sexta-feira, agosto 20, 2004

Sobre el Islam, Estados Unidos y Fátima

Como no podía ser menos, el Islam tiende a imponerse por todo el mundo. Hasta periódico español La Razón, que siempre es exquisito con los musulmanes por su línea editorial abyectamente pro-marroquí, se hace eco de este hecho en un artículo donde narra la brutal expansión del fundamentalismo islámico en los Balcanes. Ocurre, sin embargo, que los católicos nos hemos olvidado de que estas religiones y estos pueblos prosperan por mor de nuestro patético incumplimiento de nuestras obligaciones cristianas.

Ya decía el Padre Julio Meinvielle en su suculenta obra “El Judío en el Misterio de la Historia”, en la estela de Santo Tomás en su Summa Contra Gentiles, que si los judíos habían adquirido más importancia en la historia moderna era en virtud de la dejación de los deberes cristianos por parte de la Cristiandad. Y, de igual manera, los israelitas del Antiguo Testamento pagaban caras sus transgresiones de la Ley y sus idolatrías con las invasiones de los pueblos limítrofes, como los idumeos o los filisteos. A tal punto de que los hebreos llegaron a ser virtualmente esclavizados por Egipto y otros pueblos orientales. Existen pues precedentes históricos de que Israel, ya el viejo ya el nuevo - la Iglesia Católica -, es asediado, vencido y hasta pisoteado por sus enemigos exteriores cuando cesa en el cumplimiento de sus obligaciones para con Dios. Que el Islam está llamado a jugar un papel semejante, si Dios no lo remedia, resulta más que obvio a la luz de los actuales acontecimientos.

En Estados Unidos el fenómeno de “Nation of Islam”, el grupo negro dirigido por el carismático Louis Farrakhan, sigue su activa labor en los guetos norteamericanos. La población negra, vilificada por un sistema de creciente injusticia social y progresivamente empobrecida por un sistema educativo que transforma personas en consumidores, como se ha señalado anteriormente en este blog, encuentra apenas tablas de salvación a las que agarrarse. El Islam, con su núcleo duro y simplista de obligaciones morales, prosigue su incontenible expansión en estas comunidades afroamericanas y se configuran, de facto, como un poderoso caballo de Troya dentro de la cáscara hueca de la civilización occidental, vaciada hoy día de su contenido cristiano. El Profesor Gabriel de Erausquin escribía con tintes proféticos en la revista The Angelus, de febrero de 1996, lo siguiente:

“Is Islam once again the instrument of Providence to scourge a decadent civilization into oblivion? America has rolled down a pathway of degeneration led by capitalism into extremes of self-indulgence. Legalized abortion makes the crime of Herod the behavior of a naughty child, and technology has turned modern war into a calamity without precedent in history, the horrors of which defy imagination and which can be brought to bear upon any nation who dare oppose the game of demand and supply for the benefit of multinational corporations. The magnitude of the injustice inflicted upon the American people by mercenary politicians certainly cries for punishment, but only a madman could desire that punishment to be the destructive spirit of Islam.

Once again, the only force to stand the tide will be Christendom. As then, only the firm recognition and restoration of the social kingship of our Lord Jesus Christ will withstand as an invincible rampart the assaults of barbarism. In the seven centuries of continuous assault by Islam upon Christendom, the soldiers of Christ have stopped the onslaught time and time again. In the shadow of the walls of Vienna, upon the peaks of the Pyrenees, over the waves of the Mediterranean or in the islands of Crete and Cyprus, crusading knights bore the brunt of the fighting without expecting any gain but the possession of their Lord and Captain for eternity. The black man needs to stand up, yes, and if and when he does he will tower over the deserted cities of America as a conqueror. But the standard he chooses will make all the difference in the result. The Crescent or the Cross?”


Europa desde fuera y Estados Unidos desde dentro tienen ya el mismo enemigo: el Islam.

Pero basta ya de hipocresías cobardes y de falta de realismo. Si el castigo de Dios hoy día toma la forma de la media luna es como castigo a nuestros pecados y, más aún si cabe, a nuestras dejaciones y abdicaciones. No habrá freno del Islam mientras que la incredulidad y la tibieza en la minoría todavía practicante sean la tónica de las naciones otrora católicas. El freno al Islam no está en librar inicuas guerras, sino primaria y primordialmente en el corazón de los cristianos. Si a la inmigración musulmana incontrolada que se padece en Europa, y de la cual Portugal o España son terribles ejemplos - y el 11M una terrible constatación de lo que es capaz la quinta columna marroquí -, se respondiera con una población de ardiente espíritu misionero para nada dispuesta a contemporizar con las demandas islámicas y con tolerancia religiosa - pero no la inicua libertad religiosa proclamada urbi et orbi por el Vaticano II -, otro gallo nos cantaría.

Además prácticamente todas las tierras hoy musulmanas del norte de África o el Oriente Medio fueron antaño cristianas. La conversión de los pueblos musulmanes al catolicismo, a Cristo mismo - Camino, Verdad y Vida - es la única solución al drama universal bañado en sangre del cual ya hemos tomado un aperitivo. Fátima, que ostenta el nombre de la advocación mariana más importante de los tiempos modernos y también nombre de la hija del profeta de Alá, está llamada a ejercer un poderoso atractivo sobre los pueblos islámicos. No en vano María se representa sobre una media luna no quebrada. Algún día la herejía dejará se trocará en abrazo de la Santa Religión porque la lucha del católico no es contra hombres, sino “contra Príncipes y Potestades que están en los aires” como nos recuerda San Pablo, el mismo que nos dice que “detrás de cada religión falsa hay un ídolo”.

Entretanto, habiendo renunciado completamente a la receta que la Virgen nos propuso en Fátima (arrepentimiento y oración, primariamente) y habiendo diseñado un sistema de vida inicuo asentado sobre la adoración de Mamonna, sobre el pecado, más aún: sobre los cuatro pecados que claman venganza al Cielo, sufriremos el azote del Islam como justo castigo a nuestros pecados. Y también el de Rusia.

Pero de la Santa Madre Rusia, hoy en las garras del cisma y del comunismo, hablaremos otro día con temor pero con la esperanza cierta de su retorno a la Iglesia Católica.

