sexta-feira, agosto 31, 2007

quarta-feira, agosto 29, 2007

Metapolítica y metarreflexión sobre el Motu Proprio

En el post anterior de A Casa de Sarto traíamos a colación las dulces palabras del Santo Padre, encomendándonos a vivir ese ethos, ese espíritu, cristiano que

“se expressa com a bondade do coração, com a humildade, a mansidão e a misericórdia, o amor pela justiça e a verdade, o empenho sincero e honesto pela paz e a reconciliação”

Pero, como nos recuerda el Papa, que nadie se engañe, porque ese espíritu requiere

“empenho, abnegação, mortificação do próprio egoísmo”

Y Benedicto XVI remata faena señalando el límite entre los salvados y los no-salvados: no hay sitio en el Cielo para lo que el Santo Padre denomina “agentes de iniquidad”:

“Os «agentes de iniqüidade» serão excluídos, enquanto que serão acolhidos todos que tenham realizado o bem e buscado a justiça, à custa de sacrifícios.”

Para ellos es el “fuego y condenación eternas”, la “gehenna” y el “llanto y crujir de dientes” por toda la Eternidad que ya advirtiera nuestro Señor Jesucristo. A nosotros nos queda ahora escoger entre el bien y el mal … y sellar con nuestros actos y nuestras obras nuestra elección.
Empero es muy difícil al hombre el poder cumplir con el plan sobrenatural si no es mediante la ayuda de la Gracia. Esta Gracia viene a través de los Sacramentos, en especial de la Santa Misa y la Sagrada Eucaristía, que es el Sacramento –por así decirlo- central, hacia el que todos los demás convergen. Así el Bautismo nos capacita para la Eucaristía, la Penitencia repara nuestra alma herida devolviéndole la santidad necesaria para recibir a Nuestro Señor Jesucristo, la Confirmación nos fortalece en la defensa de lo de la Eucaristía emerge, el Matrimonio trae nuevas almas que participen en la Eucaristía, el Orden Sacerdotal confiere el poder de consagrar y, por tanto, de hacer posible la Eucaristía y la Extremaunción no es más que la última Eucaristía, el viático final que nos permite cruzar esa frontera de la muerte hacia la vida eterna en las mejores condiciones posibles.
La debacle litúrgica ocasionada por el Vaticano II ha cegado no pocas de estas Gracias y no pocos de estos Sacramentos. El Sacramento consta de materia y forma, y a menudo esta última ha sido pervertida, contaminada y/o adulterada. De ahí la necesidad de una pureza litúrgica que, además, expresa una pureza doctrinal.
Por esto me pareció que la metarreflexión de Monseñor Ricardo Williamson, de auténtico calado metapolítico y apokalyptico, sobre la significación del Motu Proprio no puede ser soslayada. De hecho un servidor suscribe plenamente lo que este agudísimo Obispo de Parque Jurásico (como gusta llamarse a sí mismo) nos dejaba:

“Let me give you a controversial scenario. You do not have to believe in it, but here it is. Mankind’s present desperate situation can be compared only to that of Noah’s time, just before the Flood. Our televidiot civilization, now worldwide, can only crash. God cannot allow it to go on sleep-walking millions of souls into Hell. When it crashes, Catholics are going to be running through the streets, screaming for a priest to confess their sins. There are not going to be enough liturgically perfect priests of the S**X to go round. Therefore God is preparing a number of priests – known only to himself – outside the S**X for those dramatic days. The ‘Motu Proprio’, enabling them to pick up the true rite of the Mass at least in private, is an important step in that preparation. Let us pray with all our hearts for all such priests, and for the Pope ! Kyrie Eleison.”

