aquí está. Servido.

Y si por si eso no fuera poco, los homosexuales persisten en que las legislaciones les permitan adoptar a niños, pese a la evidencia en contra de ello.

Una profesión médica más preocupada de matar que de curar, como bien señala Thomas Droleskey en una de sus siempre magistrales columnas. Recen, por favor, por los médicos, para que no caigan en las garras del pensamiento tanático. Abundando en el escandaloso caso de Terri Schiavo, aquí hay una narración de la ejecución de esta víctima inocente por el Sacerdote que la confortó espiritualmente en sus últimos días.

En los Estados Unidos la intromisión estatal en el nuevo censo es tal que hacen preguntas hasta sobre la vida sexual privada de los ciudadanos. Una sola pregunta sin contestar y pueden ser hasta 1000 dólares de multa. Luego vendrá nuestro amigo Nelson Buiça a decirnos que los Estados Unidos no son totalitarios.

El desafiar a las autoridades de hacienda y el pensar que los impuestos se pueden evadir tiene más pena en Estados Unidos que muchos asesinatos. En Europa debe ser cosa similar. Claro: ninguno de estos territorios es totalitario. Al sistema, mientras se pague, le importa que todo vaya mal y que no haya sino anarquía. En vez del agustiniano “ama y haz lo que quieras” ahora prevalece el postmoderno “paga y haz lo que quieras”.

En el Reino Unido de la Gran Bretaña no sólo los automovilistas, como ha señalado mi hermano en la Fe JSarto, van a ser controlados. El Gran Hermano vigila todo, absolutamente todo. 10000 empleados tienen que llevar un chip con el que se registran todos sus movimientos.
Con todo esto no es más que el ensayo de una participación general en tales “avances”. ¿Para cuándo la adoración obligatoria de la Bestia?

La idolatría más rampante, una forma elaborada de antropocentrismo que niega todos sus derechos a Cristo, un subproducto del ecumenismo, está instalado en el Vaticano. Desde Roma se impulsa la meditación budista por y para el clero católico. Mientras tanto el Padre Rainiero Cantalamesa, teólogo papal, pervierte la doctrina sobre las religiones falsas. Sostiene el tal teólogo que todas las religiones son queridas por Dios, incluso aquellas que niegan la Divinidad de Cristo.

¡Ven pronto, Señor!

Rafael Castela Santos