Rafael Castela Santos

Último Reduto

O "Último Reduto", do amigo Pedro Guedes, acaba de cumprir o primeiro aniversário, pelo que daqui lhe envio as minhas saudações pelo feliz evento! Neste último ano, graças ao labor incansável do seu autor, esse blogue tornou-se um local de visita obrigatório para todos aqueles que se revêem na área ideológica em que genericamente também se insere esta "Casa", assumindo-se como ponto de referência fundamental na divulgação do pensamento da direita politicamente incorrecta, e servindo de modelo exemplar aos restantes blogues congéneres; pela minha parte, é o sítio por onde inicio diariamente as digressões pela blogosfera. Por tudo isto, parabéns ao Pedro Guedes!

quinta-feira, agosto 19, 2004

Impressões de férias 1

I) Dou um salto até Coimbra e aproveito para rever a Universidade, uma das duas que frequentei: deplorável o desmazelo em que as suas instalações se encontram, numa parte provocado pela notória falta de cuidado na preservação das mesmas, noutra causado pelas pinchagens de extrema-esquerda radical que por lá são legião; a isto, acresce o estado de degradação e abandono que a alta da cidade atingiu, com um notável número de prédios arruinados e outros a caminharem a passos acelerados para essa situação, para além de uma população não volante envelhecidíssima, tornando todo o quadro imensamente depressivo. O cotejo com outras cidades universitárias que conheço dá uns tons ainda mais negros ao quadro conimbricense, que, neste campo, não aguenta manifestamente o confronto com Salamanca, Santiago de Compostela, Louvaina ou Oxford, o que é muito triste…

II) Continuando em Coimbra, junto à principal entrada do Museu Machado de Castro, um canteiro cheio de ervas daninhas secas e altíssimas; a monumental Sé Nova, de matriz jesuítica ao estilo do Gésu de Roma, apesar de recentemente restaurada e de estarmos em época alta turística, encerrada a tarde inteira; entro na Sé Velha e sinto que até os edifícios religiosos espelham a decadência da Igreja modernista - os altares laterais, num tempo de concelebrações litúrgicas, em avançada deterioração; o único confessionário existente transformado em improvisado armário de arrumos; as capelas do claustro despojadas de qualquer sinal da sua antiguidade dignidade, completamente degradadas e a cheirarem mal…

III) Aveiro: a falta de brio com que os portugueses tratam o que é seu sobressai, de imediato, na principal avenida da cidade - a Dr. Lourenço Peixinho -, recheada de prédios evidenciando péssima manutenção, quando não pura e simplesmente abandonados. Em plano distinto, belíssimo o Museu desta cidade, em nada inferior ao seu congénere de Valladolid, por sinal, museu nacional espanhol. Mas fica-me uma interrogação: estará o Catolicismo transformado em peça de museu? E é confrangedor reparar que boa parte dos visitantes já não conseguem compreender bem o que contemplam, mesmo quadros tão banais representando cenas da vida de Cristo ou de sua Mãe…

IV) O desordenamento do território português é óbvio um pouco por toda a parte; com as notabilíssimas excepções do Alentejo e dos Açores, talvez do Douro e do Dão, Portugal está desgraçadamente transformado num dos países mais feios da Europa, em não despicienda parte devido ao espírito pato-bravesco que impera na generalidade das autarquias lusas;

V) A terminar, por hoje, um registo diferente: simplesmente vergonhosa a participação da selecção portuguesa no torneio olímpico de futebol; depois da euforia do mês de Junho, neste campo, lá voltamos à nossa penosa realidade do costume…

sábado, agosto 14, 2004

Interregno

Finalmente, começo hoje duas semanas e meia de férias há muito ansiadas; nos próximos quatro dias não actualizarei este espaço. Indirectamente, acabo por seguir o conselho que o Clark me havia dado no blogue do BOS; porém, eu que gosto de satisfazer todos os que visitam esta Casa, deixo ao Clark este sítio que certamente lhe há-de interessar. Também lá bem a Norte ecoa "Introibo ad altare Dei…".

Catholics against Kerry

Já tenho comentado por essa blogosfera que as eleições americanas não passam de uma ilusória escolha entre o senhor Contente e o Senhor Feliz, e ainda não é desta vez que vou mudar de opinião; sem prejuízo deste facto, acrescento que a parelha John Kerry / Madame Ketchup é simplesmente intragável na sua demagogia e oportunismo político, não hesitando sequer em abusar do Catolicismo para os seus rasteiros fins. Por isso, em boa hora surge este sítio que se saúda e recomenda - Catholics against Kerry. Os mais precipitados, todavia, não pensem que me tornei um apoiante de Dubya; embora seja bastante avesso a essa coisa de eleições, não antipatizo completamente com este senhor, que não beneficia dos favores da grande imprensa.

Bibliofilias 2

Mais bibliofilias de que em breve darei conta, bem de acordo com o espírito desta Casa: a "Carta Pastoral sobre Problemas do Apostolado Moderno contendo um Catecismo de Verdades Oportunas que se opõem a Erros Contemporâneos", do Bispo de Campos, Dom António de Castro Mayer, companheiro de combate antimodernista de Monsenhor Lefebvre, e fundador da actual Administração Apostólica São João Maria Vianney; "De Lamennais a Maritain", de autoria do Padre Júlio Meinvielle, um dos orgulhos da tradição católica argentina, que neste livro refuta todos os sofismas progressistas de Jacques Maritain e da pretensa "Nova Cristandade"; enfim, o clássico de Jaime Balmes, "Cartas a um Céptico em Matéria de Religião", numa velhinha tradução portuguesa datada de 1876, publicada pela Livraria Chardron, do Porto e de Braga, e que encontrei há uns dias num alfarrabista de Lisboa. Esperemos que os livros correspondem às grandes expectativas neles depositadas.

Sobre Monsenhor Lefebvre 2

A propósito da figura de Monsenhor Lefebvre, tenho constatado a existência de alguns equívocos por essa blogosfera fora, mesmo num sítio que estimo, relativamente àquilo que constitui o comportamento cismático: incorrem neste todos aqueles que negam a primazia do Bispo de Roma na Igreja Universal, isto é, que tal Bispo seja também o Chefe da Igreja Católica e, por consequência, o Papa com toda a legítima autoridade decorrente desse facto.

Ora, no caso concreto, Monsenhor Lefebvre jamais negou que o Santo Padre João Paulo II fosse o Papa, bem como a sua legitimidade para governar a Igreja. É verdade que procedeu à consagração de quatro novos Bispos sem expressa autorização papal, mas esta desobediência não configurou um cisma por si só, na medida em que não acarretou automaticamente aquela negação.

Ademais, Monsenhor Lefebvre actuou numa situação de estado de necessidade desculpabilizante decorrente da situação caótica em que a Igreja se encontrava - e encontra - desde o final do Concílio Vaticano II, provocada pelo triunfo quase total da heresia modernista, e à qual o pontificado de João Paulo II manifestamente não conseguiu pôr cobro; urgia consagrar novos Bispos, sem jurisdição, que permitissem a preservação e a continuidade da tradição católica que, de outro modo, após a sua morte, corria o risco de se esvair completamente, desaparecendo da face da Terra a celebração da Missa de rito latino-gregoriano ou a ordenação de sacerdotes católicos tradicionalistas, defensores do magistério autêntico bimilenar da Igreja. Perante esta situação, Monsenhor Lefebvre optou pela obediência material à fé e tradição, em prejuízo de uma obediência meramente formal ao Papa e literal ao direito canónico, demonstrando uma vez mais toda a sua catolicidade.