Porque ésa, y no otra, puede ser la dura realidad cuando la humanidad ha hecho todo lo que puede y más para merecer un Castigo Divino de proporciones cósmicas. En esta época de escasez de vocaciones, y más todavía de Sacerdotes buenos y dignos, la Misericordia de Dios también se manifiesta de esta manera.
Sigamos rezando para que el Santo Padre pueda siquiera aliviar este Castigo implacable que ya se avecina mediante la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María colmando así el deseo expreso de Nuestra Señora. Nosotros, entretanto, permanezcamos fieles en nuestro rezo diario del Rosario y renovemos nuestras consagraciones individuales y familiares al Inmaculado Corazón de María.

Rafael Castela Santos

[Nota: el Señor Obispo hace un juego irónico de palabras del inglés al escribir “S**X” como se escribiría en dicho idioma “f***” para significar “fuck”, es decir, un tabú. De igual modo “S**X” sería la “SSPX” o “Sociedad de San Pío X”, que muchos –incluso filotradicionalistas- consideran poco menos que tabú también.]

segunda-feira, agosto 27, 2007

A verdadeira amizade com Cristo abre-nos a porta do Céu

Queridos irmãos e irmãs:

A liturgia de hoje também nos propõe uma palavra de Cristo iluminadora e ao mesmo tempo desconcertante. Durante seu último caminho para Jerusalém, alguém lhe disse: «Senhor, são poucos os que se salvam?. E Jesus respondeu: «Façam tudo para entrar pela porta estreita. Pois eu afirmo a vocês que muitos vão querer entrar, mas não poderão» (Lc 13, 23-24). O que significa esta «porta estreita»? Por que muitos não conseguirão entrar por ela? Trata-se talvez de uma passagem reservada só a alguns eleitos? De fato, este modo de raciocinar dos interlocutores de Jesus, olhando bem, é sempre atual: sempre está a tentação de interpretar a prática religiosa como fonte de privilégios ou de seguranças. Na realidade, a mensagem de Cristo vai exatamente na direção oposta: todos podem entrar na vida, mas para todos a porta é «estreita». Não há privilégios. A passagem à vida eterna está aberta a todos, mas é «estreita» porque é exigente, requer empenho, abnegação, mortificação do próprio egoísmo.
Uma vez mais, como nos domingos anteriores, o Evangelho convida-nos a considerar o futuro que nos espera e ao qual devemo-nos preparar durante nossa peregrinação terrena. A salvação, que Jesus obrou com sua morte e ressurreição, é universal. Ele é o único Redentor e convida todos ao banquete da vida imortal. Mas com uma única e igual condição: a de esforçar-se em segui-lo e imitá-lo, carregando, como Ele fez, a própria cruz e dedicando a vida ao serviço dos irmãos. Única e universal, portanto, é esta condição para entrar na vida celestial. No último dia – recorda também Jesus no Evangelho – não seremos julgados segundo supostos privilégios, mas segundo nossas obras. Os «agentes de iniqüidade» serão excluídos, enquanto que serão acolhidos todos que tenham realizado o bem e buscado a justiça, à custa de sacrifícios. Não bastará, portanto, declarar-se «amigo» de Cristo, louvando-se de falsos méritos: «comemos e bebemos contigo, e ensinaste em nossas praças» (Lc 13, 26). A verdadeira amizade com Jesus se expressa na forma de viver: se expressa com a bondade do coração, com a humildade, a mansidão e a misericórdia, o amor pela justiça e a verdade, o empenho sincero e honesto pela paz e a reconciliação. Este, poderíamos dizer, é o «documento de identidade» que nos qualifica como seus autênticos «amigos»; este é o «passaporte» que nos permitirá entrar na vida eterna.
Queridos irmãos e irmãs: se queremos também nós passar pela porta estreita, devemos empenhar-nos em ser pequenos, isto é, humildes de coração como Jesus. Como Maria, Mãe sua e nossa. Ela, em primeiro lugar, detrás do Filho, percorreu o caminho da Cruz e foi elevada à glória do Céu, como recordamos há alguns dias. O povo cristão a invoca como Ianua Caeli, Porta do Céu. Peçamos-lhe que nos guie, em nossas eleições diárias, pelo caminho que conduz à «porta do Céu».