Na verdade, o Catolicismo não é uma papolatria, e apesar de o Papa ser infalível, não é inerrante, nem impecável: há que distinguir o seu magistério extraordinário, através do qual se pronuncia solenemente “ex cathedra” sobre definições de fé e moral, e que é infalível, do seu magistério ordinário, tendencialmente infalível se conforme ao ensinamento tradicional da Igreja, ou não se o contrário ocorrer; e todo o magistério doutrinário da sua actuação meramente disciplinar, onde não goza de qualquer prerrogativa de infalibilidade, estando assim sujeito ao erro como qualquer outra pessoa - por exemplo, na aplicação da pena de excomunhão…

Outrossim, o dever de obediência propugnado pela doutrina católica, mesmo relativamente à pessoa do Papa, não é em caso algum cego: ele cessa quando está posta em crise defesa do depósito de fé divinamente revelado, que à Igreja urge conservar, defender e transmitir, mas não alterar ou inovar; nesta última situação, pelo contrário, impõe-se aos católicos um dever de resistência a quem ouse enveredar por tais caminhos, porventura ao Papa, como sempre o ensinaram doutrinariamente São Paulo (Gl 2, 11- 14), São Tomás de Aquino ou São Roberto Belarmino e como o demonstrou, a nível prático, a vida de Santo Atanásio e a sua oposição à heresia ariana.

Em conclusão, é evidente que Monsenhor Lefebvre jamais cometeu qualquer acto cismático, sendo por essa razão a sua excomunhão de uma óbvia injustiça e desprovida de qualquer suporte no Código de Direito Canónico.

Sobre Monsenhor Lefebvre 1

E aos escribas e locutores que pelo mundo inteiro facilmente a aplicam a Dom Lefebvre o título infamante de rebelde, sem saberem o que dizem e sem conhecerem toda a largura, a altura e a profundidade da moral católica, devemos advertir que erram e pecam gravemente por excessiva presunção e consequente simplificação de tão grave problema.

O caso de Dom Lefebvre e de todos os "integristas" que acima de tudo querem continuar a Igreja tão santamente representada por São Pio X e São Pio V, é simples; eles não podem admitir que a obra dos "desintegristas", tão variada como promíscua, lhes seja imposta em nome da obediência que tanto amam e tão tristemente vêem instalada do outro lado do abismo. Assim é difícil. Assim é impossível. Non Possumus!"


Gustavo Corção - 25.09.1976

quinta-feira, agosto 12, 2004

The Institutional Church and Institutionalism

A propósito de carta que leitor deste blogue me fez chegar, relembro hoje um extracto do artigo que publiquei aqui pela primeira vez em finais de Março de 2004, da autoria de Dietrich von Hildebrand, a quem o Papa Pio XII cognominava de "Doutor da Igreja do século XX". O artigo em causa - "The Institutional Church and Institutionalism" - é parte integrante da magnífica obra desse autor intitulada "The Charitable Anathema":
"Legalism consists in neglecting the spirit and adhering only to the letter. It is an overemphasis on what is juridically accessible at the cost of moral values. It approaches all moral commandments as if they were positive commandments; and it approaches the positive commandments of God and His Holy Church as if they were profane laws.

The secularism of legalism and bureaucratism appears, for example, when more emphasis is placed on disciplinary obedience than on orthodoxy and moral integrity. If a bishop does not intervene effectively when a theologian or a teacher is spreading heretical speculations or when a priest is inventing new rites for holy Mass, but immediatly suspends a priest for a disciplinary infraction, he is putting a higher value on institutional discipline than on his apostolic mission. This is institutionalism, properly so called.

Both a breakdown of discipline through yelding to wordly interests and an emphasis on discipline at the expense of fidelity to the spirit of the Gospel are betrayals of the institution Christ founded.The holy authority of the Church is based on the fact the Church is a divine institution, that it possesses an infallible magisterium, and that, therefore, all of its defined dogmas are valid and true. If the Church were merely a human institution, if the deposit of Catholic faith could be transformed in the course of history, the religious authority of the institutional Church would lose its basis. Thus, the legitimacy of disciplinary loyalty is undermined whenever, through laxity or immanentism, the Church as an institution is detached from faith in her divine foundation or whenever the articles of faith are doubted or "re-interpreted"."



quarta-feira, agosto 11, 2004

A hipocrisia da ONU

Leio no "The Remnant", excelente jornal que, desde a sua fundação em 1967, tem vindo a defender a tradição católica nos EUA, uma notícia que reflecte sintomaticamente a inimizade que a ideologia onusiana nutre pelos valores basilares da nossa civilização, a qual passo a transcrever:

"The island of Malta has come under attack by the United Nations “Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination against Women” (CEDAW). A compliance committee for this leftist feminist group is pressuring Malta to adopt the CEDAW initiatives into law. The greatest bone of contention against Malta is the simple fact that the small nation is 94% Catholic. It maintains one of the highest birth rates in Europe and refuses to legalize abortion. The CEDAW experts want the Maltese government to incorporate UN protocols when drafting legislation, and to interpret domestic law according to the Convention.

And what are Malta’s “crimes” against women, which have earned the wrath of CEDAW? Simple. The Maltese prefer the traditional family paradigm. There is a low percentage of Maltese women in the workplace, most of them abandoning the workplace by age 25 to raise families, thus allowing their husbands to provide for the family income. This situation is unbearable to the CEDAW experts, and they have actually complained about the Maltese government’s protection of women who do not enter the workplace, even going so far as to lament that “various types of maternity leave might actually discourage [women] from working in the paid labor force, and reinforce their roles as primary caregivers.” Life Site News reports (July 15, 2004) that the CEDAW compliance committee “examined and dismissed a list of 'reservations' to the Convention submitted by Malta.” The committee reported that such reservations on the part of Malta would constitute “a threat to the Convention's universality, and serious consideration should be given to their withdrawal."

Segue-se o comentário do articulista Mark Alessio, aqui também transcrito:

"The Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination against Women (CEDAW) was adopted in 1979 by the UN General Assembly, and went into effect in 1981. Described self-flatteringly as an “international bill of rights for women,” it consists of a preamble and 30 articles, purporting to define what constitutes discrimination against women and to establish agendas for an end to such “discrimination.” The Convention defines discrimination against women as "...any distinction, exclusion or restriction made on the basis of sex which has the effect or purpose of impairing or nullifying the recognition, enjoyment or exercise by women, irrespective of their marital status, on a basis of equality of men and women, of human rights and fundamental freedoms in the political, economic, social, cultural, civil or any other field."

As of March, 2004, a total of 176 States have ratified or acceded to the Convention. Malta acceded in 1991. Tucked in amid a series of “good” Convention goals (such as protecting women from slavery, etc.) is the following poisonous agenda: “The Convention is the only human rights treaty which affirms the reproductive rights of women and targets culture and tradition as influential forces shaping gender roles and family relations.”

At least they’re honest enough to admit that they are indeed targeting “cultures and traditions” with which they are at odds. But let’s put the cards on the table. Their primary target is “Catholic culture.” Malta, whose leaders by now hopefully regret ever getting involved with CEDAW, is being singled out because of the manner in which its society functions. Do the CEDAW storm-troopers care that Maltese women may be perfectly content raising families? Do they care that their interference is not welcome? Do they care that their own horror at the thought of women being “primary caregivers” is seen as an abnormality by all reasonable people, male or female?

No way! Make no mistake; the horrors of the future will be perpetrated by those purporting to be saving humanity from itself, and with each passing year, we move closer to a futuristic sci-fi nightmare. The self-appointed “saviors” will not be able to leave anything alone that doesn’t conform to their agenda. In the Luciferian scheme, decent people will NOT be left alone! And everyone, especially Catholics, will have to prove to these new arbiters of morality their innocence against the charges of “hate” or “discrimination.” Welcome to the "New Springtime!"

Por mim, acrescento: não está em causa o direito de as mulheres terem uma carreira e de serem economicamente independentes, mas sim a crítica à ideologia radical feminista que rotula de infame e vergonhoso o estatuto daquelas que optam de livre vontade por se dedicar inteiramente à família e à maternidade. Creio que esta escolha é merecedora do maior respeito e deveria ser acarinhada tanto quanto possível pelas autoridades públicas.

É, pois, deplorável observar a ONU a mover uma guerra cultural contra a família tradicional, não só nesta matéria específica, mas também na promoção da mentalidade divorcista, anticoncepcional e aborcionista, confundindo paternidade consciente e responsável com hedonismo decadente, e cuja consequência mais directa e imediata é a notável queda das taxas de natalidade verificada na generalidade dos países ocidentais.

Assim, não é possível deixar de se estranhar que a ONU, depois de ter procurado obter a todo o custo resultados tão perversos, surja agora cinicamente a lamentar essa baixas taxas, procurando colmatá-las com o recurso à introdução maciça de imigrantes do terceiro-mundo no Ocidente. Se a primeira política era boa, por que lamentar os seus resultados?... Se não prestava, por que persistir na prossecução da mesma nos Estados, como Malta, onde ela ainda não produziu os seus efeitos deletérios?...

Realmente, as razões hipócritas do mundialismo onusiano anticristão nada têm a ver com a razão, e muito menos com o simples bom senso.

segunda-feira, agosto 09, 2004

A bomba de Nagasáqui

Há cinquenta e nove anos, a democracia libertadora chegou expedita para setenta mil habitantes de Nagasáqui, sob a forma vingadora de uma bomba atómica. Acto inútil de um estrito ponto de vista militar, a única justificação do seu emprego, face a um Japão exausto e completamente esmagado, residiu na vontade criminosa de experimentar em cenário real a arma atómica, a fim de se aferir plenamente as suas consequências. E, no caso, até se juntou o útil ao agradável, pois - estranha coincidência - Hiroxima e Nagasáqui eram as duas únicas cidades japonesas onde a população professava maioritariamente o Cristianismo… Ora, como ensinava um velho mestre integralista francês, em política - e a guerra é a continuação daquela por outros meios - não existem coincidências…

O autógrafo escondido do Mestre

A propósito da evocação de Gustavo Corção feita em artigo de João Bigotte Chorão, transcrito no sempre recomendável "O Sexo dos Anjos", do Manuel Azinhal, veio-me à memória uma grata surpresa que tive há uns meses quando, via Internet, consegui adquirir num alfarrabista norte-americano uma das obras-primas de Corção, "Dois Amores, Duas Cidades", título esgotadíssimo e de difícil disponibilidade até no mercado dos livros usados. Após ter desembrulhado a embalagem do correio contendo os dois volumes que a compõem, folheando o primeiro deles, deparo com a seguinte dedicatória na sua quarta folha:

"Para Margaret Todaro em lembrança da nossa conversa, e em sinal de uma amizade que desejo prolongada até o Céu. Gustavo Corção. 30-IV-68".

Notoriamente, o alfarrabista não reparou que me havia acabado de vender um livro assinado pelo próprio mestre católico tradicionalista brasileiro - suponho que, se isso tivesse sucedido, os dois volumes ter-me-iam custado bastante mais do que vinte dólares. E, assim, a minha biblioteca ganhou um autógrafo de Gustavo Corção! Surpresas agradáveis da bibliofilia!

Su Majestad Dulcinea

O Domingo chuvoso foi aproveitado para concluir a leitura de "Su Majestad Dulcinea", de Leonardo Castellani, S.J., cuja trama gira à volta da temática favorita desse autor: o destino da Igreja Católica nos últimos tempos antecedentes à consumação da Parúsia. Interessantíssima obra que, em linhas gerais, narra a história de Luís Namuncurá, o "Cura Louco", o qual, em finais do século XX, recusando a conciliação do "neo-catolicismo" antropolátrico (modernismo) com uma nova ordem mundial em acelerada construção, ergue-se em defesa do velho-catolicismo (tradicional), criando para o efeito células de resistência religiosa espalhadas por toda a sua Argentina natal. Esse facto custa-lhe sucessivamente a suspensão das funções sacerdotais, uma excomunhão e uma acusação de cisma por parte do poder espiritual - Luís Namuncurá ordena em reuniões clandestinas secretas novos padres e, até, consagra alguns deles bispos…, bem como uma intensa sanha persecutória policial por parte do poder temporal mundialista, inimigo da tradição, que acaba por o assassinar.

Na actualidade, não é difícil descortinarmos um curioso paralelo entre o trajecto de Luís Namuncurá e aquele que veio a ser o percurso de Marcel Lefebvre; porém, o que torna genial "Su Majestad Dulcinea", é que esse livro foi escrito entre… 1946 e 1955, facto que confere ao seu autor um estatuto de autêntico
profeta dos tempos modernos.

A título de curiosidade, refira-se que Leonardo Castellani conheceu pessoalmente Monsenhor Lefebvre, no ano de 1977, em Buenos Aires, tendo-lhe então demonstrado toda a sua admiração,
consubstanciada na oferta de um exemplar dedicado e autografado de um dos livros de sua autoria ao Arcebispo tradicionalista francês.

quarta-feira, agosto 04, 2004

Continuam os abusos litúrgicos

No passado Domingo, por razões de ordem familiar, assisti à celebração da Missa segundo o rito de Paulo VI, na Igreja Matriz de uma sede de concelho pertencente à diocese de Aveiro, na qual pontifica o acérrimo modernista D. António Marcelino. Confesso que a experiência foi muito pouco agradável, pois é triste constatar-se como, ao nível diocesano, a aplicação prática da instrução "Redemptionis Sacramentum" está a ser, pura e simplesmente, minada por um clero desobediente e em cisma prático com Roma.

Na dita Missa, o sacerdote celebrante - ou deverei dizer o presidente da assembleia litúrgica?... - cometeu a proeza de permitir que um coro de fraquíssimo nível, onde predominava uma voz feminina desagradavelmente roufenha, cantasse de forma irreverente e quase desrespeitosa - para além de insuportável para os ouvidos dos fiéis… - o "Confiteor", o "Kyrie", e o "Gloria", em versões alteradas ou truncadas por alguém vítima de um ataque de pretensa criatividade litúrgica, e que deturpou aquelas orações a um tal nível que verdadeiros liturgistas como São Pio V, Dom Prosper Gueranguer ou Adrian Fortescue teriam enormes dificuldades em reconhecê-las, se o chegassem a fazer sequer. Escusado salientar que o "Credo" rezado foi o dos Apóstolos e não o de Nicéia, mais curto, mais célere, mais conforme às necessidades do homem moderno.