Bento XVI

(RCS)

sábado, agosto 18, 2007

Panorama aterrador

El panorama que describen en estos días en ciertos medios de comunicación, algunos sexólogos, psicólogos y muchos de los denominados expertos en sexo y sexualidad, es realmente catastrófico; si aceptamos sus gráficas e ideas, tendríamos que concluir que ha desaparecido la castidad, la virginidad, el celibato virtuoso en nuestros jóvenes y los padres de familia tendríamos que considerarnos fracasados en la obra principal de nuestra paternidad que es la educación, la superación y la perfección de nuestros hijos.
Pero para nosotros ese espectáculo desolador es inventado y si han victimado a muchos jóvenes, desde el nivel de secundaria, no son la mayoría y sí, en cambio, existen jóvenes, hombres y mujeres, que se enfrentan a la malicia mundana que cuenta con poderes pseudo científicos y financieros para presionar mediante los medios de comunicación, con valentía que los hace caminar con la frente en alto; jóvenes que su actividad sexual queda bajo el principio bellamente expuesto de ser “puros hasta el altar y fieles hasta la muerte”.
Estos jóvenes son verdaderos héroes y hasta mártires incruentos y es a ellos a quienes nos dirigimos. Ellos son héroes, jóvenes de 18, 20 o más años de edad, que aun en medio de los pestilentes bacilos que pueden atacar sus espíritus, han sabido guardar la pureza. Las jóvenes doncellas, que aun en medio de los pantanos de la lujuria del mundo moderno que está podrido hasta el fondo, han sabido conservarse como lirios blancos y perfumados.
Son héroes ustedes, los jóvenes universitarios, estudiantes de secundaria y preparatoria, que a pesar del mal ejemplo de algunos de sus compañeros y de las heces sociales, han sabido ser, contra viento y marea, los triunfadores por medio de la pureza.
Son heroínas también las secretarias, empleadas en oficinas y despachos, que no obstante escuchar de algunas compañeras, de sus jefes bromas de doble sentido y hasta proposiciones indecorosas, y con todo, han estado dispuestas a sufrir mofas, quizás hasta la pérdida del empleo, antes de ceder en un solo punto que les daría aumento de sueldo, un nombramiento, una subida en el escalafón, pero han optado valientemente por la pureza y la virtud de la castidad.
Muchachos, muchachas, son héroes, son heroínas: ¡Dios los bendiga!

Ernesto del Castillo (diario Ocho Columnas, 13 de agosto de 2007)

(RCS)

terça-feira, agosto 14, 2007

Os deuses dos pagãos


Aproveitando o tempo de férias, consegui finalmente ver, em formato DVD, o filme "Apocalypto", realizado por Mel Gibson, que reputo de excelente trabalho, e onde o realizador espelha uma vez mais as suas firmes convicções de católico tradicional, que tanta difamação lhe têm custado por parte de supostos antidifamadores.

É impossível ao espectador atento, perante o desenrolar da acção, não recordar a pouco ecuménica mas muito católica sentença dos Salmos (95, 5) de que "os deuses dos pagãos são demónios". De facto, Gibson critica exemplarmente todo o grau de abjecção e vileza a que o paganismo (crítica extensível, de modo mediato e metafórico, ao neo-paganismo) reduz o homem, conduzindo-o no extremo a um satanismo puro manifestado na consumação de cruéis sacrifícios humanos (a que o neo-paganismo também recorre, mormente através do estímulo à prática do aborto), que não passam de uma horrível inversão do único sacrifício aprazível a Deus - a Santa Missa.