A todo este clima que afasta de Missas deste género qualquer ambiente de sacralidade ou de elevação espiritual, e que faz com que a dimensão sacrificial das mesmas se desvaneça por completo, acresce que o modernismo nelas imperante continua a deturpar e a desfigurar de modo radical a essência do Catolicismo e os seus fins últimos, reduzindo-o a uma caricatural ideologia materialista vagamente humanista e difusamente marxista. Isso pude verificá-lo através da audição de uns estranhos textos avulsos - de autoria de quem? - debitados à laia de introdução às leituras sagradas e que não passavam de teologia da libertação de terceiríssima classe, bem como na homília de cariz antropolátrico que o celebrante, de seguida, efectuou.

Ora, a verdade é que nenhum católico é forçado a assistir a este tipo de espectáculos que nada têm de católico e que, em última análise, até podem pôr em risco a sua própria Fé ou, pelo menos, adulterá-la. Por mim, sem questionar a validade abstracta do rito de Paulo VI, estribando-me no conselho prudente de gente avisada, e como forma de reacção a este estado de coisas, já tomei a firme resolução de não tornar a assistir voluntariamente a qualquer outra celebração modernista.

terça-feira, agosto 03, 2004

Falácias sobre a Guerra de Espanha (1936-39)

Una de las falacias más logradas de la historiografía moderna es el juicio prevaricador lanzado sobre las fuerzas nacionales durante la Cruzada de 1936-1939 en España. En este mismo blog al acceder a los comentarios uno encuentra esas dos vetas típicas y tópicas: la marxistoide-nihilista, que demoniza a los nacionales, y la de los liberales, que pone a todos por igual. Uno ya duda de qué es peor, si la malevolencia de los primeros o la tibieza de los últimos.
Un blog como A Casa de Sarto no es un espacio de discusiones exhaustivas, bizantinas para quienes sirven a sus prejuicios. Espigaremos, sin embargo, algunos autores para bien y orientación de nuestros lectores.
Como en toda guerra hay abusos. Y en esta, no podía ser menos, hay abusos por ambos lados. ¿O acaso es que no hubo abusos por parte de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial, pongamos por caso? El problema es de principio. O de intoxicación, según se mire. Desde luego entre los verdaderos historiadores de la Guerra Civil, como pueden ser el caso del antifranquista Hugh Thomas, del neutral Pío Moa o de aquellos más simpatizantes con el franquismo, como puede ser el caso de Ricardo de la Cierva (por citar sólo a algunos) y aquellos que son meramente intoxicadores, como pueden ser Preston, Tusell o la Televisión Española (sin diferencia si aznarista o zapaterista), hay un abismo.
Falacia número 1: “Un millón de muertos”. Mentira. La cifra está próxima al medio millón. Los hermanos Salas Larrazábal, excelentes historiadores del conflicto desde el punto de vista militar, tienen muchos estudios al respecto desmontando esta falacia. La guerra mas mortífera que ha sufrido España jamás fue la invasión de ese indeseable francés llamado Napoleón, que acabó con la vida de casi tres millones de españoles cuando la población de España era de unos quince millones.
Falacia número 2: “Los franquistas eran fascistas asesinos mientras que los republicanos eran pacíficos ciudadanos demócratas que actuaron en legítima defensa”. Para empezar la República, como es evidente, devino en zona comunista, o “roja” por emplear la terminología al uso. Ni Largo Caballero ni Prieto, ambos del PSOE, eran pacíficos socialdemócratas. Ambos tuvieron más predicamento que otros hombres con más talla humana, moral e intelectual, como Julián Besteiro. Largo Caballero y Prieto se aliaron con los comunistas, con Negrín, por ejemplo. O sea, que los “republicanos” tenían bien poco de demócratas. La ayuda soviética a la España roja, incluídas las Brigadas Internacionales –entre ellas la Brigada Lincoln de los Estados Unidos-, fue incluso mayor que la de alemanes, italianos, portugueses e irlandeses a la España nacional. En segundo lugar Franco no era personalmente, ni lo eran las familias del régimen (excepción hecha de algún sector minoritario de la Falange) fascista. Mientras que hubo orden y paz en la España nacional desde el principio, en la España roja el caos y la división interna predominaron. Un ejemplo son las matanzas intestinas entre comunistas estalinistas y trotskistas, como la del POUM en Barcelona. O las muchas matanzas entre anarquistas y comunistas en el Bajo Aragón, en Valencia o en Madrid. Por el contrario el asesinato cruel y por la espalda no fue la moneda de uso común en la España nacional. Hugh Thomas da fe y datos profusos de esto.
Falacia número 3: “Franco se ensañó al final de la Guerra Civil con sus enemigos”. Falso. De más de 120000 condenas a muerte en los años 1939-1942 admitidas por tribunales, con juicios con garantías procesales, Franco admitió sólo unas 82000, de las cuales conmutó por distintas penas unas 61000. Es decir, hubo unos 21000 fusilamientos tras la guerra, muy pocos contra combatientes regulares, la gran mayoría contra asesinos, a menudo de población civil y desarmada. Franco en 1939, como igual con los terroristas juzgados y condenados en los procesos de Burgos de 1974, si acaso pecaba de blando y demasiado misericordioso con quienes eran asesinos probados. Los trabajos de Ricardo de la Cierva son esclarecedores al respecto.
Falacia número 4: “La mayor parte de los crímenes de la Guerra Civil lo fueron a manos nacionales”. El libro de Pío Moa “Los crímenes de la Guerra Civil” es esclarecedor al respecto. Aunque bien es cierto que hubo abusos por parte del sector “arribista” de la Falange en contraposición al sector romántico o primero, que vertieron su sangre no sólo de modo generoso sino a veces martirial en ciertas zonas de la España nacional, la mayor parte de los crímenes fue cometida en la España roja, donde el terror se impuso como norma de vida. No sólo esto, sino que además la naturaleza sañuda de los crímenes en la España roja alcanzó cotas inenarrables.
Falacia número 5: “No hubo persecución organizada en la España republicana, pero sí en la España nacional”. Pues bien, es justo todo lo contrario. Fuera de la durísima persecución política que hubo en la España comunista, hubo una persecución organizadísima contra todo lo católico. El libro “La persecución religiosa en España”, fruto del trabajo de su Tesis Doctoral allá por 1961 en la Universidad Pontificia de Monseñor Antonio Montero, no admite réplica. Monseñor Montero es irreprochable en sus fuentes y su metodología de trabajo. Don Antonio excluye de su trabajo a todos aquellos que pudieran haber sido asesinados por mor de alguna militancia política, a los que excluye, como por ejemplo al joven mártir carlista muerto en olor de santidad Antonio Molle Lázaro. En Madrid en 1937 las checas detenían a la gente sin razón alguna y había ejecuciones en plena calle por el mero hecho de llevar un Rosario en el bolsillo. Franco tuvo que reconstruir nada menos que 20000 iglesias y templos en la España roja tras la finalización de la contienda y apenas un 10 % de ellas sufrieron daños bélicos directos. Es decir, estos templos eran destruidos y dañados en la retaguardia. En muchas zonas de la España roja, como Barcelona, la destrucción de tumbas católicas y de reliquias de santos fue un hecho habitual. Más de 70000 seglares católicos asesinados por el único hecho de ser católicos, miles y miles de Sacerdotes y religiosos y 13 Obispos muertos configuran la tétrica España roja de 1936-1939 como la persecución anticristiana más feroz en un país occidental desde los tiempos de Diocleciano. Esto sí que fue una persecución organizada y no castigada. Por el contrario mientras que en la España nacional se persiguió cuando se supo de los abusos que determinados sujetos o grupos pudieron hacer de espaldas a la ley y llevados de un espíritu sectario y/o de venganza, y se daba garantías procesales en Madrid, por no ir más lejos, Santiago Carrillo –jefe de la cheka más importante de Madrid y de la Policía de la capital española- no permitió sino que organizó las matanzas de Paracuellos del Jarama, donde pudieron llegar a morir hasta 35000 personas. Esta es, otra más, una grandísima infamia sobre la España democrática moderna, incapaz de pedir cuentas a este asesino consumado. Algo como las matanzas de Paracuellos o las de Barcelona no tienen parangón en la España nacional.
No. No fueron iguales. Los nacionales, de hecho, fueron mucho más justos que los rojos no por nacionales, sino porque mayoritariamente y por encima de todo eran católicos. Los nacionales, de hecho, cometieron muchísimas menos tropelías y las que cometieron no lo fueron ni organizadamente ni con la aquiescencia del poder legítimamente constituido. Este blog católico comparte el parecer de la Carta Colectiva del Episcopado Español de 1937, a la que nos remitimos, y de la cual hemos extraído secciones concretas meses ha. Hay que leer la biografía de Anastasio Granados publicada por Espasa Calpe sobre el entonces Cardenal Primado de España, el catalán Don Isidre Gomá, para comprender la dimensión de la tragedia cósmica que afligió entonces a los españoles.
Como A Casa de Sarto es un espacio católico por encima de todo, suplico a los creyentes que nos lean una oración para que los miles de mártires –muertos por la Fe Católica de los cuales muchos están ya en los Altares beatificados y canonizados por Juan Pablo II-, y entre los que se encuentran la virginal sangre de muchos viriatos portugueses que dieron generosísimamente su sangre no ya por el noble motivo de la Patria portuguesa o la Patria española, sino por el más noble todavía de la Cristiandad, intercedan para que Portugal y España regresen pronto a la Fe y costumbres católicas y vuelvan a ser estandartes misioneros de la Santa Madre Iglesia, de la Roma Eterna, por todo el mundo.
Porque la esperanza en este mundo es para el católico la sangre de mártires. En ella renacimos cuando los romanos mataban a los cristianos en el solar hispano y de la sangre de estos mártires más próximos en el tiempo volveremos a renacer. España y Portugal, y con ellas todas las naciones ibéricas que hay por América, Asia y Oceanía, han sido compradas para la Iglesia al precio de sangre inocente. La de Cristo primero. La de nuestros mártires después. Que nadie se llame a engaño: “Las puertas del Infierno no prevalecerán contra Ella …”.
Rafael Castela Santos

sábado, julho 31, 2004

Bibliofilias

O amigo do outro é que tinha razão, quando lhe dizia que poderiam ser ricos não fora o vício dos livros… Será que os livros servem tão-só para ser lidos? Não existirá um prazer imediatamente adstrito ao simples facto de possuirmos, termos, sentirmos nas nossas mãos um alfarrábio há muito desejado, mesmo que não o leiamos de imediato? Que dizer da alegria que certas compras nos dão por si sós?.. E a bibliofilia, a partir de certo patamar, não se aproximará de uma compulsão, com os perigos inerentes a todas as adições?... Responda quem quiser. Regresso no Domingo; o Sábado, esse, é para… leituras, boas leituras!

O Sexo dos Anjos

E porque estamos em maré de aniversários, felicito o Manuel Azinhal, grande amigo desta "Casa", pela passagem do primeiro aniversário daquele que é seguramente um dos melhores e mais recomendáveis sítios da blogosfera nacional - "O Sexo dos Anjos".

sexta-feira, julho 30, 2004

O que é o modernismo?

Tendo este blogue por lema o combate cultural antimodernista, vim a deparar, durante a leitura da obra do Padre Leonardo Castellani, S.J., "Los Papeles de Benjamin Benavides", com uma das mais bem elaboradas definições de modernismo que alguma vez me foi dada a conhecer. Anote-se que neste livro extraordinariamente bem escrito, originalmente publicado em 1954 e de leitura simplicíssima como é próprio das verdadeiras obras-primas, Castellani analisa aquele que foi o seu tema favorito de estudo ao longo da sua vida - o Apocalipse de São João. Num conjunto de diálogos que o narrador, o jornalista argentino Delrey, alter-ego do autor, trava com um rabino sefardita convertido ao Catolicismo, Don Benya ou Benjamin Benavides, Castellani sustenta de modo muitíssimo convincente ser o Apocalipse um livro simultaneamente retrospectivo e prospectivo, no qual é narrada e/ou prevista toda a História da Igreja até ao final dos tempos, que serão consumados com a segunda vinda de Cristo à Terra. Desta matéria falarei mais detalhadamente num próximo artigo, por agora, cingindo-me à definição do que seja o modernismo:

"- Qué es el modernismo - pregunté yo.
El judío se rascó la cabeza. Parecía agotado.
- No se puede definir brevemente - dijo con voz plañidera-. Es una cosa que era y no es y que será; y cuando sea, durará poco. Técnicamente los teólogos llaman "modernismo" a la herejía aparentemente complicada y difícil que condenó el Papa Pio X en la Encíclica Pascendi; pero esa herejía no es más que el núcleo explícito y pedantesco de un impalpable y omnipresente espíritu que permea el mundo de hoy. Su origen histórico fué el filosofismo del siglo XVIII, en el cual con certero ojo el P. Lacunza vio la herejía del Anticristo, la última herejía, la más radical y perfecta de todas. Desde entonces acá ha revestido diversas formas, pero el fondo es el mismo, dice siempre lo mismo:

Cuá cuá - cantaba la rana
cuá cuá - debajo del río.

- Y qué dice?
- Cualquiera interpreta lo que dice una rana! - dijo riendo el rabí - es más un ruido que una palabra. Pero es ruido mágico, arrebatador, demoníaco, lleno de "signos y prodigios"... Atrae, aduerme, entontece, emborracha, exalta.
- Pero al menos así aproximado, a bulto;... Ánimo, Don Benya, non se achique!
- El "cuá - cuá" del liberalismo es "libertad, libertad, libertad"; el "cuá - cuá" del comunismo es "justicia social"; el "cuá - cuá" del modernismo, de donde nacieron los otros y los reunirá un día, podríamos asignarle éste: "Paraíso en Tierra"; Dios es el Hombre; el hombre es dios"
- Y la "democracia"? - pregunté yo.
- Es el coro de las tres juntas: democracia política, democracia social y democracia religiosa:

Demó - cantaba la rana
Crácia - debajo del río.