E porque o mesmo Deus não abandona a História dos homens, tal como o paganismo pré-colombiano teve o seu fim por força da intervenção do braço armado da Divina Providência encarnado na catolicidade combatente assumida pelas nações ibéricas (Portugal e Espanha) criadoras de novos mundos cristãos - homenageadas expressamente por Gibson nas cenas finais do filme -, de igual modo o neo-paganismo contemporâneo há-de inexoravelmente chegar ao seu término, pois conforme nos assevera Nosso Senhor (Mt 16, 18) as portas do Inferno não prevalecerão, e como profetiza Malaquias (1, 11), do nascente ao poente da Terra todas as nações aclamarão o seu Rei - Cristo - e praticarão o único sacrifício louvável aos olhos de Deus.

sexta-feira, agosto 10, 2007

De las Obras de Misericordia

“La palabra misericordia se deriva de compadecer la miseria ajena. Pero nadie puede ser misericordioso con otro si vive mal y no es, por tanto, misericordioso consigo mismo. Quien es malo para sí, ¿para quién será bueno?
Ningún pecado puede ser redimido con las limosnas, si se persiste en él. La indulgencia, fruto de la limosna, se concede sólo cuando se desiste de realizar obras perversas. Es verdad que las obras de misericordia tienen capacidad de purgar todos los pecados; pero sólo si quien usa de misericordia procura no pecar. Por lo demás, no hay perdón de los pecados cuando la misericordia se lleva a cabo para cometerlos después tranquilamente.
No es limosna la que se hace más por causa de gloria que de misericordia. En efecto, según sea la intención con que cada uno la hace, así acepta o no la limosna el Señor. Por eso, quien apetece alabanza en este mundo por sus buenas obras, renuncia a la esperanza y no recibirá en el futuro la gloria de premio. Más aún, cuando se alimenta al pobre por jactancia, se convierte en pecado incluso la misma obra de misericordia.
Hasta tal punto las obras de limosna borran los pecados y conducen al reino del siglo futuro que, cuando venga el Juez Celestial para el Ultimo Juicio, dirá a los que estén a su derecha: tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; era peregrino y me acogisteis; estaba desnudo y me cubristeis. Les ofrecerá el premio, diciéndoles: venid, benditos de mi Padre, recibid el reino preparado para vosotros. Pero aquellos en los que no encuentre ninguna obra de misericordia, oirán la voz del Juez Eterno, que les dice: tuve hambre y no me disteis de comer: tuve sed y no me disteis de beber. También les dirá justamente: apartaos de mí, malditos, al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles (Mt 25, 31-35).
Quien no practica la misericordia en este mundo, no recogerá el fruto de la piedad en el otro, como enseña el ejemplo del rico condenado a las llamas, que se vio obligado a pedir socorro en el infierno porque lo negó a su vez en este mundo. Cuando estaba entre las llamas, pidió una gota de agua a quien había negado una miga de pan. ¡Tarde abrió los ojos el rico! Lo hizo cuando vio gozoso al pobre Lázaro, a quien había rehusado ver cuando yacía a la puerta de su casa (cfr. Lc 16, 19-31).
Pero no sólo usa de misericordia quien practica la liberalidad con el que tiene hambre o sed, o con el desnudo, o quien socorre en algo a cualquier necesitado, sino también quien ama a sus enemigos, quien tiene afectos de compasión y consuelo hacia quienes lloran, quien proporciona consejo en cualquier necesidad. Todos éstos hacen, sin duda alguna, verdadera limosna. La limosna de doctrina no es sólo buena, sino mejor que la misericordia material.
Es necesario compadecer de todo corazón al que pide, aun no estando necesitado, aunque se finja indigente, aunque utilice, quizá, la apariencia de una falsa indigencia. El que da con sencillez no pierde por eso el fruto de la misericordia.
Si uno es pobre y no tiene nada que dar al necesitado, no puede poner el pretexto de su indigencia. Según el precepto del Salvador, se nos manda ofrecer al pobre un vaso de agua fría. Si no tenemos otra cosa, y damos lo que tenemos bondadosamente, no perderemos el premio. Por lo demás, si son mayores nuestras posibilidades y dispensamos con escasez este don, simulando pobreza, no engañamos al necesitado, sino a Dios, a quien no podemos esconder nuestra conciencia.
Hay dos clases de limosnas: una corporal, dar al necesitado todo lo que puedas; otra espiritual, perdonar a quien te hubiera agraviado. La primera se debe practicar con los indigentes; la segunda, con los malos. Por tanto, siempre podrás comunicar algo, si no dinero, al menos perdón. Pero no se debe ofrecer la limosna a regañadientes, no sea que, por ir acompañada de tristeza, perdamos el premio de lo que distribuimos. Nuestra dádiva es perfecta cuando la ofrecemos con espíritu de alegría. De aquí que diga también el Apóstol: Dios ama al que da con alegría (2 Cor 9, 7). Es de temer que el pobre reciba lo que le ofrecemos con tedio, o que, despreciándola totalmente, se aparte afligido y triste.
Dar limosna de lo robado a otros no es oficio de misericordia, sino que es un pecado; por eso dice Salomón: quien ofrece sacrificio del producto del robo a los pobres es como si alguien degollara al hijo en la presencia de su padre (Sir [Vg] 34, 24). Pues quien se apodera injustamente de lo ajeno, nunca lo reparte justamente, ni hace bien a uno lo que se arrebata injustamente a otro.
Gran pecado es dar los bienes de los pobres a los ricos, y a costa de los necesitados alcanzar el favor de los poderosos; es como quitar el agua a la tierra árida y seca, para regar a los ríos, que no lo necesitan.”

San Isidoro (Libros de las Sentencias, 3, 60)

(RCS)

quarta-feira, agosto 08, 2007

Tóxicos

Empieza a haber una marabunta de sujetos tóxicos cuyo único empeño, empero, es el de dificultar, obstaculizar y –sobre todo- impedir la Misa Tridentina.
De entre ellos voy a citar aquí un individuo tóxico de la Conferencia Episcopal española , que visto que la Tradición está vivísima, con montones de familias jóvenes y numerosas, con más vocaciones que la gran mayoría de los decrépitos Seminarios diocesanos y demás, pretende ahora un ejercicio de síntesis hegeliana que él resume en “mejorar” el Novus Ordo para “evitar la tentación de la Misa Tridentina” (sic!). Tentación, o sea, llamada al pecado: todo lo que la Iglesia ha hecho durante siglos es caer en la tentación de la Misa Tridentina, pecado mortal donde los haya. ¿Verdad?
En las Españas argentinas hay otro tóxico, un tal Delgado, que amenaza de palabra y obra al deseo y la orden del Santo Padre expresados en el Motu Proprio Summorum Pontificum. Luego todos estos (por epíteto tóxicos) que nos odian por defender la Misa Tridentina tendrán la desfachatez de decir que somos “cismáticos”, otras veces “herejes”, generalmente que “estamos fuera de la Iglesia”. Pero ellos, que cuando les conviene se sitúan de hoz y coz fuera de la Iglesia, ellos no: ellos no son ni cismáticos (aunque se pasen al Santo Padre por la entrepierna), ni herejes (aunque nieguen Dogmas como la Transubstanciación o la Divinidad de Cristo) ni están fuera de la Iglesia (aunque no estén en comunión con Ella).
En el caso de estos dos tóxicos hispanos ambos tienen en común el tener importantes cargos dedicados a la Liturgia. Tener un pirómano de bombero tiene menos peligro que el de dichos tóxicos a ambos lados del Atlántico. Porque el españolito y el argentinito de marras a fe que son tóxicos.
Algún bloguero (lean todas sus entradas del mes de Julio) con sotana se ha dedicado a recopilar tóxicos del mundo anglosajón de quienes Athanasius Contra Mundum ha hecho un destilado . ¡Señores, la colección de tóxicos es larga y variopinta!
El contrapunto a estos tóxicos nos lo da Monseñor Cipriani, Cardenal Primado de las Españas peruanas. ¡Dios le bendiga y le premie por su valentía!
Frente a una Iglesia envejecida, con menos Sacerdotes que nunca y con una edad media que ya frisa los setenta años, el contrapunto es un hecho ya comentado en Roma: la Hermandad de San Pío X es la Orden de toda la Iglesia Católica con una edad media más baja entre sus Sacerdotes. Otros bastiones tradicionalistas, como la Hermandad de San Pedro, por ejemplo, andan en torno a parámetros similares. Las vocaciones de los Conventos y Monasterios tradicionalistas siguen fluyendo.
La Tradición es purificadora. Por el contrario, el modernismo vuelve tóxica a la caterva modernista; más aún de lo que ya lo es de por sí.
Una germanía de tóxicos decrépitos: eso es lo que son los enemigos de la Misa Tridentina.