- Y la democracia cristiana? - le dije sonriendo.
- Nunca he entendido del todo lo que entienden los entendidos por ese compuesto, aunque entiendo que se puede entender por él varias cosas buenas - barbotó él -, a saber: "amor del pueblo", "representación popular", "participación de todos en lo político", o simplemente "gobierno bueno" - gruñó el judío-. Con este mixto no me meto; con el simple me meto yo, con el simple! Con la canción de la rana, que significa un régimen político religiosamente salvífico y por tanto necesario y hasta obligatorio para todos los pueblos "núbiles" que decía Víctor Hugo. Lo cual es una simpleza. Y una herejía definitiva contra el vero salvador, contra "el único nombre que puede salvar al hombre", que dijo San Pedro. "las nuevas herejías ponen el hacha no en las ramas sino en la misma raíz" - dijo Pio X en la encíclica Pascendi.
- Pero herejías siempre las ha habido, y algunas muy extremadas y perversas... por qué estas tres de ahora han de ser las Tres Ranas o Demonios; y no quizás otras tres cualesquieras... por ejemplo, otras tres que surjan en el futuro de aquí a mil años, pongamos por ejemplo?
- Eche años! - dice el hebreo con "rictus"-. No, estas son las tres primeras herejías con efecto político y alcance universal; y son las tres ultimas herejías, porque no se puede ir más allá en materia de falsificación del cristianismo. Son literalmente los "pseucristos" que predijo el Salvador. En el fondo de ellas late la "abominación de la desolación"...
- Qué es la "abominación de la desolación"? Tengo entendido que los Santos Padres entienden por esa expresión semítica la idolatría...
- La peor idolatría. Pues en el fondo del "modernismo" está latente la idolatría más execrable, la apostasía perfecta, la adoración del hombre en lugar de Dios; y éso bajo formas cristianas y aún manteniendo tal vez el armazón exterior de la Iglesia".

Nova Frente

Embora já tivesse feito referência à data num comentário deixado no blogue do amigo Pedro Guedes, gostaria de felicitar neste espaço o BOS pela passagem do primeiro aniversário do seu "Nova Frente". Há pequenos gestos que não se esquecem: foi ele, em Fevereiro de 2004, o primeiro a saudar a aparição d'"A Casa de Sarto"; já então, o "Nova Frente", juntamente com o "Último Reduto" e "O Sexo dos Anjos", era um dos meus pontos de visita diária indispensáveis e assim há-de continuar a sê-lo por muito e bom tempo.

Fica aqui, dedicado ao BOS, o Salmo 42 com que iniciei a minha aventura na blogosfera, Salmo que na Missa de rito latino-gregoriano constitui a oração rezada pelo sacerdote celebrante antes de subir ao altar para oferecer novamente em sacrifício Jesus Cristo:

"Faz-me justiça, ó Deus,
e defende a minha causa contra a gente sem piedade!
Livra-me do homem mentiroso e perverso.
Tu, ó Deus, és o meu refúgio. Por que me rejeitastes?
Envia a tua luz e a tua verdade,
para que elas me guiem e conduzam
à tua montanha santa, à tua morada.

Eu irei ao altar de Deus
ao Deus que é alegria da minha juventude.
Ao som da harpa te louvarei, ó Deus, meu Deus.

Porque estás triste, minha alma, e te perturbas?
Confia em Deus: ainda o hei-de louvar.
Ele é o meu Deus e o meu salvador".

quarta-feira, julho 28, 2004

A Descoberta da Outra

O leitor amigo Marcus Pimenta, sabedor da estima que neste blogue se tem pela pessoa de Gustavo Corção, dá a conhecer, a partir do outro lado do Atlântico, um interessantíssimo sítio consagrado à divulgação dos trabalhos de importantes figuras do pensamento brasileiro, sítio esse que possui uma excelente secção dedicada ao autor d'"O Século do Nada", contendo alguns dos importantes artigos que o mesmo escreveu em defesa da tradição católica, nos anos 70, no jornal "O Globo", do Rio de Janeiro, e que ficaram a constituir uma das parcelas mais fecundas da sua obra. A título exemplificativo, deixamos aqui transcrito o notável "A Descoberta da Outra", publicado naquele periódico carioca em 29/12/1977, onde Corção faz o cotejo da verdadeira Igreja Católica com a sua sucedânea modernista:
 
"Um leitor que se diz assíduo, numa longa conversa telefônica, estranhou o pós-conciliar. O leitor entende o termo como se significasse a mesma Igreja Católica, na era pós-conciliar. Bem sei que nesse período conturbado continua a existir, na terra, a Igreja Católica dita militante. Ora, minha sofrida e firme convicção, tantas vezes sustentada aqui, ali e acolá é que existe, entre a Religião Católica professada em todo o mundo católico até poucos anos atrás e a religião ostensivamente apresentada como "nova", "progressista", "evoluída", uma diferença de espécie ou diferença por alteridade. São portanto duas as Igrejas atualmente governadas e servidas pela mesma hierarquia: a Igreja Católica de sempre, e a Outra. E note bem, leitor: quando acaso der a essa outra o nome de Igreja pós-conciliar não quero de modo algum insinuar a infeliz idéia de que, após o Concílio, a Igreja de Cristo se teria transformado a ponto de tornar-se irreconhecível, devendo os fiéis de bem forma­da doutrina católica acreditar nessa nova forma visível da Igreja, por pura disciplina, ainda que a maioria das pregações e dos novos ensinamentos sejam ostensivamente diversos e as vezes opostos à doutrina católica. Não! A Igreja Católica e Apostólica continua a existir na era pós-conciliar, submetida a duras provações, mas sempre permanente e fiel guardiã do depósito sagrado. 
 
Se o leitor me perguntasse agora quais são as essenciais diferenças que separam as duas religiões, eu responde­ria: diferença de espírito, diferença de doutrina, diferença de culto e diferença moral. Como terei chegado a tão assustadora convicção? Com muito sofrimento e muito trabalho, são milhares os católicos que chegaram à mesma convicção. 
 