Rafael Castela Santos

sábado, agosto 04, 2007

Leituras em tempo de "Summorum Pontificum" - 4


As reflexões de um brilhante Doutor da Igreja, Santo Afonso Maria do Ligório, de muita devoção desta "Casa de Sarto", sobre a mais sublime realidade existente à face do nosso mundo terreno: o Santo Sacrifício da Missa.

Leituras em tempo de "Summorum Pontificum" - 3


Uma "Instrução" que seria de leitura bastante proveitosa para todos os membros da Conferência Episcopal Portuguesa, e muito especialmente à dupla "Azevedo & Cleto".

Leituras em tempo de "Summorum Pontificum" - 2


Na génese distante do "Motu Proprio": incumbe agora aos tradicionalistas cerrarem fileiras à volta do Papa Bento XVI, gloriosamente reinante, e protegerem-no das investidas selvagens dos lobos modernistas e progressistas.

Saliente-se que, para além do actual Sumo Pontífice e de diversos membros de ordens monásticas, intervieram nesta conferência Miguel Ayuso e Roberto de Mattei.

Leituras em tempo de "Summorum Pontificum" - 1


Tal como estoutra reflexão de Dietrich von Hildebrand, um título genialmente profético do grande Michael Davies, que conhecia a sua fé como poucos e sabia que a vontade de Deus e a dos homens as mais das vezes não coincidem, e que aqui como noutras questões demonstra o quão bem fundadas eram as suas convicções.

sexta-feira, agosto 03, 2007

O Mundo passa

Original.

“Quanta verdade é que a figura deste mundo sempre está passando, e nós com ela!
Dos sábios e justos diz Isaías que vêem a terra de longe. Ora vem cá, alma minha, faze por ser sábia, toma as asas da contemplação, e suspende-se nelas, e olha de longe para esta bola da terra, e verás como a sua figura sempre está passando.
Que é o que vês? Mares, rios, árvores, montes, vales, campinas, desertos, povoados... e tudo passando.
Os mares em contínuas crescentes e minguantes; os rios sempre correndo; as árvores sempre remudando-se, ora secas, ora floridas, ora murchas; os montes já foram vales, e os vales já foram montes, ou campinas; os desertos já foram povoados, e os povoados de agora, já foram desertos.
Mas olha em especial para os povoado, porque o mundo são os homens:
Tudo está fervendo em movimentos que acabam e começam: uns a sair dos seios das mães, outros a entrar nos ventres das sepulturas; aqueles cantam, dali a pouco choram; estes outros choram, dali a pouco cantam; aqui se está enfeitando um vivo, parede e meia estão amortalhando um defunto; aqui contratam, acolá distratam; aqui conversam, acolá brigam; aqui estão à mesa rindo e fartando-se, acolá estão no leito, gemendo o que riram, e sangrando-se do que comeram ...
Lá vai um no seu coche com os pés sobre tela e veludo; atrás das rodas vai um pobre nu e descalço. E que turba-multa é aquela que vai cobrindo os campos de armas e carruagens? É um exército, que vai a uma de duas coisas: ou a morrer, ou a matar. E sobre quê? Sobre que dois palmos de terra são de cá, e não são de lá ...
E que árvores são aquelas que vão voando pelas ondas com asas de pano? São navios, que vão buscar muito longe coisas que piquem a língua para comer mais, coisas que afaguem a pele, coisas que alegrem os olhos; isto é: espécies, sedas, ouro.
Olhai o tráfego! Tudo ferve, tudo se muda por instantes. Se divertirdes os olhos, dali a nada tudo achareis virado. O rico já é pobre, o mecânico já é fidalgo, o moço já é velho, o são já é enfermo, e o homem já é cinzas. Já são outras cidades, outras ruas, outra linguagem, outros trajos, outras leis, outros homens.
... Tudo passa!”

Pde. Manuel Bernardes (Sermões, I, 202)

(RCS)

quarta-feira, agosto 01, 2007

Un paso más hacia la Restauración Litúrgica

Tengo a Bruno Volpe por uno de los corresponsales más y mejor informados sobre los asuntos vaticanos. Pues bien, Bruno Volpe nos decía hace unos días que existe un deseo del Santo Padre de oficiar la Santa Misa según el Rito Tridentino en unas pocas semanas.
Sin querernos apuntarnos otro tanto que el de los amigos de A Casa de Sarto, el que viene de hablar y gozar de la compañía de personas que saben realmente qué y cómo se cuece en Roma, sopesar con ellos en voz alta de manera sosegada y reflexiva los hechos y –por encima de todo- idéntico sentir espiritual, que es el fundamento de la buena amistad; ya anticipábamos en A Casa de Sarto algo de esto el pasado 10 de Julio cuando escribimos: "El Santo Padre podría rematar la faena diciendo públicamente la Misa Tridentina en alguna fecha señalada."
Si lo que afirma Volpe es verdad, me alegro de la sanísima astucia política del Papa, que está obligando a la Hermandad de San Pío X –buque insignia de la Tradición- a mover ficha. Monseñor Fellay se puede ver así forzado a agarrar el toro por los cuernos y en colaboración íntima con el Santo Padre realizar la tarea que tiene por delante: blindar la Tradición. Si esto es en la forma de una Prelatura Personal o lo que sea, Doctores tiene la Iglesia y no hay falta de formas canónicas para conseguirlo, pues que sea.
Monseñor Fellay tiene en la Silla de Pedro un aliado como hace tiempo que la Tradición no ha tenido. Habrá de sopesarse una medida dura, pero sin duda alguna efectiva, contra todos aquellos que se oponen a la Misa Tridentina. Se me ocurre que cuando un párroco o un Obispo impidan a un Sacerdote la legítima Celebración del Sacrificio de la Santa Misa según el Rito Tridentino podría darse la opción a este Sacerdote a acogerse a la Prelatura Personal Tradicional. Así se acabaría de un plumazo con muchas bromas de mal gusto, zancadillas y obstáculos de ciertos tóxicos a los que dedicaremos una próxima entrada.
Se impone pues una colaboración genuina y confiada por parte de los sectores tradicionalistas con el Santo Padre con el objeto de blindar la Liturgia y los Sacramentos de siempre (y con ellos el Depósito de la Fe) y neutralizar así de una vez por todas a los enemigos de la Tradición, de los cuales pululan en despachos romanos y de conferencias episcopales algunos señalados tóxicos.
Una vez más afirmaré algo de lo que el Santo Padre ya tiene noticia: que la gran mayoría de los tradicionalistas lo somos no por estar contra Roma sino, precisamente, para ser más romanos. El Santo Padre comienza a atisbar que el desbarajuste doctrinal, litúrgico y eclesial sólo se puede lograr resolver (y que nadie piense que va a ser una tarea a corto plazo) con la Tradición bien dentro de la Iglesia. Es hora de que ayudemos al Papa en dicho empeño.

Rafael Castela Santos