Começamos por confrontar os novos textos, as novas alocuções, as novas publicações pastorais com a doutrina ensinada até anteontem. A começar pelos textos emanados dos mais altos escalões, citemos alguns daqueles que mais dolorosamente e mais irresistivelmente nos levaram à conclusão de que se inspiram em outro espírito e se firmam em outra doutrina. Entre os textos conciliares, citamos os seguintes: Constituição Pastoral sobre a Igreja e o Mundo Atual (Gaudium et Spes); Decreto sobre o Ecumenismo (Unitatis Redintegratio); Declaração sobre a Liberdade Religiosa (Dignitatis Humanae); Discurso de Encerramento do Concílio, 7 de Dezembro de 1965; Institutio Generalis do Novus Ordo Missae: Ponto 7 (na primeira redação, de 1967, e principalmente a segunda redação de 1970). Além desses documentos dos mais altos escalões, poderíamos encher as páginas deste jornal com obras e pronunciamentos de cardeais, arcebispos, bispos e padres que eram bisonhos, retraídos e discretos quando tinham vaga consciência de suas deficiências filosóficas e teológicas e que subitamente descobrem que na "nova Igreja" podem dizer tudo o que lhes vem à boca que fala ou à mão que escreve. O que menos se conhece é a Teologia, mas o que mais abunda na Nova Igreja são os "teólogos da libertação".
 
Devemos dar especial atenção aos pronunciamentos das Conferências Episcopais que rarissimamente dizem coisa parecida com a Santa Religião ensinada por Jesus Cristo. Basta prestar atenção, ler, e comparar toda a prodigiosa logorréia dos reformadores com o que já lemos dos santos doutores, dos santos Papas, e de toda a Tradição católica. Eles não falam a mesma língua de nossa Mãe Igreja, não usam o mesmo léxico, não seguem o mesmo espírito. Evidencia-se com brutalidade dolorosa o fato de ter sido a Igreja invadida, ou de ter se deixado seduzir pelos mesmos inimigos que combatia. Uma das notas mais características do novo espírito é a da tolerância erigida em máxima virtude, e o correlato horror por qualquer espécie de luta ou combate. Os novos levitas corrompem a juventude, destroem as famílias, mas quando alguém ergue a voz pedindo punição severíssima para os seqüestradores e para os traficantes de drogas, logo começam a esganiçar gritinhos: Violência, não! Violência, não! 
 
E aqui encerro a concisa resposta que dou ao leitor escandalizado: foi a atenta observação desses fatos, foi a paciente leitura de himalaias de mediocridade e foi a comparação gritante entre o que ensinam e o que ensinaram os santos, e creio que foi principalmente a graça de Deus certa­mente pedida cada dia, cada hora, nessa especial e gravíssima intenção, que nos levaram a essas conclusões. Se é preciso usar o recurso dos gritos que tanto usam hoje, gritarei eu também, e não esconderei a reação que tive em 1965 após a primeira leitura da Constituição sobre a Sagrada Liturgia: corri ao telefone do amigo mais próximo já chorando, já engasgado de soluços que me sacudiam o corpo todo. E gritei: eles estão loucos! Eles estão loucos! E mais não digo. 
 
Vejo em seguida nos meios católicos um dilúvio de calamidades pavorosas. Nas melhores famílias católicas, tradicionalmente católicas, os jovens, pervertidos pelos professores de colégios católicos, se transformam em anormais, comunistas, criminosos seqüestradores, ou em inutilizados toxicômanos. Meu Deus! Como pode? Como pode? Como Pode? O mistério da permissão divina nos traz vertigens quando pensamos em tantos bons pais tão terrivelmente atingidos.
 
 Mas quando pensamos que a crise de costumes que dissolve todos os valores morais de uma civilização é principalmente gerada pela impiedade e pelo orgulho dos homens, que reivindicam todas as liberdades e todos os direitos; e principalmente quando pensamos que é exatamente nessa hora sombria que os homens de Igreja julgam ter feito uma descoberta muito inteligente, e muito oportuna – a de se abrir para o mundo e até a de nele procurar inspirações para o novo humanismo que apregoam – então, com temor e terror, pensamos que a misteriosa permissão divina, já nos foi profeticamente revelada na Sagrada Escritura, e durará até o dia em que os homens descobrirem apavorados que desprezaram Deus, que contrariaram Deus, que se riram de Deus. E, nesse dia de espantosa desolação descobrirão "que não passam de homens" e que só Deus é o Senhor. 
 
Neste ponto da entrevista, o leitor me faz uma pergunta muito séria e de importância capital:
 
 – Qual é, na sua convicção, o traço principal, o conteúdo essencial dessa Outra religião que o senhor vê nos re­cintos da Igreja Católica?
 
 – Mais uma vez insistido neste ponto: a desordem que se observa nos meios eclesiásticos e que produz tais malefícios, não pode ser apenas uma pura desordem. A desfiguração da Igreja do Verbo Encarnado, isto é, da religião do Deus que se fez homem, tem uma figura: a da religião do homem que se faz Deus. Essa é a figura da desfiguração.
 
 – Não foi o próprio Papa Paulo VI quem disse no discurso de encerramento do Concílio que "a Igreja de Deus que se fez homem encontrou-se no Concílio com a religião do homem que se faz Deus"? 
 
– Exatamente. E se o amigo continuar a atenta leitura desse documento, se convencerá de que não exagero nem me perco em fantasias se lhe disser que a figura essencial da Outra é a de um humanismo que se torna uma nova religião que difere do cristianismo por seu desolado naturalismo, isto é, pela ausência da mais bela de todas as obras de Deus – a ordem da graça e da salvação. 
 
Eles tentam disfarçar a chatice e a tristeza sinistra e feia, com retalhos de cristianismo sem vida mas a anemia profunda do corpo sem sangue está na visibilidade da Outra que só serve para eclipsar a Santa Visibilidade da Igreja de Cristo. 
 
– E como poderá a Igreja Católica desembaraçar-se desses equívocos e voltar a ser visível, dourada, um pouco mais hoje, um pouco menos amanhã, mas sempre anunciando aos homens, aprisionados no efêmero, um Reino que não é deste mundo?
 
 – O senhor espera ainda ver neste mundo a Igreja Militante em todo o seu esplendor? 
 
– Não. A desordem é profunda demais e chegou aos vasos capilares dos membros da Igreja. Se ela não fosse obra sobrenatural de Deus eu diria, em termos usados pelos físicos, que a desordem é sempre prodigiosamente irreversível.
 
 E, no caso, a improbabilidade de tal recuperação seria ex­pressa por números espantosos como dez elevado a menos mil (10-1000) que, na verdade, não exprimem nada. Não são números concretos nem entes de razão; quando muito diríamos que só são entes de giz no quadro negro. Emile Borel dizia francamente que, diante de tais improbabilidades, é melhor dizer simplesmente que são impossíveis. Mas nós aqui estamos falando da mais maravilhosa das obras de Deus: 
 
"Deus qui humanae substantiae dignitatem mirabiliter condidisti, et mirabilius reformasti" (Oração do Ofertório) 
 
E o que a nós parece impossível, é possível para Deus. Mas nossa esperança teologal não nos obriga a esperar acontecimentos neste mundo. No ponto da vida em que me acho, só posso esperar, pela misericórdia de Deus e pelo Sangue de Cristo, a felicidade de ver brevemente a Igreja do Céu em toda a sua beleza eterna e fora do alcance dos flagelos humanos. 
 
E é a alegria dessa esperança teologal que, nestes dias de transição desejo aos meus leitores e companheiros de trabalho.